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	<title>Amauta &#187; Opresión</title>
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	<description>La Revista Independiente de Costa Rica</description>
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		<title>12M15M: Reflexiones sobre la violencia</title>
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		<pubDate>Thu, 24 May 2012 20:23:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[12 de mayo]]></category>
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		<category><![CDATA[criminalización]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Opresión]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Yo digo que los que condenan los tumultos entre los nobles y la plebe, a mi entender, están cesurando las cosas mismas que constituyeron la causa primera por la que Roma se mantuvo libre; y que consideran más el ruido y el alboroto que de tales tumultos nacía que los buenos efectos que generaban; y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>&#8220;<em>Yo digo que los que condenan los tumultos entre los nobles y la plebe, a mi entender, están cesurando las cosas mismas que constituyeron la causa primera por la que Roma se mantuvo libre; y que consideran más el ruido y el alboroto que de tales tumultos nacía que los buenos efectos que generaban; y que no consideran que en toda república hay dos humores distintos, el del pueblo y el de los grandes y que todas las leyes que se hacen en favor de la libertad nacen de su desunión, como se ve con facilidad que ocurrió en Roma.</em>&#8221; (Maquiavelo, Discorsi, I, 4)</p></blockquote>
<p>1. La violencia no la deciden los movimientos sociales, sino el poder. El poder decide, por ejemplo, que una agresión fascista por parte de gentes uniformadas o de paisano no es &#8220;violenta&#8221; o que la resistencia pacífica o pasiva sí lo es; el poder decide que la prisión o la pena de muerte no son formas violentas de sanción o que la huelga es una forma particularmente violenta de defensa de un interés particular. El poder decide que los hinchas de fútbol o los secuaces del papa pueden ocupar las calles durante varios días con conductas no siempre cívicas y que una tranquilísima acampada en un lugar público o una asamblea ciudadana en una plaza constituyen actos de violencia.  Por mucho que se busque, no hay ningún contenido específico debajo del término &#8220;violencia&#8221; que no dependa de la mera decisión soberana. Lo mismo puede afirmarse respecto del terrorismo. Soberano, podría decirse parafraseando a Carl Schmitt, es quien decide sobre qué es violencia, quien nombra al terrorista.<span id="more-34510"></span></p>
<div id="attachment_18671" class="wp-caption aligncenter" style="width: 532px"><img class="size-full wp-image-18671" title="violencia 1" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/08/violencia-1.jpg" alt="" width="522" height="479" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Kalvellido)</p></div>
<p>2. Según Aristóteles existen dos tipos de movimientos, el natural,por el cual un cuerpo se mueve y cambia conforme a su propia esencia dirigiéndose a su lugar natural, y el violento por el cual ese cuerpo se mueve y cambia por efecto de la fuerza de un cuerpo exterior. Lo contrario de la naturaleza es la violencia. En la época moderna, lo que es natural en el orden social lo define el poder. Como explica Bodin, el soberano es quien da valor jurídico a un derecho natural y lo define como tal. En otros términos, es el soberano quien define qué es la naturaleza y qué es el orden natural y, por consiguiente, qué es la violencia. El soberano define lo natural y lo violento y atribuye a la &#8220;violencia&#8221;, contraria al orden social &#8220;natural&#8221;, el estado de excepción en que la ley del soberano no es aplicable. Nada hay de extraño en ello, pues todo soberano pretende definir, sin temor a la tautología;  el orden normal, el orden natural, como el orden en que se pueden aplicar sus leyes.</p>
<p>3. En la modernidad politica a la que pertenece el poder soberano, la naturaleza no tiene ningún contenido propio. El gran traductor a categorías metafísicas del orden político soberano, René Descartes, sostiene que el orden natural depende constantemente de la voluntad divina. La violencia es así, acción contra la naturaleza, y, en el orden social y político, contra la ley y la voluntad del soberano que en ella se expresa. Toda pretensión de condenar o de aprobar la violencia empieza y acaba en el discurso del soberano.</p>
<p>4. Cuando la naturaleza no es &#8220;orden natural&#8221; sino correlación de fuerzas, la oposición naturaleza-violencia cae por su propio peso. Todo orden es precario y efecto relativamente inestable de un equilibrio de fuerzas. El propio poder del soberano que sirve de fundamento a ese orden -o el poder de Dios en el universo- se disuelve en un tejido de relaciones. Es esa la perspectiva democrática y subversiva del materialismo, la de Maquiavelo y la de Spinoza. Era la perspectiva de los materialistas de la antigüedad respecto de los cuales Maquiavelo y Spinoza reconocen su filiación. Es también la de Marx. Ni hay sustancia del poder, ni hay orden natural, ni tampoco es la violencia una característica esencial de una acción, sino la caracterización política de esta por un poder soberano que, a su vez, es la mera resultante de una correlación de fuerzas interna a la multitud.</p>
<p>5. El materialismo desvela la desnudez del poder. Este ya no puede basar su &#8220;legitimidad&#8221; en un orden natural. Debe fundamentarse en una relación, siempre relativamente antagónica con una multitud de otras fuerzas. El intento de suprimir todo antagonismo, todo tumulto de la multitud equivale a la supresión de la libertad, pues disminuye la potencia de la multitud, su productividad y sume a la multitud en la imaginación triste propia de todo poder absolutista. El absolutismo, que pretende que todos se ajusten a una única complexión, llama paz a lo que es un desierto. El totalitarismo moderno nos da abundantes ejemplos de ello.</p>
<p>6. La variante liberal del absolutismo que hoy se denomina &#8220;democracia liberal&#8221; pretende también basar su orden social en una naturaleza que, en un círculo vicioso, es a la vez efecto y causa del orden legal  establecido por el soberano. Los efectos de este discurso liberal-absolutista se traducen hoy en el rechazo  y criminalización de toda ilegalidad cometida por los súbditos -entre los que, naturalmente, no se cuentan los más poderosos, que forman parte del soberano-. Un control estricto del ajuste de las conductas de los súbditos a la legalidad es el principio del Estado policial. La criminalización de los espacios de antagonismo, la consideración como &#8220;violentos&#8221; de los más inofensivos actos de desobediencia mata la libertad y entristece la vida común.</p>
<p>7. Dado que en la circunstancia actual, el poder criminaliza la más mínima ilegalidad por parte de la disidencia social,lo único que debe tener en cuenta el movimiento en esta cuestión es la posibilidad real de conquista de hegemonía social que hay detrás de cada uno de sus actos, a sabiendas de que todos ellos pueden ser calificados de violentos por el poder. Ello no quiere decir que las agresiones contra personas sean indiferentes o que constituyan medios aceptables en función de un fin que todo lo justifica. Todo acto de agresión tiene un coste para la ética y la política del movimiento, pues prefigura el orden que este puede llegar a constituir y pone en peligro su carácter libre y democrático. Es de encomiar la enorme paciencia y sabiduría del movimiento 15M a este respecto, sabiendo evitar las numerosísimas provocaciones de un poder que vería probablemente con muy buenos ojos una deriva que pudiera calificar sin demasiado temor al ridículo como &#8220;terrorista&#8221;. De momento, dejémoslos con su frustación.</p>
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		<title>Están usando la música para controlarte</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2012 19:34:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Videos]]></category>
		<category><![CDATA[control social]]></category>
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		<category><![CDATA[protesta]]></category>
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		<description><![CDATA[
Lima, Pueblo Libre, Mayo 2012. Cámara de Claudia Ampuero Quiroga.

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<p id="eow-description">Lima, Pueblo Libre, Mayo 2012. Cámara de Claudia Ampuero Quiroga.</p>
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		<title>Argentina: A 35 años del vuelo en la frontera de la muerte</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 23:15:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[crimenes de guerra]]></category>
		<category><![CDATA[detención]]></category>
		<category><![CDATA[dictadura militar]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace 35 años Adolfo Pérez Esquivel se encontraba detenido por la Policía Federal Argentina en el marco de la última dictadura militar argentina.
En estas nuevas reflexiones, recuerda lo que para él significó vivir y sobrevivir a un “Vuelo de la Muerte” en manos de la crueldad represiva de los militares:
“Volví a “ver” el calabozo “tubo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Hace 35 años Adolfo Pérez Esquivel se encontraba detenido por la Policía Federal Argentina en el marco de la última dictadura militar argentina.</strong></p>
<p><strong>En estas nuevas reflexiones, recuerda lo que para él significó vivir y sobrevivir a un “Vuelo de la Muerte” en manos de la crueldad represiva de los militares</strong>:</p>
<p><em>“Volví a “ver” el calabozo “tubo 14” </em>(submarino seco)<em> con inscripciones,  puteadas, oraciones y esa inscripción que no puedo dejar de pensar,  que un prisionero o prisionera  escribió con su propia sangre: “<strong>Dios no mata”</strong>.<span id="more-34469"></span></em></p>
<p><em>(…) Los asesinos también hablan de un dios, en cuyo nombre cometen toda clase de atrocidades, y son bendecidos por otros asesinos. Es la negación del Dios de la Vida.</em></p>
<p><em>(…) Ese día 5 de Mayo deciden que hacer conmigo. Vivir o morir. Abren el tubo y me llevan a una oficina…”</em></p>
<p>Con una descripción muy minuciosa, detalla todo lo que ocurrió en ese vuelo del 5 de mayo de 1977, que lo puso en la frontera entre la vida y la muerte pero en el que no dejaba de recordar aquel antiguo proverbio: <strong><em>“la hora más oscura es cuando comienza el amanecer”</em></strong>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><img class="alignright size-large wp-image-34472" title="vuelos de la muerte" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/05/vuelos-de-la-muerte-260x400.jpg" alt="" width="260" height="400" />A 35 años del vuelo en la frontera de la muerte</strong></p>
<p>Es  4 de mayo a media noche, estamos en el aeropuerto Charles de Gaulles en París, esperando el vuelo de Air France  418, con destino a Buenos Aires. El comandante anuncia que tendremos unos minutos de atraso. Todo bien, es un vuelo más después de un largo viaje pleno de actividades  en Bradford, Londres y París. Me acompaña Beverly Keene, compañera de Jubileo Sur y Diálogo 2000.</p>
<p>El avión despega casi a las cero horas del día 5 de mayo. En ese momento, en segundos, minutos, o toda la eternidad, la memoria golpea mi conciencia y brotan miles de imágenes y momentos que surgen de espacios interiores que me sacuden y llevan a  lo vivido hace 35 años. Trato de serenarme y ordenar mis pensamientos entre el paso del tiempo y la memoria que es presente.</p>
<p>El día 30 de abril en la Universidad de Londres, recordaba los 35 años de la primera marcha de las Madres de Plaza de Mayo. Del dolor, resistencia y coraje nacido en el amor, reclamando el derecho de saber sobre sus hijos desaparecidos. Recordaba las luchas compartidas con el pueblo que fueron dejando huellas y caminadas hasta el día de hoy.</p>
<p>Volvió a mi mente la prisión, los miles de desaparecidos, muertos y exiliados por la dictadura militar argentina, la guerra de Malvinas y el dolor en resistencia de los pueblos en todo el continente contra las dictaduras militares.</p>
<p>Llegamos de Londres a París el 1º de Mayo, el día 30 de abril entregamos para ser presentada en el parlamento británico, la carta con la firma de siete Premios Nobel de la Paz y personalidades internacionales, para reclamar el diálogo entre Argentina e Inglaterra, para resolver el conflicto de las Islas Malvinas de acuerdo a las resoluciones de la ONU. El Primer Ministro David Cameron se negó a recibirme al igual que la embajadora británica en la Argentina. Lamentablemente sufren de soberbia imperial y falta de coraje para asumir el diálogo. A la embajada Argentina en Gran Bretaña le toca asumir una difícil tarea diplomática.</p>
<p>La memoria es reincidente en la vida y volví a ver a los chicos de la guerra que volvían del frente con el dolor y la muerte en la mochila, doloridos por la cobardía de sus jefes que los silenciaban, reprimían e ignoraban y vivir la angustia de heridas no cerradas en sus cuerpos y  almas.</p>
<p>En París tuvimos el re-encuentro y actividades con organizaciones solidarias y amigos.</p>
<p>No voy a desarrollar los temas del viaje, no es la intención de esta nota, simplemente compartir la situación en que me encontraba el 5 de mayo del 2012, cuando se cumplieron 35 años de ese otro vuelo en la frontera de la muerte.</p>
