Colaboraciones

Última parada: Guatemala, donde los ciclos reinician

Por: Eva Carazo
Artículo publicado en Amauta con permiso de la autora

Publicado el: Martes, 24 de mayo del 2011

Yo nunca había estado en Guatemala, y el LibreBus fue probablemente la mejor forma de conocer de cerca una partecita de este país grandote como tres veces el mío, anciano y arraigado con la tierra, con la historia, con la cultura indígena que es una de nuestras raíces a veces olvidadas.

Es raro esto de despertarse en un país distinto cada dos días, cruzando de vez en cuando fronteras con infraestructura abandonadísima y donde el paisaje es igual a ambos lados. A veces una se confunde sobre dónde está. Pero sin duda me sentí en casa cuando llegamos a San Lucas Tolimán, un lugar precioso que toma su nombre del tule, planta que crece en el Lago Atitlán. Apenas bajando del LibreBus lxs chiquitxs del Centro Pavarotti nos recibieron con zancos, bailes, mimo, canciones y el grupo marimbístico, en una explanada decorada con símbolos de nahual y con un letrero que decía “Bienvenidos LibreBus”, donde después compartimos música centroamericana en la voz de Benjamín y animaciones en 3D hechas con Software Libre: Big Buck Bunny, un proyecto en proceso sobre el Pop Puj, y Animales de alquiler. Los profesores Osvaldo y Ramiro le pusieron palabras a algo que yo venía sintiendo hace días cuando nos dieron la bienvenida y nos invitaron a sentirnos luqueñxs, porque “unx es de dónde está”.

(Arte: Fanny Rabel)

En este Centro autosostenible que promueve y rescata la identidad y cultura de los pueblos indígenas guatemaltecos, disfrutamos la deliciosa comida que nos prepararon Carmen y Amaya con ellas y con otras personas que también sostienen, aman y valoran este proyecto: profesorxs y trabajadorxs comprometidxs como Baldo, Osvaldo, Gustavo, Ramiro, Carmen, Alberto y Ebert; voluntarixs como Marta que nos acompañó también a Panajachel; Dennis Evans, un inglés que le entregó su corazón a lxs niñxs guatemaltecxs; y Ángel, supervisor del Ministerio de Educación que se desearían muchas comunidades de mi Centroamérica. Yo cené conversando con Fermina y Esperanza, de un grupo de mujeres emprendedoras que está generando opciones de empleo justo en la comunidad y que recuerdo cada vez que pruebo su deliciosa salsa de chile verde.

“La semilla no es sólo el grano, también es la planta y también es el conocimiento. Yo estoy sembrando semillas cuando hablo con ustedes”. Eso nos dijo Félix Antonio, un sacerdote maya que nos recibió en el Instituto Mesoamericano de Permacultura en día de I’x: la mujer y la Madre Tierra, el jaguar, el guardián de la naturaleza. Félix nos enseñó el baño ecológico, las abejas, el huerto familiar y comunitario y el de plantas medicinales, el banco de semillas y los semilleros, la espiral de hierbas y el círculo de bananos, también nos regaló semillas y nos explicó cómo cuidarlas para que nazcan y den frutos. Aquí algunas de sus palabras:

  • Hoy vinimos, y siempre que venimos algo traemos, y algo nos vamos a llevar.
  • Somos guardianxs, somos responsables por la vida, no sólo por la parte que tenemos más cerca sino por todas las formas de vida que existen. Que en todos los lugares donde estemos seamos buenxs guardianxs.
  • Nos sentamos en círculo porque todxs estamos conectadxs, aquí nos vemos las caras. Ahora queremos todo en línea recta, llegar rápido de un punto al otro, pero la naturaleza no es así.
  • B’atz’ es el hilo de la vida, el inicio en espiral. Si hay necesidad de parar o de regresar debemos hacerlo, aprender a vivir la vida apaciguada.
  • Nosotrxs somos naturaleza. El gran tema de hoy es la diversidad, la agri-cultura permanente. La permacultura implica un diseño del ambiente donde todo es cooperación, no competencia. También una ética del cuidado, de la naturaleza y de las personas. También una distribución equitativa de los excedentes, sabiendo que el tiempo es un recurso y un excedente como los demás. Cada cosa que hacemos tiene un sentido.
  • Todo lo que sabemos ya existió antes, lo que hacemos es recordar. Nuestrx maestrx no es la humanidad, es la naturaleza, ella se manifiesta si queremos entender su mensaje. Por eso hacemos un recordatorio de lo que la vida es, y ha sido.
  • A nuestra madre no quisiéramos verla desnuda y enferma, pero talamos árboles y la lastimamos, le salen manchas y la hieren el sol y la lluvia, le damos venenos y la intoxicamos… tenemos que recordar que la Tierra es nuestra Madre.
  • Al este tenemos el rojo, la energía del sol. Al oeste la oscuridad, la noche, el silencio. Al norte las nubes blancas, el frío y el hielo. Al sur la Madre Tierra y el calor de la costa. Son los cuatro colores del maíz, los cuatro colores de la gente.
  • No queremos químicos ni transgénicos. Queremos alimentar a nuestras familias, y también compartir lo que tenemos con otras.
  • No cerramos las puertas a nadie, aquí sabemos que todo es libre. La naturaleza es libre, el conocimiento es de todxs. Eso heredamos de nuestrxs abuelxs.
  • Que haya colaboración y no tanta competitividad. Pero sobre todo amor por la vida.

