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	<title>Amauta &#187; Musulmanes</title>
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	<description>La Revista Independiente de Costa Rica</description>
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		<title>Morir en Oslo</title>
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		<pubDate>Sun, 31 Jul 2011 19:24:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8220;Extreme violence has a way of preventing us from seeing the interests it serves.&#8221; (La violencia extrema se las arregla para que no veamos los intereses a los que sirve) Naomi Klein
1. Noruega es uno de los últimos países europeos de modelo socialdemócrata que han sobrevivido a la ofensiva neoliberal. El secreto de esta supervivencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>&#8220;Extreme violence has a way of preventing us from seeing the interests it serves.&#8221;</em> (La violencia extrema se las arregla para que no veamos los intereses a los que sirve) <strong>Naomi Klein</strong></p>
<p>1. Noruega es uno de los últimos países europeos de modelo socialdemócrata que han sobrevivido a la ofensiva neoliberal. El secreto de esta supervivencia está en la renta petrolera, que permite redistribuir riqueza al mismo tiempo que prosigue, como en el resto del planeta, la acumulación financiera en favor de una exigua minoría. Noruega consigue así, gracias a la circunstancia enteramente fortuita que constituyen sus grandes reservas de petróleo, conciliar lo que en el resto del mundo es inconciliable. Aún así este modelo está en crisis. En primer lugar porque la clave de reparto de la renta petrolera no satisface a los representantes del capital financiero que proponen una salida de la socialdemocracia y una &#8220;modernización&#8221; del país como la que ya se ha conocido en los demás países escandinavos donde impera el modelo neoliberal de la &#8220;flexiguridad&#8221;. Incluso entre las clases populares se acusa cierto cansancio del paternalismo burocrático con el que las burocracias políticas y sindicales de la socialdemocracia han gestionado el Estado del bienestar. Esta combinación de presión oligárquica y desencanto popular se ha traducido ya en recortes considerables del gasto social y en cierta inquietud entre los sectores populares que sufren, a consecuencia de este recorte, un deterioro de su nivel de vida. Entre estos sectores se encuentra una posible base de apoyo para una nueva extrema derecha como la que ya ha conocido éxitos importantes en Suecia, Dinamarca o Finlandia, así como, fuera de la zona escandinava, en los Países Bajos o en Hungría. La función explícita de esta nueva extrema derecha es la de presionar en favor de la liquidación del Estado del bienestar socialdemócrata preconizando inicialmente la supresión de prestaciones sociales a los inmigrantes, pero también a los &#8220;vagos&#8221; y demás individuos que no viven de un trabajo asalariado. En Noruega, el &#8220;efecto petróleo&#8221; hace menos justificable este tipo de actuación. Esta es probablemente una de las claves de la particular aplicación de la &#8220;Doctrina del shock&#8221; que ha tenido lugar en Oslo y en la vecina isla de <em>Utøya</em> . <span id="more-28269"></span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-28270" title="crusadas" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/07/crusadas.jpeg" alt="" width="239" height="210" />2. Es necesario entender de dónde sale en esta zona privilegiada de la ya privilegiada Europa esta nueva extrema derecha. En cierto modo, es un efecto colateral de la difícil introducción del neoliberalismo en Escandinavia. El descontento de las clases populares por la reducción de sus derechos sociales requiere para ellas mismas una explicación. Sólo un pequeño sector es capaz de formular esta explicación en términos de lucha de clases por la apropiación de la riqueza; la mayoría es vulnerable a &#8220;explicaciones&#8221; que corresponden a su &#8220;experiencia&#8221; inmediata y asocian la reducción de sus derechos a la cada vez mayor presencia de inmigrantes. Los inmigrantes serían así &#8220;parásitos&#8221; de otras culturas que se aprovechan de la riqueza noruega en detrimento de la propia población del país. El odio de clase se ve, de esta manera, desplazado de los agentes del capital hegemónicamente financiero causantes y beneficiarios de los recortes en el Estado del bienestar, a las comunidades inmigrantes y sobre todo musulmanas que no sólo se benefician de los derechos sociales, sino que también se niegan a &#8220;integrarse&#8221; y conservan su religión y sus costumbres. Del mismo modo que el antisemitismo -el &#8220;socialismo de los idiotas&#8221;, según Bebel- desvió hacia los judíos el odio de clase del proletariado europeo hacia sus explotadores, hoy el antiislamismo está ejerciendo un papel semejante en el marco del neoliberalismo y la globalización. La orientación del odio hacia los musulmanes y hacia el Islam como religión &#8220;oscurantista&#8221; y &#8220;antifeminista&#8221; permite dar a los temas xenófobos y racistas de extrema derecha, así como a las guerras neocoloniales en curso, una orientación &#8220;progresista&#8221; de defensa del laicismo, de los derechos de la mujeres y de la libertad de orientación sexual. La extrema derecha y las guerras del Imperio se hacen así &#8220;ilustradas&#8221;.</p>
<p>3. El atentado contra la sede del gobierno noruego y la matanza de la isla de <em>Utøya</em> , aparentemente protagonizados por un individuo aislado, no son meros disparates de un loco, pues se inscriben claramente en este contexto social e ideológico. En el larguísimo texto publicado por Breivik en internet, donde expone los motivos de sus atentados y explica en centenares de páginas los aspectos técnicos de su ejecución, destaca la amalgama entre marxismo e islamismo. La idea dominante en el texto de Breivik parece ser que la izquierda socialdemócrata ha vendido Noruega al islamismo y que es necesario resistir a la vez a los &#8220;marxistas&#8221; y a la nueva &#8220;dominación&#8221; islámica. De ahí que se titule &#8220;<em>2083: A European Declaration of Independence</em>&#8221; (2083 -aniversario de la victoria sobre los turcos a las puertas de Viena- Una declaración de independencia europea). Breivik se ve a sí mismo como un combatiente contra el islamismo, pero se trata de un cruzado que defiende no ya la religión sino una &#8220;civilización cristiana&#8221; que habría dejado un espacio para el laicismo y las libertades individuales. No parece casual que atacase un campamento de verano de las juventudes laboristas noruegas que tenía en su programa debatir sobre el boycott a Israel y rendir homenaje a los combatientes noruegos de las Brigadas Internacionales.</p>
<p>En esa lógica de &#8220;guerra cósmica&#8221;, la posición de Breivik es el reflejo especular de la otra rama de la ideología de la guerra de civilizaciones representada por Al Qaida, para la cual existe una amenaza real representada por los &#8220;cruzados&#8221; occidentales y los judíos contra la identidad de los países musulmanes. La diferencia es que la justificación de Al Qaida, aun siendo una mistificación, guarda algún contacto con la realidad, pues algunos países musulmanes experimentan una ocupación efectiva por parte de ejércitos occidentales y todos ellos una sumisión política y económica a los intereses de los países capitalistas centrales, mientras que estos últimos países sólo han conocido una inmigración pacífica desde los países musulmanes. No existe, pues, ninguna simetría real, pero esto no impide que se dé una simetría imaginaria, ideológica, que encubre la dominación y la agresión occidentales bajo la retórica de la &#8220;guerra de civilizaciones&#8221; o de la versión &#8220;progre&#8221; de esta misma &#8220;guerra&#8221; que es el &#8220;diálogo de civilizaciones&#8221;.</p>
<p>4. Breivik y las demás personas que colaboran en el sitio <a href="http://www.document.no/" target="_blank">http://www.document.no/</a> son defensores de Israel. Esto es algo que los diferencia al menos en apariencia de las extremas derechas de épocas anteriores, caracterizadas habitualmente por su antisemitismo y los aproxima a personajes más ambiguos como Bernard Henri Lévy o André Glucksmann que defienden a la vez los &#8220;drechos humanos&#8221; y las matanzas israelíes. Israel aparece en los textos que se publican en esta página como un país que ejerce de adelantado de occidente frente al peligro representado por el Islam. Israel no es así el país que encarna y materializa la identidad judía, sino el baluarte de una supuesta identidad &#8220;occidental&#8221;. Israel, para la nueva extrema derecha, es sobre todo el supuesto representante de una civilización occidental &#8220;judeo-cristiana&#8221; enfrentada a la islámica. El antisemitismo, por su parte, sin dejar de existir y valiéndose de los mismos temas racistas de principios del siglo XX se aplica ahora -sin denominarse antisemitismo- a la otra gran familia semita, los árabes. Del mismo modo que la extrema derecha nazi creó la figura del judeo-bolchevique, la nueva extrema derecha proisraelí imagina la existencia de un complot islamo-marxista destinado a acabar con la cultura europea y, para luchar contra él, erige a Israel en vanguardia de su cruzada. Israel no es, sin embargo, la cabeza de ningún lobby de proyección universal ni de ninguna nueva edición del complot judío mundial, sino la cola del dragón que representa el sistema imperial capitalista.</p>
<div id="TextoNoticia">5. Hay quien ha querido ver la implicación del Mossad en los atentados de Oslo apoyándose en las proclamaciones filoisraelíes de Breivik. De momento, no hay ninguna prueba de ello. Tampoco parece verosímil. No es además técnicamente necesario ningún apoyo logístico particular para el tipo de atentado -bastante clásico- perpetrado por Breivik: bastaron varias toneladas de fertilizantes, un fusil y una munición expansiva que puede obtenerse en el mercado negro o directamente del ejército o de fuerzas policiales. Buscar la presencia israelí detrás de los atentados es intentar identificar un sujeto &#8220;malvado&#8221; y ahorrarse un análisis de los determinantes efectivos de estos atentados. Quien intenta, así, desvincular a Israel del conjunto del sistema de dominación denominado &#8220;Occidente&#8221; considerándolo un sujeto político autónomo o incluso el centro de un lobby judío que determina la política occidental no suele acabar muy lejos de las temáticas ideológicas del &#8220;complot judío&#8221; cuyo paradigma son los <em>Protocolos de los Sabios de Sión</em>. Además se ve incapacitado para comprender, más que en términos conspirativos la instalación en casi todo el mundo de sociedades basadas a la vez en el control y la segregación según un modelo del que Israel es el paradigma, pero en modo alguno el único promotor. El objetivo de la nueva extrema derecha coincide con el objetivo general del capitalismo globalizado: por un lado, defender la libre circulación de capitales y de mercancías en el marco de la globalización, lo que supone el establecimiento de una serie de mecanismos de control -no de bloqueo- de sus movimientos, y, por otro lado, la creación o el refuerzo de dispositivos de segregación de las poblaciones dentro y fuera de los países del centro capitalista.</p>
<p>La segregación mundial que se manifiesta en la brutal limitación de la circulación de personas impuesta por los Estados del centro a las poblaciones de la periferia, se ve replicada dentro de cada Estado por nuevas formas de segregación de las poblaciones inmigrantes (segregación económica y laboral, segregación social y política, distintas formas de encierro en centros de acogida o incluso penitenciarios). Se reproducen así en las metrópolis viejas formas de segregación colonial, que se pueden además extender a la propia población pobre de la metrópoli. Todas estas características las encontramos en forma modélica en Israel, Estado colonial clásico y, a la vez sociedad de control y vigilancia generalizada postmoderna. De ahí que los más firmes e intransigentes defensores del orden existente vean el el Estado sionista un auténtico modelo.</p>
<p>6. Se ha debatido mucho últimamente sobre las conexiones de Breivik con las fuerzas policiales o militares de su país o de otros países. Ciertamente, hizo falta que alguien en la policía noruega hiciera la vista gorda, o tuviera una distracción, para que Breivik obtuviera la autorización que le permitió adquirir un fusil de asalto. Una vez adquirido, necesitaba también municiones. Las que se emplearon en el atentado fueron balas expansivas, conocidas como balas &#8220;Dum Dum&#8221;. Estas pueden obtenerse en los arsenales de los ejércitos o fabricarse de forma casera mediante la manipulación de otras municiones. De momento no existe ninguna indicación precisa en un sentido ni en otro. Sin embargo, el atentado de Breivik -como muchos de los de Al Qaida- es harto probable es que se haya preparado de manera descentralizada. En la actualidad es posible acceder a los conocimientos en materia de explosivos necesarios para fabricar bombas mediante una simple consulta de Google, es posible incluso utilizar las recetas que describe el propio Breivik en su &#8220;manifiesto&#8221; ampliamente difundido por la red. Los ingredientes necesarios para ello son también fácilmente accesibles: abonos químicos, aspirina, ácidos&#8230;Breivik es probablemente un &#8220;terrorista&#8221; postmoderno que replica en sus actos las características fundamentales del trabajador postfordista: acceso libre a conocimientos compartidos, inciativa individual, creatividad, ausencia de jerarquías etc. 7. Dentro del contexto ideológico y político del ascenso generalizado de las extremas derechas en Europa y, particularmente en la Europa nórdica, y sobre todo de las políticas racistas en materia de inmigración practicadas por los gobiernos de Europa y las instituciones de la UE, es perfectamente posible que un individuo relativamente aislado pase al acto. No hace falta para ello que lo apoye ningún aparato estatal, aunque tampoco puede afirmarse su completa independencia respecto de temas ideológicos que encuentran su caldo de cultivo en aparatos específicos, en concreto en los policiales. La ideología de la extrema derecha actual tiene muchos ingredientes de la ideología espontánea de la policía, en concreto las ideas de &#8220;peligrosidad&#8221; intrínseca de determinados grupos sociales, la necesidad de la &#8220;prevención&#8221; de los efectos de esa peligrosidad mediante medidas de exclusión y segregación etc.. No hace falta así que existan &#8220;infiltrados&#8221; de la extrema derecha en un aparato policial supuestamente neutro. Más bien hay una expansión de la ideología policial hacia el espacio de las organizaciones y redes políticas de la extrema derecha, una exfiltración, más que una infiltración. Y es que la policía expresa de manera particularmente explícita la doble naturaleza del Estado soberano (&#8220;hombre y bestia&#8221; debía ser el príncipe según Maquiavelo): por un lado un orden jurídico, por otro una violencia que suspende las leyes. Ambos lados no son, sin embargo recíprocamente exteriores: la violencia extrajurídica del Estado, cuya posibilidad permanente se encarna en la policía y el ejército, es una forma permanente del estado de excepción reconocido por el propio ordenamiento jurídico como una posibilidad límite. Existe así un Estado de excepción momentáneo que puede declarar el soberano, al lado de formas permanentes de la excepción soberana encarnadas en aparatos de Estado, como el policial, cuyas finalidades (prevención del delito, matenimiento del orden) son necesariamente imprecisas y no pueden someterse enteramente a ninguna ley. El aspecto bestial del Estado se encuentra así en contacto directo con todas las formas de ilegalidad. Nunca el Estado está más cerca de su gemelo especular mafioso que cuando se presenta a través de sus fuerzas policiales. La definición engelsiana de la policía como &#8220;lumpen uniformado&#8221; expresa correctamente la posición límite de este aparato de Estado. La extrema derecha como ideología y como organización política nunca está muy lejos de esa &#8220;ideología espontánea&#8221; de la policía generada por la posición del aparato policial en el conjunto de las estructuras de dominación (unificado -precariamente- en el Estado). La extrema derecha, como la policía expresa un proyecto de restablecimiento del orden, mediante la suspensión del ordenamiento jurídico. Del mismo modo que Israel pudo inspirar a Breivik y sus congéneres sin participación alguna del Mossad en sus crímenes, la policía como referente ideológico también pudo tener una influencia sin realizar ningún acto preciso. La función de la violencia policial en el Estado postfordista también se privatiza, tanto de manera oficial, como por iniciativa de individuos y grupos.</p></div>
