Caldera Abierta

Atando cabos sueltos: el Espacio Libre Amauta

Por: Eric French Monge

Publicado el: Jueves, 7 de junio del 2012

Introducción

Con este proyecto, intente aplicar algunas de las teorías y conceptos que vimos en nuestra clase de medios cívicos al contexto de Costa Rica. No es una investigación rigurosa que quiere sacar conclusiones específicas sobre las observaciones, sino más bien, quiere ser una mirada general para poder ejemplificar un poco cómo es que se han ido usando las diferentes comunicaciones en mi país. Al mismo tiempo, como yo también trabajo en un medio en Costa Rica (Amauta) y mantenemos conexiones con algunos de los medios que examinamos, la investigación en cierta medida ha sido introspectiva, convirtiéndome también en sujeto del estudio. Así, soy otra voz más opinando sobre el panorama, y en ningún momento intento ser objetivo.

En parte, este es el caso porque el proyecto también es sobre la idea del Espacio Libre Amauta que queremos implementar en nuestra revista digital. La idea de este prototipo viene de las dificultadades que hemos encontrado en nuestras experiencias, las que han sido parciales a un grupo pequeño de activistas en medios de comunicación, pero con las que pudimos generar nuestro propio entendimiento sobre cuales eran nuestras necesidades. Amauta ha existido casi tres años, y los miembros de la revista hemos descubierto algunas cosas sobre nosotros mismos desde entonces. Pero aunque si consulte con mis otros compas, y han ido ayudando con este proyecto, en ningún momento se expresan explícitamente.

En este proyecto abarque, se puede decir, seis áreas generales. Al comienzo hablo sobre el panorama general de los medios en Costa Rica, desde los problemas que existen, como la concentración de medios en pocas manos, la falta de calidad informativa hasta llegar a hablar un poco sobre las nuevas plataformas digitales y medios alternativos existentes. De esta forma, planteamos el escenario y el contexto del cual vamos a intentar de adentrarnos.

En la segunda parte (la que se presenta a continuación) reflexiono un poco más sobre estos problemas que enfrenta el periodismo. Lo hago primero desde mi posición testimonial, y luego intento explicar las razones por las cuales es perjudicial que los medios sean propiedad de unos pocos, cómo ésto afecta que unas personas no tengan acceso al poder ser escuchados, cómo no tener acceso a la tecnología agudiza este problema aún más, y cómo todo esto es parte de cuestiones de desigualdades estructurales más grandes que rompen con la democracia que nos queda. Uso porcentajes y ejemplos de casos costarricenses para ilustrar mis puntos.

En la tercera parte hablo de como ya se han intentado de contrarrestar estos problemas creando alternativas a través de medios radicales, redes de medios, espacios públicos de debate, movimientos de la justicia mediática y otros movimientos sociales que han impulsado una sociedad más justa de forma general. Aquí, a través de una encuesta, o entrevista, tres participantes de medios alternativos que forman parte de la Red de Medios e Iniciativas de Comunicación Alternativos (Red MICA), nos relatan la forma en la que sus medios han formado parte de estas alternativas.

Luego continuo con las alternativas digitales que han surgido en las últimas décadas gracias a las computadoras y al internet. También por medio de una encuesta con tres ticos que son miembros de diferentes grupos de Software Libre, hablamos sobre el Software Libre, su presencia en Costa Rica, otras plataformas colaborativas como Wikipedia, el caso del Indymedia de Costa Rica, un sitio hiperlocal tico, y cómo estas diferentes formas de colaboración por medios electrónicos se relacionan con los movimientos sociales. En la quinta parte, a la vez, también miramos esta relación, pero a través de la perspectiva que el uso de las herramientas digitales en sí se puede considerarse un acto de rebelión. Por casualidad, mientrás realizaba esa parte, hubo un ataque hacker a la página de una empresa transnacional que acababa de iniciar negocios en el país. Así, comenzamos a hablar también un poco más sobre el hacktivismo.

En cada una de estas partes comento un poco sobre las posibles relaciones con el Espacio Libre Amauta, pero es al final del proyecto, donde utilizo las conclusiones y las explico dentro de la idea misma. Explico cómo se vería el prototipo, y cómo integraría las soluciones digitales y no digitales para los problemas presentes dentro del periodismo costarricense.

