Nota del editor: Sin sustento, no hay libertad, no hay vida, no hay forma de resistir las injusticias diarias que vienen a oprimirlo a uno cada vez más. No hay libertad. El hambre es una de las injusticias más grandes de nuestros tiempos porque el alimento es un derecho humano que se le esta negando a por lo menos un cuarto de la población mundial. Estas semanas estaremos publicando diariamente diferentes piezas que nos ayuden a entender de dónde viene el problema, cómo lo estamos creando y reforzando, qué parte juega el capitalismo y el modelo neoliberal y la construcción del sistema de agricultura en cada vez más grandes corporaciones que controlan quién puede comer y qué pueden comer y cómo afectan al medio ambiente y al problema actual del cambio climático. Pero también intentaremos de presentar alternativas, modelos de resitencia y ejemplos de cómo volver el control de nuestros alimentos a nuestras propias manos. Porque si podemos empoderarnos de nuestro alimento, podemos quebrar parte de la cadena que nos tiene amarrados a nuestra condición actual de desesperación.
Sabina Zaccaro y Miren Gutierrez* entrevistan a tres Guardianes de la Diversidad
ROMA, 17 jun (IPS) – ¿Cuántas variedades de palma datilera o melones existen? ¿Y por qué eso debería preocuparnos? IPS habló con tres Guardianes de la Diversidad, así llamados por la organización Biodiversidad Internacional por su apoyo a la conservación.
Biodiversidad Internacional es la mayor organización mundial de investigación dedicada a la conservación y aprovechamiento de la biodiversidad agrícola.
Slimane Bekkay es un agricultor en Ghardaia, Argelia. Conservar la diversidad de palmeras datileras ha sido su misión por largo tiempo, tanto por razones científicas como culturales. Tiene un gran léxico para definir las diferentes variedades de la planta, incluyendo términos en árabe, mozabita (lengua étnica en el centro argelino) y francés que sirven para echar más luz sobre el papel de los dátiles en las diferentes culturas de su país.
Por su parte, José Esquinas-Alcazar, ha coleccionado semillas de casi 400 variedades de melones cuando era joven en su nativa España. Por 22 años, Esquinas-Alcazar trabajó como secretario de la comisión para recursos genéticos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Ahora es profesor de Biología Vegetal en la Universidad Politécnica de Madrid y director de estudios sobre hambre y pobreza en la también española Universidad de Córdoba.
Finalmente, Panagiotis Sainatoudis, es el coordinador de Peliti, organización no gubernamental en Grecia que distribuye variedades locales de cultivos a los agricultores. Hasta la fecha, alrededor de 50.000 paquetes de 1.500 variedades de verduras y cereales han sido coleccionadas y distribuidas a los productores en todo el territorio griego.
IPS: ¿Qué los impulsó a comenzar a rastrear y coleccionar plantas?
SLIMANE BEKKAY: Lo que me llevó a las palmera datileras son su longevidad y la importancia que la religión islámica le confiere. Llegaron a la Tierra al mismo tiempo que el hombre.
JOSÉ ESQUINAS-ALCAZAR: En los años 70 había una gran cantidad de diversidad de melones en España. Quise impedir que esta abundancia se perdiera, así como el conocimiento tradicional. Cuando comencé a juntar las semillas, encontré 380 diferentes variedades de melón. Actualmente, sólo 10 o 12 están disponibles en los mercados o son cultivadas.
PANAGIOTIS SAINATOUDIS: En enero de 1991, un amigo me preguntó si quería comprar algunas semillas que había traído del exterior. Me dijo que venían de un banco de semillas en Estados Unidos. La parcela contenía semillas y raíces de varias plantas de todo el mundo. Lo más impresionante era una variedad de maíz que era muy colorida y era cultivada por los amerindios, ¡una población que casi ha desaparecido!