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		<title>When Extremism Learns to Blow Things Up</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 23:13:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[The revelation by CNN that Norwegian right wing terrorist Anders Behring Breivik kept a diary in which he obsessed about the dangers of cultural Marxism, multiculturalism, and the “Islamification” of Europe will remind many Americans of the tactics of our own right wing (only these themes have been taken up by people much more mainstream [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>The revelation by CNN that Norwegian right wing terrorist Anders Behring Breivik<a href="http://www.ketv.com/r/28647407/detail.html%20" rel="nofollow"> kept a diary in which he obsessed about the dangers of cultural Marxism, multiculturalism, and the “Islamification” of Europe</a> will remind many Americans of the tactics of our own right wing (only these themes have been taken up by people much more mainstream in the US than Breivik is in Norway!) The movement to ban the shariah, the castigation of a progressive income tax as “Marxist,” the condemnation of multiculturalism as a threat to Western values, are all themes commonly heard in the US Tea Party and in the right wing of the Israel lobbies.</p>
<p>It would be wrong, of course, to suggest that anyone who hits these themes is a terrorist in waiting or supports violence.</p>
<p>But here is the reason for which such rhetoric is dangerous and can easily lead to social violence.<span id="more-28085"></span></p>
<div id="attachment_20486" class="wp-caption alignright" style="width: 295px"><img class="size-large wp-image-20486" title="art ralph steadman" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/10/art-ralph-steadman-285x400.jpg" alt="" width="285" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Art: Ralph Steadman)</p></div>
<p>It is black and white, allowing no nuance. Immigration is not a smooth process, and is attended with problems in some cases. The history of the United States, an immigrant society, suggests that whatever the problems are, they are not insuperable. But Breivik saw Muslim immigration in particular as a threat to the very identity of Europe. That is, if the immigration from the Middle East were allowed to continue, then ultimately there would be no Europe, just a big Iran on all sides of the Mediterranean. Moreover, he imagined this process of Islamification as happening very quickly.</p>
<p>Breivik’s thinking is not new under the sun. Protestant Nativists of the <a href="http://www.newadvent.org/cathen/08677a.htm%20" rel="nofollow">“Native American” and later “Know-Nothing” (i.e. secret society) movement</a> in the 1830s through 1850s in the United States felt exactly the same way about Catholic immigrants to the US. America wouldn’t be America if this went on. Their values were inherently incompatible with the Constitution. Their loyalties were to an anti-modern foreign court dedicated to reinforcement of political and intellectual tyranny. The hordes of them would take over the country before too long. The combination of black-and-white thinking and a conviction that undesirable change is coming very rapidly often provokes violence. Brian Porter’s <a href="http://www.amazon.com/When-Nationalism-Began-Hate-Nineteenth-Century/dp/0195151879/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1311502568&amp;sr=8-1%20" rel="nofollow"> When Nationalism Learned to Hate</a> makes the point about Poland, that peaceful democratic processes depend crucially on patience and a conviction that the future can be won. When members of a movement become impatient and believe that the situation could quickly and unalterably shift against them, they are much more likely to turn to violence.</p>
<p>Catholic immigrants to the US, like Muslim immigrants to Europe, cannot in fact be characterized in a black and white way. Catholics in the contemporary US are politically and socially diverse, but on the whole are more <a href="http://www.christianpost.com/news/poll-catholics-protestants-leaning-right-in-2010-election-47183/%20" rel="nofollow">socially liberal than evangelical Protestants.</a> That is, if the Know-Nothings were afraid of an anti-Enlightenment religious movement, it would have been to their own, Protestant ranks, that they should have looked.</p>
<p>Likewise, making a black-and-white division between “Christian” Europe and “Islam” is frankly silly. The European continent is itself a fiction (it is geologically contiguous with North Africa, and there is no eastern geographical feature that divides it from Afro-Asia). Islam has been the religion of millions of Europeans over the past 1400 years, whether in Umayyad Spain, Arab Sicily, or Ottoman Eastern Europe, and Muslim contributions to European advances are widely acknowledged.</p>
<p>As for contemporary Muslims in Europe, they are diverse. Overwhelmingly, e.g., <a href="http://www.euro-islam.info/country-profiles/city-profiles/paris/%20" rel="nofollow">Parisian Muslims say that they are loyal to France</a>. About half of the Turks in Germany are from the Alevi sect, a kind of folk Shiism, and most of those are not very religious and politically are just social democrats (oh, the horror of Breivik’s nightmare– Muslim progressives in Europe!) That the few hundred thousand Muslims in Spain (pop. 45 mn.) , or the 4 million in Turkey (5 percent of the population) could effect a revolution in European affairs of the sort Breivik fears is frankly absurd, especially since Muslims are not a political bloc who agree with one another about politics and society. They are from different countries and traditions. Many do not have full citizenship or voting rights, most of the rest are apolitical. But even if they became a substantial proportion of the population, they would be unlikely to change Europe’s way of doing things that much.</p>
<p>Breivik, of course, also exercised black-and-white thinking about the left of center currents in Europe, amalgamating them all to Marxism, presumably of a Soviet sort, and seeing them as taking over. In fact, ironically, it is parties and rhetoric that Breivik would have approved of that are making the most rapid strides in Europe. Right wing parties that would once have been pariahs have been power brokers in Sweden and Finland, and Nicolas Sarkozy has borrowed so much rhetoric from the LePens that some accuse him of legitimizing them.</p>
<p>Worrying about the impact of immigration is not pernicious. Opposing leftist political ideas is everyone’s right in a democracy. Disagreeing over religion is natural.</p>
<p>But when you hear people talking about lumping all these issues together; when you hear them obliterating distinctions and using black-and-white rhetoric; when you hear them talk of existential threats, and above all when you see that they are convinced that small movements that they hate are likely to have an immediate and revolutionary impact, then you should be afraid, be very afraid. That is when extremism learns to hate, and turns to violence.</p>
<p>Democracy depends on a different kind of rhetoric. Healthy politics is about specific programs, not about conspiracy theories as to what underlies someone’s commitment to a program. Most Americans don’t want people to die because of not being able to afford health care. Lambasting that sentiment as tyrannical Bolshevism is a recipe for social conflict.</p>
<p>Unfortunately, some unscrupulous billionaires, Rupert Murdoch and the Koch Brothers prominent among them, have honed <a href="http://aljazeerah.info/Opinion%20Editorials/2011/July/4%20o/14%20Propaganda%20Techniques%20Fox%20News%20TV%20Uses%20to%20Brainwash%20Americans%20By%20Cynthia%20Boaz.htm%20" rel="nofollow"> their propaganda skills in the media and public life</a>. The promotion of hate, panic, and fear, especially if it is tied to specific political, ethnic and religious groups, always risks violence.</p>
<p>The real message of Breivik is that we should all take a deep breath and step back from the precipice.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div>
<p><em>Juan Cole teaches Middle Eastern and South Asian history at the University of Michigan. His latest book, Engaging the Muslim World, is just out in a revised paperback edition from Palgrave Macmillan. He is also the author of Napoleon&#8217;s Egypt: Invading the Middle East (New York: Palgrave Macmillan, 2007). He has appeared widely on television, radio and on op-ed pages as a commentator on Middle East affairs, and has a regular column at Salon.com. He has written, edited, or translated 14 books and has authored 60 journal articles. His weblog on the contemporary Middle East is <a href="http://www.juancole.com/" target="_blank">Informed Comment</a>.</em></p>
</div>
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		<title>Masacre en Noruega: El espejo cristiano de al-Qaida</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jul 2011 22:16:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Imaginad si Anders Behring Breivik, el pálido, rubio, 100% noruego de ojos azules, ultra derechista loco por las armas, fundamentalista cristiano, responsable por el atentado con el coche bomba en Oslo y los meticulosos asesinatos selectivos en la isla de Utoya que mataron a 93 personas, hubiera sido un inmigrante musulmán.
Ni siquiera hay que imaginarlo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Imaginad si Anders Behring Breivik, el pálido, rubio, 100% noruego de ojos azules, ultra derechista loco por las armas, fundamentalista cristiano, responsable por el atentado con el coche bomba en Oslo y los meticulosos asesinatos selectivos en la isla de Utoya que mataron a 93 personas, hubiera sido un inmigrante musulmán.</p>
<p>Ni siquiera hay que imaginarlo – ya que los concéntricos círculos occidentales de la industria de la islamofobia inmediatamente atribuyeron la masacre en Noruega a “al-Qaida”, hasta que los hechos les bloquearon el camino.<span id="more-28125"></span></p>
<div id="attachment_28132" class="wp-caption alignleft" style="width: 309px"><img class="size-large wp-image-28132" title="oslo matt sesow" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/07/oslo-matt-sesow-299x400.jpg" alt="" width="299" height="400" /><p class="wp-caption-text">Tributo a Oslo. (Arte: Matt Sesow)</p></div>
<p>Esperad un minuto. “¿Asesinatos selectivos?” Tuvo que cruzar la mente del asesino que si el gobierno de Barack Obama puede hacerlo – en AfPak, Iraq, Yemen, Somalia, todo en nombre de la civilización occidental – no hay nada que impida que un frío escandinavo ejerza los mismos derechos en su propio suelo.</p>
<p>Los hilos superpuestos de la ideología de al-Qaida pueden ser examinados en detalle en volúmenes como <em>Al-Qaeda in Its Own Words</em> [Al-Qaida en sus propias palabras], editado por Gilles Kepel y Jean-Pierre Milelli, y publicado en inglés por Harvard University Press.</p>
<p>El solitario Breivik también urdió su propio voluminoso manifiesto de odio de 1.500 páginas, titulado <em>2083: A European Declaration of Independence</em> [2083: Una declaración europea de independencia], en el que castiga por igual al liberalismo, multiculturalismo y “marxismo cultural”, que supuestamente están destruyendo la civilización cristiana europea.</p>
<p>Tal como al-Qaida –bajo la guía ideológica de su actual líder Dr Ayman al-Zawahiri – se embarcó en una yihad defensiva (y ocasionalmente ofensiva) contra cristianos y judíos, Breivik llama a nada menos que una yihad cristiana para defender Europa contra otra invasión musulmana.</p>
<p><strong>El retorno de los cruzados cristianos</strong></p>
<p>Lo que revela que Breivik no es un fenómeno aislado es que la ideología detrás del manifiesto condena abrumadoramente no solo al Islam per se, la inmigración musulmana en Europa, y el multiculturalismo, sino también todas las diatribas neonazis, supremacistas radicales contra esos “males”.</p>
<p>Breivik, el asesino masivo que ama las horrendas canciones de Eurovision y la serie policial estadounidense <em> The Shield</em> [El escudo], y posee licencias legítimas para una pistola Glock, un rifle automático y una escopeta es un converso de la nueva, algo más sofisticada narrativa de la derecha pan-europea – según la cual la batalla por el alma de Europa será librada por motivos culturales.</p>
<p>Después de una breve visita a Dinamarca y al sur de Suecia en el otoño de 2010, ya había mencionado esos temas más amplios en <a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=115435" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Carta de Islamofobistán</span></a> (Rebelión, 25 de octubre de 2010).</p>
<p>Breivik va un paso más lejos al transformar en armas el nuevo pensamiento – según el cual no se trata de que los musulmanes sean biológicamente inferiores a Occidente Cristiano; el problema es que los dogmas del Islam son absolutamente incompatibles con Occidente.</p>
<p>Todo tiene que ver con cultura. “Ellos” no comparten “nuestros valores” y nuestro modo de vida. En su astuta acción de relaciones públicas, esta explicación culturalista probablemente atraerá incluso a europeos moderados.</p>
<p>Breivik y su calaña culpan a la democracia parlamentaria occidental en su conjunto –incluida la corrección política– por permitir que los musulmanes en Europa se establezcan como caballos de Troya. Todo y cada cual es una amenaza – desde al-Qaida a la burocrática Unión Europea (UE) y las multiculturales Naciones Unidas (ONU). Breivik y su especie son Huntingtonescos hasta no poder más – temen un choque de civilizaciones en su propia casa.</p>