Como el prototipo mismo, este proyecto debería verse como un proceso que no debería finalizar, pero en el que más bien se tiene que debatir para así encontrar soluciones comunes e identificar errores, y usarlos como fortalezas para el próximo proyecto. Este proyecto es sobre medios cívicos, pero también es un medio cívico. Mi voz es la que predomina, pero se usan estudios de diferentes fuentes, y más importante, voces que expresan sus opiniones al respecto. Sin las diferentes voces no existiría el proyecto. Y ojalá, de igual forma, sin las próximas voces que interactúen en diálogo, el proyecto pueda seguir, aunque se viera reformulado.

Primera parte: Hacia un nuevo modelo del periodismo dentro del panorama tico

Segunda parte: ¿Crisis de los medios, o crisis democrática?

Tercera parte: Los medios movilizan

Cuarta parte: Libertad y colaboración dentro de la tecnología

Quinta parte: Desobediencia digital en Costa Rica

Atando cabos sueltos: el Espacio Libre Amauta

La pregunta es, considerando la información que presentamos, los problemas que enfrentamos, las soluciones que se han usado, y las posibilidades dentro de la nueva tecnología, ¿cómo se vería un prototipo tomando todas estas ideas en consideración, y conociendo un poco mejor el contexto costarricense? El Espacio Libre Amauta, el modelo que proponemos, debe de ser flexible y dinámico, por lo cual, las ideas a continuación se pueden transformar, siguiendo los mismos principios de los medios radicales y del Software y Cultura Libre.

En el Espacio Libre Amauta, como es libre, cualquier persona puede participar. Si quiere comenta, si quiere no. Si quiere escribe un artículo, pero no tiene que. Al mismo tiempo, va a tener la posibilidad de tomar decisiones en lo que quiera y cómo quiera. Si le gusta un artículo, o una foto, o un comentario, o una idea para implentar en el espacio, puede votar por ella, o discutirla, o utilizar diferentes mecanismos de decisión como el consenso, o tal vez no se podría decidir sobre algo hasta que haya una cierta cantidad de opciones y alternativas con las que se puede comparar. En fin, estos procedimientos se irían decidiendo por la comunidad.

El espacio le pertenecería a esta comunidad, y a nadie más, ni siquiera a sus fundadores. Así evitaríamos que una cantidad pequeña de personas sean los dueños del espacio, y tengan más poder que otros dentro de él. Para tomar en cuenta las diferentes capacidades que tienen las personas, intentaría de abrirse a diferentes actividades creativas de forma digital, como escribir (ensayos, artículos, investigaciones, wikis), producir trabajo audiovisual (fotos, videos, audio, podcasts), crear arte (música, ilustraciones, mezclas), aportar lo técnico (programación, administración y mantenimiento del sitio), responder a todas estas creaciones (sugerencias, inquietudes, crítcas, comentarios, marcando los que se pasan de línea). Como el espacio es uno de experimentación y es abierto, toda persona puede sugerir más actividades que la comunidad podría decidir sí es aplicable o no al espacio. También, se tomaría en cuenta cuando los participantes respondan a esas sugerencias, comentarios y demás para mejorar las creaciones y aprender de errores. Es analizando y reflexionando sobre nuestros errores, que podemos mejorar dentro de nuestra sociedad. Como lo explica Dr. Ana Lucía Villareal en su estudio De la información a la comunicación de la palabra a los procesos:

“Para actuar, en lugar de reaccionar, es necesario aprender a observar y a reflexionar, para –entre otras cosas- identificar las reglas y normas que rigen las relaciones en los sistemas en que participamos. Al respecto Virginia Satir plantea que toda comunicación es aprendida, por lo que podemos transformarla si así lo deseamos.”

El espacio, como sería radical (ver John Downing), utilizará los procesos de democracia directa, en un ambiente sin jerarquías. Así, como lo mencionamos, es posible responder a cualquier actividad de diferentes formas, pero también se le puede votar y dar un puntaje, quizás con una cierta cantidad de categorías que puedan determinar la calidad, veracidad, creatividad y relevancia de la información o creación. Y de igual forma, por estar activos en actividades dentro de la revista que la van a ir construyendo, estos aportes son muestras de los principios de democracia directa, donde se puede participar en un espacio a como uno pueda ser capaz de hacerlo, sin límites en lo que es posible.

