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No se hizo historia en Copenhague

Publicado el: Sábado, 19 de diciembre del 2009

El fin de la cumbre de la decepción (Crédito: Ana Libisch/IPS)

El fin de la cumbre de la decepción (Crédito: Ana Libisch/IPS)

Fuente: IPS

por Stephen Leahy

COPENHAGUE, 19 dic (IPS/TerraViva) – No se hizo historia en Copenhague. Tampoco se selló ningún pacto contra el cambio climático. Tras dos años de intensas negociaciones entre 194 países, rompe los ojos la división entre el mundo rico y el pobre.

Los países pobres quieren reducciones drásticas de las emisiones causantes del recalentamiento por parte del mundo industrial, y éste sigue resistiéndose a cortes sustantivos y metas obligatorias.

A pesar de las enormes presiones, las grandes esperanzas y los esfuerzos de último minuto de gobernantes de 128 países, todo concluyó en un vago texto titulado Acuerdo de Copenhague. La promesa de “sellar un pacto” climático fue pospuesta al menos un año más.

Y hablando de divisiones, la mayor parte de la sociedad civil considera que la reunión de Copenhague fue un amargo desastre. Es un fracaso que “condena a millones de personas del mundo pobre al hambre, al sufrimiento y a la pérdida de vidas”, dijo el nigeriano Nnimmo Bassey, presidente de la organización no gubernamental Amigos de la Tierra Internacional.

En el lado opuesto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, sostuvo que se había logrado un “avance significativo y sin precedentes”, al hablar en una conferencia de prensa poco antes de la medianoche del viernes en el Bella Center, sede oficial de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (COP-15).

“Todas las grandes economías se han unido para aceptar su responsabilidad en las acciones necesarias para afrontar el peligro del cambio climático”, añadió Obama.

Parece evidente que los gobernantes no han prestado mucha atención a los anteriores 15 años de negociaciones climáticas.

“Los jefes de Estado ahora están realmente comprometidos”, opinó Robert Orr, secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Coordinación de Políticas y Planeación Estratégica. “En Copenhague fue la primera vez que emplearon vocabulario climático”, dijo.

“Esto pone al clima en el mapa de los gobernantes y a éstos en el mapa del clima”, añadió Orr. También aventuró que la brecha entre la política y la ciencia está finalmente empezando a cerrarse.

Es un poco tarde para despertar a la realidad del cambio climático. Dos nuevos estudios indican que la retroalimentación climática hará imposible que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los dos grados en el transcurso de este siglo.

Para conseguirlo, no sólo el mundo deberá dejar de emitir dióxido de carbono en las próximas décadas, sino que además habrá que retirar grandes cantidades de ese gas de la atmósfera para reducir su concentración de las actuales 389 partes por millón (ppm) a 350 ppm.

Fue a última hora del viernes cuando el mandatario estadounidense anunció que su país junto con India, Sudáfrica, Brasil y China habían acordado un texto a puertas cerradas, llamado Acuerdo de Copenhague.

Pero, como sólo participaron cinco de los 194 países que pasaron dos semanas discutiendo en Copenhague, algunos delegados se mostraron visiblemente enojados por no haber sido consultados, y las conversaciones continuaron toda la noche.

Para la tarde de este sábado, persistía la confusión sobre el estatuto legal del Acuerdo de Copenhague, y un puñado de naciones, entre ellas Arabia Saudita, Bolivia y Pakistán, se negaban a aceptarlo.

En definitiva, el Acuerdo no tiene carácter legal bajo los términos de la Convención de Cambio Climático, y los países que son parte de ella apenas “tomaron nota” de su existencia y expresaron, o no, su apoyo al mismo.

El viernes por la noche, Obama reconoció que se trataba sólo de un paso en un largo camino para alcanzar las metas indicadas por la ciencia. El mandatario insistió en su importancia, puesto que los países aceptaron drásticas reducciones de emisiones a largo plazo, con el fin de evitar que la temperatura media del planeta se eleve más de dos grados por encima de las marcas de la era preindustrial.

Según el texto, las naciones en desarrollo también aceptaron adoptar medidas voluntarias para reducir la cantidad de gases de efecto invernadero que arrojan a la atmósfera y aumentar esas medidas si se les suministra apoyo financiero.

Y hubo acuerdo en que los países ricos entreguen 100.000 millones de dólares por año para 2020 destinados a asistir a los países en desarrollo en la protección de sus bosques, la adaptación al cambio climático y la reducción de sus propias emisiones.

Se aceptó asimismo trabajar hacia un acuerdo legalmente vinculante que pueda ser adoptado el año que viene en la COP-16 que se celebrará en México.