<p>No es ninguna maravilla que el siguiente paso lógico haya sido la transformación de Breivik en una versión moderna de los Caballeros Templarios ensalzada en su extravagante manifiesto – para así dar el ejemplo. El programa del Caballero: “tomar el control político y militar de los países europeos occidentales e implementar un programa político cultural conservador”.</p>
<p>“Al-Qaida” – o la nebulosa de franquicias y copiones comúnmente presentados en un lote como “al-Qaida” – no tiene los recursos para atacar Europa, y en todo caso no es su prioridad; la prioridad es AfPak, Asia Central e India, como lo detalla el comandante militar de al-Qaida Ilyas Kashmiri. Pero la prioridad del terror cristiano fundamentalista es definitivamente Europa. Y los ataques tendrán lugar a través de misántropos como Breivik así como de grupos organizados.</p>
<p>Los progresistas occidentales deben estar en alerta roja. Habrá que destrozar tabús – especialmente al identificar las retorcidas, pero casi siempre burdas estrategias, empleadas por el fundamentalismo cristiano de ultraderecha y los sionistas para fomentar la islamofobia en Occidente. Por ejemplo, tanto los islamófobos como los sionistas de la línea dura consideran que la subyugación de Palestina por los israelíes, es la defensa de Israel en un choque de civilizaciones. El discípulo modelo, Breivik, aclama a islamófobos estadounidenses tristemente célebres como Pam Geller y Daniel Pipes de la misma manera como aborrece el apoyo noruego a un Estado palestino independiente y soberano.</p>
<p>Breivik escribió: “Es muy hipócrita tratar a musulmanes, nazis y marxistas de un modo diferente los unos de los otros. Son todos partidarios de ideologías de odio. No todos los musulmanes, nazis y marxistas son conservadores: la mayoría son moderados. ¿Pero importa?</p>
<p>No importa: el fascismo es un seductor que ofrece igualdad de posibilidades. Habrá sangre – mucha más sangre, mientras Europa enfrenta su propio corazón de las tinieblas. Cuidado con el retorno –en masa– del pálido cruzado cristiano de ojos azules.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pepe Escobar es autor de “ <a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0978813820/simpleproduction/ref=nosim" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War</span></a> ” (Nimble Books, 2007) y “ <a href="http://www.amazon.com/Red-Zone-Blues-snapshot-Baghdad/dp/0978813898" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge</span></a> ”. Su último libro es “ <a href="http://www.amazon.com/Obama-Does-Globalistan-Pepe-Escobar/dp/1934840831/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1233698286&amp;sr=8-1" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Obama does Globalistan</span></a> ” (Nimble Books, 2009). </em></p>
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		<title>Los desaparecidos de EE.UU.</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Jul 2011 22:22:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La Dra. Silvia Quintela fue &#8220;desaparecida&#8221; por los escuadrones de la muerte en Argentina en 1977 cuando estaba embarazada de cuatro meses con su primer hijo. Fue mantenida con vida en una base militar hasta que dio a luz a su hijo y luego, al igual que otras víctimas de la junta militar, fue probablemente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Dra. Silvia Quintela fue &#8220;desaparecida&#8221; por los escuadrones de la muerte en Argentina en 1977 cuando estaba embarazada de cuatro meses con su primer hijo. Fue mantenida con vida en una base militar hasta que dio a luz a su hijo y luego, al igual que otras víctimas de la junta militar, fue probablemente drogada, desnudada, encadenada a otras víctimas inconscientes y apilada en un avión de carga que formaba parte de los &#8220;vuelos de la muerte&#8221; en los que se eliminó a una cifra estimada de 20.000 personas desaparecidas. Los vuelos militares con su carga humana inerte volaban sobre el Atlántico de noche y los cuerpos encadenados eran arrojados en el océano. La Dra. Quintela, que trabajaba en las villas miserias de la ciudad de Buenos Aires, tenía 28 años cuando fue asesinada.<span id="more-27946"></span></p>
<div id="attachment_27962" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-27962" title="FISHIronMaiden" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/07/FISHIronMaiden.jpg" alt="" width="300" height="217" /><p class="wp-caption-text">(Ilustración: Mr. Fish / Truthdig)</p></div>
<p>Un médico militar, el Mayor Norberto Atilio Bianco, que fue extraditado el viernes desde Paraguay a Argentina por tráfico de bebés, está acusado de haberse apropiado del bebé de la Dra. Quintela al igual que de una docena, quizás cien, niños más. Los niños fueron entregados a familias militares en adopción. Testigos reportaron haber visto a Bianco, quien estaba a cargo de la unidad clandestina de maternidad que funcionó durante la Guerra Sucia en el hospital militar de Campo de Mayo, sacando personalmente a los bebés del hospital. También se quedó con uno de los niños. El jueves, en Argentina, se condenó al General Retirado Héctor Gamen y al Coronel Hugo Pascarelli por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino &#8220;El Vesubio&#8221;, adonde 2.500 personas fueron torturadas entre 1976 y 1978. Fueron condenados a cadena perpetua. Desde el 2005, con la anulación de la ley de amnistía que protegía a los militares, Argentina ha abierto juicios contra 807 personas por crímenes de lesa humanidad, de los cuales, hasta ahora sólo 212 han recibido sentencia. Ha sido, para aquellos de nosotros que vivimos en Argentina durante la dictadura militar, una marcha dolorosamente lenta hacia la justicia.</p>
<p>La mayoría de los desaparecidos en Argentina no fueron activistas armados sino líderes gremiales, organizadores comunitarios, intelectuales de izquierda, activistas estudiantiles y aquellos que estaban en el lugar equivocado en el momento equivocado. Pocos estaban conectados con los grupos armados de resistencia. En efecto, en el momento del golpe de estado de 1976, los grupos de guerrilla armada, como los Montoneros, habían sido diezmados. Estos grupos armados, como Al-Qaida en su lucha contra Estados Unidos, nunca significaron una amenaza a la existencia del régimen, pero la campaña nacional contra el terrorismo, tanto en Argentina como en EE.UU. se convirtió en una excusa para subvertir el sistema legal, instaurar el miedo y la pasividad en la masa popular y formar un vasto sistema de prisiones clandestinas con torturadores e interrogadores, funcionarios gubernamentales y abogados que operan más allá de la ley. La tortura, las detenciones prolongadas sin juicios, las humillaciones sexuales, las violaciones, las desapariciones, la extorsión, el saqueo, los asesinatos y abusos han devenido, como en Argentina durante la Guerra Sucia, parte de nuestro mundo subterráneo de sitios de detención y centros de tortura.</p>
<p>Los estadounidenses hemos reescrito nuestras leyes, como lo hicieron los argentinos, para legalizar los crímenes. John Rizzo, el ex representante legal de la CIA, aprobó los ataques con drones que mataron a cientos de personas, muchos de ellos civiles, en Pakistán, aunque EE.UU. no estaba en guerra con Pakistán. Rizzo admitió que él autorizó técnicas de interrogación severas. Le dijo a <em>Newsweek</em> que la CIA disponía de una lista de personas a asesinar. En la entrevista, preguntó: &#8220;¿Cuantos profesores de leyes han firmado una orden de muerte?&#8221;. Rizzo, en términos morales, no se diferencia en nada del deportado Dr. Bianco de Argentina, y es por ello que abogados de Gran Bretaña y Pakistán están pidiendo su extradición a Pakistán bajo cargo de asesinato. Esperemos que logren su objetivo.</p>
<p>Sabemos que al menos 100 detenidos murieron durante los interrogatorios en nuestros &#8220;sitios negros&#8221;, muchos de ellos a causa de los golpes y maltrato en manos de los interrogadores. Hay probablemente muchos, muchos más cuya suerte nunca será revelada. Decenas de miles de hombres musulmanes han pasado por los centros de detención clandestina de EE.UU. sin un proceso legal. &#8220;Hemos torturado si piedad a gente. Probablemente hemos matado a docenas de personas&#8230;, ambos las fuerzas armadas y la CIA&#8221;, admitió el General Retirado Barry McCaffrey.</p>
<p>Los cuerpos de muchas de esas víctimas nunca fueron entregados a sus familiares. Desaparecieron. La muerte anónima es la forma más cruel de la muerte. No hay un fin de duelo para los deudos. No hay manera de que los familiares puedan conmemorar el fin de una vida, con una fecha, un ritual y un lugar. La atrocidad se hace más compleja con la atrocidad cometida contra la memoria. Este sacrilegio es desgarrador para los familiares. Los regímenes usan los centros clandestinos de detención, los asesinatos y las muertes anónimas para poner a la población en estado de agitación, perturbación y desequilibrio. Genera una locura colectiva. La acción del estado de &#8220;desaparecer&#8221; a personas en sitios negros, manteniéndolas prisioneras por años sin juicio y torturando, asegura que pronto estas técnicas serán parte rutinaria de control doméstico.</p>
<p>Decenas de miles de estadounidenses están detenidos en prisiones de máxima seguridad, adonde son privados de contacto humano y destruidos sicológicamente. Los trabajadores indocumentados son detenidos en redadas, y sus familias no saben nada de ellos por semanas o meses. Las unidades de la policía militarizada rompen las puertas de unos 40.000 estadounidenses cada año y se los llevan en la oscuridad de la noche como si fueran enemigos combatientes. Ya no existe el habeas corpus. Los ciudadanos estadounidenses pueden ser asesinados &#8220;legalmente&#8221;. Los secuestros ilegales, llamados eufemísticamente &#8220;rendiciones extraordinarias&#8221; son un sello de la guerra contra el terrorismo. La evidencia secreta hace imposible que los acusados y sus abogados puedan saber qué cargos hay contra ellos. Todo esto fue experimentado por los argentinos. La violencia doméstica, ya sea en forma de movilizaciones sociales, revueltas u otro ataque terrorista catastrófico en territorio estadounidense, podrían, me temo, poner de manifiesto las herramientas brutales del imperio cimentado en la patria. En ese punto, nos embarcaríamos en nuestra propia versión de la Guerra Sucia.</p>
<p>Marguerite Feitlowitz se refiere en &#8220;The Lexicon of Terror&#8221; a las experiencias de un preso argentino, el físico Mario Villani. Se muestra el colapso del universo moral de los torturadores cuando, entre sesiones de tortura, los guardias llevan a Villani y a unas mujeres embarazadas a un parque de diversiones. Les hacen subir a un trencito, y luego los llevan a un café a tomar una cerveza. Uno de los guardias, Sangre, su nombre de guerra, lleva a su hija de unos 6 o 7 años al centro de detenciones para que conozca a Villani y a otros presos. Pocos años después, Villani se cruza por la calle con uno de sus principales torturadores, un sadista conocido en los campos de concentración como El Turco Julián. Julián le recomienda a Villani que vaya a ver a otro ex preso para conseguir un trabajo. La manera en la que la tortura se hizo una rutina, parte del trabajo diario, contribuyó a insensibilizar a los torturadores frente a sus propios crímenes. Visualizaban a la tortura como parte de su trabajo. Años después, esperaban incluso que sus víctimas la consideraran desde la misma lógica torcida.</p>
<p>Human Rights Watch en el reporte &#8220;Inmunidad ante la tortura: El gobierno de Bush y el maltrato a detenidos&#8221; declaró que hay &#8220;una cantidad extraordinaria de evidencia de tortura implementada por el gobierno de Bush&#8221;. El Presidente Barack Obama, continúa el reporte, está obligado a &#8220;ordenar una investigación de los alegatos de abuso de detenidos autorizado por el ex Presidente George W. Bush y otros funcionarios de alto rango&#8221;.</p>
<p>Pero Obama no tienen intenciones de restaurar la ley. No sólo se niega a investigar los flagrantes crímenes de guerra, sino que ha otorgado inmunidad a aquellos que han programado, dirigido y ejecutado torturas. Al mismo tiempo, incrementó drásticamente los crímenes de guerra, incluyendo los ataques con drones en Pakistán. Continúa presidiendo sobre cientos de colonias penales en ultramar, adonde el abuso y la tortura son moneda corriente. Es cómplice de los asesinos y torturadores.</p>
<p>La única manera posible de regresar a la legalidad sería revisando caso por caso, extradición por extradición, juicio por juicio. Si regresáramos a la legalidad, Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, el ex Director de la CIA George Tenet, Condoleezza Rice y John Ashcroft serían enjuiciados. Los abogados que legalizaron las acciones que bajo las leyes internacionales y nacionales son ilegales, incluyendo no sólo a Rizzo sino a Alberto González, Jay Bybee, David Addington, William J. Haynes y John Yoo, deberían perder sus matrículas y ser enjuiciados, si queremos salir de esta ciénaga. Nuestros líderes militares de mayor experiencia, incluyendo el General David Petraeus, que supervisaron escuadrones de la muerte en Irak y tortura indiscriminada de vasto alcance en las prisiones clandestinas, serían llevados al banquillo de los acusados, como los generales en Argentina, y obligados a responder por sus crímenes. Ese es el único camino. Si sucediera, sucedería sólo por la acción de unas pocas almas valientes, como la del abogado y presidente del Centro por los Derechos Constitucionales, Michael Ratner. Tomará tiempo, mucho tiempo; los crímenes cometidos por Bianco y los dos ex oficiales condenados este mes sucedieron hace cuatro décadas. Si no sucediera, entonces, continuaríamos nuestro descenso en un estado policial de terror y miseria humana en el que los guardias, en un capricho, nos sacarán de nuestras celdas para llevarnos a un parque de diversiones, para hacernos dar una vuelta en un trencito, paralizados y atónitos, antes de nuestra próxima sesión de tortura.</p>
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		<title>America’s Disappeared</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Jul 2011 22:07:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Dr. Silvia Quintela was “disappeared” by the death squads in Argentina in 1977 when she was four months pregnant with her first child. She reportedly was kept alive at a military base until she gave birth to her son and then, like other victims of the military junta, most probably was drugged, stripped naked, chained [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Dr. Silvia Quintela was “disappeared” by the death squads in Argentina in 1977 when she was four months pregnant with her first child. She reportedly was kept alive at a military base until she gave birth to her son and then, like other victims of the military junta, most probably was drugged, stripped naked, chained to other unconscious victims and piled onto a cargo plane that was part of the “death flights” that disposed of the estimated 20,000 disappeared. The military planes with their inert human cargo would fly over the Atlantic at night and the chained bodies would be pushed out the door into the ocean. Quintela, who had worked as a doctor in the city’s slums, was 28 when she was murdered.</p>