La visita al IMAP fue una linda forma de empezar a apaciguarnos… Lxs librenautas a estas alturas ya somos un grupo, ya nos conocemos y nos entendemos, tenemos una dinámica de trabajo y comunicación que nos permite desde organizar los banners y disfrazar el bus entre todxs, hasta saber quién puede intervenir mejor ante alguna pregunta. Incluso la gente “nueva” es parte de eso: David, que se nos unió en Guate desde Panamá trayendo un acento nuevo y un montón de preguntas interesantes, y los increíbles chicos de SLGT: Wences (aranax en la red), Jorge Dardón y Pablo Castellanos, que hace obsoleta la wikipedia. También nos acompañó aquí Gabriel, con quien disentimos mucho pero bien que mal me puso a pensar que hay visiones diferentes y que hay todavía mucho camino por andar. La despedida: noche en el Café Q’anil (mi nahual, semilla y origen), deliciosa comida vegetariana, música y silencios mientras nos íbamos dando cuenta de que la gira terminó.

#Yoconfieso que estaba un poco cansada después de 13 días de gira, y que San Lucas Tolimán y Panajachel me regresaron la alegría y las ganas de que esta aventura continúe mucho tiempo de alguna manera, la seguridad de que la vamos a hacer continuar. Gracias en especial por este final a Juan Miguel, que se multiplicó para estar presente al 100% en cada actividad, compartir en Radio ATI y en Eco-book todo lo que iba sucediendo, y además organizar un cierre del recorrido librebusero que me llevo en el corazón, y que como b’atz’, el hilo de la vida, es al mismo tiempo el inicio de todo lo que viene después.

Metodologías para remix: jugando con los datos para darles sentido

En Guatemala hicimos tres actividades que especialmente quiero re-mixear a futuro, a partir de metodologías que Renata viene trabajando y puso a bordo del LibreBus, y que nos permiten aprovechar las nuevas tecnologías para los intereses de nuestros pueblos centroamericanos. Una es el Salón Creative Commons, un espacio para conocer las experiencias de gente que trabaja con tecnologías y que protege sus creaciones con licencias CC. Aquí rescataron la necesidad de alfabetización básica y tecnológica, de acceso a la internet, y de un cine con distribución democratizada que nos ayude a comprendernos mejor entre nosotrxs, que sea una ventana para saber cómo viven y cómo son nuestrxs vecinxs. Nos compartieron también un instructivo para aprender idiomas mayas, y herramientas digitales para complementar las actividades académicas y que pueden ver en este sitio de la Universidad Francisco Marroquín. A veces estamos haciendo cosas muy interesantes y nuestrxs mismxs aliadxs no las conocen, así que un Salón CC es una oportunidad ideal para poner en práctica la libertad de compartir lo que  ya de por sí estamos protegiendo con licencias que lo permiten.

Otra metodología que me gusta es la Hackatón de Datos Públicos, que compartimos con la gente de Software Libre Guatemala (SLGT) y con seis organizaciones que trabajan en temas de transparencia, electorales, justicia, juventud y derechos humanos. Una Hackatón de datos públicos para mí toma como punto de partida la necesidad de apropiarnos de lo que están haciendo nuestros gobiernos y de asumir el derecho a incidir en eso, pero recordando además que los datos sueltos no son información, y mucho menos comunican. Entonces, si logramos relacionar los datos entre sí y darles sentido, realmente podemos aprender de esa información y utilizarla con fines de transformación: hay que hacer  los datos entendibles, utilizables, manipulables, y sobre todo hacerlos relevantes para la gente. Un ejemplo de esto es el video de Article 19 sobre el gasto en propaganda del gobierno mexicano, que nos compartió Omar en Costa Rica, estoy buscando el vínculo y pronto lo incluyo aquí.