“Estados Unidos no está legalmente obligado por nada de lo que se hizo aquí en Copenhague”, advirtió Obama.

Estados Unidos está internamente dividido sobre este asunto y debe recorrer aún un largo camino para adoptar obligaciones en la materia.

No había transcurrido una hora desde que Obama efectuó su discurso en la sesión matinal de la COP-15 cuando varios legisladores estadounidenses del Partido Republicano celebraron una conferencia de prensa en el Bella Center para negar que el cambio climático fuera causado por emisiones de combustibles fósiles, o sea del petróleo, el carbón y el gas natural.

Las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y de decenas de academias científicas de todo el mundo son sospechosas, agregaron los legisladores, ninguno de ellos científicos y todos procedentes de estados con poderosos intereses en el sector automotor o de combustibles fósiles.

“Hemos perdido muchas cosas en el camino”, manifestó Dessima Williams, de Granada, y portavoz de la Alianza de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por su sigla en inglés), integrada por 43 países.

“Hemos perdido el compromiso vigoroso para estabilizar (el aumento de) la temperatura mundial en 1,5 grados”, agregó. “Creemos que esto es fundamental para la supervivencia de nuestros estados miembros”, destacó Williams en la sesión final de la COP 15, este sábado.

Las activistas esperaban que un texto sensible al género reconociera la realidad de que las mujeres son por lejos las más perjudicadas por el cambio climático, señaló Ana Rojas, de Energía, una red internacional de género y sustentabilidad con sede en Holanda.

Sólo un tercio de los delegados que asistieron a la COP 15 este año son mujeres, lo cual dificulta la igualdad en la representación de las opiniones de mujeres y hombres en relación con el cambio climático.

“Necesitamos una visión compartida del género en el acuerdo final. Y no sólo con respecto a la adaptación, sino también a la mitigación y el financiamiento” de las medidas contra el cambio climático, dijo Rojas.

Aunque reconoció que el Acuerdo tuvo algunos avances, está lejos de ser el “acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante” que la sociedad civil defendía.

Afuera de las sesiones en el Centro Bella, 1.800 manifestantes y periodistas fueron arrestados bajo la sospecha de que pudieran cometer ilegalidades, en lo que la sociedad civil consideró un intento del gobierno danés de reprimir la oposición legítima y la libertad de expresión.

El uso de “gases lacrimógenos, spray pimienta, tácticas de dispersión de multitudes y arrestos colectivos preventivos fija un precedente peligroso, no sólo para Dinamarca, sino para el futuro del mundo”, advirtió Tadzio Müller, de Climate Justice Action, una organización ecologista internacional.

“El planeta enfrenta una crisis trágica de liderazgo” sobre el cambio climático, declaró el director ejecutivo de Greenpeace Internacional, Kumi Naidoo.

El Acuerdo representa “una importante concesión a las industrias que contaminan el clima, especialmente del sector de los combustibles fósiles”, dijo Naidoo.

“La posibilidad de impedir el caos climático acaba de hacerse mucho más difícil”, comentó.

Sin acuerdo real, y sin salida

"No moriremos en silencio". Activistas protestando en Copenhague (Crédito: Nasseem Ackbarally/IPS)

"No moriremos en silencio". Activistas protestando en Copenhague (Crédito: Nasseem Ackbarally/IPS)

Fuente: IPS

por Stephen Leahy

COPENHAGUE, 18 dic (IPS/TerraViva) – El techo de la casa se quema, pero los gobernantes, el sistema económico y la humanidad misma ignoran la alarma y siguen echando leña al fuego. La casa no tiene salidas de emergencia, no hay a donde escapar.

El cambio climático ya está aquí.

El fin de la 15 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP-15) arrojó un resultado decepcionante, con detalles todavía no del todo claros.

Un “Acuerdo de Copenhague” fue forjado por Estados Unidos, China, India y Sudáfrica el viernes por la noche, pero no estaba claro si los demás países lo aceptarían. Las conversaciones continuarían hasta el sábado.

Las futuras generaciones podrían encontrar un planeta radicalmente transformado, con grandes zonas cuyas temperaturas serán entre siete y 14 grados más calientes y por tanto inhabitables.

En ese mundo en llamas, la elevación del nivel del mar entre uno y dos metros hacia 2100 dejará cientos de millones de personas sin hogar, según los últimos datos científicos presentados en septiembre en la “Conferencia Internacional de la Ciencia Climática Cuatro Grados y más allá”, celebrada en la Universidad de Oxford.

