Análisis

La empresa Kraft miente y ejerce revanchismo dentro de la planta fabril y Violencia estatal – violencia privada: La represión en Terrabusi y el cambio de etapa

Publicado el: Viernes, 2 de octubre del 2009

anredLa empresa Kraft miente y ejerce revanchismo dentro de la planta fabril

Comunicado de prensa de la Comisión Interna de Terrabusi-Kraft

por General Pacheco
30 de septiembre de 2009

El viernes 25 de septiembre, a 38 días de paro dentro de fábrica, ratificado masivamente en 31 asambleas generales, los trabajadores de Terrabusi que nos enfrentamos al segundo monopolio mundial de la alimentación y primero en Estados Unidos, fuimos violentamente reprimidos, con decenas de compañeros heridos y detenidos.

Es lamentable el papel del gobierno nacional que resolvió ponerse al lado de la patronal yanqui, contra las obreras y obreros y contra todo el pueblo argentino que nos dio una extraordinaria muestra de solidaridad.

En ese viernes a la madrugada un impresionante operativo de la policía bonaerense se desplegó dentro de la fábrica. Policía montada, infantería, perros, fuerzas especiales de provincia y helicópteros ocupaban nuestro lugar de trabajo.

El salvajismo de la represión fue brutal adentro y afuera, pegándole a trabajadores y familiares, incluso niños, y sobre todo a las mujeres. Tiraron con balas de goma y gases lacrimógenos y atacaron con perros, palos y caballos. Luego de una represión que solamente recordamos de la época de la dictadura, la justicia argentina usó las instalaciones de la Kraft como una comisaría. Allí nos tomaron declaración, allí actuaban libremente los funcionarios judiciales y del gobierno, la seguridad de la empresa ordenaba a la policía quién podía entrar y quién no, impidiendo el ingreso de los abogados.

Denunciamos que quienes supuestamente velan por el cumplimiento de la ley, nos robaron el fondo de huelga, así como efectos personales y dinero. Una verdadera vergüenza a la que se prestó este gobierno.

Así la Kraft volvió a pisotear la soberanía argentina, luego de haber violado reiteradamente, las leyes laborales durante todo el conflicto.

La firmeza de los trabajadores de Kraft Terrabusi, junto a la extraordinaria jornada de solidaridad del lunes 28, con más de 100 cortes desde Jujuy a Tierra del Fuego, paros solidarios de varias fábricas, entre ellas Astillero Río Santiago, y una inmensa movilización a Plaza de Mayo, permitieron volver a reabrir las negociaciones.

Así fue que los ministros de Trabajo de Nación y Provincia convocaron a la Comisión Interna, al sindicato y a la patronal. Luego de una prolongada negociación el Ministerio saca una resolución donde intima a la empresa a:

1º-  La empresa deberá abonar los haberes adeudados incluyendo los correspondientes salarios caídos como consecuencia del conflicto, dentro de las 48 horas.

2º- La empresa debe revisar los despidos y las suspensiones y evaluar los resultados el 1º de octubre en una nueva reunión.

3º- Retirar paulatinamente la policía de la fábrica.

4º- La empresa debe permitir el ingreso de los cinco miembros de Comisión Interna, debiendo cumplir en plenitud sus funciones gremiales y laborales.

5º- Se intima a la empresa a garantizar a todos los delegados suspendidos el pleno ejercicio de sus funciones, dentro del establecimiento.

De los cinco puntos el 1º, 3º, 4º y 5º no fueron cumplidos por parte de la patronal. Está planteado cual va a ser la actitud del gobierno ante este monopolio norteamericano que desconoce las leyes de nuestro país y castiga sin piedad a sus obreros, y ha desplegado un brutal revanchismo sobre los trabajadores. Dentro de la planta no permite que se junten más de tres a conversar, violó los cofres que quiso, hasta pretendió que las fuerzas represivas compartieran el comedor con los trabajadores, cosa que fue rechazada por estos.

