Caldera Abierta, Principal

¿Crisis de los medios, o crisis democrática?

Por: Eric French Monge

Publicado el: Sábado, 7 de enero del 2012

Introducción

Con este proyecto, intente aplicar algunas de las teorías y conceptos que vimos en nuestra clase de medios cívicos al contexto de Costa Rica. No es una investigación rigurosa que quiere sacar conclusiones específicas sobre las observaciones, sino más bien, quiere ser una mirada general para poder ejemplificar un poco cómo es que se han ido usando las diferentes comunicaciones en mi país. Al mismo tiempo, como yo también trabajo en un medio en Costa Rica (Amauta) y mantenemos conexiones con algunos de los medios que examinamos, la investigación en cierta medida ha sido introspectiva, convirtiéndome también en sujeto del estudio. Así, soy otra voz más opinando sobre el panorama, y en ningún momento intento ser objetivo.

En parte, este es el caso porque el proyecto también es sobre la idea del Espacio Libre Amauta que queremos implementar en nuestra revista digital. La idea de este prototipo viene de las dificultadades que hemos encontrado en nuestras experiencias, las que han sido parciales a un grupo pequeño de activistas en medios de comunicación, pero con las que pudimos generar nuestro propio entendimiento sobre cuales eran nuestras necesidades. Amauta ha existido casi tres años, y los miembros de la revista hemos descubierto algunas cosas sobre nosotros mismos desde entonces. Pero aunque si consulte con mis otros compas, y han ido ayudando con este proyecto, en ningún momento se expresan explícitamente.

En este proyecto abarque, se puede decir, seis áreas generales. Al comienzo hablo sobre el panorama general de los medios en Costa Rica, desde los problemas que existen, como la concentración de medios en pocas manos, la falta de calidad informativa hasta llegar a hablar un poco sobre las nuevas plataformas digitales y medios alternativos existentes. De esta forma, planteamos el escenario y el contexto del cual vamos a intentar de adentrarnos.

En la segunda parte (la que se presenta a continuación) reflexiono un poco más sobre estos problemas que enfrenta el periodismo. Lo hago primero desde mi posición testimonial, y luego intento explicar las razones por las cuales es perjudicial que los medios sean propiedad de unos pocos, cómo ésto afecta que unas personas no tengan acceso al poder ser escuchados, cómo no tener acceso a la tecnología agudiza este problema aún más, y cómo todo esto es parte de cuestiones de desigualdades estructurales más grandes que rompen con la democracia que nos queda. Uso porcentajes y ejemplos de casos costarricenses para ilustrar mis puntos.

En la tercera parte hablo de como ya se han intentado de contrarrestar estos problemas creando alternativas a través de medios radicales, redes de medios, espacios públicos de debate, movimientos de la justicia mediática y otros movimientos sociales que han impulsado una sociedad más justa de forma general. Aquí, a través de una encuesta, o entrevista, tres participantes de medios alternativos que forman parte de la Red de Medios e Iniciativas de Comunicación Alternativos (Red MICA), nos relatan la forma en la que sus medios han formado parte de estas alternativas.

Luego continuo con las alternativas digitales que han surgido en las últimas décadas gracias a las computadoras y al internet. También por medio de una encuesta con tres ticos que son miembros de diferentes grupos de Software Libre, hablamos sobre el Software Libre, su presencia en Costa Rica, otras plataformas colaborativas como Wikipedia, el caso del Indymedia de Costa Rica, un sitio hiperlocal tico, y cómo estas diferentes formas de colaboración por medios electrónicos se relacionan con los movimientos sociales. En la quinta parte, a la vez, también miramos esta relación, pero a través de la perspectiva que el uso de las herramientas digitales en sí se puede considerarse un acto de rebelión. Por casualidad, mientrás realizaba esa parte, hubo un ataque hacker a la página de una empresa transnacional que acababa de iniciar negocios en el país. Así, comenzamos a hablar también un poco más sobre el hacktivismo.

En cada una de estas partes comento un poco sobre las posibles relaciones con el Espacio Libre Amauta, pero es al final del proyecto, donde utilizo las conclusiones y las explico dentro de la idea misma. Explico cómo se vería el prototipo, y cómo integraría las soluciones digitales y no digitales para los problemas presentes dentro del periodismo costarricense.