Pero aunque toda publicación es completamente libre, las personas dentro de la comunidad serán los editores de la página y escogerán cuáles creaciones son más relevantes para sus miembros en ese instante. Por eso, dándole la puntuación a los diferentes artículos y creaciones sería la manera de decidir lo que va en qué parte del espacio, la cual se estructuraría en diferentes niveles de lugares y de temas: la página principal sería lo más general y público, que podría ser de interés para toda la comunidad, y luego cada página siguiente sería más específica por tema y lugar. Por ejemplo, por geografía, se puede pasar de la página principal (más global), luego a más regional (América Latina), puede que hasta un poco más regional (Centroamérica), al país (Costa Rica), provincia (Limón), cantón (Guácimo), pueblo (Pocora), y así. De esta forma, habrá la oportunidad de establecer comunidades digitales hiperlocales, para que se fomente la interacción entre gente que viva ahí fuera de la Web, y para que dentro (y fuera) del espacio digital puedan discutir problemas locales que los afectan y que tal vez puedan resolver de forma directa. Además, como lo explicaré un poco más adelante, es también una oportunidad de compartir historias y hacerse escuchar (ver Ball-Rokeach y Kim) porque el espacio estimula a cooperar dentro de nuestras propias comunidades. Como describe Vianney Solís, de Radio Santa Clara, sobre las ventajas de los medios alternativos sobre los tradicionales que también se puede aplicar en caso de la experiencia en una comunidad digital local:

“1. Forma contextualizando, la gente solo comprende lo que siente, cuando la información se ubica en lo que se vive en el día a día. Cuando la gente puede concluir porque lo que ocurre en Europa, o en Norteamérica, afecta el comercio, el trabajo, la producción.
2. Permite hacer visible lo que realmente le preocupa, o lo que anhela la gente, las comunidades.
3. Permite socializar experiencias. Lo que un grupo de vecinos hizo en una zona para darle una solución concreta a una situación, le puede servir para darle una solución a una situación similar en otra comunidad.
4. Permite organizar las bases desde el conocimiento cercano por las realidades, explicadas por los mismos y las mismas que las están sintiendo.”

Cuando organizamos por tema, sucedería algo parecido, intentando de promover tópicos que sean relevantes, pero que a la vez se constituyan como espacios autónomos que puedan implementar sus propias reglas en su propio espacio, y así tengan seguridad para discutir asuntos que sólo les conciernen a los grupos específicos. Entonces, en un grupo de trabajo sobre indígenas podrían existir sub-grupos sobre derechos indígenas, otros sobre historia, unos por grupos específicos o por lugar específico (puede haber una intersección de temas y lugares), y así dependiendo de los diferentes grupos de trabajo. ¿Debería haber una cierta cantidad de personas para que pueda constituir un grupo o un lugar? ¿O puede ser que una persona pueda conformar un grupo y tomar todas sus decisiones? Al fin de cuentas, las comunidades pueden decidir estos dilemas, pero si por alguna razón, algún grupo presentará demasiados problemas, por sí mismo se aislaría, ya que parte esencial de lo que uno hace se centra en la solidaridad y en las colaboraciones que uno pueda brindar al resto.

Como todo participante puede publicar, esa creación se iría al nivel más básico, el que sería de los artículos no autorizados del grupo y/o localidad que se escogió como categoría. De ahí, las personas dentro de ese grupo escogerían por medio de votos y puntajes para aceptar la creación en el grupo, si consideran que tiene valor o los representa (algo como la Caja en lanzanos.com). Sin embargo, si su creación no fue aceptada, se les recomendaría a participantes del grupo que explicarán o dieran un pequeño comentario por su decisión. Si la persona considera la razón injusta, podría reportarse para que tres (cuatro?, cinco?) personas de otras comunidades examinen el caso. También se tiene la opción de mejorar la creación, dependiendo de las sugerencias que se dieron, para que luego sea aceptado. Si sí es aceptado, para que pase al próximo nivel más general, dentro de la comunidad le tienen que dar una cierta cantidad de votos positivos (¿decidida por esa misma comunidad?) y luego una cierta cantidad de gente de comunidades que pertenecen a ese próximo nivel también deben de votarlo para que llegue a la página principal de esa comunidad. Y así sucesivamente. Todos estos filtros también intentarían de definir la calidad, veracidad y creatividad de las producciones, con los cuales evitaríamos algunos de los errores con los que se ha topado Indymedia con su plataforma de publicación libre. A la vez, se convertie en un proceso de diálogo, edición y recreación, que requeriría a cada participante a mejorar sus habilidades como editor, escritor, y demás.

