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	<title>Amauta &#187; Hamas</title>
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	<description>La Revista Independiente de Costa Rica</description>
	<lastBuildDate>Fri, 25 May 2012 13:53:34 +0000</lastBuildDate>
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		<title>El acuerdo detrás del “acuerdo Shalit”: Presos, poder y racismo</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Oct 2011 18:18:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Gilad Shalit]]></category>
		<category><![CDATA[Hamas]]></category>
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		<category><![CDATA[Palestina]]></category>
		<category><![CDATA[Prisioneros Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Veintiseis prisioneros palestinos incluidos en el ‘acuerdo Shalit’ ya estaban en prisión antes de que Gilad Shalit hubiera nacido. Diez de los liberados han pasado en la cárcel más tiempo que Nelson Mandela en la isla de Robben aunque ninguno de ellos es conocido para el público no arabo parlante. Por el contrario, Gilad Shalit, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Veintiseis prisioneros palestinos incluidos en el ‘acuerdo Shalit’ ya estaban en prisión antes de que Gilad Shalit hubiera nacido. Diez de los liberados han pasado en la cárcel más tiempo que Nelson Mandela en la isla de Robben aunque ninguno de ellos es conocido para el público no arabo parlante. Por el contrario, Gilad Shalit, cinco años en cautiverio, es un nombre familiar en muchos países occidentales: ciudadano honorífico en tres países, dispone de entrada en Wikipedia traducida a veintitrés idiomas.</p>
<p>Si el intercambio de presos anunciado el 11 de octubre de 2011 entre Hamas y el gobierno israelí se aplica en su totalidad sin mayores incidentes, no hay duda de quién “ha ganado” esta guerra de voluntades de cinco años: el acuerdo constituye una gran victoria para Hamas y para las fuerzas políticas de la sociedad palestina orientadas hacia la resistencia, a la vez que representa un significativo retroceso de Israel y de sus históricas doctrinas de fuerza coercitiva y rechazo contra el pueblo palestino y sus derechos.<span id="more-30165"></span></p>
<div id="attachment_30250" class="wp-caption alignleft" style="width: 341px"><a href="http://nidalelkhairy.blogspot.com/" target="_blank"><img class="size-large wp-image-30250 " title="prisoner hunger strike palestine nidal el khairy" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/10/prisoner-hunger-strike-palestine-nidal-el-khairy-414x400.jpg" alt="" width="331" height="320" /></a><p class="wp-caption-text">(Arte: Nidal El Khairy)</p></div>
<p>No nos equivoquemos al respecto: los logros tangibles y los precedentes históricos que contiene este acuerdo rivalizan con — si no superan a— otros acuerdos recientes sobre presos. Ello no quiere decir que el acuerdo haya cumplido todas las expectativas que en él se han puesto. Tampoco hay que pasar por alto el alto precio que la sociedad y las fuerzas políticas palestinas han pagado para hacerlo realidad. Ni tampoco eludir las complejas concesiones que se han establecido para Hamas en las condiciones finales para la liberación de ciertos presos. Teniendo todo ello en cuenta, no obstante, este acuerdo debe ser reconocido como una importante victoria de Hamas, y cualquier otra lectura de este cuadro de resultados malinterpreta el elemental equilibrio de fuerzas entre los palestinos y sus ocupantes en el contexto de la lucha para conseguir los derechos palestinos.</p>
<p>¿Cómo interpretar el <em>acuerdo Shalit </em>y valorar sus logros, o lo que sea, para el movimiento palestino? ¿Cuáles son los criterios por los que este tipo de acuerdos pueden ser juzgados y analizados en primera instancia? Con el fin de responder a estas preguntas y apreciar más a fondo la dinámica en juego es necesario conocer bien el contenido del acuerdo, del cual se puede establecer una evaluación más firme.</p>
<p><strong>Los contenidos</strong></p>
<p>Suponiendo que se lleve a cabo con éxito la liberación de los presos basándose en la lista oficial de detenidos publicada por ambas partes a medianoche del 16 de octubre de 2011, la totalidad de este acuerdo es el siguiente:</p>
<p>A cambio de la liberación de sargento del ejército israelí Gilad Shalit, que ha sido retenido por Hamas desde el 25 de junio de 2006, Israel liberará a un total de 1.050 prisioneros en tres etapas.</p>
<p>En realidad, la primera etapa de la liberación tuvo lugar en septiembre de 2009, cuando Israel liberó a veintitrés prisioneros a cambio de un video transmitido por Hamas que indicaba una “señal de vida” de Shalit. Esos prisioneros incluyeron a 20 y a 3 hombres de los Altos del Golán ocupados por Israel.</p>
<p>Los restantes 1.027 prisioneros acordados deben ser liberados en dos etapas. La primera y principal etapa, el 18 de octubre de 2011, verá la liberación por parte de Israel de 477 presos, entre ellos 450 presos y veintisiete presas. Estos prisioneros fueron objeto de las más feroces negociaciones, discutiéndose el destino de cada preso mediante negociaciones indirectas entre las partes en conflicto, bajo la mediación egipcia y anteriormente, alemana.</p>
<p>La segunda y última etapa del acuerdo se llevará a cabo en dos meses, lo que implica la liberación de 550 prisioneros. Estos prisioneros serán liberados sobre la base de un conjunto de criterios acordados por Hamas e Israel, haciendo valer el primero cierta discrecionalidad en la selección de los nombres. En otras palabras, Israel no puede detener a 550 personas un día y soltarlos al día siguiente diciendo que ha cumplido con sus obligaciones.</p>
<p>Los presos liberados durante la etapa primera y principal, y sobre los que limitamos nuestra discusión en este momento, están sujetos a ciertas condiciones negociadas:</p>
<ul>
<li>218 serán liberados a sus casas sin ningún tipo de condiciones (incluyendo 133 a Gaza; 68 Cisjordania; 9 a Jerusalén Oriental, 7 al interior de Israel, 1 a los Altos del Golán ocupados por Israel, y 1 a Jordania);</li>
</ul>
<ul>
<li>204 serán deportados, incluyendo 40 al extranjero; se ha rumoreado que serán enviados a Turquía, Qatar, Siria y Jordania. De ellos, 164 serán llevados a Gaza, 18 de los cuales podrán regresar a sus hogares en Cisjordania dentro de tres años;</li>
</ul>
<ul>
<li>55 serán liberados en el marco de algún tipo de acuerdo de seguridad, cuya naturaleza aún no se ha revelado completamente. Esto incluye a 49 de Cisjordania y a 6 de Jerusalén.</li>
</ul>
<p>Siendo este el esquema elemental del acuerdo, la “valoración” de los datos revela otros aspectos a destacar.</p>
<p><strong>La “calidad” de los presos</strong></p>
<p>Hamas ha conseguido con notable éxito forzar a Israel a liberar a un gran número de presos sentenciados a largas condenas. De hecho, 315 de los 477 presos liberados en la primera etapa tenían condenas a cadena perpetua (310 hombres y 5 mujeres); 144 presos tenían sentencias de más de diez años de duración; sólo 9 presos tienen condenas de menos de diez años, y otros 9 presos tienen sentencias indeterminadas, bien sean detenidos administrativos o pendientes de ser sentenciados.</p>
<p>El impresionante alcance de este acuerdo se ilustra mejor con la suma del número total de años que elimina el acuerdo, al menos sobre el papel.</p>
<p>De los 315 prisioneros que deben ser liberados y que están condenados a cadena perpetua, un poco más de la mitad (163) están condenados a múltiples sentencias de cadena perpetua (entre 2 y 36). En total, todos ellos juntos, suman 926 sentencias de cadena perpetua. Para hacerse una idea de cuánto supone en tiempo de cárcel, los tribunales civiles israelíes establecen la “cadena perpetua” en veinticinco años de prisión. Aparte de los pocos casos de palestinos que son juzgados en estos tribunales —generalmente porque se trata de ciudadanos israelíes— la mayoría de los presos palestinos no pueden recurrir a esta interpretación de “cadena perpetua” porque son juzgados por tribunales militares, donde la duración de la cadena perpetua es indefinida. Si la interpretación de la cadena perpetua de un tribunal civil israelí (veinticinco años) se aplica, sin embargo, a la cantidad de palestinos condenados a cadena perpetua, la cifra de años que este acuerdo subvierte alcanza los 23.150. Es necesario hacer hincapié en que la cifra es sólo ilustrativa, ya que en todo caso, un prisionero no podría cumplir más de tres de estas cadenas perpetuas (75 años) en el periodo de una vida. Por otra parte, ya se han cumplido algunos años que obviamente no pueden ser “borrados”.</p>
<p>Además de quienes cumplen cadena de por vida, sin embargo, el número total de años de los que cumplen largas penas de prisión pero no cadena perpetua, asciende a algo más de 4.585 años.</p>
<p>Si sumamos ambas cifras, el acuerdo niega técnicamente la asombrosa cifra de 27.735 años. Y ello contando únicamente a menos de la mitad del total de presos liberados (aproximadamente el 45%).</p>
<p><strong>Período de encarcelamiento</strong></p>
<p>El <em>acuerdo Shalit</em> contempla la liberación de presos palestinos de los períodos históricos que se remontan desde antes de la primera Intifada al período más reciente de la historia palestina: 40 de los prisioneros fueron detenidos antes de la primera Intifada (antes del 8 de diciembre de 1987); 112 lo fueron durante la primera intifada (de diciembre de 1987 al 13 de septiembre de 1993); 81 lo fueron en los años del “proceso de paz de Oslo” (de septiembre de 1997 al 28 de septiembre de 2000), y los restantes 244 fueron detenidos en la segunda Intifada (septiembre de 2000 a la actualidad).</p>
<p><strong>Orientación política</strong></p>
<p>Según los Servicios Penitenciarios israelíes, la distribución política de los presos a liberar es la siguiente: 307 presos son de Hamas, 99 de Fatah, 27 de Yihad Islámica, y 24 del Frente Popular. El resto de los prisioneros proceden de facciones más pequeñas (principalmente del Frente Democrático, de los Comités de Resistencia Popular, y del Frente Popular-Comando General), o no están vinculados a ningún grupo político.</p>
<p><strong>La distribución demográfica</strong></p>
<p>Los prisioneros liberados provienen de todas las ubicaciones geográficas dentro de la Palestina histórica, incluyendo 289 de Cisjordania, 134 de la Franja de Gaza, 46 de Jerusalén Oriental, y 8 de las comunidades palestinas del interior de Israel, entre ellos 1de los Altos del Golán ocupados. Entre los cisjordanos hay una mujer que residía en Jordania, y una segunda que es ucraniana pero que vive en Cisjordania.</p>
<p><strong>Análisis: la capacidad</strong></p>
<p>No se puede emitir un juicio sobre el <em>acuerdo Shalit</em> desde el precipicio imparcial de la pureza moral o política, sino que se tiene que partir más bien del reconocimiento del equilibrio de fuerzas en juego que existe entre las partes contendientes y los antecedentes históricos en sus relaciones. No existe un criterio absoluto para juzgar estas cuestiones, dados los diferentes intereses y necesidades de cada parte negociadora, sujetos a cambios en el tiempo como están y, para empezar, de difícil cuantificación.</p>
<p>Por esa razón, para empezar a analizar el <em>acuerdo Shalit</em> es útil entender que antes de la captura de Shalit, Israel se negaba a reconocer a Hamas como una entidad política legítima; tal no-reconocimiento se mantuvo a pesar de la victoria de Hamas en las elecciones democráticas de 2006. Israel rechazó posteriormente toda interacción formal con Hamas y alentó a otros países a que hicieran lo mismo. Poco después de la captura de Shalit, la oficina del Primer ministro de Israel, reiteró esa posición afirmando:</p>
<p><em>No habrá negociaciones para liberar a prisioneros&#8230; El gobierno de Israel no cederá a la extorsión por parte de la Autoridad Palestina y del gobierno de Hamas, los cuales están dirigidos por organizaciones terroristas asesinas. La Autoridad Palestina asume la plena responsabilidad por el bienestar de Gilad Shalit y su devolución a Israel en buenas condiciones. </em></p>
<p>En este sentido, el mismo cierre de un acuerdo con Hamas ha sido una importante concesión de Israel. Israel buscó todas las maneras posibles de recuperar a Shalit sin tener que negociar pero fracasó. Semanas después de la captura de Shalit, en una iniciativa fallida por recuperarlo, la “Operación Lluvia de Verano” de Israel causó más de 400 muertes palestinas. La masiva ofensiva israelí de la “Operación Plomo Fundido” de diciembre de 2008 y enero de 2009, que dejó 1.400 palestinos muertos, también situó la recuperación de Shalit como el objetivo central de la misión. El asedio de Gaza se ha seguido justificando hasta hoy como necesario en el contexto de la prolongada detención de Shalit.</p>
<p>Todo ello formaba parte de una estrategia israelí más amplia respecto a los palestinos que lleva implícita no solo el rechazo histórico de todos los derechos políticos palestinos sino una doctrina militar sobre el terreno que sostiene que “el poder hace el derecho”, que Israel tiene un “largo brazo de la justicia”, y que Israel “quemará la conciencia [palestina]” derrotándola.</p>
<p>Visto en este contexto, la captura de Shalit y su detención de cinco años, y el último triunfo de la negociación de Hamas para la liberación de prisioneros resultan aún más impresionantes. El acuerdo representa que por primera vez una organización palestina que capturó a un soldado israelí en territorio palestino ha podido traducir esa captura en un acuerdo negociado con el gobierno israelí. Se esté de acuerdo o en desacuerdo con esta táctica, no hay duda de que esta serie de acontecimientos representan un avance significativo para la capacidad de la resistencia armada del movimiento palestino, para su capacidad de organización, su profesionalidad, su sigilo y su resistencia. No hay otra conclusión posible en el contexto de Gaza, donde Israel y Egipto controlan su tránsito terrestre; Israel controla y observa constantemente el territorio vía aérea, por satélite y por mar, allí donde las ondas electromagnéticas y las redes de telecomunicaciones también están bajo el dominio de Israel. Por otra parte, Israel también cuenta con una importante red de colaboracionistas palestinos en toda la zona. Tales son los medios conocidos de la dominación israelí a lo largo de más de 360 ​​kilómetros cuadrados de la Franja de Gaza.</p>
