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Limón, 29 de abril (segunda parte)

Artículo publicado en Amauta con permiso de la autora

Leer primera parte aquí

La cárcel, por Cristina Alejos Cañada (1997)

por Flor Artiaga

Veo en retrospectiva los eventos de aquél viernes treinta de abril y lo pienso en retazos y nebulosas de emociones. Me detengo un momento y me dispongo a caminar sobre mis huellas
recomponiendo lo sucedido.

Las celdas de la corte en espera de la audiencia. La entrada espectacular esposados de tres en tres. Leo los grafitis y marcas en las paredes, evocando a Dios o simplemente avisando que se estuvo ahí, frases como “voy para Sandoval” personas que no tuvieron la compañía que tuvimos, tal vez la esperanza de que algún otro preso pueda llevar la información a familiares o parejas. O tal vez la necesidad de decir, como yo estoy diciendo.

La espera eterna, los compañeros en la celda del frente nos comunicamos con señas y frases sueltas. Hacemos chistes. Mirian (sí, así, Mirian, no Miriam) dice que empieza a perder la paciencia y camina de un lado a otro. El sanitario sin puertas necesita de alguien, fuera de la celda, que jale la cadena.

En una celda de al lado un hombre nos habla, ¿Quiénes son?¿Por qué están aquí? Nos mantenemos en silencio ante aquel interrogatorio. Los hombres encerrados en otras celdas empiezan a llamarse entre sí “¿Está ahí “X”? Los demás contestan que sí o que no. Clientes frecuentes de aquéllas paredes.

El ingreso a la sala de juicio, al menos dos policías en cada hilera de asientos. Rosibel a mi lado, silenciosa, algo triste. Los fiscales que plantean su acusación, somos criminales peligrosos. Nos miramos entre nosotros. Las acusaciones que señalan a Rosibel como la instigadora, quien dirigía a los vándalos y un reconocimiento que, a nuestro juicio, estuvo montado. Impresionante que alguien atacado por cinco hombres encapuchados pudiese captar entre la confusión y la multitud a una mujer delgada de cabello largo castaño con una cola de caballo, metro sesenta y cinco de estatura, una blusa de tirantes amarilla y un pantalón de mezclilla azul…no recuerdo los otros detalles mencionados…. Sólo faltó la talla del calzado

El argumento salvador además de la falta de pruebas. Estábamos siendo acusados por el delito de MUCHEDUMBRES, que con tono didáctico y sereno explicó Monestel como un delito ya erradicado de los países democráticos y propio de dictaduras. Fuenteovejuna con las patas al revés, quien investiga acusa al pueblo por el delito de uno…o cinco. Me quedo con Dictadura como colgando de una oreja….esa palabra retumba cerca…

Llega la hora de la resolución. La expectativa de todos los presentes, observo los rostros de preocupación de los compañeros. La jueza indica las medidas… Es la segunda vez en la vida que me sucede; el sabor dulce-amargo que acompaña la dicha cuando sufre desdicha alguien que te importa. La alegría se vuelve tímida, escondida tras un árbol y derrama una lágrima. Nos vamos pero Rosibel debe quedarse y con ella se queda una parte de nosotros. No podían quedarse con las manos vacías. Hubiese sido demasiado evidente su ineptitud!!!

En el proceso sucedió algo interesante, nosotras sentadas con un plato de comida agria, uno de los funcionarios del OIJ se acerca a la celda.” ¿Quién es la profesora de la Universidad?” -“Yo”- contesto. “¿Quién es la que se queda?” Y Rosi, con una voz que era más bien un susurro contesta. Y él dice “Ah, es que esta gente está haciendo un enredo”….¿Será que pensaron que éramos la misma persona?¿Habrá sido que se equivocaron de blanco y en realidad me querían a mí?!! PROFESORA DE LA UNIVERSIDAD DE COSTA RICA CON UN MES DE PRISION PREVENTIVA.

