Caldera Abierta, Principal

Los medios movilizan

Por: Eric French Monge

Publicado el: Lunes, 13 de febrero del 2012

Introducción

Con este proyecto, intente aplicar algunas de las teorías y conceptos que vimos en nuestra clase de medios cívicos al contexto de Costa Rica. No es una investigación rigurosa que quiere sacar conclusiones específicas sobre las observaciones, sino más bien, quiere ser una mirada general para poder ejemplificar un poco cómo es que se han ido usando las diferentes comunicaciones en mi país. Al mismo tiempo, como yo también trabajo en un medio en Costa Rica (Amauta) y mantenemos conexiones con algunos de los medios que examinamos, la investigación en cierta medida ha sido introspectiva, convirtiéndome también en sujeto del estudio. Así, soy otra voz más opinando sobre el panorama, y en ningún momento intento ser objetivo.

En parte, este es el caso porque el proyecto también es sobre la idea del Espacio Libre Amauta que queremos implementar en nuestra revista digital. La idea de este prototipo viene de las dificultadades que hemos encontrado en nuestras experiencias, las que han sido parciales a un grupo pequeño de activistas en medios de comunicación, pero con las que pudimos generar nuestro propio entendimiento sobre cuales eran nuestras necesidades. Amauta ha existido casi tres años, y los miembros de la revista hemos descubierto algunas cosas sobre nosotros mismos desde entonces. Pero aunque si consulte con mis otros compas, y han ido ayudando con este proyecto, en ningún momento se expresan explícitamente.

En este proyecto abarque, se puede decir, seis áreas generales. Al comienzo hablo sobre el panorama general de los medios en Costa Rica, desde los problemas que existen, como la concentración de medios en pocas manos, la falta de calidad informativa hasta llegar a hablar un poco sobre las nuevas plataformas digitales y medios alternativos existentes. De esta forma, planteamos el escenario y el contexto del cual vamos a intentar de adentrarnos.

En la segunda parte (la que se presenta a continuación) reflexiono un poco más sobre estos problemas que enfrenta el periodismo. Lo hago primero desde mi posición testimonial, y luego intento explicar las razones por las cuales es perjudicial que los medios sean propiedad de unos pocos, cómo ésto afecta que unas personas no tengan acceso al poder ser escuchados, cómo no tener acceso a la tecnología agudiza este problema aún más, y cómo todo esto es parte de cuestiones de desigualdades estructurales más grandes que rompen con la democracia que nos queda. Uso porcentajes y ejemplos de casos costarricenses para ilustrar mis puntos.

En la tercera parte hablo de como ya se han intentado de contrarrestar estos problemas creando alternativas a través de medios radicales, redes de medios, espacios públicos de debate, movimientos de la justicia mediática y otros movimientos sociales que han impulsado una sociedad más justa de forma general. Aquí, a través de una encuesta, o entrevista, tres participantes de medios alternativos que forman parte de la Red de Medios e Iniciativas de Comunicación Alternativos (Red MICA), nos relatan la forma en la que sus medios han formado parte de estas alternativas.

Luego continuo con las alternativas digitales que han surgido en las últimas décadas gracias a las computadoras y al internet. También por medio de una encuesta con tres ticos que son miembros de diferentes grupos de Software Libre, hablamos sobre el Software Libre, su presencia en Costa Rica, otras plataformas colaborativas como Wikipedia, el caso del Indymedia de Costa Rica, un sitio hiperlocal tico, y cómo estas diferentes formas de colaboración por medios electrónicos se relacionan con los movimientos sociales. En la quinta parte, a la vez, también miramos esta relación, pero a través de la perspectiva que el uso de las herramientas digitales en sí se puede considerarse un acto de rebelión. Por casualidad, mientrás realizaba esa parte, hubo un ataque hacker a la página de una empresa transnacional que acababa de iniciar negocios en el país. Así, comenzamos a hablar también un poco más sobre el hacktivismo.

En cada una de estas partes comento un poco sobre las posibles relaciones con el Espacio Libre Amauta, pero es al final del proyecto, donde utilizo las conclusiones y las explico dentro de la idea misma. Explico cómo se vería el prototipo, y cómo integraría las soluciones digitales y no digitales para los problemas presentes dentro del periodismo costarricense.

Como el prototipo mismo, este proyecto debería verse como un proceso que no debería finalizar, pero en el que más bien se tiene que debatir para así encontrar soluciones comunes e identificar errores, y usarlos como fortalezas para el próximo proyecto. Este proyecto es sobre medios cívicos, pero también es un medio cívico. Mi voz es la que predomina, pero se usan estudios de diferentes fuentes, y más importante, voces que expresan sus opiniones al respecto. Sin las diferentes voces no existiría el proyecto. Y ojalá, de igual forma, sin las próximas voces que interactúen en diálogo, el proyecto pueda seguir, aunque se viera reformulado.

Primera parte: Hacia un nuevo modelo del periodismo dentro del panorama tico

Segunda parte: ¿Crisis de los medios, o crisis democrática?

Quinta parte: Desobediencia digital en Costa Rica

Tercera parte:

Los medios movilizan

“Retomo la comunicación como proceso humano, porque es lo que nos identifica como tales, porque nos gusta hablar y que nos hablen y porque ningún medio puede sustituir las relaciones, son sólo eso: medios para facilitar la comunicación entre personas y grupos. “

Ana  Lucía Villarreal

No hay revolución sin la organización de procesos democráticos que concientizen a que individuos se empoderen para formar comunidades que tomen acción a pequeña y gran escala.

