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	<title>Amauta &#187; FAO</title>
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	<description>La Revista Independiente de Costa Rica</description>
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		<title>La crisis alimentaria golpea de nuevo</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Mar 2011 18:24:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La especulación alimentaria y la &#8216;petrodependencia&#8217; como         detonantes 
La amenaza de una nueva crisis alimentaria es ya una realidad. El       precio de los alimentos ha vuelto a aumentar alcanzando cifras       récord, en una escalada creciente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family: Arial;"><em><strong>La especulación alimentaria y la &#8216;petrodependencia&#8217; como         detonantes </strong></em></span></p>
<p>La amenaza de una nueva crisis alimentaria es ya una realidad. El       precio de los alimentos ha vuelto a aumentar alcanzando cifras       récord, en una escalada creciente y consecutiva de precios desde       hace ocho meses, según informa el Índice de la FAO para los       Precios de los Alimentos de febrero de 2011, que analiza       mensualmente los precios a escala global de una cesta formada por       cereales, oleaginosas, lácteos, carne y azúcar. El Índice apunta a       un nuevo máximo histórico, el más elevado desde que la FAO empezó       a estudiar los precios alimentarios en 1990.</p>
<p>Este aumento del coste de la comida, sobre todo de los cereales       básicos, tiene graves consecuencias para los países del Sur con       bajos ingresos y dependencia de la importación alimentaria así       como para millones de familias, en estos países, que destinan       entre un 50 y un 60% de sus ingresos a la compra de alimentos,       cifra que puede llegar hasta un 80% en los países más pobres. En       estos casos, el aumento del precio de los productos alimentarios       los convierte en inaccesibles.<span id="more-25204"></span></p>
<p><img class="alignleft size-large wp-image-25206" title="hambre" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/03/hambre1-396x400.jpg" alt="" width="356" height="360" />Nos volvemos a acercar a la cifra de mil millones de personas, una       de cada seis en el planeta, que hoy no tienen acceso a la comida.       El propio presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, lo dejaba       claro al afirmar que la actual crisis alimentaria había hecho       aumentar en 44 millones el número de personas que padecen hambre       crónica. Hay que tener en cuenta que en el año 2009 ya se superó       esta cifra, llegando a los 1.023 millones de personas subnutridas       en todo el planeta, cifra que se redujo levemente en 2010, pero       sin regresar a los índices anteriores a la crisis alimentaria y       económica de 2008 y 2009.</p>
<p>La presente crisis se da en un contexto de abundancia de       alimentos. La producción de comida se ha multiplicado por tres       desde los años 60, mientras que la población mundial tan sólo se       ha duplicado desde entonces. Por lo tanto, de comida hay. No se       trata de un problema de producción sino de un problema de acceso a       los alimentos, a diferencia de lo que puedan afirmar las       instituciones internacionales (FAO, BM, OMC), que instan a       aumentar la producción a través de una nueva revolución verde, la       cual no haría más que agravar la crisis alimentaria, social y       ecológica que enfrentamos.</p>
<p><strong>Las revueltas populares</strong></p>
<p>Las revueltas populares en el Norte de África y en Oriente Medio       tuvieron entre sus múltiples detonantes la escalada del precio de       los alimentos. En diciembre de 2010, en Túnez, las capas más       pobres de la población ocupaban la primera línea del conflicto       exigiendo, entre otros, acceso a la comida.</p>
<p>En enero de 2011, jóvenes manifestantes en Argelia cortaban       carreteras, quemaban tiendas y atacaban estaciones de policía para       protestar por el aumento del precio de los productos básicos.       Casos similares se han vivido en Jordania, Sudán y Yemen. Y no       debemos olvidar que Egipto es el primer importador de trigo del       planeta, dependiente de la importación alimentaria.</p>
<p>Evidentemente a este malestar hay que añadir otros: altas tasas de       desempleo, falta de libertades democráticas, corrupción, déficit       de viviendas y servicios básicos, etc. que constituyeron el núcleo       duro de las revueltas. De todos modos, la subida del precio de los       alimentos fue uno de los detonantes iniciales.</p>
<p><strong>Una causa central</strong></p>
<p>Pero, ¿cuáles han sido las causas de este nuevo aumento del coste       de la comida? A pesar de que instituciones internacionales y       expertos en la materia han señalado varios elementos como:       fenómenos meteorológicos que habrían afectado a las cosechas en       países productores, el aumento de la demanda en países emergentes,       la especulación financiera, la creciente producción de       agrocombustibles, entre otros; varios indicios apuntan a la       especulación con las materias primas alimentarias como una de las       razones principales de la escalada del precio de la comida.</p>
<p>De hecho, en el periodo 2007 y 2008 ya se vivió una crisis       alimentaria profunda, con una subida del precio de los cereales       como el trigo, la soja y el arroz, de un 130%, un 87% y un 74%       respectivamente. Entonces, como hoy, diferentes fueron las causas       indicadas, aunque destacaban el aumento de la producción en       agrocombustibles y las crecientes inversiones especulativas en los       mercados de futuros alimentarios. Pero este aumento del precio de       la comida se estancó el año 2009, en parte, probablemente, debido       a la crisis económica y la disminución de la especulación       financiera.</p>
<p>A mediados de 2010, una vez apaciguados los mercados financieros       internacionales, y con cuantiosas sumas públicas inyectadas a la       banca privada, la especulación alimentaria golpeaba de nuevo y el       precio de los alimentos volvía a subir. Para &#8220;salvar a la banca&#8221;,       tras el estallido de la crisis financiera de 2008-2009, se calcula       que los gobiernos de los países ricos aportaron un total de 20       billones de dólares para apuntalar al sistema bancario y rebajar       las tasas de interés.</p>
<p>Con esta entrada de dinero, los especuladores se vieron       incentivados para pedir nuevos préstamos y comprar mercancías que       previsiblemente aumentarían rápidamente de valor. Los mismos       bancos, fondos de alto riesgo, etc. que causaron la crisis de las       hipotecas subprime son, actualmente, los responsables de la       especulación con las materias primas y el aumento del precio de la       comida, aprovechándose de unos mercados globales de mercancías       profundamente desregularizados.</p>
<p>La crisis alimentaria está íntimamente ligada a la crisis       económica y a la lógica de un sistema que promueve, por ejemplo,       unos planes de rescate en Grecia y en Irlanda, supeditando la       soberanía de estos países a las instituciones internacionales como       se supedita la soberanía alimentaria de los pueblos a los       intereses del mercado.</p>
<p><strong>Garantía o negocio</strong></p>
<p>De hecho, siempre se ha dado una cierta especulación con el precio       de los alimentos y esta lógica impera en el funcionamiento de los       mercados de futuros, que, tal y como los conocemos actualmente,       datan de mediados del siglo XIX, cuando empezaron a funcionar en       Estados Unidos. Estos son acuerdos legales estandarizados para       hacer transacciones de mercancías físicas en un tiempo futuro       establecido previamente y han sido un mecanismo para garantizar un       precio mínimo al productor ante las oscilaciones del mercado.</p>
<p>Para explicarlo en pocas palabras: el campesino vende a un       comerciante la producción antes de la cosecha para protegerse de       las inclemencias del tiempo, por ejemplo, y garantizarse un precio       a futuro. El comerciante, por su parte, también, se beneficia. El       año en que la cosecha va mal, el campesino obtiene buenos       ingresos, y cuando la cosecha es óptima, el comerciante aún se       beneficia más.</p>
<p>En la actualidad, este mismo mecanismo es empleado por los       especuladores para hacer negocio aprovechando la desregulación de       los mercados de materias primas, que fue impulsada a mediados de       los años 90 en Estados Unidos y Gran Bretaña por bancos, políticos       partidarios del libre mercado y fondos de alto riesgo, en el marco       del proceso de desregulación de la economía mundial. Los contratos       para comprar y vender comida se convirtieron en &#8220;derivados&#8221; que       podían comercializarse independientemente de las transacciones       agrícolas reales. Nacía, pues, un nuevo negocio: la especulación       alimentaria.</p>
<p>Los especuladores, hoy, son quienes tienen más peso en los       mercados de futuros, a pesar de que sus transacciones de compra y       venta no tienen nada que ver con la oferta y la demanda real. En       palabras de Mike Masters, gerente de Masters Capital Management,       si en 1998 la inversión financiera con carácter especulativo en el       sector agrícola era de un 25%, actualmente ésta se sitúa alrededor       de un 75%. Estas transacciones se llevan a cabo en las bolsas de       valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la       bolsa de comercio de Chicago, mientras que en Europa los alimentos       y las materias primas se comercializan en las bolsas de futuros de       Londres, París, Ámsterdam y Frankfurt.</p>
<p><strong>Un &#8220;depósito 100% natural&#8221;</strong></p>
<p>El 2006/2007, inversores institucionales como bancos, compañías de       seguros, fondos de inversión, entre otros, tras la caída del       mercado de créditos hipotecarios de alto riesgo en Estados Unidos,       buscaron lugares más seguros y con mayor rentabilidad, como las       materias primas y los alimentos, dónde invertir su dinero. En la       medida en que el precio de la comida subía, aumentaban las       inversiones en los mercados de futuros de alimentos, empujando el       precio de los granos al alza y empeorando la inflación en el       precio de la comida.</p>
<p>En Alemania, el Deutsche Bank anunciaba ganancias fáciles si se       invertía en productos agrícolas en auge. Y negocios similares       proponía otro de los principales bancos europeos, el BNP Paribas.       Pero no hay que ir tan lejos para encontrar ejemplos concretos.</p>
<p>Catalunya Caixa, antigua Caixa Catalunya, instaba, este enero de       2011, a sus clientes a invertir en materias primas bajo el lema       &#8220;depósito 100% natural&#8221;. ¿Y qué ofrecía? Una garantía del 100% del       capital con posibilidad de obtener una rentabilidad de hasta el 7%       anual. Y ¿cómo? En función, como indicaba en su publicidad, de &#8220;la       evolución del rendimiento de tres materias primas alimentarias:       azúcar, café y maíz&#8221;. Para dar garantías de la alta rentabilidad,       la publicidad no dudaba en señalar como la cotización de estos       tres productos, los últimos meses, había aumentado en un 61%, un       34% y un 38% respectivamente, debido a &#8220;la demanda creciente que       va a un ritmo superior a la producción &#8220;,&#8221; por el incremento de la       población mundial &#8220;y&#8221; su uso en agrocombustibles &#8220;.</p>
<p>Catalunya Caixa, pero, obviaba una información importante: la       especulación alimentaria, que tan buenos réditos económicos da,       aumenta el precio de los alimentos, los hace inaccesibles a       amplias capas de población en países del Sur global y condena al       hambre, a la miseria y a la muerte a miles de personas en estos       países.</p>
<p><strong>Dependencia del petróleo</strong></p>
<p>Otro elemento que agudiza la crisis alimentaria es la fuerte       dependencia del petróleo del actual modelo de producción y       distribución de alimentos. De hecho, el aumento del precio del       petróleo repercute directamente en una subida similar del coste de       los alimentos básicos. En 2007 y 2008 tanto el precio del petróleo       como el de los alimentos alcanzaron cifras récord. Entre julio de       2007 y junio de 2008, el petróleo crudo pasó de 75 dólares el       barril a 140 dólares, mientras que el precio de los alimentos       básicos aumentaba de 160 dólares a 225 dólares, según el Índice de       la FAO para los Precios de los Alimentos.</p>
<p>Y es que la agricultura y la alimentación son cada día más       &#8216;petrodependientes&#8217;. Después de la 2ª Guerra Mundial y con la       revolución verde, en los años 60 y 70, y con el supuesto de       aumentar la producción, se apostó por un modelo de agricultura       industrial e intensivo. El sistema agrícola y alimentario actual,       con alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a       nuestra mesa, con el uso de intensivo de maquinaria agrícola, de       químicos, pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales no       subsistiría sin el petróleo.</p>
<p>El aumento del precio del petróleo así como la estrategia de       diferentes gobiernos para combatir el cambio climático ha       conducido, también, a una creciente inversión en la producción de       combustibles alternativos, agrocombustibles, como el biodiesel y/o       el bioetanol, elaborados a partir de azúcar, maíz u otros. Pero       esta producción ha entrado en competencia directa con la       producción de alimentos para el consumo siendo otra de las causas       del aumento del precio de los alimentos.</p>
