Haga sus donaciones a Amauta

Nacionales

Doña Laura decide ser firme y honesta

Por: Luis Paulino Vargas Solís
Artículo publicado en Amauta con permiso del autor
Fuente: Soñar con los pies en la tierra

Publicado el: Jueves, 31 de mayo del 2012

Advierto que esto es pura ficción, y que cualquier parecido con personajes reales es mera casualidad.

Después de su periplo por Europa un cambio se ha operado en la presidenta Chinchilla. Ella ha regresado a Costa Rica decidida a enmendar el rumbo. “Dejémonos de charlatanerías: de aquí en adelante haremos las cosas en serio”. Así de claro se lo ha dicho la presidenta a su equipo de confianza. Y, tajante, agregó: “y a quien no le guste, que haga valijas y se vaya”. Anabelle González arqueó entonces sus cejas, mientras Liberman se rascaba impaciente el mostacho.

En el vuelo de regreso hacia Costa Rica -largas 15 horas sobre las aguas del océano Atlántico- la presidenta se aisló de su entorno escuchando en sus audífonos música de Haydn, Chopin y Vivaldi. Ello le ayudó a relajarse y le permitió alcanzar un nivel de profunda introspección. Y, entonces, resonó en su cabeza el slogan de campaña: “firme y honesta”. Y desde lo más profundo de su corazón un pálpito arrollador: “no le puedo fallar a mi pueblo”. A duras penas contuvo las lágrimas que amenazaban desbordarse. Miró a sus colaboradores, y en sus ojos reverberó una luz extraña: “esta gente me está embaucando y yo se los he permitido”. Y, enseguida, la decisión inquebrantable: “¡¡¡NO MÁS!!!”

Así, y no sin profundo dolor y arrepentimiento, la presidenta llega a la conclusión de que es una barbaridad imperdonable haber gastado tal dineral en un viaje completamente inútil. Encima del brutal despilfarro en la malhadada trocha en la frontera norte –una piñata inmunda y, encima, un atropello inmisericorde a la naturaleza- ella gastando el escaso dinero de que dispone Costa Rica en un viaje que más parecía un capricho personal que un cometido propio de una gobernante que se respete.

¿Qué puede ofrecerle hoy Europa a un país como el nuestro? Es un continente devastado por una crisis económica de proporciones escatológicas y sin salida a la vista. Y siendo que la crisis es de por sí muy grave, mucho peor la han puesto los ineptos liderazos europeos –con la señora Merkel a la cabeza- dispuestos a sacrificar la democracia e incontables vidas humanas en el altar del dogmatismo ideológico germánico: la “austeridad presupuestaria”. Europa es hoy un recuento sin fin de víctimas inocentes, una crisis política en creciente ebullición, un fracaso del tamaño de la quinta parte de la economía mundial.

Como mínimo, hay que ir pensando que Europa está recién al inicio de una larguísima “década perdida”. Y, al comprenderlo, y con el ácido del remordimiento carcomiéndole el alma, la presidenta se recrimina “¿quién diablos me manda a ir a perder dinero y tiempo en un continente que tan solo nos ofrece crisis”? Ridícula se sintió cuando evocaba sus encuentros y abrazos con las dirigencias europeas. “Caterva de inútiles –se dijo a sí misma la presidenta con encendida cólera- que tienen sumidos a sus pueblos en la desesperanza total”.

Al día siguiente de su regreso a Costa Rica, la señora presidenta llama a su despacho a la ministra de comercio exterior: “necesito que cancele todos sus compromisos del día de hoy”, le ordenó doña Laura. Ello causó gravísima contrariedad a doña Anabelle, ya que tenía un almuerzo en un carísimo restaurante en la zona más exclusiva de Escazú, al cual invitó a representantes de una transnacional muy deseosa de venir a disfrutar de las generosas prebendas y privilegios que Costa Rica les ofrece.

La reunión, tal cual la presidenta tenía previsto, se extendió por muchas horas. Como resultaba esperable, la ministra González se rebeló con la furia de una leona acorralada ante las disposiciones que su jefa le comunicaba. Básicamente la presidenta le ordenó a su ministra un par de cosas. Primero, preparar un proyecto de ley que establezca un cronograma de gradual pero preciso desmantelamiento de esos abusivos privilegios con que se beneficia a empresas extranjeras que, en contrapartida, nada o casi nada le dejan a Costa Rica: “si quieren beneficios de parte nuestra –ordena doña Laura- deben garantizar beneficios al país por una cuantía cuanto menos equivalente”. Si ya esto fue una bofetada terrible que puso a sudar copiosamente a la pobrecilla ministra, lo que vino luego la descompensó al punto que fue necesario llamar al médico de casa presidencial para que le tomara la presión y le administrara una cuidadosa dosis de respiración “boca a boca”, cosa que hizo con empeñoso desparpajo, no obstante la presencia del ministro de información que, como se sabe, es el consorte de González.

Mas, firme y honesta, doña Laura tan solo reiteró su orden: “coordine con el Canciller para que, en un plazo máximo de dos meses, tengamos lista una gira por Suramérica”. Sus instrucciones no dejaron lugar a la duda: “como mínimo se visitarán los siguientes países: Brasil, Argentina, Venezuela, Uruguay, Chile, Paraguay, Ecuador y Bolivia”. Y enseguida agregó: “sin disculpa posible, debe garantizarse que me reuniré con Cristina y Dilma, ese par de mujeres extraordinarias que dirigen los gobiernos de Argentina y Brasil”.

Luego que la ministra González y su azorado esposito-ministro se retiraron, la presidenta degustó solitaria un delicioso carménerè argentino que paladeó a la salud de Cristina. “Estúpida de mi –se dijo- yo rindiéndole pleitesía a la vieja cabrona de Merkel, dejando de lado a mis colegas latinoamericanas que sí son lideresas comprometidas con sus pueblos”.

Y recordó haber dicho en Europa que hoy América Latina bien puede darle lecciones al viejo continente de cómo capear exitosamente la crisis: “muy cierto –cavila doña Laura- pero el ejemplo lo ha dado Suramérica, no Costa Rica”.

Dura fue la sesión con Anabelle. Pero la presidenta sabe que viene otra igualmente pesada. Toma el teléfono y llama a Ileana Balmaceda y al Ministro de Hacienda. En ambos casos, la misma orden: “necesito que vengás de inmediato a mi despacho”.

La presidenta afronta así su siguiente gran reto: entrarle al problema de la Caja y resolverlo de una vez por todas y a profundidad.

Se mira en el espejo. Una decisión, firme y honesta, incendia su mirada: “pasaré a la historia como la presidenta que refundó la seguridad social y la proyectó, mucho más vigorosa y fortalecida, al siglo XXI de una Costa Rica nueva y realmente democrática”.

Domingo, 16 de junio del 2013
Al parecer no toda conspiración es la creación de mentes paranoicas. La semana pasada y gracias a una serie de revelaciones por parte de un informante dentro de la...
Encuestas
    • ¿Es Costa Rica un paraíso fiscal?

      Loading ... Loading ...