En Desarrollo Organizativo para el Cambio Social: Un Enfoque Integrado para la Transformación Comunitaria, una de las primeras preguntas que hace el estudio es sobre cómo “nuestras organizaciones pueden ser lo suficientemente audaces para alterar las relaciones estructurales fundamentales en la sociedad, y ser lo suficientemente sabias para actuar según los principios de sostenibilidad organizativa y de transformación comunitaria”. O sea, ¿cómo va nuestra organización a ayudar a fomentar los movimientos sociales para un cambio radical?

Héctor Ferlini Salazar, del medio alternativo SURCOS en Costa Rica, lo puso de la siguiente manera cuando hablamos sobre qué define a un medio alternativo: “los medios alternativos son tales en tanto se articulen al movimiento social, de lo contrario, se quedan en expresiones individuales”.

El estudio continúa que hay más poder en un enfoque que considera cuatro diferentes elementos hacia el cambio en conjunto: la organización de comunidades (movilizar a la comunidad cuando se mandan a la acción en base a sus inquietudes), el análisis del poder (entender las diferentes estructuras de desigualdad y opresión), el desarrollo organizativo (las organizaciones involucradas en el cambio radical de nuestra sociedad tienen que reflejar, mediante su proceso de toma de decisiones y acción, los valores de la visión de este cambio al que se quiere llegar) y la sostenibilidad de la organización (a través de la auto reflexión de los individuos de la organización y su concientización por medio de las relaciones con los demás). En otras palabras, para que una organización contribuya al cambio radical de la sociedad ocupa saber qué se esta cambiando y a dónde se quiere ir (el análisis del poder), cada individuo estar conciente de cómo estas opresiones y desigualdades también actuan dentro de uno mismo para que este cambio social exista dentro de las relaciones que uno tenga con los demás (la sostenibilidad) y así se manifieste en el proceso de interacción (desarrollo organizativo) para que luego la organización pueda aplicar estos principios en la movilización de las comunidades afectadas.

Para que una organización sea verdaderamente radical, resista las estructuras de poderes existentes y muestre una alternativa real que lleve a una transformación total y positiva de la sociedad en la que vivimos, debe demostrar ser la presencia existente de ese cambio en sus procesos y acciones.

Los medios de comunicación radicales son instrumentos esenciales para este propósito porque facilitan un espacio público (o contrapúblico) donde se pueden debatir diferentes ideas y pensamientos de cambio social y los ayudan a propagar a otros espacios públicos. Son los instrumentos con los que podemos reimaginar y crearnos a nosotros mismos y a nuestra sociedad según las posibilidades de nuestras visiones radicales. Y aunque no todos los medios radicales lo logran, intentan resisitir las diferentes formas de opresión dentro de su misma organización, además de implementar un modelo más democrático en comparación a los medios corporativos. Todos, sin embargo, intentan quebrar con alguna norma social existente.

Ferlini explica cómo el medio en el que trabaja intenta de promover este propósito:

“Un medio de comunicación alternativo se propone aportar en la construcción de una nueva hegemonía cultural que se base en la democracia participativa. En este sentido SURCOS informa acerca del accionar del movimiento social y muestra, desde la cotidianidad, que es posible avanzar en la construcción de un movimiento social transformador…

La información es el primer paso en la construcción de conciencia, elemento base de la articulación del movimiento social. Los medios del sistema son instrumentos de poder que cumplen el papel de propagandizar una forma de ver y vivir todas las relaciones: económicas, sociales, políticas y culturales. En este espacio de lucha cultural por la construcción de una nueva hegemonía, los medios de comunicación alternativa tienen un papel clave que jugar como circuladores de información y espacios de ruptura cultural y construcción de consciencia social y política.”

En Costa Rica, los medios que conforman la Red de Medios e Iniciativas de Comunicación Alternativa de Costa Rica (Red MICA), muchos, en alguna medida, intentan de hacer ambas. Sin embargo, existe una variedad de estructuras, información y necesidades que cada uno busca explorar. Otros medios, como Nuestro País, Informa-tico, Semanario Universidad, se dedican más a la contrainformación, pero están aún atados al viejo modelo del periodismo. Algunos de los medios sirven como voceros de entidades políticas, la cual es una función importante, pero les es más difícil salirse de las jerarquías o dogmas políticos que ya están integrados en su organización (ANEP, MAS, Frente Amplio, Con Nuestra América, Asamblea del Pueblo). La falta de democratización de muchos de estos medios se debe en parte al deseo de poder controlar el tipo de mensaje que se intenta de propagar (en Amauta no estamos libre de muchas de estas críticas que hago, pero las detallaré más adelante). Existen medios que sí buscan abrirse a la participación, pero no funcionan de forma constante (El Pregón, Radio Dignidad). Miéntras que casi todas estas organizaciones son medios radicales en muchos sentidos, por la información, tipo de política, u otra, no lo son en otras formas, más que todo en sus procesos o estructuras internas.

Así lo establece John Downing en Radical Media (Medios Radicales). Uno de los problemas que Downing intenta de resolver es el de la profundidad de la radicalidad de estos medios alternativos (por su mensaje o tipo de modelo organizativo) que es, en cierta forma, el mismo que se hace el estudio que mencionamos anteriormente. Los medios radicales son “con mucha frecuencia libres y radicales en ciertos sentidos, y no en otros”. Downing explica que lo mismo ocurre en los movimientos de izquierda en sí, cuando no encuentran puntos de unificación con otros movimientos, muchas veces por prejuicios opresivos que aún se presentan y no se intentan de resolver. Un medio puede ser feminista pero racista, o puede ser anarquista pero capitalista, y así sucesivamente. Como lo habla el estudio con respecto al elemento del análisis de poder, Liberating Theory (Teoría Liberadora) también explica que hay diferentes opresiones que se manifiestan en nuestra sociedad y se alimentan una de la otra, y si no se trata esta “totalidad de opresiones” en conjunto no habrá un cambio social significante porque estas opresiones se recrearan nuevamente. Downing lo resume así: “Definiendo la fuente de los problemas que nos enfrentamos y la naturaleza del poder que los mantiene es fundamental para decidir cómo lidiaremos con ellos”.