<p>A military doctor, Maj. Norberto Atilio Bianco, who was extradited Friday from Paraguay to Argentina for baby trafficking, is alleged to have seized Quintela’s infant son along with dozens, perhaps hundreds, of other babies. The children were handed to military families for adoption. Bianco, who was the head of the clandestine maternity unit that functioned during the Dirty War in the military hospital of Campo de Mayo, was reported by eyewitnesses to have personally carried the babies out of the military hospital. He also kept one of the infants. Argentina on Thursday convicted retired Gen. Hector Gamen and former Col. Hugo Pascarelli of committing crimes against humanity at the “El Vesubio” prison, where 2,500 people were tortured in 1976-1978. They were sentenced to life in prison. Since revoking an amnesty law in 2005 designed to protect the military, Argentina has prosecuted 807 for crimes against humanity, although only 212 people have been sentenced. It has been, for those of us who lived in Argentina during the military dictatorship, a painfully slow march toward justice.<span id="more-27888"></span></p>
<div id="attachment_27962" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-27962" title="FISHIronMaiden" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/07/FISHIronMaiden.jpg" alt="" width="300" height="217" /><p class="wp-caption-text">(Illustration: Mr. Fish / Truthdig)</p></div>
<p>Most of the disappeared in Argentina were not armed radicals but labor leaders, community organizers, leftist intellectuals, student activists and those who happened to be in the wrong spot at the wrong time. Few had any connection with armed campaigns of resistance. Indeed, by the time of the 1976 Argentine coup, the armed guerrilla groups, such as the <a href="http://www.britannica.com/EBchecked/topic/391049/Montonero" rel="nofollow">Montoneros</a>, had largely been wiped out. These radical groups, like al-Qaida in its campaign against the United States, never posed an existential threat to the regime, but the national drive against terror in both Argentina and the United States became an excuse to subvert the legal system, instill fear and passivity in the populace, and form a vast underground prison system populated with torturers and interrogators, as well as government officials and lawyers who operated beyond the rule of law. Torture, prolonged detention without trial, sexual humiliation, rape, disappearance, extortion, looting, random murder and abuse have become, as in Argentina during the Dirty War, part of our own subterranean world of detention sites and torture centers.</p>
<p>We Americans have rewritten our laws, as the Argentines did, to make criminal behavior legal. John Rizzo, the former acting general counsel for the CIA, approved drone attacks that have killed hundreds of people, many of them civilians in Pakistan, although we are not at war with Pakistan. Rizzo has admitted that he signed off on so-called enhanced interrogation techniques. He <a href="http://www.newsweek.com/2011/02/13/inside-the-killing-machine.html" rel="nofollow">told Newsweek</a> that the CIA operated “a hit list.” He asked in the interview: “How many law professors have signed off on a death warrant?” Rizzo, in moral terms, is no different from the deported Argentine doctor Bianco, and this is why lawyers in Britain and Pakistan are calling for his extradition to Pakistan to face charges of murder. Let us hope they succeed.</p>
<p>We know of at least 100 detainees who died during interrogations at our “black sites,” many of them succumbing to the blows and mistreatment of our interrogators. There are probably many, many more whose fate has never been made public. Tens of thousands of Muslim men have passed through our clandestine detention centers without due process. “We tortured people unmercifully,” <a href="http://harpers.org/archive/2009/05/hbc-90004921" rel="nofollow">admitted</a> retired Gen. Barry McCaffrey. “We probably murdered dozens of them …, both the armed forces and the C.I.A.&#8221;</p>
<p>Tens of thousands of Americans are being held in super-maximum-security prisons where they are deprived of contact and psychologically destroyed. Undocumented workers are rounded up and vanish from their families for weeks or months. Militarized police units break down the doors of some 40,000 Americans a year and<a href="http://www.truthdig.com/report/item/carlos_montes_and_the_security_state_a_cautionary_tale_20110710/" rel="nofollow"> haul them away</a> in the dead of night as if they were enemy combatants. <em>Habeas corpus</em> no longer exists. American citizens can “legally” be assassinated. Illegal abductions, known euphemistically as “extraordinary rendition,” are a staple of the war on terror. Secret evidence makes it impossible for the accused and their lawyers to see the charges against them. All this was experienced by the Argentines. Domestic violence, whether in the form of social unrest, riots or another catastrophic terrorist attack on American soil, would, I fear, see the brutal tools of empire cemented into place in the homeland. At that point we would embark on our own version of the Dirty War.</p>
<p>Marguerite Feitlowitz writes in <a href="http://books.google.com/books?id=oZ_vOd5GFrcC&amp;printsec=frontcover&amp;dq=lexicon+of+terror&amp;hl=en&amp;src=bmrr&amp;ei=yokjTv_IMu_ZiALPxJXDAw&amp;sa=X&amp;oi=book_result&amp;ct=book-thumbnail&amp;resnum=1&amp;ved=0CDUQ6wEwAA#v=onepage&amp;q&amp;f=false" rel="nofollow">“The Lexicon of Terror”</a> of the experiences of one Argentine prisoner, a physicist named Mario Villani. The collapse of the moral universe of the torturers is displayed when, between torture sessions, the guards take Villani and a few pregnant women prisoners to an amusement park. They make them ride the kiddie train and then take them to a cafe for a beer. A guard, whose<em> nom de guerre</em> is Blood, brings his 6- or 7-year-old daughter into the detention facility to meet Villani and other prisoners. A few years later, Villani runs into one of his principal torturers, a sadist known in the camps as Julian the Turk. Julian recommends that Villani go see another of his former prisoners to ask for a job. The way torture became routine, part of daily work, numbed the torturers to their own crimes. They saw it as a job. Years later they expected their victims to view it with the same twisted logic.</p>
<p>Human Rights Watch, <a href="http://www.hrw.org/en/reports/2011/07/12/getting-away-torture" rel="nofollow">in a new report</a>, “Getting Away With Torture: The Bush Administration and Mistreatment of Detainees,” declared there is “overwhelming evidence of torture by the Bush administration.” President Barack Obama, the report went on, is obliged “to order a criminal investigation into allegations of detainee abuse authorized by former President George W. Bush and other senior officials.”</p>
<p>But Obama has no intention of restoring the rule of law. He not only refuses to prosecute flagrant war crimes, but has immunized those who orchestrated, led and carried out the torture. At the same time he has dramatically increased war crimes, including drone strikes in Pakistan. He continues to preside over hundreds of the offshore penal colonies, where abuse and torture remain common. He is complicit with the killers and the torturers.</p>
<p>The only way the rule of law will be restored, if it is restored, is piece by piece, extradition by extradition, trial by trial. Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld, former CIA Director George Tenet, Condoleezza Rice and John Ashcroft will, if we return to the rule of law, face trial. The lawyers who made legal what under international and domestic law is illegal, including not only Rizzo but Alberto Gonzales, Jay Bybee, David Addington, William J. Haynes and John Yoo, will, if we are to dig our way out of this morass, be disbarred and prosecuted. Our senior military leaders, including Gen. David Petraeus, who oversaw death squads in Iraq and widespread torture in clandestine prisons, will be lined up in a courtroom, as were the generals in Argentina, and made to answer for these crimes. This is the only route back. If it happens it will happen because a few courageous souls such as the attorney and president of the <a href="http://ccrjustice.org/" rel="nofollow">Center for Constitutional Rights</a>, Michael Ratner, are trying to make it happen. It will take time—a lot of time; the crimes committed by Bianco and the two former officers sent to prison this month are nearly four decades old. If it does not happen, then we will continue to descend into a terrifying, dystopian police state where our guards will, on a whim, haul us out of our cells to an amusement park and make us ride, numb and bewildered, on the kiddie train, before the next round of torture.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Chris Hedges is a weekly Truthdig columnist and a fellow at The Nation Institute. His newest book is <a href="http://www.truthdig.com/worldasitis">“The World As It Is: Dispatches on the Myth of Human Progress.”</a></em></p>
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		<title>No Justice in Kafka’s America</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Jun 2011 18:41:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[detención]]></category>
		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
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		<category><![CDATA[Syed Fahad Hashmi]]></category>

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		<description><![CDATA[In Franz Kafka’s short story “Before the Law” a tireless supplicant spends his life praying for admittance into the  courts of justice. He sits outside the law court for days, months and  years. He makes many attempts to be admitted. He sacrifices everything  he owns to sway or bribe the stern doorkeeper. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>In Franz Kafka’s short story <a rel="nofollow" href="http://records.viu.ca/%7Ejohnstoi/kafka/beforethelaw.htm">“Before the Law”</a> a tireless supplicant spends his life praying for admittance into the  courts of justice. He sits outside the law court for days, months and  years. He makes many attempts to be admitted. He sacrifices everything  he owns to sway or bribe the stern doorkeeper. He ages, grows feeble and  finally childish. He is told as he nears death that the entrance was  constructed solely for him and it will now be closed.</p>
<p>Justice has become as unattainable for Muslim activists in the United  States as it was for Kafka’s frustrated petitioner. The draconian legal  mechanisms that condemn Muslim Americans who speak out publicly about  the outrages we commit in the Middle East have left many, including Syed  Fahad Hashmi, wasting away in supermax prisons. These citizens posed no  security threat. But they dared to speak a truth about the sordid  conduct of our nation that the state found unpalatable. And in the  bipartisan war on terror, waged by Republicans and Democrats, this ugly  truth in America is branded seditious.<span id="more-27014"></span></p>
<div id="attachment_27097" class="wp-caption alignright" style="width: 310px"><img class="size-full wp-image-27097" title="kafka justice for muslims" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/kafka-justice-for-muslims.jpg" alt="" width="300" height="304" /><p class="wp-caption-text">(Image: Mr. Fish / Truthdig)</p></div>
<p>The best the U.S. government could offer as evidence of Fahad’s  crimes was that an acquaintance who stayed in his apartment with him  while he was a graduate student in London had raincoats, ponchos and  waterproof socks in luggage at the apartment and that the acquaintance  eventually delivered these to al-Qaida. But I doubt the government is  overly concerned with a suitcase full of waterproof socks taken to  Pakistan. The reason Fahad Hasmi was targeted was because, like the  Palestinian activist <a rel="nofollow" href="http://www.truthdig.com/report/item/20090330_obstruction_of_justice/%20%20">Dr. Sami Al-Arian</a>,  he was fearless and zealous in his defense of those being bombed, shot,  terrorized and killed throughout the Muslim world while he was a  student at Brooklyn College. Fahad was deeply religious, and some of his  views, including his praise of the Afghan resistance, were to me  unpalatable, but he had a right to express these sentiments. More  important, he had a right to expect freedom from persecution and  imprisonment because of his opinions. Facing the possibility of a  70-year sentence in prison and having already spent four years in jail,  much of it in solitary confinement, he accepted a plea bargain on one  count of conspiracy to provide material support to terrorism.</p>
<p>It has been a year since his 15-year sentence was pronounced in a New  York courtroom. He is now held in Guantanamo-like conditions in the  supermax ADX [Administrative Maximum] facility in Florence, Colo. He is  isolated in a small cell for 22 to 23 hours a day. He has only extremely  limited contact with his mother, father and brother, often going weeks  without any communication. Between his transfer to Florence last August  and this March he was permitted only one phone call. The rule of law in  America, especially if you are Muslim, fits Kafka’s grim parody. The  tyranny we impose on those held in Guantanamo, Bagram and the secret CIA  “black sites” we impose on ourselves. This is and always has been the  disease of empire. Empire imports the crude and brutal tools of control  and violence back to the homeland. It creates internal as well as  external colonies.</p>
<p>We no longer have freedom; there is only the appearance of freedom.  We are consumed by an endless and vague war on terror in which the  perfidiousness of our enemy, whose number, location and nature are never  clearly defined, justifies the shredding of constitutional rights,  torture, kidnapping, detentions without charges or trials and an  occult-like battle against an absolute evil. And if you think the state  intends to limit itself to the persecution of Muslims, especially once  there is an increase in domestic unrest and instability, you know little  about human history.</p>
<p>I spoke Saturday night to Fahad Hashmi’s father, Syed Anwar Hashmi.  The elder Hashmi came to the United States from Pakistan when Fahad was 3  and his other son, Faisal, was 4. He worked for more than two decades  as an accountant for the city of New York. He came, as most immigrants  have, for his children. He believed in America, in its fairness, its  chances for opportunity, its freedoms. And then it all crumbled when the  state proved as capricious and cruel as the Pakistani dictatorship he  had left behind. On the day of his son’s arrest, he says, “my American  dream became an American nightmare.”</p>