Como el prototipo mismo, este proyecto debería verse como un proceso que no debería finalizar, pero en el que más bien se tiene que debatir para así encontrar soluciones comunes e identificar errores, y usarlos como fortalezas para el próximo proyecto. Este proyecto es sobre medios cívicos, pero también es un medio cívico. Mi voz es la que predomina, pero se usan estudios de diferentes fuentes, y más importante, voces que expresan sus opiniones al respecto. Sin las diferentes voces no existiría el proyecto. Y ojalá, de igual forma, sin las próximas voces que interactúen en diálogo, el proyecto pueda seguir, aunque se viera reformulado.

Primera parte: Hacia un nuevo modelo del periodismo dentro del panorama tico

Quinta parte: Desobediencia digital en Costa Rica

 

(Arte: Zardoyas)

Segunda parte:

¿Crisis de los medios, o crisis democrática?

Comencemos esta parte como si fuera una sesión de alcohólicos anónimos, pero llamándola periodistas anónimos.

Mi nombre es Eric French Monge, y soy periodista en recuperación. Pensé que el periodismo me llevaría a destapar diferentes verdades para que el mundo las pudiera ver, y así, cambiar, pero fuí ingenuo. Luego de ingresar a escuela de comunicación y trabajar como pasante en diferentes periódicos (en EEUU y Costa Rica), me encontre con la realidad de la profesión y mi profesionalización. El periodismo, como toda forma de vida internalizada en la sociedad, en vez de buscar verdades, es parte de la maquinaria para continuar divulgando mentiras a favor de los que le convienen. Como cualquier otro oficio, es parte de la estructura capitalista, donde los dueños censuran para adaptarse a las ganancias, los editores tienen poder sobre lo que se publica, y por último, quedan los peones, el resto, que nos moldean para que seamos los fabricantes de “contenido” aceptable y la propaganda que promulga el sistema actual. No había espacio para la creatividad, para retarme como ser pensante, estabamos sujetos por el dogma de la “objetividad” y “neutralidad”, que disfraza quienes en verdad dominan los medios de expresión por medio de la ilusión de que las noticias son hechos y no fabricaciones humanas, imperfectas. Es como si nos hubieran entrenado a ser sacerdotes, intermediarios religiosos entre Dios y el resto de la población. Nosotros entregando las noticias como si fuera una entidad sagrada la cual la creo. Ya que somos “objetivos”, y muchos lo dan por sentado, que somos los poseedores de la “verdad”. Nosotros lo creemos.

Pero no lo somos. Yo escogía las noticias que me parecían interesantes e ignoraba las que no. Entrevistaba a las fuentes que eran más accesibles para producir algo rápidamente. Vivíamos bajo la presión de no ofender a nuestros patrones comerciales. Pero aún así… se dieron cuenta que no eramos rentables. Las pocas veces que podíamos hacer algo que valía la pena, investigaciones detalladas de nuestros alrededores, se hicieron menos y menos frecuentes porque fotos morbosas de un asesinato venden más. Y ahora, ni siquiera encuentro un trabajo como periodista, por lo menos no uno en el que no me sienta explotado. Pero también esos son más escasos. El periodismo esta muriendo, dicen. Esta en crisis. Y yo digo, muy bien. Ha estado en crisis por décadas. Y es hora de algo nuevo, de una transformación. No podemos ser guardianes de la verdad. Debemos dejar que cada persona pueda explorar las verdades por sí mismos, hablando unos con los otros, en comunidad, sin intermediarios. No somos dependientes de lo que nos dan, sino que ahora podemos buscar informes de primera mano, sin los intermediarios que nos lo desinfectaban para que pudiera ser consumido por todos. Y ahora todos tenemos acceso directo a nuestros propios dioses. No ocupamos periodistas. Todos lo podemos ser. Y yo, soy un periodista en recuperación, deje el vicio ya hace unos cinco años, para así mejor ser parte igual de mi comunidad y descubrir nuestras verdades en conjunto. Gracias.

Quizás la versión del testimonio arriba es un poco exagerada, pero más o menos esa ha sido mi experiencia con el periodismo. Me considero un periodista ciudadano ahora. Fui entrenado con las fórmulas que se seguían, pero siento que, como millones de personas en el mundo en estos momentos, estoy aprendiendo desde el comienzo una versión del periodismo más abierta, dinámica y participativa.

