Caldera Abierta, Principal

Desobediencia digital en Costa Rica

Por: Eric French Monge

Publicado el: Sábado, 3 de diciembre del 2011

En el momento que escribo este texto, un grupo de hackers llamado el Security Warriors Team SWT, lanzó un ataque al sitio web de la empresa de teléfonos celurares Movistar de Costa Rica este viernes 18 de noviembre. Los hackers sobrepusieron la imagen del sitio y logo de su grupo en la portada del sitio web de Movistar.cr. La imagen esta a continuación:

La razón del ataque no fue explícita, pero cuando hable con uno de los miembros del grupo hacker por canales electrónicos, me dijo que “FUE PORK ESTABAMOS INDIGNADOS DE TANTO ABUSO, DE PARTE DE LAS EMPRESAS, DE LSO MALOS SERICIOS, SERVICIOS, Y LOS COBROS EXESIVOS”. Movistar Costa Rica comenzó operaciones el 8 de noviembre, dos días después de que la empresa Claro, otra telefónica, iniciara a competir contra el organismo nacional, el Instituto Costarricense de Electricidad. Muchos ticos no estamos contentos con este camino hacia la corporatización que va tomando nuestro país, porque lo vemos como parte de un proceso de desmantalentamiento de los servicios sociales (agudizado por el tratado de libre comercio que se pasó con Estados Unidos) que el Estado nos ha dado, y sin los cuales, existirá menos posibilidad de que todos podamos acceder de ellos.

Por lo cual este ataque digital tiene especial resonancia bajo estas circumstancias, y aunque no es definitivo, también podría verse como un ataque a un sistema donde las corporaciones tienen demasiado poder en las políticas nacionales.

En Costa Rica, el hacktivismo no ha sido regular, pero recientemente han aparecido grupos como SpecialHackers y Anonymous Costa Rica, ambas con conexiones a la organización de Anonymous global (y parece que también tienen miembros que forman parte de Security Warriors Team SWT). Security Warriors Team SWT es totalmente independiente de Anonymous. Uno de los miembros fundadores de SpecialHackers, que también forma parte de Anonymous Costa Rica y Anonymous Hispano, me dijo, también por comunicaciones electrónicas, que “SpecialHackers es una organizacion que pertenece a Anonymous, aunque somos independientes y con ideas revolucionarias, somos tambien el unico grupo hacker en el cual enseñamos a diseñar nuestras herramientas… para el hackeo personal (lo cual cada uno de ellos tienen sus responsabilidades).” (Aquí en un PiratePad, herramienta creada por Anonymous, un amigo me ayudo a montar preguntas para los diferentes hacktivistas, con algo de suerte, pero también hackers tomándome del pelo)

Viendo las diferentes páginas de Facebook de estos grupos hackers, especialmente la de Security Warriors Teams SWT, se puede leer diferentes peticiones de gente externa recomendando cuál debería ser el siguiente objetivo de la rabia colectiva digital.

Desobediencia digital

El mismo miembro del grupo Security Warriors Team SWT al que entrevisté definió hacktivismo, o desobediencia digital, de la siguiente manera: “LA FORMA DE PROTESTAR MEDIANTE ORDENADORES”. Unos lo usan para complementar actividades realizadas fuera del ciberespacio, en la calle, mientras otros lo utilizan como la forma esencial de alterar las estructuras dominantes sociales. Pero la desobediencia digital en sí se basa en el acceso a la información.

El Critical Art Ensemble en su libro Desobediencia Civil Electrónica y Otras Ideas Impopulares habla sobre la necesidad, de forma estratégica, practicar resistencia informática y ocupar los espacios cibernéticos para interrumpir las líneas de comunicación dentro de las infraestructuras del poder (en la desobediencia civil el objetivo son las instituciones). Sin acceso a la información, las diferentes hegemonías no pueden coordinar su dominio sobre los pueblos. De esta forma, el ataque a la página de Movistar Costa Rica puede interpretarse como un bloqueo temporal al funcionamiento regular de la empresa, y puede cobrar más importancia ya que una empresa sin consistencia pierde el capital de la confianza.