<p>Three law enforcement officials appeared at his home in Flushing,  Queens, on June 6, 2006, to inform him that Fahad, who had been in  London completing a master’s degree in international relations, had been  arrested at Heathrow Airport on terrorism charges. Fahad, after  fighting the order for 11 months, was the first American citizen  extradited under the post-9/11 laws. He was taken in May 2007 to the  Metropolitan Correctional Center in lower Manhattan and placed in  solitary confinement.</p>
<p>“I came to this country from Pakistan nearly 30 years ago, in 1982  with my wife and two young boys,” Fahad’s father said. “Coming from a  Third World country, we were full of hope and looked towards America for  liberty and opportunity. I had an American dream to work hard and give  my sons good educations. I worked as an assistant accountant for the  city of New York, six days a week, nine hours a day, including overtime,  to support my family and to send both my kids through college. We all  became U.S. citizens, and my sons fulfilled my dreams by completing  their undergraduate and postgraduate education. I was very proud of  them.”</p>
<p>“In high school and then as a student at Brooklyn College, Fahad  became a political activist, concerned about the plight of Muslims  around the world and the civil liberties of Muslims in America,” he went  on. “Growing up here in America, Fahad did not fear expressing his  views. But I was scared for him and urged him not to speak out. He would  remind me that everything he did was under the law. But having grown up  in a Third World country, I had seen that it did not always work this  way, and so I worried. He was monitored by law enforcement and quoted in  Time magazine. But he kept speaking out. And then, with his arrest, my  fears came true.”</p>
<p>Judge Loretta Preska denied Fahad bail partly on the grounds that he  had no ties to family and community. His family and friends, who sat  crowded together in the courtroom, listened in stunned silence. And  then, after five months, Hashmi, already isolated in solitary  confinement, was suddenly put under “special administrative measures,”  known as SAMs. SAMs are the legal weapon of choice used by the state  when it seeks to isolate and break prisoners. They were bequeathed to us  by the Clinton administration, which justified SAMs as a way to prevent  Mafia or other gang leaders from ordering hits from inside prison. The  use of SAMs expanded widely after the attacks of 2001. They are  frequently used to isolate terrorism case detainees before trial. SAMs,  which were renewed by Barack Obama in October, severely restrict a  prisoner’s communication with the outside world. They end calls, letters  and visits with anyone except attorneys and sharply limit contact with  family members. Fahad, once in this legal straitjacket, was not  permitted to see much of the evidence against him under a legal  provision called the Classified Information Procedures Act, or CIPA.  CIPA, begun under the Reagan administration, allows evidence in a trial  to be classified and withheld from those being prosecuted.</p>
<p>The weekly visits Hashmi’s family made to the jail in Manhattan were  canceled. A single family member was permitted to visit only once every  two weeks, and on a number of occasions the family member was  inexplicably denied admittance. During the last five months of the trial  Hashmi’s family was barred from visiting him. Anyone who has contact  with a prisoner under SAMs is prohibited by law from disclosing any  information learned from the detainee. This requirement, in a twist  Kafka would have relished, makes it illegal for those who have contact  with an inmate under SAMs—including attorneys—to speak about his or her  physical and psychological condition.</p>
<p>Once the SAMs were imposed, “He wrote us occasionally—one letter on  no more than three pages at a time—but he was allowed no correspondence  or contact with anyone else,” his father said of his son. “In addition,  because of Fahad’s SAMs, we were not allowed to discuss anything we  heard from him, including his health or any details of his detention or  what he was experiencing, with anyone else. It was like being  suffocated.”</p>
<p>In a pretrial motion, Hashmi’s lawyer presented the extensive medical  and scholarly research that demonstrates the severe impact solitary  confinement has on human beings, often leaving them incapable of  defending themselves during their trial. It did not sway the judge.  Fahad lived in a universe, before ever being sentenced, where he had no  fresh air and was subjected to 23-hour lockdown and constant electronic  surveillance including when he showered or relieved himself. He was  barred from group prayer. He exercised alone in a solitary cage. He was  denied access to television or a radio. His newspapers were cut up by  censors. And this was all <em>before</em> trial.</p>
<p>“These years have brought deep disillusionment for my family in the  American justice system,” his father said. “Fahad was restricted in  reviewing much of the evidence against him, and even his attorney could  not discuss much of the evidence with him. Secret evidence is something  we knew from back home. The judge accepted the prosecutor’s motion to  introduce Fahad’s political activities and speeches into the trial to  demonstrate his mind-set. Where was the First Amendment to protect  Fahad’s speech? Two days before the trial was set to begin, Judge Preska  agreed to the prosecutor’s motion to keep the jury anonymous and kept  under extra security—even though this could have frightened the jury and  affected how they viewed Fahad.”<br />
“On the day before trial, nearly four years since he had been arrested, I  had just returned from dropping off clothes for Fahad to wear to court  when I received a call from my attorney,” Fahad’s father said. “The  government had offered a deal to drop three of the four charges against  Fahad, if he accepted one charge which carried a 15-year sentence and  Fahad had agreed to this plea bargain. I was shocked by my son’s  decision on the eve of his trial, but after I thought more, I wondered  how anyone could have decided differently in his situation. Fahad had  been in solitary confinement, under SAMs, for nearly three years. The  judge had in every instance sided with the government in pretrial  motions. If convicted, Fahad faced a possible 70-year sentence. Under  those circumstances, Fahad’s decision to accept one charge was no longer  surprising. He has been in for five years this June.”</p>
<p>“The U.S. government is concerned about human rights in China and  Iran,” he went on. “I wonder about Fahad’s rights, and how they have  been blatantly violated in this great land. It seems like ‘innocent  until proven guilty’ is only a saying. My son was treated as guilty  until proven innocent.”</p>
<p>“The Muslim community supported my son by offering prayers,  particularly in the month of Ramadan,” he said. “But they were initially  afraid to raise their voices against injustice. This reminds me of the  fear the Chinese have under Communist rule, or Iranians under  Ahmadinejad. As a citizen, I now have developed fear of my own  government.”</p>
<p>“For one charge for luggage storing socks, ponchos and raincoats in  his apartment, he is serving a 15-year sentence in the harshest federal  prison in the country, still in solitary confinement, still under SAMs,”  his father said. “The cooperating witness in the case, the one who  brought and delivered the luggage, is now free and able to enjoy his  life and family.”</p>
<p>The state, by making us afraid, is able to justify the disease of  permanent war and the silencing of those who dare to dissent. The  terrible suffering we have unleashed throughout the Middle East is  rendered invisible if there is no one to decry it and document it.  Communities and families, not only in Iraq, Afghanistan and Pakistan but  at home, have been plunged into needless grief and suffering because of  the atrocities committed in our name. The despair and bewilderment of  Fahad’s father are a reflection of the wider despair and bewilderment  that have gripped the lives of hundreds of thousands of Muslims who have  been forced to confront the dark heart of empire. In their pain we  stand condemned.</p>
<p>“There are many things I’d like to be able to say about the visit and  my son’s continuing detention, but because of Fahad’s SAMs, I am  forbidden,” his father said. “Everything has changed for my family. Our  first grandchild was born 19 days after Fahad’s arrest, our second two  years later. But now everything has a cloud over it—graduations,  birthdays, holidays, going to the store or the park or visiting family  or running errands, and particularly the <a rel="nofollow" href="http://en.wikipedia.org/wiki/Eid_ul-Fitr">Eid</a> day. In other words, we have lost our happiness.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Chris Hedges is a weekly Truthdig columnist and a fellow at The Nation Institute. His newest book is <a href="http://www.truthdig.com/worldasitis">“The World As It Is: Dispatches on the Myth of Human Progress.”</a></em></p>
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		<title>Fomenting nationalism with murder</title>
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		<pubDate>Thu, 05 May 2011 15:40:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
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		<description><![CDATA[While nationalism sweeps the US with the death of Bin Laden, Muslim Americans worry bigotry against them will persist.
News of Osama bin Laden&#8217;s death has brought a surge of nationalism  throughout much of the United States, and the Obama administration is  using the event to justify its foreign policy in the Middle East.
Given [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>While nationalism sweeps the US with the death of Bin Laden, Muslim Americans worry bigotry against them will persist.</em></strong></p>
<p>News of Osama bin Laden&#8217;s death has brought a surge of nationalism  throughout much of the United States, and the Obama administration is  using the event to justify its foreign policy in the Middle East.</p>
<p>Given that al-Qaeda has claimed the lives of far more Arab Muslims  than Westerners, many Muslims and Arabs living in the US are relieved  that he is gone.<span id="more-26097"></span></p>
<div id="attachment_26104" class="wp-caption aligncenter" style="width: 585px"><img class="size-large wp-image-26104" title="President Obama Announces Death of Osama Bin Laden" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/05/obama1osama0-575x380.jpg" alt="" width="575" height="380" /><p class="wp-caption-text">Following the death of Osama bin Laden, some are worried that the latest surge in nationalism could lead to increased acts of Islamophobia against the Muslim American community (Photo: GALLO/GETTY)</p></div>
<p>Yet that relief is tempered by the knowledge that bigotry they face is most likely going to remain.</p>
<p>&#8220;I hope that his death helps reduce the stereotyping we all face here  at times,&#8221; Said Alani, an Arab and Muslim who is a college student in  New York told Al Jazeera, &#8220;But even though the symbol [Osama bin Laden]  is dead, and that chapter is closed, I imagine there will still be some  people who carry the stereotype on against Muslims in the United States.  Osama bin Laden was the symbol of the stereotype, but the stereotype  will still exist. I even see people here that call Japanese &#8216;Japs&#8217; and  think that they should be in concentration camps. So even that  stereotype is still alive.&#8221;</p>
<p><strong>U-S-A! U-S-A!</strong></p>
<p>According to the US government, at approximately 1:30 a.m. local time  in Pakistan, a US special forces team conducted a helicopter raid that  killed Osama bin Laden, the so-called leader of al-Qaeda, where he was  staying in a summer resort compound in the town of Abbottabad, roughly  60km north of Islamabad.</p>
<p>Abbottabad is also the home of Pakistan&#8217;s premier military academy.</p>
<p>Bin Laden, an adult son, an unidentified woman, and two other men were killed, according to US officials.</p>
<p>However, many Muslims in the US believe the event will not likely  function to dispel stereotyping and bigotry against Arabs and Muslims.</p>
<p>Candeace Lukasik, a student of Political Science and International  Relations at Canisius College in Buffalo, New York, is in the process of  converting to Islam.</p>
<p>While she expressed relief that the killing of Bin Laden has ended  this troubling chapter of US history, she was sceptical that the event  would cause a positive shift in negative perceptions of Arabs and  Muslims in the US and abroad.</p>
<p>&#8220;As a US citizen, there was a moment of happiness that this chapter  has finally come to an end. But at the same time, the &#8216;war on terror&#8217;  has already gone way past what Osama bin Laden represented. This event  is bittersweet, and I don&#8217;t know that it&#8217;s ever a good thing to be  excited about someone&#8217;s death.&#8221;</p>
<p>But excitement about Osama bin Laden&#8217;s reported death is rampant  around the US, and has been fanned by remarks from US president Barack  Obama himself.</p>
<p>US citizens gathered at the site of the World Trade Centre in New  York City and at the gates of the White House to celebrate Bin Laden&#8217;s  death. An orgy of nationalism even led some to sing &#8220;Amazing Grace&#8221;  while others cheered and waved U.S. flags.</p>
<p>The chant – &#8220;U-S-A! U-S-A!&#8221; –  echoed in Dearborn, Michigan, a heavily Middle Eastern suburb of  Detroit, where a crowd gathered outside City Hall and waved US flags. In  another area of Dearborn people honked their car horns while they drove  along the main street where most of the Arab-American restaurants and  shops are located.</p>
<p>Lukasik, like many Muslim American&#8217;s Al Jazeera has spoken with, is  concerned that the wave of nationalism currently sweeping across the  country will increase negative stereotyping of Arabs and Muslims.</p>
<p>&#8220;I really don&#8217;t think this will have a positive effect on American&#8217;s  perceptions of Muslims here,&#8221; she said, &#8220;Because the policies of the US  government have been totally against Arab and Muslim populations inside  the US. So things like Guantanamo, and other questionable intelligence  gathering practises will likely continue. It&#8217;s the same with bigotry and  prejudice. I don&#8217;t think this will change that.&#8221;</p>
<p>Lukasik believes that racism, bigotry and prejudice against Arabs and  Muslims has been ingrained in US society for a long time, and  particularly so in the decade that followed the events of September 11,  2001.</p>
<p>&#8220;These are things that have been ingrained in our society over the  last 10 years, and I doubt this will change that,&#8221; she said, &#8220;While I&#8217;ve  been on programs that have sent Americans to the Middle East to spend  time with people there, that has helped, but that is small compared to  the mainstream US media that continues to equate being Arab or Muslim  with being a terrorist, and vice versa.&#8221;</p>
<p>Her comments are reinforced by statements made on Monday by Obama,  who declared the killing of Osama bin Laden &#8220;a good day for America.&#8221;</p>