<p>El mismo Banco Mundial reconocía que cuando el precio del petróleo       sobrepasa los 50 dólares por barril, entonces un 1% de incremento       de su precio supone un 0.9% de aumento del precio del maíz, ya que       &#8220;por cada dólar que el precio del petróleo aumenta la rentabilidad       del etanol y, consecuentemente, la demanda de maíz para su       elaboración también crece&#8221;. Desde el año 2004, 2/3 del aumento de       la producción mundial de maíz fueron destinadas a satisfacer la       demanda norteamericana de agrocombustibles. En el año 2010, el 35%       de la cosecha de maíz de Estados Unidos, que significa un 14% de       la producción de maíz mundial, fue utilizada para producir etanol.       Y esta tendencia va al alza.</p>
<p>Pero más allá de una serie de causas como la especulación       alimentaria y el aumento del precio del petróleo que repercute en       una creciente inversión en agrocombustibles, provocando una       competencia entre la producción de cereales para el consumo o para       la automoción, nos encontramos ante un sistema agroalimentario       profundamente vulnerable y en manos del mercado. La creciente       liberalización del sector en las últimas décadas, la privatización       de bienes naturales (agua, tierra, semillas), la imposición de un       modelo de comercio internacional al servicio de los intereses       privados, etc. nos ha conducido a esta situación.</p>
<p>Mientras la agricultura y la alimentación sigan siendo       consideradas una mercancía en manos del mejor postor, y los       intereses empresariales prevalezcan por encima de las necesidades       alimentarias y los límites del planeta, nuestra seguridad       alimentaria y el bienestar de la tierra no estarán garantizados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><span style="font-family: Arial;">Esther Vivas es autora &#8220;Del campo al plato. Los circuitos de       producción y distribución de alimentos &#8220;(Icaria ed.).</span></em></p>
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		<title>Las revueltas de los recursos: El año que viviremos peligrosamente</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/01/las-revueltas-de-los-recursos-el-ano-que-viviremos-peligrosamente/</link>
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		<pubDate>Sun, 30 Jan 2011 00:56:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Introducción del editor de TomDispatch
Era un muchacho pobre de 26 años que trataba de sobrevivir y de pagar por la educación de sus hermanas. Enfrentaba cara a cara casi todos los días y de manera humillante la profunda corrupción del régimen tunecino, en forma de sobornos que no se podía permitir sólo para mantener su [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Introducción del editor de TomDispatch</strong></p>
<p><em>Era un muchacho pobre de 26 años que trataba de sobrevivir y de pagar por la educación de sus hermanas. Enfrentaba cara a cara casi todos los días y de manera humillante la profunda corrupción del régimen tunecino, en forma de sobornos que no se podía permitir sólo para mantener su pequeño puesto y el poder de una burocracia de impedírselo a su antojo. Frustrado, para protestar, se empapó en gasolina y se inmoló por el fuego (aunque la muerte tuvo lugar días más tarde).</em></p>
<p><em>Su nombre era Mohamed Bouazizi; provenía de la ciudad de Sidi Bouzid, de la cual jamás habéis oído hablar; y la suya es una historia terrible. Ahora se le conoce en todo Oriente Medio como el hombre que inició la revolución tunecina e indudablemente formará parte de la historia, junto con Thich Quang Duc, el monje budista que se sentó tranquilamente en una calle de Saigón en junio de 1963, e inició una tormenta de fuego política al inmolarse para protestar contra un gobierno sudvietnamita respaldado por EE.UU.; y Jan Palach, el estudiante checo que hizo lo mismo en la Plaza Wenceslao de Praga en enero de 1969 como reacción ante la invasión soviética de su país. En los tres casos, otros siguieron sus dolorosos ejemplos. En los tres casos la cosa terminó mal, tarde o temprano, para los que estaban en el poder.</em></p>
<p><em><span id="more-23899"></span>En todo el Oriente Medio actual, aumentan las inmolaciones y nerviosos autócratas respaldados por EE.UU. escuchan el estruendo que viene desde abajo, como el de los manifestantes que se dice que corean: “¡Somos los próximos, somos los próximos, Ben Alí, dile a Mubarak que es el próximo!”</em></p>
<p><em>Tras los eventos de Túnez, como en los recientes disturbios en Argelia, Jordania y otros sitios, está el creciente coste de cosas indispensables para la gente. En Argelia, los jóvenes manifestantes que incendiaban edificios también coreaban: “¡Traednos azúcar!”. Como señala Michael Klare, colaborador regular de TomDispatch y autor reciente de</em><em> Rising Powers, Shrinking Planet, hemos entrado en la era de las revueltas por los recursos, y no hay vuelta atrás. </em><strong><em>Tom</em></strong></p>
<div id="attachment_23894" class="wp-caption aligncenter" style="width: 585px"><img class="size-large wp-image-23894" title="Un Dolar Muerto, por Jeff Abbey Maldonado" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/01/One-Dead-Dollar-by-Jeff-Abbey-Maldonado-l.r.-575x380.jpg" alt="" width="575" height="380" /><p class="wp-caption-text">Un Dolar Muerto, por Jeff Abbey Maldonado</p></div>
<p><strong>El año que viviremos peligrosamente</strong></p>
<p><em><strong>El aumento de los precios de las materias primas y los fenómenos meteorológicos extremos amenazan la estabilidad global</strong></em></p>
<p>Preparaos  para un año escabroso. Desde ahora los precios en aumento, las fuertes  tormentas, las graves sequías e inundaciones y otros eventos inesperados  pueden causar estragos en el tejido de la sociedad global, produciendo  caos e inquietud política. Comencemos por un hecho simple: los precios  de los alimentos básicos ya se acercan o exceden de sus niveles máximos  en 2008, el año en el qu estallaron fuertes disturbios en docenas de  países de todo el mundo.</p>
<p>Por lo tanto no es sorprendente que los  expertos en alimentos y energía comiencen a advertir de que 2011 podría  ser el año en el que viviremos peligrosamente, y lo mismo podría ser  en 2012, 2013, etc., en el futuro. Hay que añadir los costes disparados  de los granos que mantienen viva a tanta gente empobrecida, un aumento  similar de los precios del petróleo -que de nuevo se acercan a niveles  no vistos desde los meses de punta de 2008–, y ya se pueden escuchar los  primeros ruidos del peligro inminente de que colapse la débil  recuperación económica. Y esos crecientes precios de la energía agregan  más leña al descontento global.</p>
<p>Los precios de los alimentos,  combinados con inmensos niveles de desempleo juvenil y una profunda  desconfianza hacia gobiernos autocráticos y represores, han provocado  disturbios y protestas masivas en Túnez que, para sorpresa del mundo,  expulsó al presidente dictador Zine al-Abidine Ben Alí y a su corrupta  familia. Y muchas de las tensiones sociales evidentes en ese país están  presentes en todo Oriente Medio y en otros sitios. Nadie puede predecir  dónde ocurrirá la próxima explosión, pero con el continuo aumento de los  precios de los alimentos y otras presiones económicas,  parece inevitable que haya más levantamientos. Puede que sean las  primeras revueltas por recursos que capten nuestra atención, pero no  serán las últimas.</p>
<p>En pocas palabras, los modelos de consumo  global comienzan ahora a desafiar los límites de los recursos naturales  del planeta. Las poblaciones siguen aumentando y de Brasil a India, de  Turquía a China, también aparecen nuevas potencias. Con ellas viene la  avidez por una vida más semejante a la estadounidense. No es  sorprendente que la demanda de materias primas básicas esté aumentando  significativamente, incluso mientras los suministros disminuyen en  muchos casos. Al mismo tiempo el cambio climático, que en sí es un  producto del uso desenfrenado de la energía, se agrega a la presión  sobre suministros, y los especuladores apuestan a una tendencia  progresivamente peor de la situación. Si se suman todos estos factores,  el camino futuro aparece cada vez más escabroso.</p>
<p><strong>Paneras sin pan</strong></p>
<p>Comencemos  por los alimentos, la materia prima más importante y volátil. Los  precios de los alimentos disminuyeron en octubre de 2008, después del  comienzo de la crisis financiera global, pero parece que fue una  anomalía. El índice global del precio de los alimentos de diciembre de  2010, elaborado por la Organización de Agricultura y Alimentos (FAO) de  la ONU, llegó a un récord de 215, un punto más que en la primavera de  2008. (En ese índice, basado en un “paquete” de alimentos básicos, una  base de 100 representa los precios medios del período 2002-2004.) De  hecho, algunos productos alimentarios, incluidos el azúcar, aceites  comestibles y grasas, se venden ahora a precios sustancialmente  superiores a los de 2008; otros, incluidos los productos lácteos,  granos, y carne, se acercan peligrosamente a niveles récord.</p>
<p>Al  comenzar el año 2011, los expertos en alimentos temen que, en pocos  meses, los precios de los alimentos básicos aumenten por encima  de umbral de 2008 y permanezcan allí, causando extremas penurias a gente  pobre en todo el mundo. “Estamos a un nivel muy elevado”, dijo,  preocupado Abdolreza Abbassian, economista de la FAO. “Estos niveles  condujeron en el período anterior a problemas y disturbios en todo el  mundo”.</p>
<p>Abbassian y sus colegas están especialmente preocupados  por el aumento del coste del maíz, el arroz, y el trigo, los cultivos  principales para miles de millones de personas en muchos de los países  más pobres. Según la FAO, a finales de 2010, los precios internacionales  de maíz y trigo ya se acercaron a su nivel máximo de 2008 (unos 260 y  340 dólares por tonelada métrica, respectivamente).</p>
<p>Los analistas  atribuyen el aumento en los precios de granos a la creciente demanda en  las naciones desarrolladas y en desarrollo, junto a una serie de  eventos catastróficos relacionados con el clima y la especulación por  parte de los inversores. Una extrema sequía y feroces incendios  destruyeron el verano pasado un gran porcentaje de la cosecha de trigo  en Rusia y Ucrania, mientras fuertes inundaciones en India y la  inundación de un 20% de Pakistán dañaron partes importantes de la  producción de granos de esos países. Al mismo tiempo, un clima  inusualmente cálido y seco limitó la producción en una serie de áreas  agrícolas cruciales.</p>
<p>Lo que hace tan preocupante el panorama  actual son las señales de que la severidad y la frecuencia de sucesos  meteorológicos extremos parecen estar aumentando. Sólo en las últimas  semanas varios sucesos semejantes apuntan a serios problemas de  suministro en el futuro. Los más significativos han sido las lluvias e  inundaciones sin precedentes en Australia, que sumergieron un área más  del doble de tamaño que California, causando estragos significativos en  los cultivos de trigo. Australia es uno de los principales productores  de trigo del mundo. Condiciones inusualmente secas en la región central  de EE.UU. y Argentina también sugieren futuros problemas en la  producción de granos y maíz. Es demasiado temprano para predecir el  tamaño de las cosechas de granos y maíz de este año, pero muchos  analistas advierten de que habrá una escasez de suministros, junto con  altísimos precios.</p>
<p>Los analistas de las tendencias dominantes y  los funcionarios gubernamentales se muestran reacios a atribuir este  atropellamiento de sucesos climáticos extremos al calentamiento global.  Inmensas variaciones en las precipitaciones pueden ser normales,  especialmente en sitios como Australia, susceptibles a oscilaciones de  la temperatura del océano como El Niño/La Niña, y los políticos temen  asumir la responsabilidad de un problema tan masivo como el cambio  climático. Pero la teoría del cambio climático ha sugerido hace tiempo  que la tendencia al calentamiento –2010 empató con 2005 como año más  caluroso registrado y nueve de los diez años más calurosos han tenido  lugar en la última década– vendrá acompañada por un aumento en la  frecuencia y severidad de las tormentas. Es difícil escapar a la  conclusión de que los recientes sucesos, incluidas las inundaciones  australianas, están vinculados al aumento de las temperaturas globales.</p>
<p><strong>Vuelve la crisis de la energía</strong></p>
<p>Los  crecientes precios de los alimentos están siendo impulsados por  inversiones especulativas así como por el aumento del precio del  petróleo. En parte como respuesta a la disminución del valor del dólar,  algunos inversionistas están colocando su dinero en futuros alimentarios  (junto con el dólar y la plata) como un seguro especulativo. Al mismo  tiempo el precio del petróleo se mueve hacia la marca de 100 dólares,  haciendo que sea cada vez más rentable para los agricultores que pasen  de la producción de maíz para el consumo humano a producirlo para  fabricar etanol, lo que a su vez reduce la cantidad de superficie  agrícola dedicada a los alimentos básicos. El petróleo tendría que caer  por debajo de 50 dólares por barril para que el cultivo de maíz como  producto alimentario sea competitivo con la producción de etanol –y no  es probable que eso suceda-. Por lo tanto, incluso si se produce más  maíz este año, habrá menos disponible para fines alimentarios y el  precio de lo que quede tenderá a subir.</p>