<p>Todo vuelve a la memoria, el frío de ese 5 de mayo de 1977 cuando de noche me saca la guardia del calabozo, el “tubo 14” en la Superintendencia de Seguridad Federal, en la calle Moreno al 1500, a una cuadra del Departamento Central de la Policía donde fui detenido el 4 de abril de 1977. Muchas imágenes y recuerdos surgieron en mi mente y corazón. Volví a recordar y “ver” el corredor, las leoneras y calabozos, a los compañeros y compañeras presos; a mujeres que trasladaban de otras prisiones y  a destinos desconocidos, o a una supuesta libertad y las largaban a la calle de noche con Estado de Sitio y las “chupaban” nuevamente.</p>
<p>Recordé la reja de entrada plegable con la gran cruz esvástica pintada en la pared con los rodillos para tomar las impresiones digitales y escrito <strong>“naZionalismo</strong>”, los frascos de sal gruesa que utilizaban para parar las hemorragias de sangre de los torturados.</p>
<p>Volví a “ver” el calabozo “tubo 14” con inscripciones,  puteadas, oraciones y esa inscripción que no puedo dejar de pensar,  que un prisionero o prisionera  escribió con su propia sangre: <strong>“Dios no mata”</strong>.</p>
<p>Ese día 5 de Mayo deciden que hacer conmigo. Vivir o morir. Abren el tubo y me llevan a una oficina. Recuerdo a los uniformados que esperan la entrega del prisionero, observo sus rostros  inexpresivos, todos tienen bigote y el pelo corto, parecen cansados de la rutina de matar y tirar prisioneros de los aviones al mar y  de recibir órdenes, son autómatas. Escucho la orden: Póngale al detenido las esposas y  lo llevan al celular, vayan dos de ustedes.</p>
<p>No entiendo que hablan entre los uniformados, han bajado la voz, unos me entregan  y otros me llevan; para ellos soy una “cosa” que deben llevar o tirar en algún lado.</p>
<p>Mis preguntas no reciben respuesta.</p>
<p>El camión arranca y después de más de una hora de viaje se detiene y abren la puerta, es de noche y siento mucho frío. Veo un hangar de donde sale un  pequeño avión que carretea en la pista y se dirige hacia donde estamos. Un letrero en el lugar indica: “Aeródromo de San Justo”.</p>
<p>No me quedan dudas de la orden que tienen y el destino que me espera, no necesito explicación alguna, conocía los vuelos de la muerte y el destino de los prisioneros. Recordé el antiguo proverbio:</p>
<p><strong>“la hora más oscura es cuando comienza el amanecer”</strong>.</p>
<p>Me encadenan en el asiento trasero del avión, pasando la cadena por las esposas y las piernas, los uniformados toman asiento con sus armas reglamentarias y ametralladoras. En total siete personas, con el piloto y el co-piloto.</p>
<p>El avión carretea en la pista tomando velocidad  para el despegue y veo el Río de la Plata, una masa de agua oscura con reflejos plateados por la luna, toma rumbo hacia el nordeste y veo el Río Lujan, el Paraná de las Palmas, el Paraná Guazú y el Paraná Miní, lugares que conozco por haberlos navegado, veo la costa del Uruguay, Montevideo, las luces, de la ciudad y las estrellas; el avión da vueltas sin rumbo alguno esperando la orden.</p>
<p>Comienza el amanecer, cada movimiento y respiración se siente en el avión, hay tensión y silencio, sólo se escucha el sonido del motor. El oficial a cargo del operativo saca una caja de un maletín negro que lleva consigo y manipula algo que no puedo ver porque está sentado adelante y yo en el último asiento. Me duele el cuerpo y me penetra el frío en el cuerpo y el alma. Creo que el oficial estaba manipulando una inyección, sabía que a los prisioneros antes de tirarlo le inyectaban una droga para dormirlos y evitar la resistencia.</p>
<p>Trato de respirar y serenar mi espíritu, rezo y pido a Dios que si es el último momento de mi vida que proteja a mi familia y a  mi pueblo que no merecen vivir tantos sufrimientos.</p>
<p>Recordaba que en Ginebra, Suiza, en la Asociación Internacional de Juristas, pude ver un microfilm de cuerpos que la corriente del Río de la Plata había arrastrado a la costa uruguaya, de mujeres y hombres jóvenes a quienes les robaron la vida, algunos cuerpos estaban en parte comidos por los peces y atados con alambres. La dictadura militar no quería dejar rastros de los detenidos y buscaron hacerlos desaparecer y tirarlos de los aviones al  río y el mar.  Lo habíamos denunciado en Europa y el mundo, ante las Naciones Unidas, la OEA, iglesias y sindicatos, muchos no podían creer que fuera cierto, otros guardaron silencio, no faltaron los incrédulos,  los  cómplices internos y los externos.</p>
<p>En el vuelo recordé las inscripciones  que dejaron otros prisioneros, una frase de San Juan de la Cruz, <strong>“en el atardecer de la vida te reclamarán en el amor” </strong>y ese tremendo acto de fe de un prisionero o prisionera torturado que escribe con su propia sangre<strong> “Dios no mata”</strong>.</p>
<p><strong>Los asesinos también hablan de un dios, en cuyo nombre cometen toda clase de atrocidades, y son bendecidos por otros asesinos. Es la negación del Dios de la Vida.</strong></p>
<p><strong>La memoria regresa y muchas veces me pregunto ¿por qué yo, uno más entre las miles de víctimas?, porque la muerte no quiso abrazarme en ese entonces.</strong></p>
<p><strong>La conocí de frente y no le tuve miedo, si respeto. Sabemos que en algún momento nos abrazará a todos, no es horrible ni cadavérica, es como un cristal transparente donde  refleja en miles de facetas tu vida,  su rostro es el tuyo, el mío, el de todos</strong></p>
<p><strong>Supe que la Muerte está enamorada de la vida, una no puede ser sin la otra, son entes indivisibles, momentos de vivir y morir en la frontera de la existencia y el tiempo sin tiempo, donde el Uno respira sin ningún suspiro.</strong></p>
<p><strong>La oración del silencio de la palabra silenciada es vaciar el cántaro de  toda carga del pensamiento de  emociones y sólo dejar que fluya la luz.</strong></p>
<p>En ese segundo de la eternidad, de ese límite, es cuando el piloto recibe una orden que transmite al jefe del operativo: “tengo orden de trasladar al detenido a la Base Aérea de Morón”. El jefe del operativo guarda la caja y habla con el piloto, no puedo escuchar que hablan, es casi un susurro.</p>
<p>El avión cambia el rumbo dejando atrás el Río de la Plata hacia el destino indicado y aterriza en la Base. La espera es larga y tensa en el tiempo sin tiempo que altera el ritmo del vivir o morir, el límite es ínfimo. Llega la orden, trasladar al prisionero a la Unidad 9 de La Plata, cárcel de máxima seguridad.</p>
<p>El vuelo de Air France 418 está por aterrizar en el aeropuerto internacional de Ezeiza. Después de casi 14 horas de vuelo, es otro 5 de mayo a 35 años de distancia,  han pasado muchas luces y sombras,  dolores y alegrías, caminos recorridos y otros por recorrer con nuestros pueblos del que somos parte y todo.</p>
<p>El pasado es presente, las heridas duelen y  buscamos sanarlas, la Verdad y la Justicia caminan del brazo lentamente, pero caminan. Los pueblos y miles de víctimas reclaman sus derechos. El mundo, el continente, el país han cambiado, quedan las huellas y memoria de lo vivido y la resistencia y la lucha que no ha terminado.</p>
<p>Salgo del aeropuerto y respiro profundamente, el aire es fresco y el sol nos anuncia un nuevo día. Voy conversando con el chofer y le pregunto: ¿Que tal las cosas por aquí?- Ayer hubo una gran tormenta con muchos destrozos, voladuras de techos y árboles caídos; hoy las cosas están tranquilas, ha salido el sol.</p>
<p>Me quedo con esto.</p>
<p>Hay que seguir andando, siempre con esperanza de un mundo mejor.</p>
<p>No te olvides de sonreír a la vida, a pesar de todo, siempre sale el sol.</p>
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		<title>La Liberación Femenina y la Lucha por el Socialismo Revolucionario</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 19:26:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>
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		<category><![CDATA[discriminación]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando nos referimos al “Día Internacional de la Mujer” muchas veces obviamos el carácter clasista, socialista y revolucionario que se le quiso imprimir a tal celebración por iniciativa de las mujeres socialistas (o comunistas) como Clara Zetkin. Como antecedentes hallamos que el 28 de febrero de 1909 se proclamó por primera vez el “Día de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando nos referimos al “Día Internacional de la Mujer” muchas veces obviamos el carácter clasista, socialista y revolucionario que se le quiso imprimir a tal celebración por iniciativa de las mujeres socialistas (o comunistas) como Clara Zetkin. Como antecedentes hallamos que el 28 de febrero de 1909 se proclamó por primera vez el “Día de las mujeres socialistas” en <a title="Estados Unidos" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estados_Unidos" rel="nofollow" target="_blank">Estados Unidos</a> tras una proposición del <a title="Partido Socialista de los Estados Unidos" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Socialista_de_los_Estados_Unidos" rel="nofollow" target="_blank">Partido Socialista estadounidense</a>. Luego, en agosto de 1910, la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, con más de 100 mujeres procedentes de 17 países, reunida en <a title="Copenhague" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Copenhague" rel="nofollow" target="_blank">Copenhague</a>, proclamó el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, propuesto por la socialista alemana <a title="Luise Zietz (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Luise_Zietz&amp;action=edit&amp;redlink=1" rel="nofollow" target="_blank">Luise Zietz</a> respaldada por <a title="Clara Zetkin" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Clara_Zetkin" rel="nofollow" target="_blank">Clara Zetkin</a>, el cual serviría de referencia para todos los colectivos femeninos como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres. La proposición se aprobó unánimemente. El objetivo, desde entonces, era promover la igualdad de derechos, incluyendo el sufragio para las mujeres. Pero no se limitaba nada más que a una igualdad en un mundo-sistema dominado por los hombres, lo que puso a prueba el carácter revolucionario de muchos que aún seguían pensando y actuando como sus pares burgueses.<span id="more-32528"></span></p>
<div>
<div id="attachment_32530" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://www.flickr.com/photos/16492208@N00/4162994347" target="_blank"><img class="size-full wp-image-32530" title="insumisas" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/03/insumisas.jpg" alt="" width="500" height="333" /></a><p class="wp-caption-text">(Foto: dug_da_bug / Flickr)</p></div>
</div>
<div></div>
<div>Lenin entendió, desde mucho antes, que “no es posible incorporar las masas a la política sin incorporar a las mujeres. Porque, bajo el capitalismo, la mitad femenina del género humano esta doblemente oprimida. La obrera y la campesina son oprimidas por el capital, y además, incluso en las repúblicas burguesas más democráticas no tienen plenitud de derechos, ya que la ley les niega la igualdad con el hombre. Esto, en primer lugar, y en segundo lugar -lo que es más importante-, permanecen en la ‘esclavitud casera’, son ‘esclavas del hogar’, viven agobiadas por la labor más mezquina, más ingrata, más dura y más embrutecedora: la de la cocina y, en general, la de la economía doméstica familiar individual”. Esto supuso cierta comprensión del estado de desigualdad y de explotación padecido desde siglos por las mujeres basado en las normas impuestas por la familia, la propiedad privada y el Estado, pero siguió siendo una concesión de parte de los hombres, a pesar que ya algunos espacios no serían en lo adelante una exclusividad de estos gracias al empeño de aquellas en situarse en pie de igualdad con sus semejantes masculinos, asumiendo conductas propiamente varoniles, sobre todo, en cargos ejecutivos o de gobierno, desvirtuando en algún grado la lucha de sus congéneres. De esta forma, la discriminación hacia la mujer tuvo que explicarse bajo otros parámetros, esta vez históricos y sociales, tal como lo hizo Federico Engels mediante su obra “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”. Esto obligó, a su vez, a los hombres revolucionarios (al igual que a las mujeres revolucionarios) interrogarse respecto a los vínculos existentes entre la lucha por la liberación de las mujeres y la lucha por el socialismo revolucionario, algo que no ha sido unánimemente respondido.</p>
<p>En la actualidad, la lucha por la liberación femenina se ha extendido hacia otros ámbitos, resultando ser al mismo tiempo pacifista, ecologista, antiimperialista, anticapitalista, antirracista, anticolonialista y defensora de su identidad cultural, tanto en sentido colectivo como individual, convirtiéndose, por consiguiente, en la lucha más integral que pudiera darse, puesto que no se limita nada más que a lo político o a lo económico, sino que los trasciende y transversaliza. De ahí que la liberación femenina tenga más aproximaciones ideológicas con el socialismo revolucionario que con el capitalismo depredador y explotador, cuestión que merecería una mayor extensión y profundización.</p></div>
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		<title>Los levantamientos árabes serán de género</title>