Michael Albert, uno de los autores de Liberating Theory, reafirma que para que  un medio de comunicación sea bueno no puede ser racista, ni sexista, ni clasista. “Al no ser clasista, quiere decir que un medio no puede buscar hacer ganancias ya que no se podría tratar cuestiones de propiedad y ganancias de forma honesta”, ni podría vender publicidad porque sería susceptible a moldear su “contenido” a personas que les sobre el dinero (intentaría de estar más conciente de qué artículo tiene más valor comercial ya que estaría dependiendo de ese “contenido” para poder sobrevivir). Tampoco podrían existir divisiones de clases ni de poder dentro de la estructura interna del medio, de manera que todos tengan poder de decisión dentro de él (¿y si los de afuera también tuvieran esta capacidad en su relación con los medios?). Para Albert, todo trabajador dentro del medio “debe de tener una cantidad comparable de trabajo empoderador” para evitar divisiones jerárquicas, y al mismo tiempo, se debe considerar que tan pesado sea el trabajo, qué tanto se trabajo y el esfuerzo que se puso. Albert es también co-fundador de South End Press y de Z Magazine, donde se utilizan métodos de democracia participativa interna dentro del colectivo laboral para así involucrar a todo el grupo en el manejo de la revista (yo fui graduado del Z Media Institute,  una academia sobre medios y políticas radicales organizada por Z Magazine cada dos años, donde aprendimos más a fondo estos procesos democráticos dentro de los medios y los principios de la filosofía de Michael Albert de Parecon, Economía Participativa).

De esta forma, los medios serán más o menos radicales dependiendo de que tanto los individuos que los constituyen sean concientes de cómo estas opresiones se manifiestan en sus relaciones con los demás (la sostenibilidad organizativa que hace mención el estudio). Pero el modelo organizativo de los medios radicales, o su proceso de producción de contenido, también debe integrar esa visión de cambio dentro de su estructura para verdaderamente presentar una alternativa. No puede simplemente presentar información que cuestione las estructuras de poder, también debe ponerlo en cuestión a través de su desarrollo organizativo. Downing habla sobre el poder del desarrollo como “las posibilidades positivas de logros humanos inherentes en la vida social cooperativa, las cuales, hasta el momento, la construcción de la vida económica y política las mantiene al margen”. Es a través de la democracia donde se llega a establecer la radicalidad de la organización, porque es ahí, por lo menos en teoría, donde se da libertad e igualdad de acceso a la expresión y participación plena de nuestra voluntad. Y sólo a través de procesos que garanticen esta igualdad de acceso a todas las voces dentro del medio radical, sin jerarquías, donde se tomen en cuenta en la creación de la organización y de la producción de la información, se puede hablar de un medio radical completamente democrático.

El proceso en sí también llega a concientizar a las personas involucradas en el medio porque la participación en la creación de la información y al mismo tiempo de la organización, las empodera y les da de probar de la posibilidad de esa sociedad alternativa que antes fue nada más una idea. Para propagar el empoderamiento de las comunidades, Downing considera que el diálogo es el punto de partida para la concientización inicial. Así también lo plantea Ana Lucía Villareal, profesora de la Escuela de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Costa Rica, cuando le pregunte sobre el potencial de los medios “alternativos” frente a los tradicionales:

“Creo que la mayor ventaja de un medio alternativo es que contribuye a la construcción de la democracia participativa, porque se fundamentan en la interlocución; mientras que los tradicionales fortalecen la democracia representativa, porque se basan en el modelo Emisor -mensaje->Receptor.”

Los medios radicales, por este motivo, tienen que ser vehículos donde se pueda iniciar este diálogo con los demás y la realidad que nos rodea, dejando la “objetividad” de por lado porque las emociones son claves en nuestra expresión y para podernos entender en una conversación más honesta. Pasar de consumidores pasivos a partícipes en la creación de nuestros medios de comunicación, llegamos también al mismo tiempo a tomar las riendas de nuestro destino político en nuestras manos y a actuar dentro de nuestra comunidad para resolver nosotros mismos nuestros problemas. A través de estos espacios de diálogo y participación existe el potential de la coordinación con otros espacios similares para movilizar estas posibilidades para que otras comunidades también tengan la oportunidad de imaginarlas. Los medios radicales, según Downing, “tienen la misión de no sólo proporcionar los hechos a un pueblo al que se les ha negado, pero también la de explorar nuevas formas de desarrollar una perspectiva inquisitiva frente al proceso hegemónico e incrementar el sentido de confianza del pueblo en su poder de tramar cambios constructivos.”

Justicia mediática

De esta forma, hay que abrir los espacios de expresión y comunicación para que las diferentes voces y manifestaciones del “pueblo” sean escuchadas y tengan la oportunidad de desarrollarse, y para eso, necesitan acceso a los instrumentos de creación para poderlo hacer.

Muchos medios radicales aún manifiestan preferencia para cierto tipo de autores, y tipo de información, y es imposible de que un grupo pequeño, por más conciente de que sea de las diferentes opresiones, pueda darle voz a estas experiencias sin distorsionarlas o dejar otras por fuera. Es por eso que los lectores mismos tienen que pasar la línea a también crear sus propias expresiones, hacerlas públicas, y también ser editores de los demás. Se ha hablado mucho de la idea de periodistas ciudadanos, pero tal vez se debe iniciar la conversación sobre editores ciudadanos también.

Vianney Solís, de Radio Santa Clara, una emisora de radio católica en la Región Huetar Norte de Costa Rica, me comentó de que los medios tienen que ser abiertos “a todos los sectores, aun aquellos que no coinciden con nuestras propuestas, también la gente tiene derecho a conocer lo que ellos dicen, solo así se genera una auténtica opinión pública.”