El viejo modelo se ha ido desboronando (han habido muchos despidos de periodistas en los últimos años en Costa Rica) por una serie de factores, pero uno de los principales ha sido el internet. Ahora es más fácil de producir, distribuir y acceder la información. Antes se ocupaba una inversión significativa para obtener la maquinaria (equipo de radio y televisión, imprenta, etc) de producción en masa que se necesitaba para crear las noticias. Las herramientas digitales han cambiado todo. Clay Shirky explica que antes existía una escacez de recursos y personas que podrían practicar lo que conocemos actualmente como periodismo por lo cual se ocupaban profesionales que podrían elaborar un conjunto de prácticas y éticas que mantuvieran la calidad de esa profesión. Pero ahora casi todos podemos publicar “lo que sea cuando sea”, y “si cualquiera puede publicar, entonces cualquiera puede ser un periodista.” (71) Internet también ha permitido salirnos de las estructuras rígidas e imaginar nuevos paradigmas de creación. Así lo afirma Tom Standage en un artículo en The Economist: “Cuando los patrones de consumo de noticias cambian, hay mucha experimentación en el momento. El internet quizás ha causado daño a algunos periódicos financieramente, pero ha estimulado innovación en el periodismo.”

Sin embargo, antes del internet, y aún con él, existen otros problemas que siguen propagándose en los modelos de periodismo.

Cuando dimos una mirada general al panorama de medios ticos, habíamos discutido sobre la preferencia de los medios de producir noticias de “sucesos” y la de los ticos de consumirla. Los medios la producen porque es más fácil en muchas formas (sólo hay que estar pendientes de que algún oficial de policía lo llame cuando haya algún incidente), pero también porque vende. Así, en vez de recibir noticias que nos ayuden a percibir la realidad y actuar en consecuencia, queremos nada más conocer las tragedias que le sucedieron a otros. De esta forma, lo único que vamos aprendiendo de nuestra sociedad es que es peligrosa, y más bien, nuestra percepción queda ahora más desbalanceada que antes.

Con el internet, ésto también ha ocurrido, pero con una manifestación diferente. Podemos acceder a casi que cualquier información que queramos, pero la mayoría del tiempo deseamos encontrarnos con ideas parecidas a las nuestras. A esto, Eli Pariser lo llama el filtro de la burbuja (“The Filter Bubble”), donde estamos predispuestos a sólo encontrar las noticias que nos interesan, pero también, opiniones como las nuestras, y donde las plataformas digitales diarias, como la busqueda de Google y nuestra página de Facebook, nos enseña, a través de algoritmos que han identificado nuestros propios patrones de conducta, los sitios que queremos ver (y al mismo tiempo, los anuncios que nos quieren vender). O sea, va a ser muy díficil encontrar sitios web que retarán nuestras creencias ya establecidas, ya que en un ambiente así, sólo vamos a estar en contacto con gente como nosotros.

Nuestras creencias, por su parte, se conforman a las estructuras sociales que determinan el tipo de información con la cual interactuamos. En un artículo anterior hable un poco sobre esto:

“Los medios de comunicación, entonces, sólo son otra extensión de los mismos procesos predominantes que podemos observar en otras formas de transacción económica, con sus influencias políticas y sociales y demás. Siempre hay excepciones, como en todo, y en cierta forma, la tecnología esta abriendo la capacidad para que existan otras posibilidades.

Sin embargo, por el momento, los medios reafirman este sistema, y viceversa, desarrollando un ciclo que continuará hasta que una alternativa lo rompa. Este proceso, según Edward S. Herman y Noam Chomsky en su libro Los Guardianes de la Libertad (en inglés, Manufacturing Consent: The Political Economy of the Mass Media), ocurre en varios niveles, o filtros:

Los medios como propiedad y su rentabilidad como tales: hasta hace poco, tener un medio de comunicación costaba mucho dinero no sólo por el equipo de producción, pero también por la necesidad de generar mucha ganancia sólo para poder susbsistir. Y como los dueños son los que invierten en estos medios, ellos también pueden decidir hasta cierto punto el tono del mensaje predominante que se va a distribuir (como lo hemos visto con muchas de las propiedades de Rupert Murdoch). Además, los medios con más recursos pueden extender sus mensajes más extensivamente. Los dueños, como buenos capitalistas, van a querer que sus propiedades sean rentables (los gobiernos también lo determinan por medio de licencias y otros procesos burocráticos). Por lo cual, la información que venda más (sin ya importarnos mucho la veracidad de ella) tendrá más probabilidad de producirse (capitalismo puro en acción). Cuando consideramos que muchos de estos medios son conglomeraciones transnacionales (con operaciones en multiples industrias que también refuerzan su mensaje) en muy pocas manos, entonces básicamente sólo estamos escuchando a más o menos tres corporaciones gritar bien fuerte (en verdad son más, pero como sus mensajes con tan parecidos, dejémoslo en tres). Muy díficil competir con tan grandes gritones.” (Aquí puede ver los otros filtrosy aquí una entrevista que Amauta realizó con Chomsky)

