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Internacionales

Indígenas en Brasil: “La colonización nos hizo pobres”

Publicado el: Domingo, 24 de enero del 2010

Leer también ONU denuncia rezago de indígenas en América Latina abajo

Fuente: IPS

colonizacion de los indigenas

por Mario Osava

RÍO DE JANEIRO, 14 ene (IPS) – “Nunca fuimos pobres, los colonizadores nos llevaron a esta situación”, afirmó el líder aborigen Marcos Terena este jueves en esta ciudad brasileña, en el marco de una de las presentaciones del informe de la ONU sobre el estado de la población indígena mundial.

A pesar de que suman 370 millones de personas, apenas cinco por ciento de la población mundial, los aborígenes constituyen cerca de un tercio de los 900 millones de indigentes que habitan las zonas rurales.

En Brasil, el censo de 2000 apuntó que 38 por ciento de los autóctonos vivían en la extrema pobreza, más del doble del índice general que era de 15,5 por ciento, destacó Giancarlo Summa, director del Centro de Información de las Naciones Unidas (UNIC) en Río de Janeiro. “Nada indica mejoras significativas en la década”, acotó.

Sobreviven en el país 230 “sociedades indígenas” que hablan 180 lenguas y ocupan 14 por ciento del territorio nacional, cumpliendo el papel de conservar la naturaleza, pero con fuertes limitaciones políticas, señaló Terena, director del Memorial de los Pueblos Indígenas de Brasilia.

“No participamos en las decisiones sobre las Tierras Indígenas”, que son identificadas y demarcadas por el gobierno, con estudios de antropólogos, la autonomía es un sueño aún lejano, observó. En otros países la lucha por autodeterminación avanzó más, aclaró.

“Nosotros no logramos que un indígena sea presidente de la Fundación Nacional del Indígena” (Funai, el organismo gubernamental de protección a la población autóctona), a diferencia de los negros que si presiden las instituciones que tratan de su promoción, acotó.

Terena, piloto de aviación de la misma Funai, lleva como apellido el nombre de su etnia, distribuida por varias aldeas en el centro-oeste de Brasil. Se destaca desde los años 70 como un líder de la Unión de las Naciones Indígenas y luego de otras entidades y foros de lucha por los derechos de los pueblos originarios.

Por esa destacada trayectoria de activista social a favor de su pueblo es que fue invitado a presentar en la sede del UNIC de Río de Janeiro, junto a Summa, el estudio titulado “La situación de los pueblos indígenas del mundo”, elaborado a pedido de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Los indígenas de Brasil sumaban 734.127 en 2000, según el censo oficial, instancia en la que cada habitante identifica la etnia o color que entiende le corresponde. Pero Terena estima que hoy ya hay cerca de un millón que se auto-identifica como aborigen, lo cual representa cinco por ciento de la población nacional.

Es una minoría en rápido crecimiento desde los años 80, cuando tuvo inicio un movimiento de afirmación étnica y muchos, incluso en las ciudades, pasaron a asumir su condición de indígena.

Entre los censos de 1991 y 2000, el total de los que se declararon indígenas se duplicó, indicando un aumento anual de 10,8 por ciento, ciertamente sumando natalidad y personas que asumieron su condición étnica antes negada.

La mayoría de esa población vive en la Amazonia, cuya naturaleza inexpugnable salvó sus a indígenas del genocidio que sufrieron los pueblos del litoral del sudeste brasileño y de otros países como Estados Unidos. Aún hay tribus amazónicas aisladas, sin ningún contacto con la civilización blanca.

Un cuadro similar al mundial y de varios otros países viven los indígenas brasileños, en salud, educación y derechos humanos, además de la marginación económica y social.

La situación más grave se da en el estado de Mato Grosso del Sur, que tiene fronteras con Bolivia y Paraguay, donde especialmente el pueblo guaraní kaiwoá enfrenta un permanente conflicto con hacendados por la tenencia de la tierra, sufre asesinatos de sus líderes y jóvenes, numerosos suicidios de sus adolescentes, alcoholismo y hambre.

Apretados en tierras insuficientes para su modo de vida, al lado de ciudades prósperas por los monocultivos de soja y de caña de azúcar, los indígenas reclaman la demarcación o ampliación de sus territorios, ante el aumento de sus poblaciones. Las perspectivas no son prometedoras.

