Opinion

El 29 de abril en Limón

Publicado el: Martes, 11 de mayo del 2010

Artículo publicado en Amauta con permiso de la autora

por Flor Artiaga Artiaga

No sé cómo empezar a escribir de esto que me agobia. Hace ya diez días desde
que nos liberaron después de esa nefasta detención de 24 personas al final de
una manifestación, como todas las manifestaciones en estos días, que fue
seguida de una estela de actos vandálicos y delictivos en la ruta 32 justo frente a
las instalaciones del ICE.

Sí, yo estuve ahí. Lo vi, lo registré con mi cámara que era mi labor como parte
de un trabajo para la Sede. Cuando llegué -casi a las seis de la mañana- las
barricadas estaban hechas, encontré personas alegres y señoras repartiendo café
y comida entre los asistentes…..café y comida….la gente posaba para las
fotos…. No sé….eso no me suena a grupos terroristas organizados…

Cayó el primer árbol ¡Cómo me dolió esa caída!!!! La gente empieza a gritar
que no corten los árboles pero se escucha la sierra una vez más, alguien dice
“no quiero que corten ese árbol, ahí hay una perica ligera”, por suerte el
segundo árbol cortado no fue ese.

La policía se acomodó en filas con sus escudos y cascos, está a una distancia
aproximada de 30 metros. Necesité utilizar el zoom para poder fotografiarlos y
que no parecieran hormiguitas…jeje…hormiguitas…

Hay piedras tiradas por toda la calle.

Dicen que dieron la señal de advertencia, la verdad no recuerdo haber
escuchado. Cuando los policías comienzan a avanzar se escucha el primer y un
segundo disparo. Los uniformados contestan disparando hacia la vegetación.
Hay un lapso de inmovilidad, lo recuerdo como en cámara lenta…empiezan a
lanzar los gases, algunas personas contestan con piedras, no duró cinco minutos
antes de que la gente empezara a alejarse y abandonar las barricadas. Hay
mucha confusión, entre el humo veo los rostros de los hombres afectados por el
gas, me doy cuenta de que muchos de ellos son adultos mayores y poco a poco
el grupo de manifestantes se hace más y más ralito era como si la gente fuera
desapareciendo en medio de la densidad de los gases!!!!

Quienes quedan corren y yo corro con ellos. No sé cuanto tiempo corrimos, creo
que hasta que perdimos de vista a los oficiales. Alguien grita que corramos
hacia Limón 2000, un barrio pobre en un de las calles de la ruta 32.
Se escucha una voz de hombre “quememos los trailers” y un grupo de jóvenes,
algunos con la cara cubierta se lanza hacia ellos. Alguien grita que sólo los de
las empresas.

Un primer trailero pide que no le hagan daño a su vehículo, un hombre le pide
que lo atraviese en media calle y así lo hace. Seguimos corriendo. Los
encapuchados comienzan destapando los tanques de combustible, luego siguen
golpeando los trailers y finalmente se lanzan a los traileros y sus pertenencias, era un acto de destrucción en crecendo.

En medio de esto una mujer grita “a los traileros no!!!! Déjenlos!!!!” Algunas
personas nos detenemos a interceder por ellos, un primer chofer pide que no le
dañen el vehículo pues es suyo, la gente lo apoya y los vándalos se alejan, más
adelante un segundo observa con impotencia cómo estos muchachos se
introducen en su trailer y rompen el parabrisas. Le pregunto “¿Es suyo el
trailer?” él contesta que sí, “y qué está esperando ¡defiéndalo! Diga que es
suyo” Grito que el trailer es de él, una mujer y algunos varones me secundan.
Los vándalos se bajan del vehículo. Los pierdo de vista. Sigo corriendo y al
mirar atrás veo una primer columna de humo, habían incendiado un trailer.
Tomo una foto.

Más adelante veo a los vándalos aún más violentos, hacen caso omiso de los
gritos de la gente y empiezan a asaltar y agredir, veo uno que corre con una de
esas pistolas caseras, nunca había visto una, sentí miedo.

Hemos llegado a la zona donde comienza la presa de carros, observo a la gente
lívida, encerrada, algunos solos, familias con niños, la policía a nuestras
espaldas.

Más adelante en un predio, tres policías armados nos aguardan, nos dejan pasar,
parecía que solo custodiaban el ingreso a un predio.

Nos damos cuenta que, al otro lado, hay otro contingente de policías. !Estamos
acorralados¡ Francisco y yo optamos por quedarnos apoyados en una malla,
vemos cómo algunas de las personas, de las pocas que quedan, se lanzan al
monte. Los encapuchados han desaparecido.

