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Se acerca la Huelga Nacional en México (y ¿Qué sentido tiene: primero liquídense y después veremos?)

Publicado el: Domingo, 1 de noviembre del 2009

Hay que revertir el despotismo oficial con un frente nacional: SME

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Decenas de organizaciones analizarán si van a una huelga general con los electricistas

Miembros del sindicato de LFC apremian a sus dirigentes a preparar acciones más contundentes

por Fabiola Martínez
25 de octubre, 2009

El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) convocó a integrar un frente nacional de lucha con el propósito de revertir las decisiones de un gobierno al que calificó de despótico, autoritario y represivo.

El gobierno sacó a nuestros compañeros con la fuerza pública y de un día para otro dejó sin empleo a 44 mil trabajadores, pero cada uno de sus actos los va a pagar con el movimiento nacional pacífico, advirtió Martín Esparza, líder del SME.

En apoyo a la convocatoria de los electricistas, de pasar de las acciones aisladas a las colectivas, decenas de organizaciones políticas, campesinas, universitarias y de la sociedad civil participaron ayer en la Asamblea Nacional de la Resistencia Popular.

Tras cuatro horas de discursos y análisis, acordaron consultar con sus bases la posibilidad de sumarse a una huelga o paro nacional, en repudio al decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y contra el aumento de impuestos.

No obstante, los electricistas que presenciaron la asamblea exigieron a sus líderes y a las organizaciones solidarias que las acciones fueran inmediatas. Primero con expresiones aisladas y luego al unísono, clamaron por la huelga nacional y por impulsar otras acciones más contundentes.

Tres semanas sin salario

Han pasado 14 días desde que fuerzas federales ocuparon LFC, 13 días del decreto presidencial que puso fin a su fuente de empleo y casi tres semanas sin cobrar salario.

Pese al reclamo de la base del SME, las organizaciones acordaron reunirse el 5 de noviembre para informar de sus resolutivos y evaluar el arranque del plan de acción definido este sábado.

La nueva etapa de lucha incluye una jornada de resistencia civil el viernes próximo, cuando la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje resolverá sobre el fin de las contrataciones individuales y colectivas de los trabajadores de LFC. El comité central del SME citó a los afiliados a la audiencia. También emprenderán una campaña de información para contrarrestar la difamación de que son objeto los electricistas, principalmente en radio y televisión.

Aunque en un principio el SME llamó a sumarse a un paro el 30 de octubre, los dirigentes encabezados por Esparza optaron por esperar con la finalidad de llevar el movimiento a escala nacional. Se habló de formar comités de resistencia y de información en todo el país, con el apoyo de otras agrupaciones, como el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador, cuyos enlaces ofrecieron las casas y comités integrados para difundir como prioridad la lucha del SME.

Durante la asamblea, los electricistas insistieron en llevar el plan de acción a otro terreno. Unos exigieron la huelga, mientras otros propusieron –con gritos desde su asiento o en corto frente a su líder– la toma de carreteras o apersonarse en las instalaciones de LFC, enfrentar a las fuerzas federales y recuperar su fuente de empleo.

Esparza les pidió no dejarse enganchar en actos de provocación del gobierno, porque la lucha del SME es pacífica. “No podemos enfrentar al Ejército ni a la policía porque también son pueblo […] ¡Podemos salir adelante si mantenemos este movimiento nacional!”, dijo.

Los instó a no cobrar su liquidación, en tanto avanzan las alternativas de defensa jurídica para contrarrestar el decreto del 11 de octubre: amparos y una controversia constitucional que deberá presentar un grupo de diputados ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

El gobierno, por conducto de la instancia liquidadora de LFC, afirma que casi 12 mil trabajadores han cobrado su finiquito. En entrevista, Esparza afirmó que el sindicato no posee información al respecto, pero sí tiene datos de que el bono que se ofrece a los trabajadores como pago adicional (para quienes acepten su finiquito antes del 14 de noviembre) constituye peculado, porque se están tomando sin autorización recursos del gasto corriente de LFC.

Desde las 10 horas se llenó el auditorio del SME, en Insurgentes Centro 98. Como en otras reuniones, desde la toma de LFC, miles siguieron el curso de la asamblea afuera mediante megáfonos instalados en la calle de Antonio Caso.

En una ronda de casi 20 oradores y los saludos que enviaron decenas de organizaciones nacionales y extranjeras, el SME recibió apoyo de numerosos sindicatos, que son los que pueden emplazar a huelga por solidaridad. El resto de las organizaciones o personas manifestaron su apoyo por otras vías.

Entre las organizaciones que acudieron a la asamblea estuvieron telefonistas, tranviarios, trabajadores de la UNAM y de otras universidades públicas; el magisterio de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y el Colegio de Bachilleres (en huelga), así como secciones o grupos disidentes de sus propios sindicatos.