Hay una fuerte resistencia de los terratenientes protegidos por títulos de propiedad legales y algunas tierras indígenas ya demarcadas y homologadas por el gobierno nacional tuvieron su proceso de suspensión de entrega por acción judicial. Los militares se oponen a las “reservas” indígenas en las fronteras, alegando amenaza a la soberanía nacional.

En los últimos años la salud se volvió una cuestión dramática, con epidemias de hepatitis, malaria y otras enfermedades en algunas regiones. Varios organismos gubernamentales se sucedieron en la prestación de asistencia médica a los indígenas, sin superar la precariedad.

Brasil tiene una buena legislación sobre derechos indígenas, pero muestra problemas para aplicarla, lamentó Terena. Políticas “paternalistas”, que no reconocen la autodeterminación indígena, también traban soluciones, sostuvo.

Mientras organismos multilaterales, como el Banco Mundial, condicionan financiamientos al respeto de los derechos indígenas, “con departamentos en que nos escuchan”, en Brasil los aborígenes siguen sin tener influencia en las políticas que los afectan directamente. No cuentan con un solo representante en los 594 escaños que componen la Cámara de Diputados y el Senado.

ONU denuncia rezago de indígenas en América Latina

Fuente: IPS

por Emilio Godoy

MÉXICO, 14 ene (IPS) – Los indígenas de América Latina padecen desigualdades sanitarias, educativas, económicas y tecnológicas, situación que tiende a agravarse según un informe elaborado por siete expertos a petición de la ONU y que fue divulgado este jueves en la capital mexicana y otras ocho ciudades del mundo.

El reporte titulado “La situación de los pueblos indígenas del mundo”, el primero de su tipo, resalta la permanencia de varios asuntos pendientes de resolución, como la pobreza, el derecho al territorio y la protección de los recursos naturales asentados en zonas de comunidades aborígenes.

“La situación en América Latina es preocupante. Persiste la pobreza y la diferencia entre los niveles de pobreza de los indígenas y no indígenas es alarmante”, destacó la nicaragüense Mirna Cunningham, de la etnia miskita y una de las autoras del documento, quien participó vía teleconferencia en el acto de difusión escenificado en la ciudad de México.

El texto de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) indica que un indígena en Paraguay tiene una probabilidad 7,9 veces más alta de ser pobre que el resto de la población, en Panamá tiene 5,9 veces, en México 3,3 veces y en Guatemala 2,8.

“A pesar de cambios significativos en las tasas de pobreza, la proporción de indígenas en la región que viven en esa situación no varió mucho en la mayoría de países desde inicios de los años 90 a comienzos de 2000″, cita el informe, de 238 páginas y que por ahora circula únicamente en lengua inglesa.

Sin aportar datos novedosos, el estudio reúne la información elaborada por las agencias de la ONU, otras instituciones y las organizaciones indígenas para mostrar una película de lo que ha ocurrido en los últimos 30 años con los pueblos aborígenes en el mundo.

En el planeta hay unos 370 millones de indígenas, que equivalen a cinco por ciento de la población. En América Latina viven unos 34 millones, poco más de 10 millones de los cuales radican en territorio mexicano.

De los 900 millones de personas pobres de áreas rurales en el mundo, los aborígenes representan una tercera parte.

“La situación de los pueblos indígenas no ha mejorado visiblemente en los últimos años. Hay elementos preocupantes, como el desplazamiento, la militarización, la pobreza”, evaluó, por su parte, el académico mexicano Rodolfo Stavenhagen, ex relator especial de la ONU para los Derechos de los Pueblos Indígenas, durante el mismo acto de presentación.

La instauración de la figura del relator, surgida en 2001, fue uno de los logros de las organizaciones indígenas en el escenario internacional durante la década pasada.

En el terreno educativo, las cosas no han marchado mejor. Más de la mitad de los indígenas de Guatemala comprendidos entre 15 y 19 años no ha concluido los estudios primarios, en comparación con una tercera parte de los jóvenes no indígenas. En esa nación centroamericana, más de la mitad de la población total de 13 millones de habitantes se reconoce de ese origen nativo.

En Perú, la niñez no indígena recibe 2,3 años más de instrucción formal que los indígenas y en Bolivia la diferencia es de cuatro años.