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		<pubDate>Wed, 07 Mar 2012 22:35:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Los derechos de las mujeres y la reglamentación de las normas de sexo y género en el mundo árabe llevan mucho tiempo atrayendo la atención de activistas locales e internacionales además de políticos y ONG asimismo locales e internacionales. Este año, los actuales levantamientos en el mundo árabe han puesto de relieve algunas de las formas dominantes en las que se enmarcan, se clasifican por género y se politizan los derechos sexuales y corporales. Estas formas pueden agruparse bajo tres amplios capítulos, cada uno de los cuales se merece un amplio estudio: Uno, la ecuación de género respecto a las mujeres y/o las minorías sexuales y de género. Dos, el temor a los islamistas. Tres, el uso de la violencia sexual y de género para disuadir o desacreditar las protestas y a los revolucionarios. Tal enfoque selectivo sobre los derechos corporales y sexuales confunde las dinámicas de poder y los contextos que están siempre en juego cuando se discute sobre una cuestión particular política, histórica o económica.<span id="more-32522"></span></p>
<div id="attachment_32524" class="wp-caption alignleft" style="width: 335px"><img class="size-full wp-image-32524" title="Female-protesters-of-The-Arab-Spring_20" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/03/Female-protesters-of-The-Arab-Spring_20.jpg" alt="" width="325" height="230" /><p class="wp-caption-text">Protestantes en Bahrein (Foto: UPI)</p></div>
<p>Es una vieja queja que el estudio de “género” es de hecho un estudio sobre gente que <em>no</em> son hombres heteronormativos blancos (<em>i.e.</em> no están racializados). Esa ecuación oculta que el género no es algo de lo que uno pueda salirse. No es una lente analítica que pueda mantenerse y desplegarse según las prácticas genitales y/o sexuales del grupo o tema en estudio. Así hemos visto a periodistas y académicos escribir sobre los “manifestantes” sin mencionar el género hasta llegar a las “mujeres manifestantes”. El mismo despliegue de género se utiliza para hablar de ciudadanía en general, donde la palabra “ciudadano” aparece como una categoría universal y sin marcas hasta que los estudios “femeninos” y/o ciudadanos “LGBTQ” [lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y otros] (y, a propósito, no ciudadanos) alteran esa quimera. Cuando leemos acerca de “mujeres manifestantes”, ¿estamos asumiendo que todos los análisis previos sobre “manifestantes” iban sobre hombres? Si es así, ¿por qué no se tiene esto en consideración para el análisis? ¿Es que los hombres no tienen género? ¿Es la ciudadanía una categoría sin género e indiferenciada excepto cuando se habla de ciudadanas? Si creemos que es importante atender a las cuestiones de género para entender cómo las mujeres viven sus vidas, entonces, ¿por qué no extendemos la misma cortesía a los hombres? La ecuación de género con los varones no heteronormativos es tan vieja como la génesis misma de los “estudios de género”. Estamos viendo cómo esta ecuación se desarrolla de nuevo en la cobertura y análisis de los levantamientos árabes, donde un estudio de “género” se ha convertido en sinónimo del estudio sobre las mujeres y los LGBTQ árabes.</p>
<p>Los <a href="http://www.jadaliyya.com/pages/index/2370/new-texts-out-now_paul-amar-middle-east-masculinit"><span style="text-decoration: underline;">estudios</span><span style="text-decoration: underline;"> </span><span style="text-decoration: underline;">sobre</span><span style="text-decoration: underline;"> la</span> <span style="text-decoration: underline;">masculinidad </span></a>es un campo robusto y creciente y debemos estar vigilantes a la hora de cuestionar las formas en que se despliega y se oculta el análisis de género. Todo el mundo tiene género, al igual que todo el mundo, ricos y pobres y clases medias, pertenece a una “clase”. En realidad, el actual despliegue de una analítica de género es similar al estudio de las quejas, experiencias y ansiedades de clase de solo la mitad de la población egipcia o siria, por ejemplo. La asunción de que la clase socio-económica es solo una analítica para estudiar a aquellos que <em>no</em> son miembros de las clases privilegiadas reproduce las dinámicas políticas, económicas alianzas e intereses nacionales e internacionales. De la misma forma, la división de justicia de género desde la justicia económica se presta en sí a debates acerca de las “cuotas” femeninas en diversos parlamentos que no tienen en cuenta la necesidad de la diversidad económica entre sus parlamentarios.</p>
<p>Una segunda modalidad imperante a la hora de enmarcar por género y politizar los levantamientos es el temor a los islamistas. Como los islamistas ganan terreno en Egipto, Túnez y Siria, continúan enconándose las preocupaciones por sus potenciales políticas de género. Aunque esas preocupaciones e interés son ciertamente importantes, ¿por qué en estos momentos tienen tanta acogida solo cuando se refieren a islamistas? Después de todo, ¿es que tenemos acaso en toda esta época partidos y potencias políticas árabes no islamistas que tengan unas maravillosas y progresivas políticas de género?</p>
<p>Este temor selectivo a los islamistas se basa en asunciones consabidas sobre el Islam (terrorífico) frente al laicismo (confortable/cálido y confuso) y otras religiones (<em>¿eh?</em>). Así la victoria de los islamistas en las elecciones egipcias es causa de ansiedad (acerca de lo que <em>podrían</em> hacer) entre las feministas y activistas de género internacionales, además de grupos e individuos tales como <a href="http://www.nybooks.com/blogs/nyrblog/2012/feb/23/women-islam-debate-human-rights-watch/"><span style="text-decoration: underline;">The </span><span style="text-decoration: underline;">Center</span> <span style="text-decoration: underline;">for</span> <span style="text-decoration: underline;">Secular</span> <span style="text-decoration: underline;">Space </span></a>y Hillary Clinton. Pero <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://972mag.com/watch-ultra-orthodox-spit-on-immodest-8-year-old-girl-in-bet-shemesh/31268/">escupir </a></span>a las niñas de ocho años o apedrear a las mujeres (sí, apedrear), que viola el código de género del <a href="http://www.nytimes.com/2011/12/28/world/middleeast/israeli-girl-at-center-of-tension-over-religious-extremism.html?_r=1&amp;pagewanted=all"><span style="text-decoration: underline;">judaísmo </span><span style="text-decoration: underline;">ortodoxo</span></a>, solo se merece una <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.washingtonpost.com/local/md-politics/montgomery-delays-partnership-with-israeli-city/2012/02/08/gIQAtj5O6Q_story.html?tid=pm_local_pop">cabecera </a></span>en los periódicos no un discurso sobre los derechos de la mujer y el patriarcado en Israel o en el judaísmo. Pero estoy segura que si a las mujeres se las escupiera o apedreara en las calles de Homs si no llevan el <em>hijab</em>, todo giraría en torno al Islam y a los peligros que el levantamiento sirio supone para las mujeres sirias.</p>
<p>De forma parecida, la victoria de los islamistas en las elecciones tunecinas crea temores por lo que <em>puedan</em> hacer en relación con los derechos de las mujeres y de los LGBTQ, pero el libro de cabecera de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Rick_Santorum"><span style="text-decoration: underline;">Rick</span><span style="text-decoration: underline;"> </span><span style="text-decoration: underline;">Santorum </span></a>que avivó la <a href="http://www.alternet.org/newsandviews/article/759127/dan_savage_on_rick_santorum:_he's_not_just_anti-gay,_"><span style="text-decoration: underline;">campaña/cruzada</span> <span style="text-decoration: underline;">anti-gay </span></a>y <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.womenarewatching.org/candidate/rick-santorum">anti-feminista </a></span>en EEUU no dice nada acerca de las políticas de género de la cristiandad. Además, muchos árabes laicos rechazan las elecciones tunecinas y egipcias sobre todo porque ganaron los islamistas, y muchos tratan también de desvalorizar el levantamiento sirio etiquetándolo de “islamista”. Curiosamente, muchos de esos pensadores condenaron rápidamente (y de forma justa) la negativa de Israel y los EEUU a trabajar con Hamas tras la victoria electoral de este movimiento. Parafraseando a Fawwaz Traboulsi: “Ganaron los islamistas. ¡Aguántate!” Traboulsi destaca también el punto de que ahora que están en el poder, se deberá <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.jadaliyya.com/pages/index/4484/lecture-on-arab-uprisings-by-fawwaz-traboulsi-at-a">responsabilizar </a></span>a los islamistas por todas las promesas fantásticas que han hecho durante décadas. Ahora veremos, por ejemplo, si el Islam, o esta rama del Islam, es verdaderamente la respuesta al crónicamente atascado sistema de saneamiento en El Cairo. Por su parte, algunos <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.huffingtonpost.com/thelma-etim/why-are-syrian-women-prot_b_1250259.html">periodistas </a></span>de los medios dominantes se han obsesionado con encontrar a las mujeres por las calles de Siria. Cuando las encuentran se ponen a describir sus ropas con una atención y un detalle como si fuera algo que tuviera significados profundos. Así pues, las mujeres que se manifiestan en Siria van “vestidas o no a la occidental”, tienen o no “aspecto laico”, y algunas de ellas (lo crean o no) tienen novio y beben alcohol.</p>
<p>La igualdad y la justicia de género deberían ser objeto de las políticas progresistas sin que importe quién está en el poder. Un temor selectivo a los islamistas cuando se trata de los derechos de las mujeres y de los LGBTW tiene más que ver con la <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.economist.com/node/21546002">islamofobia </a></span>que con la preocupación auténtica por la justicia de género. Lamentablemente, los islamistas no tienen una licencia exclusiva para practicar el patriarcado y la discriminación/opresión de género en la región. El estado laico lleva haciéndolo así durante el último medio siglo.</p>
<p>La tercera cuestión enumerada en las primeras líneas para entender los discursos dominantes relacionados con los levantamientos es la utilización de la violencia sexual y de género para desanimar o desacreditar las protestas y los revolucionarios. El régimen de Mubarak y el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) han utilizado la violencia sexual para desanimar y desacreditar a los manifestantes y revolucionarios egipcios.</p>
<p>A las mujeres que se manifestaban y a las activistas se las sometió a “pruebas de virginidad”, a brutales <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/dec/18/egypt-military-beating-female-protester-tahrir-square">palizas </a></span>y acusaciones de <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.jadaliyya.com/pages/index/3208/waiting-for-alia">inmoralidad</a></span>. En realidad, donde quiera que se haya producido un levantamiento, el régimen en cuestión ha propagado un discurso de inmoralidad entre las mujeres y los hombres que se manifestaban. En el Yemen, las fuerzas de seguridad trataron de disuadir a las mujeres de que se unieran a las protestas atacándolas directamente. En Bahrain, se lanzó un grito por la “moralidad pública” contra los hombres y mujeres que luchaban para derrocar una monarquía represora. Esas declaraciones pretenden desacreditar las protestas y los manifestantes tildándolos de fosas sépticas de inmoralidad y licencia sexual. A su vez, el espectáculo de las fuerzas de seguridad egipcias golpeando públicamente y arrastrando a una mujer por la calle es un aviso para navegantes. Implicaba claramente que mujeres y hombres debían quedarse en sus casas lejos de la impunidad con que las fuerzas de seguridad (laicas) pueden <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-2075683/Egypt-violence-Female-protesters-brutally-beaten-metal-poles-vicious-soldiers.html">violar </a></span>el cuerpo de un/a manifestante.</p>
<p>Los regímenes árabes no son los únicos actores que utilizan la violencia sexual y de género para desacreditar a los manifestantes y revolucionarios en el mundo árabe. Como reveló toda la histeria desatada alrededor del asalto sexual de <a href="http://latimesblogs.latimes.com/showtracker/2011/05/lara-logan-breaks-her-silence-on-60-minutes-.html"><span style="text-decoration: underline;">Lara</span> <span style="text-decoration: underline;">Logan </span></a>en los días en que EEUU estaba todavía tratando de asegurar la longevidad Mubarak, los manifestantes eran en realidad una <span style="text-decoration: underline;"><a href="http://latimesblogs.latimes.com/showtracker/2011/05/lara-logan-breaks-her-silence-on-60-minutes-.html">turba </a></span>peligrosa y reaccionaria de maníacos sexuales. Además, los “derechos de la mujer” en Egipto y Túnez han ido hermanados con el tipo de feminismo de estado propugnado por sus respectivas primeras damas, una cínica utilización de los derechos de género por parte de regímenes autoritarios que así eran etiquetados de “reformistas” por sus aliados occidentales.</p>
<p>En realidad, mirando la prensa estadounidense, parece que la realidad diaria de la violencia sexual es importante solo en cuanto pueda utilizarse en relación a <em>otras</em>causas y proyectos políticos. Además, un énfasis selectivo en alguna violencia sexual y de género descontextualiza esas violencias de las infraestructuras de opresión más amplias bajo las que vive el pueblo. Por ejemplo, los intentos israelíes de “dulcificar” su colonización de Palestina ponen de relieve cómo Israel salva a los palestinos gays de su cultura islámica. De esta forma, el estado israelí hace cuanto puede por representar a los palestinos como fundamentalistas islámicos homófonos para desacreditar su más de un siglo de resistencia contra los asentamientos coloniales y el apartheid. Estos son los marcos que se han utilizado para discutir sobre “género” en los levantamientos árabes: Uno, género significa mujeres y gays. Dos, islamistas (y no islamistas) son terroríficos y peligrosos para las mujeres y las minorías sexuales. Tres, la legitimidad de un levantamiento popular y/o lucha revolucionaria pueden valorarse por cómo amenazan a “sus mujeres” y a “sus gays”. Estos tres marcos son altamente selectivos y politizados. Además, cada uno de ellos reproduce e invita a las prácticas del patriarcado, islamofobia, autoritarismo y colonialismo. Al utilizar esos marcos, se divorcia la justicia de género de las luchas por la justicia económica y política, y el potencial revolucionario de este matrimonio a tres bandas se ve de nuevo asfixiado.</p>