Es también una acción que va más allá de sólo pedir por la liberación de la información. El Critical Art Ensemble describe que muchos hackers se determinan como tales por la causa del libre acceso a la información, pero que fuera de esto, “cómo se aplicará esta información nunca se discute”. Julian Assange determina la importancia de la liberación de la información en su Estado y Conspiraciones Terroristas cuando menciona que los regimenes autoritarios por el sólo hecho de querer mantener la información bloqueada, sabiendo de que la verdad podría provocar resistencia, están actuando de forma conspirativa.  Así, el estado costarricense por mantener cierta información resguardada también actua de forma conspirativa como lo fue el caso de la filtración por parte de Infinito Gold (con asistencia del estado) de que la Sala Primera iba a reafirmar la sentencia que no dejaba a esta minera canadiense realizar actividades mineras a cielo abierto en Crucitas (lo cual sucedió). Esto provoco el escándalo debido y protestas. Así, el solo hecho de liberar la información es un acto de resistencia esencial, como lo ha demostrado WikiLeaks.

Pero Assange también relata sobre cómo las diferentes conspiraciones (voluntarias o involuntarias) forman una red interconectada que se puede trastornar interrumpiendo las conexiones. En un estudio científico se pudo demostrar que de hecho sí existe una red interconectada (más que todo porque los intereses de los diferentes sectores se entretejen, y no porque de forma maquiavélica quieran dominar el mundo). Por lo cual, como menciona el Critical Art Ensemble, cortar estas líneas de comunicación podría ser, potencialmente, el inicio del desbaratamiento del sistema actual:

“Bajo la rúbrica de la resistencia informática, el sistema de valores del estado (donde la información tiene mayor valor que el individuo) es invertida, colocando la información de vuelta al servicio del pueblo en vez de usarla para beneficiar a las instituciones.”

Para Anonymous, como lo explica Gabriella Coleman en su excelente artículo Anonymous – Del Lulz a la Acción Colectiva, “muchos, aunque no todos, están motivados por alguna versión del deseo por la libertad de la información”. Coleman también ilumina la configuración y la evolución del grupo. Una minoría en sí son expertos técnicos en computadoras, o hackers, pero todos conocen como usar el Internet Relay Chat, donde se coordinan la mayoría de sus operaciones. Ahí, dentro del uso del IRC, se fueron formando las éticas, políticas, estructuras internas de toma de decisión, las cuales se hacen respetar por la presión del grupo y por la consistencia de la participación de ciertos usuarios. Hay grupos autónomos y diferentes manifestaciones dentro de Anonymous que pueden llevar a cabo sus actividades independientemente unos de los otros, siempre y cuando sigan las reglas culturales que se han ido desarrollando colectivamente por consenso. O sea, cada individuo en Anonymous puede estar en desacuerdo de alguna operación y mantenerse al margen de ella, y aún así, estar involucrado en otra campaña. Al comienzo, sus prácticas se basaban en “trolling” y el Lulz (casi que se podría definir como una forma de bromear y planear travesuras de forma digital), llegando a aplicarlas contra instituciones que intentaban de censurar, hasta, después de que se les retó a considerar “tácticas serias” y “acciones políticas”, llevando a coordinar protestas fuera de sus computadoras.

Dos momentos claves, explica Coleman, fueron el ataque contra The Pirate Bay y la censura por parte de las empresas de tarjetas de crédito y otras contra WikiLeaks. Anonymous lanzó un contraataque en ambas instancias, y en la segunda, inhabilitando “los sitios Web de algunas de las corporaciones más poderosas del mundo por algunos días.” Sin embargo, una de las operaciones con más implicaciones políticas y reales, fue la de Tunéz al final del año pasado en su “OpTunisia” cuando ayudaron a los protestantes en rebelión contra el gobierno de Ben Ali a evadir la vigilancia gubernamental, además de sacando información de lo que estaba sucediendo en el país para aumentar la solidaridad internacional. Anonymous se constituyó, sin marcha atrás, en una amenaza real contra regimenes represivos.

