Colaboraciones

Salarios públicos, La Nación, Guevara y los sindicatos.

Publicado el: Viernes, 17 de julio del 2015

Por: Alfonso J. Palacios Echeverría.

Mediante una nefasta combinación del Grupo Nación con el desprestigiadísimo diputado Otto Guevara, se está llevando a cabo una campaña en contra del empleo público, plagada de mentiras, verdades a medias y malas intenciones. Pero, por otro lado, la defensa que esgrimen los ofendidos no convence a muchos, dado que es cierto que existen regímenes de privilegio en algunas instituciones del Estado, en donde se han instaurado diferencias odiosas, injustificadas y que crean islas que drenan las finanzas de las mismas, en beneficio de sus empleados.

Sin embargo, considero que debemos realizar algunas reflexiones acerca de este asunto, pues en repetidas ocasiones he señalado los vicios que corroen a los regímenes salariales de los Bancos del Estado y otras organizaciones como el INS, ICE, CNFL, RACSA, Universidades Publicas, etc. Sobre todo porque si hay que repartir bofetadas, que sea para todos aquellos que están involucrados en el escándalo mediático.

En primer lugar, el señor diputado Guevara, representante de la más extrema derecha capitalista y neoliberal, carece de autoridad moral para erigirse a sí mismo en el fiscal de la administración pública, por múltiples razones:

Los problemas con el Tribunal Supremo de Elecciones y la Fiscalía General de la Republica, que lindan en lo puramente delictivo según nuestra legislación vigente. Sin embargo, en legislaturas anteriores hemos tenido varios casos de maleantes de diversos tipos, entre Liberacionistas y Evangélicos, que van desde el peculado y tráfico de influencias (PLN), garroteo e esposas (PAC), delitos sexuales y otras linduras (diversos partidos), dentro de los que se incluye el ejemplo más depurado de ellos: Justo Orozco.

Los obscuros orígenes de los fondos recibidos para la realización de sus campañas políticas, y no de ahora, sino de siempre, que los ciudadanos han olvidado alegremente, como es la forma de ser del costarricense.

La extraordinaria y curiosa habilidad para manipular información. Porque para haber realizado la denuncia que nos ocupa, debió –al menos- haber efectuado un análisis más equilibrado (por no decir científico). Y me explico. Para llegar a una conclusión de índole general, al menos debió comparar las planillas que se suministró la CCSS de varios meses, y no basarse en un mes solamente, pues daba a los denunciados argumentos suficientes para señalar que se trataba de situaciones coyunturales y no estructurales, Además de que se sospecha de mala intención en la forma poco científica en que se realizó el análisis.

Por pertenecer a una de esas familias costarricense en que padres e hijos han ocupado curules en la Asamblea Legislativa, ya que utilizan los partidos políticos como maquinarias electorales para beneficio propio, y que por lo general son asiduos utilizadores de las mas retrógradas técnicas de demagogia.

Además, deberíamos agregar, al representar una minúscula porción del electorado interesada en los postulados neoliberales en este país, van contracorriente no solamente localmente, sino en el contexto internacional, donde ha quedado palmariamente demostrada la perversidad de esta corriente de pensamiento político y económico, que tanto dan o ha causado en muchos países y que es caldo de cultivo para la corrupción más abyecta.

Asumir ahora las blancas vestiduras de la ética y la denuncia de los, bien o mal, podría ser parcialmente cierto, no limpia la suciedad que vienen arrastrando por sus propias acciones y el lamentable estado a que llevaron al país los neoliberales que han gobernado desde hace decenios.

En segundo lugar, el Grupo Nación y algunos canales de televisión, han tomado la bandera de publicitar en primera plana y darle espacio en estos medios, sin cuestionar si la información era realmente valida y si se había concluido luego de un riguroso análisis de las fuentes. Pero ello no nos extraña. Los volúmenes de venta o de audiencia se alimentan en nuestro país, primordialmente, del amarillismo, así que no hay mucho que señalar. Su utilización de la información, y en los términos en que la utiliza, se desautoriza a si misma, por más cierta que fuera total o parcialmente. Pero el daño que causa en las mentes poco ilustradas si es importante. Recordemos: “calumnia, calumnia, que algo queda”….

¿Han observado Ustedes, lectores, la forma en que el diario La Nación ha ido transformando su contenido, para ser similar a Extra, La Teja, y cualquier documento panfletario que se alimenta de escándalos, pornografía, farándula (que en cierta forma es lo mismo), asesinatos, accidentes, tragedias, etc.? ¿Han notado cómo lo que son noticias y temas serios se han ido reduciendo a su mínima expresión, mientras crece lo dedicado a sucesos, farándula y deportes?

Esta señal es clara: la necesidad de mercado está por encima de cualquier otra consideración, incluso de la naturaleza misma del periodismo. Pero son una empresa privada y puede hacer lo que les parezca, si creen que con ello aumentan sus ventas. Siempre y cuando no falten a la ética periodística, pues los lectores cobran la ausencia de veracidad dejando de adquirir el medio.

En tercer lugar, todo parece estar orientado para endilgar al actual gobierno la situación real del desbarajuste salarial existente en la Administración Pública. Y no mencionan para nada que la situación actual es producto de gobiernos anteriores, que cedieron a ciertos sindicatos beneficios distorsionantes y desproporcionados, que han llevado a la creación de regímenes de privilegio, dentro de los cuales se encuentra, además, el Poder Judicial, del que nadie habla en todo este escándalo.

Bien harían el Grupo Nación y el diputado Guevara en señalar a todos los actores, pasados y presentes, para que el reparto de acusaciones fuera parejo.

Finalmente, debemos reconocer que si existen dentro de la Administración Publica, sobre todo en las instituciones descentralizadas, incluyendo a las Universidades Publicas (en donde los burócratas ganan más que los docentes que se han preparado durante años) y el Poder Judicial, regímenes de privilegio que manejan herméticamente los sindicatos que se aprovechan de las debilidades de burócratas de alto rango y de políticos que juegan con los fondos públicos a su antojo. Nadie lo niega, como tampoco que ha llegado el momento de meter mano a estas situaciones por el bien de la justicia, la ética, y las finanzas públicas. Y hasta donde tenemos entendido el actual gobierno está realizando algunos estudios para solucionar la situación.

Y termino diciendo lo que leí en las redes sociales: “a veces me molesto con Luis Guillermo y el PAC, pero cuando pienso que podríamos tener de presidente a Johnny Araya y al PLN, se me quita”

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