<p>El precipitado aumento de  los precios del petróleo ha sorprendido a los expertos. No hace mucho,  el Departamento de Energía de EE.UU. (DoE) proyectaba una banda de  fluctuación de precios entre 70 y 80 dólares por barril en 2011, pero al  comenzar el año el petróleo ya empezó a venderse a más de 90 dólares el  barril y algunos analistas predicen que llegará a 100 dólares antes de  fin de año. Algunos hablan incluso de 150 dólares el barril y de precios  de gasolina en la gasolinera de 4 dólares o más. Si los precios suben  por encima de 100 dólares, los gastos de consumo globales podrían sufrir  otra caída vertical.</p>
<p>“Los precios del petróleo entran en una  zona peligrosa para la economía global”, dice Fatih Birol, economista  jefe de la Agencia Internacional de Energía (IEA). “Las facturas por  importación de petróleo se están convirtiendo en una amenaza para la  recuperación económica”.</p>
<p>Como en el caso de los alimentos, el  creciente coste del petróleo es producto de la creciente demanda,  suministro insuficiente e inversiones especulativas. Según las últimas  proyecciones de la IEA, el consumo global diario de petróleo en 2011  será de un promedio de 87,4 millones de barriles, un aumento de cerca de  dos millones de barriles en comparación con el primer trimestre de  2010. Gran parte de la demanda adicional proviene de China, donde una  nueva clase media compra automóviles a un ritmo récord, así como de  EE.UU., donde los consumidores hasta ahora cautelosos vuelven lentamente  a sus costumbres de conducción previas a 2008.</p>
<p>En días en los  que la industria petrolera vive tasas de producción en decadencia en  muchos campos petrolíferos existentes y descubre que es cada vez más  difícil aumentar la producción, incluso dos millones de barriles  adicionales por día podrían representar una imponente amenaza (y se  espera más demanda en los próximos años). En EE.UU., por ejemplo, se  ponen muchas esperanzas en la exploración petrolera en las aguas  profundas del Golfo de México y mar adentro en Alaska, pero después del  desastre de BP, ésta parece una perspectiva vana. La producción en  México y en el Mar del Norte, dos sitios preferidos en los últimos años,  enfrenta una aguda disminución, mientras otros productores claves,  incluidos los de oriente Medio, se esfuerzan por mantener los actuales  niveles de producción en los campos existentes.</p>
<p>Muchos analistas  de la energía creen que el mundo se encuentra (o pronto llegará) en el  pico del petróleo –el momento en el cual la producción global de  petróleo llega a un máximo nivel diario sustentable y comienza una  disminución irreversible a largo plazo-. Otros afirman que siguen siendo  posibles mayores niveles de producción. Sea cual sea la realidad, en  este momento la industria petrolera descubre que cada vez es más  difícil, e incluso más costoso, aumentar la producción por encima de los  niveles actuales. Esto, combinado, con la insaciable demanda, hace que  los precios suban a las nubes.</p>
<p>En estas circunstancias, a los  especuladores los vuelve a atraer el mercado petrolero como una apuesta  bastante interesante. Tales especuladores ayudaron a aumentar los  precios del petróleo a un récord de 147 dólares por barril en 2008, pero  huyeron del mercado cuando los precios se derrumbaron al orientarse la  economía estadounidense hacia la catástrofe. Ahora vuelven. “Los fondos  de alto riesgo y los inversionistas privados están comprando  instrumentos financieros vinculados al precio del crudo, y al hacerlo  ayudan a aumentar los precios del petróleo”, informó el <em>Wall Street Journal</em> a finales de diciembre.</p>
<p>La  mayoría de los analistas espera un aumento de los precios durante esta  primavera o verano cuando los automovilistas estadounidenses vuelvan a  las calles. “Tendremos una recuperación primaveral que nos llevará a  entre 3,10 y 3,50 dólares por galón de gasolina en las estaciones de  servicio de EE.UU.”, predijo Tom Kloza, analista petrolero jefe de Oil  Price Information Service.</p>
<p>El aumento del precio de la gasolina, a  su vez, afectará a los consumidores precisamente cuando muestran  señales de volver a abrir sus billeteras. No menos preocupante es que  países importadores de petróleo como EE.UU., Japón, y muchos de Europa,  se enfrentarán a facturas crecientes por las importaciones de  combustible, debilitando aún más unas economías que ya padecen una  profunda debilidad.</p>
<p>Según algunos cálculos, los precios del  petróleo agregaron otros 72.000 millones de dólares al gigantesco  déficit de la balanza de pagos del año pasado. Europa tuvo que pagar  otros 70.000 millones de dólares adicionales por el petróleo importado y  Japón 27.000 millones. “Es una historia muy significativa”, dice Fatih  Birol de la IEA sobre los últimos datos del precio del petróleo. “2010  hizo sonar las primeras campanas de alarma y los niveles de precio de  2011 podrían llevarnos a la misma crisis financiera que vimos en 2008”.</p>
<p>Aumentos  de los precios de los alimentos que llevan a disturbios, protestas, y  revueltas, crecientes precios del petróleo, un inmenso desempleo mundial  y una recuperación colapsada. Todo parece el conjunto perfecto de  condiciones previas para un tsunami global de inestabilidad y  turbulencia. Sucesos como los de Argelia y Túnez nos dan sólo una idea  de lo que podría parecer ese remolino, pero dónde y cómo volverán a  estallar, y de qué forma, es una incógnita. Pero estamos seguros que  todavía no hemos visto cómo podrían ser las revueltas por los recursos  que, en los próximos años, podrían alcanzar una intensidad que apenas  podemos imaginar en la actualidad.</p>
<p><em><strong>Michael T. Klare es profesor de estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College. Su último libro es <em>Rising Powers, Shrinking Planet: The New Geopolitics of Energy</em> (Metropolitan Books).</strong></em></p>
<p>﻿</p>
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		<title>Resource Revolts: The Year of Living Dangerously</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Jan 2011 01:13:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Rising Commodity Prices and Extreme Weather Events Threaten Global Stability
Get ready for a rocky year.  From now on, rising prices,  powerful storms, severe droughts and floods, and other unexpected events  are likely to play havoc with the fabric of global society, producing  chaos and political unrest. Start with a simple fact: the [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23894" class="wp-caption aligncenter" style="width: 585px"><img class="size-large wp-image-23894" title="One Dead Dollar by Jeff Abbey Maldonado l.r." src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/01/One-Dead-Dollar-by-Jeff-Abbey-Maldonado-l.r.-575x380.jpg" alt="" width="575" height="380" /><p class="wp-caption-text">One Dead Dollar, by Jeff Abbey Maldonado</p></div>
<p><em><strong>Rising Commodity Prices and Extreme Weather Events Threaten Global Stability</strong></em></p>
<p>Get ready for a rocky year.  From now on, rising prices,  powerful storms, severe droughts and floods, and other unexpected events  are likely to play havoc with the fabric of global society, producing  chaos and political unrest. Start with a simple fact: the prices of  basic food staples are already approaching or exceeding their 2008  peaks, that year when deadly riots erupted in dozens of countries around  the world.</p>
<p>It&#8217;s not surprising then that food and energy experts are beginning  to warn that 2011 could be the year of living dangerously &#8212; and so  could 2012, 2013, and on into the future.  Add to the soaring cost of  the grains that keep so many impoverished people alive a comparable rise  in oil prices &#8212; again nearing levels not seen since the peak months of  2008 &#8212; and you can already hear the first rumblings about the tenuous  economic recovery being in danger of imminent collapse.  Think of those  rising energy prices as adding further fuel to global discontent.<span id="more-23892"></span></p>
<p>Already, combined with staggering levels of youth unemployment and a  deep mistrust of autocratic, repressive governments, food prices have  sparked riots in Algeria and mass protests in Tunisia that, to the  surprise of the world, ousted long-time dictator President Zine  al-Abidine Ben Ali and his corrupt extended family.  And many of the  social stresses evident in those two countries are present across the  Middle East and elsewhere.  No one can predict where the next explosion  will occur, but with food prices still climbing and other economic  pressures mounting, more upheavals appear inevitable. These may be the  first resource revolts to catch our attention, but they won&#8217;t be the  last.</p>
<p>Put simply, global consumption patterns are now beginning to  challenge the planet&#8217;s natural resource limits.  Populations are still  on the rise, and from Brazil to India, Turkey to China, new powers are  rising as well.  With them goes an urge for a more American-style life.   Not surprisingly, the demand for basic commodities is significantly on  the rise, even as supplies in many instances are shrinking.  At the same  time, climate change, itself a product of unbridled energy use, is  adding to the pressure on supplies, and speculators are betting on a  situation trending progressively worse.  Add these together and the road  ahead appears increasingly rocky.</p>
<p><strong>Breadbaskets without Bread</strong></p>
<p>Let&#8217;s begin with food, the most important and volatile of these  commodities.  Food prices declined in October 2008 after the onset of  the global financial crisis, but that seems to have been an anomaly.   The December 2010 <a href="http://www.fao.org/giews/english/gfpm/index.htm" target="_blank">index of global food prices</a> compiled by the U.N.&#8217;s Food and Agricultural Organization (FAO) hit a  record 215, one point higher than in the spring of 2008.  (In that  index, based on a &#8220;bundle&#8221; of food staples, a baseline of 100 represents  average prices in 2002-2004.)  In fact, some food products, including  sugar, cooking oils, and fats, are now trading substantially above their  2008 levels; others, including dairy products, grains, and meat, are  inching perilously close to record levels.</p>
<p>As 2011 begins, food experts fear that, within months, prices for key  staples will climb above the 2008 threshold and stay there, causing  extreme hardship for poor people around the world.  &#8220;We are at a very  high level,&#8221; <a href="http://www.nytimes.com/2011/01/06/business/global/06food.html" target="_blank">said</a> a worried Abdolreza Abbassian, an economist at the FAO.  &#8220;These levels  in the previous episode led to problems and riots across the world.&#8221;</p>
<p>Of  particular concern to Abbassian and his colleagues is the rising cost  of corn, rice, and wheat, the staple crops of billions in many of the  poorest countries.  According to the FAO, by the end of 2010  international corn and wheat prices were already approaching their 2008  peak levels (about $260 and $340 per metric ton, respectively).</p>
<p>Analysts <a href="http://online.wsj.com/article/SB20001424052748704803604576077751817700340.html" target="_blank">attribute</a> the rise in grain prices to growing demand in both developed and  developing nations, along with a number of cataclysmic weather-related  events and speculation by investors.  An <a href="http://www.reuters.com/article/idUSTRE6751T820100812" target="_blank">extreme drought</a> and fierce fires last summer destroyed a large percentage of the wheat  crop in Russia and Ukraine, while heavy flooding in India and the <a href="http://www.tomdispatch.com/post/175292/tomgram:_juan_cole,_the_media_as_a_security_threat_to_america__/" target="_blank">inundation of 20% of Pakistan</a> damaged significant parts of the grain output of those countries. At  the same time, unusually hot and dry weather suppressed production in a  number of other key farming areas.</p>
<p>What makes the picture look so worrisome today are <a href="http://www.nytimes.com/2011/01/13/science/earth/13climate.html" target="_blank">indications</a> that the severity and frequency of extreme weather events appear to be  on the rise.  In the past few weeks alone, several such events point the  way to serious supply problems ahead.  Most significant has been the <a href="http://www.reuters.com/article/idUSTRE70B1XF20110112" target="_blank">unprecedented rainfall and flooding</a> in Australia that put an area more than <a href="http://www.nytimes.com/2011/01/15/world/asia/15australia.html" target="_blank">twice the size of California</a> largely underwater, significantly disrupting wheat cultivation there.   Australia is one of the world&#8217;s leading wheat producers.  Unusually dry  conditions in the American Midwest and <a href="http://www.businessweek.com/news/2011-01-20/argentina-s-corn-crop-forecast-cut-4-9-on-drought.html" target="_blank">Argentina</a> have also hinted at future problems in grain and corn output.  It&#8217;s  still too early to predict the size of this year&#8217;s grain and corn  harvests, but many analysts are <a href="http://www.nytimes.com/2011/01/06/business/global/06food.html" target="_blank">warning</a> of a shortfall in supplies, along with sky-high prices.</p>
<p>Mainstream analysts and government officials are loathe to attribute  this traffic jam of extreme weather events to global warming.  Huge  variations in rainfall can be normal, especially in places like  Australia that are susceptible to El Niño/La Niña ocean-temperature  oscillations, and politicians are fearful of assuming responsibility for  a problem as massive as climate change.  But climate change theory has  long suggested that the warming trend &#8212; 2010 tied 2005 for the <a href="http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2011/01/12/AR2011011204692.html" target="_blank">warmest year on record</a> and nine of the 10 warmest years have come <a href="http://www.earth-policy.org/indicators/C51/temperature_2011" target="_blank">in the last decade</a> &#8212; will be accompanied by an increase in the frequency and severity of  storms.  It&#8217;s hard to escape the conclusion that recent events,  including those Australian floods, are tied to rising global  temperatures.</p>