Más importante, sin embargo, es la habilidad de poder recibir y crear información. Y como lo vimos anteriormente, no todos en Costa Rica (y no todos en el mundo) tienen igualdad de acceso a la infraestructura tecnológica, el conocimiento técnico, la educación, el tiempo para saber qué esta ocurriendo en el exterior de las propia realidad y poder dar a conocer la de uno.

A través de legislación, algunos de los gobiernos progresistas en América Latina (Argentina, Bolivia, Venezuela) han tratado desolucionar el problema de la desigualdad estructural de acceso a los medios.  En Costa Rica, no obstante, el empuje ha sido hacia los intereses comerciales, como lo demuestra el ejemplo de transición hacia tecnologías nuevas.

Pero nuestros derechos determinan que todos debemos tener la capacidad de expresarnos y, especialmente, de ser escuchados. Y para eso, los medios de comunicación tienen que hacerse disponibles de forma más activa para aquellos que tradicionalmente han sido excluídos del proceso. La representación de estos diferentes grupos de personas han sido condicionadas por las perspectivas de los que sí han podido crear la información, una minoría que tienen sus propias visiones de la realidad, siempre subjetivas (en esta nota de La Nación, por ejemplo, se habla de la inmigración de “ilegales” nicaragüenses a Costa Rica, y en todo el artículo sólo se hace una mención de que se habló con uno de los inmigrantes para preguntarle en qué trabaja, y en ningún momento se les pregunta sus opiniones y experiencias). Para que haya una representación adecuada y que el resto de la sociedad este conciente de ella, las estructuras de los medios de comunicación, como lo mencionamos, tienen que ser más democráticas y participativas ya que así una diversidad de voces nos acercaría a una realidad más balanceada. La justicia mediática intenta de esta manera corregir las discriminaciones y deformaciones históricas sobre pueblos enteros que se pretendían conocer.

Por eso, como lo explica Solís, el papel de los medios cívicos o alternativos es tan importante a la hora de abrir esos espacios de expresión que antes no estaban disponibles para muchos:

“El medio cívico o comunitario es aquel que visibiliza las voces de todos los sectores sociales presentes en el entorno. El medio Cívico o comunitario da a conocer no lo que viven las elites sociales, sino lo que vive la gente común y corriente, el ciudadano de a pie, que entiende sobre los temas de la economía desde lo que vive en el día a día, que no le alcanza el dinero, que no puede mercadiar lo que produce en su parcela, el agricultor que no le llega agua para el ganado o para la irrigación porque construyeron un proyecto hidroeléctrico que le secó el río… Es lo que la gente sufre, o lo que la gente sueña, como las iniciativas de intercambio de semillas… Es eso lo que el medio cívico tiene en su agenda diaria.

Sin información no hay opinión, y sin opinión no se puede tomar decisiones. Cuando la información es sesgada, se toman decisiones que solo benefician a los sectores que la manejan, y se excluye a los demás. Los medios alternativos optan por la gente de a pie, por el agricultor, por el ama de casa, por el anciano, por el migrante… Ellos también luchan por construir un país mejor, y tienen una palabra que decir, porque tan bien los afectan las decisiones políticas, sociales o económicas, sin ellos es imposible construir un país inclusivo; auténticamente democrático, donde la palabra de todos y todas vale.”

La Nueva Prensa, en este sentido, por ser un periódico en la cual inmigrantes nicaragüenses pueden mostrar sus opiniones, y encontrar información que les sirve, logra abrir ese espacio para un grupo particular que sufre discriminaciones diarias en otros espacios.Voces Nuestras, que, al igual que La Nueva Prensa, forma parte de Red MICA,  “se dedica a acompañar y a fortalecer la expresión de diferentes grupos sociales, especialmente sus capacidades informativas, de participación, articulación e incidencia pública”. A través de la producción radiofónica de información y novelas, una de las áreas de su enfoque es la de capacitación, en la cual intentan “desatar procesos de reflexión, nuevas prácticas de comunicación y desarrollar y fortalecer habilidades en las organizaciones sociales”,  en especial “los procesos de formación con mujeres y jóvenes para que logren aprovechar las nuevas tecnologías de la información y ejerzan su derecho a la comunicación y a la expresión.” Este enfoque en el entrenamiento para que más personas puedan producir sus propias comunicaciones, en vez de sólo mantenerse como “audiencias” que consumen la información pasivamente, es lo que Downing cree es esencial en la democracia, la posibilidad de que las personas puedan usar sus capacidades y hacerlas crecer.

Como lo explica Solís: “Se necesita formar comunicadores populares, corresponsales, gente que sepa hacer una entrevista a su vecino para informar de lo que pasa en su comunidad, que sepa hacer una entrevista, para presentar de forma creativa una denuncia, o socializar una experiencia de organización, que en los medios tradicionales no se hace pública.”

Las “nuevas” tecnologías también han permitido que uno de los grupos más discriminados en Costa Rica, sus pueblos originarios (que no habían sido considerados ciudadanos hasta 1992), han podido iniciar su propia conversación, luego de estar “cansados tras comprobar que nuestras aspiraciones casi siempre terminan reducidas en declaraciones que pocas veces son tomadas en cuenta”, como lo demuestra el Centro de Desarrollo Indígena en su sitio Web. Pero en el mismo testimonio, mantienen “que la gran mayoría ni siquiera tiene acceso a recursos informáticos. Y si miramos por la ventana del ciberespacio, la participación indígena del mundo es casi imperceptible”.