El año siguiente, volví a casa para la boda de mi hermano. En un patio vi maíz “kontoroko” negro. Le pedí a la propietaria, una señora mayor, unas pocas semillas. Y entonces se me ocurrió la idea de pedirle a la gente que compartiera semillas conmigo de sus propias variedades. Coleccioné semillas de maíz, calabazas, frijol, etcétera. Desde entonces, a cualquier parte que he ido, le he preguntado a las personas del lugar qué semillas cultivan, y también cómo cocinarlas y mantenerlas. Al comienzo no me di cuenta de su valor. Sólo después de muchos años empecé a ver su dimensión política, económica, social y cultural.
IPS: ¿Qué hace especial a los dátiles o a los melones? ¿Por qué deberíamos preocuparnos por su conservación?
SB: La especificidad de la palma datilera es que es una planta cultivada en lugares cálidos y su producción es extremadamente saludable. Su diversidad y conservación es importante para nosotros debido al significativo número de variedades de dátiles y a la continua llegada de nuevas variantes. No tememos su desaparición, porque siempre hay nuevas variedades. Creo que la palma datilera sólo desaparecerá con el Universo.
JES: Los recursos naturales, y la biodiversidad agrícola en particular, son recursos limitados que hemos heredado como un tesoro de nuestros padres y que debemos transferir enteramente a nuestros hijos, para que ellos puedan afrontar los imprevisibles cambios ambientales futuros. La diversidad es la base de la adaptación, y nosotros la necesitamos para encarar esos cambios ambientales, incluyendo el climático. Sólo puedes elegir de entre la diversidad, no de la uniformidad. Es por esto que la diversidad agrícola es tan importante.
Cuando estaba recolectando melones, uno de los lugares que visité fue Las Hurdes (en España). Cuando esperaba el autobús, me encontré con un agricultor que tenía un pequeño burro. Le expliqué que estaba coleccionando diversas variedades de melón. Me dijo que él tenía una variante que, cuando las otras murieron, permaneció viva, y que podía darme algunas semillas.
Nos trasladamos en el pequeño burro durante tres horas y media. Me dio algunas semillas. Cuando las analizamos en el laboratorio, descubrimos que eran resistentes a ciertas enfermedades, incluso algunas raras, lo cual fue una gran sorpresa. Actualmente, gracias a esas semillas, esta resistencia ha sido introducida en muchas variedades comerciales, tanto en España como en el exterior.
PS: Las variedades locales son piezas vivas de nuestra cultura, nuestra historia, nuestra familia. Llenan nuestras mesas y nuestras vidas con color y perfume, formas y sabores. Resisten la enfermedad, y continuarán dándonos fruto. Podemos cortar un hermoso tomate rojo, comerlo, y entonces si nos gusta, guardar sus semillas para el año siguiente. Nosotros determinamos libremente lo que pondremos en nuestra mesa y en nuestro cuerpo. Las semillas son comida, y quien controla la comida tiene un enorme poder político y económico. Por tanto, cualquiera que preserve sus propias semillas es autosuficiente y mantiene una parte de su libertad.
IPS: Todos hemos oído sobre cómo una enfermedad de la papa fue la causa de la Gran Hambruna en Irlanda entre 1845 y 1852. Pero, ¿cuál es la relación entre hambre y nutrición, y diversidad biológica?
SB: La diversidad biológica permite mantener un importante número de especies y variedades, y esto puede garantizar que tengamos suficiente comida y prevenir las hambrunas.
JES: El cultivo de papa en toda Europa fue muy homogéneo pues derivaba de unas pocas muestras que llegaron a España desde el “Nuevo Mundo”. En Irlanda, pronto se convirtió en el alimento básico de la dieta nacional, lo que nos llevó a un evento que ejemplifica bien la importancia de la biodiversidad.
Cuando el hongo “Fitoftora infestans” apareció en Europa destruyó todas las plantaciones de papa en Irlanda y el resto de Europa, provocando lo que es ahora conocido como la Gran Hambruna europea. El hambre causó la muerte solo en Irlanda de entre 1,5 millones y dos millones de personas. Muchos millones más tuvieron que emigrar. Esta enfermedad de la papa afectó a casi la mitad de la población.