<p>&#8220;Today we are reminded that as a nation there is nothing we can&#8217;t do,&#8221; Obama said.</p>
<p>Obama, who claims to have ordered the operation to have Bin Laden  killed, will most certainly benefit politically from the news. Obama  also hailed the &#8220;pride&#8221; of those who broke out in celebrations around  bin Laden&#8217;s death.</p>
<p><strong>Good news or backlash?</strong></p>
<p>Dearborn, Michigan, where some of the nationalistic celebrations took  place, is also where the Islamic Centre of America is located.</p>
<p>&#8220;I was surprised and satisfied to hear the news, and feel  satisfaction for the families of those who lost loved ones in the  September 11 attacks,&#8221; Kassem Allie, the Executive Administrator of the  Islamic Centre of America told Al Jazeera, &#8220;We are gratified this  chapter in that horrible event has come to an end.&#8221;</p>
<p>Allie does not believe that the killing of Bin Laden will cause a negative backlash against Muslims living in the US.</p>
<p>&#8220;We haven&#8217;t received any threats,&#8221; Allie, whose organisation works to  educate the general public about Islam, added, &#8220;I don&#8217;t think this is  an event that would cause a negative reaction like that to us. People  have been clear that this was an incident that had to do with radical  lunatics.&#8221;</p>
<p>However, despite this, there have already been instances of negative backlash from the killing of bin Laden.</p>
<p>In Portland, Maine, just hours after Obama announced that Bin Laden  had been killed, graffiti that included comments like &#8220;Go Home&#8221;, &#8220;Osama  Today Islam tomorow (sic)&#8221;, and &#8220;Long live the West&#8221;, were found painted  on the Maine Muslims Community Centre.</p>
<p>Nevertheless, Ahmed Rehab, the Executive Director of the Council on  American-Islamic Relations (CAIR), hopes that recent events will help  cause a shift in both US foreign policy, and by doing so, a positive  shift in Arab/Muslim perceptions in the US.</p>
<p>&#8220;It [Bin Ladens' death] brings closure for the families of 9/11, and  all Americans, and hopefully brings closure on an era,&#8221; Rehab, whose  institution works to defend civil rights, fight bigotry, and promote  tolerance, told Al Jazeera, &#8220;I hope now we can usher in a new era that  focuses more on the Arab Spring which is the reality now, and less on  the so-called War on Terror.&#8221;</p>
<p>&#8220;Bin Laden was more of a symbol than an actual operation leader, and  as such his murder is symbolic,&#8221; Rehab said, &#8220;Many analysts say he was  not relevant, but nevertheless his murder is symbolic and this could  help shift the focus of the public in the United States from the War on  Terror over to working with the new fledgling democracies in the Middle  East.&#8221;</p>
<p><strong>Tempered relief</strong></p>
<p>Alani, the college student in New York, said that he, along with all  of his friends who are Arab and Muslim, are relieved that Osama bin  Laden is dead because of hopes it will bring safety to their loved ones  abroad, but remain doubtful that the event will cause a decline in  bigotry and prejudice they face in the US.</p>
<p>&#8220;Bin Laden&#8217;s death  gives closure to the families of the thousands of Americans who were  killed under the name of Islam,&#8221; he said, &#8220;It also gives closure to my  friends and relatives who have been killed in the Middle East at the  hands of al-Qaeda. But the judgement and racism we see here is not  likely to evaporate with this news.&#8221;</p>
<p>Dr. Hussein, an Iraqi doctor from Baghdad who immigrated to the  United States in 2007, now lives and works in Tampa, Florida. He asked  that in lieu of his real name, he be referred to as Dr. Hussein, because  he did not want his politics be made public for fear of retribution.</p>
<p>&#8220;I hope that more people in the US now have a better understanding of  the shortcomings of stereotyping and prejudice against Arabs and  Muslims by equating them with terrorism,&#8221; he told Al Jazeera.</p>
<p>Of the large segment of the US population that equates Arabs and  Muslims with terrorism, Dr. Hussein added, &#8220;That&#8217;s a big lie, that all  of us are with al-Qaeda. I cannot tell you how much we in Iraq suffered  because of al-Qaeda. They did a lot of harm to us in Iraq. They  [al-Qaeda] were killing people in Iraq because they did not have beards,  or because they were selling ice.&#8221;</p>
<p>&#8220;This guy was a criminal, he by no means represented myself or other  Muslims,&#8221; he said, &#8220;Al-Qaeda do not represent the rest of us that reject  what they are about. I&#8217;m not a devout Muslim, but certainly those  people do not represent us. Everything al-Qaeda has done has hurt  Muslims. There is a lot of the stereotyping happening, we have to amend  this ugly picture of Muslims. There are extreme people in all walks of  life, and this minority group is just that.&#8221;</p>
<p>Meanwhile, the surge of nationalism sweeping the United States in the  wake of the news of the killing of Osama bin Laden has some people  manufacturing T-Shirts that read &#8220;Obama got Osama&#8221; and signs being held  up in some of the nationalistic celebrations that read, &#8220;Obama 1, Osama  0.&#8221;</p>
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		<title>El nacimiento de la modernidad islámica</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Mar 2011 21:24:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando me desplazaba por las carreteras de AfPak antes y después del 11/S hace diez años, el volumen que llevaba conmigo en la mochila era una edición en francés de la “Yihad” de Gilles Kepel. Noche tras noche, en muchas ocasiones en casas de  adobe y ante interminables tazas de té verde, fui poco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me desplazaba por las carreteras de <em>AfPak</em> antes y después del 11/S hace diez años, el volumen que llevaba conmigo en la mochila era una edición en francés de la “<em>Yihad”</em> de Gilles Kepel. Noche tras noche, en muchas ocasiones en casas de  adobe y ante interminables tazas de té verde, fui poco a poco  empapándome de su principal tesis: que el Islam político no estaba  precisamente en auge sino, de hecho, en decadencia.</p>
<p>Por una parte,  teníamos organizaciones como al-Qaida, autodesignadas vanguardias  volcadas en despertar de su letargo a las masas musulmanas a fin de  desencadenar una revolución global islámica; en realidad, no eran sino  versiones musulmanas de la Brigadas Rojas italianas y de la Fracción del  Ejército Rojo alemán.<span id="more-24926"></span></p>
<div id="attachment_24244" class="wp-caption alignleft" style="width: 268px"><img class="size-large wp-image-24244" title="ill.Egypt.09" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/02/Egypt-will-rise-Nick-Bygon-258x400.jpg" alt="" width="258" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Nick Bygon)</p></div>
<p>Por otra parte, teníamos islamistas como,  por ejemplo, los del Partido turco por el Desarrollo y la Justicia,  listos para sumergirse en la democracia parlamentaria de estilo  occidental y que apuestan por la soberanía del pueblo, no de Alá.</p>
<p>En  el apogeo de la “guerra contra el terror” –con todos esos B52  bombardeando Tora Bora sin enterarse de que Osama bin Laden había  escapado ya a Pakistán-, en Occidente se tendía a agrupar a la mayoría  de los musulmanes, cuando no a todos, en el catálogo de <em>yihadistas</em> desquiciados.</p>
<p>Estoy  de acuerdo con Kepel en que el “choque de civilizaciones” no era nada  más que un concepto estúpido, chapuceramente investigado e  instrumentalizado por los neoconservadores para legitimar su “cruzada”.  Pero eso necesitaba que la historia lo corroborara de alguna manera.</p>
<p>Diez  años después, uno puede finalmente decir que el análisis de Kepel daba  en el clavo. El islamismo de núcleo duro, estilo al-Qaida, es un  desastre de taquilla musulmán. En todo lo que se refiere a su miríada de  manifestaciones –en Iraq, el Magreb, en la Península Arábiga-, al-Qaida  no es sino una secta desesperada, destinada al basurero de la historia  al igual que todos esos dictadores apoyados por Occidente como el  derrocado presidente tunecino Zine el-Abidine Ben Ali y el ex presidente  de Egipto Hosni Mubarak, que solían ser los pilares de la lucha de  Occidente contra el Islam radical.</p>
<p>Kepel está hoy al frente del  Programa de Estudios para el Mediterráneo y Oriente Medio de la  legendaria Facultad de Ciencias Políticas en París. En un artículo  escrito para el diario italiano <em>La Republica</em>, sella  definitivamente la victoria del Islam como democracia frente al Islam  como vanguardia “revolucionaria”. A destacar la siguiente cita:</p>
<ul>“En  la actualidad, los pueblos árabes han superado ese dilema-constricción  entre Ben Ali o bin Laden. Han vuelto a entrar en una historia universal  que ha visto la caída de los dictadores en Latinoamérica, de los  regímenes comunistas en el Este de Europa y también de los regímenes  militares en países musulmanes no árabes, como Indonesia o Turquía.”</ul>
<p><strong>Lo local a la búsqueda de lo universal</strong></p>
<p>Y  este es el punto decisivo: los pueblos árabes están ahora empezando a  construir su propia, aunque vacilante, modernidad. Kepel se pregunta por  qué se produjo en Túnez la primera revolución y descubre que su  consigna principal estaba en francés: <em>“Ben Ali, degage”. </em> (“Ben Ali, lárgate”). La consigna fue fielmente adoptada –<em>ipsis litteris-</em> por los egipcios, en un país en que muy poca gente habla francés. Adoptaron tal lema revolucionario porque lo oyeron en <em>Al Yasira</em>.  Esto le permite a Kepel concluir que estas revoluciones actuales tienen  sus raíces tanto en la cultura local como en las aspiraciones  universales.</p>
<p>Y sí, aunque los síntomas son los mismos –desempleo,  pobreza, corrupción, ausencia total de libertad-, son revoluciones  distintas que luchan para poder alcanzar el poder con estrategias  diferentes. Algunos añaden leña al fuego de los problemas tribales o  confesionales, otros apuestan por sí mismos o por inmunizarse de la  interferencia occidental.</p>
<p>El problema es que los hagiógrafos del  imperio están interpretando mal la diversidad de métodos empleados por  los tiranos para aplastar estas revoluciones para así poder legitimar  mejor el aura de los represivos “chicos buenos” escogidos. Así pues,  tenemos a Robert D Kaplan, vinculado al Pentágono, intentando hacer  creer a la opinión pública que se trata de déspotas ilustrados (la  dinastía Al-Jalifa en Bahrein, los dos Reyes Abdullah, el de Arabia  Saudí y el de Jordania) frente a irredimibles dictadores diabólicos  (Muamar Gadafi).</p>
<p>Como si la mayoría chií en Bahrein necesitara de  los Al-Jalifa sunníes para promover la formación de una clase media:  condición previa para el establecimiento de una democracia. A los  Al-Jalifa no les importó nunca un ardite promover una clase media,  porque de esa forma de su autocrático sistema “abierto a los negocios”  sólo se beneficiaba una pequeña oligarquía sunní.</p>
<p>Y el  razonamiento para defender a esos tiranos escogidos es que algunos  países no tienen base institucional para una transición hacia la  democracia, por tanto, meten en el mismo paquete a la Libia tribal  dirigida por el “malvado” Gadafi y a los emiratos del Golfo dirigidos  por “aceptables” reyes y emires.</p>
<p><strong>Tendiendo puentes</strong></p>
<p>Por  mucho que la modernidad occidental esté en crisis, eso no significa que  el mundo esté sufriendo el asedio de una guerra religiosa moderna. La  creencia de que el Islam y Occidente son antípodas es cosa de tarados  estilo presentadores de la <em>Fox News</em>. El mundo está siendo testigo  de una nueva cristianización de Europa, así como de una nueva  evangelización de Estados Unidos. Esto demuestra que modernidad y  religión son compatibles, tanto en Occidente como en Oriente Medio.</p>
<p>Pueden  proceder de diferentes latitudes culturales: Occidente, de la  decadencia de la modernidad, Oriente Medio, de la decadencia del  fundamentalismo religioso, para tratar de converger en el mismo lugar:  un puente de diálogo entre Oriente y Occidente.</p>
<p>Lo que Kepel  quiere esencialmente mostrar es que Europa y el mundo árabe no tienen  otra alternativa que intentar construir una civilización híbrida –no  sólo en términos de movimientos de capital, bienes y servicios, sino  también mediante sólidas inversiones en cultura y educación- desde el  Mar del Norte al Golfo Pérsico, con el Mediterráneo como centro  neurálgico. Esto implica que la Fortaleza de Europa tendrá que volver a  examinar su lugar en el mundo y que la Organización del Tratado del  Atlántico Norte no intentará condicionar el diálogo mediterráneo.</p>
<p>Es  un camino largo y peligroso, con unos cuantos Gadafis y al-Jalifas y  Abdullahs a los que hay que echar fuera. El mundo árabe lleva sufriendo  muchos traumas durante demasiado tiempo, casi un siglo desde que las  potencias coloniales de Gran Bretaña y Francia traicionaron a la nación  árabe y se repartieron su tierra. La prueba auténtica de la  autoproclamada “misión civilizadora” de Occidente está precisamente ahí,  en dar la bienvenida y en ayudar, con todo su corazón, a que el mundo  árabe alcance la esfera de la modernidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pepe Escobar es autor de “<a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0978813820/simpleproduction/ref=nosim" target="_blank">Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War</a>” (Nimble Books, 2007) y “<a href="http://www.amazon.com/Red-Zone-Blues-snapshot-Baghdad/dp/0978813898" target="_blank">Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge</a>”.  Su último libro es “<a href="http://www.amazon.com/Obama-Does-Globalistan-Pepe-Escobar/dp/1934840831/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1233698286&amp;sr=8-1" target="_blank">Obama does Globalistan</a>” (Nimble Books, 2009).</em></p>
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		<title>Túnez y el juego de la corrupción de EEUU</title>
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		<pubDate>Mon, 31 Jan 2011 19:29:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo que la revolución tunecina y WikiLeaks nos dicen sobre el apoyo de EE.UU. a dictaduras corruptas en el mundo musulmán
 Introducción del editor de Tom Dispatch
La secretaria de Estado Hillary Clinton realizó recientemente una gira de cuatro días por Oriente Medio, y dijo en cada parada a diversos aliados y enemigos, de manera típicamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Lo que la revolución tunecina y WikiLeaks nos dicen sobre el apoyo de EE.UU. a dictaduras corruptas en el mundo musulmán</strong></em></p>
<p><strong> Introducción del editor de Tom Dispatch</strong></p>
<p><em>La secretaria de Estado Hillary Clinton realizó recientemente una gira de cuatro días por Oriente Medio, y dijo en cada parada a diversos aliados y enemigos, de manera típicamente estadounidense, lo que deben hacer. Y sin embargo, mientras hablaba, los eventos en el Líbano, Iraq, Argelia, e incluso Egipto parecían escapar cada vez más del control de EE.UU. Mientras tanto, el régimen de Túnez, uno de los Estados autocráticos y represores que Washington ha apoyado durante años mientras parloteaba sobre “democracia” y “derechos humanos&#8221;, comenzó a derrumbarse.</em></p>
