
(Arte: Roberto Carlos Sánchez)
Queridos jóvenes, queridos luchadores y luchadoras en esta causa imprescindible en defensa de la patria:
Cuando Oscar Arias firmó el decreto ejecutivo en el que declaraba la explotación minera en un asunto de interés nacional leímos, como una manera de denunciar la hipocresía frente a su propia casa, el lunes 20 octubre 2008, un pequeño documento que titulamos “El Decreto de la Crucifixión”. Entre otras cosas decíamos:
“lo cierto es que han debido transcurrir muchas centurias, hasta asomarnos al borde de ese precipicio galáctico que nos amenaza, sin ningún eufemismo, con la desaparición de la vida en la tierra, para que la preservación del medio ambiente y la lucha contra sus depredadores, se haya convertido en una incuestionable trinchera del humanismo. Por fin se ha convertido en un pilar de la conciencia universal, el hecho de que el hombre sólo se salva si lo hace junto a las demás especies animales y vegetales. Para salvarse, la especie humana tiene que salvar para vivir, tiene que defender como propia la vida de las demás especies…. Los hechos de la historia reciente se han encargado de demostrar, sobradamente, que Oscar Arias y las personas que lo acompañan, no sólo no creen sino que miran con absoluto menosprecio a los hombres y las mujeres que han decidido defender el medio ambiente…. En los pormenores de esta misión de los ambientalistas, puede haber discrepancias. Como en todas las causas humanas, aparecen diferencias a la hora de medir o valorar lo que es indispensable, negociable o urgente. Pero es la misma causa. Arias y su equipo no están, ni lejanamente, dentro de esta causa. Su propuesta del TLC es, en realidad una gigantesca maquinaria de demolición y saqueo medioambiental, frente a la que no se tomaron ni las más elementales precauciones para impedir que las corporaciones usen y abusen del aire, el agua o los recursos naturales. Los Arias y su grupo aceptaron de antemano, que esa maquinaria destructiva, sólo podía ser enfrentada en tribunales con sede en Washington donde el pueblo costarricense carece de recursos, carece de votos y sobre todo carece de voz…. Los Arias le han entregado a las corporaciones farmacéuticas, la incalculable riqueza de la biodiversidad y a otros gigantes de la industria, les dieron por nada el agua, la pesca, los cultivos de plantación, las aguas subterráneas, los recursos marinos, la energía y los caudales de los ríos…. Es por eso que resulta absolutamente risible esa iniciativa que el gobierno llamó “Paz con la Naturaleza”….
y después de la escalofriante destrucción de flora y fauna, reseñada con inaudita desvergüenza en el propio decreto, concluyen diciendo:
“decretan. Declaratoria de interés público y conveniencia nacional del proyecto minero Crucitas”.
Por nuestra parte, finalizamos nuestra denuncia afirmando:
“todo lo que hacen los Arias, codicia aparte, está impulsado por un deseo irrefrenable de irritar, de agredir y agraviar a los costarricenses honestos y patriotas, de polarizar la población y demostrar que, a fin de cuentas, terminan haciendo lo que les da la gana. Para actuar de esta manera cuentan con un buen número de sicarios económicos y jurídicos, ubicados en los tres poderes.. Pienso que esta provocación, tan lejos como la han llevado, pretende convertir el enojo popular en violencia, la violencia en represión y la represión en dictadura. Pero no lo lograrán; el pueblo encontrado poco a poco el camino de la unidad y con una fortaleza llena de sensatez e inteligencia, terminará por sacarlos del gobierno”.
Leído en la calle, frente a la casa de Arias el lunes 20 octubre 2008 a las ocho de la noche.
Ahora, en relación con el actual gobierno de la señora presidenta Laura Chinchilla, deseamos afirmar, sin inculpar ni exonerar a nadie, que muchos de esos sicarios económicos y jurídicos que medraban al servicio de los Arias, cumplen hoy distintas funciones en el actual gobierno. Arrebatarles el poder que han usurpado y trasladárselo al pueblo, constituye una prolongada y difícil tarea que debe estar apoyada en la unidad y la resistencia. Nos contaba el viejo maestro y conductor incuestionable de la lucha social costarricense, don Manuel Mora Valverde, que la oligarquía de aquel entonces apoyó al doctor Calderón Guardia mientras supuso que la propuesta de Garantías Sociales era sólo una frase para pescar votos. Pero cuando se dieron cuenta de que Calderón estaba realmente empeñado en llevar adelante su proyecto de reformas sociales, comenzaron a conspirar para votarlo. Entonces don Manuel le dijo:
“vea doctor, si usted se apoya en el pueblo, no sólo no podrán votarlo sino que ese pueblo hará posible la promulgación de las Garantías Sociales”.
Por eso mismo, queridos compañeros y compañeras, cualquier tarea, por difícil que parezca, cualquier amenaza, venga de donde venga, sólo podremos enfrentarla con éxito si nos empeñamos en la unidad de los patriotas. Crucitas es hoy por hoy, una avanzada de las corporaciones. Si logran aplastar la lucha que contra ella libra ahora el sector más consciente de la ciudadanía, ese que ustedes y otros compañeros y compañeras representan ahora, otras grandes corporaciones, cientos de veces más poderosas y codiciosas que los dueños de Crucitas, con auténticos ejércitos de sicarios duchos en las artes de comprar y doblegar conciencias iniciarán, como las divisiones nazis, un avance incontenible sobre nuestras comunidades, ríos y torrentes, bosques, mares e instituciones de servicio; es la política de la tierra arrasada y por esa razón, el proyecto Crucitas debe ser derrotado, debe ser detenido. Eso obligará a los que ya se sienten dueños de Costa Rica, como por ejemplo los concesionarios locales y foráneos de puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, oleoductos, producción eléctrica, refinerías petroleras y otros gigantescos negocios, a poner sus barbas en remojo.
Sólo de esa manera comenzarán a sentir respeto por el pueblo costarricense y por aquellas autoridades dispuestas a servirlo con honradez y dignidad.
Con la unidad, con la Unidad, con la Unidad
El pueblo costarricense vencerá