<p>Todas estas capacidades tienen que ver con el hecho de que se haya alcanzado un acuerdo, y no se refieren a los logros sustanciales en las negociaciones propiamente dichas. Pero aquí también, Hamas ha forzado impresionantes concesiones: ha roto la negativa tradicional de Israel de liberar a supuestos “prisioneros con sangre en sus manos”, y ha quebrado el rechazo de principio de Israel de liberar a presos de la Palestina de 1948 (palestinos con ciudadanía israelí), así como a los de Jerusalén Oriental. Para contextualizar estos dos últimos precedentes: en todas las excarcelaciones anteriores negociadas con la Autoridad Palestina y Hizbolá nunca se logró romper las firmes posiciones previas de Israel.</p>
<p>Además de establecer nuevos precedentes en las negociaciones, en la selección de los presos por parte de Hamas se destacan importantes dimensiones políticas que también deben considerarse como un logro importante, en tanto que rechazan ciertos principios de la praxis de Israel <em>vis-à-vis</em> el pueblo palestino.</p>
<p>La inclusión en el acuerdo de presos de toda la Palestina geográfica, de la diáspora y de los Altos del Golán representa un esfuerzo consciente por parte de Hamas para afirmar la unidad del pueblo palestino y su conexión con la periferia árabe/musulmana. Igualmente, la inclusión de presos de todo el espectro político palestino afirma en el acuerdo la consecución nacional en oposición al faccionalismo. La inclusión de presos de la época anterior a la primera Intifada hasta la actualidad enfatiza también el carácter intergeneracional de la lucha palestina, al tiempo que hace una crítica implícita al fracaso de los acuerdos del “proceso de paz” de Oslo para liberar presos de los períodos anteriores.</p>
<p>A pesar de que es complicado comparar liberaciones de presos dada la naturaleza cambiante de los intereses y de las necesidades en cada momento, baste con decir que Hamas ha logrado tanto o más que muchos de los más conocidos acuerdos sobre [intercambio de] presos llevados a cabo con Israel en los últimos 30 años: el intercambio de prisioneros de 1985, entre el FPLP-Comando General e Israel vio a 1.150 prisioneros canjeados por 3 soldados israelíes vivos; en 2004 el trueque entre Hizbolá e Israel implicó la liberación por parte de Israel de 431 prisioneros árabes e internacionales y 59 cadáveres por 1 soldado vivo y 3 muertos israelíes; el acuerdo entre Hizbolá e Israel de 2008 supuso el intercambio de 204 prisioneros palestinos y libaneses por dos soldados israelíes muertos. Todos los intercambios restantes fueron menos importantes cuantitativa y “cualitativamente”. Puede ser ilustrativo señalar que el primer intercambio de presos exitoso de Hizbolá con Israel significó el intercambio de dos cadáveres israelíes y 19 miembros del Ejército del Sur de Líbano por 123 cadáveres y 45 presos. El <em>acuerdo Shalit</em> ha sido el primer intercambio con Hamas pero probablemente no será el último.</p>
<p><strong>Críticas</strong></p>
<p>El <em>acuerdo Shalit </em>no está exento de críticas desde el lado palestino. Se pueden agrupar en tres categorías:</p>
<p><strong><em>Expectativas no cumplidas</em>:</strong> Hamas y los otros dos grupos que intervinieron en la captura de Shalit (los Comités de Resistencia Popular y el Ejército del Islam) mostraron inicialmente una euforia rimbombante por la dimensión de su logro, que les llevó a ampliar las expectativas en el seno de la sociedad palestina en relación a lo que podría lograrse en un futuro acuerdo de intercambio de presos. No sólo se esperaba que relevantes representantes políticos como Marwan Barguti, de Fatah, y Ahmed Saadat, del FPLP, estuvieran en la lista, sino que el número total de presos exigidos fue en un primer momento de 1.400. Por otra parte, Hamas afirmó que todas las prisioneras serían puestas en libertad (9 parecen haberse quedado fuera), y que todos los presos menores de edad serían excarcelados (queda por ver si este criterio se cumplirá en la segunda etapa del acuerdo).</p>
<p><strong><em>Condiciones de la liberación</em>:</strong> El alto número de deportados (204), ya sean enviados al extranjero (40) o a Gaza (164) ha sido criticado porque toca una fibra sensible en la sociedad palestina. El exilio político ha sido sistemáticamente practicado por Israel en los territorios ocupados desde 1967 como una forma de castigo, así como para debilitar al movimiento nacional amputándolo de su dirección orgánica. Que Hamas haya estado de acuerdo con la deportación, ya sea total o parcial, y en tan gran número, ha generado la crítica de este movimiento como cómplice de los objetivos estratégicos israelíes. Debido a la sensibilidad de esta preocupación, Hamas ha hecho hincapié en que consultó con los presos el tema de la deportación, al tiempo que ha dado a entender que todos los deportados al extranjero podrán regresar a Gaza, al menos, a través de los pasos fronterizos terrestres del territorio con Egipto. La cuestión de si todos los prisioneros fueron consultados realmente sigue estando abierta; parece probable que algunos prisioneros fueron consultados y otros no.</p>
<p><strong><em>Oportunidad política</em>:</strong> Hamas se ha expuesto a la crítica en otros dos frentes con respecto al momento del acuerdo. Al producirse apenas tres semanas después de la candidatura a estatalidad palestina presentada por el presidente de la OLP, Mahmud Abbas, en la ONU, Hamas ha sido criticado especialmente por parte de sectores de Fatah por tratar de robar el “protagonismo” a Abbas. Además, el acuerdo se ha producido también en el décimo primer día de una importante huelga de hambre palestina en protesta por las condiciones de encarcelamiento, en particular, por la política de aislamiento sostenido (hasta ocho años y más en algunos casos). Los críticos argumentan que el intercambio de prisioneros no lo ha tenido en cuenta y que ha habido una mala coordinación con la huelga de hambre, al tiempo que el ambiente festivo del intercambio de prisioneros como preludio se contradice con la seriedad exigida por la huelga de hambre. Las partes interesadas argumentan incluso que la mala sincronización puede contribuir a poner en peligro la vida de algunos de los huelguistas de hambre o a romper la huelga antes de tiempo sin que se logren sus reivindicaciones.</p>
<p><strong>Conclusiones y consecuencias</strong></p>
<p>Si bien la validez de estas críticas se revelarán a través del tiempo, las consecuencias políticas del <em>acuerdo Shalit</em> ya se pueden establecer: Hamas y su programa han sido incuestionablemente reforzados por el acuerdo, lo que le permite mitigar cualquier brecha de popularidad que pudiera haber surgido entre el movimiento y su rival Fatah tras la [presentación de] la candidatura de estatalidad ante la ONU de este último. Ello es debido a que Hamas podrá argumentar que mientras Fatah hace discursos grandilocuentes en la ONU y se le da la bienvenida en foros internacionales, su estrategia (la negociación política con Israel) no ha conseguido alcanzar nunca una liberación sustancial de presos, y por lo tanto, no se puede esperar que Fatah logre el objetivo mucho más ambicioso de la estadidad. Hamas sostendrá que a pesar de su condición de paria ante las potencias occidentales, el movimiento se ha mantenido firme en su no reconocimiento de Israel y en su estrategia orientada a la resistencia para lograr los derechos palestinos, y que al final ha obtenido beneficios políticos y humanos tangibles, valiosos para el movimiento y para su futuro.</p>
<p>Si el debate de estos temas es realmente importante y necesario para el movimiento palestino y para sus aliados, el verdadero legado político de este acuerdo podría ser más obvio de lo que esta simplificada polaridad sugiere. Es decir, que para que cualquier estrategia política seguida por los palestinos y por sus aliados tenga éxito, tiene que ponerse fin a la enorme disparidad en la “valoración” entre los pueblos y prisioneros de guerra palestinos e israelíes. Que se haya podido negociar por un solo soldado israelí a cambio de más de un millar de palestinos da qué pensar acerca de cómo es posible que local e internacionalmente se de una situación en la que tal disparidad de valores sea posible.</p>
<p>Para ilustrar esta diferencia, baste con decir que 26 prisioneros palestinos incluidos en el <em>acuerdo Shalit</em> ya estaban en prisión antes siquiera de que Gilad Shalit hubiera nacido, habiendo cumplido el de sentencia más extensa —Nail Barguti— 34 años de prisión. De hecho, 10 de los prisioneros palestinos que se espera sean liberados por este acuerdo han pasado en la cárcel más tiempo que Nelson Mandela en la isla de Robben, aunque ninguno de ellos es conocido para el público no arabo parlante. Ninguno de ellos —Sami Yunis, Fuad al-Razim, Uzman Musalah, Hasan Salama, Akram Mansur, Fajri Barguti, Ibrahim Yaber, Muhammad Abu Hud&#8217;a, Nail Barguti, y Salim Kiyal— es objeto de una entrada en <em>Wikipedia</em>, por ejemplo. Por el contrario, Gilad Shalit, que ha pasado cinco años en cautiverio, es un nombre familiar en muchos países occidentales: ciudadano honorífico en tres países, dispone de página en <em>Wikipedia</em> traducida a veintitrés idiomas. La disparidad en la percepción, organización y financiación entre la propaganda sionista y la organización palestina es obvia, escandalosa y humillante. Este es el legado del racismo arraigado, de las prácticas cómplices de los medios de comunicación, de las sistemáticas campañas de deshumanización, de la dinámica asimétrica del poder colonial y global, y de la desorganización e incompetencia de los proyectos políticos y las prioridades. Sea cual sea la causa, la disparidad debe ser erradicada, y rápido.</p>
<p>Que este acuerdo de presos ilumine el camino hacia una tarea abandonada que requiere ser atendida en el futuro próximo por los palestinos y por sus aliados a fin de garantizar que nunca más el racismo y la desigualdad del valor humano entre el colonizado y el colonizador puedan prevalecer por tanto tiempo.</p>
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		<title>Los jóvenes que quieren cambiar Palestina</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jun 2011 16:27:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Acampadas en Palestina para revindicar cambios
Diversos movimientos piden transformaciones profundas en las administraciones del país y se muestran muy críticos con Fatah y Hamás, a pesar de su reciente reconciliación. Piden dar voz a todos los ciudadanos, vivan donde vivan, y se inspiran en las revueltas árabes
Quien pase por Al Manara, la plaza más famosa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Acampadas en Palestina para revindicar cambios</em></strong></p>
<p><strong><em>Diversos movimientos piden transformaciones profundas en las administraciones del país y se muestran muy críticos con Fatah y Hamás, a pesar de su reciente reconciliación. Piden dar voz a todos los ciudadanos, vivan donde vivan, y se inspiran en las revueltas árabes</em></strong></p>
<p>Quien pase por Al Manara, la plaza más famosa de Ramallah –la capital  administrativa de Cisjordania y sede de la Autoridad Nacional  Palestina-, se <strong>encontrará con algunas tiendas de campaña, llenas de  pancartas y fotografías con mensajes políticos dirigidos al pueblo  palestino</strong>. Cada noche, varios jóvenes duermen en ellas para  continuar con una protesta que empezó el pasado 15 de marzo y que, entre  otras cosas, reivindicaba el fin de la división entre Fatah y Hamás,  que provoca que Cisjordania –controlada por el primer partido- y Gaza  –en manos del segundo- tengan dos gobiernos completamente  independientes.</p>
<p>El pacto de reconciliación que los principales  partidos palestinos sellaron en el Cairo el 4 de mayo, supuso que una  parte del movimiento se diera por satisfecho y se puso punto y final a  la acción de protesta en la plaza Manger, en Belén. <strong>“Tanto Fatah como Hamás intentan apropiarse de nuestro movimiento</strong>,  hasta el punto de que cuando Mahmud Abbas [el presidente de la ANP] se  fue a Egipto para validar el acuerdo habló de nosotros”, explica Mustafa  Muhammad, miembro del Movimiento de Jóvenes Independientes. Su  principal reivindicación es <strong>la reforma del Consejo Nacional Palestino</strong>,  para que se convierta en un organismo realmente democrático y  representativo de los palestinos de todo el mundo, una demanda que hasta  el momento no está siendo escuchada.<span id="more-26991"></span></p>
<div id="attachment_27026" class="wp-caption alignleft" style="width: 362px"><img class="size-full wp-image-27026 " title="ramallah camps" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/ramallah-camps.jpg" alt="" width="352" height="234" /><p class="wp-caption-text">Tiendas de campaña en Ramallah. (Foto: Marc Font / Diagonal)</p></div>