En medio de esta situación, el sindicato, dentro de fábrica se ofrece como garantía para volver a la producción. Y afuera, avala la denuncia en el Ministerio de Trabajo de un grupo de trabajadoras carneras, pagadas por la empresa, para injuriar a la Comisión Interna. ¡Que vergüenza!

En medio de la violación de todos los acuerdos por parte de Kraft, mañana jueves 31, se vuelven a sentar las partes.

Reafirmamos que en este conflicto hay dos lados. En uno estamos los 2.700 trabajadores, en el otro, la patronal yanqui. En estos más de 40 días de conflicto quedó claro que el pueblo argentino está de nuestro lado. El gobierno nacional y provincial permitió que la empresa viole todas las leyes argentinas. ¿Va a seguir siendo el brazo ejecutor de la patronal yanqui?

Hoy en Capital Federal marchamos junto con la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y la Corriente Clasista y Combativa (CCC), al Ministerio de Trabajo.

Fuente: Trabajadores de Terrabusi

Violencia estatal – violencia privada: La represión en Terrabusi y el cambio de etapa

por Daniel Cadabón
30 de septiembre, 2009

¿Podrá, el kirchnerismo, terminar con la nuevas organizaciones obreras, disciplinando y encarrilando a los trabajadores detrás de las centrales sindicales adictas a sus políticas?

Esta es la pregunta que se realiza la burguesía argentina, que se declarada en estado de emergencia social y que ha comenzado una campaña “dispuesta a liberar las calles y las fábricas de la molesta protesta social, que coloca como rehenes de una minoría, al conjunto de la sociedad”

Esta consigna burguesa, no es otra cosa que el viejo y repetido llamado al orden, que vuelve a encontrar unidos al más amplio espectro de explotadores, abarcando desde la centrales empresarias que en su discurso mediado por las corporaciones mediáticas, incluye al kirchnerismo y al propio gobierno de EE.UU.

Establecer un poder “fuerte”, que en última instancia sólo significa disciplinar las luchas populares, es la divisa que unifica a oficialismo y oposición.

La burguesía argentina está dispuesta a la ejecución de la violencia en contra de las luchas obreras, como tantas otras veces en la historia, pero la experiencia acumulada le hace dudar sobre como hacerlo.

Mauricio Macri y Cristina Kirchner

El macrismo ha avanzado en esta política en forma desembozada y brutal al poner en funcionamiento un cuerpo especial antipiquetes; claro, para el macrismo es fácil, ya que limita su poder a un intendencia y esto le da ciertas licencias para improvisar en función del diálogo que sostiene con los sectores más reaccionarios del municipio porteño.

Para el kirchnerismo en cambio, pese a que, simplemente, ha ejecutado una represión abierta y feroz en contra de los trabajadores de Kraft-Terrabusi confiando en las propias fuerzas de seguridad del Estado, la solución represiva no se le aparece tan viable; desconfía de la reacción popular que puede despertar maximizar la represión y de un final a lo Duhalde. Para la burguesía, convertir a las luchas obreras en una cuestión de policía no siempre da resultados favorables para los gobiernos y, a veces, es peor el remedio que la enfermedad.

Aquí encontramos la paradoja de toda esta situación: si el macrismo reprime, su acción va al fracaso por la falta de una dimensión nacional en la política represiva, que nunca encuentra éxito mientras se refiera a una municipalidad; al contrario, lo más probable es que los sectores progresistas y opositores al macrismo utilicen la represión como argumento electoral y que las bandas armadas antipiquetes comiencen a ser repudiadas por los propios vecinos.

Lo del kirchnerismo es distinto. La acción represiva en Terrabusi adquirió de inmediato un carácter nacional porque la autoridad de aplicación no fue otro que el gobierno nacional, de ser honesto el ministro Tomada debería reconocer que es aquí donde se encuentra “la actividad coordinada” que denuncia como conspirativa.