<p><img class="aligncenter size-large wp-image-32525" title="Female-protesters-of-The-Arab-Spring_20-1" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/03/Female-protesters-of-The-Arab-Spring_20-1-575x382.jpg" alt="" width="575" height="382" /></p>
<p><em>Maya Mikdashi está a punto de doctorarse por el Departamento de Antropología de la Universidad de Columbia. Es codirectora del documental “About Bagdad” y cofundadora de Jadaliyya.</em></p>
<div></div>
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		<title>“Perdiendo” el mundo: La decadencia de EE.UU. en perspectiva</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Feb 2012 23:25:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Introducción del editor de TomDispatch
En mayo de 2007, tropecé con bocetos en el sitio en la web de una firma arquitectónica de Kansas contratada para construir una monstruosa embajada combinada con ciudadela para el centro de comando de Gran Medio Oriente en 42 hectáreas en el centro de la capital iraquí, Bagdad. Presentaban las impresiones [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><strong>Introducción del editor de TomDispatch</strong></em></p>
<p>En mayo de 2007, tropecé con bocetos en el sitio en la web de una firma arquitectónica de Kansas contratada para construir una monstruosa embajada combinada con ciudadela para el centro de comando de Gran Medio Oriente en 42 hectáreas en el centro de la capital iraquí, Bagdad. Presentaban las impresiones de un artista de cómo se vería el lugar – un gigantesco complejo autosuficiente prosaico (pensad en centros comerciales o proyectos habitacionales) y opulento (una gigantesca piscina, canchas de tenis, un centro recreativo).</p>
<p>Impresionado por el hecho de que el gobierno de EE.UU. se propusiera construir la mayor embajada de todos los tiempos en el corazón petrolero del planeta, escribí un artículo: “El buque nodriza aterriza en Iraq” sobre esos planes y presenté un pequeño tour del proyecto mediante esos burdos dibujos. Desde <em>TomDispatch</em> comenzó a circular por Internet y pronto un Departamento de Estado aterrorizado declaró una “ruptura de la seguridad” y obligó a la firma a retirar los bocetos de su sitio en la web.<span id="more-32329"></span></p>
<p>Ahora, más de cinco años después, tenemos las primeras fotos públicas de la embajada –una piscina, un campo de baloncesto, canchas de tenis, y una cafetería maravillosa– precisamente cuando llegó la noticia de que el vasto despilfarro, construido con 750 millones de dólares del contribuyente, con un presupuesto de 6.000 millones del Departamento de Estado para este año, y su propia fuerza aérea mercenaria, está a punto de sufrir una reducción de su personal de 16.000. En un artículo del <em>Washington Post</em> sobre el tema, citan al senador Patrick Leahy diciendo: “He estado en embajadas en todo el mundo, y uno llega a ese sitio y se siente como ‘¡Híjole! ¡Wuau!’ De repente se está frente a algo tan completamente fuera de escala con todo lo que conoce, que uno se tiene que preguntar ¿qué estaban pensando cuando lo construyeron?”</p>
<p>La respuesta es: en 2004, cuando comenzó la planificación para este elefante blanco entre las embajadas, el gobierno de Bush todavía soñaba con una Pax Americana impuesta por Washington en el Gran Medio Oriente y lo veía como su puesto de comando occidental. Ahora, claro está, las vastas mega-bases estadounidenses en Iraq con sus múltiples rutas de autobuses, gigantescos supermercados, Pizza Huts, Cinnabons y Burger Kings, donde iban a poner en guarnición durante décadas a soldados estadounidenses siguiendo el “modelo coreano”, son otros tantos pueblos fantasma, decadentes zigurats estadounidenses en Mesopotamia. Del mismo modo, esas fotos de la embajada parecen instantáneas de Pompeya justo cuando la ceniza comenzaba a caer. Mientras tanto, en Afganistán, las noticias son similarmente deprimentes, y reducciones y retiradas se encuentran repentinamente a la orden del día. Algo está cambiando. Es un sentimiento tectónico. Ciertamente estamos recibiendo otro conjunto de señales de que los planes imperiales estadounidenses en Eurasia continental se han derrumbado y quemado y que EE.UU. se reagrupa ahora y se dirige “mar adentro”.</p>
<p>Qué momento entonces para que Noam Chomsky intervenga sobre el tema de la decadencia de EE.UU. <em>Tom</em></p>
<p><strong>Parte 1</strong></p>
<p><strong>“Perdiendo” el mundo: La decadencia de EE.UU. en perspectiva</strong></p>
<p><strong>Por: Noam Chomsky</strong></p>
<div id="attachment_32218" class="wp-caption alignright" style="width: 380px"><img class=" wp-image-32218 " title="matt sesow freedom with gitmo detainee" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/02/matt-sesow-freedom-with-gitmo-detainee-529x400.jpg" alt="" width="370" height="280" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Matt Sesow)</p></div>
<p>Los aniversarios significativos son conmemorados solemnemente – el ataque de Japón contra la base naval de EE.UU. en Pearl Harbor, por ejemplos. Otros son ignorados, y frecuentemente nos enseñan lecciones valiosas sobre lo que probablemente nos espera. Ahora mismo, de hecho.</p>
<p>Por el momento, no estamos conmemorando el 50 aniversario de la decisión del presidente</p>
<p>John F. Kennedy de lanzar el acto de agresión más destructivo y asesino del período posterior a la Segunda Guerra Mundial: la invasión de Vietnam del Sur, y después de toda Indochina, dejando a millones de muertos y a cuatro países devastados, con víctimas que siguen aumentando por los efectos a largo plazo de la saturación de Vietnam del Sur con algunos de los carcinógenos más letales conocidos, realizada para destruir la cobertura en el terreno y los cultivos alimentarios.</p>
<p>El objetivo primordial era Vietnam del Sur. Posteriormente la agresión se extendió hacia el Norte, luego a la remota sociedad campesina del norte de Laos, y finalmente a Camboya rural, que fue bombardeada al sorprendente nivel de todas las operaciones aéreas aliadas en la región del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, incluidas las dos bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Al hacerlo, se cumplieron las órdenes de Henry Kissinger –“todo lo que vuela sobre todo lo que se mueve”– un llamado al genocidio que es raro en los antecedentes históricos. Poco de esto es recordado. La mayor parte es apenas conocida más allá de círculos limitados de activistas.</p>
<p>Cuando la invasión fue lanzada hace 50 años, la preocupación fue tan ligera que hubo pocos esfuerzos por justificarla, apenas más que el apasionado argumento del presidente de que “en todo el mundo se nos opone una conspiración monolítica e implacable que se basa primordialmente en medios clandestinos para expandir su esfera de influencia” y si la conspiración logra sus objetivos en Laos y Vietnam: “las puertas se abrirán ampliamente”.</p>
<p>En otro sitio, advirtió además que “los complacientes, los autoindulgentes, las sociedades blandas están a punto de ser barridos con los despojos de la historia [y] solo los fuertes… pueden llegar a sobrevivir”, reflexionando en este caso sobre el fracaso de la agresión y del terror estadounidense para aplastar la independencia de Cuba.</p>
<p>Para cuando la protesta comenzó a aumentar media docena de años después, el respetado especialista en Vietnam e historiador militar Bernard Fall, ningún pacifista, predijo que “Vietnam como entidad cultural e histórica… está amenazado por la extinción… [mientras]… el campo muere literalmente bajo los golpes de la mayor maquinaria militar jamás desencadenada sobre un área de este tamaño”. De nuevo se refería a Vietnam del Sur.</p>
<p>Cuando la guerra terminó después de ocho horrendos años, la opinión dominante estaba dividida entre los que describían la guerra como una “noble causa” que podría haber sido ganada con más dedicación, y en el extremo opuesto, los críticos, para quienes fue un “error” demasiado costoso. En 1977, el presidente Carter, provocó poca atención cuando explicó que “no tenemos ninguna deuda” con Vietnam porque “la destrucción fue mutua”.</p>
<p>Todo esto contiene importantes lecciones para nuestros días, incluso fuera de otro recuerdo de que solo los débiles y derrotados tienen que rendir cuentas por sus crímenes. Una lección es comprender lo que está sucediendo cuando solo prestamos atención a los eventos críticos del mundo real, a menudo desdeñados en la historia, sino también a lo que creen los dirigentes y la opinión de la elite, por teñidos de fantasía que estén. Otra lección es que junto a la fantasía elucubrada para aterrorizar y movilizar al público (y que tal vez sea creída por algunos que son atrapados por su propia retórica), también existe una planificación geoestratégica basa en principios que son racionales y estables durante largos períodos porque están arraigados en instituciones estables y sus preocupaciones. Eso también vale en el caso de Vietnam. Volveré al tema, solo subrayo aquí que los factores persistentes en la acción estatal son generalmente bien ocultados.</p>
<p>La guerra de Iraq es un caso instructivo. Fue mercadeada a un público aterrado sobre las bases usuales de la autodefensa contra una terrible amenaza a la supervivencia: la “única pregunta” declararon George W. Bush y Tony Blair era si Sadam Hussein terminaría sus programas de desarrollo de armas de destrucción masiva. Cuando la única pregunta recibió la respuesta equivocada, la retórica del gobierno giró desenvueltamente hacia nuestro “anhelo de democracia”, y la opinión educada, como se debe, siguió el camino indicado; todo rutina.</p>
<p>Más adelante, a medida que resultaba más difícil ocultar la escala de la derrota de EE.UU. en Iraq, el gobierno admitió silenciosamente lo que siempre estuvo claro. En 2007-2008, el gobierno anunció oficialmente que un acuerdo final debía otorgar a EE.UU. bases militares y el derecho a operaciones de combate, y preferir a inversionistas estadounidenses en el rico sistema energético – demandas que fueron renuentemente abandonadas más tarde ante la resistencia iraquí. Y todo fue ocultado a la población en general.</p>
<p><strong>Midiendo la decadencia de EE.UU.</strong></p>
<p>Con semejantes lecciones en mente, vale la pena considerar lo que es destacado actualmente en los grandes periódicos de política y opinión. Limitémonos a la más prestigiosa de las revistas del establishment, <em>Foreign Affairs</em>. El titular que vociferaba en la portada de la edición de diciembre de 2011, dice en negrita: “¿Se acabó EE.UU.?”</p>
<p>El artículo titular llama a “recortes económicos” en las “misiones humanitarias” en el extranjero que consumen la riqueza del país, a fin de detener la decadencia de EE.UU. que es un tema importante en el discurso de los asuntos internacionales, acompañado usualmente por el corolario de que el poder se orienta hacia el Este, hacia China y (tal vez) India.</p>
<p>Los principales artículos tienen que ver con Israel-Palestina. El primero, de dos altos funcionarios israelíes, lleva el título de “El problema es el rechazo palestino”: el conflicto no puede ser resuelto porque los palestinos se niegan a reconocer Israel como Estado judío – ajustándose así a la práctica diplomática estándar: los Estados son reconocidos, pero no sectores privilegiados en su interior. La demanda es apenas más que un nuevo artilugio para desalentar de la amenaza de un arreglo político que debilitaría los objetivos expansionistas de Israel.</p>
<p>La posición opuesta, defendida por un profesor estadounidense, tiene el título: “El problema es la ocupación”. El subtítulo dice “Cómo la ocupación destruye la nación”. ¿Qué nación? Israel, por supuesto. El par de artículos aparece bajo el titular “Israel sitiado”.</p>
<p>La edición de enero de 2012 presenta un llamado más para bombardear Irán ahora, antes que sea demasiado tarde. Advirtiendo contra “los peligros de la disuasión”, el autor sugiere que “los escépticos de la acción militar no aprecian el verdadero peligro que un Irán con armas nucleares plantearía a los intereses de EE.UU. en Medio Oriente y más allá. Y sus sombríos pronósticos asumen que la cura sería peor que la enfermedad –es decir, que las consecuencias de un ataque de EE.UU. contra Irán serían tan malas o peores que las de que Irán logre sus ambiciones nucleares. Pero es una suposición defectuosa. La verdad es que un ataque militar con el propósito de destruir el programa nuclear de Irán, si es dirigido cuidadosamente, podría ahorrar a la región y al mundo una amenaza muy real y mejorar dramáticamente la seguridad nacional a largo plazo de EE.UU.”</p>
<p>Otros argumentan que los costes serían demasiado elevados, y en los extremos algunos incluso señalan que un ataque violaría el derecho internacional – como lo hace la posición de los moderados, quienes regularmente planean amenazas de violencia, en violación de la Carta de la ONU.</p>
<p>Veamos una por una esas principales preocupaciones.</p>