Alrededor de un tercio de la población costarricense usa el internet. Aunque las herramientas tecnológicas nuevas (computadoras, cámaras digitales, teléfonos celulares, etc) han ayudado a expandir las posibilidades de expresión para grupos que antes no lo tenían, y son más baratas que antes, lo cual puede ser una de las razones en el aumento en la última década del porcentaje de gente que las usa, aún no lo son lo suficientemente baratas, fáciles de usar, importantes, o alguna combinación de estas características para que tengan una presencia universal en el país. Por esto mismo, según Solís, los medios aún deben facilitar y abrir los espacios de comunicación de manera activa:

“Si la usamos (nueva tecnología), y estamos cada día tratando de usarla más, pero sin perder que las voces vivas son las principales, por el verdadero conocimiento se alcanza cuando no solo se transmiten ideas, sino sentimientos, vivencias, emociones que transforman y organizan. Las redes sociales no son tan vivas desde esta perspectiva, pero si son una herramienta que da acceso a nuevas voces, que se hacen presentes y dicen lo que sienten.

Radio Santa Clara, sirve en una zona rural, en la que es muy fuerte la brecha digital, muchas comunidades no cuentan con servicio de internet, y hasta de nula cobertura en telefonía celular. Por eso seguimos con las visitas a las comunidades, el uso de las cartas de papel. Unos de los programas que sigue presente en la programación a pesar del avance de las tecnologías es el de los avisos, la gente que envía mensajes a sus familiares o a la comunidad por medio de las ondas de la radio. La maestra que tiene que avisar que va a la comunidad y que necesita que la vayan a recoger hasta donde llegó el servicio de transporte público, el servidor de salud que avisa a los vecinos de x comunidad que día y a que hora reparten la leche para que la retiren.”

SURCOS igualmente trata de que su información sea más accesible. Ferlini dice que usan el internet como “espacio de difusión de menor costo”, pero que aún así, hacen “el intento de volver a salir como impreso para llegar a sectores sin acceso a internet y por el valor propio del medio impreso”.

Lo importante es incluir a la mayor cantidad, y diversidad, de voces y perspectivas posibles a que se hagan escuchar, y que en el proceso, hayan elaborado sus propias capacidades en la creación de los medios para hacerlo. La participación, y el poder del desarrollo que hace mención Downing, es clave en la construcción democrática. Como lo mencione en un artículo reciente:

“Para que una democracia funcione, la participación es clave. Si votar es el alcance de nuestra participación, podemos de una vez concluir que vivimos en una farsa democrática. Por eso, aún no existe la democracia, sólo el anhelo a ella. Para lograr en verdad llegar a la democracia, debemos ir más allá de ser espectadores del poder y crear nuestros propios espacios dentro del poder. Y al mismo tiempo, debemos ir más allá de nosotros mismos e interactuar (escuchar, debatir y actuar en conjunto) con los espacios de poder de los demás.

Lo mismo podemos concluir de los medios de comunicación, y de la información en general. Sino participamos en la creación de nuestra información, y nos resignamos nada más a ser lectores pasivos (espectadores) de lo que ocurre alrededor del mundo, somos vehículos que se pueden manipular fácilmente por aquellos que sí crean su propia información y la propagan de forma masiva. Nosotros sí pensamos, pero pensamos lo que otros piensan, hasta que nosotros mismos podamos llegar a producir e imaginar nuestro propio mundo.

Y en verdad, para empoderarnos y ser partícipes en una democracia real, ocupamos tener acceso a información que sea creíble y que nos ayude a tomar decisiones de acción dentro de nuestra comunidad, y la única forma de obtenerla es cuando cada ciudadano pueda difundir y comunicar su propio mensaje en igualdad de condiciones, y sin un intermediario que filtre y pueda corromper el mensaje. ”

En el proceso de empoderamiento, los diferentes grupos marginalizados tienen la oportunidad de recrear su identidad, y de organizarse en torno a ella, logrando encontrar su potencial, y así, movilizarse para abrir aún más espacios en los cuales puedan participar y usar sus recién descubiertas habilidades. Solís nos explica esta relación entre la justicia mediática y los movimientos sociales:

“En Radio Santa Clara, en los 27 años de historia nos hemos dado a la tarea de buscar ese acercamiento con los movimientos sociales. Hemos ayudado a que estos fortalezcan su organización. Grupos que iniciaron produciendo un programa de radio, ahora son una asociación conformada y consolidada, me refiero a la asociación cultural abriendo el surco, o como desde un programa de radio, nacen grupos organizados de mujeres, mediante la asociación Voz de mujer, que nace como un programa de Radio.

El discurso de Radio Santa Clara, y sus posiciones firmes ante situaciones que se han dado en la región como por ejemplo luchas por la tierra, de los derechos de los cacaoteros, la lucha minera, ante experiencia de contaminación de agro-industrias presentes en la zona, hay hecho que el sector social vea a Radio Santa Clara, como un medio que incide en la región, porque genera opinión pública.”

Liberar los espacios públicos

Siempre nos dicen que nosotros tenemos el derecho de expresarnos y de entrar en grupos libremente. Es parte de muchas constituciones políticas, porque en teoría para que una democracia funcione plenamente se ocupan espacios donde uno pueda deliberar de forma segura sin amenaza a repercursiones de ningún tipo. Pero la importancia de expresarnos es también la de ser escuchados. Nosotros seremos justamente representados si nuestros intereses son tomados en cuenta, y para que eso ocurra, se ocupan espacios públicos donde otros nos puedan escuchar, y medios que nos puedan conectar con aquellos que representan nuestros intereses y tienen el poder de hacer algo al respecto. Como lo pone Ferlini, hay que “posibilitar espacios de confluencia para construir articulación”.

Sin embargo, hay una paradoja. No podemos expresar nuestros intereses si no sabemos cuáles son. ¿Qué es lo que queremos o necesitamos en nuestras vidas? A veces la respuesta no es tan obvia por varias razones. Además, en un mundo desigual, no todos tenemos igualdad de acceso a las herramientas, y espacios públicos, para amplificar nuestras voces.