<p><strong>The Energy Crisis Returns</strong></p>
<p>Soaring food prices are being driven as well by <a href="http://www.nytimes.com/2010/12/29/business/29views.html" target="_blank">speculative investments</a> and the rising price of oil.  Partly in response to the diminishing  value of the dollar, some investors are sinking their money into food  futures (along with gold and silver) as a speculative hedge.  At the  same time, the price of oil is edging toward the <a href="http://online.wsj.com/article/BT-CO-20110117-702725.html" target="_blank">$100 mark</a>,  making it increasingly profitable for farmers to switch from growing  corn for human consumption to growing it for the manufacture of ethanol,  which in turn reduces the amount of farm acreage devoted to staples.   Oil would have to fall below $50 per barrel to make the cultivation of  corn as a food product competitive with ethanol production &#8212; and that&#8217;s  not likely to happen.  So even if more corn is produced this year, less  will be available for food purposes and the price of what remains is  bound to rise.</p>
<p>The precipitous rise in oil prices has startled the experts.  Not so  long ago, the U.S. Department of Energy (DoE) was projecting a price  range of $70-$80 per barrel in 2011, but as the year began oil was  already trading above $90 a barrel and some analysts <a href="http://online.wsj.com/article/SB10001424052748704774604576035290675557706.html" target="_blank">predict</a> that it will reach $100 before the year is out.  A few are even talking about the <a href="http://www.thestreet.com/story/10978668/1/record-oil-gas-prices-loom-as-financial-reform-fails.html?cm_ven=GOOGLEN" target="_blank">$150 barrel</a> and gas prices at the pump of $4 or more.  If prices climb above $100, global consumer spending could take another nosedive.</p>
<p>&#8220;Oil prices are entering a dangerous zone for the global economy,&#8221; <a href="http://www.ft.com/cms/s/0/056db69c-1836-11e0-88c9-00144feab49a.html#axzz1BEYwzAJm" target="_blank">says</a> Fatih Birol, the chief economist for the International Energy Agency  (IEA).  &#8220;The oil import bills are becoming a threat to the economic  recovery.&#8221;</p>
<p>As with food, the rising cost of oil is a product of growing demand,  insufficient supplies, and speculative investments.  According to the <a href="http://omrpublic.iea.org/" target="_blank">most recent projections</a> from the IEA, daily global oil consumption in 2011 will average 87.4  million barrels, an increase of about two million barrels from the first  quarter of 2010.  Much of the extra demand is coming from China, where a  newly-minted middle class is <a href="http://www.nytimes.com/2010/12/24/world/asia/24beijing.html" target="_blank">buying automobiles</a> at a record clip, as well as from the United States, where previously  cautious consumers are slowly returning to pre-2008 driving habits.</p>
<p>At a time when the oil industry is experiencing declining rates of  output at many existing oil fields and finding it ever more difficult to  add production, even two million extra barrels per day can be a  daunting challenge (and greater demand is expected in the coming  years).  In the United States, for example, much hope was placed in oil  exploration in the deep waters of the Gulf of Mexico and offshore  Alaska, but in the wake of the BP disaster, this seems like a forlorn  prospect.  Production in Mexico and the North Sea, two bright spots of  recent years, is facing a sharp decline, while other <a href="http://www.emirates247.com/news/region/saudi-oil-analyst-disputes-high-supply-theory-2010-11-10-1.315931" target="_blank">key producers</a>, including those in the Middle East, are struggling to maintain current output levels at existing fields.</p>
<p>Many energy analysts believe that the world is at (or will soon reach) <a href="http://www.tomdispatch.com/post/175082" target="_blank">peak oil</a> &#8212; the moment when global petroleum output achieves a maximum  sustainable daily rate and begins a long-term, irreversible decline.   Others contend that higher levels of output are still possible.   Whatever the truth of the matter, at this moment the oil industry is  finding it increasingly difficult, and ever more costly, to boost output  above current levels.  This, combined with insatiable demand, is  driving prices skyward.</p>
<p>Under these circumstances, speculators are again being drawn into the  oil market as a rare sure bet.  Such speculators helped push oil prices  to a record $147 per barrel back in 2008, but fled the market when  prices crashed as the American economy headed to a meltdown.  Now,  they&#8217;re coming back.  &#8220;Hedge funds and private investors are buying up  financial instruments tied to the price of crude, and thereby helping  push up oil prices,&#8221; the <em>Wall Street Journal</em> <a href="http://online.wsj.com/article/SB10001424052748704774604576035290675557706.html" target="_blank">reported</a> in late December.</p>
<p>Most analysts are expecting a price surge this spring or summer when  American motorists hit the road.  &#8220;We will have a spring rally that will  take us to between $3.10 and $3.50 a gallon for gasoline at service  stations in the United States,&#8221; <a href="http://www.nytimes.com/2010/12/11/business/energy-environment/11oil.html" target="_blank">predicted</a> Tom Kloza, chief oil analyst at the Oil Price Information Service.</p>
<p>The rising price of gas will, in turn, hurt consumers just as they  show signs of opening their wallets again.  No less worrisome,  oil-importing countries like the United States, Japan, and many in  Europe will face soaring bills for fuel imports, further enfeebling  economies already suffering from profound weakness.</p>
<p>According to some calculations, oil prices added another $72 billion  to America&#8217;s mammoth balance-of-payments deficit last year.  Europe had  to cough up an additional $70 billion for imported oil and Japan $27  billion.  &#8220;It is a very telling story,&#8221; <a href="http://www.worldenergyoutlook.org/quotes.asp" target="_blank">says</a> the IEA&#8217;s Fatih Birol of recent oil-price data.  &#8220;2010 rang the first  alarm bells and 2011 price levels could bring us to the same financial  crisis times that we saw in 2008.&#8221;</p>
<p>Rising food prices leading to riots, protests, and revolts, mounting  oil prices, mammoth worldwide unemployment, and a collapsed recovery &#8212;  it looks like the perfect set of preconditions for a global tsunami of  instability and turmoil.  Events in Algeria and Tunisia give us just an  inkling of what this maelstrom might look like, but where and how it  will next erupt, and in what form, is anyone&#8217;s guess.  A single  guarantee: we haven&#8217;t seen the last of resource revolts which, in the  coming years, could reach an intensity we scarcely imagine today.</p>
<p><em>Michael T. Klare is a professor of peace and world security studies at Hampshire College, a <a href="http://www.tomdispatch.com/post/175264/tomgram:_michael_klare,_the_coming_era_of_energy_disasters" target="_blank">TomDispatch regular</a>, and the author, most recently, of </em><a href="http://www.amazon.com/dp/0805089217/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20" target="_blank">Rising Powers, Shrinking Planet</a><em>.   To listen to Timothy MacBain&#8217;s latest TomCast audio interview in which  Klare discusses what rising food prices mean globally, <a href="http://tomdispatch.blogspot.com/2011/01/oil-and-vinegar.html" target="_blank">click here </a>or, to download it to your iPod, <a href="http://click.linksynergy.com/fs-bin/click?id=j0SS4Al/iVI&amp;subid=&amp;offerid=146261.1&amp;type=10&amp;tmpid=5573&amp;RD_PARM1=http%3A%2F%2Fitunes.apple.com%2Fus%2Fpodcast%2Ftomcast-from-tomdispatch-com%2Fid357095817" target="_blank">here</a>.</em><em> A documentary movie version of his previous book, “Blood and Oil,” is <a href="http://www.bloodandoilmovie.com/" target="_blank">available</a> </em><em>from the Media Education Foundation.</em></p>
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		<title>FAO: el hambre en América Latina no es por escasez sino por falta de acceso</title>
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		<pubDate>Fri, 30 Apr 2010 02:59:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En América Latina el problema del hambre que afecta a 53 millones de personas no se debe a la escasez de alimentos, sino a la falta de acceso a ellos en amplios sectores de la población, advirtió la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fuente: <a href="http://www.jornada.unam.mx/2010/04/27/index.php?section=economia&amp;article=021n2eco" target="_blank">La Jornada</a></p>
<div id="attachment_15280" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><img class="size-full wp-image-15280" title="hambre por fanny rabel" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/04/hambre-por-fanny-rabel.jpg" alt="" width="400" height="287" /><p class="wp-caption-text">Hambre, por Fanny Rabel</p></div>
<p>por Notimex, Afp y Dpa</p>
<p>Roma, 26 de abril. En América Latina el problema del hambre que afecta a 53 millones de personas no se debe a la escasez de alimentos, sino a la falta de acceso a ellos en amplios sectores de la población, advirtió la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El organismo informó también que las exportaciones de pescado en el mundo, que alcanzaron 102 mil millones de dólares en 2008, y cayeron en 2009 a consecuencia de la crisis económica global.</p>
<p>Expertos del organismo apostaron por revisar políticas agrícolas, apoyar la investigación y recuperar mercados para erradicar la pobreza y el hambre en Latinoamérica y el Caribe.<span id="more-15268"></span></p>
<p><strong>Se produce más de lo necesario</strong></p>
<p>&#8220;El problema del hambre en América Latina no es de producción de alimentos sino de acceso a ellos, ya que en conjunto la región produce más alimentos de los que necesita&#8221;, criticó el director de políticas de la oficina de la FAO para América Latina y el Caribe, Fernando Soto, en la 31 conferencia regional de la organización, inaugurada en Panamá.</p>
<p>Según la FAO, América Latina y el Caribe se caracterizan por la alta volatilidad de los precios de productos básicos, en especial los alimentos, lo que dificulta su acceso a los más pobres.</p>
<p>La inflación, el desempleo, la disminución de las remesas y los altos precios alimentarios han reducido los ingresos reales de los segmentos más pobres de la población y agravaron sus dificultades de acceso a una alimentación adecuada.</p>
<p>América Latina &#8220;es una región exportadora principalmente de cereales&#8221;, y algunos países sudamericanos &#8220;son exportadores netos&#8221; de trigo, maíz y carne, algo que no ha impedido que tras la crisis el número de hambrientos haya ascendido a 53 millones de personas en la región, el mismo de hace 20 años, manifestó.</p>
<p>&#8220;Todavía la pobreza es muy elevada y buena parte de la población no tiene los ingresos suficientes, y aunque los alimentos estén disponibles, no hay cómo comprarlos&#8221;, añadió.</p>
<p>La FAO opina que los países deben incrementar su producción agraria y pesquera, centrándose en la producción agrícola familiar donde se facilite el acceso de los pequeños productores a la tecnología, las semillas mejoradas y los créditos bancarios para sufragar los costos de la cosecha.</p>
<p>&#8220;La FAO ve con muy buenos ojos y apoya a los gobiernos que toman medidas para revalorar la pequeña agricultura y para aumentar la producción interna de alimentos&#8221;, añadió.</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Africa&#8217;s Land and Family Farms &#8211; Up for Grabs?</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 04:31:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Source: GRAIN
by Joan Baxter
January 2010
Over the years many Big Ideas have been imposed on Africa from outside. The latest is that the region should sell or lease millions of hectares of land to foreign investors, who will bring resources and up-to-date technology. None of the blueprints has worked, and African farmers have become increasingly impoverished. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-medium wp-image-12606" title="zimbabwe_maize" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/02/zimbabwe_maize-300x189.jpg" alt="" width="300" height="189" />Source: <a href="http://www.grain.org/seedling/?id=666" target="_blank">GRAIN</a></p>
<p>by Joan Baxter<br />
January 2010</p>
<p>Over the years many Big Ideas have been imposed on Africa from outside. The latest is that the region should sell or lease millions of hectares of land to foreign investors, who will bring resources and up-to-date technology. None of the blueprints has worked, and African farmers have become increasingly impoverished. It is time for Africans to turn to their own histories, knowledge and resources.<span id="more-12516"></span></p>