Otra cuestión que me gustaría discutir sobre los subgrupos de temas y locales, es que potencialmente, como son autónomos y pueden ser privados, podrían constituir un “hush harbor” digital (ésto lo discutimos aquí), donde se sientan cómodos expresando mensajes e ideas que tal vez aún no quieren hacer públicos, pero por el sistema de votos, y de discusión dentro de la comunidad, pueden llegar a serlo cuando estén más preparados. Por este método, se puede respetar e incluir diversas voces que aún no estén dispuestas de participar de forma más pública, hasta que en verdad sientan que se les va a tomar en consideración y escuchar. Además, para que el Espacio Libre Amauta sea más inclusivo y tome en cuenta una mayor diversidad de voces, los artículos y arte en cada sección, grupo, comunidad y página principal van a rotar por tema, autores, localidades para que se expongan más expresiones y voces, y asegurar que no siempre sean las mismas personas, o los mismos temas y lugares, de los cuales se escucha. Estos espacios podrían conectarse con otros dentro de la revista para compartir experiencias y dialogar, y porque el sistema esta ordenado de tal forma que las comunidades tienen que interactuar y apoyarse unas con las otras, estarían formando una red interconectada de espacios contrapúblicos (ver Nancy Fraser y Yochai Benkler).

¿Pero por qué la gente se comprometería a hacer sugerencias en un artículo, o a votar creaciones de otras comunidades, o a querer interactuar en su propia comunidad de manera digital?

Lo esencial de todo el modelo del Espacio Libre Amauta es la idea de la “participación positiva”, lo cual sería un tipo de nivel de karma que buscaría medir la relación que tienen las personas dentro de su comunidad, las contribuciones positivas dentro de ella, al igual que la interacción con la información. Así, aunque también esta bajo evaluación, este puntaje que tendría cada persona se determinaría por la cantidad y tipo de actividades, el esfuerzo (que se evaluaría por si se intenta de corregir errores propios y responder a sugerencias o no), la relación con el resto de la comunidad (por ejemplo, si se les reporta justificadamente pierde puntos, pero si alguien le facilita la participación a otras personas y les ayuda, gana puntos, además de que crea incentivos para no excluir a gente del proceso). Al llegar a cierta cantidad de puntos, se pasaría al próximo nivel, que mostraría la dedicación que la persona tiene con su comunidad, y se le abrirían más responsabilidades porque ha demostrado su dedicación lo suficiente. Pero no sólo con el puntaje, para pasar al próximo nivel también se debe:

-participar en actividades que empoderen y otras que no, pero que también son necesarias (siguiendo las recomendaciones de Michael Albert de los “balanced job complexes”)
-votar en cierta cantidad de artículos de otras comunidades
-hacer comentarios, sugerencias en artículos de otras personas
-ayudarle a gente con necesidades, mostrar solidaridad con otras comunidades

Una página, o una ventana emergente, de actividades recomendadas guiaría el proceso, pero como habría una gran gama de acciones por hacer, uno tendría posibilidad de seleccionar las que uno se sentiría más cómodo haciendo. Los niveles también servirían para medir las habilidades que se han ido aprendiendo, o el “desarrollo de capacidad” que John Downing describe. La idea sería que la “participación positiva” mueva a que la persona ayude a otros en la comunidad, y muestre la dedicación que se tiene al espacio y la seriedad con que toma los retos que se le presenta. Pero sin embargo, no es cuestión de dificultad, sino de determinación, porque si alguien en verdad quiere participar de forma más completa en el espacio, otros le pueden ayudar a cumplir los requisitos, en un sistema de aprendizaje de apoyo grupal.  Mientrás siga pasando de nivel, las responsabilidades, que han sido determinadas por la comunidad, llegarán a pasar a ser realidades externas, y locales, donde se crearan proyectos vínculados a movimientos sociales, u organizaciones, o crear arte en espacios públicos, y de esta forma, llevar la comunicación a nuestras respectivas comunidades. Eventualmente, se llegará a tener la experiencia de formar su propio espacio, sea dentro de Amauta, o fuera, y si quiere, podrá llegar a ser parte del colectivo editorial, el cual más que todo intenta de facilitar el proceso dentro del espacio, ayuda entrenar a otra gente en el uso del espacio, e intenta de promover el acceso a la tecnología y a la información a grupos marginalizados ayudándolos en la creación de sus propios medios con talleres comunitarios de periodismo.