<p><em>En Doha, Qatar, frente a una audiencia de elite salpicada de responsables de la región, Clinton emitió repentinamente una advertencia a los dirigentes árabes de que la gente se había “cansado de instituciones corruptas y de un orden político anquilosado” y que “de muchas maneras, los fundamentos de la región se están hundiendo en la arena”. Mientras Túnez hervía de ira y había disturbios por alimentos en Argelia y Jordania, insistió en que es hora de que los aliados de EE.UU. cambien su forma de ser y se abran a la “reforma”. Un informe del New York Times, típico de la cobertura en este país, describió su discurso como una “crítica abrasadora” que también “sugirió una frustración porque el mensaje del gobierno de Obama al mundo árabe no se había comprendido”.<span id="more-23941"></span></em></p>
<p><em>Y ése, claro está, era el truco. Después de todo, desde que Barack Obama entró al Despacho Oval en enero de 2009, la política exterior de EE.UU. se ha desarrollado esencialmente de la misma forma que a finales del segundo mandato de Bush y en gran parte con el piloto automático, dirigida por un secretario de defensa heredado y una secretaria de Estado que igual podría haberla escogido John McCain si hubiera llegado a la presidencia. Basta con revisar el discurso de Clinton y, fuera de una descripción razonablemente exacta de algunos problemas regionales (y esa frustración), no ofrece otra cosa que vagas trivialidades.</em></p>
<p><em>El problema es que los planificadores de la política exterior de Washington parecen carecer de ideas, literalmente sufren muerte cerebral, precisamente cuando el mundo se mueve sin parar. En sus reacciones, incluso en su retórica, hay muy poco nuevo, aunque desde Túnez a India, China a Brasil, el mundo cambia ante nuestros ojos.</em></p>
<p><em>Una de las cosas nuevas en este planeta ha sido ciertamente WikiLeaks, cuyas descargas de documentos fueron recibidas inicialmente por el gobierno de Obama con desconcierto sorprendido y luego con una furia instructiva, ciega y represora. (Olvidemos el hecho de que el Departamento de Estado debería agradecer a su buena estrella la última descarga de documentos de WikiLeaks. Eclipsado por el Pentágono, toda la atención resultante le dio una prominencia que cada vez merece menos.) Como aclara el colaborador de TomDispatch, Juan Cole, quien dirige el invaluable sitio en la Red Informed Comment y es autor de Engaging the Muslim World, no sólo los aliados árabes de EE.UU. se “hunden en la arena”. Estos días, para el gobierno de Obama, el mundo es un cenagal. <strong>Tom </strong></em></p>
<p><strong>El juego de la corrupción: Lo que la revolución tunecina y <em>WikiLeaks </em>nos dicen sobre el apoyo de EE.UU. a </strong><strong>dictaduras corruptas en el mundo musulmán</strong></p>
<p><img class="alignleft size-full wp-image-24042" title="800px-JasminRevolution" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/01/jasmine-revolution.jpg" alt="" width="320" height="240" />Una  lección obvia de la Revolución Tunecina de 2011 es: la paranoia con  respecto a los movimientos fundamentalistas y el terrorismo llevan a  Washington a elegir mal y a dañar en última instancia los intereses y la  reputación de EE.UU. en el extranjero. El tráfico cablegráfico del  Departamento de Estado desde capitales en todo el Gran Oriente Medio,  hecho público gracias a <em>WikiLeaks</em>, muestra que los responsables políticos estadounidenses tienen una visión honda y detallada de las<em> </em>profundidades de la corrupción y del nepotismo que prevalecen entre algunos “aliados” de la región.</p>
<p>El  mismo tráfico de cables indica que, con un cínico cálculo de gran  potencia, Washington sigue sacrificando las perspectivas de la juventud  de la región en el altar de la “seguridad”. Ahora se olvida de que el  mayor dolor de cabeza de la política exterior de EE.UU., la República  Islámica de Irán, surgió como reacción al respaldo estadounidense a  Mohammad Reza Pahlevi, el despreciado Shah que destruyó los partidos  políticos de izquierda y centro, allanando el camino para la toma del  poder por los ayatolás en 1979.</p>
<p>Los cables del Departamento de Estado publicados por <em>WikiLeaks</em> son notablemente reveladores cuando muestran cómo el hombre fuerte  tunecino Zine el-Abidine Ben Alí y su familia ampliada (incluido el clan  de su mujer Leila Trabelsi) se pegaron a la economía tunecina y  chuparon su sangre. Las fascinantes descripciones de los diplomáticos  estadounidenses hacen que los miembros de “familia” presidencial  parezcan vampiros de <em>True Blood</em> que triunfan sobre Bontemps, Luisiana.</p>
<p>En  julio de 2009, por ejemplo, el embajador de EE.UU. cenó con Nesrine Ben  Alí el-Materi y Sakher el-Materi, la hija del presidente y su yerno, en  su suntuosa mansión. Materi, que gracias al nepotismo ascendió al  dominio de los medios de comunicación tunecinos, ofreció una cena de 12  platos, con jugo de kiwis, “no disponible normalmente aquí” y &#8220;yogurt  helado traído en avión de Saint Tropez”, todo servido por una enorme  cantidad de sirvientes bien remunerados. El embajador se fijó el tigre  mascota de la pareja, “Pasha”, que consumía “cuatro pollos diarios” en  tiempos de extrema penuria económica para los tunecinos de a pie.</p>
<p>Otros  cables detallan la forma en que los clanes Ben Ali y Trabelsi  participaban en una versión tunecina de negocios ilícitos con  información privilegiada, utilizando su conocimiento de las futuras  decisiones económicas del presidente, para tragarse bienes raíces y  compañías de las cuales sabían que aumentarían repentinamente de valor.  En 2006, el embajador de EE.UU. estimó que un 50% de la elite económica  de Túnez eran parientes consanguíneos o por matrimonio del presidente,  un grado de nepotismo difícil de encontrar fuera de algunas de las  monarquías del Golfo Pérsico.</p>
<p>A pesar de su conocimiento profundo  de la corrupción y la tiranía del régimen, la embajada de EE.UU.  concluyó en julio de 2009: “A pesar de las frustraciones de trabajar  aquí, no podemos descartar a Túnez. Tenemos demasiado en juego. Tenemos  interés en impedir que al-Qaida en el Magreb islámico y otros grupos  extremistas establezcan un punto de apoyo en este país. Tenemos interés  en mantener profesionales y neutrales a los militares tunecinos.”</p>
<p>La  noción de que si EE.UU. no hubiera dado al gobierno tunecino cientos de  millones de dólares en ayuda militar durante las últimas dos décadas y  media al tiempo que ayudaba a entrenar sus fuerzas militares y de  seguridad, un oscuro grupo marginal que llamado “al-Qaida en el Magreb”  podría haber establecido un “punto de apoyo” en el país era estúpida.  Sin embargo se convirtió en una excusa válida para todo tiempo,  universal, para una política equivocada.</p>
<p>A este respecto, Túnez  ha sido la norma cuando se trata de la política estadounidense en el  mundo musulmán. El firme apoyo del gobierno de Bush a Ben Alí hace  especialmente aborrecible la sugerencia de algunos expertos  neoconservadores de que la utilización por parte de George W. Bush de la  retórica de democratización para propósitos neoimperialistas haya  inspirado de alguna manera a los trabajadores y activistas de Internet  de Túnez (ninguno de los cuales se ha referido nunca al despreciado ex  presidente de EE.UU.) Seguramente habría sido más inteligente que  Washington dejara sin un centavo al régimen de Ben Alí, por lo menos en  lo militar, y se distanciara de su traílla de chacales. La región está,  por supuesto, salpicada de polvorientas dictaduras tambaleantes, ahora  excesivamente nerviosas, en las cuales gobernar es robar. EE.UU. no  recibe beneficios verdaderos de su dañina asociación con ellas.</p>
<p><strong>Una teoría inválida</strong></p>
<p>La  profundamente defectuosa, y a veces deshonesta, Guerra Global contra el  Terror del gobierno de Bush, reprodujo los peores errores de la  política de la Guerra Fría. Uno de esos errores tenía que ver con la  reposición de la denominada teoría del efecto dómino, la idea de que  EE.UU. tenía que adoptar una posición firme en Vietnam, o Indonesia,  Tailandia, Birmania y el resto de Asia porque si no todo el mundo caería  ante el comunismo. No era verdad entonces –la Unión Soviética ya estaba  a menos de dos décadas del colapso– y no es aplicable ahora hablando de  al-Qaida. Entonces y ahora, sin embargo, la teoría del efecto dómino  prolongó la agonía de guerras mal concebidas.</p>
<p>A pesar del  abandono del gobierno de Obama de la frase “guerra contra el terror”,  los impulsos que ésta conllevaba siguen conformando poderosamente las  decisiones políticas de Washington, así como sus temores y fantasías  geopolíticas. Resulta una absurda versión modernizada de la teoría del  efecto dominó. Ese temor irracional a que cualquier pequeño revés  estadounidense en el mundo musulmán podría llevar directamente a un  califato islámico acecha tras muchos de los pronunciamientos de  Washington y gran parte de su planificación estratégica.</p>
<p>Un  ejemplo evidente se puede ver en el cable de la embajada que aprobaba el  respaldo de Washington a Ben Alí por temor al insignificante y oscuro  “al-Qaida en el Magreb”. A pesar del espeluznante nombre, el pequeño  grupo ni siquiera estaba originalmente vinculado al al-Qaida de Osama  bin Laden, sino que surgió del movimiento reformista musulmán argelino  llamado salafismo.</p>
<p>Se daba a entender que si EE.UU. dejaba de dar  ayuda militar a Ben Alí, Bin Laden podría llegar a ser repentinamente  califa de Túnez. Esta versión de la teoría del dominó –un pretexto para  pasar por alto una cultura de corrupción, así como los abusos de  derechos humanos sobre los disidentes– se ha generalizado tanto como  para convertirse en el fundamento esencial de los mensajes diplomáticos  secretos de EE.UU.</p>
<p><strong>Hundir a la democracia en nombre de la Guerra contra el Terror</strong></p>
<p>Tomemos,  por ejemplo, Argelia. La ayuda militar estadounidense para la vecina  Argelia ha aumentado de nada antes del 11-S a casi un millón de dólares  al año. Podrá ser una suma pequeña en términos de ayuda, pero aumenta  rápidamente y complementa un apoyo mucho más considerable por parte de  los franceses. También incluye un entrenamiento sustancial para  contraterrorismo; es decir, precisamente las habilidades que también se  necesitan para reprimir protestas civiles pacíficas.</p>
<p>Irónicamente  los generales argelinos que controlan las cuerdas del poder fueron los  responsables de la radicalización del partido político musulmán del  país, el Frente de Salvación Islámica (FIS). Cuando se le permitió  presentarse a las elecciones en 1992, ese partido obtuvo una abrumadora  mayoría en el Parlamento. Espantados y abatidos, los generales abrogaron  repentinamente los resultados de la elección. Nunca sabremos si el FIS  se podría haber convertido en un partido parlamentario democrático, como  sucedió más adelante con el Partido Justicia y Desarrollo de Turquía,  los líderes de los fundamentalistas musulmanes de los años noventa.</p>
<p>Furiosos  porque los privaron de los frutos de su victoria, sin embargo, los  partidarios del FIS pasaron a la ofensiva. Algunos se radicalizaron y  formaron una organización que llamaron Grupo Islámico Armado, que más  tarde se convirtió en afiliada de al-Qaida. (Un miembro de este grupo,  Ahmed Ressam, intentó entrar a EE.UU. como parte del “complot del  milenio” para volar el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, pero lo  detuvieron en la frontera.) Luego estalló una sangrienta guerra civil en  la cual los generales y los políticos más seculares fueron los  vencedores, aunque después de la muerte de 150.000 argelinos. Como en el  caso de Ben Alí en Túnez, París y Washington consideran que el  presidente Abdel Aziz Bouteflika (elegido en 1999) es un bastión secular  contra la influencia del fundamentalismo musulmán radical en Argelia,  así como entre la población argelina-francesa en Francia.</p>
<p>Visto  desde fuera, en los primeros años del Siglo XXI, Argelia recuperó la  estabilidad bajo Bouteflika y sus respaldos militares y la violencia  disminuyó. Los críticos denunciaron, sin embargo, que el presidente se  coludió en cambios legislativos que posibilitaron que se presentara a un  tercer período, una decisión que fue mala para la democracia. En la  elección presidencial de 2009, se enfrentó a un campo débil de rivales y  su principal oponente fue una mujer de un oscuro partido trotskista.</p>
<p>Los cables de la embajada de EE.UU. (de nuevo revelados por <em>WikiLeaks</em>)  reflejan una profunda inquietud ante una creciente cultura de  corrupción y nepotismo, a pesar de que no llegó a la escala tunecina. En  febrero pasado, por ejemplo, el embajador David D. Pearce informó de  que ocho directores de la compañía petrolera estatal Sonatrach estaban  siendo investigados por corrupción. Agregó: “Este escándalo es el último  en una serie, que aumenta dramáticamente, de investigaciones y  procesamientos que hemos visto desde el año pasado involucrando a  ministerios del gobierno argelino y empresas públicas.  Significativamente, muchos de los ministerios afectados están dirigidos  por ministros considerados cercanos al presidente argelino Bouteflika…”</p>
<p>Y  no era nada nuevo. Más de tres años antes, la embajada en Argel ya hizo  sonar la alarma. Observadores locales, informó a Washington,  presentaban a los hermanos del presidente Bouteflika “Said y Abdallah,  como particularmente rapaces”. La corrupción se propagaba en un cuerpo  de oficiales cada vez más dividido y polémico. El desempleo entre los  jóvenes era tan terrible que se iban por el Mediterráneo en  embarcaciones desvencijadas en la esperanza de llegar a Europa y  encontrar trabajo. Y sin embargo, al leer los cables de <em>WikiLeaks</em> no se encuentra ninguna recomendación para dejar de apoyar al gobierno argelino.</p>
<p>Como  es usual cuando Washington apoya regímenes corruptos en nombre de su  guerra contra el terror, la democracia sufre y las cosas se deterioran  lentamente. Las elecciones viciadas de Bouteflika que apuntaban sólo a  asegurar su victoria, por ejemplo, desalentaron activamente la  participación de los fundamentalistas moderados, y algunos observadores  piensan ahora que Argelia, que ya está agitada por disturbios  alimentarios, podría enfrentarse a una agitación popular al estilo  tunecino. (Hay que recordar, sin embargo, que los militares argelinos y  la policía secreta, con años de experiencia en una feroz guerra civil,  están mucho más versados en técnicas opresoras de control social que el  ejército tunecino.)</p>
<p>Si Argelia, rica en petróleo y mucho más  grande que Túnez, se desestabilizara, sería un acontecimiento más  impactante desde el punto de vista estratégico y aún menos predecible.  Se tendría que culpar no sólo a Bouteflika y sus compinches corruptos,  sino a sus patrocinadores extranjeros, con un conocimiento profundo  (como indican los cables de <em>WikiLeaks</em>) pero petrificados en su actuación política.</p>