<p>“Las últimas semanas  estamos intentando explicar a la gente que surgimos para estar al lado  del pueblo y luchar para mejorar su situación y que, ni mucho menos,  estamos ni con Abbas, ni con la Autoridad Palestina ni con Hamás”, añade  Muhammad, quién también es investigador de la Universidad Sorbona de  París. A pesar de que el pacto entre los dos grandes partidos del país,  después de cuatro años de amarga y sangrienta división, ha sido bien  recibido por la inmensa mayoría de la sociedad –y muy criticado por el  Gobierno israelí-, el investigador considera que sólo se hizo por  “miedo” y “debilidad”.<strong> “Los dos partidos temían que la revolución árabe llegara a Palestina</strong> y les hiciera caer y, a parte, han visto como sus aliados regionales  [el egipcio Mubarak en el caso de Fatah y el sirio Al-Assad por parte de  Hamas] han caído o están en una situación preocupante”, apunta.</p>
<p><strong>Años de trabajo</strong></p>
<p><strong>El Movimiento de Jóvenes Independientes no surgió de la noche a la mañana,</strong> sino que se empezó a labrar hace seis o siete años, después del final  de la Segunda Intifada. Básicamente está formado por chicos y chicas de  clase media, hartos de la falta de libertades tanto en Gaza como en  Cisjordania, que reivindica una serie de cambios importantes, a nivel  político y económico, que permitan a los palestinos acabar con la  ocupación y alcanzar la libertad. Ahora incluye cinco grupos distintos,  el más importante y activo de los cuáles es El Herak Shabibi el  Mostakel.</p>
<p><strong>Se inspiran en las revoluciones que se han expandido este año por el mundo árabe,</strong> especialmente la que está llevando a cabo el pueblo egipcio. Y en este  ámbito también apuestan por la unidad, por hablar con una sola voz, cómo  comenta Jawdat Sayeh, uno de los jóvenes acampados en Ramallah: “No  puede ser que nos dirijamos a Israel, a los Estados Unidos y a la Unión  Europea con un montón de opiniones divergentes. Los árabes tenemos que  estar unidos y esto es bueno para todos, pero especialmente para  nosotros que no tenemos a un estado detrás”.</p>
<p>El movimiento juvenil ganó fuerza a raíz de <strong>una concentración de más de 2.000 personas en la plaza de Al Manara el 15 de marzo,</strong> en lo que se llamó día de reconciliación nacional. La movilización tuvo  como embrión las marchas en solidaridad con el pueblo egipcio que se  dieron en Ramallah, Yenín, Nablus o la ciudad de Gaza en febrero y que  fueron duramente reprimidas tanto por la ANP en Cisjordania como por  Hamas en la Franja. Después del 15 de marzo, la protesta continuó a  través de las tiendas. Y, a pesar de que poca población autóctona se  acercaba a ellas para hablar con los jóvenes, su incidencia fue tal que  al cabo de unas semanas llegaba el inesperado pacto entre los dos  grandes partidos palestinos. “Lo que queremos es cambiar la mentalidad  de la gente y sabemos que el nuestro es un proceso lento, a largo plazo.  Nuestra mensaje está siendo escuchado y gran parte de la población  comparte nuestra reivindicaciones” asegura Sayeh. A pesar de que la ANP  tolera el movimiento juvenil desde el 15 de marzo -no ha pasado lo mismo  en Gaza-, el activista está convencido de que no gustan a Abbas y Salam  Fayyad, el primer ministro, “porque hacemos un llamamiento a trabajar  conjuntamente por el bien común y a prescindir de las opciones políticas  tradicionales que han dominado el país”.</p>
<p><strong>Dar la voz a todos los palestinos</strong></p>
<p>El  acuerdo entre Fatah y Hamás supone la celebración de elecciones  legislativas palestinas en el plazo de un año y la liberación de los  presos políticos en Cisjordania y Gaza, un hecho que todavía no se ha  producido. El Movimiento de Jóvenes Independientes también pide que la  administración palestina presione a Israel para que puedan recuperar <strong>la libertad los 6.000 presos del país</strong> que están en cárceles hebreas. Pero lo que más les interesa a los  activistas, y lo que menos gusta a los dos partidos hegemónicos, es dar  voz a todos los palestinos, ya vivan en Cisjordania, Gaza, Israel, en  los campos de refugiados de los países cercanos o en el resto del mundo.</p>
<p>Conseguir esto pasa por <strong>reformar el Consejo Nacional Palestino</strong>,  que tendría que ser elegido mediante el voto de todos los palestinos,  no únicamente los que residen en los territorios gobernados por la ANP,  para que se convierta en el organismo que los represente legítimamente.  Este consejo se debería encargar de las futuras negociaciones con  Israel. Mustafa Muhammad detalla que también se tiene que separar la  Organización para la Liberación de Palestina (OLP) de la ANP, ya que en  estos momentos una misma persona (Mahmud Abbas) rige las dos  organizaciones.</p>
<p><strong>“Para mí, Abbas es un dictador.</strong> Bajo el  control de la ANP no existe libertad. Si hablas con la gente de la  calle, te dirán que su trabajo y el de Fayyad son muy buenos, pero sólo  lo dicen porque tienen miedo de ser detenidos y quedarse sin empleo si  son críticos. Vivimos en un régimen policial”, denuncia Muhammad. Lo que  está claro es que el movimiento juvenil mantendrá su movilización, ya  sea en las tiendas de Ramallah, en las calles de las principales  ciudades o, sobretodo, a través de las redes sociales. <strong>“No sólo queremos acabar con el conflicto israelí-palestino, aspiramos a cambiar todo el mundo”,</strong> concluye Jawdat Sayeh. Primero, pero, tienen que terminar con la ocupación.</p>
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		<title>Unidad no es compromiso: hacia una verdadera estrategia palestina</title>
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		<pubDate>Wed, 25 May 2011 01:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Como los <em>Documentos de Palestina</em> han demostrado, el principal  obstáculo para una paz verdadera, justa y duradera en Palestina es la  negativa de los dirigentes israelíes a aceptar algo menos que la  dominación total sobre los palestinos. Los dirigentes israelíes no solo  se niegan a participar en cualquier conversación de paz seria, sino que  también se niegan a ponerse de acuerdo sobre nociones universalmente  aceptadas, por ejemplo, el Derecho.</p>
<p>El 13 de noviembre de 2007,  la entonces ministra de Exteriores israelí Tzipi Livni, declaró ante el  jefe negociador palestino, Saeb Ereikat que despreciaba la noción misma  del Derecho. De acuerdo con los <em> Documentos de Palestina</em> publicados por <em>Al-Yazira</em> y <em>The Guardian</em>,  Livni dijo: “&#8230; Yo fui ministra de Justicia. Soy abogada&#8230;pero estoy  en contra del Derecho, del Derecho internacional, en particular; del  Derecho en general”.<span id="more-26592"></span></p>
<div id="attachment_26116" class="wp-caption alignleft" style="width: 302px"><img class="size-large wp-image-26116" title="palestinian unity carlos latuff" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/05/palestinian-unity-carlos-latuff-292x400.gif" alt="" width="292" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Carlos Latuff)</p></div>
<p>A Livni se la compara a menudo con el  actual dirigente de la derecha israelí Benjamín Netanyahu, y se la ha  sido descrito como “paloma” en comparación con él. Esta reputación  infundada rompió muchos corazones cuando Netanyahu se convirtió en  primer ministro de Israel en marzo de 2009 porque supuestamente ello  disminuía las posibilidades de una paz real.</p>
<p>Esa obstinación  israelí fue la razón principal para que los palestinos unificaran sus  filas. La firma del acuerdo de unidad entre Hamas y Fatah en El Cairo el  27 de abril ha sido, de hecho, una respuesta a la medida de los  incesantes intentos israelíes de dividir a los palestinos.</p>
<p>Sin  embargo, la unidad palestina no debe ser cooptada por la farsa de la  paz. No debe convertirse en una condición que los palestinos estén  obligados a cumplir con el fin de demostrar su valía para una paz al  estilo israelo-estadounidense. Tal juicio, ahora alegremente sostenido  por muchos, no explicaría por qué los palestinos lo celebraron en todos  los territorios ocupados. Lo que ha forzado la celebración ha sido una  comprensión común de que la unidad política es necesaria para hacer  frente a la propia intransigencia israelí, y que el uso de instituciones  políticas democráticas y verdaderamente representativas puede lograr  objetivos tales como la liberación, la soberanía y el derecho al retorno  de los refugiados palestinos.</p>
<p>Tras la firma oficial del acuerdo de unidad, Daniel Levy, escribió en <em>The Guardian</em>:  “Tiene sentido especular con que pueda surgir una corrección del rumbo  por parte de los dirigentes israelíes hacia un mayor realismo,  pragmatismo y compromiso en respuesta a un adversario palestino más  desafiante, estratégico y —se podría esperar— no violento”.</p>
<p>Otros  han hecho observaciones parecidas argumentando que la unidad política  palestina forzará a Israel a alcanzar compromisos. Hamas y Fatah podrían  de manera conjunta evitar que el gobierno de Netanyahu expanda los  asentamientos y evitar asimismo una mayor explotación de la desunión,  desafiando la idea de que Israel no tiene socio para la paz con quien  pueda alcanzar y cumplir un acuerdo.</p>
<p>Este argumento, por muy  meditado o bien intencionado que pueda ser, parece ignorar en realidad  acontecimientos históricos recurrentes. El programa colonial que Israel  lleva a cabo en Jerusalén Oriental ocupada y en Cisjordania nunca se ha  visto afectado por la discordia o la unidad palestina. El verdadero  problema radica en la arraigada creencia israelí de que sólo la  dominación militar absoluta sobre los palestinos podrá garantizar la  posición de Israel en lo que Livni describió como “un barrio peligroso”.</p>
<p>Sin embargo, los dirigentes palestinos, sobre todo los de los  dos principales partidos, Hamas y Fatah, ya lo saben. Fatah ha mantenido  durante casi 20 años frívolas negociaciones y durante ese tiempo, Hamas  ha estado observando cómo Fatah hacía concesiones tanto políticas como  territoriales, sin que a cambio aumentasen significativamente los  dividendos de la paz. Por lo tanto, conceder a Israel una nueva pausa  para que cambie sus formas, según lo propuesto por el jefe del politburó  de Hamas, Jaled Mishaal, es una conclusión ya predicha que no aportará  nada nuevo a la mesa.</p>
<p>Para evitar que sus declaraciones se  consideraran como un compromiso, Mishaal las hizo en forma de amenaza.  Durante una reunión el 10 de mayo con jóvenes dirigentes de la  revolución egipcia, Mishaal declaró que Hamas estaba “dispuesto a dar a  Israel una prórroga de un año para que reconozca el Estado palestino  dentro de las fronteras de 1967 con Jerusalén como su capital”. Si  Israel no lo hacía, el movimiento se vería obligado a poner más “carne  en el asador de la resistencia”. El líder de Hamas dejó claro, sin  embargo, que añadir más carne no necesariamente indicaba una declaración  de guerra contra Israel.</p>
<p>Conceder a Israel un año más —el  tiempo suficiente para confiscar más tierras palestinas y para construir  miles de nuevas viviendas ilegales en sus asentamientos eternamente en  expansión— no es la estrategia política que los palestinos esperan de la  unidad entre Hamas y Fatah.</p>
<p>De hecho, ni Hamas ni Fatah  tienen un mandato político para hacer tales compromisos políticos,  especialmente porque los palestinos están muy familiarizados con la  falta de reciprocidad de Israel. De hecho, es probable que Israel  intensifique [la acción] política y militar para contrarrestar cualquier  estrategia que Hamas y Fatah tengan en mente.</p>
<p>Los dirigentes  palestinos deben tener cuidado antes de hacer tales ofertas,  especialmente porque la próxima fase de la lucha palestina por la  libertad y los derechos es probable que sea muy difícil. La revolución  árabe ha disparado la alarma en Tel Aviv de que el barrio peligroso de  Israel se está poniendo aún más duro. La contingencia política de Israel  está en su máximo histórico mientras los partidos palestinos presionan  para el reconocimiento internacional de un Estado independiente en  Naciones Unidas en septiembre próximo. Más aun, es probable que Estados  Unidos limite su papel omnipresente como motor del proceso de paz tras  la dimisión del enviado especial del gobierno de Obama para la paz en  Oriente Próximo.</p>
<p>El anuncio de la dimisión del ex senador  George Mitchell después de dos años de conversaciones infructuosas,  junto a la movilización del lobby pro-israelí en Washington, sugieren  que en los próximos meses va a ver mucho forcejeo, cuando no pura y  simple coacción de los dirigentes palestinos.</p>
<p>Fatah no debe  interpretar que la unidad es un mandato para continuar con su fracasada  política del pasado. Y Hamas debe tener cuidado de no repetir errores  básicos que los palestinos han cometido repetidamente, incluso aunque la  recompensa pueda ser mayor legitimidad o reconocimientos  intrascendentes.</p>
<p>Los palestinos no han celebrado la unidad por  amor a Hamas o Fatah. Más bien, estaban ansiosos por ver una buena  estrategia palestina que pueda revitalizar las energías palestinas en  todas partes hacia un objetivo común: la libertad. La libertad que  quieren los palestinos está basada en las constantes políticas  palestinas consagradas por el Derecho internacional. Cualquier  desviación de esa comprensión a cambio de limitados logros políticos y  de facciones, convertirá el predominante sentimiento de alegría en dolor  y las celebraciones en protestas.</p>
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		<title>Domingo sangriento: La “demencia moral” de Israel ensangrienta Palestina</title>
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		<pubDate>Sat, 21 May 2011 17:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Asesinato]]></category>
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		<description><![CDATA[Fue un Sunday, bloody Sunday [Domingo sangriento], sin un  edificante himno de U2 para “celebrarlo”. En Palestina, Siria y el  Líbano, decenas de miles de palestinos marcharon hacia las fronteras con  Israel para marcar el aniversario de la Nakba de 1948 -el éxodo que  provocado por la creación de Israel-.