La solución fue entonces hallada en América Latina, donde se sorprendieron al encontrar papas de todos los colores: violetas, azules, rojas, anaranjadas y amarillas, con formas de tirabuzones, cilíndricas, etcétera. En esta inmensa variedad, un gran número de capacidades de resistencia estaban ocultas, entre ellas la resistencia al “Fitoftora infestans”
A través de la cruza de plantas resistentes con las variedades comerciales europeas, los genes resistentes fueron introducidos y el problema europeo fue solucionado. La biodiversidad es esencial para amortiguar cambios inesperados y prevenir futuras hambrunas.
PS: ¿Qué es lo que salva a las personas cuando ataca una epidemia? El hecho de que no todos los humanos somos iguales. Exactamente lo mismo puede salvar a una población de plantas: la diversidad, o lo que los científicos llaman una “gran base genética”.
Modernas variedades e híbridos tienen una base genética limitada. Esto es peligroso en el caso de una epidemia. Por ejemplo, 30 por ciento del trigo en el mundo viene de sólo una variedad, y 70 por ciento es derivada de un total de seis.
Durante los años 70 en Estados Unidos, una epidemia destruyó más de la mitad de la producción de maíz, toda la cual derivaba del mismo híbrido. La solución fue hallada en una pequeña variedad en la región de Chiapas, en el sur de México. El “rico” Estados Unidos sobrevivió con la ayuda de los “pobres” agricultores del sur mexicano.
Hoy podría ocurrir una gran hambruna en el mundo porque hay una muy pobre base genética, y también por la falta de material genético.
IPS: ¿Cuál es el vínculo entre cultura y diversidad biológica?
SB: El idioma es un medio para estudiar la diversidad biológica como una ciencia y una cultura al mismo tiempo. Hay una relación de interdependencia.
JES: Los recursos genéticos representan la identidad del pueblo. El idioma es el instrumento usado para transmitir esta identidad y el conocimiento tradicional sobre el mundo natural que nos rodea. Estoy pensando por ejemplo en las medicinas tradicionales. Todos juntos, la cultura, el lenguaje y los recursos genéticos son los tres pilares que definen la identidad del pueblo.
PS: Donde hay minorías también hay una creciente biodiversidad. Los inmigrantes griegos de los años 60 y 70 cultivaron sus propias semillas para sus aldeas en sus nuevas tierras. Los refugiados de hoy vienen de áreas rurales y preservan sus propias semillas, como memoria viva de su patria. Las semillas son una parte esencial de la cultura y del lenguaje, las costumbres, la cocina e incluso la vestimenta. Preservar la biodiversidad agrícola es preservar nuestra memoria histórica. Y esto es importante porque las personas sin historia son árboles sin raíces.
* Miren Gutierrez es editora en jefe de IPS.
Fuente: IPS
¿Avanza la FAO hacia un compromiso real con los campesinos?
TUNEZ, 5 de junio de 2009— Después de cuatro días de difíciles negociaciones entre 121 gobiernos en la reunión del Tratado de la FAO sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura que tuvo lugar en Túnez, representantes de la sociedad civil derrotaron el intento de Canadá por bloquear las negociaciones que favorecen a los agricultores. A media noche del jueves, Brasil leyó ante una cansada plenaria una resolución sobre los derechos de los agricultores que cambió por alivio y entusiasmo la tensión prevaleciente entre los delegados.
Después de las negociaciones en los corredores, donde Europa, América Latina y África enfrontaron los esfuerzos de Canadá por descarrilar el mandato a ejercer los Derechos de los Agricultores, los gobiernos acordaron en
• Impulsar a los países miembro a que revisen todas las medidas que afectan los derechos de los agricultores y remuevan cualquier barrera que evite que guarden, intercambien o vendan semillas;
• Involucrarlos de lleno en talleres nacionales o regionales sobre sus derechos e informar sobre los resultados de ello en la próxima reunión del tratado de semillas, que ocurrirá en 18 meses.