<p>La demografía es solo uno de los numerosos problemas serios del futuro. Para India, los problemas son mucho más severos.</p>
<p>No todas las voces prominentes prevén una decadencia de EE.UU. Entre los medios internacionales, no hay ninguno más serio y responsable que el <em>London Financial Times</em>. Recientemente dedicó toda una página a la expectativa optimista de que nueva tecnología para la extracción de combustibles fósiles norteamericanos podría permitir que EE.UU. llegue a ser independiente energéticamente, y por ello retenga su hegemonía global durante un siglo. No hay ninguna mención del tipo de mundo que EE.UU. dominaría en ese caso, pero no por falta de evidencia.</p>
<p>Aproximadamente al mismo tiempo, la Agencia Internacional de Energía (IEA) informó que, con el rápido aumento de las emisiones de carbono por el uso de combustible fósil, se llegará al límite de seguridad en 2017 si el mundo continúa por su camino actual. “La puerta se está cerrando” dijo el economista jefe de la IEA, y muy pronto “se cerrará para siempre”.</p>
<p>Poco antes el Departamento de Energía de EE.UU. informó sobre las cifras más recientes de emisiones de dióxido de carbono, que “aumentaron por la cantidad más alta registrada” a un nivel mayor que el peor de los casos previstos por el Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC). No fue ninguna sorpresa para muchos científicos, incluido el programa del MIT sobre cambio climático, que ha advertido durante años que las predicciones del IPCC son demasiado conservadoras.</p>
<p>Semejantes críticos de las predicciones del IPCC no reciben prácticamente ninguna atención pública, a diferencia del margen de negacionistas que son apoyados por el sector corporativo, junto con inmensas campañas de propaganda que han apartado a los estadounidenses del espectro internacional en su negación de las amenazas. El apoyo empresarial también se traduce directamente en poder político. El negacionismo forma parte del catequismo que debe ser entonado por los candidatos republicanos en la grotesca campaña electoral que está en curso, y en el Congreso son suficientemente poderosos como para abortar hasta esfuerzos para estudiar los efectos del calentamiento global, para no hablar de hacer algo serio al respecto.</p>
<p>En breve, la decadencia de EE.UU. puede posiblemente ser detenida si abandonamos la esperanza de supervivencia decente, perspectivas que son demasiado reales en vista del equilibrio de fuerzas en el mundo.</p>
<p><strong>“Perdiendo” China y Vietnam</strong></p>
<p>Dejando de lado pensamientos tan desagradables, una mirada de cerca a la decadencia de EE.UU. muestra que China juega ciertamente un importante papel, como lo ha hecho durante 60 años. La decadencia que ahora provoca una preocupación semejante no es un fenómeno reciente. Se remonta a fines de la Segunda Guerra Mundial, cuando EE.UU. tenía la mitad de la riqueza del mundo e incomparable seguridad y alcance global. Los planificadores eran naturalmente bien conscientes de la enorme disparidad del poder, y querían mantenerla de esa manera.</p>
<p>El punto de vista básico fue presentado con admirable franqueza en un importante documento estatal de 1948 (PPS 23). El autor fue uno de los arquitectos del Nuevo Orden Mundial de esos días, presidente del Personal de Planificación Política del Departamento de Estado, el respetado estadista y erudito George Kennan, un pacifista moderado dentro del espectro de la planificación. Señaló que el objetivo político central era mantener la “posición de disparidad” que separaba nuestra inmensa riqueza de la pobreza de otros. Para lograr ese objetivo, aconsejó: “Debemos cesar de hablar de objetivos vagos… pero irreales como ser derechos humanos, el aumento de los estándares de vida, y democratización”, y debemos “utilizar conceptos de poder directo”, no “embarazados por consignas idealistas” sobre “altruismo y obras de beneficencia hacia el mundo”.</p>
<p>Kennan se refería específicamente a Asia, pero las observaciones se generalizan, con excepciones, para participantes en el sistema global dirigido por EE.UU. Se comprendía bien que las “consignas idealistas” debían ser ostentadas prominentemente cuando iban dirigidas a otros, incluidas las clases intelectuales, de quienes se esperaba que las promulgaran.</p>
<p>Los planes que Kennan ayudó a formular e implementar daban por entendido que EE.UU. controlaría el Hemisferio Occidental, Lejano Oriente, el antiguo imperio británico (incluidos los incomparables recursos energéticos de Medio Oriente), y tanto de Eurasia como fuera posible, crucialmente sus centros comerciales e industriales. No eran objetivos poco realistas, en vista de la distribución del poder. Pero la decadencia comenzó de inmediato.</p>
<p>En 1949, China declaró la independencia, un evento conocido en el discurso occidental como “la pérdida de China” – en EE.UU. con amargas recriminaciones y conflicto sobre quién era responsable de esa pérdida. La terminología es reveladora. Solo se puede perder algo que uno posee. La suposición tácita era que EE.UU. poseía China, por derecho, junto con la mayor parte del resto del mundo, tal como lo asumían los planificadores de la posguerra.</p>
<p>La “pérdida de China” fue el primer paso importante en la “decadencia de EE.UU.” Tuvo importantes consecuencias políticas. Una fue la decisión inmediata de apoyar el esfuerzo de Francia por reconquistar su antigua colonia de Indochina, para que esta, no fuera también “perdida”.</p>
<p>La propia Indochina no era una preocupación enorme, a pesar de las afirmaciones sobre sus ricos recursos por el presidente Eisenhower y otros. La preocupación fue más bien la “teoría del dominó”, frecuentemente ridiculizada cuando los dominós no caen, pero sigue siendo un principio dominante en la política porque es bastante racional. Para adoptar la versión de Henry Kissinger, una región que cae fuera de control puede convertirse en un “virus” que “propagará el contagio”, induciendo a otros a seguir el mismo camino.</p>
<p>En el caso de Vietnam, la preocupación era que el virus del desarrollo independiente pudiera infectar Indonesia, que realmente posee ricos recursos. Y eso podría llevar a Japón –el “súper dominó” como fue llamado por el destacado historiador sobre Asia, John Dower, – a “acomodarse” a un Asia independiente como su centro tecnológico e industrial en un sistema que escaparía al alcance del poder de EE.UU. Eso significaría, en efecto, que EE.UU. había perdido la fase del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial, librada para impedir el intento de Japón de establecer un Nuevo Orden semejante en Asia.</p>
<p>El camino para encarar un problema semejante es obvio: destruir el virus e “inocular” a los que podrían estar infectados. En el caso de Vietnam, la decisión racional era destruir toda esperanza de un exitoso desarrollo independiente e imponer dictaduras brutales en las regiones vecinas. Esas tareas fueron realizadas con éxito – aunque la historia tiene su propia astucia, y algo similar a lo que se temía se ha estado desarrollando desde entonces en el Este de Asia, para consternación de EE.UU.</p>
<p>La victoria más importante de las guerras de Indochina fue en 1965, cuando un golpe militar en Indonesia, respaldado por EE.UU. y dirigido por el general Suharto, realizó masivos crímenes que fueron comparados por la CIA con los de Hitler, Stalin y Mao. Los medios dominantes informaron fielmente y con euforia irrestricta sobre la “asombrosa matanza masiva”, como la describió el <em>New York Times</em>.</p>
<p>Fue un “rayo de luz en Asia”, como escribió el renombrado comentarista ‘liberal’ James Reston en el <em>Times</em>. El golpe terminó la amenaza de democracia al demoler al partido político de los pobres, basado en las masas; estableció una dictadura que procedió a compilar uno de los peores historiales de derechos humanos en el mundo, y abrió las riquezas del país a inversionistas occidentales. No es de extrañar que, después de muchos otros horrores, incluida la casi genocida invasión de Timor Oriental, Suharto haya sido saludado por el gobierno de Clinton en 1995 como “nuestro tipo de hombre”.</p>
<p>Años después de los grandes eventos de 1965, el consejero de seguridad nacional de</p>
<p>Kennedy-Johnson, McGeorge Bundy, reflexionó que hubiera sido sabio terminar la guerra de Vietnam en ese momento, con el “virus” virtualmente destruido y el dominó primordial sólidamente en su sitio, reforzado por otras dictaduras respaldadas por EE.UU. en toda la región.</p>
<p>Procedimientos similares han sido seguidos rutinariamente en otros sitios. Kissinger se refirió específicamente a la amenaza de una democracia socialista en Chile. Esa amenaza fue destruida en otra fecha olvidada, lo que los latinoamericanos llaman “el primer 11-S”, que en violencia y amargos efectos excedió de lejos el 11-S conmemorado en Occidente. Una cruel dictadura fue impuesta en Chile, parte de una plaga de brutal represión que se extendió por Latinoamérica, alcanzando Centroamérica bajo Reagan. Los virus también han causado profundas preocupaciones en otros sitios, incluido Medio Oriente, donde la amenaza del nacionalismo secular ha preocupado frecuentemente a los planificadores británicos y estadounidenses, induciéndolos a apoyar al fundamentalismo islámico radical para contrarrestarlo.</p>
<p><strong>La concentración de la riqueza y la decadencia de EE.UU.</strong></p>
<p>A pesar de semejantes victorias, la decadencia de EE.UU. continuó. En 1970, la parte estadounidense de la riqueza del mundo había caído a un 25%, aproximadamente donde permanece, todavía colosal, pero mucho menos que al fin de la Segunda Guerra Entonces. Para entonces, el mundo industrial era “tripolar”: Norteamérica basada en EE.UU., Europa basada en Alemania, y el Este de Asia, que ya era la región industrial más dinámica, basada en aquel entonces en Japón, pero que entonces incluía a las antiguas colonias japonesas Taiwán y Corea del Sur, y más recientemente China.</p>
<p>Aproximadamente en esos días, la decadencia de EE.UU. entró a una nueva fase: decadencia conscientemente auto-infligida. Desde los años setenta, ha habido un cambio significativo en la economía estadounidense, cuando planificadores, privados y estatales, se volvieron hacia la financialización y la subcontratación al extranjero de producción, impulsada en parte por la tasa de beneficios en disminución en la manufactura en el interior. Esas decisiones iniciaron un ciclo maligno en el cual la riqueza se concentró considerablemente (dramáticamente en el máximo 0,1% de la población), causando la concentración del poder político; de ahí la legislación para llevar aún más lejos el ciclo: la tributación y otras políticas fiscales, desregulación, cambios en las reglas de la gobernancia corporativa permitiendo inmensos beneficios para los ejecutivos, etc.</p>
<p>Mientras tanto, para la mayoría, los salarios reales se estancaron en gran parte, y la gente pudo arreglárselas solo mediante cargas laborales fuertemente aumentadas (mucho más que en Europa), deudas insostenibles, y burbujas repetidas desde los años de Reagan, creando riqueza en el papel que inevitablemente desaparecía cuando reventaban (y los perpetradores eran rescatados por el contribuyente). Paralelamente, el sistema político ha sido cada vez más desgarrado mientras ambos partidos son impulsados más profundamente dentro de los bolsillos corporativos con el aumento del coste de las elecciones, los republicanos a un nivel grotesco, los demócratas (ahora sobre todo los antiguos “republicanos moderados”) no se quedaron demasiado atrás.</p>
<p>Un reciente estudio del Instituto de Política Económica, que ha sido durante años la mayor fuente de datos probos sobre estos eventos, es titulado <em>Failure by Design</em> [Fracaso deliberado]. La palabra “deliberado” es exacta. Otras alternativas eran ciertamente posibles. Y como señala el estudio, el “fracaso” tiene una base clasista. No hay fracaso para los que deliberan. Lo contrario es lo cierto. Las políticas fueron, más bien, un fracaso para la gran mayoría, el 99% en la imaginería de los movimientos Ocupa – y para el país, que ha declinado y seguirá haciéndolo bajo estas políticas.</p>
<p>Otro factor es la subcontratación al extranjero de la manufactura. Como lo ilustra el ejemplo de los paneles solares, la capacidad manufacturera provee la base y el estímulo para la innovación llevando a niveles más elevados de sofisticación en la producción, el diseño y la invención. Eso, también, está siendo subcontratado, lo que no es un problema para los “mandarines del dinero” que elaboran cada vez más la política, pero es un problema serio para la gente trabajadora y las clases medias, y un verdadero desastre para los más oprimidos, los africano-estadounidenses, que nunca han escapado al legado de la esclavitud y sus crueles secuelas, y cuya exigua riqueza desapareció virtualmente después del colapso de la burbuja de la vivienda en 2008, provocando la más reciente crisis financiera, la peor hasta ahora.</p>
<p><strong>Parte 2<br />
La decadencia de EE.UU. en perspectiva: El camino imperial</strong></p>
<p>En los años de consciente, auto-infligida decadencia en el país, las “pérdidas” siguieron aumentando en otros sitios. En la última década, por primera vez en 500 años, Suramérica ha emprendido pasos exitosos para liberarse de la dominación occidental, otra pérdida seria. La región ha progresado hacia la integración, y ha comenzado a encarar algunos de los terribles problemas internos de sociedades gobernadas por elites en su mayor parte europeizadas, pequeñas islas de extrema riqueza en un mar de miseria. También se han librado de todas las bases de EE.UU. y de controles del FMI. Una organización recientemente formada, CELAC, incluye a todos los países del hemisferio con la excepción de EE.UU. y Canadá. Si realmente funciona, será otro paso en la decadencia de EE.UU., en este caso en lo que siempre ha considerado como su “patio trasero”.</p>