La reacción [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Fue un <em>Sunday, bloody Sunday</em> [Domingo sangriento], sin un  edificante himno de U2 para “celebrarlo”. En Palestina, Siria y el  Líbano, decenas de miles de palestinos marcharon hacia las fronteras con  Israel para marcar el aniversario de la Nakba de 1948 -el éxodo que  provocado por la creación de Israel-.</p>
<p>La reacción israelí, de “máxima  moderación”: matar a 10 personas en el Líbano, ocho en Siria, dos en  Gaza y una en Cisjordania e hiriendo a más de 200. El consorcio  anglo-francés-estadounidense que libra la guerra contra Libia porque el  coronel Muamar Gadafi supuestamente mata a su pueblo, guarda un silencio  atronador.<span id="more-26471"></span></p>
<div id="attachment_24978" class="wp-caption alignleft" style="width: 288px"><img class="size-large wp-image-24978" title="al3awda" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/03/al3awda-278x400.jpg" alt="" width="278" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Nidal El Khairy)</p></div>
<p>Las Naciones Unidas instaron a la “moderación” (compárese con la “máxima moderación” israelí). El periódico israelí <em>Ha&#8217;aretz</em>,  haciendo caso omiso de la ironía, publicó un titular: “La Revolución  Árabe golpea a la puerta de Israel”. Sí, mi amor, así es, y por eso  estáis enloqueciendo.</p>
<p><strong>Siempre en la mira</strong></p>
<p>Israel  –el maestro de los que practican asesinatos selectivos– siempre se puede  salir con la suya cuando mata árabes en masa, porque no teme ninguna  resolución del Consejo de Seguridad: EE.UU. siempre las bloquea. Incluso  si hubiera alguna, el gobierno estadounidense del ejecutor-en-jefe  Barack Obama no instruiría, por ejemplo, a su embajadora en la ONU,  Susan Rice, para que se abstuviera ante una condena de la ONU. Es el  tipo de abstención que también ayudaría a la ONU, por ejemplo, a obligar  a Israel a aceptar una solución de dos Estados en Palestina.</p>
<p>Olvidad  la posibilidad de que el Consejo de Seguridad de la ONU –tan ansioso de  enviar a la OTAN a realizar ataques desenfrenados junto a un montón  sospechoso de “rebeldes” libios, poniéndose de parte de uno de los lados  en una guerra civil– siquiera llegue a considerar que se trate a Israel  como trata a Irán, imponiéndole sanciones económicas hasta que comience  a ajustarse al derecho internacional.</p>
<p>Olvidad la posibilidad de  que el gobierno de Obama apoye al Consejo de Seguridad de la ONU para  que dé a Palestina un escaño formal como nación Estado en la ONU; más de  100 naciones, incluyendo recientemente a Brasil, Argentina y Noruega,  ya reconocen la legitimidad de Palestina. Si algo semejante llegara a  ocurrir, la nación podría sacarle el diablo a Israel con demandas ante  los tribunales internacionales por el robo sistemático de territorio  palestino.</p>
<p>¿Perdería algo el Premio Nobel de la Paz Obama si lo  hiciera? No. El poderoso lobby de Israel en Washington –encabezado por  AIPAC– ya hace campaña contra él para 2012. En todo caso, no lo hará, y  para colmo, se dirigirá a la próxima reunión anual de AIPAC en  Washington. Si hay un consenso de Washington, es su complicidad con el  régimen israelí.</p>
<p>Israel subvenciona a más de 100 asentamientos  ilegales en Cisjordania, aparte de otros 100 más que se consideran  “puestos avanzados ilegales” incluso según la ley israelí. EE.UU. los  apoya todos a través de una compleja red de “obras benéficas” judías y  cristianas ultraderechistas. Visa, Mastercard y PayPal posibilitan todas  donaciones para financiar asentamientos ilegales.</p>
<p>Y sin embargo  ese régimen enfrenta serios problemas. El primer ministro Benjamin  &#8220;Bibi&#8221; Netanyahu –a pesar de todas sus fanfarronadas– está muerto de  miedo. Necesita terriblemente a los rusos seculares de Yisrael Beitenu  (&#8220;Israel es nuestra casa&#8221;) y a los judíos fundamentalistas  ultraortodoxos de Shas para permanecer en el poder. El ex portero  moldavo convertido en ministro de Exteriores Avigdor Lieberman, líder de  Yisrael Beitenu, se come a Bibi para desayunar y lo humilla  rutinariamente (y luego Bibi recupera su propio respeto humillando a  Obama). Todo lo que hay que saber es que Lieberman es el mandamás  político en Israel.</p>
<p>Para colmo, el demógrafo de la Universidad Hebrea Sergio Della Pergola, dijo recientemente al <em>Jerusalem Post</em> que los judíos ya son menos de un 50% de la población en Israel,  Cisjordania y Gaza en conjunto. En una instructiva comparación con el  ultra-represivo Bahréin, donde una minoría suní gobierna a una mayoría  chií, una minoría judía gobierna a 1,4 millones de ciudadanos palestinos  de Israel; a 2,5 millones de palestinos ocupados en Cisjordania; y a  1,5 millones sitiados en ese gulag conocido como Gaza.</p>
<p>Hasta  Human Rights Watch (HRW) se ha visto obligado a reconocer que “los  palestinos enfrentan una discriminación sistemática solo por su raza,  etnia y origen nacional, privándolos de electricidad, agua, escuelas y  acceso a las carreteras, mientras los colonos judíos cercanos gozan de  todos esos servicios suministrados por el Estado”.</p>
<p><strong>El camino es el Estado palestino independiente</strong></p>
<p>Considerando  el trágico paisaje, los palestinos llegaron a la conclusión que hay  solo tres posibilidades sobre la mesa: o el apartheid continúa  eternamente; con la improbable posibilidad de una solución de un Estado,  el apartheid continuaría durante mucho tiempo hasta que muchos  israelíes, frente a un boicot global, decidieran emigrar o votar por la  ciudadanía para los palestinos; o Palestina podría imponer su  reconocimiento internacional como Estado independiente.</p>
<p>Al  terminar por ponerse las pilas e intentar la unidad de Fatah y Hamás,  los palestinos aceptaron el hecho de que es imposible que haya  negociaciones significativas con un gobierno dividido de extrema derecha  controlado esencialmente por un montón de ocupantes ilegales (es decir  “colonos”).</p>
<p>Por lo tanto, la nueva estrategia es: una Palestina  relativamente unificada que buscará decididamente el reconocimiento  generalizado, durante la próxima Asamblea General de la ONU en  septiembre, de un Estado palestino basado en Cisjordania y Gaza según  las fronteras de 1967. No cabe duda de que ganarán la votación.</p>
<p>El  próximo paso tendría que ser una resolución del Consejo de Seguridad de  la ONU que obligue a Israel a participar en negociaciones serias –si  EE.UU. no la bloquea- Si Tel Aviv sigue diciendo que no, pronto la mayor  parte del mundo comenzaría a aplicar sanciones económicas y  diplomáticas a Israel similares a las aplicadas a la Sudáfrica del  apartheid.</p>
<p>Israel perdió dos guerras en menos de tres años. Lo  que no mató a sus enemigos –Hizbulá y Hamás– los hizo más fuertes. Y  luego un nuevo eje Ankara-Teherán-Damasco llegó al vecindario. Después  su “valioso aliado” Hosni Mubarak fue sacado a patadas del poder en  Egipto (significativamente Israel y Arabia Saudí, contra la voluntad del  pueblo egipcio, apoyaron al dictador hasta el último minuto, e incluso  más allá).</p>
<p>La solución instintiva israelí en tiempos de problemas  es lanzar otra guerra; hasta hace poco era simultáneamente contra el  Líbano y contra Gaza, como lo revelaron antes en este año los cables de <em>WikiLeaks</em> publicados por el periódico noruego <em>Aftenpost</em> (en la práctica será una guerra total contra civiles, ya que “Israel no  puede aceptar ninguna restricción de la guerra en áreas urbanas”. Todo  “daño colateral” sería, claro está, “no intencionado”. Fue un caso  impactante de un anuncio anticipado por los militares israelíes de sus  planes de cometer un crimen de guerra.</p>
<p>Por lo tanto la pregunta que todo el mundo se hace es inevitable: ¿qué le pasa a esa gente?</p>
<p><strong>Librarse de esos árabes</strong></p>
<p>Cada  vez que enfrentan problemas geopolíticos, las elites israelíes no  pueden hacer otra cosa que reaccionar con un sentimiento de que están  siendo victimizadas; el caso de Mubarak es ejemplar ya que seguía  convenientemente las órdenes de Washington y de Tel Aviv y obedecía como  es debido los acuerdos de Camp David, repudiados por la abrumadora  mayoría de los egipcios.</p>
<p>Con el paso de los años, esta actitud  israelí ha generado una paranoia generalizada –como en repetidos  intentos de desenmascarar una posible Quinta Columna interior-. Se ha  mezclado con una insensibilización virtualmente total respecto a la  tragedia diaria de Gaza; el robo de las tierras cisjordanas; y la  jactancia arrogante cada vez más descarada de los colonos radicales.  Eso, aparte de asimilar cualquier crítica al gobierno israelí con el  deseo de la “destrucción de Israel”.</p>
<p>Sin embargo, todo esto  palidece en comparación con el creciente consenso entre los israelíes de  que está bien “transferir” –palabra de código para expulsar– a  ciudadanos árabes israelíes a un futuro Estado palestino formado por una  posible colección de bantustanes o, mejor todavía, Jordania y Egipto  (después de la Plaza Tahrir, olvidad el gambito egipcio).</p>
<p>Ya a  principios de 2009, según la Asociación Israelí por Derechos Civiles, un  55% de los judíos israelíes decía que el Estado debería “alentar la  emigración”; un 78% se oponía a que hubiera partidos árabes en el  gobierno; y un 56% estaba seguro de que “los árabes no pueden lograr el  nivel judío de desarrollo cultural”.</p>
<p>Otra tendencia paralela  también ha sido visible durante los últimos dos años. Judíos que  muestran afecto por Israel, pero son demasiado críticos con los planes  del gobierno son efectivamente “excomulgados”. Algunos de ellos han  hablado con <em>Asia Times Online</em>.</p>
<p>El doctor Oren Ben-Dor,  nacido en Haifa y profesor de filosofía política en la Universidad de  Southampton, ha analizado en detalle esta patología israelí de tratar de  provocar un estado permanente de violencia contra sí mismo. Tiene que  ver con un inmenso elemento de autosatisfacción, que condiciona ese  impulso autodestructivo de que los odien –de hecho globalmente– a  cualquier precio.</p>
<p>Ben-Dor encontró la respuesta en la  “incapacidad de los israelíes de cuestionar el fundamento  discriminatorio de su propio Estado”. Solo un cuestionamiento serio del  apartheid israelí, ese famoso “derecho de Israel a existir con seguridad  como Estado judío” podría terminar el ciclo de violencia; de otra  manera la “retórica de la autodefensa” se revelará como una “crónica de  un suicidio anunciado”.</p>
<p>No existe evidencia de que la “retórica  de autodefensa” lleve a otra parte –no si un 2,4% de la población  israelí secuestra lo que llaman “proceso de paz” al seguir construyendo  asentamientos en tierra robada. Y ni siquiera es la religión lo que los  impulsa, sino un buen negocio. El coste de vivir en los asentamientos es  infinitamente menor que el de las grandes ciudades de Israel.</p>
<p>El  plan maestro de Netanyahu es básicamente decir “No”, una táctica que  aprendió de su mentor Yitzhak Shamir. En estas circunstancias incluso el  gobierno de Obama tuvo que admitir que a Washington no le queda otra  alternativa que engatusar y rogar. “Decir No” siempre significa un  excelente negocio –para Israel, no para EE.UU-.</p>
<p>Uno de los  ejemplos más recientes: para una congelación mínima, una sola vez, de 90  días, de la expansión de asentamientos ilegales en Cisjordania  (excluyendo Jerusalén Este), Israel obtuvo 20 cazabombarderos <em>stealth</em> por un valor de 3.000 millones de dólares, además de muchas otras  chucherías. La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, tuvo que  pasar al menos ocho horas engatusando a Bibi Netanyahu para que  aceptara el soborno. Aceptó solo para someterlo a su gabinete de  seguridad. Y después dijo No.</p>
<p>El gobierno de Obama también sabe  que la negativa de Israel a negociar con Palestina es el punto crucial  de la incesante denuncia de Tel Aviv que califica a Irán de “amenaza  existencial”. En cuanto haya un genuino acuerdo de paz entre Israel y  Palestina, Irán dejará de ser una “amenaza existencial”.</p>
<p><strong>No, no, no</strong></p>
<p>Tal  como están las cosas, cada casa adicional construida en cualquier  asentamiento en Cisjordania significa solo una cosa: No. No a la paz. No  a las negociaciones. No a los derechos palestinos. El escritor y  activista por la paz Uri Avnery define esta conducta como “demencia  moral”.</p>
<p>Como de costumbre, es todavía peor. Israel nunca definió  sus fronteras. Cuando se creó los sionistas soñaban con un Eretz Israel  desde el Nilo al Éufrates. Como el Éufrates no está disponible, ¿por qué  no darse por satisfecho con toda la Palestina del antiguo mandato? Es  el sentido del gambito Bibi según el cual los palestinos deben reconocer  a Israel como “Estado judío”. El gobierno de Obama nunca se ha quejado.</p>
<p>Si algún día llegara a ocurrir el reconocimiento de un Estado  judío, a 1,5 millones de palestinos –que ya son infraciudadanos en  Israel– se les &#8220;desnacionalizaría&#8221; de inmediato y se les condenaría a la  expulsión en masa al bantustán palestino configurado como solución del  “problema demográfico” como lo ven los sionistas, un problema creado por  la simple existencia de los palestinos.</p>
<p>Por lo tanto, en la  narrativa israelí las Fuerzas de Defensa [ejército] israelíes podrían  haber reducido a polvo a Gaza, pero no lo hicieron, porque respetan la  vida humana. Después de todo haber destruido “solo” un 15% de los  edificios de Gaza y haber asesinado “solo” a 300 de sus niños a finales  de 2008 y comienzos de 2009, podría presentarse –y aceptarse– por los  israelíes como un acto “humanitario”. En cuanto a Jerusalén Este, podría  &#8220;depurarse&#8221;. Nada de esto, evidentemente, consigue provocar la ira del  Consejo de Seguridad de la ONU.</p>
<p>El mundo sabe que Israel no fue  castigado por la muerte y la tortura de decenas de miles de palestinos  durante los últimos 63 años gracias al apoyo incondicional de  Washington. Tal vez la próxima Asamblea General de la ONU en septiembre  cambie las reglas del juego. Un nuevo gobierno egipcio realmente  representativo, realmente soberano, definitivamente podrá hacer cambiar  el juego, porque –para gran espanto de Tel Aviv– será exactamente lo  contrario de Mubarak.</p>
<p>Sin embargo ya es seguro que mientras el  apartheid consagrado en el corazón mismo de Israel no sea cuestionado  por los propios israelíes, no hay evidencia de que la “demencia moral”  del “Estado patológico” esté disminuyendo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pepe Escobar es autor de “<a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0978813820/simpleproduction/ref=nosim" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War</span></a>” (Nimble Books, 2007) y “<a href="http://www.amazon.com/Red-Zone-Blues-snapshot-Baghdad/dp/0978813898" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge</span></a>”. Su último libro es “<a href="http://www.amazon.com/Obama-Does-Globalistan-Pepe-Escobar/dp/1934840831/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1233698286&amp;sr=8-1" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Obama does Globalistan</span></a>” (Nimble Books, 2009).</em></p>
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		<title>Un nuevo clima en El Cairo: Egipto e Israel se dirigen hacia una crisis</title>
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		<pubDate>Fri, 06 May 2011 21:04:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[NAZARET – Funcionarios israelíes han expresado alarma ante una sucesión  de medidas del gobierno interino egipcio que temen que puedan indicar  una inminente crisis en las relaciones con El Cairo.
