Nacionales

Catarsis: orgásmicas pero insuficientes

Por: Nancy De Lemos
Artículo publicado en Amauta con permiso de Revista Paquidermo
Fuente: Revista Paquidermo

Publicado el: Viernes, 4 de noviembre del 2011

Si estas letras fueran solo un ejercicio catártico me bastaría con vomitar una larga lista de insultos hasta que se me acabe el aire o se me baje un poco el asco: chulo, descarado, sinvergüenza, ladrón, vividor, hipócrita, carebarro, infeliz, desgraciado, etc. Pero la realidad es que el calificativo más preciso para el diputado liberacionista Jorge Angulo es simplemente delincuente.

Otra catarsis más imaginativa me lleva a cerrar los ojos e imaginar que cientos (o miles de personas, por qué no, es mi condenada fantasía al fin y al cabo), se congregan con palos, antorchas y horcas para paja, alrededor de la Asamblea Legislativa (sí, como los campesinos de las películas viejas de vampiros) para exigir un poco de decencia y respeto y, como mínimo, la renuncia de este señor.

Sospecho que habrá consenso en que una persona con 48 demandas y decenas de juicios en su vida ha hecho méritos suficientes para ganarse el título de delincuente profesional. Definitivamente si alguien ha coleccionado por más de 30 años demandas por estafa, falsificación, extorsión, apropiación ilícita, deudas y hasta lesiones culposas, y todas las violaciones posibles a la ley de tránsito, se puede afirmar, sin demasiado temor al error, que estamos frente a un criminal de carrera, hecho y derecho y con un colmillo de varias pulgadas de largo.

Ante un caso como éste la pena ajena se me dispara hasta la luna, igual que la rabia. Por supuesto que se vale despotricar contra el PLN por poner a un pillo de esta calaña a ocupar una curul, a dictar las leyes y a decidir sobre los caminos que debe seguir el país. ¿Qué clase de partido deja que clientes frecuentes de los tribunales de justicia se postulen con una sonrisa de oreja a oreja en su Asamblea Nacional, nada más y nada menos que para ser diputado? Y que lo elijan así, como se elige al mae que va a hacer mandados a la pulpe.

Atacar a Liberación es una reacción natural ante estos asuntos, pero a riesgo de caer mal, sostengo que si nos quedamos en eso no ganamos nada más que ejercer el legítimo derecho al berreo.

Lo denunciado por La Nación tiene -en serio- tiene que obligarnos a pensar seriamente sobre varias cosas:

1. El sistema de elección de diputados que tenemos es una mierda y no sirve más (no sé si alguna vez sirvió, no soy tan vieja, pero hay que darle el beneficio de la duda).

2. Nosotros como ciudadanos de a pie, de los que sí acatamos la ley, tenemos también una alta cuota de responsabilidad en el hecho de que criminales como Jorge Angulo nos estén gobernando.

3. Si dejamos que esto sea otro escándalo de tres días y listo, y que siga la fiesta en el país más feliz del mundo, somos tan cómplices como esa asamblea del PLN que lo puso de candidato.

No se me ocurre ningún argumento a favor del sistema de listas para elegir diputados. Por supuesto que a los partidos les viene como anillo al dedo, a todos los partidos, pero al país este jueguito lo está empujando al barranco.

Obviamente, impulsar un cambio constitucional para modificar este desastre no es como soplar y hacer botellas, pero si le seguimos dando largas al asunto, en unos añitos tendremos 57 Angulos sentados en Cuesta de Moras.

Si no somos los ciudadanos quienes nos decidimos a presionar seriamente por una ruptura de las listas y por el paso a una elección directa, por nombre y apellido, entonces mejor nos cerramos la boquita.

Lamentablemente, son más numerosos y más estrictos los requisitos para obtener un préstamo personal que para ser diputado, así que el filtro debe venir de la gente. Deberíamos, como mínimo, tratar de enterarnos de quién demonios es el diputado de nuestra provincia o región.

Esto me lleva a los puntos 2 y 3 sobre nuestra responsabilidad en la vida política de este país donde por azar nos tocó nacer.

Piense por un momento lo que pasaría si, por ejemplo, en EE.UU. (país fácilmente criticable) se destapara que un senador tiene este historial. Estoy muy segura de que por un asunto al menos de imagen, el tipo se vería obligado a irse, para empezar.

Si acá los ciudadanos no somos más proactivos, más exigentes y menos memoria de teflón, episodios de este tipo serán cada día más portadas de periódicos.

A pocas horas del escándalo, mientras escribo esto y nado en bilis, espero una reacción, algo, al menos un gesto de reprobación del resto de diputados, del Poder Judicial, de la Fiscalía, del Gobierno, pero más que nada de gente.

Las quejas en Facebook y Twitter son muy sabrosas y liberadoras, pero se necesita más. Se necesita presión sobre los sectores políticos, se necesita acción de los grupos de la sociedad civil o de lo contrario estaremos ante un caso más, y de lujo, de impunidad y descaro.

Solo para coronar el asco total. Pase lo que pase con Angulo, se vaya hoy, mañana, en un mes o en el 2014, es casi seguro que se embolsará para el resto de su vida la pensión por diputado por su gran servicio a la patria. Apague y vamonós.

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