<p><strong>Los &#8220;Ben Alís&#8221; de Asia Central</strong></p>
<p>El  problema tampoco se limita al Norte de África ni a los ansiosos  autócratas respaldados por EE.UU. en el mundo árabe. Tomemos el país  centroasiático de Uzbekistán, rico en gas natural y oro, con una  población de unos 27 millones, sobre cuya corrupción la embajada de  EE.UU. ya cablegrafió en 2006. El régimen dictatorial pero  determinadamente secular del presidente Islam Karimov fue un temprano  aliado del gobierno de Bush en su Guerra Global contra el Terror, muy  dispuesto a suministrar a Washington confesiones conseguidas por medio  de torturas de agentes de “al-Qaida” en su mayoría, según el ex  embajador británico Craig Murray, simples disidentes uzbekos. (Aunque  los uzbekos tienen un patrimonio cultural musulmán, las décadas de  régimen soviético llevaron a una alta secularización de la mayoría de la  población y, con la excepción del Valle Farghana, el movimiento  musulmán fundamentalista es ínfimo.) Los graves abusos de los derechos  humanos llevaron finalmente al gobierno de Bush a criticar a Karimov, lo  que condujo a Tashkent a retirar los derechos de bases en ese país a  los militares de EE.UU.</p>
<p>En los últimos años, sin embargo, ha  habido un nuevo acercamiento debido a que las obsesiones de seguridad  regional de Washington volvieron a ganar en relevancia y a la  intensificación de las guerras de Afganistán y de la zona tribal del  noroeste de Pakistán. El gobierno de Obama está convencido ahora de que  necesita a Uzbekistán para el tránsito de suministros a Afganistán y eso  evidentemente supera todas las consideraciones políticas. Como  resultado, Washington suministra a Uzbekistán cientos de millones de  dólares en contratos del Pentágono, una receta para más corrupción.</p>
<p>La  primavera pasada cayó un gobierno centroasiático –Kirguistán– gracias  al descontento popular, lo que debería haber sido una advertencia para  Washington, y a pesar de ello los funcionarios de Washington ya parecen  haber olvidado las lecciones de esos sucesos para sus políticas en la  región. Mientras el gobernante Kurmanbek Bakiev permitía que EE.UU.  utilizara la Base Aérea Manas para el tránsito y suministro de tropas  estadounidenses a Afganistán, Washington pasaba por alto su corrupción y  gobierno autoritario. Y resultó que su régimen no era tan estable como  se había supuesto.</p>
<p>Hay un principio simple ante tales  situaciones: una mala política crea otra aún peor. El error del gobierno  de Obama al aumentar su Guerra Afgana hizo que necesitara cada vez más  suministros, aumentó su preocupación por líneas de abastecimiento  peligrosas a través de Pakistán, y lo hizo vulnerable al chantaje por el  tránsito de parte de las cleptocracias gobernantes en Asia Central.  Cuando sus poblaciones, también, estallen de cólera, el daño probable  para los intereses de EE.UU. podría ser severo.</p>
<p>Hay que recordar  una vez más que, como muy bien sabe el Departamento de Estado, el propio  Afganistán es, cada vez más, sólo una inmensa versión, particularmente  decrépita del Túnez de Ben Alí. Los diplomáticos estadounidenses por lo  menos se mostraron algo preocupados por Ben Alí. Por el contrario, los  funcionarios estadounidenses se deshacen en elogios públicos al  presidente afgano Hamid Karzai (aunque en privado son perfectamente  conscientes de la debilidad y corrupción del “alcalde de Kabul”). Siguen  insistiendo en que el éxito de su gobierno es crucial para la seguridad  de Estados Unidos, y por ese motivo Washington gasta miles de millones  de dólares para sostenerlo.</p>
<p><strong>La corrupción triunfa en nombre del contraterrorismo</strong></p>
<p>Algunas  veces podría parecer que todos los regímenes corruptos respaldados por  EE.UU. son corruptos del mismo modo repetitivo. Por ejemplo, una forma  de corrupción destacada particularmente en los cables de la embajada de  EE.UU. cuando se trataba de los clanes Ben Alí y Travelsi en Túnez era  la forma en que ofrecían “préstamos” a sus partidarios políticos y  miembros de sus familias a través de bancos que controlaban o en los  cuales tenían influencia.</p>
<p>Ya que esos receptores comprendían que  en realidad no tenían que reembolsar los préstamos, los bancos se  debilitaron y otros negocios tuvieron dificultades para obtener crédito,  afectando la economía y el empleo. Gracias a la revolución del jazmín,  por fin se está encarando el problema. Después de la huída de Ben Alí,  el director del Banco Central fue obligado a renunciar, y el nuevo  gobierno confiscó los activos del Banco Zitoune, que pertenecía a uno de  sus yernos.</p>
<p>De la misma manera, en Afganistán, el Da Kabul Bank,  fundado por el aliado de Karzai, Sherkan Farnood, fue utilizado como  alcancía para la campaña presidencial de Karzai y para préstamos a  miembros de su familia, así como a las familias de los señores de la  guerra de su círculo. Los beneficiarios incluían al hermano de Karzai,  Mahmoud Karzai y a Haseen Fahim, hijo de su vicepresidente y ex señor de  la guerra de la Alianza del Norte, Marshal Mohammad Fahim. Parte del  dinero se utilizó para comprar bienes raíces en Dubai. Cuando los  precios de los bienes raíces se derrumbaron en ese país, el valor de  esas propiedades cayó en picado.</p>
<p>Cuando los beneficiarios no  pudieron amortizar o pagar sus deudas, el banco se tambaleó al borde de  la insolvencia con consecuencias potencialmente graves para todo el  sistema financiero afgano, mientras las multitudes desesperadas se  reunían para retirar sus depósitos. Finalmente, el banco fue adquirido  por el empobrecido banco afgano, lo que indudablemente significa que el  contribuyente estadounidense terminará pagando la mala administración y  la corrupción.</p>
<p>Lo mismo que la camarilla de Ben Alí se excedió en  la corrupción, el círculo de Karzai también está repleto de pillos.  Diplomáticos estadounidenses (entre otros) han acusado, por ejemplo, a  su hermano Wali Ahmed de estar profundamente implicado en el tráfico de  heroína. Con humor negro, la embajada estadounidense en Kabul informó en  enero pasado de que Hamid Karzai había propuesto, y el parlamento había  aceptado, para el puesto de lucha contra narcóticos en el gabinete a un  cierto Zarar Ahmad Moqbel, que antes había sido Ministro Adjunto del  Interior, pero fue removido por corrupción. Otro ex Ministro Adjunto del  Interior incluso informó a funcionarios de la embajada de que “Moqbel  recibió apoyo de la mafia de la droga para que incluyera al hermanastro  más joven de Karzai, Ahmed Wali Karzai y a Arif Khan Noorzai.” ¡Es lo  que se afirma sobre el actual zar contra la droga de Afganistán!</p>
<p>O  tomemos el ejemplo de Juma Khan Hamdard, a quien Karzai nombró  gobernador de la provincia Paktya en la parte oriental de Afganistán,  dominada por los pastunes. Hace un poco más de un año, la embajada lo  acusó de ser el líder de “un sistema de corrupción a escala provincial”.  Se dice que fue “el punto central de una vasta red de corrupción que  incluía al jefe provincial de policía y a varios directores afganos del  ministerio”.</p>
<p>Según ese cable difundido por <em>WikiLeaks</em>, la  red de Hamdard había establecido una sofisticada operación de extracción  de dinero orientada a apoderarse de fondos estadounidenses para  proyectos de reconstrucción. Ajustaban las licitaciones en los contratos  para hacer el trabajo y luego recibían su parte en cada etapa desde la  preparación del terreno hasta la inauguración.</p>
<p>Además se informó  de que el gobernador tenía antiguos lazos con el movimiento  milicia/partido Hizb-i Islami de Gulbaddin Hikmatyar, uno de los  dirigentes guerrilleros pastunes que tratan de expulsar a EE.UU. y a la  OTAN del país, el cual por su parte, según afirman los funcionarios  estadounidenses, tiene una vaga alianza con los talibanes. También  afirman que Hamdard tiene un negocio en Dubai del que es socio el hijo  de Hikmatyar al que se acusa en el cable de canalizar joyas y dinero de  la droga a seguidores de Hikmatyar. Como en Túnez, la retórica pública  de contraterrorismo oculta una elite gobernante corrupta y artera que  puede, por sus acciones, fomentar más que prevenir el radicalismo.</p>
<p><strong>Verdades duras</strong></p>
<p>Para una superpotencia obsesionada por teorías de la conspiración y fijada en el <em>statu quo,</em> resulta que saberlo todo no significa nada en absoluto. <em>WikiLeaks</em> nos ha hecho el favor, sin embargo, de difundir un conjunto de verdades  duras. Políticas de la línea dura como las de los generales argelinos o  de Karimov en Uzbekistán, radicalizan a menudo a poblaciones  económicamente desesperadas y oprimidas. Como resultado, el respaldo de  EE.UU. tiene una probabilidad significativa de ser contraproducente,  tarde o temprano. Las elites, confiadas en que mantendrán ese respaldo  mientras haya una célula de al-Qaida en algún lugar del planeta, tienden  a sobrepasarse, lanzándose a culturas de corrupción y  auto-enriquecimiento tan vastas que debilitan las economías, mientras  producen pobreza, desempleo, desesperación, y finalmente una cólera  pública generalizada.</p>
<p>No significa que EE.UU. debería, para  utilizar la frase de John Quincy Adams, salir al mundo en busca de  dragones que matar. Washington ya no es todopoderoso, si alguna vez lo  fue, y la política exterior más realista del presidente Obama es un  cambio saludable después del frenético intervencionismo de George W.  Bush.</p>
<p>No obstante Obama ha dejado en su sitio, o en algunos casos  ha fortalecido, uno de los peores aspectos de la política de la era de  Bush: un apoyo automático a los autoproclamados laicistas pro  occidentales que prometen bloquear la llegada al poder de partidos  musulmanes fundamentalistas (o, a fin de cuentas, de cualquier otro).  Debería haber un camino diplomático intermedio entre el derrocamiento de  gobiernos por una parte y el respaldo a fondo de odiosas dictaduras por  el otro.</p>
<p>Es hora de que Washington dé señales de un nuevo  compromiso con la democracia real y los derechos humanos auténticos  cortando simplemente la ayuda militar y de contraterrorismo a regímenes  autoritarios y corruptos que, en todo caso, cavan sus propias tumbas.</p>
<p><em>Juan  Cole es profesor titular de la cátedra de historia Richard P. Mitchell  de la Universidad de Michigan y director de su Centro de Estudios para  el Sur de Asia. Su blog es Informed Comment. Su último libro es “Engaging the Muslim World” (Palgrave Macmillan, 2009) que acaba de aparecer en una edición en rústica de Palgrave Macmillan.</em></p>
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		<title>Serious Guns and White Terrorism: Two Unasked Question in Tucson Mass Murder</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Jan 2011 22:01:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
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		<description><![CDATA[Question:  How does a mentally unstable man who was kicked out of school and had run-ins with the law buy such a serious weapon?
The weapon reportedly used in the mass murders in Tucson was a serious weapon &#8211; a Glock 19, semi-automatic pistol, with an extended magazine.  Some weapons like that were illegal [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_23547" class="wp-caption aligncenter" style="width: 585px"><img class="size-large wp-image-23547" title="andy warhol gun" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/01/andy-warhol-gun-575x382.jpg" alt="" width="575" height="382" /><p class="wp-caption-text">(Art: Andy Warhol)</p></div>
<p>Question:  How does a mentally unstable man who was kicked out of school and had run-ins with the law buy such a serious weapon?</p>
<p>The weapon reportedly used in the mass murders in Tucson was a serious weapon &#8211; a Glock 19, semi-automatic pistol, with an extended magazine.  Some weapons like that were illegal to sell in the US from 1994 to 2004 under the Federal Assault Weapons Ban.  It is now legal to sell and own them.  The National Rifle Association reports there are tens of millions of assault weapons in private hands in the US.<span id="more-23545"></span></p>
<p>The federal background check for people purchasing such weapons only prohibits selling such weapons to people who have been legally determined to be mentally defective or found insane or convicted of crimes.  This man had not been found legally mentally defective or convicted so he was legally entitled to purchase an assault weapon.  In Arizona he was legally entitled to carry the weapon in a concealed manner.</p>
<p>The US has well over 250 million guns in private hands according to the National Rifle Association.  That is more, according to the BBC, than any country in the world.  In one year, guns murdered 17 people in Finland, 35 in Australia, 39 in England and Wales, 60 in Spain, 194 in Germany, 200 in Canada, and 9,484 in the United States according to the Brady Campaign.</p>
<p>Does the US really need tens of millions of assault weapons and hundreds of millions of other guns?  We already put more of our people in prison than any country in the world and we spend more on our military than all the rest of the world together.  How fearful must we be?</p>
<p>Question:  Why is there so little talk of terrorism?</p>
<p>Apparently when a mentally unstable white male is accused, terrorism is not the first thing that comes to mind.  White terrorism is not a concept the US takes seriously.</p>
<p>When Clay Duke, a white male, threatened Florida school board members with a gun and shot at them before shooting himself, in December 2010, he was mentally imbalanced.</p>
<p>When Michael Enright, a white male, was arrested for slashing the throat of a Muslim NYC cab driver in August of 2010, his friends said he had a drinking problem.</p>
<p>When Byron Williams, a white male, was arrested after opening fire on police officers and admitted he was on his way to kill people at offices of a liberal foundation and a civil liberties organization, in July 2010, he was an unemployed right wing felon with a drinking problem.</p>
<p>When Joe Stack, a white male, flew his private plane into a federal building in Austin, Texas, in February 2010, he was angry with the IRS.</p>
<p>When a white male is accused of mass murder, white terrorism is not much talked of. Rather the mass murder becomes a terrible tragedy but not one where race or ethnicity or religion need be examined.</p>
<p>Now, if the accused had been Muslim, does anyone doubt whether this mass murder would have been considered an act of terrorism?  US Muslims could have expected increased surveillance and harassment at home and the places where they work and worship.  They could have expected a Congressional inquiry into the radicalization of their people.  Oh, Representative Peter King (R-NY) has already started that one!</p>
<p><em>Bill is  Legal Director at the Center for Constitutional Rights and a law  professor at Loyola University New Orleans.  He is a Katrina survivor  and has been active in human rights in Haiti for years with the  Institute for Justice and Democracy in Haiti.  <a href="mailto:Quigley77@gmail.com">Quigley77@gmail.com</a></em></p>
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