<p>In the early 1990s, when I was living in northern Ghana, an elderly woman farmer decided that I needed some education. In a rather long lecture, she detailed the devastating effects that the Green Revolution &#8211; the first one, which outside experts and donors launched in Africa in the 1960s and 70s &#8211; had had on farmers&#8217; crops, soils, trees and lives. She said that the imported seeds, fertilisers, pesticides and tractors, the instructions to plant row after row of imported hybrid maize and cut down precious trees that protected the soils and nourished the people &#8211; even the invaluable shea nut trees &#8211; had ruined the diverse, productive farming systems that had always sustained her people. When she finished, she cocked an eye at me and asked, with a cagey grin, &#8220;Why do you bring your mistakes here?&#8221; By &#8220;you&#8221; I think she meant the people &#8211; foreigners and Africans in their employ &#8211; who tramp all over the continent implementing big development ideas. These great schemes are generally concocted even higher up the decision-making chain in distant world financial capitals, often by free-market economists, bankers and billionaire philanthropists who wouldn&#8217;t know a shea nut from a peanut.</p>
<p>At the time, I had no answer to her question. But now, two decades later, I think I do. It&#8217;s taken years of patient teaching by African farmers from Zambia to Uganda, from Kenya to Cameroon and Mali. And, most recently, it was all summed up clearly for me by members of COPAGEN, a coalition of African farmer associations, scientists, civil society groups and activists who work to protect Africa&#8217;s genetic heritage, farmers&#8217; rights, and their sovereignty over their land, seeds and food. These knowledgeable people have shown me that the answer is quite straightforward: many of those imported mistakes, disguised as solutions for Africa, are very, very profitable, at least for those who design and make them.</p>
<p>Not, however, for the average African farming family or even the average African whose interests, they would have us believe, are being served by the big plans for progress and development. There have been many such schemes over the years, nearly all of them promoting the unfettered free market and the re-regulation of the private sector; that is, the regulations that curtailed their cowboy capitalism had to be lassoed and put down so that new ones to protect their profitable stampede over the public sector could be put in place.</p>
<p>Hence all those years of structural adjustment programmes in Africa, poverty reduction or alleviation schemes, the first Green Revolution and liberalised trade that cranked open Africa&#8217;s doors to the dumping on the continent of cheap imports and subsidised foodstuffs, which stifled African industries and undermined African farmers who, the same free-market gurus paradoxically said, should not be subsidised.<br />
<strong><br />
Triple whammy</strong></p>
<p>These monetarist schemes have helped to make Africa poorer and ever more dependent on foreign donor and investor capital, and thus more vulnerable to still more of the Big Ideas and never-ending plans to profit from Africa while pretending to develop it. So that now, even as Africans struggle to confront the triple whammy of the global food crisis, the financial crisis and climate change &#8211; all offspring of the unfettered free-market financial system &#8211; the same big planners are at it again with more of the same mistakes disguised as solutions for Africa.</p>
<p>These days, they&#8217;re blowing a perfectly awful storm all the way across Africa, this one designed to strike right at the heart of the continent &#8211; its farms and the families and communities that work them, who account for 70 per cent of Africa&#8217;s population. If left to blow itself out, African farmers may find themselves, one day in the not-so-distant future, without land to cultivate, their social structures and communities destroyed. They may find themselves without seed to call their own to share with each other. The crop varieties their forefathers had developed will have been &#8220;improved&#8221; and then privatised by foreigners who claim exclusive rights over their use. Crucial water catchment areas and vast tracts of woodland needed to combat climate change will have been converted to vast water- and fossil-fuel-guzzling industrial plantations for food and agrofuels, all run by giant agribusinesses and foreign investors, absent landlords and bosses who may never in their lavish lives have soiled their soft hands in a farm field.</p>
<p>The latest Big Idea is for massive &#8220;foreign direct investment&#8221; (FDI) in Africa, and especially African agriculture, by countries, donors, financial institutions, corporations, everyone who&#8217;s anyone in the upper echelons of the world&#8217;s financial architecture, anyone awash with capital on the look-out for high returns. The spin on FDI is that it offers Africa wondrous &#8220;opportunities&#8221;, a &#8220;win-win&#8221; situation, the only way to eradicate hunger and poverty. And just to make sure there&#8217;s absolutely nothing impeding the onslaught of investment, so-called donor nations, working in cahoots with their corporate partners, international financial institutions and development banks, are busy helping African governments to &#8220;harmonise&#8221; laws across the continent to &#8220;improve the legal framework for business&#8221;, to set up &#8220;one-stop shops&#8221; for investors, to &#8220;secure&#8221; landholdings by privatising them, and to open the doors for genetically modified (GM) crops and for the patenting of crop and tree varieties.</p>
<p>Across the continent, presidents are toeing the line, going along with the spin, pleading for still more foreign investment, literally putting their countries up for auction. The Tony Blair Foundation, and indeed the former British prime minister himself, invited rich and powerful investors to a meeting of the special Consultative Group on Sierra Leone in November 2009, at which the impoverished West African nation was, in essence, offering up its resources on a silver platter to foreign investors interested in land, diamonds, bauxite &#8230; whatever the war-ravaged country still has left to sell. Apparently, however, the investors didn&#8217;t need to come to Sierra Leone to stake out their claims; rather than hold the Great Sierra Leone Sale in Freetown, the Tony Blair Foundation decided to host it in London.</p>
<p><strong>School of neoliberal dogma</strong></p>
<p>As if there were no tomorrow, African leaders, well schooled in the neoliberal dogma of the World Bank and Wall Street, are welcoming the land-grabbing &#8220;investors&#8221; who are flocking to Africa to acquire vast tracts of land to produce food crops or agrofuels, depending on which would be most profitable at any given moment in the market. Some are just speculators, plain and simple, grabbing chunks of Africa as an investment, the new favourite hedge fund.</p>
<p>It is almost impossible to know just how much of Africa has been sold or leased out in the past two years because the deals are shrouded in secrecy and happening at such a pace that GRAIN works daily to try to keep up with the deals on its farmlandgrab website.1 More than US$100 billion has been mobilised in the past two years for investing in land, the trick being, according to one analyst &#8220;not to harvest food but to harvest money&#8221;.2 There are estimates that in this period, 30 million hectares (an area the size of Senegal and Benin together) have been grabbed, in at least 28 countries in Africa.3 Ethiopia is offering more than a million hectares of what it calls &#8220;virgin&#8221; land to foreign investors. Almost a third of Mozambique is, quite literally, up for grabs. It was just such a land investment deal between the South Korean company, Daewoo, and the former president of Madagascar, which would have accorded Daewoo about half of the country&#8217;s arable land for industrial monoculture &#8211; production of food and agrofuels for export to Korea &#8211; that contributed to the political turbulence and the overthrow of President Ravalomanana, and the apparent cancellation of that particular deal. There is sure to be more political turbulence and conflict, neither of which Africa needs, as Africans realise what is happening to their land and farms.</p>
<p>Along with the African governments and chiefs who are happily and quietly selling or leasing the land out from under their own people, those running the show at the global level include the World Bank, its International Finance Corporation (IFC), the International Rice Research Institute (IRRI) of the Consultative Group on International Agricultural Research (CGIAR), the European Bank for Reconstruction and Development (EBRD), and many other powerful nations and institutions. The US Millennium Challenge Corporation (MCC) is busy reforming landownership laws in its member countries and proud to be doing so, as I found out in their Benin office. Such privatisation threatens to destroy traditional communal approaches to land ownership in Africa, but it will make it easier to sell or lease land to foreign investors.</p>
<p>Jacques Diouf, Director General of the UN Food and Agriculture Organisation (FAO), originally called the land-grabbing a system of &#8220;neo-colonialism&#8221;,4 but since then the FAO appears to have joined the ranks of the World Bank et al., who support the land-grabbing and are working towards a &#8220;framework&#8221; that will promote &#8220;responsible&#8221; investment to make it a &#8220;win-win&#8221; situation.5 Which means, of course, that there will be lots of fancy rhetoric, lofty promises, high-level meetings and conferences, and business will continue as usual. Africans lose-lose, investors win-win.</p>
<p>Investors never have been, are not, and never will be in the business of helping hungry Africans to feed themselves and to solve the problem of food insecurity, which has been so aggravated by earlier Big Ideas to liberalise trade and revolutionise agriculture. The offshore farming of food or of agrofuels for export, or just as investment, is big business. For profit.<br />
<strong><br />
The greenwash factor</strong></p>
<p>GRAIN and COPAGEN say that those grabbing Africa&#8217;s farmland are as diverse as they are numerous. They note the complicity of African governments and say that some African &#8220;barons&#8221; are also snapping up land. Some grabbers are countries anxious to secure their own future food supplies, such as China, India, Japan and other Asian countries, Saudi Arabia and other Gulf States and Libya. Other land-grabbers are buying and leasing vast tracts of land in Africa as a lucrative investment, or, as one analyst puts it, &#8220;an asset like gold, only better&#8221;.6 Among them are multinational agribusinesses, and investment houses, such as Goldman Sachs and Morgan Stanley, that cater to the super-rich. Others getting in on the new land rush are energy and mining companies, who greenwash their fuel-guzzling industrial plantation schemes in an attempt to cash in on public goodwill to try to tackle climate change with large-scale production of agrofuels from food crops such as palm oil, sugarcane and maize, or non-food crops such as jatropha. All of these require enormous amounts of water &#8211; and fossil fuels that cause climate change &#8211; to produce. And this on land that should be in the hands of farming families.</p>
<p>Ah yes, Africa&#8217;s farm families. Those are the people for whom there is another Very Big Idea going on. It&#8217;s the Alliance for a Green Revolution in Africa (AGRA), which claims to be working in smallholder farmers&#8217; interests by &#8220;catalysing&#8221; a green revolution in Africa. Yes, another one. AGRA&#8217;s Green Revolution Number Two is being bankrolled primarily by the Bill &amp; Melinda Gates Foundation, along with the Rockefeller Foundation, which bankrolled Green Revolution Number One. But it has roped in many major development banks, UN agencies and the CGIAR (among others) for the massive undertaking of revolutionising African agriculture. AGRA is run by several people with close ties to the biotech monster Monsanto, and, just like Green Revolution Number One, it recommends &#8220;modern&#8221; technological solutions such as imported fertilisers and purchased seeds. While it denies that GM crops are necessarily involved, the Gates Foundation has also offered US$5.4 million to the Donald Danforth Plant Science Center, a US institute funded heavily by Monsanto, to expedite the acceptance by African governments of GM crops for field testing.7 One does want to ask the worshippers of modern technology and proponents of industrial models of commercial agriculture and agribusiness why, when these are supposedly so productive, they are so heavily subsidised in Europe and the US. To render African agriculture commercially profitable, as AGRA aims to do, the Gates Foundation admits (not publicly, but in a leaked document) that it may eventually be necessary to promote &#8220;land mobility&#8221;, doublespeak for smallholder farmers being removed from their land.8</p>
<p><strong>AGRA closes the gates</strong></p>
<p>Before it set out to re-invent the African farm, did AGRA revisit liberalised trade policies that have suppressed prices for African produce and hurt Africa&#8217;s farmers? Did it examine the economic dogma imposed on Africa that destroyed agricultural extension programmes and reduced government spending on agricultural investment, research and infrastructure? Did it do its homework and take stock of the countless studies of the myriad advantages of resilient, holistic, small-scale farms that rely on the sharing of local seed varieties and traditional knowledge and crop/tree diversity and that reduce risks? Did it examine ways to promote and improve these environmentally sustainable systems? Did it pay more than lip service to the landmark study, the International Assessment of Agricultural Knowledge, Science and Technology for Development (IAASTD), carried out by dozens of scientists over many years and initiated by the World Bank itself, which in April 2009 concluded that agro-ecological agriculture by smallholder farmers was the best solution of all? The answer to all of these questions is: No.</p>
