
El fuego adentro, por Usha
a Murray Gell-Mann
¿Qué cree usted que es un fotón
más allá de lo que a la pupila se antoja
sino choque de luz,
parpadeo, latido infinito
que sólo en apariencia se disuelve,
o detiene su recorrido por los mundos
moleculares y el cosmos?
¿Qué sino una voluntad que jamás ceja
de hacerse chispa, inagotablemente desafiante?
¿Qué sino real sabiduría con galas de sinapsis,
rebelión amorosa y divina, que anhela regocijo,
abriendo espacio de luz donde hay tiniebla?
Y eso no cabe en la mente de enturbiadores
ni de carceleros ni de falsos descriptores
de la libertad. En la mente de quienes consolidan
barrotes, el fotón no existe, el quark
es el espectro que no tiene fundamento.
No hay leptones, no.
Hay una caja protónica de Nada.
Hay una neutralidad de cementerio
y vida vulgar que llamamos el asunto
de estar vivitos y coleantes y cohesión de parásitos
jugando a la racionalidad desde el cerebro
y una materia visible de hienas
que fagocitan todo y piden más y más.
Necesitan luego materiales estratégicos,
pero nada de Arriba.
Todo es un Abajo depredatorio y caníbal.
No hay Encanto ni sentido de Extrañeza
ni una Cima de Amor por la Abundancia
ni un Fondo protector e invisible.
Ellos ven que todo se fragmenta en fracciones
de segundo, todo lo que es encanto, fondo y cima.
Y es que la mente sólo se encapricha
por la eléctrica carga de las explotaciones,
sólo quiere el nidaje calorífico
de las conveniencias
y el confinamiento del color
con galas de provecho para el utilitarismo.
¡Qué mal paladar tiene el hombre contrarrevolucionario
para saber sobre el sabor de la Luz y los cambios
de carga, qué débil isospín en los ojos
que se ciegan tan pronto a fin de ignorar
el sentido total del Universo y del microcosmos
que es la sociedad del hombre!
No se desea saber qué generoso
el que está Arriba y cómo conmueve
a los quarks encantados y extraños.
Y todo comienza en el ojo,
en configuraciones simétricas distribuídas
por Quien reparte la luz y abre párpados
con números cuánticos
y da el color de la croodinámicas
y da la representación fundamental
a todo y nos da sus rojos como la sangre
y nos ama verdemente como a hojas
de sus árboles y nos regala el azul
de todos los cielos y mares
a fin de que veamos la abundancia de todo lo posible
con sólo tres colores y seis sabores
y un guiño aprobativo que no se detendrá
jamás porque es la revolución,
anhelo de que haya luz
hasta en lo más inconcebible del vacío.
12-03-1989