Esta realidad científica es la que golpea, mientras los resultados de la conferencia de Copenhague, que se celebró entre el 7 de diciembre y este viernes, ofrecen pocos avances.

“Nuestros líderes no captan la escala del problema ni la velocidad de los cambios. No se dan cuenta de que deben actuar ahora”, dijo el climatólogo Andrew Weaver, de la canadiense University of British Columbia, y autor principal de los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

“Ahora” significa que las emisiones globales de dióxido de carbono deberían llegar a su punto máximo en cinco años y empezar a declinar enseguida para llegar casi a cero en 2050, según un informe que reúne los últimos hallazgos científicos de los principales investigadores del área, entre ellos Weaver.

“El diagnóstico de Copenhague 2009: Actualizando al mundo en la última ciencia del cambio climático” fue publicado una semana antes de que empezara la COP-15.

“Metas más modestas y alcanzables a corto plazo pondrán al planeta en la senda correcta”, es la afirmación habitual del primer ministro de Canadá, Stephen Harper. Sus “modestas” metas son una reducción de tres por ciento de las emisiones de gases invernadero entre 1990 y 2020. Las metas de Estados Unidos son algo mejores.

Según la evidencia científica, los más brillantes investigadores concluyeron que Canadá y otras naciones industriales deben reducir sus emisiones entre 25 y 40 por ciento para 2020, respecto de 1990, para que haya alguna esperanza de que la temperatura no aumente más de dos grados.

“Dos grados será muy difícil de lograr para la sociedad moderna”, advirtió Pål Prestrud, investigador del Ártico y director del Center for International Climate and Environmental Research, con sede en Noruega.

Incluso si todas las emisiones se eliminaran hoy, las temperaturas globales declinarían muy lentamente, en un período de mil años. “Si esperamos mucho, será muy tarde”, dijo Presetrud a TerraViva.

Ningún científico cree que estabilizar el clima en dos grados más pondrá al planeta en “la senda correcta”. El Ártico se está derritiendo con el actual aumento de 0,8 grado. El hielo del polo Norte podría desaparecer en el verano en sólo cinco o 10 años.

¿Qué pasa cuando el extremo frío del planeta, que determina el sistema climático mundial, se calienta? Los patrones de lluvias y temperaturas en Europa y América del Norte cambiarán, afectando la agricultura, la forestación y el suministro de agua, sostiene el informe “Arctic Climate Feedbacks: Global Implications”, publicado en septiembre.

Un Ártico más caliente emitirá grandes volúmenes de dióxido de carbono y de metano, hoy encerrados en los helados suelos del permafrost. Una vez que el proceso se desate, el calentamiento sería imparable.

Con dos grados más, la mayoría de los corales morirán por una combinación de calor y acidificación de las aguas oceánicas. Los arrecifes coralinos son los criaderos de gran parte de los peces, de los que dependen cientos de millones de personas. La elevación del nivel del mar desplazará a otros muchos millones.

Por último, dos grados más es sólo un promedio mundial. Eso significa que las temperaturas subirán entre uno y cinco grados dependiendo las regiones. Y también al menos un metro de elevación del mar para 2100.

Los humanos han gozado de 10.000 años de estabilidad climática, cuando la temperatura media varió en menos de un grado, afirma Robert Corell, director del Programa Cambio Global del Centro H. John Heinz III para la Ciencia, la Economía y el Ambiente, con sede en Washington.

Las emisiones globales en los últimos cinco años han estado por encima del peor escenario planteado por el IPCC y en la senda de un aumento de cinco a seis grados de las temperaturas para 2100, dijo Corell a TerraViva.

Los sistemas naturales de absorción de carbono, océanos y bosques, están reduciendo su capacidad, lo que significa que el efecto invernadero se incrementará más rápidamente.

Los compromisos de reducciones planteados en Copenhague significan un aumento de 3,8 grados, agregó.

“El gobierno de Canadá no tiene una maldita idea de lo que quiere decir un aumento de dos grados”, afirmó el canadiense Weaver.

“Lo que hacen los políticos es una lavada de cara, sus propuestas suenan bien, pero son un engaño, a sí mismos y a nosotros”, sostuvo el respetado especialista James Hansen en un artículo publicado el 29 de noviembre en Observer.

“¿Nos pondremos de pie y daremos una bofetada en la cara a los políticos del mundo para que vean la realidad?”, cuestionó Hansen, director del Institudo Goddard para Estudios Espaciales de la NASA.

“Se necesitará mucho de nosotros, probablemente que tomemos las calles. ¿O los dejaremos que sigan jugando entre ellos y con nosotros, traicionando a nuestros hijos y a nuestros nietos?”.

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