<p>More importantly, did AGRA even engage with Africa&#8217;s farmers and involve them in its big plans? Not according to Simon Mwamba of the Eastern and Southern Africa Small-Scale Farmers&#8217; Forum. Speaking at a dialogue on AGRA organised by Olivier De Schutter, the UN Special Rapporteur on the Right to Food, Mwamba quipped, &#8220;You come. You buy the land. You make a plan. You build a house. Now you ask me, what colour do I want to paint the kitchen? This is not participation!&#8221;9</p>
<p>The experts and billionaires with Big Ideas that are bound to profit multinational agribusinesses, foreign investors, hunger-profiteers and greenwashers &#8211; all of whom masquerade as Africa&#8217;s saviours and mentors &#8211; have already drawn budget lines and battle lines in Africa&#8217;s soils, without bothering to inform Africa&#8217;s farmers of the intended fate of their land and their livelihoods. By any stretch of the imagination, it&#8217;s hardly a fair fight. On one side, many of the richest and most powerful people, institutions and nations on earth, working in alliance with African governments that toe the line. On the other, some of the poorest people on earth, African farmers&#8217; associations and coalitions such as COPAGEN, and NGOs such as GRAIN,   Friends of the Earth in Africa and the African Biosafety Network, who are struggling to inform African governments about the high stakes of these schemes that threaten not just their food and seed sovereignty, but the sovereignty of their land and even African nations themselves. These groups would like African leaders to stop believing that wads of foreign cash and Big Ideas are the solution for the continent, and look instead to their own histories, knowledge and resources to promote family farming systems that offer a range of social, economic and environmental advantages over all those imported notions and plans spawned by free-market dogma and riding tsunamis of foreign capital. Put forward as solutions even though &#8211; as I learned all those years ago &#8211; they are often just very big and very dangerous mistakes for Africa.</p>
<p>***</p>
<p>1 <a href="http://www.farmlandgrab.org/" target="_blank">http://www.farmlandgrab.org</a></p>
<p>2 <a href="http://www.grain.org/briefings/?id=212" target="_blank">http://www.grain.org/briefings/?id=212</a></p>
<p>3 Patrick Piro, &#8220;La course aux terres ne faiblit pas&#8221;, <em>Politis</em>, No. 1029, 17 September 2009.</p>
<p>4 Javier Blas, &#8220;UN warns of food neo-colonialism&#8221;,  <em>Financial Times</em>, 19 August 2008.</p>
<p>5 Japan Ministry of Foreign Affairs, &#8220;Promoting responsible international investment in agriculture&#8221;, 29 September 2009: <a href="http://www.mofa.go.jp/policy/economy/fishery/agriculture/investment.html" target="_blank">http://www.mofa.go.jp/policy/economy/fishery/agriculture/investment.html</a></p>
<p>6 Chris Mayer, &#8220;This asset is like gold, only better&#8221;, <em>DailyWealth</em>, 4 October 2009: <a href="http://www.stockhouse.com/Columnists/2009/Oct/4/This-asset-is-like-gold,-only-better" target="_blank">http://www.stockhouse.com/Columnists/2009/Oct/4/This-asset-is-like-gold,-only-better</a></p>
<p>7 Friends of the Earth (FOE) Ghana; Togo; Nigeria; Cameroon; Sierra Leone; Tunisia; Swaziland; South Africa; Mauritius, AGRA &amp; Monsanto &amp; Gates, Green Washing and Poor Washing, 6 April 2009: <a href="http://crossedcrocodiles.wordpress.com/2009/04/06/agra-monsanto-gates-green-washing-poor-washing/" target="_blank">http://crossedcrocodiles.wordpress.com/2009/04/06/agra-monsanto-gates-green-washing-poor-washing/</a></p>
<p>8 Raj Patel, Eric Holt-Gimenez &amp; Annie Shattuck, &#8220;Ending Africa&#8217;s Hunger&#8221;, <em>The Nation</em>, 21 September 2009: <a href="http://crossedcrocodiles.wordpress.com/2009/04/06/agra-monsanto-gates-green-washing-poor-washing/" target="_blank">http://crossedcrocodiles.wordpress.com/2009/04/06/agra-monsanto-gates-green-washing-poor-washing/</a></p>
<p>9 <em>Ibid.<br />
</em></p>
<p><em>Joan Baxter is a Canadian journalist and writer who has been reporting on Africa for over two decades.</em></p>
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		<title>Alerta transgénica: la FAO intenta legitimar a las trasnacionales</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 04:16:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: La Jornada
por Silvia Ribeiro
13 de febrero, 2010
Del primero al 4 de marzo 2010 se realizará en Guadalajara, México, una conferencia &#8220;técnica&#8221; internacional de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre cómo se podría manipular y/o hacer transgénico casi todo lo que esté vivo: desde los cultivos y microorganismos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-12604" title="Crece20" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/02/Crece20.jpg" alt="" width="267" height="269" />Fuente: <a href="http://www.jornada.unam.mx/2010/02/13/index.php?section=opinion&amp;article=023a1eco" target="_blank">La Jornada</a></p>
<p>por Silvia Ribeiro<br />
13 de febrero, 2010</p>
<p>Del primero al 4 de marzo 2010 se realizará en Guadalajara, México, una conferencia &#8220;técnica&#8221; internacional de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) sobre cómo se podría manipular y/o hacer transgénico casi todo lo que esté vivo: desde los cultivos y microorganismos hasta los bosques, peces y ganado, pasando por cómo usar más biotecnología en procesos agroindustriales.</p>
<p>Cínicamente, los objetivos manifiestos de la conferencia afirman que se hace para plantear las &#8220;oportunidades y opciones&#8221; para los países pobres frente a las crisis alimentaria y climática. <span id="more-12428"></span>Para ello la FAO, con apoyo y dinero del gobierno mexicano, tendrá una conferencia cerrada, sólo para invitados, en un hotel de lujo y rodeada de elementos de &#8220;seguridad&#8221; (nada alimentaria), limitando enfáticamente la participación real y las propuestas y perspectivas de aquellos que afirma necesitarían sus supuestas soluciones.</p>
<p>Entre los organizadores de la conferencia se encuentra también el Banco Mundial y el CGIAR, ambas instituciones con largas colas que pisar por su impacto negativo sobre los más desposeídos. El gobierno de Estados Unidos e instituciones vinculadas a las industrias de transgénicos están entre los financiadores. Es lógico, ya que la conferencia es uno de los intentos más burdos de la FAO para promover y legitimar a los transgénicos, beneficiando a las trasnacionales que los monopolizan.</p>
<p>Son muchas y graves las agresiones que encarna esta conferencia. Una de ellas es que la conferencia se realiza al mismo tiempo que se autorizan las siembras de maíz transgénico en México, centro del origen del cultivo, en un claro intento del gobierno por legitimarse y tratar de tapar las críticas internacionales por este crimen de proporciones históricas, arropándose con la &#8220;indiferencia&#8221; de la FAO frente al tema. Peor aún, espera que la FAO no sólo no lo critique, como es su deber según su propio mandato y tratado, sino que termine afirmando que, contra la voluntad de campesinos, indígenas y la vasta mayoría de la población del país, sería bueno para México sembrar transgénicos. O al menos, que la coexistencia de transgénicos con otros cultivos es posible, falacia inventada por las trasnacionales. En Europa, donde se aceptó la coexistencia, ahora hay una campaña masiva para suspenderla, porque la contaminación transgénica –y todos los impactos ambientales, de salud y económicos que conlleva– son incontenibles.</p>
<p>Aunque el tema de la contaminación transgénica es grave en cualquier parte del mundo, la contaminación del maíz transgénico en México es devastadora, porque al ser el centro de origen, significa dañar el acervo genético y el reservorio de diversidad del maíz para todo el mundo. Frente al caos climático, uno de los elementos fundamentales es justamente que exista diversidad de semillas, lo que permitiría enfrentar los cambios del clima, con semillas adaptadas a diferentes circunstancias, que estén en manos de los campesinos, no contaminadas y no restringidas por patentes y control de mercados. Pero la orientación del evento es la contraria.</p>
<p>A partir de los documentos que se han publicado para la conferencia, queda claro el intento de la FAO por ignorar que se trata de tecnologías –sean transgénicos o biotecnología en general– que están controladas en porcentajes abismales por unas pocas trasnacionales, que monopolizan tanto los mercados como las patentes. Las pocas referencias que se hacen sobre esto, se restringen a buscar &#8220;opciones&#8221; para poder <em>cumplir</em> con los derechos de propiedad intelectual y acuerdos comerciales –y por tanto favorecer a las trasnacionales– en lugar de cuestionarlos por constituir un robo de las empresas a los bienes comunes, un asalto a las semillas que son &#8220;patrimonio de los pueblos al servicio de la humanidad&#8221;, como lo expresa la Vía Campesina.</p>
<p>Ignorando este contexto fundamental y evitando discutir seriamente los daños ambientales y a la salud, los documentos de la conferencia son altamente útiles a las trasnacionales. Pretenden disimular los transgénicos englobando todo en el término supuestamente neutral de &#8220;biotecnología&#8221;, donde entraría desde el yogur que hacía la abuela hasta los transgénicos de Monsanto. En esto y en otros puntos, como el ocultamiento de que los transgénicos producen menos y usan más químicos, es vergonzosa la repetición prácticamente literal de argumentos y fuentes de la industria de transgénicos en los documentos.</p>
<p>Estas falacias no quedarán sin contestar. Entre muchas otras actividades y manifestaciones de la sociedad civil que se realizarán en esos días en Guadalajara, la Red en Defensa del Maíz, Vía Campesina y la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales convocan el 2 y 3 de marzo a una primer audiencia titulada &#8220;La contaminación transgénica del maíz: ¿crimen de lesa humanidad?&#8221;. Habrá testimonios nacionales e internacionales de campesinos, indígenas, activistas, intelectuales y científicos, construyendo un expediente que será presentado en tribunales internacionales. La FAO y esta conferencia constarán en el expediente.</p>
<p><em>Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC</em></p>
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		<title>¿Quién decide lo que comemos?</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Feb 2010 04:16:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Diagonal
La escasa presencia de los jefes de Estado del G-8 en la pasada Cumbre de la Alimentación de Roma impide que se avance en la toma de decisiones concretas en la lucha contra el hambre
por Esther Vivas
18 de diciembre, 2009
La creciente mercantilización de la agricultura es una realidad innegable a día de hoy. La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-full wp-image-11842" title="Mcfat" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/02/Mcfat.jpg" alt="" width="287" height="391" />Fuente: <a href="http://www.diagonalperiodico.net/Quien-decide-lo-que-comemos.html" target="_blank">Diagonal</a></p>
<p><em><strong>La escasa presencia de los jefes de Estado del G-8 en la pasada Cumbre de la Alimentación de Roma impide que se avance en la toma de decisiones concretas en la lucha contra el hambre</strong></em></p>
<p>por Esther Vivas<br />
18 de diciembre, 2009</p>
<p>La creciente mercantilización de la agricultura es una realidad innegable a día de hoy. La privatización de los recursos naturales, las políticas de ajuste estructural, los procesos de “descampesinización” e industrialización de los modelos productivos y los mecanismos de transformación y distribución de alimentos nos han conducido a la actual situación de crisis alimentaria.</p>
<p>En este contexto, ¿quién decide lo que comemos? La respuesta es clara: un puñado de multinacionales de la industria agroalimentaria, con el beneplácito de gobiernos e instituciones internacionales, acaban imponiendo sus intereses privados por encima de las necesidades colectivas. Ante esta situación, nuestra seguridad alimentaria está gravemente amenazada.<span id="more-11286"></span></p>
<p>La supuesta “preocupación” por parte de gobiernos e instituciones como el G8, G20, Organización Mundial del Comercio, etc., frente al aumento del precio de los alimentos básicos y su impacto en las poblaciones más desfavorecidas, que mostraron en el transcurso del año 2008 en cumbres internacionales, no ha hecho sino mostrar su profunda hipocresía. El actual modelo agrícola y alimentario les reporta importantes beneficios económicos, siendo utilizado como instrumento imperialista de control político, económico y social respecto a los países del Sur global.</p>
<p>Como señalaba el movimiento internacional de La Vía Campesina, al final de la última reunión de la FAO en Roma a mediados de noviembre: “La ausencia de los jefes de estado de los países del G8 ha sido una de las causas principales del fracaso total de esta cumbre. No se tomaron medidas concretas para erradicar el hambre, detener la especulación sobre los alimentos o frenar la expansión de los agrocombustibles”. Asimismo, apuestas como el Partenariado Global para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria y el Fondo Fiduciario para la Seguridad Alimentaria del Banco Mundial, que cuentan con el apoyo explícito del G8 y del G20, apuntan en esta dirección, dejando nuestra alimentación, una vez más, en manos del mercado.</p>