Nos trasladan nuevamente a la Fuerza Pública, no recuerdo el regreso, sé que nos llevaron porque puedo ver en mi memoria el campo abierto, la calle de entrada, la multitud. Nos sacaron uno por uno, nosotras fuimos las últimas. Mirian y yo, tomadas de la mano al salir. Los gritos de júbilo. Mi madre, con lágrimas en los ojos, corriendo hacia mí. Me derrumbo por dentro y lloro con ella.

Caminamos juntas hacia la muchedumbre, los saludos, abrazos, gente que no conozco y otra que no esperaba ver ahí. Mi amiga May quien acató visitar a mi madre y llevarla a mi encuentro, compañeros y compañeras de trabajo, mis estudiantes…Silvita.. Habían muchas cámaras ese día…me gustaría saber dónde están esas fotos.

Converso con la gente pero me siento incómoda, no me he bañado desde la mañana anterior, aunque tuvimos chance de ducharnos, la puerta sin tranca- que abrieron mientras una de nosotras estaba ahí- me daba mucha desconfianza, ¡debo oler a diablos!!!!

Busco a mis compañeros pero todos han sido absorbidos por su gente, no veo a Mirian pero
necesito un baño, me voy.

Los días pasan. Duermo dos días y sigo sintiéndome cansada. El tiempo se me ha detenido por dentro pero la vida continúa. Es como quedarse botado, correr e intentar subirse de nuevo al carro.

Sólo pensaba en Rosibel ahí sola. La llevaron al Centro Penitenciario el Buen Pastor el domingo al caer la tarde. El lunes le envié un libro y una nota. “¿Qué se dice en una situación de esas?
¿Estamos contigo?

Es cuando comienzo a escribir. Pasan los días y esta cosa, como un hacha que pende sobre nosotros sería insoportable sino hubiese sido por toda la gente que respondió, nos dio palabras de apoyo y se ha interesado en el caso. No somos criminales anónimos, somos trabajadores y trabajadoras, presos políticos, víctimas de una dictadura que ya no se disfraza.

Nos informan que hay una audiencia. La fiscalía ha apelado la resolución de la jueza, pide nuevamente tres meses de prisión preventiva para todos y todas. Nuestro abogado también apela, las medidas cautelares no tienen sentido. Tal vez hayan sido los dos días más tortuosos de mi vida. Desconfío de la Fuerza Pública, de la imparcialidad de la justicia y de las personas capaces de dar falso testimonio.

Repaso en mi mente lo sucedido, una y otra vez. Mi estómago es un nudo, no puedo comer. Mi vida ha estado llena de dejà vus. El insomnio me acompañó toda la noche susurrándome cosas al oído.

Después de muchos días veo de nuevo a los demás compañeros. Todos listos para la audiencia. Algunos acompañados por familiares, parejas. Con sus uniformes de trabajo, el vendedor de helados con su chonete y la cara bonachona, don Eutinio y sus botas de hule. La mamá de Rosibel sencillita y silenciosa sentada en un banco con la mirada triste. Mirian, con su añoranza de monte. Somos como una hermandad con la empatía que pueden generar las desgracias.

Esperamos en la entrada de la corte. El día tremendamente lluvioso. Al ingresar a la sala, cinco policías se quedaron de pie a nuestras espaldas. ¿Serán estos posibles testigos? Los hombres de un lado, las mujeres del otro y junto a mí un muchacho. Dieciocho años recién cumplidos. Dice haber andado buscando trabajo en los predios esa mañana. El aire acondicionado estaba fuerte, un ambiente glacial por dentro y por fuera de nuestra piel.

La entrada de Rosibel fue dramática. Ella, con su cabello ondulado suelto, esposada, escoltada por tres mujeres que la rodean todo el tiempo. Le ponen sobre los hombros un abrigo y la dejan esposada. Finalmente la acomodan cerca de Monestel. Él la saluda con un abrazo y le dice algo.