En el primero de los casos, se ocupa conocimiento: sobre nuestros alrededores, el contexto en el que nos ubicamos, la vida de los demás y cómo se relaciona a la nuestra. De manera inmediata, en tiempo y espacio, siempre lo hemos tenido. Nuestros vecinos nos cuentan algún chisme del barrio, o mi abuela me cuenta cómo era su vida cuando ella tenía mi edad. Tal vez el aprendizaje por métodos orales de conocimiento sirvieron en momentos cuando las decisiones de nuestras vidas ocurrían a un nivel más local donde podríamos hablarles directamente a aquellos con los que teníamos que resolver nuestro problema. Pero con el crecimiento de las estructuras sociales y de poder sobre nuestra vida, también aumentó las dimensión del tamaño del mundo que influye en mí, y más pequeña la posibilidad de yo influir en él.

No sólo nos es más díficil hacernos escuchar porque los medios masivos de comunicación pertenecen a unas cuantas entidades privadas, también lo es encontrar un lugar para hacerlo porque los espacios igual les pertenece. El problema es que toda expresión que no tenga valor comercial no va a merecer la pena ser escuchada bajo estas circumstancias. En el espacio público, sí se pueden escuchar opiniones alternativas a las meramente consumistas. La importancia del espacio público lo explica Sara Carrasco:

“[son] los únicos espacios con potencial para ser auténticamente democráticos, donde los ciudadanos y los sectores no representados del público pueden realizar reivindicaciones colectivas sobre su uso, forma y normativa aplicable; reivindicaciones que, si se legitiman, pueden servir para tender puentes que conduzcan a una mayor democratización de los espacios privados.

Los espacios públicos sirven de territorio de experimentación en donde la sociedad puede, y a veces no le queda otra alternativa que hacerlo, confrontar sus divisiones internas. Los conflictos que se plantean en ellos son un obsequio a través del cual el conjunto de la sociedad se ve obligado a reconocer las diferencias físicas, culturales e ideológicas que alberga.”

Por esto mismo, los espacios públicos, sean físicos o no, son espacios donde uno puede ser libre para expresarse y ser uno mismo, y al mismo tiempo, interactuar con otros intentando de enfrentar problemas parecidos para así, quizá, colaborar y crear algo nuevo. Nosotros creamos nuestra comunidad en ese espacio, aprendemos y somos creativos en este espacio, sin la necesidad de comercializarlo.

Es por eso, en las palabras de Solís, que los medios de comunicación cumplen una función importante como espacios públicos:

“Radio Santa Clara es un medio de comunicación que le ha dado vital importancia a los espacios informativos y los espacios de opinión, es dentro de ellos en los que la participación es básica, solo en la medida que haya una participación abierta a todos los sectores se puede crear opinión pública; esta no es posible cuando solo unos sectores hacen visible su palabra.”

Aunque el concepto de espacios públicos es importante, se debe señalar, como lo hace Nancy Fraser, que no es suficiente sino se habla de las deficiencias que hay en él. Fraser explica que por el hecho de que todos tienen la posibilidad de entrar en él de igual manera, los que mantienen privilegios pueden dominar la conversación sin darse cuenta, sin estar al tanto de las las desigualdades estructurales por las cuales unos sectores (hombres, blancos, con dinero) serán más escuchados que otros, aún con la libertad que todos tenemos de participar en este espacio. Esta desigualdad social y cultural no permite igualdad de participación en los espacios.
Este es el problema con el sistema democrático liberal, o representativo, que tenemos en el momento, ya que crea la ilusión de la libertad y acceso al poder igualitario, a través de nuestro voto.

De ahí, Fraser elabora el concepto de espacio “contrapúblico subalterno”, que presenta un espacio alternativo, seguro y autónomo, para aquellos que estén lidiando con temas particulares y comunes entre sus participantes, y fuera del alcance de la experiencia de los demás. Estos espacios deben ser transparentes en sus procesos para el beneficio de los que participan en ellos, pero son cerrados hasta el momento en que el grupo quiera abrirlos. Estos espacios “son arenas discursivas paralelas donde miembros de grupos sociales subordinados inventan y circulan contradiscursos, los cuales, al mismo tiempo, les permiten formular interpretaciones de resistencia en sus identidades, intereses y necesidades.” (67)

Como lo demuestran CEDIN (indígenas), La Nueva Prensa (inmigrantes nicaraguenses), la instancia de Voz de Mujer de Radio Santa Clara (mujeres), Voces Nuestras (mujeres y jóvenes), Pretoma y Cedarena (ecológico), ANEP y SINTRAJAP (sindicales), Artenemo y Cultura CR (arte), por tomar unos cuantos ejemplos, muchos medios alternativos en Costa Rica tratan temas particulares que son de interés para grupos marginalizados o que en sí representan controversias y se ocupan discutir internamente. Estos ejemplos tratan de ser un espacio de conversación sobre los problemas y las necesidades específicas de sus miembros, aparte de aquellos que son más comunes en toda sociedad. Sin embargo, conversar y reflexionar en estos espacios autónomos, nos ayuda a identificar las fuentes de aflicción, las ideas para enfrentarlas, y así encontrar los puntos de colaboración con otros grupos para hacerlo en conjunto. Así, estas ideas y grupos que alguna vez fueron marginalizados, en vez de estar sujetos a la información impuesta desde arriba, pueden agarrar fuerza y empujar desde abajo, al resto de la sociedad, sus puntos de vista y compartir sus verdades que los demás tenemos el derecho de escuchar.