También asistió una representación de Cruz López, líder de la priísta Confederación Nacional Campesina. En entrevista aparte, el dirigente cenecista Gerardo Sánchez manifestó que esta central está en disposición de participar en un paro nacional para exigir respeto a los derechos laborales y la autonomía sindical.

La Central Campesina Cardenista, igual que otros grupos, no dudó en buscar la forma de apoyar a los electricistas, porque el golpe que se ha dado al SME es un golpe para todo el movimiento obrero democrático.

Del ámbito social y legislativo acudieron integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (Atenco); diputados del PT, como Gerardo Fernández Noroña, quien instó a no pagar la luz.

También asistieron del PRD, como Agustín Guerrero y Víctor Castro, entre muchos que advirtieron que no hay tiempo para las medias tintas o para simular la solidaridad. Además, invitados de organizaciones variopintas, lo mismo defensores de los derechos humanos que organizaciones populares del campo y de la ciudad.

Ayuda ante la dificultad

En su discurso, Esparza pidió solidaridad en los hechos, en referencia a la necesidad de recibir víveres y apoyos económicos que permitan al SME resistir, toda vez que sus cuentas bancarias están congeladas.

El único que respondió de inmediato a la solidaridad en los hechos fue el dirigente del sindicato de Euzkadi, Jesús Torres Nuño, quien durante tres años encabezó una huelga por la reapertura de la fuente de empleo, ahora convertida en cooperativa, y anunció que están dispuestos a parar su fábrica de llantas en solidaridad con el SME, que a su vez los apoyó durante su lucha. Enseguida entregó a Esparza un cheque por 15 mil pesos y se comprometió a enviar una cantidad similar cada semana. El dirigente de Euzkadi buscó que otros gremios lanzaran compromisos similares: aquí están los compañeros telefonistas, expresó.

En el plan de acción se dejó para otro momento la definición de la fecha de la huelga nacional. Esparza y los secretarios del interior y del exterior del SME, Humberto Montes de Oca y Fernando Amezcua, debieron calmar los ánimos y explicar a sus compañeros: para que la huelga funcione, tiene que organizarse, los sindicatos deben consultar a sus bases y cuidar todos los aspectos jurídicos.

Tras la asamblea, muchos manifestaron su desacuerdo por demorar una decisión que consideran fundamental para fortalecer el movimiento de resistencia, aunque también comentaron las palabras de la indígena Julieta Bautista quien, mucho más amolada que nosotros (en silla de ruedas y con una enfermedad terminal), les suplicó que luchen y den la batalla pero sobre todo que se unan porque el SME no se puede perder.

Con información de Gabriel León

Fuente: La Jornada


mexico¿Qué sentido tiene: primero liquídense y después veremos?

por Enrique Dussel
24 de octubre, 2009

Esta frase entre comillas aparece en primera página de La Jornada (17/10/09). Nuevamente queremos reflexionar sobre lo que alegremente se dice pero frecuentemente no se tiene conciencia del contenido. En efecto, se dice: primero liquídense. El político expresó claramente que los miembros del SME deben aceptar que, antes que nada, han dejado de ser empleados de una LFC ya inexistente, y por ello, antes de toda negociación, deben ir a pedir adonde corresponda lo que el derecho vigente estipula en el caso del término de una relación de trabajo. Claro que alguien podría entender las dos palabras en otro sentido: Primero suicídense, ya que liquidar a una persona es igualmente asesinarla, matarla; y si es reflexivo el verbo, el matarse a sí mismo es un suicidio. Y lo que acontece es que la expresión, en los hechos, significa simultáneamente ambas cosas, porque un empleado de una empresa que se intenta disolver, y miembro del sindicato de larga tradición democrática (que es la gran excepción entre todo el sindicalismo charro) de esa empresa, al aceptar la retribución por despido da su acuerdo al acto cumplido por el Estado en la desaparición de su fuente de trabajo. El que acepta la liquidación confirma la liquidación de la empresa y de sí mismo como empleado: se liquida, es decir, firma su defunción como obrero y sindicalista.

Esto nos hace pensar en el pretendido diálogo del presidente de facto de Honduras con el presidente legítimo, que como condición del diálogo impone la manera unilateral de que el presidente Zelaya no sea reincorporado en el ejercicio del poder. Es decir, deja fuera del diálogo, de la discusión, el contenido, la materia misma del pretendido diálogo. Es como si dos jóvenes que se dicen necesitados de discutir sobre la posibilidad de su matrimonio, se enfrentara una parte con el supuesto de que la otra parte presenta como condición de la discusión que el otro (o la otra parte) se comprometa primero a contraer matrimonio. Esa condición al diálogo declara absurdo el diálogo mismo. Es un enunciado irracional.