Aquí, en el análisis del panorama de los medios ticos, se puede observar esta relación en juego dentro de Costa Rica:

La liberalización del comercio (neoliberalismo), que se ha ido concretizando aún más con los tratados de libre comercio con Estados Unidos y China, ha ido globalizando el concepto de la propiedad. Como visto en el caso anterior de los canales Repretel, el dueño es mexicano, y el Grupo Nación tiene propiedad en medios de comunicación, pero también otras empresas en varios países centroamericanos. El que tiene el dinero, tiene la capacidad de ser dueño de cualquier medio de comunicación en Costa Rica, y la influencia de usar esos medios para avanzar sus objetivos comerciales (como favorecer la publicidad de sus propias empresas frente a las de la competencia). La liberalización del comercio también ha traído la privatización de otros sectores sociales y económicos. La corporatización de nuestros espacios públicos, como lo demuestra Naomi Klein en su libro No Logo, ha reducido el número de lugares que no se rigen por leyes privadas que sí pueden censurar nuestra capacidad de expresión, ya que están fuera del dominio público en el cual sí tenemos derechos fuera del de ser consumidores. Sin estos espacios públicos, nuestra libertad de expresión es de la misma manera reducida a su valor comercial.

Por eso, aún sin dueños transnacionales de los medios, también es circumstancial quiénes son los dueños de la infraestructura, que aunque no de forma muy significativa, también se ha ido privatizando. El Instituto Costarricense de Electricidad, empresa estatal, aún mantiene su papel como proveedor de servicios de telecomunicaciones para la mayoría de la población, pero la liberalización del comercio, lo cual ha afectado el acceso adecuado y económico a ciertos servicios para algunos, ha abierto espacios corporativos para los medios de comunicación. Por ende, ha habido un aumento del consumo de televisión por cable (CableVisión, Cabletica, DirectTV, Amnet), y la preferencia de los canales distribuidos son de origen estadounidense. Así, en la producción cultural global, hay unas culturas que dominan la distribución de ciertos tipos de valores y perspectivas. ¿Es esta programación la que prefieren los ticos, o es por la falta de alternativas autóctonas? William Uricchio demuestra que los debates sobre tratados comerciales y sobre la naturaleza de cultura se dan en diferentes niveles, pero que las “audiencias” que reciben estas producciones culturales no las consumen pasivamente, sino las adaptán a sus necesidades con flexibilidad y creatividad. Entonces, no podemos sugerir que no hay participación de la “audiencia” con sus medios. El problema es que es una relación unilateral, un “imperialismo cultural” en todo sentido, donde aquellos que dominan le dan enfasís a sus valores, gustos y políticas. Pero como en toda historia de encuentros conflictivos y desiguales, los “explotados” resisten y reutilizan las herramientas con las cuales fueron “dominados”. De esta forma, el internet, las plataformas y herramientas digitales se usan para la resistencia ante esta forma de vida externa, y aún apropiando elementos de ella, como estaremos observando más adelante.

La libertad de la información, como discuto más adelante, es esencial para entender nuestra realidad, más que todo con respecto a las acciones de aquellos con posiciones de poder sobre el resto de la sociedad. Sin embargo, como lo vemos en el contexto de la globalización, también sirve como excusa para pretender que ya existe libertad total en todo aspecto, “libertad de expresión”, “libertad de asamblea”, y que en fin, no hay razón por la cual no podamos expresarnos como queremos. Pero las desigualdades económicas que observamos con el oligopolio de los medios de comunicación sólo nos afirma que esta información es “libre” para los que tienen la facilidad y el privilegio de manosearla. Los dueños de los medios y las infraestructuras de distribución pueden dictaminar las informaciones que pueden estar a la disposición del resto de la población. De esta manera, como el resto de la economía política transnacional, la cual fue una de las razones de nuestras protestas contra el TLC con Estados Unidos, nosotros somos libres de expresarnos si… podemos comprarnos un canal de televisión.