“Si el medio de comunicación comunitario parte de la vida y de las experiencias de la gente, sería contradictorio que no nos alimentamos de la vida y la experiencia de quienes sirven comunicando. Las realidades locales tienen elementos comunes, que enriquecen la interpretación de lo que sucede, por tanto, en red se abarca más panoramas, se escuchan más voces, se tiene contacto con más sectores. Por más que queramos desde nuestra prácticas comunicativas no llegamos a todas las voces, en red llegamos a más voces, que se empoderan en nuestros medios.”

Así lo describe Solís que, a través de Radio Santa Clara, participa en Red MICA, una asociación de medios alternativos que busca lidiar con problemas comúnes respecto a la fomentación de la comunicación popular. La Red se mantiene en contacto de forma más constante a través de grupos de trabajo que tratan cuestiones logísticas y legislativas, entre otras, y a través de una reunión anual con todos los integrantes, el Encuentro de Medios Independientes y Comunicación Alternativa. La Red, como lo describe su misión, “es un espacio que fomenta la democratización de la comunicación, el acceso a la información, el derecho a la expresión y la visibilidad de una diversidad de voces y actores” que así “contribuye a la construcción de un discurso alternativo al modelo hegemónico y al sistema de relaciones sociales preestablecidas y desarrolla prácticas que reconocen la diversidad, la solidaridad, la importancia de la participación, el empoderamiento y la potenciación de las virtudes populares.”

La Red también busca mantener contacto diario entre sus miembros a través de grupos electrónicos (redmica@dgroups.org), correos electrónicos, su sitio Web (¿que aún no esta completo?),por medio de las redes sociales como Facebook, y por mensajes como este video en Youtube.

Sin embargo, el potencial de coordinación que nos ofrecen las nuevas tecnologías no las hemos aprovechado completamente en Red MICA, puede que por tiempo, ya que todos estamos ocupados con nuestros propios medios y nos cuesta encontrar momentos para también trabajar en el proyecto en común.

Pero como lo explica Clay Shirky en su libro, Here Comes Everybody (Aquí Viene Todo el Mundo), en nuestra realidad globalizada, el internet y la tecnología actual nos han ofrecido la oportunidad de crear nuestros propios espacios de comunicación a muy bajo costo que pueden distribuir nuestros mensajes a lugares que jamás hubieramos podido ser capaces sin las viejas formas de producción. Los espacios públicos físicos son más escasos, pero han nacido los digitales. Y hasta cierto punto, las herramientas digitales han ayudado a abrir las posibilidades de uso de aquel espacio público físico, como lo fueron en el caso de las rebeliones en Tunéz y Egipto, y ahora Wall Street. Estos son los nuevos espacios públicos alternativos, los que nosotros mismos debemos idear para que se materialicen de forma espontánea, y donde se puedan escuchar las verdades escondidas e informaciones inconvenientes que se hayan querido silenciar. Nosotros mismos tenemos la oportunidad de crear nuestros espacios, nuestros medios, para actuar de formar coordinada con respecto a nuestros intereses comunes. Como lo han demostrado las asambleas en España y Estados Unidos, uno puede empoderarse dándole nuevo significado a estos espacios públicos, abriéndose a la comunidad y encontrando usos alternativos de participación dentro de ellos.

Yochai Benkler también ofrece un análisis similar, distinguiendo como las redes cibernéticas pueden llevar a la integración de esfuerzos, un espacio público interconectado de espacios contrapúblicos, que tendría la habilidad de coordinar sus diferentes capacidades y experiencias para complementar áreas del cual otros medios carecemos. Por ejemplo, por medio de Red MICA, nosotros podríamos compartir artículos automáticamente con un RSS Feed sobre información que no todos podemos producir, o algo que sí se hace, crear talleres para incorporar habilidades que no todos tenemos. Villareal establece la importancia de estas alianzas de la siguiente manera:

“La red permite la unión y por tanto fortalece a cada medio, sobre todo en momentos en que los medios tradicionales también están formando redes o integrándose a existentes. Un aspecto que destaco pero no ha tenido mucha resonancia es que como red podemos hacer canje de servicios y podemos fortalecernos entre nosotros.”

Como mencione antes, para verdaderamente expresarnos, debemos también ser escuchados, y por medio de estos espacios digitales organizarnos con otros espacios para abrir aún más espacios públicos físicos en los que podamos participar y experimentar creativamente. Noam Chomsky, en una entrevista, dió un ejemplo del potencial de los espacios públicos en la participación creativa:

“Hace aproximadamente 15 años, estuve en Brasil, viajé mucho por allí con Lula en aquel tiempo. Él todavía no era el presidente. Me llevó una vez a un gran suburbio en las afueras de Rió de Janeiro, con un par de millones de personas, un barrio pobre. Y tenía un gran espacio abierto, una especie de plaza al aire libre. Es un país semi-tropical, todo mundo estaba afuera, era de noche. Un pequeño grupo de periodistas y profesionales, de Río, salían por la noche en un camión, y lo estacionaban en el medio de la plaza. El camión tenía una pantalla encima y un equipo de transmisión. Y lo que ellos transmitían eran parodias escritas, actuadas y dirigidas por gente de la comunidad. Así, la población local presentaba sus parodias. Una de las actrices, una chica de unos 17 años talvez, caminaba entre la multitud con un micrófono invitando a la gente a comentar –un montón de gente estaba allí, estaban interesados, estaban viendo, tú sabes, gente sentada en barras de metal, o dando vueltas por el lugar-, y así comentaban sobre lo que vieron, y lo que decían era transmitido, ya sabes, había una pantalla detrás que mostraba lo que la persona decía, y después otra gente comentaba. Y las parodias eran significativas…sobre la crisis de la deuda, o sobre el SIDA… Es la participación directa en la creatividad. Y era una cosa muy imaginativa a realizar, creo. No sé si aún se lleva a cabo, pero es uno de los muchos modelos posibles.”

