¿Qué bicho porta este virus por escribir y expresarse? Sin importar que sea insecto o animal rastrero, este virus por mostrar una opinión, una visión, una verdad del mundo nos ha picado a la gran mayoría de usuarios de la Internet. Si bien es cierto no todos escribimos largas piezas de opinión en alguna revista o blog; pero si lo hemos hecho en foros y comunidades virtuales; puede ser que no nos expresemos con la mayor claridad posible, y es que escribir y redactar no son exactamente lo mismo, pero sin lugar a duda es una de las pocas libertades que nos queda dentro de un mundo que busca diariamente auto regularse por miedo a causar incomodidad.
Recuerdo claramente mis años universitarios, la necesidad de terminar una carrera que el destino escogió por mí y sin más ideales que las ganas de saber sobre el mundo y los diversos movimientos sociales del país. Recuerdo como admiraba, respetaba y hasta cierto punto sentía irreal la posibilidad de convertirme en uno de esos reporteros en CNN, FOX, Teletica o Repretel y aun más cuando hablábamos de diarios nacionales; la simple idea de algún día poder decir “Carlos Rodríguez… La Nación” me llenaba de esperanza; pero que ingenua y simple era mi visión del mundo, que faltos de información y crítica se encontraban mis paradigmas y que pésima distribución de prioridades tenía en aquel periodo de mi vida que para que mentir extraño enormemente.
Lo irónico de mi vida “profesional” es que comencé a interesarme seriamente en el periodismo, la historia, la verdad y la lógica detrás de las opiniones y reacciones de la sociedad, años después de dejar los salones universitarios. Con el deseo de profundizar en los temas que los periódicos presentan diariamente llegué a descubrir todo ese mundo de disidentes, que poco o nunca vemos en los medios corporativos que gobiernan la opinión pública; y gracias a los cuales me llegue a dar cuenta que la realidad en la que vivimos difiere enormemente de los hechos; es casi como si las conspiraciones fueran la verdad y la rutina y el “entretenimiento” nos hayan hecho perder la capacidad de racionalizar.
Ya no admiro a los que trabajan en periódicos de renombre, ni en televisoras reconocidas; porque he visto lo corruptos, mentirosos y simples que son, he visto como esconden sus ideales por un cheque fijo y una palmada en la espalda. Amauta nace de la necesidad por compartir lo que se siente y se sabe del mundo, por demostrar que no todos estamos dormidos, que no todos creemos lo que dicen los noticieros y que no todos queremos vivir en un mundo donde la apatía es el status quo.
…¿Y el mundo?
Creo, y todos los días me doy cuenta de la triste verdad, de que los gobiernos no trabajan para todos; el gobierno trabaja para los ricos, para las oligarquías, para la codicia de unos pocos. Nuestros gobiernos trabajan para las corporaciones y los que pueden pagar por su atención; trabajan para los que vacacionan en playas privadas, para los que pueden mandar a sus hijos a estudiar a Estados Unidos, para los que son miembros de clubes privados y disfrutan jugando al golf; por eso no podemos seguir esperando que nuestras ideas y nuestras necesidades sean comprendidas por las elites que no saben lo que es estar desempleado y sin un colon en el bolsillo. Es ridículo esperar que gente que vive en condominios con seguridad privada comprenda la importancia de seguridad pública y derechos laborales.
Nos hemos dejado convencer por los empresarios y políticos que los que se quejan no son nada más que vagos y maleantes. Nos han manipulado ha creer que los ricos son nuestros amigos y los que se manifiestan en contra del sistema no son nada más que revoltosos y delincuentes; pero qué difícil es ir contra corriente, cuando toda la maquinaria social está construida para mantenernos sonámbulos, débiles y distraídos; aun después de darnos cuenta como unos pocos han hecho suyo el gobierno y las leyes, continuamos pacíficamente tratando de cambiar las cosas. Ni este país, ni el mundo lo vamos a cambiar simplemente hablando, no lo vamos a cambiar si permitimos que argumentos rebuscados, ridículos e infantiles nos detengan a la hora de actuar; no lo vamos a cambiar si continuamos esperando que los ricos y los del poder nos traten con dignidad y respeto; si continuamos luchando con piedras frente a balas.
Después de darle un vistazo al sistema solo queda algo por preguntarnos; ¿Quién carajos tiene la culpa? Simple… la culpa es nuestra, si nuestra, por dejarnos convencer que con la promesa de paz, con el dialogo, con diplomacia todo se puede alcanzar, y que sin importar los hechos debemos mantener siempre buenos modales. Cómo es posible que tengamos tratados y continuemos haciendo negocios con imperios genocidas; que nos avergüence darles nuestra opinión a los hijos de estos imperios mientras apoyan el sistema que ha traído tanta muerte e injusticia al mundo. Como es que permitimos masacres, invasiones, violaciones; es que no hay otra conclusión y sentimiento que deberíamos tener… nos deberíamos dar asco, me doy asco por lo cobarde que soy, por lo ignorante y pasivo que soy; y es precisamente por eso que un proyecto como Amauta puede poco a poco ayudarme a encontrar reconciliación con mi conciencia; porque la violencia no solo existe en nuestros puños, podemos opinar violentamente, podemos hacernos oír, y expresar nuestras frustraciones de una manera violenta; pero tenemos que mantener presente que si decidimos tomar la vía del dialogo violento, tenemos que aceptar como principio básico que la libre expresión no es una concesión, es un derecho que todo ser humano posee, por lo que tenemos y tengo que estar dispuesto a ser insultado y ridiculizado por mis opiniones, es mas bienvenidas sean, tal vez y solo así podamos llegar a entablar un verdadero dialogo sobre lo que nos ocurre y le ocurre al país.
Concluyendo la hablada
Es simple plasmar ideas que traten de describir el mundo como lo vemos o como por lo menos creemos verlo. Lo complicado y casi siempre incontrolable es la manera en la cual la información va a ser interpretada por el lector; eso es cuestión de cada quien y como ve ese individuo el mundo. Para algunos mis palabras, mis ideas, no sonaran más que como un recital socialista; para otros una profunda inclinación hacia el anarquismo y porque no existirán individuos que simplemente me tomen como un conspirador más que trata de avanzar la agenda de las elites al fomentar la destrucción de instituciones como la iglesia.
Me gustaría que esta publicación se convirtiera en un medio para la gente que no se siente oída, para la gente que simplemente quiere expresarse sin necesidad de ser socialista, capitalista, fascista, en fin sin importar en que crean o como vean el mundo, la idea es que todos logremos escucharnos los unos a los otros, que hablemos de temas que nos interesen sin miedo a ofender a nadie, que hablemos con sinceridad para poder llegar algún día a comprendernos mejor, porque después de todo somos una familia, somos una misma especie, tenemos que comenzar a escucharnos, aunque no nos guste lo que otros tengan que decir, basta con el periodismo complaciente, basta con el miedo de hablar, impregnemos nuestras palabras e ideas con sinceridad.