La creciente  desavenencia se subrayó ayer cuando dirigentes de las facciones rivales  palestinas Hamás y Fatah firmaron un pacto de reconciliación en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>NAZARET – Funcionarios israelíes han expresado alarma ante una sucesión  de medidas del gobierno interino egipcio que temen que puedan indicar  una inminente crisis en las relaciones con El Cairo.</p>
<p>La creciente  desavenencia se subrayó ayer cuando dirigentes de las facciones rivales  palestinas Hamás y Fatah firmaron un pacto de reconciliación en la  capital egipcia. El papel secreto de Egipto en la mediación del acuerdo  tomó por sorpresa a Israel y a EE.UU.</p>
<p>El primer ministro israelí,  Benjamin Netanyahu, calificó el acuerdo de “tremendo golpe para la paz y  gran victoria para el terrorismo”.<span id="more-26179"></span></p>
<div id="attachment_26116" class="wp-caption alignleft" style="width: 273px"><img class="size-large wp-image-26116 " title="palestinian unity carlos latuff" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/05/palestinian-unity-carlos-latuff-292x400.gif" alt="" width="263" height="360" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Carlos Latuff)</p></div>
<p>Otros eventos han aumentado  las preocupaciones israelíes respecto a sus relaciones con Egipto,  incluso señales de que El Cairo espera reanudar sus vínculos con Irán y  renegociar un antiguo contrato para suministrar gas natural a Israel.</p>
<p>Aún  más preocupante para los funcionarios israelíes son las informaciones  sobre los planes de las autoridades egipcias de abrir el cruce hacia  Gaza en Rafa, cerrado durante los últimos cuatro años como parte del  bloqueo del enclave, respaldado por Occidente, a fin de debilitar a  Hamás, el grupo islamista que gobierna la Franja.</p>
<p>Egipto está  elaborando detalles para abrir permanentemente la frontera, dijo el  domingo un funcionario del ministerio de Exteriores egipcio a la agencia  noticiosa <em>Reuters</em>. El resultado sería el fin efectivo del bloqueo.</p>
<p>El  mismo día, el ministro de Exteriores de Egipto, Nabil Elaraby, pidió a  EE.UU. que reconozca el Estado palestino –refiriéndose a una acción  esperada en septiembre por Mahmud Abas, el presidente palestino, para  buscar el reconocimiento de Estado de Palestina en las Naciones Unidas.</p>
<p>Israel  y EE.UU. han insistido en que los palestinos sólo pueden lograr la  condición de Estado mediante negociaciones con Israel. Las  conversaciones han estado moribundas desde que Israel se negó en  septiembre pasado a renovar un congelamiento parcial de la construcción  de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén Este.</p>
<p>Según los  analistas, el gobierno interino egipcio, bajo presión popular, se está  distanciando conscientemente de algunas de las principales políticas de  Hosni Mubarak, el presidente egipcio derrocado por un levantamiento  popular en frebrero, con respecto a Israel y los palestinos.</p>
<p>Mubarak  apoyaba ampliamente la política de bloqueo de Israel y Washington para  contener la influencia de Hamás. Egipto recibe más de 1.300 millones de  dólares al año de ayuda de EE.UU., una suma que solo es superada por la  que recibe Israel.</p>
<p>Pero la opinión popular de Egipto parece volverse contra los estrechos vínculos diplomáticos con Israel.</p>
<p>Un  sondeo publicado la semana pasada por Pew Research Centre mostró que un  54% de los egipcios apoya la anulación del tratado de paz de 1979 con  Israel, y solo un 36% quiere que se mantenga.</p>
<p>El periódico israelí <em>Yedioth Aharonoth</em> informó esta semana de que los sitios egipcios de los medios sociales  han llamado para mañana a una manifestación masiva frente a la embajada  israelí para exigir la expulsión del embajador, Yitzhak Levanon.</p>
<p>En  comentarios a varios medios noticiosos la semana pasada, altos  responsables israelíes anónimos criticaron la nueva línea de política  exterior de Egipto. Uno de ellos dijo al <em>Wall Street Journal</em> que las últimas acciones de El Cairo podrían “afectar la seguridad nacional de Israel a un nivel estratégico”.</p>
<p>Otro funcionario anónimo dijo al <em>Jerusalem Post</em> que “la actualización de la relación entre Egipto y Hamás” podría  permitir que el movimiento islámico se convirtiera en una “formidable  maquinaria militar terrorista”.</p>
<p>Silvan Shalom, viceprimer  ministro de Israel, dijo el domingo a la Radio de Israel que Israel debe  prepararse para cambios significativos en políticas que permitirían que  Irán aumente su influencia en Gaza.</p>
<p>El jefe del estado mayor de Egipto, Sami Hafez Anan, respondió desdeñosamente en su página en <em>Facebook</em> a semejantes declaraciones, diciendo: “Israel no tiene derecho a interferir. Se trata de un asunto egipcio-palestino”.</p>
<p>En  una señal de pánico israelí, se informa de que Netanyahu está  considerando el envío de su consejero especial, Isaac Molho, a El Cairo  para conversaciones con el gobierno interino.</p>
<p>En las últimas  semanas, Netanyahu se ha quejado repetidamente ante embajadores europeos  y políticos estadounidenses visitantes de lo que considera un nuevo  clima más hostil en Egipto.</p>
<p>A fines del pasado mes Elaraby dijo  que Egipto está listo para “dar vuelta a la hoja” en las relaciones con  Teherán, que se rompieron después de la firma del tratado de paz  israelí-egipcio hace más de tres décadas.</p>
<p>Los funcionarios  egipcios también han advertido de que el suministro de gas natural a  Israel podría interrumpirse. El gasoducto ha sufrido dos ataques en el  lado egipcio sólo en la semana pasada, presumiblemente en actos de  sabotaje.</p>
<p>Incluso si Egipto sigue enviando gas, es casi seguro  que insistirá en un fuerte aumento de precio, después de  las informaciones de que Mubarak y otros funcionarios están siendo  investigados por acusaciones de corrupción relacionadas con contratos en  los que vendieron gas a Israel a precios reducidos.</p>
<p>Yoram Meital,  experto en relaciones israelíes-egipcias en la Universidad Ben Gurion  en Beersheva, dijo que el cambio de política de Egipto hacia Gaza  amenaza con “provocar una severa crisis en las relaciones entre Egipto e  Israel” al debilitar la política de Israel de aislar a Hamás.</p>
<p>Con  el derrocamiento del autoritario régimen de Mubarak, señaló Meital, el  gobierno egipcio se encuentra bajo presión para que tome más en cuenta  la opinión local.</p>
<p>“Estamos al comienzo de esta crisis pero aún no  hemos llegado allí. Sin embargo, hay sitio para mucho más deterioro en  las relaciones en los próximos meses,” dijo.</p>
<p>Los analistas  dijeron que El Cairo quiere restaurar su tradicional rol de liderazgo en  el mundo árabe y considera que es obstaculizado por sus vínculos con  Israel.</p>
<p>Menha Bahoum, portavoz del ministerio de Exteriores egipcio dijo al <em>New York Times</em> la semana pasada: “Estamos abriendo una nueva página. Egipto reanuda su rol del que un día abdicó.”</p>
<p>Esa  evaluación es compartida por Hamás y Fatah, que miran ambos a Egipto  para obtener ayuda, dijo Menachem Klein, profesor de política en la  Universidad Bar Ilan.</p>
<p>Señaló que Abas ha perdido a su principal  patrocinador árabe en la persona de Mubarak, y que la base de la  dirigencia de Hamás en Siria es precaria en vista de la actual agitación  en ese país.</p>
<p>Con crecientes demandas de reconciliación del  público palestino, ninguna facción puede permitirse ignorar la marea de  cambio que se extiende por el mundo árabe, dijo.</p>
<p>Meital dijo:  “Entramos a un nuevo capítulo en la historia de la región y los  políticos y el público israelíes no están ni cerca de comprender lo que  está ocurriendo”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Jonathan Cook es escritor y periodista. Vive en Nazaret, Israel. Sus libros más recientes son: “<a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0745327540/counterpunchmaga" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Israel and the Clash of Civilizations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East</span></a>” (Pluto Press) y “<a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1848130317/counterpunchmaga" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair</span></a>” (Zed Books). Su página en Internet es: <a href="http://www.jkcook.net/" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">www.jkcook.net</span></a>. </em></p>
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		<title>Palestinian Unity and the New Middle East</title>
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		<pubDate>Thu, 05 May 2011 23:28:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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Israeli Prime Minister Benjamin  Netanyahu’s response to the Hamas-Fatah deal in Cairo was both swift  and predictable. “The Palestinian Authority must choose either peace  with Israel or peace with Hamas. There is no possibility for peace with  both,” he said, in a televised speech shortly after the Palestinian  political rivals [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Israeli Prime Minister Benjamin  Netanyahu’s response to the Hamas-Fatah deal in Cairo was both swift  and predictable. “The Palestinian Authority must choose either peace  with Israel or peace with Hamas. There is no possibility for peace with  both,” he said, in a televised speech shortly after the Palestinian  political rivals reached a reconciliation agreement under  Egyptian sponsorship on April 27. </span><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Despite numerous past attempts  to undercut Mahmoud Abbas, stall peace talks, and derail Israel’s  commitment to previous agreements, Netanyahu and his rightwing government  are now arguing that Palestinians are solely responsible for the demise  of the illusory ‘peace process’. Israeli bulldozers will continue  to carve up the hapless West Bank to make room for more illegal settlements,  but this time their excuse may not be ‘natural expansion’. The justification  might instead be Israel has no partner. US and other media will merrily  repeat the dreadful logic, and Palestinians will, as usual, be chastised. <span id="more-26115"></span></span></p>
<div id="attachment_26116" class="wp-caption alignleft" style="width: 302px"><img class="size-large wp-image-26116" title="palestinian unity carlos latuff" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/05/palestinian-unity-carlos-latuff-292x400.gif" alt="" width="292" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Carlos Latuff)</p></div>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">A day after the handshakes  exchanged by chief Fatah representative, Azzam al-Ahmed, and Hamas’s  leaders, Damascus-based Dr. Moussa Abu Marzoug and Gaza-based Mahmoud  Al Zahar, the forces behind the agreement in Cairo became apparent.  While Israeli leaders used the only language they know for these situations  – that of threats, intimidation and ultimatums &#8211; the US response was  flat, confused, and extraneous. Aside from the outmoded nature of US  officials’ remarks, the focus was largely placed on the only leverage  the US has over Abbas and its Fatah allies. Jennifer Rubin wrote in  her Washington Post blog on April 29: “The Obama administration is  reluctant to articulate clearly a position that if a Hamas-Fatah unity  government emerges as Mahmoud Abbas has been describing, the U.S. will  cut off aid.” </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">The temporary reluctance is  not pervading, however. “Congress is an entirely different matter,”  Rubin wrote, quoting an angry, unnamed official: “The only acceptable  answers (to whether the US should fund the new Palestinian government)  for most Americans would be no or hell no.” </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">But how effective will such  financial arm-twisting be, especially with the possibility of other  donor countries following suit? </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">If the question had been asked  prior to the Arab Spring &#8211; and the Egyptian revolution in particular  &#8211; the answer would have been marred by uncertainty. A whole class of  Palestinian politicians had arranged their stances almost exclusively  around funding issues.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">What really allowed Israel  and the US to control the outcome of political events, even internal  Palestinian affairs, was the lack of any real political balance surrounding  this conflict. The US and its allies defined the will of the ‘international  community’, and the region was trapped in Washington’s – and Tel  Aviv’s – political designations of friends and enemies. It was a  political stalemate par excellence, and only Israel benefited.</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">This analysis is not merely  relevant to recent events. The greatest Israeli gain of the Camp David  agreement (1979) was not of bringing peace to the region &#8211; for no regional  peace truly followed. It was the total marginalization of Egypt as a  powerful Arab party from virtually all Arab affairs of concern to Israel.  The absence of Egypt in the process made it possible for Israel to repeatedly  attack Lebanon, and also to further its colonization and destruction  of the occupied territories. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Now Egypt is back &#8211; not merely  in terms of a return to the ‘Arab fold’ &#8211; but as the party that  will increasingly define the new Arab reality. The signing of the Hamas-Fatah  deal may have come as a surprise in terms of media coverage, but it  was really a predictable consequence in a chain of events that signaled  the remaking of a region. Now the Middle East is spearheaded by a powerful  Arab country, secure enough to reach out to multiple partners &#8211; other  Arab countries, as well as Iran, Turkey and others. </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">Not only did both Turkey welcome  the deal, it was also one of the main sponsors of the Palestinian rapprochement.  Turkish Foreign Minister Ahmet Davutoglu has been instrumental in pushing  for Palestinian unity. As for the Iranian position, Iranian Foreign  Minister Ali Akbar Salehi hailed the “auspicious” agreement, which  he described as “one of the achievements of the Egyptian revolution,”  according to the Tehran Times (April 30).</span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">The Israeli vision for the  region was to keep it politically divided at any cost. Without such  a division, Israel is likely to be on the defensive, and the US will  be consumed in crisis management. A Palestinian unity in post-revolution  Egypt, with the blessing of all Arab countries, Turkey, Iran, and many  others, is an extremely worrying prospect for Israel. Of most concern  is the rise of Egypt as a political party, one that is capable of making  decisions on its own. Aside from sponsoring the unity agreement between  Hamas and Fatah, without Israeli or US permission, Egypt’s new foreign  minister, Nabil al-Arabi, also described the decision to seal off Gaza  as “shameful”, and he promised to lift the siege (as reported by  Aljazeera on April 29). </span></p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;">“Egypt is charting a new  course in its foreign policy that has already begun shaking up the established  order in the Middle East, planning to open the blockaded border with  Gaza and normalizing relations with two of Israel and the West’s Islamist  foes, Hamas and Iran,” wrote David D. Kirkpatrick in the New York  Times (April 30). Such language was, at one time, unthinkable. Now,  thanks to the will of the Egyptian and Arab peoples, it is likely to  define the new Arab political discourse. Not even a fiery speech by  a discredited Israeli Prime Minister could prevent this powerful paradigm  shift.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"><em>Ramzy Baroud (<a href="http://www.ramzybaroud.net/" target="_blank">www.ramzybaroud.net</a>) is an internationally-syndicated  columnist and the editor of PalestineChronicle.com. His latest book  is <a href="http://www.amazon.com/My-Father-Was-Freedom-Fighter/dp/0745328814/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1260802483&amp;sr=8-1" target="_blank">My Father Was a Freedom Fighter: Gaza&#8217;s Untold Story</a> (Pluto Press,  London), available on Amazon.com.</em></span></p>
</div>
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		<title>El paisaje político palestino: Historia y papel de Hamás</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Mar 2011 22:15:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Ya es hora de naturalizar el flujo de la historia”, escribió Ahmet  Davutoglu, Ministro turco de Asuntos Exteriores (en el británico The Guardian, 16 de marzo).