La resolución de la plenaria rompió con las prácticas convencionales en la ONU al llamar al total involucramiento de las organizaciones de agricultores en cada aspecto del Tratado. Angola, Brasil, Ecuador, Holanda, Noruega y Suiza merecen reconocimiento especial por colocar en primer lugar el papel crucial de los campesinos en la conservación y mejoramiento de los recursos genéticos de las plantas. El campesino hondureño Don Luís Pacheco resumió la importancia del Tratado: “conservar nuestras variedades, nuestra diversidad, es esencial para que podamos ajustar la agricultura ante la amenaza del cambio climático. Si no nos ponemos de acuerdo en esta reunión para que el sistema que protege las semillas en el mundo funcione, la próxima reunión que se hará en Copenhague sobre cambio climático, al fin de este año, no servirá para nada.”
Como lo expresó Wilhemina Pelegrina, directora ejecutiva de SEARICE —organización de la sociedad civil que durante mucho tiempo se ha dedicado a la defensa de los derechos de los agricultores, y que ha seguido de cerca las negociaciones— “aunque se quedó corta en compromisos firmes y depende del financiamiento, la resolución adoptada es un gran paso hacia adelante en las décadas de lucha por el reconocimiento y la instrumentación de los derechos de los agricultores en la FAO.”
Durante esta tercera reunión del organismo gobernante del Tratado fueron cruciales en el fortalecimiento del compromiso con los derechos de los agricultores las varias intervenciones de representantes de organizaciones, como los de Vía Campesina, la organización más grande de campesinos en el mundo. Sus voceros no solo enfatizaron el papel central que algunos agricultores en pequeña escala juegan en la conservación de la biodiversidad agrícola, sino que también hicieron propuestas concretas sobre los derechos y el apoyo que requieren agricultores, comunidades rurales, organizaciones de pueblos indígenas y pastores. No es menor, dentro de esos derechos, el acceso a los materiales de los bancos de genes nacionales e internacionales y el derecho al apoyo financiero para la conservación de la biodiversidad en las parcelas.
“No hicimos todo lo que era necesario en esta reunión, pero al menos ahora tenemos la oportunidad de comenzar a revisar la legislación que ha sido tan dañina para los derechos de los campesinos en muchos países. Los delegados de Canadá hicieron jugarretas y repetidamente intentaron obstruir todo el proceso”, acusó Pat Mooney, Director Ejecutivo del Grupo ETC. “Por suerte, el proceso multilateral y la presión de la sociedad civil los pusieron en orden.”
También nos concierne que el Tratado de la FAO sobre Recursos Fitogenéticos pone el énfasis en la soberanía nacional por encima de la conservación de los recursos genéticos y los derechos de los agricultores. Las leyes nacionales de semillas pueden, por ejemplo, evitar que los agricultores conserven, intercambien y vendan sus semillas. Como expresó en la plenaria Jorge Stanley, miembro de una organización panameña de jóvenes indígenas y vocero del Comité Internacional de Planeación para la Soberanía Alimentaria: “Ni siquiera el ‘consentimiento’ y el ‘reparto de beneficios’ para los agricultores que son los custodios de nuestra herencia genética, quienes mantienen miles de variedades locales de plantas en sus territorios, se respetan en las leyes de patentes, que permiten que las variedades de los agricultores sean pirateadas.”
Las organizaciones de agricultores y de la sociedad civil que estuvieron presentes ven con optimismo el desarrollo de las discusiones y las decisiones tomadas. Sin embargo, debemos notar que sigue faltando el apoyo requerido para que el Tratado realmente funcione. Un financiamiento de $116 millones de dólares es el escasamente necesario para que el Tratado se sostenga, y las contribuciones siguen siendo voluntarias. La sociedad civil está determinada a monitorear de cerca el desarrollo del debate. Los asistentes regresarán a sus países con planes para promover el ejercicio de los derechos de los agricultores. “Volveremos”, dijo la campesina brasileña Soniamara Maranho, de Vía Campesina.
Para mayor información:
Pat Mooney en Túnez +1 613 291 9793
Diana Bronson en Montreal + 1 514 273 6661 o celular 1 514 629 9236
Silvia Ribeiro en México + 5255 5563 2664
Fuente: Grupo ETC