¿Una red interconectada de medios radicales y de justicia mediática en Amauta?

Amauta, donde soy editor, como medio radical, falla en algunos aspectos:

-Aunque ofrecemos información no usualmente representada en los medios tradicionales, e intentamos de dar perspectivas de diferentes grupos no dominantes, caemos en la trampa de dar información de autores más establecidos que otros medios ya utilizan (en parte porque son los que nos han dado el permiso de publicarlos).

-Además, por el tiempo y porque somos un colectivo pequeño de voluntarios, nuestra perspectiva sobre la calidad de las fuentes va a determinar el tipo de información que se muestra en la página, lo cual se vuelve repetitivo.

-De igual forma, aunque seamos un colectivo democrático internamente, nuestro medio no ofrece una plataforma para que gente de afuera se pueda expresar y participar fuera de los comentarios, de manera automática y sin filtros. Sí tenemos un formulario para mandar artículos al autor, pero aún así, nosotros los editores tomamos la decisión final sobre lo que se publica o no. Así, reproducimos ciertas injusticias y jerarquías en el medio, aunque no lo queramos.

-Nuevamente, por cuestión de recursos, no podemos hacer accesible nuestra información de manera activa fuera del Internet, lo cual va a cerrar la oportunidad de poder interactuar (creación, lectura, etc) con el medio a sólo aquellos con el privilegio de tener los recursos y el conocimiento de navegar por espacios cibernéticos.

-Aunque, de igual manera, sí intentamos de involucrar directamente a personas sin la posibilidad de conectarse por medio de nuestro programa “Hablando con la gente”, donde entrevistamos personas de diferentes sectores sociales, aún así, no los involucramos de forma activa.

-En Amauta, muchos de los artículos vienen de otros medios alternativos con el cual mantenemos alianzas, y en cierta forma, conformamos redes de diferentes tamaños y con diferente conectividad entre sí, pero aún ocupamos sacar más tiempo para participar en Red MICA y reforzar nuestros lazos inmediatos en un contexto local.

Extendiendo algunos de los conceptos vistos en este artículo, entonces algunas de las características que debemos mejorar serían:

-Buscar involucrar la mayor cantidad de voces, y experiencias posibles, más que todo, las no representadas (¿nos acercaríamos así más a la verdad?).

– Diversificar estas voces: no se debe tener una persona siempre como el portavoz de un grupo o tema.

– Continuar mostrando ideas y acciones alternativas, para abrir la mente a una nueva forma de ver el mundo, ya que estar expuestos a ideas alternativas es en sí mismo radical. Sin embargo, hay que configurar los procesos estructurales para que estas decisiones no dependa de un grupo pequeño de personas.

-Ser democrático en todos los procesos editoriales (creación, edición, distribución, lectura, diseño) mantendría a cada persona participando de forma activa en un medio que pueden hacer sentir suyos.

-De igual forma, tomar en cuenta las necesidades de los lectores (otra vez, idea de editores ciudadanos) para que ellos mismos se hagan escuchar y tomen decisiones directamente.

-Habilitar la posibilidad de espacios contrapúblicos autónomos para que exista una autogestión de secciones (dentro del mismo medio, una red interconectada de secciones contrapúblicas por temática o localidad).

-Facilitar las herramientas para que todos tengan oportunidad de participar en un proceso de creación y capacitación que en sí empodera, y al mismo tiempo empuja el desarrollo de la democracia (al crear algo, también se crea identidad, confianza y poder, lo cual crea el valor para buscar participar en espacios políticos de la cual se le había excluído).

-Mantener alianzas con diferentes organizaciones dentro de diferentes movimientos sociales para que los participantes en la información, puedan también interactuar fuera de ella y dentro de actividades en su comunidad local.

-Incentivar el dialogo y la solidaridad dentro de grupos y fuera de ellos para formar nuevos grupos, ya que todos tenemos el derecho de ser entendido y de comunicar.

-Buscar y promover activamente el entrenamiento de personas que no tienen acceso para que puedan crear sus propias herramientas para hacerse escuchar (también crear campañas que recaudarían fondos para hacer llegar estas tecnologías, o empujar legislación que haría lo mismo), y ofrecer formas en las cuales personas sin Internet aún puedan interactuar con la información de Amauta.

Los medios radicales nos ayudan a participar en la creación de la información, y por ende, en contribuir dentro de nuestra comunidades cuando identificamos cuáles son las necesidades y problemas que enfrentan y cómo podemos llegar a solucionarlos. Estos medios se convierten en una plataforma para poder comunicar y enlazar gente y recursos rápidamente y así facilitar el proceso de encontrar soluciones en conjunto.

Podemos colaborar para encontrar soluciones a problemas comunes (y creo que entre más colaboremos, más nos daremos cuenta que la mayoría de nuestros problemas sí son comunes), podemos reorganizar las estructuras del sistema de lo que fue el periodismo y transformarlo a un espacio que permita más igualdad en la capacidad creativa, y podemos, quizás, conocernos más a nosotros mismos y a los demás en este proceso de colaboración y creación. El proceso, y no el resultado final, guía la conducta de lo que son estos nuevos medios. Ya que la verdad nunca es definitiva, sólo a través de la experimentación y debate abierto con otros miembros de nuestra comunidad nos podremos acercar a ella.

Este proceso experimental de colaboración comunal y abierta nos ayuda a descubrir el potencial democrático y participativo de comunidades apoderándose de sus espacios de información para así apoderarse de sus espacios políticos.

Por eso mismo, en Amauta se propone un posible modelo, a través de nuevas tecnologías y plataformas digitales, para formular una red interconectada de espacios de expresión, participación y colaboración, que concientemente se enfrentaría a las desigualdades y opresiones dentro de ellos.

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