El  proceso de naturalización está ya en marcha en la región que Davutoglu  no quiso describir como Oriente Medio (argumentando que ese término  representa un “orientalismo” [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Ya es hora de naturalizar el flujo de la historia”, escribió Ahmet  Davutoglu, Ministro turco de Asuntos Exteriores (en el británico <em>The Guardian</em>, 16 de marzo).</p>
<p>El  proceso de naturalización está ya en marcha en la región que Davutoglu  no quiso describir como Oriente Medio (argumentando que ese término  representa un “orientalismo” y prefiriendo llamarla región de “Asia  Occidental y Mediterráneo Sur”).<span id="more-25275"></span></p>
<div id="attachment_25241" class="wp-caption alignleft" style="width: 370px"><img class="size-full wp-image-25241 " title="palestine flags" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/03/palestine-flags.jpg" alt="" width="360" height="270" /><p class="wp-caption-text">(Foto: Al Jazeera)</p></div>
<p>Davutoglu es uno de los más  elocuentes y apasionados políticos turcos del Partido por el Desarrollo y  la Justicia (PDJ). Junto con Recep Tayyip Erdogan y Abdullah Gül, ha  estado trabajando para naturalizar el flujo de la historia en Turquía y  superar las incesantes intrusiones del ejército, a la vez que forjaba  vínculos entre regiones, culturas y pensamientos políticos en  competencia. Aunque tal misión era y sigue siendo ardua, ha llevado con  éxito a la aparición de un único pensamiento político turco orgulloso de  sus raíces pero receptivo al progreso y la modernidad.</p>
<p>Cuando  Hamás salió elegido como partido mayoritario en las elecciones para el  Consejo Legislativo Palestino de 2006, el grupo se inspiró en los  objetivos que impulsó el PDJ. Ahmed Yusuf, un alto funcionario de Hamás  en Gaza, ha estado incluso escribiendo un libro titulado: “Erdogan y una  Nueva Visión Estratégica”.</p>
<p>“El modelo de Erdogan es liberal. Es  un modelo que se atreve a asumir responsabilidades, cambiar cosas y  establecer buenas relaciones entre los elementos laicos y religiosos de  la sociedad”, declaró Yusuf, según el <em>Harriyet </em>de Turquía (10  junio 2010). “Es un modelo que trabaja por la democracia y los derechos  humanos y que apoya una sociedad abierta. Eso es lo que queremos”.</p>
<p>De  hecho, eso es precisamente lo que la mayoría de los palestinos normales  y corrientes quieren para ellos mismos. Es también el mismo deseo que  ha inspirado las diversas revoluciones árabes. Los mismos objetivos  ferozmente defendidos y en gran medida conseguidos en la Plaza Tahrir de  El Cairo. Los palestinos también desean ver su sociedad libre de los  estrechos intereses de las facciones y de agendas políticas limitadas.</p>
<p>A  pesar de todos los esfuerzos de Israel, ya sea a través del asedio, de  las guerras o de los prolongados bombardeos, la radicalización no ha  conseguido impregnar el pensamiento político palestino. Desde luego que  hay mucha rabia y un continuado deseo de justicia, pero la retórica  política en Gaza (y la de otros dirigentes de Hamás en la diáspora)  parece en gran medida prudente y cada vez más universal en sus valores y  alcance.</p>
<p>El alto dirigente exiliado de Hamás Jaled Meshal, al  comentar la revolución egipcia, afirmó: “Hoy estamos presenciando cómo  El Cairo vuelve a su estado natural, después de que ese estado llevara  largo tiempo desaparecido. Los pueblos de Egipto y Túnez nos han  devuelto la vida”. (Jartum, 6 de marzo)</p>
<p>El empeño revolucionario  masivo emprendido por los pueblos árabes está permitiendo que sean los  árabes quienes determinen su propio destino, quienes tracen su propio  camino para un futuro mejor en los términos que ellos establezcan.  Davutoglu ha aclarado que este empeño implica hacer frente a diversos  desafíos; si los árabes no consiguen superarlos, “habrán perdido una  oportunidad histórica”.</p>
<p>Los palestinos no necesitan, <em>per se</em>,  un cambio de régimen como lo necesitaban otros sistemas políticos  árabes, porque están bajo asedio y ocupación militar y no tienen una  verdadera soberanía política sobre el terreno. Necesitan una hoja de  ruta, una nueva visión que se inspire en los derechos y aspiraciones del  pueblo palestino dondequiera que se halle, pero también tienen que  liberarse de las normas convencionales que Oslo reforzó –y que sirvieron  para fragmentar la sociedad palestina- o de quienes ofrecían  alternativas a partir principalmente de razones ideológicas, religiosas o  de base faccional. Este penoso período de la historia palestina,  marcado por las facciones, la desunión y el enfrentamiento civil, ha  desviado el flujo natural de la historia palestina. Ahora nos ponemos a  hablar de Hamás y Fatah, de Cisjordania y Gaza, de iniciativas  individuales o personales, de ONG y financiación, de todo, excepto de  una Palestina única, de un único pueblo palestino, de un objetivo, una  estrategia y un destino.</p>
<p>Lo que está sucediendo en Palestina es la  anti-historia. No podrá sostenerse durante mucho tiempo sin cobrar al  pueblo palestino, y a sus derechos internacionalmente reconocidos, un  precio cada vez más alto. Desde luego, la propia credibilidad de  cualquier liderazgo palestino se ha visto enormemente erosionada.</p>
<p>Hamás,  desde su comienzo oficial en 1987 –e incluso antes de esa fecha, cuando  el movimiento islámico se dedicaba principalmente al trabajo de  beneficencia y a la creación de instituciones-, ha demostrado que es  capaz de crecer y de cambiar. Su crecimiento no se ha basado en los  dictados de Israel o de cualquier otra potencia exterior sino más bien  en sus propias motivaciones. Ahora es una entidad política que ha  logrado evadir las numerosas bombas israelíes y los intentos de  socavarle como grupo legítimo. Cuenta con gran respeto entre muchos  segmentos de la sociedad palestina y la opinión pública internacional  está ahora cambiando también en una dirección parecida. Por ejemplo: “El  45% de los europeos cree que habría que incluir a Hamás en el Proceso  de Paz (y) sólo el 25% opina que se le debería excluir”, según un sondeo  realizado por ICM en Europa en enero de 2011.</p>
<p>Este momento, en el  que los pueblos están luchando por el cambio, la libertad y la  democracia en la región, debería proporcionar la oportunidad perfecta  para que los palestinos se desprendieran de su exclusividad política y  de la localización de su lucha por la libertad. Hamás debería ahora  revisar su carta de 1988, que una vez fue casi un llamamiento impulsivo a  las armas y que siempre se utilizará en interés de quienes buscan  reducir la credibilidad de Hamás. El lenguaje de tales estatutos puede  que haya servido a algún propósito en el pasado, pero no consigue estar a  la altura de las expectativas de un pueblo que desea la unidad y  considerar como agua pasada los confines de Oslo, su “proceso de paz” y  sus elites amasadoras de riqueza. Los dirigentes post-Oslo necesitan un  lenguaje nuevo, ideas nuevas, enfoques nuevos y, sobre todo, una visión y  estrategias nuevas.</p>
<p>Hay que romper con el pasado. Es necesario  remover todos los obstáculos para que el flujo natural de la historia  vuelva a encontrar su cauce. Este es el momento más oportuno para que  Hamás revise y enmiende su carta, y para que reanude el proceso de  cambio y autocorrección que empezó hace muchos años. Ciertamente que el  paisaje en Palestina experimentará cambios serios en los meses y años  venideros. Los verdaderos líderes palestinos deben anticiparse y  acomodarse a una nueva era. Es lo que el pueblo quiere y lo que la  historia muestra repetidamente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Ramzy Baroud (<a href="http://www.ramzybaroud.net/" target="_blank">www.ramzybaroud.net</a>) es un columnista que publica en varios medios internacionales. Es editor de PalestineChronicle.com. Su último libro es “My father Was a Freedom Fighter: Gaza’s Untold Story” (Pluto Press, Londres), disponible en Amazon.com.</em></p>
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		<title>Natural Flow of History: Hamas Should Rethink Charter</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Mar 2011 23:07:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Now it is time to naturalize the flow of history,” wrote Ahmet Davutoglu, Turkey’s Minister of Foreign Affairs (British Guardian, March 16).