Uno de los señores, de pelo canoso corre en medio del zacate y uno de los
policías le dispara. Otro se lanza y cae en una zona pantanosa, se hunde hasta la
cintura. Otras personas corren y se pierden en la distancia.

Es curioso…ahora que lo pienso…había un espacio abierto en la calle donde
fuimos detenidos…no habían carros como en el resto de la calle…¡quién sabe
desde qué horas estaban los policías aguardándonos al otro lado!!!

Saco el chip de mi cámara y lo guardo en el bolsillo falso de mi pantalón. Uno
de los policías viene hacia nosotros. Nos lleva al otro lado de la calle.

Cuando los policías pusieron sus manos sobre los compañeros que habían
tratado de escapar los lanzaron al suelo, a uno de ellos, uno de los policías le
ordenaba que pusiera la mejilla contra el piso y seguidamente le aplastó la cara
contra el suelo con su bota. A otro de los señores, el de pelo canoso lo
golpearon con el canto del escudo en la cabeza.

Me siento en el asfalto al lado de quien posteriormente me entero que se llama
Mirian, una campesina de un pueblito limonense.

Cuando me requisan, un policía le indica a la mujer encargada que tengo un
chip y que lo busque. ¡Qué torta!¡Las fotos! Y pasar por todo esto para salir sin
nada!!!!!! Me resisto, tengo a cuatro o cinco policías encima de mí tratando de
inmovilizarme, me han quitado el chip…ya no tiene sentido seguir luchando. La mujer policía me pone las esposas. Me han quitado hasta mi salveque.

Los policías me dicen que para qué me meto en esas cosas y que fui carne de
cañón, que la “principal activista se está quitando“ y señalaron a la compañera
Rosibel a quien había visto en alguna otra ocasión pero que no conocía. Yo les
digo que también ellos lo son, que otros se jalan las tortas y a ellos les toca
poner la cara.

Esperamos un rato, luego nos montaron en un pick up y nos llevaron a la
comandancia.

Poco a poco fueron llegando los detenidos. Yo soy la única esposada. Un policía
se ríe al verme con las esposas “¿esta es la peligrosa????“Pido chance para
hacer mi llamada y me dicen que después. Una y otra vez que después. A las tres
mujeres nos llevaron a una celda pequeña, el tiempo transcurre lentamente.
Esperar y esperar. Podrían ser las nueve o diez de la mañana.

Pasado el medio día alguien me envía una Coca cola y dos paquetes de galletas.
Hasta la fecha no sé quién fue. Lo comparto con las compañeras. Tomamos
poquito y lentamente, tenemos ganas de orinar hace rato pero no nos llevan.
Pude conversar con estas dos mujeres, ambas muy humildes oriundas de
Penshurt, cada una con familia e hijos, una campesina, otra pescadora. Me
comentan que a pesar de que han participado en otras manifestaciones como
parte del Comité Cívico nunca habían experimentado algo así….en realidad
ninguna de las tres. Piensan mucho en sus hijos, definitivamente todo esto es
súbito e inesperado. Rosibel se preocupa por que necesita buscar comida para
sus hijos pues no tienen nada para el día siguiente.

Cerca de las tres nos sacan para ficharnos, aprovechamos para ir al baño. ¡Y qué
baño! Tal vez haya sido una de las peores escenas de ese día. Me sorprendió
saber después que ese baño inmundo es el de los policías que trabajan ahí.
¡Pobre gente!

Al volver a la celda Rosibel me comenta que uno de los oficiales le pidió el
número de teléfono. ¿para qué? No se sabe…

Y sigue pasando el tiempo. Oscurece y nosotras ahí, solo podemos ver nuestras
siluetas. Mirian sonríe y recuerda que el día anterior había andando en medio de
la montaña y se había metido en una poza. Ambas mujeres comentan que mejor
a la próxima, solo van a participar en “movimientos a favor de las mujeres y en
cosas para su comunidad“…mmm

Finalmente, creo que como a las seis, nos llevan a la fiscalía para la declaración.
Fue impresionante salir de la “perrera” y descubrir que a la entrada de la fiscalía
había un grupo de personas esperándonos !Eran los chicos y chicas de la
universidad! Estudiantes, compañeros y compañeras, amigos y amigas!!! Todos
y todas ahí, apoyándonos. Raúl me grita que Monestel viene en camino.

De ahí en adelante la historia es más conocida. La declaración, la audiencia. El
abogado previo a que Monestel llegara que no se acerca a ayudar a Rosibel con
la declaración. La gente a la salida de la fiscalía con sus gritos de apoyo. El OIJ, la espera y Monestel que llega finalmente, !qué alivio! Sabía que podíamos
contar con él.