<p>De todos modos, la reforma del Comité de Seguridad Alimentaria (CSA) de la FAO es, según La Vía Campesina, un paso adelante en la dirección de “democratizar” las decisiones entorno la agricultura y la alimentación: “al menos este espacio respeta la regla básica de la democracia, esto es, el principio de “un país, un voto” y otorga un nuevo espacio a la sociedad civil”. Aunque está por ver la capacidad de incidencia real del CSA.</p>
<p><strong>Monopolios </strong></p>
<p>La cadena agroalimentaria está sometida, en todo su recorrido, a una alta concentración empresarial. Si empezamos por el primero de los tramos, las semillas, observamos como diez de las mayores compañías (como Monsanto, Dupont, Syngenta, Bayer&#8230;) controlan, según datos del Grupo ETC, la mitad de sus ventas. Las leyes de propiedad intelectual, que dan a las compañías derechos exclusivos sobre las semillas, han estimulado aún más la concentración empresarial del sector y han erosionado de base el derecho campesino al mantenimiento de las semillas autóctonas y la biodiversidad.</p>
<p>La industria de las semillas está íntimamente ligada a la de los pesticidas. Las mayores compañías semilleras dominan también este otro sector y, frecuentemente, el desarrollo y comercialización de ambos productos se realizan juntos. Pero en la industria de los pesticidas el monopolio es aún superior y las diez mayores firmas controlan el 84% del mercado global. Esta misma dinámica se observa también en el sector de la distribución de alimentos y en el del procesamiento de bebida y comida. Se trata de una estrategia que va en aumento.</p>
<p>La gran distribución, al igual que otros sectores, cuenta con una alta concentración empresarial. En Europa, entre los años 1987 y 2005, la cuota de mercado de las diez mayores multinacionales de la distribución significaba un 45% del total y se pronosticaba que ésta podría llegar a un 75% en los próximos 10-15 años. En países como Suecia, tres cadenas de supermercados controlan alrededor del 95,1% de la cuota de mercado; y en países como Dinamarca, Bélgica, Estado español, Francia, Holanda, Gran Bretaña y Argentina, unas pocas empresas dominan entre el 60% y el 45% del total. Las megafusiones son la dinámica habitual. Este monopolio y concentración permite un fuerte control a la hora de determinar qué consumimos, a qué precio, de quién procede, cómo ha sido elaborado.</p>
<p><strong>Hacer negocio con el hambre<br />
</strong><br />
En plena crisis alimentaria, las principales multinacionales de la industria agroalimentaria anunciaban cifras récord de ganancia. Monsanto y Du Pont, las principales compañías de semillas, declaraban una subida de sus beneficios del 44% y del 19% respectivamente en el 2007 en relación con el año anterior. En la misma dirección apuntaban los datos de las empresas de fertilizantes: Potash Corp, Yara y Sinochem, que vieron subir sus beneficios en un 72%, 44% y 95% respectivamente entre el 2007 y el 2006. Las procesadoras de alimentos, como Nestlé, señalaban también un aumento de sus ganancias, así como supermercados como Tesco, Carrefour y Wal-Mart. Mientras millones de personas en el mundo no tenían acceso a los alimentos.<br />
<em></em></p>
<p><em><a href="http://esthervivas.wordpress.com/" target="_blank">Esther Vivas</a> es autora de “Del campo al plato” (Icaria editorial, 2009).</em></p>
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		<title>El hambre en su contexto</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 05:37:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fuente: Rebelión

por Juan Torres López
9 de diciembre, 2009
Es habitual que cuando se habla del hambre se tienda a ver como una especie de desgracia, como un desastre colosal, una fatalidad terrible del destino. Quizá sea lo normal cuando está alcanzando una magnitud tan colosal en nuestros días: ¿quién puede atreverse a pensar que detrás de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fuente: <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=96647" target="_blank">Rebelión</a></p>
<p style="text-align: center;">
<div id="attachment_9839" class="wp-caption aligncenter" style="width: 507px"><img class="size-full wp-image-9839  " title="hunger by oliver dominguez" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2009/12/hunger-by-oliver-dominguez.jpg" alt="Hunger (Hambre), por Oliver Dominguez" width="497" height="246" /><p class="wp-caption-text">Hunger (Hambre), por Oliver Dominguez</p></div>
<p>por Juan Torres López<br />
9 de diciembre, 2009</p>
<p>Es habitual que cuando se habla del hambre se tienda a ver como una especie de desgracia, como un desastre colosal, una fatalidad terrible del destino. Quizá sea lo normal cuando está alcanzando una magnitud tan colosal en nuestros días: ¿quién puede atreverse a pensar que detrás de la muerte diaria de 30.000 personas puede haber algo más que eso, cómo creer que alguien puede estar causando semejante atrocidad?</p>
<p>Sin embargo, Jean Ziegler, el anterior relator de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación, que sabía bien de lo que hablaba, expresó muy rotundamente lo que es el hambre: &#8220;un crimen organizado contra la humanidad&#8221;.<span id="more-9741"></span></p>
<p>Me parece que no es posible llegar a otra conclusión si se conoce lo que hay a su alrededor, cómo funcionan de verdad los mecanismos comerciales y las instituciones y políticas de las que depende que los seres humanos más vulnerables del planeta puedan acceder o no a los recursos con los que pueden alimentarse. Y para conocerlos basta quizá con ir leyendo año a año los informes que van presentando los relatores de las Naciones Unidos, los informes de la FAO, por más que caigan en saco rato también un año detrás de otro.</p>
<p>Los factores que están haciendo que mueran 30.000 personas de hambre cada día, que solo en 2009 el número de hambrientos haya aumentado en 100 millones de personas, no son difíciles de descubrir y entender.</p>
<p>En primer, influye de modo muy determinante la dificultad que tienen millones de personas para acceder a recursos que están a su lado, que deberían ser suyos pero cuyo uso le está vedado. De hecho, no puede pensarse que el hambre sea algo que se padece exclusivamente en países radicalmente pobres sino en los que a pesar de disponer en algún momento o ahora mismo de recursos suficientes no pueden ponerlos al servicio de sus ciudadanos. Unas veces es la tierra, otras el agua y últimamente las semillas, es decir, lo recursos más básicos que poco a poco van acumulándose por los grandes propietarios o empresas multinacionales.</p>
<p>Los informes de las Naciones Unidas viene poniendo claramente de manifiesto que el reforzamiento de los derechos de propiedad que reclaman, con éxito, los grandes propietarios y empresas, solo sirve para que éstos aumenten su poder de mercado y para que aumenten los precios de los insumos, lo que aleja a los pequeños campesinos de la posibilidad de garantizar la mínima seguridad alimentaria a sus poblaciones. Y que la extensión continua de los derechos de propiedad a nuevas variedades de semillas está verticalizando la cadena alimentaria, de modo que los pequeños productores cada vez tienen menos autonomía y posibilidades de orientar la producción hacia la satisfacción de las necesifdades de su entorno. Además de fomentar el monocultivo que proporciona altos réditos comerciales pero pocos recursos alimentarios a las poblaciones.</p>
<p>Los informes internacionales también denuncian sin mucho éxito cómo el acceso al crédito, especialmente de las mujeres (que producen más de la mitad de la producción alimentaria mundial, y entre el 80 y el 90% de la de los países más pobres, pero que solo reciben el 10% de a financiación dirigida a la agricultura) se restringe cada vez más, cuando eso se podría resolver con una milésima parte de lo que se ha dedicado a salvar a los bancos que han provocado la crisis financiera.</p>
<p>Las relatorías vienen denunciando desde hace años que la regulación en la que se mueven las grandes compañías multinacionales, por llamarla de algún modo, es extraordinariamente lesiva para el derecho a la alimentación de los seres humanos precisamente porque en ningún caso hacen valer este derecho ante cualquier otro privilegio comercial.</p>
<p>Y de un modo particularmente expreso se ha demostrado que las condiciones en que se desenvuelve el comercio internacional impiden que se pueda satisfacer ese derecho porque está pensado, en el mejor de los casos, para que genere rendimientos a nivel agregado, como ganancias del sistema de comercio en su conjunto, y a largo plazo, pero no en términos de proporcionar ganancias a las personas concretas y en relación con su capacidad efectiva para poder alimentarse. Y también han puesto de relieve que las políticas liberalizadoras están produciendo una mayor concentración de la producción, más monocultuvo y expulsión de los pequeños productores porque para que puedan redundar en un más efectivo derecho a la alimentación sería necesario que se pudiera proteger la producción dedicada a la provisión autóctona y que se garatizara la diversidad. Lo que no se permite a los más pobres y débiles de la cadena de la producción alimentaria, aunque sí a los más ricos.</p>
<p>También es cada vez más evidente que, si bien es verdad que la producción agroalimentaria necesita formas de financiación específica a nivel nacional e internacional, la vinculación hoy día existente entre los canales de financiación y los mercados financieros especulativos solo está sirviendo para alimentar la ingeniería financiera, las burbujas y la inseguridad alimentaria. Solo basta entrar las páginas web de cualquier entidad bancaria o de inversión financiera para comprobar lo habitual que es la oferta de productos de ahorro destinados a rentabilizar la subida de precios de los productos alimenticios que así quedan cada vez más lejos del poder adquisitivo de millones de seres humanos. No nos engañemos: ese dinero mata.</p>
<p>El nuevo relator de las Naciones Unidas, el belga Olivier de Schutter (quien según sus propias palabras solo dispone de un presupuesto para dos a tres misiones internacionales por año, de un asistente en Ginebra que lo apoya administrativa y logísticamente y que no recibe ninguna remuneración añadida a la de su sueldo como profesor en Bélgica), también ha sido bastante claro al poner de relieve el daño que la producción de biocombustibles está produciendo a la hora de disfrutar del derecho básico a alimentarse. En su opinión, la política de Estados Unidos y de la Unión Europea en este campo es &#8220;irresponsable&#8221; y el despliegue de los biocombustibles &#8220;un escándalo que sólo sirve a los intereses de un pequeño grupo de poder&#8221;.</p>
<p>En sus informes al Secretario General la relatoría viene también manifestando que el problema de fondo que está provocando el hambre en el mundo es que los Estados &#8220;no respetan&#8221; el derecho a la alimentación, no solo porque sus políticas no se encauzan por vías que pudieran hacer efectivo su disfrute sino que, para colmo, ni siquiera respetan sus compromisos de ayuda.</p>
<p>En junio de 2007 se celebró una Cumbre mundial sobre la crisis alimenticia en la que los países poderosos se comprometieron (como en tantas otras) a destinar recursos para combatir el hambre. Cuando a finales de 2008 presentaba el Informe Anual de la FAO, su director Jacques Diouf, declaraba que su organismo no &#8220;ha visto un dólar de los 11 mil millones que fueron prometidos por algunos países al final de dicha cumbre&#8221;. Y eso en un periodo en el que, como ya he señalado, esos mismos gobiernos dedicaron cientos de miles de millones de euros a salvar a bancos y banqueros irresponsables.</p>
<p>Por eso resulta cada vez más evidente que combatir el hambre es evidentemente un asunto económico, en el sentido de que es preciso que funcionen mecanismos de asignación y provisión que garanticen producción suficiente y una distribución efectiva. Pero también, y sobre todo, que la principal dificultad para ponerlos en marcha es política. La causa del hambre es una distribución muy asimétrica del poder y de las capacidades de decisión y la vía para acabar con esa plaga no pueden ser otras que invertir ese equilibrio. En una dimensión que puede parecer más microescópica, así lo señala el último informe de la FAO sobre <em>El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo 2008</em> cuando afirma que para acabar con el hambre y la desnutrición infantil hace falta reducir la desigualdad de poder entre hombres y mujeres.</p>
<p>Por extensión, lo necesario a nivel global para combatir el hambre es invertir el equilibrio de poder, reconocer el derecho a la alimentación como plenamente exigible y anteponerlo a cualquier otro y evitar que su disfrute esté constantemente amenzado por una lógica comercial y financiera que, además de injusta, es completamente insostenible.</p>
<p><em>Juan Torres López es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, colaborador habitual de Rebelión, editor de <a href="http://www.altereconomia.org/" target="_blank">www.altereconomia.org</a> y miembro del Consejo científico de ATTAC-España. Su web: <a href="http://www.juantorreslopez.com/" target="_blank">www.juantorreslopez.com</a></em></p>
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		<title>¿Aumentará la Ayuda al Desarrollo para la agricultura?</title>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 22:50:07 +0000</pubDate>
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Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria
por ALAI (América Latina en Movimiento)
14 de noviembre, 2009
Movimientos sociales y agricultores presentes en Roma expresan su preocupación por el acaparamiento mundial de tierras de cultivo.