The process of naturalization is now underway in the region Davutoglu refused to describe as the Middle East (arguing that the term is “orientalist”, and preferring to call the region “West Asia and the [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>“Now it is time to naturalize the flow of history,” wrote Ahmet Davutoglu, Turkey’s Minister of Foreign Affairs (British Guardian, March 16).</p>
<p>The process of naturalization is now underway in the region Davutoglu refused to describe as the Middle East (arguing that the term is “orientalist”, and preferring to call the region “West Asia and the south Mediterranean”).</p>
<p>Davutoglu is one of the most articulate and passionate Turkish politicians of the Justice and Development Party (AKP). Along with Recep Tayyip Erdoğan and Abdullah Gül, he has labored to naturalize the flow of history in Turkey, sidelining an incessantly intrusive military, and forging links between regions, cultures and competing political thoughts. While the mission was and remains arduous, it has successfully led to the emergence of a unique Turkish political thought &#8211; proud of its roots, yet receptive to progress and modernity.<span id="more-25228"></span></p>
<div id="attachment_25241" class="wp-caption alignright" style="width: 370px"><img class="size-full wp-image-25241 " title="palestine flags" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/03/palestine-flags.jpg" alt="" width="360" height="270" /><p class="wp-caption-text">This is the most opportune time for Hamas to revisit and amend its charter (Photo: Al Jazeera)</p></div>
<p>When Hamas was elected as the majority party at the Palestinian Legislative Council in 2006, the group was inspired by the objectives that propelled the AKP. Ahmed Yusuf, a top Hamas official in Gaza, has even been writing a book entitled, “Erdoğan and a New Strategic Vision”</p>
<p>“Erdoğan’s model is liberal. It is a model that dares to take responsibility and change things and establishes good relations between the religious and secular elements of society,” Yusuf said, according to Turkey’s Hurriyet (June 10, 2010). “It is a model that works for democracy and human rights, and supports an open society. That is what we want.”</p>
<p>In fact, this is precisely what most ordinary Palestinians want for themselves. It’s also the same desire that inspired several Arab revolutions. The same goals were ferociously defended and largely achieved in Tahrir Square in Cairo. Palestinians also wish to see their society free of narrow factional interests and limited political agendas.</p>
<p>Despite every attempt, whether through siege, wars or protracted bombardments, radicalization has not taken a hold in Palestinian political thought. Of course, there is much anger and a continued desire for justice, but political rhetoric in Gaza (and by other Hamas leaders in Diaspora) seems largely prudent and increasingly universal in its values and outreach.</p>
<p>Exiled senior Hamas leader, Khaled Meshal, commenting on the Egyptian revolution, claimed: “Today we are witnessing Cairo returning to its natural state, after it disappeared from that state for a long time. The people in Egypt and Tunisia have given us back our lives.” (Khartoum, March 6)</p>
<p>The massive revolutionary undertaking by Arab peoples is allowing the Arabs to determine their own fate, to chart their own course for a better future, and on their own terms. Davutoglu has advised that this undertaking also comes with challenges; if Arabs fail to overcome these, they will “lose the momentum of history”.</p>
<p>Palestinians don’t need a regime change, per se, as in other Arab polities, for they are under siege and military occupation, and have no true political sovereignty on the ground. They need a roadmap, a new vision that is inspired by the rights and aspirations of Palestinian people everywhere, but also free from the conventional wisdoms that were either enforced by Oslo – which fragmented Palestinian society – or by those who offered alternatives based mainly on ideological, factional or religious rationale. This painful period of Palestinian history, marred by factionalism, disunity and civil strife, has diverted from the natural flow of Palestinian history. Now, we speak of Hamas and Fatah, of West Bank and Gaza, of individuals, of personal initiatives, of NGOs and funding, and of everything except one Palestine, one Palestinian people, one goal, one strategy, and one destiny.</p>
<p>What is happening in Palestine is anti-history. It cannot be sustained for long without exacting an even heavier price from Palestinian people and their internationally recognized rights. The very credibility of any Palestinian leadership, of course, has now been greatly eroded.</p>
<p>Hamas, since its official inception in 1987 –and even prior to that, when the Islamic movement was dedicated mainly to charity work and institution building –  has proved capable of changing and growing. Its growth has not been based on the diktats of Israel or any outside power, but rather its own motivations. It is now a political body that has managed to evade numerous Israeli bombs and attempts at undermining it as a legitimate group. It is regarded highly among many segments of Palestinian society, and international public opinion is also now shifting in a similar direction. For example, “45% of Europeans believe Hamas should be included in the Peace Process (and) only 25% believe it should be excluded,” according to an ICM European poll conducted in January 2011.</p>
<p>This time of people marching for change, freedom and democracy in the region should provide the perfect opportunity for Palestinians to break away from political exclusivity and the localization of their struggle for freedom. Hamas should now re-think its charter of 1988, which was once an almost impulsive rally cry, and which will always be used in the interests of those seeking to discount Hamas’ credibility. The language of the charter might have served a purpose in the past, but it fails to live up to the of the expectations of a people who wish for unity and to see past the confines of Oslo, its ‘peace process’ and its wealth-amassing elites. Post-Oslo Palestinian leaderships require new language, new ideas, new approaches, and most certainly a brand new vision and strategy.</p>
<p>There must be a break with the past. All hurdles need to be removed in order for the natural flow of history to resume. This is the most opportune time for Hamas to revisit and amend its charter, and to resume the process of change and self-correction which it began many years ago. The political landscape in Palestine will certainly experience serious changes in coming months and years. Genuine Palestinian leaderships must anticipate and accommodate a new era. It is what the people want, and what history repeatedly shows.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Ramzy Baroud (<a href="http://www.ramzybaroud.net/" target="_blank">www.ramzybaroud.net</a>) is an internationally-syndicated columnist and the editor of PalestineChronicle.com. His latest book is My Father Was a Freedom Fighter: Gaza&#8217;s Untold Story (Pluto Press, London), available on Amazon.com.</em></p>
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		<title>Goldstone&#8217;s Legacy for Israel</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Jan 2011 03:50:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A sprawling crime scene. That is what Gaza felt like when I visited in  the summer of 2009, six months after the Israeli attack. Evidence of  criminality was everywhere-the homes and schools that lay in rubble, the  walls burned pitch black by white phosphorus, the children&#8217;s bodies  still unhealed for lack [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23994" class="wp-caption aligncenter" style="width: 493px"><img class="size-full wp-image-23994" title="nidal el khairy5" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/01/nidal-el-khairy5.jpg" alt="" width="483" height="388" /><p class="wp-caption-text">(Art: Nidal El Khairy)</p></div>
<p>A sprawling crime scene. That is what Gaza felt like when I visited in  the summer of 2009, six months after the Israeli attack. Evidence of  criminality was everywhere-the homes and schools that lay in rubble, the  walls burned pitch black by white phosphorus, the children&#8217;s bodies  still unhealed for lack of medical care. But where were the police? Who  was documenting these crimes, interviewing the witnesses, protecting the  evidence from tampering?</p>
<p>For months it seemed that there would be no investigation. Many  Gazans I met on that trip appeared as traumatized by the absence of an  international investigation as by the attacks. They explained that even  in the darkest days of the Israeli onslaught, they had comforted  themselves with the belief that, this time, Israel had gone too far.  Mona al-Shawa, head of the Women&#8217;s Unit at the Palestinian Centre for  Human Rights, told me that Gazans took great solace from news of  pro-Palestinian protesters filling the streets of London and Toronto.  &#8220;People called it war crimes,&#8221; she recalled. &#8220;We felt we were not alone  in the world.&#8221; It seemed to follow from these expressions of outrage  that there would be serious consequences for the attacks-criminal trials  for the perpetrators, sentences. And under the glare of international  investigation, Israel would surely have to lift the brutal embargo that  had kept Gaza sealed off from the world since Hamas came to power. Those  who really dared to dream convinced themselves that, out of the  lawlessness and carnage, a just peace would emerge at last.<span id="more-23978"></span></p>
<p>But six months later, an almost unbearable realization had set in:  the cavalry wasn&#8217;t coming. Despite all the righteous indignation, Israel  had not been forced to change its behavior in any way. Gaza&#8217;s borders  were still sealed, only now the blockade was keeping out desperately  needed rebuilding supplies in addition to many necessities of life. (It  would take Israel&#8217;s lethal attack last year on a humanitarian aid  flotilla for a debate about the siege to begin in earnest.) Even worse,  the people I met were acutely aware that they could find themselves  trapped under Israeli air bombardment again tomorrow, for any arbitrary  excuse of Israel&#8217;s choosing. The message sent by the paralysis of the  international legal system was terrifying: Israel enjoyed complete  impunity. There was no recourse.</p>
<p>Then, out of nowhere, a representative of the law showed up. His name  was Justice Richard Goldstone, and he was leading a fact-finding  mission for the United Nations. His mandate was to assess whether war  crimes had been committed in the context of the attack. I happened to be  in Gaza City when Justice Goldstone was wrapping up his public hearings  and met several people who had testified before him, as well as others  who had opened their homes to the mission, showing the scars left by  Israeli weapons and sharing photographs of family members killed in the  attacks. Finally some light seemed to be shining on this rubble-choked  strip of land. But it was faint, and many Gazans remained skeptical that  justice would follow. If the attacks had failed to provoke action, they  reasoned, what hope was there that words in a report would awaken the  world? This caution, it turns out, was a wise form of self-preservation.</p>
<p>The attempts to block, then sabotage, then bury the Goldstone Report  began before a single word had been written. The Israeli government  rejected the original decision by the UN Human Rights Council to  investigate allegations of war crimes during the Gaza attack. The  council was hopelessly biased, Israel claimed, and the January 12, 2009,  resolution creating the fact-finding mission was, according to Israel&#8217;s  ministry of foreign affairs, &#8220;one-sided and irrelevant.&#8221; It is true  that the original mandate of the mission called only for an  investigation of violations committed &#8220;by the occupying Power, Israel,  against the Palestinian people.&#8221; But when Justice Goldstone took the top  job and announced that the mandate had been expanded to include  possible crimes committed by Palestinians &#8220;whether before, during or  after&#8221; the attacks, Israel flatly refused to acknowledge this new  reality. &#8220;There is no formal expansion of the mandate,&#8221; foreign ministry  spokesman Yossi Levy insisted, against abundant evidence to the  contrary. He added, &#8220;We will not cooperate with the mission, because its  duty is not to find the truth but to find semi-judicial ways to attack  Israel.&#8221;</p>
<p>When it became clear that the mission would proceed despite this  obstructionism, the Israeli government switched to a new strategy: doing  almost everything in its considerable power to sabotage Goldstone&#8217;s  work. To this end, the Israeli government refused to allow the UN team  to travel inside Israel. That meant that to get into Gaza, members had  to go through Egypt. It also meant that Goldstone&#8217;s investigators could  not travel to Sderot and Ashkelon to hear from Israeli victims of Qassam  rocket attacks-critical testimony if the mission was to fulfill its  mandate to investigate crimes on all sides. Israel&#8217;s strategy was  transparent enough: it would force Goldstone to produce a one-sided  report, which it would then enthusiastically dismiss for being  one-sided.</p>
<p>It didn&#8217;t work. To get around the government roadblocks, Goldstone  flew Israelis to Geneva so he could hear their testimony in person. When  the report came out, it reflected the scale of the crimes committed by  each side, concentrating mostly on Israel&#8217;s actions, including attacks  on houses, hospitals and mosques that together killed scores of people,  as well as attacks on civilian infrastructure such as water  installations, agricultural facilities and factories. But the report did  not give Hamas a pass. Goldstone concluded that the launching of  rockets and mortars into populated areas &#8220;where there is no intended  military target&#8221;-a practice used by Hamas&#8217;s military wing as well as by  other armed Palestinian groups-&#8221;indicates the commission of an  indiscriminate attack on the civilian population of southern Israel, a  war crime, and may amount to crimes against humanity.&#8221; He also accused  Hamas of &#8220;extrajudicial executions&#8221; in the Gaza Strip and the  Palestinian Authority of repression and possibly torture in the West  Bank.</p>
<p>The Goldstone Report is a serious, fair-minded and extremely  disturbing document-which is precisely why the Israeli strategy since  its publication has been to talk about pretty much everything except the  substance of the report. Distractions have ranged from further  posturing about the UN&#8217;s bias, to smear campaigns about Justice  Goldstone&#8217;s personal history, to claims that the report is an integral  part of a grand conspiracy to deny Israel&#8217;s right to exist. Dore Gold, a  former Israeli ambassador and top political adviser, said the report  was &#8220;the most serious and vicious indictment of the State of Israel  bearing the seal of the United Nations&#8221; since the UN equated Zionism  with racism in 1975 and &#8220;an assault on Israeli society as a whole,&#8221;  while Prime Minister Benjamin Netanyahu explained that &#8220;there are three  primary threats facing us today: the nuclear threat, the missile threat  and what I call the Goldstone threat.&#8221; The phrase &#8220;blood libel&#8221; was  thrown around with great promiscuity, disgracefully equating the  Goldstone Report with the anti-Semitic trials of the Middle Ages in  which Jews were accused of drinking the blood of Christian children.  (For some reason this seems to be a problem only when Sarah Palin abuses  the term.)</p>
<p>Given this kind of incitement from the top, it&#8217;s little wonder that  the 72-year-old judge was very nearly prevented from attending his  grandson&#8217;s bar mitzvah in a Johannesburg suburb, with the synagogue  worried about violence breaking out. &#8220;I could not believe that political  anger against him-which people had every right to express-had evolved  into an uncontrolled and unconscionable rage that sought to violate the  spirit of one of the most sacred aspects of formal Jewish tradition,&#8221;  observed noted South African judge Albie Sachs.</p>
<p>Israel has no shortage of critics, many of them Jewish. So what was  it about Goldstone that ignited this conflagration? The likeliest answer  lies in the particular rhetorical techniques Israel&#8217;s leaders reliably  employ to defend their actions. For decades, Israeli officials have  deflected any and all human rights criticisms by claiming that Israel  was being unfairly &#8220;singled out&#8221; by those who claim to care about  international law but who look the other way when equally serious crimes  are committed by other states. The problem posed by Goldstone was that  his record as a judge on the world stage made it impossible for Israel  to make this claim with any credibility.</p>
