Año tras año, semestre tras semestre, tienen lugar las negociaciones salariales de los trabajadores costarricenses del sector público y privado. Aquello es como un sainete o novela que se repite una y otra vez con los mismos actores, la misma trama y el mismo desenlace. Los representantes sindicales llegan con sus propuestas, el sector patronal con las suyas y el Gobierno al final termina imponiendo los porcentajes de reajuste siempre y por regla, en perjuicio de los trabajadores. La novela se cierra con un berreo casi lacrimógeno de los representantes sindicales en los medios de comunicación, como única y desconsolada manifestación de protesta. En ningún momento pasa o pasó por sus cabezas no sólo preparar esas negociaciones en consulta y con movilización de los trabajadores sino y menos aún, organizar las luchas por los reajustes salariales que compensen efectivamente el costo de la vida una vez que el Gobierno impusiere los suyos. Téngase en cuenta a su vez, que estas negociaciones se dan a posteriori de la inflación, es decir, son negociaciones para compensar la inflación habida durante el semestre anterior a la negociación. Hoy lo que se discute es el reajuste que vendría a compensar la inflación del segundo semestre de 2011. No se trata pues, de reajustes que vengan a compensar la inflación proyectada. Obviamente que con esta metodología y con esta forma rutinaria y burocrática de negociación salarial, ocurre siempre una sistemática pérdida del valor adquisitivo de los salarios de la clase trabajadora costarricense.

La lucha es larga, comencemos ya. Foto Serigrafía. (Arte: Diego Arango)
Como es sabido, el viernes pasado el Gobierno, sin atender siquiera los planteamientos sindicales, impuso unilateralmente un reajuste salarial de 5000 colones ($9.50 dólares aproximadamente) en términos absolutos y generalizado para todas las escalas y categorías salariales de todo el sector público. No hace falta hacer muchos cálculos técnicos para caer a cuenta que esto equivale a un reajuste miserable de 166 colones o lo que es igual, $ 0.31 centavos de dólar por día. Como se ve, esta vez el Gobierno se salió radicalmente del esquema tradicional de las negociaciones y no sólo no negoció absolutamente nada ni por apariencia con los sindicatos, sino que decretó un reajuste generalizado en términos absolutos y no en términos porcentuales. Aquí entonces – de no revertirse con la lucha y la movilización de los trabajadores y trabajadoras del sector público – se estaría sentando un inaceptable precedente metodológico y de imperio para las futuras negociaciones salariales.
El Gobierno no ha tenido empacho en justificar este reajuste de hambre con el pretexto de “la crisis” y el “déficit fiscal”. Y lógicamente abona con ello a su propaganda para la aprobación del paquetazo impuestos que se discute en la Asamblea Legislativa el cual, como también se sabe, es regresivo hasta la médula y vendría a gravar (a exprimir, a reducir) aún más los salarios de la clase trabajadora costarricense en tanto todo el peso de los impuestos se obtendría del Impuesto indirecto al Valor Agregado (IVA) que estaría pagando todo el pueblo de Costa Rica. Como se ve, el capitalismo resarce su propia crisis atacando principalmente las condiciones de vida, salario y trabajo de la clase trabajadora. Está claro entonces que con este decretazo salarial, el Gobierno empresarial de Laura Chinchilla estaría midiendo la capacidad de respuesta del movimiento obrero y sindical en el sector público. No hay que ser adivino para prever que esta es la primera medida de los drásticos planes de ajuste que están por venir.
Esto significa también un franco golpe a la burocracia sindical tradicionalmente conciliadora y desmovilizadora, a la cual debemos exigirle que pase en lo más inmediato a organizar la lucha y la movilización contra el decretazo salarial. Hay que preparar una primera huelga nacional y echarse este primer pulso con el Gobierno que indudablemente arreciará con su plan de ajuste en los próximos meses. Dichosamente hay sectores del movimiento sindical como la CGT y APSE organizados dentro de la Coordinadora Nacional de Lucha, hoy tienen esta disposición de lucha y apuntan no sólo a eso sino a una verdadera y urgente reorganización del movimiento sindical clasista en Costa Rica. Los grandes aparatos sindicales que siempre han estado al frente de estas negociaciones (ANEP, ANDE, RERUM NOVARUM, etc.), deben dejar hoy sus anquilosados métodos burocráticos y conciliadores y sumar a sus respectivos sectores a esta jornada de lucha.



Casualmente ví la reproducción de mi obra “La lucha es larga comencemos ya” de los años 70′. Desde hace años leo la revista Amauta, me parece excelente. Si les interesa les puedo enviar fotografías de obras de la época (cuando creamos el grupo Taller 4 Rojo y luego el grupo Causa Roja en Colombia).
¿Quienes les dieron repreducción de la obra?
Reciban un fraternal saludo
Diego Arango R