Diálogo Violento

El Problema NO es el sistema

Por: Carlos Jorge Rodríguez Dussán

Publicado el: Martes, 11 de enero del 2011

Con frecuencia escuchamos la frase “el problema es el sistema” o “hay que cambiar el sistema”; frases que he utilizado en muchas ocasiones.

A lo mejor y el problema no es el sistema, a lo mejor el problema son los individuos dentro del sistema. Después de todo;  toda maquinaria, organismo o “sistema” no puede funcionar sin las piezas individuales que lo conforman. Vivimos en una sociedad en la cual las ideas ya no son peligrosas, no porque hayan perdido su habilidad de inspirar, sino porque hemos olvidado que el siguiente paso es la acción.

Sin dudad alguna, y sin olvidar a las víctimas de desastres naturales, las víctimas del terrorismo norteamericano y la continua estafa por parte de las entidades financieras para con el planeta. Wikileaks fue el evento que marco al 2010 como un año digno a ser recordado. Pero junto con el diluvio de evidencia que tan solo viene a sustentar, lo que ya sabíamos del imperio Estadounidense; las cosas no han cambiado. El asesinato de inocentes continúa sin justicia, la ocupación y robo de recursos iraquís y afganos continúa en la impunidad; no por falta de mecanismos o “sistemas” de justicia que brinden algo de igualdad y consuelo a todas aquellas victimas que son aplastadas por el poderío económico y militar gringo. Continúan en la impunidad porque los individuos que pueden actuar dentro de estos sistemas deciden no hacerlo, ya sea por dinero, ya sea por aspiraciones profesionales, ya sea por cobardía o por simple “viabilidad política”.

La mentalidad “estratégica” de esperar infligir cambio o brindar justicia por medio del “dialogo” nos ha dejado con un mundo comprometido a la mediocridad y un vacío moral que nos explicamos como “madures social”. Es cierto que el mundo no es ni blanco ni negro, ni bueno ni malo, y está lleno de complejidades que debemos analizar con detenimiento, pero para el análisis, para el dialogo, para la comprensión y el entendimiento existe un tiempo;  luego existe un tiempo para la confrontación, sea de ideas, o de palabras y porque no armada, pero lo existe. Nos hemos sacado de la mente la opción de la reacción violenta ante las injusticias violentas, solo para satisfacer a ciertos individuos que prefieren ser serviles antes de tenerse algo de respeto propio. Y es que como se le educa a un niño, hay momentos en los cuales hay que obligar a ciertos individuos a actuar, aunque estos no quieran hacerlo. Comprendo claramente que esta idea puede en algún momento invocar sistemas fascistas o comunistas opresores, pero es que como para todo existe un momento y un tiempo, también existe un momento para aunque a regañadientas los pueblos, y más que todo, los individuos se encaminen y dirijan por un camino de mutuo beneficio.

Los bancos casi dejan en bancarrota al mundo,  y no se les castiga porque terceros se verían afectados por el castigo. Los marines gringos y la coalición europea  invaden países miserables, y no se les exige el retiro de sus tropas porque luego de su intervención se podrían desatar guerras civiles; las concesiones en Costa Rica no han dejado más que corrupción y un par de políticos millonarios, pero no se cancelan con la excusa de que el estado no está capacitado para llevar a cabo dichas obras ; Nicaragua invade a Costa Rica y en vez de enviar a nuestra policía nacional a defender nuestra frontera, la retiramos para no ocasionar un mayor conflicto.

Los ricos, los grupos privilegiados alrededor del mundo se encuentran en un constante desarrollo por aumentar sus privilegios y sus ganancias, mientras que nuestras entidades laborales ya ni luchan por derechos tan básicos como los días libres, la semana de 48 horas o el derecho de ser tratados con el mínimo grado de respeto humano. Mientras las grandes corporaciones entran a Costa Rica exentos de impuestos, subsidiados por el estado en servicios básicos, los trabajadores no se atreven a soñar con una jornada laboral de menos horas.

El problema no es el sistema, el problema son los individuos domesticados, los individuos que han olvidado que pertenecen a un sistema, que solo piensan en su propio, ridículo, superficial y cobarde estatus social y que a pesar de tener muchas ideas no se atreven a actuar por miedo a la opinión pública; lo que tiene al mundo sumergido en esta constante mediocridad social, no son los ricos, ni tampoco el trabajador ignorante que no sabe hasta qué grado se le está explotando, los que tenemos este mundo sumergido en la injusticia es la clase media. Son esos individuos que no se tienen que preocuparse por que van a comer al día siguiente, sino a que playa irán en estas vacaciones; todos esos individuos como yo que tienen una educación pero que no son lo suficientemente valientes como para luchar por las causas que consideran dignas; y es que después de todo, que rico que es poder vivir con la seguridad de tener carrito, cable, internet y plata suficiente para comprarse un ipad.

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