<p>Goldstone began his judicial career as one of a handful of liberal  judges serving on the South African bench during the apartheid era.  Though required to enforce the country&#8217;s brutal discriminatory laws,  these judges were also able to chip away at the system from within,  helping to loosen the grip of apartheid in its final years. A 1982  ruling by Goldstone, for instance, blocked judges from evicting blacks  and &#8220;coloreds&#8221; from their homes to make way for whites-only  neighborhoods without considering whether suitable alternative  accommodations could be found, a requirement that made it virtually  impossible to enforce the much-hated Group Areas Act. As apartheid  weakened, Goldstone began playing a more activist role, exposing a  system of extrajudicial death squads within South Africa&#8217;s police and  military-crimes that eventually came before the country&#8217;s Truth and  Reconciliation Commission.</p>
<p>Goldstone&#8217;s contribution to building South Africa&#8217;s first multiracial  democracy eventually took him to the international arena, where he  sought justice for war crimes, ethnic cleansing and genocide as chief  prosecutor of the UN&#8217;s International Criminal Tribunals for the former  Yugoslavia and for Rwanda. It was here that Goldstone began to dedicate  his life to the post-Holocaust pledge of &#8220;never again&#8221;-never again to  anyone. &#8220;If future perpetrators of genocide, crimes against humanity,  and serious war crimes are brought to justice and appropriately  punished,&#8221; he wrote in a 2001 essay, &#8220;then the millions of innocent  victims who perished in the Holocaust will not have died in vain. Their  memory will remain alive and they will be remembered when future war  criminals are brought to justice. And, it is certainly not too much to  hope that efficient justice will also serve to deter war crimes in the  future and so protect the untold numbers of potential victims.&#8221; The  judge was always clear that this quest for justice was deeply informed  by his Jewishness. &#8220;Because of our history, I find it difficult to  understand how any Jew wouldn&#8217;t instinctively be against any form of  discrimination,&#8221; he told the <em>Jerusalem Report</em> in 2000.</p>
<p>It is this theory of justice-a direct response to the Nazi  Holocaust-that Justice Goldstone brought to his work in Gaza in 2009,  insisting that his fact-finding mission would examine the crimes  committed both by Israelis and Palestinians. For Israel&#8217;s leaders it was  terrifying when Goldstone took on the Gaza assignment precisely because  there was absolutely no way to claim that the judge was &#8220;singling out  Israel&#8221; for special condemnation. Clearly and indisputably, Goldstone  was applying the same principles to Israel that he had systematically  applied to other countries for decades. The only thing left for Israel  and its allies to do was to make sure the report&#8217;s recommendations never  came before a judicial body with any teeth. In the United States the  job was easy: pro-Israel lobbyists handily persuaded the House of  Representatives to declare the report &#8220;irredeemably biased and unworthy  of further consideration or legitimacy,&#8221; with an anti-Goldstone  resolution passing by a vote of 344 to 36. In the occupied territories,  the job of burying Goldstone required some very ugly tactics. According  to a January 17, 2010, report in <em>Haaretz</em>, Palestinian Authority  President Mahmoud Abbas was informed that &#8220;if he did not ask for a  deferral of the vote [at the Human Rights Council] on the critical  report on last year&#8217;s military operation, Israel would turn the West  Bank into a ‘second Gaza.&#8217;&#8221;</p>
<p>But while Western governments continue to protect Israel from  accountability, insisting that economic sanctions are off the table,  even welcoming Israel into the Organization for Economic Co-operation  and Development, civil society around the world is filling the gap. The  findings of the Goldstone Report have become a powerful tool in the  hands of the growing movement for Boycott, Divestment and Sanctions,  which is attempting to pressure Israel to comply with international law  by using the same nonviolent pressure tactics that helped put an end to  apartheid in South Africa. A new book, <em>The Goldstone Report: The Legacy of the Landmark Investigation of the Gaza Conflict</em>,  will allow many more people to read the text of the report, along with  contextualizing analysis. And they will be free to make their own  judgments about whether Israel has been unfairly &#8220;singled out&#8221;-or  whether, on the contrary, it is finally being held to account.</p>
<p>One of the most remarkable responses to the report came in January  2010, when a coalition of eleven leading Palestinian human rights groups  called on Hamas and the Palestinian Authority to investigate  Goldstone&#8217;s allegations that they were complicit in war crimes-despite  the fact that the Israeli government had refused to launch an  independent investigation of the far more numerous allegations leveled  against it in the report. Theirs was a deeply courageous position, one  that points to what may prove to be the Goldstone Report&#8217;s most enduring  legacy. Although most of us profess to believe in universal human  rights and oppose all crimes of war, for too long those principles have  been applied in ways that are far from universal. Too often we make  apologies for the crimes of &#8220;our&#8221; side; too often our empathy is  selectively deployed. To cite just one relevant example, the Human  Rights Council has frequently failed to live up to its duty to  investigate all major human rights abuses, regardless of their state  origins. So while the council boldly created the Goldstone mission to  investigate crimes in Gaza, it stayed scandalously silent about the  massacres and mass incarcerations of Tamils in Sri Lanka, which were  alleged to have taken place within months of the Gaza attack.</p>
<p>This kind of selectivity is a gift to defiantly lawless governments  like Israel&#8217;s, since it allows states to hide behind their critics&#8217;  hypocrisy. (&#8220;They should call us the day the Human Rights Council  decides on a human rights inquiry on some other place around the globe,&#8221;  Israeli foreign ministry spokesman Yigal Palmor said, explaining away  his government&#8217;s refusal to cooperate with Goldstone.) But a new  standard has been set. The Goldstone Report, with its uncompromising  moral consistency, has revived the old-fashioned principles of universal  human rights and international law-enshrined in a system that, flawed  as it is, remains our best protection against barbarism. When we rally  around Goldstone, insisting that this report be read and acted upon, it  is this system that we are defending. When Israel and its supporters  respond to Goldstone by waging war on international law, characterizing  any possible legal challenge to Israeli politicians and military  officials as &#8220;lawfare,&#8221; they are doing nothing less than recklessly  endangering the human rights architecture that was forged in the fires  of the Holocaust.</p>
<p>One of the people I met in Gaza was Ibrahim Moammar, chair of the  National Society for Democracy and Law. He could barely contain his  disbelief that the crimes he had witnessed had not sparked an  international legal response. &#8220;Israel needs to face war crimes trials,&#8221;  he said. He is right, of course. In a just world, the testimonies  collected by Richard Goldstone and now published in book form would not  merely raise our consciousness; they would be submitted as evidence. But  for now, in the absence of official justice, we will have to settle for  what the survivors of Argentina&#8217;s most recent dictatorship have called  &#8220;popular justice&#8221;-the kind of justice that rises up from the streets,  educating friends, neighbors and family, until the momentum of its  truth-telling eventually forces the courts to open their doors.</p>
<p>It starts with reading the report.</p>
<p><em>Naomi Klein is an award-winning journalist and syndicated columnist and the author of the international and <em>New York Times</em> bestseller <a href="https://www.amazon.com/dp/0312427999?tag=commondreams-20&amp;camp=0&amp;creative=0&amp;linkCode=as1&amp;creativeASIN=0312427999&amp;adid=0SQVMNB4HGDVDQHNEM41&amp;" target="_blank">The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism</a>, now out in paperback. Her earlier books include the international best-seller, <a href="http://www.amazon.com/gp/product/0312429274?ie=UTF8&amp;tag=commondreams-20&amp;linkCode=xm2&amp;camp=1789&amp;creativeASIN=0312429274" target="_blank"><em>No Logo: Taking Aim at the Brand Bullies</em></a> (which has just been re-published in a special <a href="http://www.amazon.com/gp/product/0312429274?ie=UTF8&amp;tag=commondreams-20&amp;linkCode=xm2&amp;camp=1789&amp;creativeASIN=0312429274" target="_blank">10th Anniversary Edition</a>); and the collection <a href="http://www.amazon.com/gp/product/0312307993?ie=UTF8&amp;tag=commondreams-20&amp;linkCode=xm2&amp;camp=1789&amp;creativeASIN=0312307993" target="_blank"><em>Fences and Windows: Dispatches from the Front Lines of the Globalization Debate</em></a> </em>(2002). To read all her latest writing visit <em><a href="http://www.naomiklein.org/" target="_blank">www.naomiklein.org</a>.</em></p>
<p>You can follow Naomi on twitter: <a href="http://twitter.com/NaomiAKlein" target="_blank">@naomiaklein</a></p>
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		<title>Manifiesto por el Cambio de la juventud de Gaza</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/01/manifiesto-por-el-cambio-de-la-juventud-de-gaza/</link>
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		<pubDate>Tue, 04 Jan 2011 22:48:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Que se joda el Hamas. Que se joda Israel. Que se joda el Fatah. Que se joda la ONU y la Unrwa. ¡ Que se joda América! Nosotros, los jóvenes de la franja de Gaza, estamos hasta los cojones de eso de Israel, del Hamas, de la ocupación, las violaciones permanentes de los derechos del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="alignleft size-large wp-image-23458" title="palestina" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/01/palestina-300x400.jpg" alt="" width="300" height="400" />Que se joda el Hamas. Que se joda Israel. Que se joda el Fatah. Que se joda la ONU y la Unrwa. ¡ Que se joda América! Nosotros, los jóvenes de la franja de Gaza, estamos hasta los cojones de eso de Israel, del Hamas, de la ocupación, las violaciones permanentes de los derechos del hombre y de la indiferencia de la comunidad internacional. Queremos gritar, romper la pared del silencio, de la injusticia y de la apatía lo mismo que los F16 israelíes con la pared del sonido por encima de nuestras cabezas, aullar con toda la fuerza de nuestras almas para expresar toda la rabia que esta situación podrida nos inspira. Somos como piojos apretados entre dos uñas, vivimos una pesadilla dentro de otra pesadilla. No hay espacio dejado para la esperanza, ni sitio para la libertad. No podemos más con ser cogidos en la trampa, en esta confrontación política permanente, y noches más negras que el hollín bajo la amenaza de los aviones de caza que giran por encima de nuestras casas, con campesinos inocentes que son disparados simplemente porque van a cuidar sus campos en la zona &#8221; de seguridad &#8220;; hartos con barbudos que se presentan cargados de armas y abusan de su poder, encarcelando los jóvenes que tienen sus ideas, y con la pared de la vergüenza que nos corta además del resto de nuestro país y nos encierra en una faja de terreno del tamaño de un sello.</p>
<p>Estamos hartos de ser retratados como terroristas, fanaticos nacidos con explosivos en nuestros bolsillos y el mal en nuestro ojos; hartos de la indiferencia que encontramos de parte de la comunidad internacional, los llamados expertos en asuntos urgentes y resoluciones rapidas pero cobardes para reforzar cualquier cosa con la que estan de acuerdo; estamos hartos y cansados de vivir una vida de mierda, siendo hechos prisioneros por Israel, el Hamas dandonos palizas y completamente ignorados por el resto del mundo.<span id="more-23432"></span></p>
<p>Hay una revolución que borbolla en nosotros, una indignación enorme que acabará por demolernos si no encontramos el medio de canalizar esta energía inmensa para devolver en causa el statu quo y darnos un poco de esperanza. El último golpe que todavía agravó nuestra frustración y nuestra desesperación se produjo el 30 de noviembre, cuando milicianos del Hamas desembarcaron a la sede(asiento) de Sharek Youth Forum (<a href="http://www.sharek.ps/" target="_blank">www.sharek.ps</a>) una organización de juventud muy activa en la franja de Gaza) con sus fusiles, sus mentiras y su agresividad. echaron a todo el mundo fuera, detuvieron y encarcelaron a varias personas, impidiendo a Sharek de perseguir sus actividades; algunos días más tarde, manifestantes reagrupados delante de la sede de Sharek fueron agredidos, pegados y por algunos encarcelados.</p>
<p>Verdaderamente estamos viviendo una pesadilla dentro de otra pesadilla. No es fácil encontrar las palabras para describir la presión que se ejercita sobre nosotros. Difícilmente sobrevivimos a la operación &#8220;Plomo endurecido &#8221; de 2008-2009, cuando Israel nos molió a palos eficazmente, destruyó millares de viviendas y todavía más vidas y sueños. No acabaron con el Hamas como era su intención pero nos asustaron para siempre y distribuyeron el síndrome del &#8220;estrés post-traumático&#8221; a cada uno de nosotros, porque no teniamos a donde ir para huir de las bombas.</p>
<p>Somos una juventud con un peso en el corazón. Llevamos en nosotros un peso que nos agobia tanto que nos impide admirar la puesta del sol: ¿ cómo podríamos, mientras nubes oscuras cierran el horizonte y memorias horrorosas pasan en nuestros ojos cada vez que los cerramos? Sonreímos para esconder el dolor, nos reímos para olvidar la guerra, guardamos la esperanza para no suicidarnos aqui y ahora. Durante la guerra, tuvimos el inconfundible sentimiento de que Israel queria borrarnos de la superficie de la tierra. Durante esos últimos años, Hamas hizo todo para tomar el control de nuestros pensamientos, de nuestro comportamiento y aspiraciones. Somos una generación de jóvenes usados para enfrentarse a los misiles, perseguir lo que parece ser una misión imposible de tener una vida normal y saludable y somos apenas tolerados por una organización tentacular que se extendió a través de nuestra sociedad, tal un cáncer malicioso determinado a destruir en su propagación todas las células vivas, pensamientos y sueños, tanto como paralizar a cada uno de nosotros haciendo reinar el terrorismo. Y todo esto llega a la prisión que se hizo la franja de Gaza, una prisión impuesta por un país que se pretende democrático.</p>
<p>De nuevo la historia se repite en toda su crueldad y nadie parece preocuparse. Tenemos miedo. Aquí, en Gaza, tenemos miedo de ser encarcelados, interrogados, pegados, torturados, bombardeados, matados. Tenemos miedo de vivir, porque cada paso que hacemos debe ser cuidadosamente considerado y bien pensado, porque hay obstáculos por todas partes, no nos podemos mover como queramos, ni decir lo que queremos, ni hacer lo que queremos, a veces incluso no podemos pensar lo que queremos, porque la ocupación coloniza nuestros cerebros y nuestros corazones, y es tan horrible que nos daña y nos da ganas de derramar lágrimas inagotables de frustración y de rabia.</p>
<p>No queremos odiar, no queremos sentir todos esos sentimientos, ya no queremos ser víctimas. ¡Basta! Basta de dolor, lágrimas, sufrimiento, controles, limitaciones, de justificaciones injustas, terror, tortura, excusas, bombas, noches sin dormir, de civiles matados, memorias negras, de futuro sombrío, presente desesperante, de políticas insensatas, políticos fanáticos, tonterías de religión, basta de encarcelamiento! Decimos BASTA! ¡Esto no es el futuro que queremos!</p>
<p>Tenemos tres exigencias: queremos ser libres, queremos tener la capacidad de vivir una vida normal. Queremos paz. ¿ Quizás sea pedir demasiado? Somos un movimiento pacifista formado por jóvenes de Gaza y simpatizantes de cualquier otra parte que no descansará mientras la verdad sobre Gaza no sea conocida por el mundo entero, y hasta tal punto que la complicidad tácita y atronadora indiferencia ya no sean aceptadas.</p>
<p>¡ Este es el manifiesto de la juventud de Gaza para el cambio!</p>
<p>Vamos a comenzar por destruir la ocupación que nos asfixia, por liberarnos del encerramiento mental, por recobrar nuestra dignidad y la estima de nosotros mismos. Guardaremos la cabeza alta aunque encontremos resistencia. Trabajaremos de noche y de día para cambiar las miserables condiciones en las que vivimos. Allí dónde nos topemos con paredes, construiremos sueños.</p>
<p>Solo esperamos que ustedes &#8211; sí, ustedes, que están leyendo estas líneas ahora mismo! &#8211; nos apoyen. Para saber de qué manera, por favor escriban en nuestro muro o pónganse directamente en contacto con nosotros : freegazayouth@hotmail.com</p>
<p>Queremos ser libres, queremos vivir, queremos la paz.</p>
<p>JUVENTUD DE GAZA LIBRE!</p>
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