Ahora que empezamos a tener “gobiernos electrónicos” y leyes de acceso a la información, sin duda es un primer paso que podamos exigir, por ejemplo, saber cómo se usa el presupuesto público. Sin embargo para tener gobiernos abiertos hay que ir más allá de una página web, haciendo la información realmente accesible para la ciudadanía. Por ejemplo, si obtenemos datos en un documento impreso, o en un pdf, es más difícil utilizarlos para generar la información que nos interesa y que le dice algo a la población. En una hackatón de datos públicos podemos juntar activistas de organizaciones distintas pero afines con personas que saben cómo transformar esos formatos en otros más manipulables; conocer herramientas para organizar, visualizar e incluso mapear geográficamente la información; hasta practicar cómo presentarla en formatos gráficos, de sonido o de video, y aprovechando estratégicamente redes sociales, blogs y mensajería celular.

Algunas pistas sencillas para que la información que producimos en nuestras organizaciones y subimos a internet sea más útil son: indicar los vínculos a otros documentos y sitios web, usar etiquetas claras y descriptivas, ilustrar con imágenes, y usar formatos abiertos. Por ejemplo David explicó que el ODF es el formato estándar que nos permite compartir de forma libre y abierta las presentaciones, documentos de texto, hojas de cálculo y editores de gráficos vectoriales. También permite a los gobiernos (y a cualquier persona) publicar la información sin ceder el control sobre ella a empresas como microsoft, que nos ha acostumbrado a pensar que todo hay que escribirlo en punto docx, pptx o xlsx. Porque plataformas como Ushahidi nos permiten por ejemplo jugar con los datos y hacerlos visibles en un mapa, pero al menos yo no había pensado en la importancia de los mecanismos abiertos y libres que por ejemplo nos permitan verificar que todo lo que se envía efectivamente se publica. Además son necesarias las alianzas con informáticxs que sepan hacer eso… todo es necesario para garantizarnos el control de nuestra propia información. Esto dio pie a una discusión interesantísima en el LibreBus sobre proveedores de internet y el espectro radioeléctrico, que Caro está sistematizando y compartirá pronto.

La tercera metodología que me gustaría adaptar es un encuentro con periodistas que tuvimos llegando a Panajachel. Desde los pequeños consejos que pudimos darles a partir de la experiencia de cada librenauta, hasta ver a Pablo Castellanos, de SLGT, coordinando la discusión y aportes de todo el mundo, y ofreciéndose a articular redes para acompañar la apropiación de herramientas informáticas según las necesidades que nos plantearon: con qué hacer videoconferencias (Ekiga), dónde encontrar y compartir fotografías (Flickr), qué usar para edición gráfica (Inkscape y Gimp), de audio (Audacity) o de video en 3D (Blender), para transmitir audio y video por internet (Soundcloud, Icecast, Giss(isnot)tv, VideoLAN), o dónde encontrar y compartir vínculos interesantes (Reddit). Fue valioso el ejercicio de ponernos en el lugar de la gente que hace periodismo desde comunidades rurales, y de pensar formas sencillas y prácticas para facilitar y fortalecer su trabajo, para que más voces vengan a enriquecer el mosaico centroamericano.

Y otra forma de trabajo que quiero rescatar, que pusimos en práctica sobre todo en Nicaragua, son las Charlas Relámpago. Charlas de cinco minutos, ojalá 12 como máximo para no extender más de una hora, con todas las presentaciones (cuando se usan) previamente montadas en la computadora que proyecta, y un espacio libre al terminar para que lxs expectadorxs conversen con lxs charlistas. Como expositor o expositora te obligan a priorizar la información realmente importante para motivar y encender la curiosidad sobre un tema, y como público te dan ideas útiles y te permiten saber a quién tenés que buscar después para profundizar lo que te interesó. Tuvimos charlas relámpago sobre aplicaciones de software, sobre ecología y bicilicuadoras, y hasta un cuento sobre DonSanto y las semillas gracias a Iván, ¡que después ya no pudo decir que le costaba exponer!

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