“Apoyar el desarrollo de cadenas de valor que beneficien a pequeños productores y propietarios”, fue una de las recomendaciones que hizo el Foro de Expertos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong></p>
<div id="attachment_8803" class="wp-caption alignleft" style="width: 320px"><em><strong><img class="size-full wp-image-8803" title="kahlo-06" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2009/11/kahlo-06.jpg" alt="pintura de Frida Kahlo" width="310" height="232" /></strong></em><p class="wp-caption-text">pintura de Frida Kahlo</p></div>
<p>Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria</strong></em></p>
<p>por ALAI (América Latina en Movimiento)<br />
14 de noviembre, 2009</p>
<p>Movimientos sociales y agricultores presentes en Roma expresan su preocupación por el acaparamiento mundial de tierras de cultivo.</p>
<p>“Apoyar el desarrollo de cadenas de valor que beneficien a pequeños productores y propietarios”, fue una de las recomendaciones que hizo el Foro de Expertos de alto nivel a la Cumbre Mundial de Seguridad Alimentaria que se reunirá en Roma del 16 al 18 de noviembre.<span id="more-8790"></span></p>
<p>Los expertos, que se dieron cita en Roma el 12 y 13 de octubre pasados, señalaron que para asegurar la alimentación de la población mundial que a mediados de este siglo se acercará a los 9200 millones, se deberán implementar una serie de medidas como mejorar la gestión de los recursos naturales y reducir los subsidios a los biocombustibles.</p>
<p>Así mismo señalaron que será necesario realizar inversiones en la agricultura de los países en desarrollo por un valor neto de U$ 83 mil millones cada año si se quiere contar con alimentos suficientes en 2050.</p>
<p>Revelaron que paradójicamente la Ayuda Oficial al Desarrollo para la agricultura descendió, entre 1980 y 2005, en un 50 por ciento en términos reales, cayendo de un 17 por ciento del total de ayudas al 3,8 por ciento en ese mismo período.</p>
<p>Para abordar la creciente crisis alimentaria se reunirán los Jefes de Estado y de Gobierno, quienes adoptarán una declaración final. Previamente, se realizará el “Foro de ONG, organizaciones de la sociedad civil y organizaciones de agricultores “, organizado por la FAO para el 14, 15 y 16 de noviembre.</p>
<p>Organizaciones civiles que tuvieron acceso a un borrador de la Declaración final se encuentran decepcionadas. En este documento se señala para el año 2015 el hambre será reducida a la mitad, sin embargo no se prevé adoptar los compromisos necesarios para asegurar los recursos necesarios ni los mecanismos de rendición de cuentas de los gobiernos para alcanzar esta meta.</p>
<p>En lo concerniente al acuerdo sobre el cambio climático, el borrador de la Declaración tiene debilidades pues no asigna recursos adicionales a los ya comprometidos, aunque habla de concentrar acciones sobre todo en los pequeños productores. Tampoco especifica si se va a aumentar la Ayuda Oficial al Desarrollo destinada a la agricultura, refiriéndose de modo general al objetivo de “promover las inversiones”, posiblemente de los sectores privados.</p>
<p>El documento afirma que continuarán analizando los beneficios y retos de los “biocombustibles” a través de más estudios para asegurar la coherencia de su producción con la seguridad alimentaria. El movimiento internacional La Vía Campesina ha mostrado su frontal oposición a la producción de agrocombustibles considerando que provocarán una devastación productiva, medioambiental, social y cultural sin precedentes, amenazando de forma directa el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria.</p>
<p>El borrador de declaración hace referencia a la biotecnología y “otras nuevas tecnologías” pero no menciona a la agroecología, como proponen los pequeños agricultores que alimentan a un buen porcentaje de la población mundial.<br />
<strong><br />
No al acaparamiento de tierras</strong></p>
<p>Los movimientos sociales y agricultores presentes en Roma expresaron su preocupación por el acaparamiento mundial de tierras de cultivo. “Los inversores están en connivencia con los gobiernos para apoderarse de decenas de millones de hectáreas de tierras agrícolas de primera en Asia, África y América Latina. Los Gobiernos impulsan estos acuerdos, como Arabia Saudí o Corea del Sur, ya que ven a la subcontratación de la producción de alimentos como una nueva estrategia para alimentar a su propio pueblo sin tener que depender del comercio internacional”, señalaron.</p>
<p>“Los inversores privados –continúan- ven a la tierra agrícola de las economías emergentes como una nueva fuente de rentabilidad garantizada, a la luz de los actuales precios de los alimentos. De cualquier manera, este acaparamiento de tierras de cultivo está convirtiendo a la crisis alimentaria en una oportunidad de ganancias aún mayor, en tanto la expansión de la agroindustria orientada a la exportación está en el corazón de la misma.</p>
<p>“Más de 100 mil millones de dólares están sobre la mesa, y más de 40 millones de hectáreas ya han sido adquiridas desde Etiopía hasta Indonesia. Los agricultores en pequeña escala están perdiendo el acceso crítico a la tierra y el agua, y las comunidades locales verán cada vez más recortado el acceso a los alimentos. Sin embargo, generalmente se los mantiene en absoluto desconocimiento de estos acuerdos, sin ninguna participación en las decisiones que afectan las tierras que han cultivado por generaciones. Las implicaciones para el sistema mundial de alimentos son dramáticas”.</p>
<p>Para las organizaciones del campo y movimientos sociales esta apropiación de tierras a nivel mundial es inaceptable. “Va en detrimento absoluto de la agricultura familiar y los mercados locales, que son a nuestro juicio la única manera de avanzar para lograr sistemas alimentarios que alimenten a los pueblos. Debe ser detenida. Los escenarios sobre acaparamiento de tierras en donde &#8216;todos ganaremos&#8217; que serán presentados a los gobiernos en la Cumbre oficial de la FAO son peligrosos e irreales. Por supuesto que necesitamos inversión. Pero la inversión en la soberanía alimentaria, en el millón de mercados locales y en los cuatro millones de habitantes rurales que actualmente producen la mayor parte de los alimentos que nuestras sociedades consumen. No en unas pocas mega-granjas controladas por unos pocos mega-terratenientes”, finalizan.</p>
<p>Fuente: <a href="http://alainet.org/active/34397" target="_blank">América Latina en Movimiento</a></p>
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		<title>CAMBIO CLIMÁTICO: Bosques en la mira</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Oct 2009 01:56:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[por Marcela Valente
BUENOS AIRES, 16 oct (IPS) &#8211; ¿Qué papel pueden jugar los bosques en la lucha contra el cambio climático? ¿Qué impacto tienen los árboles implantados? ¿Qué consecuencias tendrá la bioenergía para montes y selvas? Son interrogantes que intentarán responder especialistas, funcionarios y empresarios de todo el mundo reunidos en Argentina.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignright size-full wp-image-7726" title="troncos_cortados_raan_german_mirandaips1" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2009/10/troncos_cortados_raan_german_mirandaips1.jpg" alt="troncos_cortados_raan_german_mirandaips1" width="200" height="134" />por Marcela Valente</p>
<p>BUENOS AIRES, 16 oct (IPS) &#8211; ¿Qué papel pueden jugar los bosques en la lucha contra el cambio climático? ¿Qué impacto tienen los árboles implantados? ¿Qué consecuencias tendrá la bioenergía para montes y selvas? Son interrogantes que intentarán responder especialistas, funcionarios y empresarios de todo el mundo reunidos en Argentina.</p>
<p>Con más de 4.000 participantes provenientes de los cinco continentes, este domingo se inaugurará en Buenos Aires el XIII Congreso Forestal Mundial organizado en esta ocasión por el gobierno de Argentina con el auspicio de la FAO (sigla en inglés de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación).<span id="more-7580"></span></p>
<p>El encuentro internacional que se celebra desde 1926, por lo general cada seis años, coincide en esta oportunidad con un doble desafío: el interés de que avancen proyectos forestales que permitan crear nuevos empleos y por ofrecer una respuesta al creciente calentamiento global.</p>
<p>El congreso, que se extenderá hasta el viernes 23, se atribuye la función de &#8220;diagnosticar la situación general de los bosques y el sector forestal, con el fin de distinguir las tendencias, adaptar las políticas y estimular la concienciación entre los grupos involucrados e interesados en el sector forestal&#8221;.</p>
<p>&#8220;No queremos que esto sea una feria forestal más, sino inaugurar un nuevo ciclo de experiencias para los países en desarrollo, para hacer negocios y acceder a nuevas inversiones&#8221;, dijo a IPS el secretario general del congreso, el biólogo argentino Leopoldo Montes, acerca del sesgo principal que tendrá la cita.</p>
<p>Según el programa, habrá sesiones plenarias en las que se debatirá sobre bosques y biodiversidad, producción para el desarrollo forestal, conservación y comunidades, entre otros. Habrá además una ronda de negocios, un foro de inversiones y financiamiento, otro de bosques y energía y uno de bosques y cambio climático.</p>
<p>Frente al creciente interés por la bioenergía, los participantes analizarán el uso de la madera para producir calor y combustibles líquidos mediante modernas técnicas desarrolladas en países industriales.</p>
<p>Respecto del cambio climático, los promotores del congreso sostienen que las actividades de forestación y reforestación pueden contribuir a mitigar el calentamiento global, bajo el presupuesto de que los vegetales necesitan para su fotosíntesis dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, y esperan brindar recomendaciones a la XV Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático que se reunirá en diciembre en Copenhague.</p>
<p>Sobre este punto hay posturas muy diversas, inclusive opuestas. No todos los expertos están de acuerdo acerca del impacto de las plantaciones forestales en el combate al cambio climático, sobre todo en los casos de monocultivos de crecimiento rápido con especies orientadas al uso de la madera y la celulosa.</p>
<p>En diálogo con IPS, el secretario general adjunto del congreso, Olman Serrano, destacó que éste &#8220;ofrece una oportunidad única de intercambio de experiencias entre especialistas&#8221; y &#8220;una base técnico-académica&#8221; para gobiernos, empresas y el resto de la sociedad civil.</p>
<p>Serrano, funcionario del Departamento Forestal de la FAO, adelantó que el congreso producirá un documento de conclusiones generales y otro, bajo el título &#8220;Recomendaciones para Copenhague&#8221;, que recogerá propuestas sobre políticas que deberían adoptarse a partir de 2012, cuando cese el primer período de compromisos del Protocolo de Kyoto.</p>
<p>Para el funcionario, &#8220;los bosques deberían jugar un múltiple papel en el combate al cambio climático&#8221; no sólo como sumideros de carbono. Para la FAO, el tema &#8220;quedó un poco rezagado&#8221; en las discusiones y acuerdos que derivaron en la firma del Protocolo de Kyoto, en 1997, cuando los bosques &#8220;quedaron fuera de la discusión&#8221;.</p>
<p>&#8220;En los últimos 10 años, se luchó mucho para que los bosques fueran considerados no sólo como sumideros de carbono sino también como parte de los planes de mitigación y adaptación al cambio climático&#8221;, remarcó Serrano.</p>
<p>En este aspecto, el embajador argentino Raúl Estrada Oyuela, que presidió del comité que elaboró el Protocolo de Kyoto, recordó a IPS que el artículo tres de ese documento &#8220;prevé la forestación y la reforestación como una vía para reducir emisiones de gases de efecto invernadero, al presentar el inventario&#8221;.</p>
<p>El diplomático se refería al informe que debe presentan periódicamente los países que son parte de la convención marco &#8211;de la cual el protocolo es un instrumento subsidiario&#8211; sobre las fuentes nacionales de gases invernadero, que provienen, en distinta proporción, de la industria, el transporte, la deforestación y la actividad agropecuaria.</p>
<p>Estrada Oyuela remarcó que, del mismo modo, la forestación y reforestación &#8220;pueden ser materia del mecanismo de desarrollo limpio (MDL)&#8221;, uno de los instrumentos de flexibilidad del protocolo para ayudar a los países industriales a cumplir sus obligaciones financiando proyectos sustentables en otras naciones mediante la compra de bonos de carbono.</p>
<p>De todos modos, &#8220;el manejo de bosques nativos no fue incorporado inicialmente &#8211;en el MDL&#8211; por las enormes dificultades metodológicas que suponía estimar la captura de carbono que debería atribuirse a la acción del hombre que maneja esos bosques&#8221;, explicó Estrada Oyuela.</p>
<p>Al respecto, el ingeniero agrónomo Héctor Ginzo, especialista en fisiología vegetal, miembro del Instituto del Clima de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente, que asesoró a Estrada Oyuela en las negociaciones de Kyoto, explicó a IPS por qué los bosques no ingresaron en los mecanismos de mercado del protocolo.</p>
<p>Ginzo recordó sólo en 2005, y después de dos años de deliberaciones, los países de la Convención aceptaron que la forestación y la reforestación fueran parte del MDL, pero el procedimiento diseñado resultó &#8220;tan complejo que hasta ahora solo se aprobaron ocho proyectos&#8221; en todo el mundo.</p>
<p>&#8220;El procedimiento no convenció a nadie, es muy costoso y sólo puede ser aprobado en proyectos de pequeña escala presentados por organizaciones no gubernamentales, o por los Estados&#8221;, dijo. En cambio las empresas, destinatarias del esquema, no se interesaron por participar, sostuvo.</p>
<p>Por otra parte, Ginzo señaló que el MDL &#8220;nunca permitirá&#8221; contemplar como proyecto sustentable de forestación una plantación de eucaliptos o de otras especies de crecimiento rápido para producir pasta de celulosa o madera, porque favorecen el monocultivo y porque al cortarla se pierde el carbono secuestrado.</p>
<p>Lo que pretende el mecanismo, subrayó Ginzo, es incentivar el cultivo de especies de crecimiento lento, como el quebracho, que requiere turnos de entre 70 y 80 años, pero eso sólo puede atraer iniciativas financiadas por el Estado, opinó.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93645" target="_blank">IPS</a></p>
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