“No hay políticas públicas que resuelvan los problemas ancestrales de los pueblos indígenas. Queremos ser vistos como indios vivos, que tienen propuestas, que tienen pensamiento”, señaló a IPS Marta Sánchez, coordinadora de la Asociación Nacional Indígena Plural del sureño estado de Guerrero, presente también en el acto público.

En el terreno de la salud las disparidades se hacen evidentes. En Guatemala, la brecha de la esperanza de vida entre los indígenas y los no indígenas es de 13 años, en Panamá es de 10 y en México de seis años.

El informe también destaca que “la mortalidad infantil sigue siendo 70 por ciento superior entre las comunidades indígenas, a pesar de las mejores logradas en América Latina en los últimos 40 años”.

Como ilustración, los expertos presentan el caso de Honduras, donde 95 por ciento de los indígenas menores de 14 años sufren de malnutrición.

“El problema es que las políticas públicas no son transversales, son sectoriales. Son una suma de lo que hace cada una de las carteras”, refirió, a su vez, el director de la estatal Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), el mexicano Xavier Abreu, quien asumió el cargo hace sólo nueve días.

En los últimos 30 años, las organizaciones indígenas lograron desarrollar una intensa agenda internacional que derivó en la creación de varias instancias multilaterales.

Uno de los pilares fue el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas, inaugurado en 1982. En 2000 nació el Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas.

El Foro Permanente, integrado por 16 expertos independientes, la mitad de ellos nombrados por los gobiernos y la otra por organizaciones indígenas, sesionó por primera vez en 2002 para analizar los problemas de los pueblos aborígenes y recomendar acciones a la comunidad internacional.

En 1994, la Asamblea General de la ONU lanzó la Década Internacional de los Pueblos Indígenas y en 2005 estableció un segundo decenio especial, que concluirá en 2015.

Los cabildeos y las presiones de las organizaciones no gubernamentales indígenas se coronaron con la aprobación por parte de la ONU en 2007 de la Declaración de los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas, un viejo anhelo.

“Es importante haber ganado espacios internacionales. Hemos podido conseguir espacios que hace años era inimaginable que ocurriera”, manifestó Cunningham, directoral del no gubernamental Centro para la Autonomía y Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

Para Stavenhagen, la Segunda Década y la Declaración implican muchos temas por cumplir. “La Primera Década fue insuficiente y la Segunda se declaró por presiones y cabildeos de los pueblos indígenas”, recordó el ex funcionario internacional.

“El informe nos puede servir de base para sustentar y exigir nuestros derechos. Debe de tener información suficiente para diseñar políticas públicas para el desarrollo de los pueblos indígenas”, indicó a IPS Antonio Medina, coordinador general de la Red Indígena de Turismo de México (RITA).

Esa agrupación surgió en 2002 y ya cuenta con 160 empresas asociadas provenientes de 17 pueblos nativos presentes en 15 de los 32 estados que forman la república mexicana.

En el caso de México subsisten temas pendientes, como el reglamento de la reforma constitucional de 2001, rechazado por las organizaciones indígenas por no satisfacer sus aspiraciones de libre determinación.

Además, la CDI y el Senado trabajan en la elaboración de una iniciativa de Ley Nacional de Consulta para los Pueblos y Comunidades Indígenas, para que las comunidades aborígenes tengan voz y voto en potenciales proyectos en sus territorios.

“No se puede construir arriba, sino que hay que hacerlo desde abajo, hay que trabajar con modelos donde se consulte a los indígenas”, dijo al respecto Abreu.

“Queremos hacer la consulta a los pueblos indígenas, no las diseñadas por otros. Hace falta el mecanismo para encontrar el tipo de consulta”, refirió Sánchez.

“Buscamos una consulta diferente, que exprese nuestra posición y que atienda nuestras propuestas”, planteó a su vez Medina.

En este país norteamericano, las comunidades nativas padecen la imposición de proyectos de explotación públicos y privados de recursos naturales sin que se considere su postura al respecto.

El reporte mundial, que la ONU planea traducir a idiomas indígenas, cita nuevos asuntos dentro de la agenda, como la violencia, el militarismo, los efectos de la globalización, las migraciones, la urbanización de sectores indígenas y pueblos que viven en aislamiento voluntario.

Lunes, 28 de julio del 2014
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