Por eso esta libertad de información es una ilusión sino se intenta de arreglar los problemas de desigualdad al acceso a los medios de comunicación (para usarlos, y crearlos). El ICE, por ser una empresa nacional costarricense, proveé servicios a más bajo costo (de electricidad, Internet, celulares) que las empresas privadas, que han estado llegando recientemente, ya que su objetivo son las ganancias. En la clase de medios cívicos en la cual tratamos las desigualdades digitales hablamos de que “necesitamos pensar cómo construir los procesos y herramientas que concientemente tratan las desigualdades de poder sistemáticas que estructuran cómo quién es escuchado” ya que “si desarrollamos un proceso que incluya multiples perspectivas, quizás podamos tener una conversación”. En este sentido, el internet ofrece la oportunidad de expresarnos de una forma más directa y fácil, pero sin el conocimiento en el uso, ni la capacidad económica para comprar las herramientas (teléfonos y computadoras), ni quizás la necesidad inmediata de hacerlo, esas oportunidades más bien se convierten en un impedimento. Como se expresó en la clase, “los problemas de mantenerse desconectado aumenta exponencialmente a la vez que el resto del mundo este más conectado exponencialmente. Por esta razón, la urgencia de explorar y enfrentar los factores detrás de las desigualdades digitales se vuelve más crítica.”

Como lo explica Eszter Hargittai en “La Reproducción Digital de la Desigualdad”, el internet y la tecnología están más disponibles para aquellos con mayor educación e ingresos, y al mismo tiempo, les ayuda a obtener “los recursos y el capital” para triunfar en un ambiente capitalista. Estar rodeado de personas que tengan la capacidad técnica crea redes sociales de apoyo que les permite aprender en comunidad. El acceso a internet es consecuente a aspectos económicos, la “proyección de estructuras sociales reales”.

La desigualdad social en Costa Rica ha ido en aumento en las últimas décadas (¿por la globalización?), pero no obstante, cada vez más gente tiene acceso a la infraestructura de telecomunicaciones, a pesar del uso que se le de. (Ver cuadros de abajo)

En CostaRica:

Líneas de teléfono fijas (Fuente: ICE)

En el 2000 (población total: alrededor de 3,925,000 ticos): 898,734
En el 2010 (población total: alrededor de 4.516.220 ticos) 1,481,722

Subscripciones de teléfonos celulares (Fuente: ICE / Superintendencia de Telecomunicaciones)

En el 2000: 211,614
En el 2010: 3,035,007

Internet (porcentaje de usuarios) (Fuente: Superintendencia de Telecomunicaciones)

En el 2000: 5,8%
En el 2010: 36,5%

Subscripciones de internet fijas

En el 2000: 35,620
En el 2010: 271,512

Porcentaje de casas ticas con:

Radio: 77,7%
Televisión: 95,9%
Teléfonos de línea fija: 65,9%
Teléfonos celulares: 69,5%
Computadoras: 38%
Internet: 18,7%
Porcentaje de ticos individuales con celulares: 46,3%

Sin embargo, como se ve en el cuadro anterior, todavía hay una mayoría de costarricenses sin computadoras en sus casas (38% lo tienen) y sin internet (18,7% lo tienen, y 83,7% de éstas son en zonas urbanas). Y aunque ya hay más casas con teléfonos celulares (69,5%) que teléfonos de línea fija (65,9%), casi un tercio no lo tienen. El porcentaje de usuarios de internet ha crecido considerablemente, y todo indica que en los otros tipos de telecomunicaciones también seguirá creciendo el porcentaje, pero mientrás tanto, es probable que la desigualdad social crezca a medida que sólo una minoría pueda usar, de manera autónoma y significativa, estos medios de comunicación. Ésto se agravará en parte porque empresas privadas están sustituyendo servicios que considerabamos bienes públicos, convirtiéndolos en cómodidas lucrativas que menos gente podrá pagar (y que algunos consideran más malas que las nacionales, ver #amnetsux en Twitter).

Aún así, estos problemas en el acceso a la comunicación y expresión de ciertas perspectivas, y por ende, el dominio de ciertas otras, se han podido mejorar por métodos no digitales a través del activismo hacia medios radicales, la justicia mediática, redes interconectadas de espacios de resistencia públicos y dentro de los movimientos sociales y las luchas revolucionarias.

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