Jean Lave y Etienne Wenger en Aprendizaje Situado: Participación Periférica Legítima, hablan de un proceso de aprendizaje similar, por medio de la participación dentro de una comunidad de práctica y pasando por diferentes niveles de dificultad:

“La persona ha sido correspondientemente transformada en practicante, en novato que se vuelve veterano, cuyo conocimiento, destreza y discurso cambiantes son partes del desarrollo de la identidad -en resumen, es miembro de una comunidad de práctica. Esta idea de identidad/membrecía está fuertemente ligada a una concepción de motivación. Si la persona es ambas cosas: miembro de una comunidad y agente activo, el concepto de persona conecta estrechamente significado y acción en el mundo.

La actividad de aprendizaje situado se ha transformado en participación legítima periférica en las comunidades de práctica. La participación legítima periférica se mueve en una dirección centrípeta, motivada por su ubicación en un campo de práctica madura. Lo cual se debe al creciente valor de uso de la participación y a los deseos de los novatos de convertirse en practicantes plenos. Las comunidades de práctica tienen historias y ciclos de desarrollo, y se reproducen de tal forma que la transformación de los novatos en veteranos se vuelve parte integral de la práctica.

El conocimiento es inherente al crecimiento y transformación de las identidades y se localiza en las relaciones entre los practicantes, en su práctica, en los artefactos de tal práctica, y en la organización social y economía política de las comunidades de práctica. Las localizaciones cambiantes de los novatos, al moverse centrípetamente a través de una forma compleja de práctica, crean posibilidades para su comprensión del mundo en cuanto vivenciado.”

El modelo del Espacio Libre Amauta también tiene similitudes a ciertas estructuras de Wikipedia y las de Software Libre. Eva Carazo, participante costarricense de la iniciativa de Cultura Libre llamada LibreBus, me explicó como el Software Libre “cambia las estructuras mentales”:

“Con el SoL (Software Libre) sos usuarix activx, tenés control sobre tus herramientas, aprendés a manejarlas y modificarlas (incluso como usuarix, sin necesidad de entrar en la parte de programación), a investigar y resolver tus problemas, a salirte de los esquemas preconcebidos, y también a trabajar en comunidad, en colectivo, a compartir tu conocimiento, tus dudas y tus avances. Aunque este cambio no es algo automático (por decirlo así, podrías usar SoL con mentalidad de usuarix windows), el SoL da esta posibilidad y para mí eso es básico, porque además se traslada a otras esferas de la vida, no solamente al uso de software sino a las formas de relación con el conocimiento y la comunidad. Aunque no está entre las libertades básicas que definen el SoL, para mí esta es la libertad más profunda que permite.”

Nada nunca dentro del espacio va a ser terminado porque, como los artículos más que la plataforma de Wikipedia, “es un proceso y no un producto”, como lo puso Clay Shirky (119). Cada participante contribuye cuánto quiere, cuando quiere, dentro de una variedad de actividades posibles, y a través de estructuras existentes dentro del diseño (que potencialmente también se podría cambiar), estas contribuciones se complementarán para formar creaciones innovadoras de cualquier tipo, no sólo artículos, que también se podrán recrear y reformular. Así, cada persona es libre de colaborar al alcance que quiera, y al mismo tiempo, son libres de reimaginar el espacio como deseen, dentro de un marco de respeto, de diversidad y de beneficio común, bajo las necesidades y deseos de la comunidad (estas ideas mismas están bajo discusión dependiendo de cuánta gente quiera involucrarse en el proyecto). Así, la estructura debe tomar en consideración mecanismos de consenso para facilitar las interacciones de la comunidad, en la cual toda voz debe ser escuchada y considerada.

