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David Cruz: “Todos nosotros somos el resultado de factores históricos”

Por: Camilo Retana
Artículo publicado en Amauta con permiso de Revista Paquidermo
Fuente: Revista Paquidermo

Publicado el: Viernes, 6 de enero del 2012

Entrevista con David Cruz

Hace una semana David Cruz estaba en media reunión de trabajo cuando lo llamaron de Guatemala para decirle que había ganado el VII Premio Mesoamericano Luis Cardoza y Aragón.  Así, al suave.

David publicó su primer poemario, Natación nocturna, en el 2004, con la Editorial Costa Rica, tras haber obtenido con el libro en cuestión el Premio Joven Creación.  Ya desde ese texto se perfilaba como un escritor joven con un rollo muy particular. A contrapelo de su personalidad (David es de Pilsen y chifrijo), su poesía es comedida, certera, precisa.  Además, muy diferente de la que la mayoría de gente joven hace en Costa Rica.

Con apenas 28 años y con dos premios en el saco, nos pareció que se imponía conversar un rato con él para hablar de lo que le cuadra hacer: escribir libros. Esto fue lo que salió:

Pregunta de rigor: ¿cuáles son los escritores que sentís que te han influido?

La formación de un poeta creo que empieza antes de escribir, con sus influencias. Muchas veces la gente tiende a comparar al autor con ellas, pero yo creo que eso es erróneo. En mi caso me gusta mucho la poseía del siglo XX española: Federico García Lorca, Gabriel Celaya, Gloria Fuertes y algunos más contemporáneos como Luis García Montero. También autores suramericanos como Olga Orozco, Antonio Cisneros, Juan Gelman y Gonzalo Rojas. Esos son los principales porque marcaron mi adolescencia, luego fui descubriendo a los ingleses y a los norteamericanos, que ayudaron a darme una noción más amplia de lo que es la gran poesía universal.

Tu primer libro apareció en el 2004 y desde entonces no habías publicado. Sé por vos mismo que alguna gente te preguntaba por qué esperabas tanto para volver a editar un libro. Me consta, sin embargo, que en estos años no has dejado de trabajar. ¿Qué representa para vos el que este segundo texto salga seis años después que el primero? ¿Sentís que tu trabajo ha madurado desde entonces?

Creo que siempre intento estar satisfecho conmigo mismo en lo que escribo, por eso no hay prisa. Ahorita tengo tres libros terminados. Trasatlántico me costó siete años, incluso lo empecé a escribir antes de que saliera Natación nocturna. Como autor, hace más de tres años que me desprendí de él y no lo he podido releer y corregir con más sentido crítico. De mi primer libro a éste hay un cambio temático muy importante, porque lo que sentía que debía decir era diferente. Espero que sea un paso adelante en madurez literaria, pero eso no lo puedo decir yo.

¿En qué consiste ese cambio temático?

Hay una frase de Carl Sagan que leí hace poco que creo que resume el libro, no recuerdo la cita exacta pero la idea es ésta: no hay rastro de fronteras cuando miramos la tierra desde el espacio.

Trasatlántico es un libro que trata sobre América, está dividido en 4 partes (Proa, Popa, Estribor y Babor) la primera de ellas es sobre las migraciones que, se cree, se dieron por el norte (es la excusa para hablar de dejar atrás). La segunda es sobre Los Hijos del Trópico, donde, desde un punto de vista indígena, hablo de desesperanza. La tercera es el choque destructivo y cultural que significó el descubrimiento de América. Y la cuarta es sobre los años de vejez de un mercante y oportunista español, que a manera de poemas cuenta que su vida fue navegar como una especie de forajido por nuestro continente. Todos nosotros somos el resultado de esos factores históricos.

Gustavo Adolfo Chaves, una de las pocas personas que se ha tomado en serio eso de hacer crítica literaria en nuestro país, insiste en que la poesía joven costarricense ha abusado de la primera persona y de la anécdota tipo ayer salí a un bar y me emborraché. ¿Cómo se da en tu caso ese interés por salirte de tu universo personal y escribir sobre otras cosas?

No escribo sobre mí mismo, no me interesa. Además hasta a mí me aburriría leerme. Me interesan temas que me influyen, que me tocan; un texto puede nacer hasta de una imagen vista en la calle, todo el tiempo vemos cosas y pensamos: qué lindo, qué feo, que extraño, qué asqueroso. Pero muchos sólo dejan pasar ese momento y siguen caminando como si no pasara nada. Mi poesía nace de lo cotidiano que miro en lo colectivo e intento escribirlo. A veces eso puede ser un tema histórico, como es el caso especifico de Trasatlántico. Un día, caminando por San José, me pregunté de la nada ¿somos el resultado de qué? Y allí empezó la idea de  Trasatlántico.

Tomando en cuenta lo que decís, ¿te sentís cercano a la poesía que se hace en nuestro medio?

Sí y no. Sí porque estoy a lado de una generación donde de hecho hay varios buenos poetas que me interesa leer. Y no porque lo que escribo es diferente, mis inquietudes son otras. Allí cabe el lugar común de decir cada cabeza es un mundo.

Siguiendo con el tema de las influencias, ¿de qué más sentís que se alimenta tu trabajo? Además de los autores que mencionabas, ¿te ha ayudado, por ejemplo, tu trabajo en publicidad a la hora de hacer poesía? ¿El cine? ¿la música?

No me alimento de las influencias, me dieron una perpspectiva de cómo se debe escribir bien y espero serles digno. Pero todo ayuda: un instante en la calle, un buen libro, una buena película, una buena compañia, un cuestionamiento existencial o amoroso.

Vos te iniciaste en el taller Libertad bajo palabra. ¿Qué de esa experiencia quedó en tu poesía?

Cuando tenía 17 años conocí Libertad Bajo Palabra, una iniciativa de Adriano Corrales.  Aprendí cosas valiosas de forma y de cómo limpiar la poesía. Lo bueno del taller era que no te imponían nada, sólo recomendaban mejoras sobre los textos, nunca se metían en contenido. Allí conocí a grandes amigos que hasta hoy lo son: Alejandro Cordero, William Eduarte, Alfredo Trejos, Diego Mora y muchos más que nos divertíamos en esas tertulias de los sábados por la tarde.

¿Querés contar un toque de lo que estás haciendo en narrativa?

Cuando viví en Honduras -país que aprecio mucho- tuve la oportunidad de estar viajando por Centroamérica constantemente: Guatemala, El Salvador, Belice y Nicaragua. Entonces empezó a surgir la idea de escribir una novela negra ambientada en la región. Por ahora no puedo contar mucho porque está en proceso, pero es el proyecto en el que trabajo en este momento.

Además estoy con cuentos y tengo casi listo un libro de microrrelatos que me gusta mucho. Un día hablando con un escritor nacional me decía que el microrrelato no es literatura. Yo sólo le dije, pues preguntale a David Lagmanovich o a Monterroso. Así que el proyecto me tiene muy entusiasmado.

¿Qué se viene para vos luego de la publicación de este segundo libro?

Seguir escribiendo. Este libro es un paso importante, pero lo que importa es seguir escribiendo.

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