<p>Incluso más seria sería la pérdida de los países de MENA –Medio Oriente/Norte de África– que han sido considerados por los planificadores desde los años cuarenta como “una estupenda fuente de poder estratégico, y una de las mayores preseas materiales en la historia del mundo”. El control de las reservas energéticas de MENA generaría “un sustancial control del mundo”, en las palabras del influyente consejero de Roosevelt, A.A. Berle.</p>
<p>Sin duda, si las proyecciones de un siglo de independencia energética de EE.UU. basada en recursos energéticos norteamericanos resultaran ser realistas, la importancia de controlar MENA disminuiría en algo, aunque probablemente no en mucho: la preocupación principal ha sido siempre el control más que el acceso. Sin embargo, las probables consecuencias para el equilibrio del planeta son tan ominosas que la discusión puede ser en gran parte un ejercicio académico.</p>
<p>La Primavera Árabe, otro evento de importancia histórica, puede presagiar por lo menos una “pérdida” parcial de MENA. EE.UU. y sus aliados han hecho lo posible por impedir ese resultado – hasta ahora con considerable éxito. Su política hacia las revueltas populares se ha ajustado de cerca a las líneas directivas estándar: apoyar a las fuerzas más sensibles a la influencia y el control de EE.UU.</p>
<p>Los dictadores preferidos son apoyados mientras puedan mantener el control (como en los principales Estados petroleros). Cuando ya no es posible, son descartados y se trata de restaurar el antiguo régimen en la mayor medida posible (como en Túnez y en Egipto). El patrón general es familiar: Somoza, Marcos, Duvalier, Mobutu, Suharto, y muchos otros. En un caso, Libia, las tradicionales tres potencias imperiales intervinieron mediante la fuerza a fin de participar en una rebelión para derrocar a un dictador mercurial y poco fiable, abriendo el camino, como se espera, a un control más eficiente de los ricos recursos de Libia (primordialmente el petróleo, pero también el agua, de particular interés para las corporaciones francesas), a una posible base para el Comando África de EE.UU. (limitado hasta ahora a Alemania) y a la inversión de la creciente penetración china. En lo que respecta a la política, ha habido pocas sorpresas.</p>
<p>Crucialmente, es importante reducir la amenaza de una democracia que funcione, en la cual la opinión popular pueda influencia significativamente la política. Esto, de nuevo, es rutina, y es bastante comprensible. Una mirada a los estudios de opinión pública realizados por agencias de sondeo en los países de MENA explica fácilmente el temor occidental a una auténtica democracia, en la cual la opinión pública influencie significativamente la política.</p>
<p><strong>Israel y el Partido Republicano</strong></p>
<p>Consideraciones semejantes se trasfieren directamente a la segunda preocupación importante planteada en la edición de <em>Foreign Affairs</em> citada en la primera parte de este artículo: el conflicto Israel-Palestina. Será difícil mostrar con más claridad el temor a la democracia que en este caso. En enero de 2006, hubo una elección en Palestina, calificada de libre e imparcial por monitores internacionales. La reacción instantánea de EE.UU. (y claro está de Israel), y Europa lo siguió cortésmente, fue imponer duras sanciones a los palestinos por haber votado de manera equivocada.</p>
<p>No es ninguna innovación. Está perfectamente de acuerdo con el principio general y nada sorprendente reconocido por los expertos dominantes: EE.UU. apoya la democracia si, y solo si, el resultado está de acuerdo con sus objetivos estratégicos y económicos, la conclusión lastimera del neo-reaganita Thomas Carothers, el más cuidadoso y respetado analista experto de las iniciativas de “promoción de la democracia”.</p>
<p>De un modo más general, durante 35 años EE.UU. ha encabezado el campo negacionista sobre Israel-Palestina, bloqueando un consenso internacional que pide una solución política en términos demasiado conocidos como para que requieran repetición. El mantra occidental es que Israel busca negociaciones sin condiciones previas, a lo que se niegan los palestinos. Lo contrario es más exacto. EE.UU. e Israel exigen precondiciones estrictas que, además, han sido elaboradas para asegurar que las negociaciones conduzcan a una capitulación palestina sobre temas cruciales, o a ninguna parte.</p>
<p>La primera condición previa es que las negociaciones deben ser supervisadas por Washington, lo que tiene tanto sentido como exigir que Irán supervise la negociación de conflictos entre suníes y chiíes en Iraq. Las negociaciones serias tendrían que tener lugar bajo los auspicios de alguna parte neutral, preferiblemente una que goce de un cierto respeto internacional, tal vez Brasil. Las negociaciones tratarían de resolver los conflictos entre los dos antagonistas: EE.UU./Israel por una parte, y la mayor parte del mundo por la otra.</p>
<p>La segunda condición previa es que Israel debe tener libertad para expandir sus asentamientos ilegales en Cisjordania. Teóricamente, EE.UU. se opone a esas acciones, pero con un ligerísimo tirón de orejas, mientras sigue suministrando apoyo económico, diplomático y militar. Cuando EE.UU. tiene algunas objeciones limitadas, impide con gran facilidad las acciones, como en el caso del proyecto E-1 para vincular Gran Jerusalén con la ciudad de Ma’aleh Adumim, dividiendo prácticamente en dos Cisjordania, una altísima prioridad para los planificadores israelíes (de todo el espectro), pero provocando algunas objeciones en Washington, por lo que Israel ha tenido que recurrir a medidas tortuosas para mermar el proyecto.</p>
<p>El fingimiento de oposición llegó al nivel de farsa en febrero pasado cuando Obama vetó una resolución del Consejo de Seguridad que pedía la implementación de política oficial de EE.UU. (agregando también la observación no polémica de que los propios asentamientos son ilegales, a diferencia de su expansión). Desde entonces se ha hablado poco de la terminación de la expansión de asentamientos, que continúa, con una provocación premeditada.</p>
<p>Por lo tanto, mientras representantes israelíes y palestinos se preparaban para reunirse en Jordania en enero de 2011, Israel anunció nuevas construcciones en Pisgat Ze’ev y Har Homa, áreas de Cisjordania que considera que se encuentran dentro del área considerablemente expandida de Jerusalén, anexada, cubierta de asentamientos y construida como capital de Israel, todo en violación de órdenes directas del Consejo de Seguridad. Otras acciones incluyen el mayor plan de separar los enclaves que le puedan quedar a la administración palestina del centro cultural, comercial y político de la vida palestina en la antigua Jerusalén.</p>
<p>Es comprensible que los derechos palestinos deban ser marginados en la política y el discurso estadounidense. Los palestinos carecen de riqueza y de poder. No ofrecen prácticamente nada a los intereses políticos de EE.UU.; de hecho, tienen valor negativo, son una molestia que moviliza a “la calle árabe”.</p>
<p>Israel, al contrario, es un valioso aliado. Es una sociedad rica, con una industria de alta tecnología sofisticada, en gran parte militarizada. Durante décadas, ha sido un altamente apreciado aliado militar y estratégico, en particular desde 1967, cuando hizo un gran servicio a EE.UU. y a su aliado saudí al destruir el “virus” nasserista, estableciendo la “relación especial” con Washington en la forma que ha persistido desde entonces. También es un centro creciente para inversiones de alta tecnología de EE.UU. De hecho, las industrias de alta tecnología, y particularmente militares, en los dos países están estrechamente vinculadas.</p>
<p>Aparte de semejantes consideraciones elementales de política de gran potencia, hay factores culturales que no deben ser ignorados. El sionismo cristiano en Gran Bretaña y en EE.UU. precedió de largo al sionismo judío, y ha sido un significativo fenómeno elitista con claras implicaciones políticas (incluida la Declaración Balfour, que se basó en él). Cuando el general Allenby conquistó Jerusalén durante la Primera Guerra Mundial, fue aclamado en la prensa estadounidense como Ricardo Corazón de León, quien había finalmente vencido en las Cruzadas y expulsado a los paganos de Tierra Santa.</p>
<p>El siguiente paso fue que el Pueblo Elegido volviera a la tierra que le fuera prometida por el Señor. Articulando un punto de vista común de la elite, el secretario del Interior del presidente Franklin Roosevelt, Harold Ickes, describió la colonización judía de Palestina como un logro “sin igual en la historia de la raza humana”. Semejantes doctrinas encuentran fácilmente su lugar dentro de las doctrinas providencialistas que habían sido un fuerte elemento en la cultura popular y de la elite desde los orígenes del país: la creencia en que Dios tiene un plan para el mundo y que EE.UU. lo está realizando bajo guía divina, como es articulado por una larga lista de personajes destacados.</p>
<p>Por otra parte, el cristianismo evangélico es una importante fuerza popular en EE.UU. Más hacia los extremos, el cristianismo evangélico del Fin de los Tiempos también tiene un enorme alcance popular, vigorizado por el establecimiento de Israel en 1948, revitalizado aún más por la conquista del resto de Palestina en 1967 – todas señales de que se acercan el Fin de los Tiempos y la Segunda Venida.</p>
<p>Estas fuerzas se han vuelto particularmente significativas desde los años de Reagan, ya que los republicanos han abandonado la pretensión de ser un partido político en el sentido tradicional, mientras se dedican en virtual formación uniforme a servir a un ínfimo porcentaje de súper ricos y al sector corporativo. Sin embargo, el pequeño electorado que es servido primordialmente por el partido reconstruido no puede proveer votos, de modo que se han vuelto a otra parte.</p>
<p>La única alternativa es movilizar tendencias que siempre han estado presentes, aunque raramente como una fuerza política organizada: primordialmente nativistas que tiemblan de miedo y odio, y elementos religiosos que son extremistas según estándares internacionales, pero no en EE.UU. Un resultado es la reverencia por supuestas profecías bíblicas, de ahí no solo el apoyo a Israel y sus conquistas y expansión, sino un amor apasionado por Israel, otra parte fundamental del catequismo que debe ser entonado por candidatos republicanos – y demócratas, de nuevo, no demasiado lejos.</p>
<p>Dejando de lado estos factores, no hay que olvidar que la “Anglosfera” – Gran Bretaña y sus retoños – consiste de sociedades de colonos, que surgieron de las cenizas de poblaciones indígenas, reprimidas o virtualmente exterminadas. Las prácticas del pasado deben haber sido básicamente, en el caso de EE.UU., incluso ordenadas por la Divina Providencia. Por lo tanto a menudo existe una simpatía intuitiva por los hijos de Israel cuando siguen un camino semejante. Pero primordialmente prevalecen los intereses geoestratégicos y económicos, y la política no está grabada en piedra.</p>
<p><strong>La “amenaza” iraní y el tema nuclear</strong></p>
<p>Finalmente consideremos el tercero de los principales temas encarados en los periódicos del establishment citados anteriormente, la “amenaza de Irán”. Entre las elites y la clase política es considerada generalmente como la amenaza primordial para el orden mundial – aunque no entre las poblaciones. En Europa, los sondeos muestran que se considera a Israel como la principal amenaza para la paz. En los países del MENA, este estatus es compartido con EE.UU., hasta el punto que en Egipto, en vísperas del levantamiento de la Plaza Tahrir, un 80% pensaba que la región sería más segura si Irán tuviera armas nucleares. Los mismos sondeos establecieron que solo un 10% considera que Irán constituye una amenaza – a diferencia de los dictadores gobernantes, quienes tienen sus propias preocupaciones.</p>
<p>En EE.UU., antes de las masivas campañas propagandísticas de los últimos años, una mayoría de la población estaba de acuerdo con la mayor parte del mundo en que, como firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear, Irán tiene derecho a enriquecer uranio. E incluso ahora, una gran mayoría está a favor de medios pacíficos para tratar con Irán. Incluso existe una fuerte oposición a una participación militar si Irán e Israel estuvieran en guerra. Solo un cuarto considera que Irán sea de alguna manera una preocupación importante para EE.UU. Pero no es poco usual que haya una brecha, a menudo un abismo, que divide a la opinión pública y la política.</p>
<p>¿Por qué, exactamente, se considera a Irán como una amenaza tan colosal? La pregunta es poco discutida, pero no es difícil encontrar una respuesta seria – aunque no, como de costumbre, en los pronunciamientos febriles. La respuesta mejor documentada es provista por el Pentágono y los servicios de inteligencia en sus informes regulares al Congreso sobre la seguridad global. Informan que Irán no plantea una amenaza militar. Sus gastos militares son muy bajos incluso según los estándares de la región, minúsculos, claro está, en comparación con EE.UU.</p>