Anonymous en #OccupyCabinet, calle del gabinete ministerial en Egipto (Foto: Hossam el-Hamalawy)

Recientemente, con el movimiento Occupy Wall Street, ha habido un cruce en los espacios digitales y reales, donde Anonymous ha ido materializándose más en su presencia en los movimientos. Anonymous ha desarrollado herramientas para facilitar la coordinación del movimiento, y diferentes participantes del grupo han estado involucrados en el activismo digital al mismo tiempo que dentro de las protestas mismas.

Twitter, Facebook, y otros medios sociales también ayudaron en las revoluciones en Tunéz, Egipto y los movimientos de Indignad@s en España y Occupy Wall Street en Estados Unidos, como herramientas de coordinación para la planificación y movilización casi instantánea de las protestas, para la comunicación interna de debates, y para difundir las acciones y las reacciones de las manifestaciones a todo el mundo, lo cual motivó a otros conformar sus propios grupos usando las mismas herramientas. Los medios sociales nos han conectado globalmente a tal punto que el segundo llamado por Twitter al Occupy Wall Street, luego del llamado original de Adbusters, fue de Francisco Guerrero, un videografo de Costa Rica y colaborador de Amauta.

En Costa Rica, ha habido uso de redes sociales para coordinar movimientos de acción y protesta. En Facebook se han creado grupos contra la minera en Crucitas, en defensa de la Caja Costarricense de Seguro Social, en contra de la presencia militar de Estados Unidos en el territorio (Amo Mi País Sin Militares), abogando por la autonomía indígena, para debatir entre los miembros, planificar eventos y mantener una cohesión bajo un tema. Twitter, de igual forma, se usa para informar sobre noticias, nuevas manifestaciones u otras actividades, además de debatir sobre temas políticos importantes y coordinar rapidamente la nueva formación de grupos. Casi todos los medios sociales se interconectan entre sí para una comunicación eficaz de los movimientos sociales.

Stella Chinchilla, que también contribuye a Amauta, explica como ella usa los medios sociales para poder “liberar la información” para que la gente le urja unirse a los movimientos:

“Pues, te cuento que para lo que hago (intentar informar) utilizo youtube como plataforma para los videos, el blog para tener un espacio propio y poder ser identificada de mejor manera, uso los grupos google para informar por correo electrónico, ya que no todas las personas les gusta o son ágiles en encontrar otras páginas o videos. También e intentado con páginas web específicas de ong´s o grupos en lucha, pero la gente no se compromete a enviar información y el trabajo recae sobre mí y no me alcanza el tiempo.

Me siento más cómoda con mi espacio personal, donde no tengo restricción o línea editorial, porque el tiempo es importante y a veces consultar con varias personas no ayuda, aunque sí es necesario cuando se trabaja en equipo.

Redes sociales: casi que solo feisbuk, tuiiter pasan meses y no lo abro, aunque sí envío los videos. Feisbuk facilita mucho la comunicadión, la gente se entera y lo mejor siento que se interesa en el trabajo que hago.

Pero, mucha de esa gente son “revolucionarios del mouse”, nunca se acercan a las manifestaciones convocadas, aunque se comprometan a ir, no lo hacen. Obviamente funciona muy bien para convocar.

Acciones en las que participo: manifestaciones callejeras, en las barras de la asamblea,dentro de la asamblea entrevistando a diputads, reuniones de organización.

Relación entre digitale y no: mmmm , cada una le llega a diferente tipo de personas, la una debe ir acompañada de la otra. La digital facilita mucho la comunicación para no tener que estarme desplazando pero no se debe dejar de lado el contacto físico, personal con las y los compañeros, es indispensable para la credibilidad de mi trabajo y mi compromiso.

La gente piensa que alguien me paga, no les cabe en la cabeza que trabaje sin salario; hasta que se involucran en la lucha entienden y se comprometen también.”