Repitiendo. Si se intenta dialogar sobre el hecho de la extinción de LFC, y por lo tanto del SME, es irracional, o es la negación misma de toda negociación posible, imponer esa extinción como condición de la discusión. El después veremos suena a que, en verdad, lo a discutir ya se ha impuesto por la fuerza como condición, y el efecto de esa condición, previa al diálogo, es que deben sufrir los obreros sindicalizados los efectos negativos del suicidio de la manera más benigna posible. Es decir, que el entierro se haga con más o menos flores, que el cajón del muerto sea de primera o segunda, y a quiénes se invita al sepelio. Es simplemente absurdo, o –y es lo más grave– se juega con la palabra diálogo para encubrir simplemente la falta de respeto a la otra parte, que intenta (porque le va la vida en la discusión) un auténtico diálogo con validez para las dos partes.

¿Qué es el diálogo, y cómo se alcanza la validez del mismo –que en política justifica la legitimidad de una decisión–? Si se tiene auténtica intención de alcanzar una decisión legítima fruto del diálogo, democrática, no pueden usarse medidas de fuerza, porque la violencia (diría aún J. Habermas) destruye toda posibilidad de un acuerdo racional entre seres humanos libres y responsables. El uso de la violencia para llegar a realizar una decisión unilateral nunca tendrá validez, es decir legitimidad, o, de otra manera, convicción subjetiva plena por parte de todos los involucrados. La llamada democracia no es sino un sistema de legitimación donde se articula el principio subjetivo de legitimidad (la convicción de que los otros son iguales y que debe usarse la razón para llegar a los acuerdos) con las instituciones creadas por la participación simétrica de los ciudadanos que por ello aceptan los dictados objetivos de la autoridad (representantes delegados en el ejercicio del poder de los mismos ciudadanos, que son los únicos soberanos). Es decir, es un sistema de legitimación que tiene condiciones subjetivas y objetivas. Sin legitimidad el Estado pierde el ejercicio efectivo del poder, se divide y antagoniza, se debilita. La mera legalidad (cumplimiento de una ley que puede ser injusta y aplicada por un juez que igualmente puede estar corrompido) no tiene ni la dignidad ni la importancia de la legitimidad. La legitimidad articula y unifica la convicción subjetiva del ciudadano con las instituciones objetivas que encauzan la realización de las acciones acordadas. La mera legalidad puede ser fría, injusta, formalista. Hidalgo fue fusilado bajo el mandato de las Leyes de los Reynos de las Indias, fue legal, pero al mismo tiempo fue un acto ilegítimo a los ojos de los patriotas y futuros mexicanos.

Primero liquídense revela un acto violento, con intervención de la fuerza pública que debe ejercerse, con el acuerdo de los ciudadanos, contra los que se oponen a la ley (tal como los que no pagan impuestos de sus gigantescas ganancias, de los criminales, de los pederastas, etcétera), y no contra los movimientos sociales que luchan dentro de la ley (y con legitimidad) en favor de la vida de los afectados. El uso de la violencia contra el propio pueblo necesitado, empobrecido, es un ejercicio ilegítimo de la violencia del Estado, en cuyo caso su monopolio es tiranía, despotismo antidemocrático.

El después veremos suena al diálogo de los franciscanos con los sabios aztecas (tlamatinime) en 1525 en la recién tomada y semidestruida México-Tenochtitlán. Una vez destruidos los ejércitos aztecas, derrotada su elite guerrera y conquistados, los franciscanos comenzaron un diálogo con los sabios originarios. Poco duró el dicho diálogo; después simplemente organizaron el adoctrinamiento sin respeto alguno por sus antiguas tradiciones. Dicho diálogo sólo pretendió encubrir la mala conciencia de los españoles, dándole aspecto de buena. Era un acto hipócrita ante los vencidos.

Lo que acontece es que el poco de sindicalismo democrático que hay en México luchará contra la violencia del Estado (porque el monopolio de la coacción legítima del Estado cuando va contra los justos requerimientos de su propio pueblo se transforma en violencia de Estado, simplemente, es manifestación de su fetichismo autorreferente).2

Primero liquídense, después veremos es la expresión, fría, indiferente e insensible ante el dolor de 44 mil familias, que la razón de Estado (a favor de muy pocos), que para darse tiempo propone un pretendido diálogo que la violencia negó desde su origen. El diálogo debió cumplirse antes de la decisión; es decir, debió pensarse: Primero dialoguemos, y después veremos. Lo contrario envenena la conciencia del reprimido, oprimido, que se torna en resentimiento que explota en el estado de rebelión, o en lucha fratricida promovida por la decisión antidemocrática que pudo evitarse. La violencia de Estado es mala consejera, y además la historia (magistra vitae) juzga duramente a los que tienen corazón de piedra –según la tradición azteca–. Mal parados quedarán en la Memoria del pueblo. En los textos de las pirámides egipcias, los nombres de muchos faraones (siempre envueltos en un círculo, manifestando su divinidad) y sus rostros en las representaciones fueron picados, borrados de las piedras, a punto que de algunos es difícil encontrar testimonios. Fueron aquellos repudiados por la tal Memoria.

Enrique Dussel es filósofo (www.enriquedussel.org)

2 Véase mi obra 20 tesis de política.

Fuente: La Jornada

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