No hay aura “progre” que pueda cubrir al kirchnerismo de los efectos de las balas de goma, los gases, los palos y los perros en contra los despedidos que luchan por su fuente de trabajo. De hecho, el debate se ha extendido y ha logrado devaluar figuras que han ocupado un rol distinto en la historia reciente de nuestro país, hasta el punto de lograr desconcertar todo un sector del progresismo; es que es intragable que en la coordinación de las labores represivas de la policía y la gendarmería, del último viernes, estuviera presente la secretaría de DD.HH provincial, dirigida por una ex detenida-desaparecida cuyos hijos continúan en situación de desaparecidos, la sciolista Sara Covacho.

“El trabajo os hará libres”

A la Kraft-Terrabusi le falta un gran cartel en la puerta con la leyenda “el trabajo os hará libres” para parecerse a un centro de concentración. Púas, perros, caballería, infantes armados hasta los dientes, no hacen más que recordar las épocas en que la dictadura militarizaba las fábricas.

La complicidad de la burocracia sindical con todo este operativo es otro elemento a tener en cuenta. Tras las declaraciones de Moyano y Daer se comprueba que el fenómeno de la “nueva clase obrera” no sólo angustia a la patronal, preocupa a clases y castas.

El experimento represivo al que apeló la gran burguesía es puramente represivo y mantiene todavía la esperanza de que no tenga que ir más lejos en el derramamiento de sangre; esta no es una actitud bondadosa, es pura especulación política de que las cosas se le vuelvan en contra. La derecha reaccionaria demanda mayor represión, pero es inconsistente en su planteo, dado que el reclamo de violencia para enfrentar las luchas populares está dirigido a un gobierno del cual dice renegar. De todas maneras, la lucha ideológica para ganar a la clase media para una postura fascista, se ha vuelto insoportable.

La centro izquierda por su lado reclama profundizar la democracia, desconociendo que en épocas de dominación financiera y de relaciones – si no ya carnales- “cariñosas” la democracia carece de la capacidad de ser “pura”; la patronal de Kraft-Terrabusi, entiende esto mejor que varios legisladores del “campo popular”, por eso viola las leyes argentinas en forma desvergonzada.

Los métodos piqueteros

En los cortes de ruta existen: los cortadores y los cortados. El esfuerzo mediático burgués se basa en dotar de ideología a estos últimos, para lograr un enfrentamiento mayor y organizado en contra de los primeros. “Tu derecho termina donde empieza el mío” es la apelación al código penal para poner en funcionamiento la ideología antipiquetera. Sin embargo, hasta ahora, la psicología del cortado no ha evolucionado más allá del pensamiento común del peatón que putea al automovilista, hasta el mismo momento en que él se sube al auto y entonces putea al peatón.

Es que con los tarifazos al alcance de la mano y un 300% de aumento en la luz y el gas los vecinos se colocan en situación de volverse piqueteros antes que indignados ciudadanos.

El palo y el gas lacrimógeno no son por sí mismos un programa político, son apenas instrumentos del “orden” y los sectores medios empobrecidos temen sufrir en sus propias cabezas el rigor del “orden” que la derecha le reclama defender.

Es decir: la movilización política de la pequeña burguesía contra los trabajadores está armada de demagogia antiobrera, pero la burguesía sabe que jugar con fuego no es lo más conveniente

Diferente es lo que sucede con los escribas K, estos sectores defienden su billetera y para eso los mueve su gusto por la certeza y su temor a un cambio que descoloque a sus patrones.

La pequeña clase media progresista, en el sentido del progreso de sus ahorros, encuentra así en las divisas de orden y progreso un refugio seguro para su extremo temor al desenlace de la lucha entre los trabajadores y sus patrones.

Esta clase media “progre”, que ha bebido inveteradamente de la fuente del individualismo cínico, junto a todos sus referentes sociales y académicos hacen del derecho burgués una inagotable fuente de creencias.

El recurrente fracaso que han logrado con esta manía de adhesión a los postulados de las diferentes variables de la burguesía y su propia inconsistencia política, está basada en el cálculo y en el conservadorismo individual de sus privilegios.