<p>Irán tiene poca capacidad para desplegar fuerza. Sus doctrinas estratégicas son defensivas, diseñadas para disuadir una invasión durante suficiente tiempo para quela diplomacia solucione los problemas. Si Irán desarrollara una capacidad de armas nucleares, informan, formaría parte de su estrategia de disuasión. Ningún analista serio cree que los clérigos gobernantes estén ansiosos de ver que su país y sus posesiones sean vaporizados, la consecuencia inmediata de que llegaran incluso cerca de iniciar una guerra nuclear. Y es apenas necesario mencionar las razones por las cuales cualquier dirigencia iraní estaría preocupada por la disuasión, bajo las circunstancias existentes.</p>
<p>No cabe duda de que el régimen es una seria amenaza para gran parte de su propia población – y desgraciadamente, no se puede decir que sea un caso único desde ese punto de vista. Pero la amenaza primordial para EE.UU. e Israel es que Irán pueda estorbar su libre ejercicio de violencia. Otra amenaza es que los iraníes buscan evidentemente extender su influencia a los vecinos Iraq y Afganistán, y también más lejos. Esos actos “ilegítimos” son llamados “desestabilizadores” (o algo peor). Al contrario, la imposición por la fuerza de la influencia sobre la mitad del mundo contribuye a la “estabilidad” y al orden, de acuerdo con la doctrina tradicional de quién es el dueño del mundo.</p>
<p>Tiene mucho sentido el intento de impedir que Irán se sume a los Estados con armas nucleares, incluidos los tres que se han negado a firmar el Tratado de No Proliferación –Israel, India y Pakistán– todos los cuales han recibido ayuda de EE.UU. para el desarrollo de armas nucleares y siguen recibiendo esa ayuda. No es imposible acercarse a ese objetivo por medios diplomáticos pacíficos. Una actitud, que goza de abrumador apoyo internacional, es emprender pasos significativos hacia el establecimiento de una zona libre de armas nucleares en Medio Oriente, incluidos Irán e Israel (aplicado también a fuerzas de EE.UU. desplegadas en el área); mejor todavía si se extiende al Sur de Asia.</p>
<p>El apoyo para tales esfuerzos es tan fuerte que el gobierno de Obama se ha visto obligado a aceptar formalmente, pero con reservas, que: crucialmente, el programa nuclear de Israel no debe ser colocado bajo los auspicios del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), y que no se debe pedir a ningún Estado (lo que quiere decir EE.UU.) que divulgue información sobre “instalaciones y actividades nucleares de Israel, incluida información relacionada con anteriores transferencias nucleares a Israel”. Obama también acepta la posición de Israel de que toda propuesta semejante debe estar condicionada a un acuerdo de paz exhaustivo, que EE.UU. e Israel pueden seguir retardando indefinidamente.</p>
<p>Este estudio no se aproxima en nada a ser algo exhaustivo, sobra decir. Entre tópicos importantes que no son considerados es el cambio en la política militar de EE.UU. hacia la región Asia-Pacífico, con las nuevas adiciones al inmenso sistema de bases militares que tiene lugar ahora mismo, en la Isla Jeju frente de Corea del Sur y en el Noroeste de Australia, todos elementos de la política de “contención de China”. Estrechamente relacionado está el tema de las bases de EE.UU. en Okinawa, a las que se ha opuesto acremente la población durante muchos años, y una continua crisis en las relaciones EE.UU.-Tokio-Okinawa.</p>
<p>Revelando lo poco que han cambiado las presunciones fundamentales, analistas estratégicos estadounidenses describen el resultado de los programas militares de China como un “clásico ‘dilema de seguridad’ por lo cual programas militares y estrategias nacionales consideradas defensivas por sus planificadores son vistos como amenazadores por el otro lado”, como escribe Paul Godwin del Foreign Policy Research Institute. El dilema de la seguridad aparece respecto al control de los mares frente a las costas de China. EE.UU. considera su política de control de esas aguas como “defensiva”, mientras China la ve como amenazante. Ni siquiera es imaginable un debate parecido respecto a las aguas costeras de EE.UU. Este “clásico dilema de seguridad” tiene sentido, de nuevo, sobre la base de la presunción de que EE.UU. tiene derecho a controlar la mayor parte del mundo, y que la seguridad de EE.UU. requiere algo que se acerca al control absoluto del globo.</p>
<p>Mientras los principios de la dominación imperial han experimentado poco cambio, la capacidad de implementarlos ha disminuido considerablemente a medida que el poder se ha distribuido más ampliamente en un mundo que se diversifica. Las consecuencias son muchas. Es, sin embargo, muy importante recordar que –por desgracia– ninguna disipa las dos oscuras nubes que se ciernen sobre toda consideración de orden global: la guerra nuclear y la catástrofe medioambiental, que amenazan ambas la decente supervivencia de la especie.</p>
<p>Al contrario, ambas amenazas con siniestras, y aumentan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Es autor de numerosas obras políticas que son éxitos de ventas. Sus últimos libros son Making the Future: Occupations, Intervention, Empire, and Resistance, The Essential Chomsky (editado por Anthony Arnove), una colección de sus escritos de los años cincuenta hasta la actualidad, Gaza in Crisis, con Ilan Pappé, y Hopes and Prospects.</em></p>
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		<title>“Losing” the World: American Decline in Perspective</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Feb 2012 15:57:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Part 1
Significant anniversaries are solemnly commemorated &#8212; Japan’s attack on the U.S. naval base at Pearl Harbor, for example.  Others are ignored, and we can often learn valuable lessons from them about what is likely to lie ahead.  Right now, in fact.
At the moment, we are failing to commemorate the 50th anniversary of President John [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.tomdispatch.com/post/175502/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_hegemony_and_its_dilemmas/" target="_blank"><strong>Part 1</strong></a></p>
<p>Significant anniversaries are solemnly commemorated &#8212; Japan’s attack on the U.S. naval base at Pearl Harbor, for example.  Others are ignored, and we can often learn valuable lessons from them about what is likely to lie ahead.  Right now, in fact.</p>
<p>At the moment, we are failing to commemorate the 50th anniversary of President John F. Kennedy’s decision to launch the most destructive and murderous act of aggression of the post-World War II period: the invasion of South Vietnam, later all of Indochina, leaving millions dead and four countries devastated, with casualties still mounting from the long-term effects of drenching South Vietnam with some of the most lethal carcinogens known, undertaken to destroy ground cover and food crops. <span id="more-32245"></span></p>
<div id="attachment_32218" class="wp-caption alignright" style="width: 391px"><img class=" wp-image-32218  " title="matt sesow freedom with gitmo detainee" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/02/matt-sesow-freedom-with-gitmo-detainee-529x400.jpg" alt="" width="381" height="288" /><p class="wp-caption-text">(Art: Matt Sesow)</p></div>
<p>The prime target was South Vietnam.  The aggression later spread to the North, then to the remote peasant society of northern Laos, and finally to rural Cambodia, which was bombed at the stunning level of all allied air operations in the Pacific region during World War II, including the two atom bombs dropped on Hiroshima and Nagasaki.  In this, Henry Kissinger’s <a href="http://www.nytimes.com/2004/05/27/us/kissinger-tapes-describe-crises-war-and-stark-photos-of-abuse.html" rel="nofollow" target="_blank">orders</a> were being carried out &#8212; “anything that flies on anything that moves” &#8212; a call for genocide that is rare in the historical record.  Little of this is remembered.  Most was scarcely known beyond narrow circles of activists.</p>
<p>When the invasion was launched 50 years ago, concern was so slight that there were few efforts at justification, hardly more than the president’s impassioned plea that “we are opposed around the world by a monolithic and ruthless conspiracy that relies primarily on covert means for expanding its sphere of influence” and if the conspiracy achieves its ends in Laos and Vietnam, “the gates will be opened wide.”</p>
<p>Elsewhere, he warned further that “the complacent, the self-indulgent, the soft societies are about to be swept away with the debris of history [and] only the strong&#8230; can possibly survive,” in this case reflecting on the failure of U.S. aggression and terror to crush Cuban independence.</p>
<p>By the time protest began to mount half a dozen years later, the respected Vietnam specialist and military historian Bernard Fall, no dove, forecast that “Vietnam as a cultural and historic entity… is threatened with extinction&#8230;[as]&#8230;the countryside literally dies under the blows of the largest military machine ever unleashed on an area of this size.” He was again referring to South Vietnam.</p>
<p>When the war ended eight horrendous years later, mainstream opinion was divided between those who described the war as a “noble cause” that could have been won with more dedication, and at the opposite extreme, the critics, to whom it was “a mistake” that proved too costly.  By 1977, President Carter aroused little notice when he explained that we owe Vietnam “no debt” because “the destruction was mutual.”</p>
<p>There are important lessons in all this for today, even apart from another reminder that only the weak and defeated are called to account for their crimes.  One lesson is that to understand what is happening we should attend not only to critical events of the real world, often dismissed from history, but also to what leaders and elite opinion believe, however tinged with fantasy.  Another lesson is that alongside the flights of fancy concocted to terrify and mobilize the public (and perhaps believed by some who are trapped in their own rhetoric), there is also geostrategic planning based on principles that are rational and stable over long periods because they are rooted in stable institutions and their concerns.  That is true in the case of Vietnam as well.  I will return to that, only stressing here that the persistent factors in state action are generally well concealed.</p>
<p>The Iraq war is an instructive case.  It was marketed to a terrified public on the usual grounds of self-defense against an awesome threat to survival: the “single question,” George W. Bush and Tony Blair declared, was whether Saddam Hussein would end his programs of developing weapons of mass destruction.   When the single question received the wrong answer, government rhetoric shifted effortlessly to our “yearning for democracy,” and educated opinion duly followed course; all routine.</p>
<p>Later, as the scale of the U.S. defeat in Iraq was becoming difficult to suppress, the government quietly conceded what had been clear all along.  In 2007-2008, the administration officially announced that a final settlement must grant the U.S. military bases and the right of combat operations, and must privilege U.S. investors in the rich energy system &#8212; demands later reluctantly abandoned in the face of Iraqi resistance.  And all well kept from the general population.</p>
<p><strong>Gauging American Decline</strong></p>
<p>With such lessons in mind, it is useful to look at what is highlighted in the major journals of policy and opinion today.  Let us keep to the most prestigious of the establishment journals, <em>Foreign Affairs</em>.  The headline blaring on the cover of the December 2011 issue reads in bold face: “Is America Over?”</p>
<p>The title article calls for “retrenchment” in the “humanitarian missions” abroad that are consuming the country’s wealth, so as to arrest the American decline that is a major theme of international affairs discourse, usually accompanied by the corollary that power is shifting to the East, to China and (maybe) India.</p>
<p>The lead articles are on Israel-Palestine.  The first, by two high Israeli officials, is entitled “<a href="http://www.foreignaffairs.com/articles/136588/yosef-kuperwasser-and-shalom-lipner/the-problem-is-palestinian-rejectionism" rel="nofollow" target="_blank">The Problem is Palestinian Rejection</a>”: the conflict cannot be resolved because Palestinians refuse to recognize Israel as a Jewish state &#8212; thereby conforming to standard diplomatic practice: states are recognized, but not privileged sectors within them.  The demand is hardly more than a new device to deter the threat of political settlement that would undermine Israel’s expansionist goals.</p>
<p>The opposing position, defended by an American professor<strong>, </strong>is entitled “<a href="http://www.jadaliyya.com/pages/index/402/-the-problem-is-the-israeli-occupation_al-nabi-sal" rel="nofollow" target="_blank">The Problem Is the Occupation</a>.” The subtitle reads “How the Occupation is Destroying the Nation.” Which nation?  Israel, of course.  The paired articles appear under the heading “Israel under Siege.”</p>
<p>The January 2012 issue features yet <a href="http://www.foreignaffairs.com/articles/136917/matthew-kroenig/time-to-attack-iran" rel="nofollow" target="_blank">another call to bomb Iran</a> now, before it is too late.  Warning of “the dangers of deterrence,” the author suggests that “skeptics of military action fail to appreciate the true danger that a nuclear-armed Iran would pose to U.S. interests in the Middle East and beyond. And their grim forecasts assume that the cure would be worse than the disease &#8212; that is, that the consequences of a U.S. assault on Iran would be as bad as or worse than those of Iran achieving its nuclear ambitions. But that is a faulty assumption. The truth is that a military strike intended to destroy Iran’s nuclear program, if managed carefully, could spare the region and the world a very real threat and dramatically improve the long-term national security of the United States.”</p>