Muchas de las actividades que realiza Stella Chinchilla son las mismas que mucha gente lleva a cabo, pero por el sentido que se le dan, se convierten en acciones de resistencia digital, o como las llama Sasha Costanza-Chock, “discordia electrónica”. Costanza-Chock clasifica las diferentes discordias electrónicas en “convencionales”, “obstruccionistas” (como el hacktivismo de Anonymous) y “violentas” (“ciberterrorismo” o tácticas digitales que pueden causar destrucción de propieda o poner a gente en peligro). Bajo las convencionales, que son de las que practica Stella Chinchilla, vamos a usar el ejemplo del grupo Indignados Costa Rica para ilustrar los diferentes tipos de propósitos y expresión:

– Representación: sitios Web (y blogs) de movimientos sociales, donde hacen presencia permanente en la que se puede conseguir información y mantener un sitio central en las que se puede contactar al movimiento.
– Distribución de la información: “sobre objetivos del movimiento, campañas, acciones, reportes” a través de Facebook, Twitter, sitio Web, listserv, y otros canales como el livestream.
– Investigación: “uso del internet como recurso para conseguir información relevante a la causa”, por ejemplo, este documental que intenta de informar sobre una de las causas principales en este momento del grupo de Indignados Costa Rica, en contra de la minería a cielo abierto en Crucitas y aquí, usando paper.li, muestran cuales medios usan para informarse.
– Producción artística: “producciones culturales por artistas activos en, asociados con, o que apoyan los movimientos sociales” distribuidas o creadas digitalmente, como fotos y videos.
– Recaudación de fondos: las herramientas digitales han sido usadas (por medio de peticiones, correos, mensajes, producciones audiovisuales, crowdsourcing) para lograr que la gente done a una causa específica. Actualmente, los Indignados Costa Rica no están recaudando fondos de forma electrónica para el movimiento.
– Cabildeo (defensa de intereses): cualquier forma digital de usar la “acción colectiva” para intentar de “influenciar el proceso político o resultado legislativo”. La presencia de mensajes apoyando y llamando a acciones para la situación en Crucitas o solidaridad con el movimiento estudiantil en Chile ha sido una forma de poner presión a que los grupos políticos actuen de forma acorde a estos llamados.
– Táctico: el uso de “comunicaciones electrónicas” para movilizar acciones y protestas, o esfuerzos colectivos hacia actividades de resistencia, usando correos electrónicos, teléfonos celulares, producciones artísticas (que mencionamos anteriormente), sitios Web (también mencionado), medios sociales (Facebook, Twitter, Youtube, Meetup, otros), Skype, chat, canales de IRC, etc. Los Indignados Costa Rica ya han hecho manifestaciones y han comenzado el proceso de cabildos abiertos usando los diferentes medios sociales (artículos en sitios Web internos y externos, videos, mensajes por Twitter y Facebook, etc.

Los Indignados Costa Rica, inspirados por los movimientos en Egipto, Tunéz, España, Estados Unidos, están comenzando a realizar cabildos abiertos (asambleas democráticas en la cual todo ciudadano puede participar) para resistir y presentar una alternativa de empoderamiento frente al gobierno y las empresas que tienen mayor influencia en la arena política que el resto del país. En el momento se están enfocando en la situación de la empresa Infinito Gold y la minería a cielo abierto en Crucitas “debido a las implicaciones que tiene a nivel nacional” y porque “se hizo un rompimiento del orden constitucional del país”. Como mostre en el ejemplo, han utilizado actividades de “discordia electrónica convencionales”, pero de forma que faciliten este proceso de empoderamiento y participación democrática de los ticos.

Desobedeciendo en Amauta

En Amauta, uno de los principios que nos guia es la “libertad de información total”, al igual que los hacktivistas y hackers que discutimos y con quienes hablamos. Sin embargo, en el Espacio Libre Amauta, la comunidad sería la que recalcaría cierto tipo de acción e información y no condonería a otras. Como menciono Gabriella Coleman en su artículo, la idea es un espacio en el que se disminuyan las jerarquías, donde todos puedan participar, donde unos no tengan más voz y voto que otros. Usaríamos esos mismos mecanismos de presión grupal que se dan en grupos como Anonymous, estructurada por la misma comunidad que las implementa. No empujaríamos a que la gente realice actividades ilegales, pero tampoco podríamos controlar las herramientas de coordinación y espacios de discusión en las que sí podría ocurrir la desobediencia digital que transtornaría el sistema. Para eso, desarrollaríamos un espacio completamente seguro y anónimo (con ayuda ojalá de aquellos programadores, y hackers, que diseñan estas infraestructuras) para que esa “libertad de información total” se pueda expresar sin miedo a las repercusiones. Pero como la comunidad en sí es la que decide cual información es importante y cual no, entonces la comunidad podría obstruir estas acciones que no serían de beneficio colectivo (por medio del sistema de medición y puntaje, o participación positiva, que tendrían los usuarios digitales dentro de su comunidad digital).