El pillaje de los recursos naturales, la represión a luchadores, le justificación en el desacuerdo con los métodos “violentos”, tiene sentido propio, siempre y cuando las migajas del reparto lleguen a su mesa.

Es importante alertar sobre el rol del progresismo y su complicidad con el gobierno y la burocracia sindical, sobre todo en momentos como los actuales, en que la burguesía recurre a la represión y a la maniobra para frenar las lucha obreras.

Kirchnerismo y represión

La evaluación que el kirchnerismo haga sobre las luchas obreras es un motivo de mayor preocupación por parte de las patronales y el imperialismo. La radicalización de las mismas; los métodos de democracia obrera basados en la toma de decisiones en medio de asambleas; la aparición de nuevos delegados más dispuestos a la acción directa que a la negociación sindical en términos tradicionales; la disposición al enfrentamiento con las fuerzas de seguridad en la defensa de sus piquetes; el carácter indeterminado de los planes de lucha, etc. tienen para la burguesía un dramatismo sorprendente.

La mayoría de los conflictos que se vienen desarrollando van en contra de las políticas de conciliación burocrática de las centrales obreras.

La burguesía es consciente que esta disposición a la lucha “intransigente” por parte del movimiento obrero, en momentos en que se hace necesario un incremento de las tarifas y en medio de una situación inflacionaria, puede transformarse en explosiva a corto plazo.

La patronal, reclama que en épocas de crisis los trabajadores deben ponerse la camiseta de la empresa; pero ya son 260 mil los trabajadores que en el último año han quedado descamisados.

La gran preocupación es que los popes sindicales se han vuelto demasiado ricos y aparecen despreocupados de lo que pasa entre las bases. ¿Cómo se le pudo escapar a Daer que en Terrabusi se estaba gestando semejante situación explosiva? ¿Es que la burocracia sindical de tanto enriquecerse, dándole agua por medicamentos oncológicos a sus afiliados, se ha vuelto distraída?

Las patronales están determinadas a no ceder en la lucha de Terrabusi. Piensan que este caso testigo arreglará los problemas a futuro. Si en Terrabusi gana la patronal se acaba gran parte de los problemas y los trabajadores volverán a recuperar “la cultura del trabajo”. La reacción de los Daer y Moyano, es una reacción nerviosa de aquel que se dio cuenta tarde de lo que pasa en la base.

Con la CTA pasa algo parecido; condena de palabra a los popes sindicales que se transforman en millonarios a expensas de sus trabajadores. Pero, basta con que los trabajadores salgan a la lucha para condenar la “violencia de cualquier signo”.

El “progre” ha aprendido a moverse en medio de la lucha de clases, más dedicado a la semántica y a la condena moral que a ensuciarse las manos con el tizne del piquete.

La CTA, como el ciudadano medio, ha asimilado la afirmación de que el derecho del individuo en democracia lo es todo, con lo cual justifica su persistente política de apoyo al gobierno y se sostiene como un intermediario ministerial que pretende discutirle a la clase obrera sobre sus derechos a usar métodos no convalidados con la patronal.

Sin duda, la nueva clase obrera esta muy lejos de la “cultura del trabajo” y de los métodos racionales que reclaman burócratas, curas e intelectuales; quizá sea esa la razón que ha llevado al triunfo a los últimos conflictos gremiales.

Las políticas de ajuste, reclamadas por la UIA; las relaciones “cariñosas” reclamadas por la embajadora de EE.UU y su representante a cargo del Ministerio de Economía, están centradas en que los trabajadores moderen sus reclamos salariales y que el ajuste se soporte sin chistar. Enfrente encontramos a una clase obrera dinámica, joven que considera a las direcciones gremiales como empresarios recaudadores de sus aportes mensuales. Una clase obrera, que se acostumbra a los piquetes y no a las oficinas alfombradas de las gerencias de personal.

Fuente: Argenpress

Martes, 21 de mayo del 2013
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