No se equivocó Oscar Arias, al ser entrevistado previa inauguración señalaba: “Este estadio es el equivalente al Teatro Nacional en el siglo XXI”. Construido por, para y de la oligarquía cafetalera, nadie pudo encontrar una mejor analogía para referenciar las contradicciones del nuevo estadio de “ricos”. Y es que a pesar de ser el regalo “made in china” más popular, algo así como los confites de conejo y papelito comestible, nuestra “presidenta temporal”, Laura Chinchilla, no dudo en ponerle nombre y apellidos al nuevo estadio “nacional”: administración Arias Sánchez.
Comprometido dicho estadio- versus alguno que otro proyecto de cooperación, desarrollo de obra pública o casas de bienestar social- el horizonte de nuestros políticos no encontró más que un “estadio” para un “futbol tico de quinta” con el fin de reverenciar las “relaciones de limosna y silencio” con el naciente “imperio” chino. Circo, circo, circo en el “Coliseo” de La Nación.

Inauguración del nuevo Estadio Nacional, donado por China con un valor de 85 millones de dólares en San José. (Foto: EFE)
Pero de algo bueno ha servido el estadio también. Por un lado, nos puso en primera plana al presidente detrás de la “desaparecida presidenta” y, también, las “nalguitas” del intelectual “sin ambages” de Jacques (Jacobo) Sagot.
Entrados ya en tiempos de negociación, tiras y encojes por el control de la Asamblea Legislativa el próximo 1 de mayo y la salida de uno que otro diputado que no termina de renunciar (¿verdad don Guillermo?), el “grandioso show” le ha vuelto el “aire” a la desaparecida presidenta que controla su bancada parlamentaria como controla Oscar Arias sus “impulsos” de viejo verde por Shakira. No hay estadio o discurso pandereta gratis. Las alabanzas de Laura buscan recomponer las relaciones con los Hermanos Arias y, de estas, sus pobres y débiles relaciones con la fracción de los Arias en la Asamblea. Explicado en karaoke: Laura Chinchilla “está loca por su tigre”.
Y por no llegar ni a gato maltés, Jacobo Sagot nos sale a dar clases de música y filosofía posmoderna con Shakira. Las “nalguitas” de este señor, como bien nos los demostró Adriana Sánchez, además de misoginia, están llenas de nada y mucho de envidia. Fácil se le hace a Sagot criticar a quien ponen en el escenario, pero silencio de catedral, sobre quien lo nombró a él en la Unesco en París y pidió a doña Shakira en la Sabana. En la “CULTURA” de Sagot, sólo el piano de cola, los zapatos Jimmy Choo y uno que otro opus pueden ser representados en actos “nacionales”. Sin embargo, Sagot enfrenta ya no solo su piano contra su realidad histórico-social, sino contra el ministro “pop” de la cartera de Cultura, quien también, piano en mano, anduvo de provincia en provincia abriéndole los conciertos a Tapón (¿será el piano de cola la marimba del siglo xxi?).
Así, Jacobo y Laura están unidos por un mismo lazo. Nombrados a dedo por el “presidente permanente”, ambos juegan a “estadio nacional”, es decir, a importantes; grandiosos y eternos. En Karaoke también: “This time for Arias”-waka waka waka.