En una de esas veo a mi compañero Francisco que lo pasan a la celda, lleva el
cabello suelto, no le conocía los bucles a lo Shirley Temple que esconde en una
apretada cola.

Alguien nos envía comida. El oficial del OIJ nos recomienda que comamos por
que debemos volver a las celdas de la comandancia y no se sabe cuánto tiempo
estaremos ahí. Son como las ocho de la noche. Comemos porque no sabemos
hasta cuándo volveremos a comer, no porque tengamos hambre. La angustia
mata el hambre.

Regresamos a la Fuerza Pública. A las otras dos mujeres y a mí nos llevaron a
una celda grande donde habían estado los compañeros detenidos, habían orines
por todo lado, a los 21 hombres los embutieron en una sola celda. No pensé que
podría conciliar el sueño en ese lugar pero el cansancio me venció. Desperté en
la madrugada llena de picaduras de mosquito, ya me imagino cómo habrán
estado las otras dos compañeras, no llevaban medias y sus pantalones eran
cortos, además Rosibel llevaba una blusa de tirantes.

La mañana vino acompañada de esperanza y café aguado. Llegaron las cámaras
y los compañeros en la celda de al lado gritaban consignas mientras el patio
estaba lleno de policías desayunando de pie con escudo y chaleco en mano.
Al rato llegó Monestel, nos indicó que era hora de la audiencia.

Tuvimos que esperar hasta después de mediodía para que nos pasaran a la
Corte. La gente seguía afuera. Nos pasaron de seis en seis en “la perrera“, y me
sentía como en una celda de El Martillo o la Rueda de Chicago, los oficiales
manejaban a gran velocidad.

Cuando salimos de la perrera, íbamos esposadas, una escolta de seis policías
nos esperaba a la entrada del edificio. Si así fue con nosotros…me imagino que
cuando es un narco o un asesino peligroso deben llevar a escoltarlo a toda la
fuerza pública del país.

Tuvimos que esperar en las celdas del OIJ hasta las dos de la tarde que fue la
audiencia. Las acusaciones de la fiscalía me asustaron ¡No sabía que éramos tan
malos! Estas son las horas que no logro entender cómo yo pude tomar fotos,
lanzar piedras, quemar trailers, asaltar y todo lo demás al mismo tiempo y así
cada uno de nosotros. !Somos súper humanos!!!!!!

Al final ya todos conocen cómo quedó el asunto…quedamos libres con medidas
cautelares, con excepción de la compañera Rosibel acusada de incitar a los
muchachos a destruir los trailers quien queda detenida con un mes de prision
preventiva.

Unos estudiantes me comentaron que mientras ellos esperaban afuera para
acompañarnos para la liberación, alguien tenía la radio encendida, en Radio
Reloj (des)informaron que estaban lanzando piedras a la policía, los medios se
confabulan ¿por que razón será que los medios se empeñan en desacreditar tan violentamente la imagen de la Universidad de Costa Rica? ¿Será por que
últimamente la universidad tiene posiciones muy claras en contra de las
políticas de los Arias y sus intereses?????

Y a todo esto…. ¿quiénes fueron los demás detenidos????

Un inspector de medio ambiente de 67 años, un pastor pensionado de 66, otros
dos señores de 66 pensionados, uno con múltiples dolencias que le impiden
trabajar, un señor de 59 que mantiene a su familia barriendo las calles de Limón,
otro que trabaja como vendedor de Helados para ver por su familia, tres
trabajadores de JAPDEVA, un estudiante de secundaria…nosotras tres y mi
compañero de la Universidad….Juzgue usted: ¿seremos nosotros los verdaderos
responsables de los que se nos acusa o estaremos siendo chivos expiatorios con
quienes quieren cubrir la incapacidad de la Fuerza Pública de dar con los
verdaderos responsables??????

Tal vez sea momento de leer con mayor criticidad la prensa y de tomar
conciencia de que estamos viviendo en una dictadura disfrazada de democracia,
y estos trabajadores somos sus presos políticos.

Opiniones

2 Comentarios

  1. ALBERTO MELENDEZ dice:

    Definitivamente la autora no sabia con quien se metia, ud. sabe que Japdeva ha sido infiltrada por el narco? sabia que se tenia planeado destruir propiedad valiosisima como los trailers?


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  1. Limón, 29 de abril (segunda parte) | Amauta - 24 mayo, 2010

    [...] Leer primera parte aquí [...]

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