Todo, claro, va a depender de la voluntad y motivación de la gente de convertirse en participantes. ¿Por qué, de todos los espacios digitales de expresión y de colaboración que existen, alguien va a querer unirse a este proyecto?

-Porque podrán formar parte de una comunidad solidaria y de apoyo.
-Porque podrán apropiarse del espacio, y empoderarse dentro de él.
-Porque todos se podrán expresar y escuchar de igual forma, y sus voces serán respetadas en el proceso.
-Porque el espacio, al fin de cuentas, será un lugar de coordinación para poder solucionar problemas comunes.

Así, uno participaría por la oportunidad de desarrollar nuestras capacidades, para ser parte de una comunidad que lo apoye en ese descubrimiento creativo, por “el deseo de hacer lo que está bien” (Shirky, 133), pero también por la posibilidad de retarse a uno mismo y ver que tan lejos se puede llegar y destapar el siguiente misterio, el siguiente nivel, de lo que somos capaces de hacer.

La comunidad es lo esencial, sin ella, no podría existir el proyecto, y sin una comunidad que de verdad le importe el proyecto, las creaciones en el espacio serán mediocres (los participantes en sí son los que tienen que hacer que los demás cumplan los estándares de la comunidad y proteger el espacio de creaciones que la puedan desvalorizar). O sea, el espacio debe permitir que la gente que lo use sienta que en verdad sea de ellos para que tengan la habilidad de crearlo y producir una variedad de cosas dentro de él, y así, sientan una conexión fuerte al espacio.

Pero Shirky (123-130) también nos enseña con el ejemplo de Wikipedia que va a existir un desbalance de contribucíón de parte de los participantes: la mayoría, por ser algo que cuesta menos de hacer, van a colaborar con sólo una edición pequeña y nada más (participantes más pasivos), mientrás que una minoría de personas lo van a hacer con artículos enteros (participantes más activos). Es algo natural, no se puede forzar a que todos colaboren de la misma forma, ya que cada uno tiene sus propias circumstancias por las cuáles puede o no participar en debido momento (tiempo, personales, pereza, no les caemos bien, etc). Al mismo tiempo, no sería justo que los participantes que casi no usan el espacio puedan controlarlo y reformularlo a como quieran (la dictadura de la minoría, o más bien, de la mayoría). Los participantes más activos van a tener una conexión más fuerte a la comunidad y van a tener más interés, y van a ser más impactados, con lo que ocurra en el espacio. Sin embargo, no sería democrático ni abierto, y resultaría en jerarquías, que los participantes más activos tengan más poder que los menos activos. ¿Y diay, entonces?

Ciertas capabilidades estarán abiertas para aquellos que hayán puesto más tiempo, esfuerzo, energía, por eso la clave será en el grado de “participación positiva”. Ya que son los que demuestran esta dedicación, los realmente interesados en impulsar el espacio, y se les debe reconocer esta voluntad. Las oportunidades, entonces, se abrirán dependiendo del compromiso. Sin embargo, la “participación positiva” intenta de involucrar la mayor cantidad y variedad de gente en el espacio posible, sin que unos tengan poder sobre otros, ya que el proceso no es uno de competencia, sino de colaboración.

El Espacio Libre Amauta esta abierto para todos. Ahora se puede debatir sobre sus beneficios, y sus desventajas y obstáculos. El espacio ahora pueda comenzar a cambiar y reformularse cuantas veces sea necesario. Pero ojalá la esencia de las necesidades presentadas en este proyecto quede intacta: crear un medio cívico que sea radical en sus procesos democráticos; elaborar redes interconectadas de espacios contrapúblicos dentro y fuera del espacio para impulsar la cooperación y conexión con nuestras comunidades; facilitar la participación directa y el acceso a la plataforma para toda comunidad, especialmente las que han sido excluídas; empoderar a cada participante habilitándoles su capacidad de expresión; usar tecnología de Software Libre, además de los demás principios colaborativos de Cultura Libre.

Buscar la igualdad y la libertad de la información.

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