Una jueza con cara de severidad se acomoda en el estrado. El fiscal inicia su discurso justificando la solicitud basándose en el hecho de que falta mucho de la investigación, no tienen reportes médicos de los policías, no se ha revisado evidencia, las acusaciones son serias. Sus palabras me llenaron de paz. No había mayor novedad y más bien se le notaba opaco y como haciendo el trabajo por formalidad.

En este discurso algo desteñido se vislumbraba el tinte criminaloide atribuido a la manifestación. No puedo distinguir en sus palabras la diferencia entre la protesta y el vandalismo, entre el derecho de expresarse y el acto delincuencial.

No pretendo ignorar los actos destructivos que se dieron en la ruta 32, tampoco los emulo, sin
embargo no dejo de verlos como un guión paralelo a la manifestación que se entrecruza sin perder su indivdualidad. ¿Cuál es la intensión en estas palabras? ¿Será que esta es la manera en que sutilmente se intenta plantear un precedente para limitar el derecho de movilización de la gente? ¿Asociación ilícita?¿Terrorismo?

Y por un momento me siento como en aquellos relatos sudamericanos de los setentas y ochentas, como los relatos de una Honduras actual, la persecución, la cárcel, la clandestinidad…la tortura… repentinamente se vuelve una silueta que se define paulatinamente, como alguien que vine caminando de la lejanía.

Viene la intervención de los abogados defensores. No hay individualizaciones. El delito de
muchedumbres. La disposición de los acusados y las acusadas a adherirse al proceso. Incluso
mencionan el hecho de que un funcionario de la corte que se encontraba en el lugar casi fue detenido con las demás personas, la razón por la cual no lo detuvieron fue porque presentó su
identificación como abogado y funcionario. Se requiere de información de calidad.

Debemos esperar unos minutos hasta que la jueza resuelve. Con base en la información obtenida, determina que más bien hay discriminación hacia la compañera Rosibel, quien no se diferencia en características al resto de nosotros. Por tanto, se le imponen las mismas medidas cautelares que los demás y queda en libertad.

Y la felicidad nos llena a todos. El rostro de Rosi se ve inexpresivo desde donde estoy.

Salimos y pasaron muchas horas hasta que la liberaron oficialmente. La encuentro rodeada de su gente, su familia y amigos en aquel día lluvioso. Sonríe al verme. La abrazo pero siento que hay algo diferente en ella. Es como si tuviese un hoyo negro en el pecho. Nos despedimos.

Finalmente puedo dormir, aunque la tristeza me asalta a cada vuelta de esquina y uno de mis pocos refugios se encuentra en las aulas. Ahí me olvido de esta historia. Me sentí muy triste hasta que leí algo de la vida de Eva Forest y me dio esperanza y fuerza. No estamos solos y la vida continúa.

Mirian me llama y tomamos café en casa. Cuando camina es como si dejara una estela de verde y agua. Está tranquila y me comenta que su refugio, como mis aulas, es su montaña y su posa.
Un mensaje me ilumina el día. El Consejo Universirtario se pronuncia a nuestro favor y la Sala Constitucional da a lugar un Habeas Corpus interpuesto por Monestel la noche del nefasto jueves. La detención presenta errores de procedimiento. El Estado debe pagarnos por daños y perjuicios. Un golpe más a la fiscalía. Sin embargo, esto no significa que estemos libres, sino que la detención estuvo mal hecha. Aún debemos enfrentarnos una vez más a la fiscalía. Y tal vez…si la justicia no me falla, ni siquiera haya juicio.

No sabemos cuántas páginas más se extenderá esta historia. Sólo sabemos que al final seremos más valientes, cautos, sabios y especialmente más fuertes. Sin importar el resultado final, lo importante es que esta historia sirva para tocar corazones y despertar conciencias. Se nos va Costa Rica…se nos va…

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