¿Cómo se podrían ver estas herramientas de coordinación? Como el espacio mismo se iría creando y recreando según como lo imagine la comunidad, no se podría determinar con certeza, aún más siendo un lugar de experimentación bajo una estructura flexible. Pero, se podría pensar en la elaboración de sistemas ágiles de comunicación interna, entre grupos, entre personas, canales autóctonos similares al Internet Relay Chat y Twitter donde esa participación no sea censurada, pero donde las decisiones por consenso guíen la construcción, a través del proceso de la democracia directa, sin interferencia comercial. De esta misma forma, como se vió en la evolución de Anonymous, la participación positiva en la comunidad también se debe manifestar en nuestras propias realidades locales y movilizarnos a ciertas acciones de solidaridad y de resistencia en los espacios fuera de los digitales. A través de wikis, desarrollo de ideas y propuestas en las que se pueden votar, y luego, participar, mecanismos para compartir información y confirmar que sea confiable (“libertad de información total”, cree Julian Assange que es el primer paso a llevarnos a resistir los poderes de dominación actuales), la seguridad del espacio frente a esos poderes (no venderíamos a los disidentes al gobierno estadounidense como Twitter, Facebook y Google lo han hecho), colaboración en la formulación de creaciones artísticas o informativas (por medio de críticas, comentarios, y la reacción a esas críticas también se medirían), varios métodos de comunicación (votos, valoración, comentarios, artículos, arte, chat, IRC), se realizarían acciones colectivas de manera instantáneas, casi imposibles de rastrear, en la cual cualquier persona puede comenzar una manifestación que atrofiaría las instituciones corporativas y gubernamentales tradicionales.

Es en ese lugar y tiempo donde los movimientos sociales, nuevos y viejos, se encuentran en el mismo camino con los ciberdesidentes, buscando alcanzar objetivos comúnes. Y como se ha visto con el movimiento de Occupy Wall Street, esta colaboración tiene un potencial enorme. El reto, entonces, que le presentamos a los movimientos sociales y hacktivistas, que las personas Indignad@s y de Occupy Wall Street ya han tomado, es imaginar y crear una alternativa que pueda reemplazar las hegemonías que estamos protestando y resistiendo. La idea sería inventar variantes de los procesos que construyeron estos movimientos sin líderes y reinventarlos dentro de la “discordia electrónica” para que se reproduzcan de forma viral y rápida, de nuevo, en otras dimensiones de nuestra realidad, completando un círculo interconectado de posibilidades. Algunos dentro de Anonymous ya han desarrollado su propio sistema operativo en base a Linux llamado Chirimoya que simplifica organizar sus operaciones con más protección, pero aún consiste en interrumpir el funcionamiento normal de nuestro sistema. ¿Qué pasa cuando se nos abre el camino para reemplazarlo de una vez por todas? Como lo prescribe el poder dual, hay una necesidad de crear las instituciones alternativas al mismo tiempo que nos oponemos a las actuales. Así, nuestras acciones deben de contener el doble propósito de desprestigiar estas hegemonías, pero también mostrar las posibilidades de realidades concretas que den esperanza y razón de seguir involucrados en actividades subversivas.

Por esta razón, los hacktivistas y activistas, en conjunto, deben considerar construir un medio que facilite y recompense la solidaridad, la colaboración, la libre creación y distribución de la información, la democracia directa y participativa, sin líderes, en donde las voces que han sido ignoradas, y que ahora están indignadas, puedan expresarse y ser escuchadas. El Espacio Libre Amauta se presta como una plataforma inicial que ofrece esta oportunidad, pero no debería ser la única. Este es un llamado para que aquellos hacktivistas, programadores, activistas, colaboren en un espacio dinámico, que ellos mismos visualicen y erijan mediante su conversación y las necesidades que encuentran dentro de sus comunidades, y demuestren que sí puede existir una alternativa que se auto regenere.

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