<p>Others argue that the costs would be too high, and at the extremes some even point out that an attack would violate international law &#8212; as does the stand of the moderates, who regularly deliver threats of violence, in violation of the U.N. Charter.</p>
<p>Let us review these dominant concerns in turn.</p>
<p>American decline is real, though the apocalyptic vision reflects the familiar ruling class perception that anything short of total control amounts to total disaster.  Despite the piteous laments, the U.S. remains the world dominant power by a large margin, and no competitor is in sight, not only in the military dimension, in which of course the U.S. reigns supreme.</p>
<p>China and India have recorded rapid (though highly inegalitarian) growth, but remain very poor countries, with enormous internal problems not faced by the West.  China is the world’s major manufacturing center, but largely as an assembly plant for the advanced industrial powers on its periphery and for western multinationals.  That is likely to change over time.  Manufacturing regularly provides the basis for innovation, often breakthroughs, as is now sometimes happening in China.  One example that has impressed western specialists is China’s takeover of the growing global solar panel market, not on the basis of cheap labor but by coordinated planning and, increasingly, innovation.</p>
<p>But the problems China faces are serious. Some are demographic, reviewed in <em>Science</em>,<em> </em>the leading U.S. science weekly. The study shows that mortality sharply decreased in China during the Maoist years, “mainly a result of economic development and improvements in education and health services, especially the public hygiene movement that resulted in a sharp drop in mortality from infectious diseases.” This progress ended with the initiation of the capitalist reforms 30 years ago, and the death rate has since increased.</p>
<p>Furthermore, China’s recent economic growth has relied substantially on a “demographic bonus,” a very large working-age population. “But the window for harvesting this bonus may close soon,” with a “profound impact on development”:  “Excess cheap labor supply, which is one of the major factors driving China&#8217;s economic miracle, will no longer be available.”</p>
<p>Demography is only one of many serious problems ahead.  For India, the problems are far more severe.</p>
<p>Not all prominent voices foresee American decline.  Among international media, there is none more serious and responsible than the London <em>Financial Times</em>.  It recently devoted a full page to the optimistic expectation that new technology for extracting North American fossil fuels might allow the U.S. to become energy independent, hence to retain its global hegemony for a century.  There is no mention of the kind of world the U.S. would rule in this happy event, but not for lack of evidence.</p>
<p>At about the same time, the International Energy Agency <a href="http://www.guardian.co.uk/environment/2011/nov/09/fossil-fuel-infrastructure-climate-change" rel="nofollow" target="_blank">reported</a> that, with rapidly increasing carbon emissions from fossil fuel use, the limit of safety will be reached by 2017 if the world continues on its present course. “The door is closing,” the IEA chief economist said, and very soon it “will be closed forever.”</p>
<p>Shortly before the U.S. Department of Energy <a href="http://news.yahoo.com/biggest-jump-ever-seen-global-warming-gases-183955211.html;_ylc=X3oDMTNsOHE4YzU0BF9TAzk3ND" rel="nofollow" target="_blank">reported</a> the most recent carbon dioxide emissions figures, which “jumped by the biggest amount on record” to a level higher than the worst-case scenario anticipated by the International Panel on Climate Change (IPCC).  That came as no surprise to many scientists, including the MIT program on climate change, which for years has warned that the IPCC predictions are too conservative.</p>
<p>Such critics of the IPCC predictions receive virtually no public attention, unlike the fringe of denialists who are supported by the corporate sector, along with huge propaganda campaigns that have driven Americans off the international spectrum in dismissal of the threats.  Business support also translates directly to political power.  Denialism is part of the catechism that must be intoned by Republican candidates in the farcical election campaign now in progress, and in Congress they are powerful enough to abort even efforts to inquire into the effects of global warming, let alone do anything serious about it.</p>
<p>In brief, American decline can perhaps be stemmed if we abandon hope for decent survival, prospects that are all too real given the balance of forces in the world.</p>
<p><strong>“Losing” China and Vietnam</strong></p>
<p>Putting such unpleasant thoughts aside, a close look at American decline shows that China indeed plays a large role, as it has for 60 years.  The decline that now elicits such concern is not a recent phenomenon.  It traces back to the end of World War II, when the U.S. had half the world’s wealth and incomparable security and global reach.  Planners were naturally well aware of the enormous disparity of power, and intended to keep it that way.</p>
<p>The basic viewpoint was outlined with admirable frankness in a major state paper of 1948 (<a href="http://en.wikisource.org/wiki/Memo_PPS23_by_George_Kennan" rel="nofollow" target="_blank">PPS 23</a>).  The author was one of the architects of the New World Order of the day, the chair of the State Department Policy Planning Staff, the respected statesman and scholar George Kennan, a moderate dove within the planning spectrum.  He observed that the central policy goal was to maintain the “position of disparity” that separated our enormous wealth from the poverty of others.  To achieve that goal, he advised, “We should cease to talk about vague and&#8230; unreal objectives such as human rights, the raising of the living standards, and democratization,” and must “deal in straight power concepts,” not “hampered by idealistic slogans” about “altruism and world-benefaction.”</p>
<p>Kennan was referring specifically to Asia, but the observations generalize, with exceptions, for participants in the U.S.-run global system.  It was well understood that the “idealistic slogans” were to be displayed prominently when addressing others, including the intellectual classes, who were expected to promulgate them.</p>
<p>The plans that Kennan helped formulate and implement took for granted that the U.S. would control the Western Hemisphere, the Far East, the former British empire (including the incomparable energy resources of the Middle East), and as much of Eurasia as possible, crucially its commercial and industrial centers.  These were not unrealistic objectives, given the distribution of power.  But decline set in at once.</p>
<p>In 1949, China declared independence, an event known in Western discourse as “the loss of China” &#8212; in the U.S., with bitter recriminations and conflict over who was responsible for that loss.  The terminology is revealing.  It is only possible to lose something that one owns.  The tacit assumption was that the U.S. owned China, by right, along with most of the rest of the world, much as postwar planners assumed.</p>
<p>The “loss of China” was the first major step in “America’s decline.” It had major policy consequences.  One was the immediate decision to support France’s effort to reconquer its former colony of Indochina, so that it, too, would not be “lost.”</p>
<p>Indochina itself was not a major concern, despite claims about its rich resources by President Eisenhower and others.  Rather, the concern was the “domino theory,” which is often ridiculed when dominoes don’t fall, but remains a leading principle of policy because it is quite rational.  To adopt Henry Kissinger’s version, a region that falls out of control can become a “virus” that will “spread contagion,” inducing others to follow the same path.</p>
<p>In the case of Vietnam, the concern was that the virus of independent development might infect Indonesia, which really does have rich resources.  And that might lead Japan &#8212; the “superdomino” as it was called by the prominent Asia historian John Dower &#8212; to “accommodate” to an independent Asia as its technological and industrial center in a system that would escape the reach of U.S. power.  That would mean, in effect, that the U.S. had lost the Pacific phase of World War II, fought to prevent Japan’s attempt to establish such a New Order in Asia.</p>
<p>The way to deal with such a problem is clear: destroy the virus and “inoculate” those who might be infected.  In the Vietnam case, the rational choice was to destroy any hope of successful independent development and to impose brutal dictatorships in the surrounding regions.  Those tasks were successfully carried out &#8212; though history has its own cunning, and something similar to what was feared has since been developing in East Asia, much to Washington’s dismay.</p>
<p>The most important victory of the Indochina wars was in 1965, when a U.S.-backed military coup in Indonesia led by General Suharto carried out massive crimes that were compared by the CIA to those of Hitler, Stalin, and Mao.  The “staggering mass slaughter,” as the <em>New York Times</em> described it, was reported accurately across the mainstream, and with unrestrained euphoria.</p>
<p>It was “a gleam of light in Asia,” as the noted liberal commentator James Reston wrote in the <em>Times.  </em>The coup ended the threat of democracy by demolishing the mass-based political party of the poor, established a dictatorship that went on to compile one of the worst human rights records in the world, and threw the riches of the country open to western investors.  Small wonder that, after many other horrors, including the <a href="http://www.chomsky.info/articles/199910--.htm" rel="nofollow" target="_blank">near-genocidal invasion</a> of East Timor, Suharto was <a href="http://www.nytimes.com/1995/10/31/world/real-politics-why-suharto-is-in-and-castro-is-out.html?pagewanted=all&amp;src=pm" rel="nofollow" target="_blank">welcomed</a> by the Clinton administration in 1995 as “our kind of guy.”</p>
<p>Years after the great events of 1965, Kennedy-Johnson National Security Adviser McGeorge Bundy reflected that it would have been wise to end the Vietnam war at that time, with the “virus” virtually destroyed and the primary domino solidly in place, buttressed by other U.S.-backed dictatorships throughout the region.</p>
<p>Similar procedures have been routinely followed elsewhere.  Kissinger was referring specifically to the threat of socialist democracy in Chile.  That threat was ended on another forgotten date, what Latin Americans call “<a href="http://www.tomdispatch.com/archive/175436/" rel="nofollow" target="_blank">the first 9/11</a>,” which in violence and bitter effects far exceeded the 9/11 commemorated in the West.  A vicious dictatorship was imposed in Chile, one part of a plague of brutal repression that spread through Latin America, reaching Central America under Reagan.  Viruses have aroused deep concern elsewhere as well, including the Middle East, where the threat of secular nationalism has often concerned British and U.S. planners, inducing them to support radical Islamic fundamentalism to counter it.</p>
<p><strong>The Concentration of Wealth and American Decline</strong></p>
<p>Despite such victories, American decline continued.  By 1970, U.S. share of world wealth had dropped to about 25%, roughly where it remains, still colossal but far below the end of World War II.  By then, the industrial world was “tripolar”: US-based North America, German-based Europe, and East Asia, already the most dynamic industrial region, at the time Japan-based, but by now including the former Japanese colonies Taiwan and South Korea, and more recently China.</p>
<p>At about that time, American decline entered a new phase: conscious self-inflicted decline.  From the 1970s, there has been a significant change in the U.S. economy, as planners, private and state, shifted it toward financialization and the offshoring of production, driven in part by the declining rate of profit in domestic manufacturing.  These decisions initiated a vicious cycle in which wealth became highly concentrated (dramatically so in the top 0.1% of the population), yielding concentration of political power, hence legislation to carry the cycle further: taxation and other fiscal policies, deregulation, changes in the rules of corporate governance allowing huge gains for executives, and so on.</p>
<p>Meanwhile, for the majority, real wages largely stagnated, and people were able to get by only by sharply increased workloads (far beyond Europe), unsustainable debt, and repeated bubbles since the Reagan years, creating paper wealth that inevitably disappeared when they burst (and the perpetrators were bailed out by the taxpayer).  In parallel, the political system has been increasingly shredded as both parties are driven deeper into corporate pockets with the escalating cost of elections, the Republicans to the level of farce, the Democrats (now largely the former “moderate Republicans”) not far behind.</p>
<p>A recent study by the Economic Policy Institute, which has been the major source of reputable data on these developments for years, is entitled <a href="http://www.epi.org/publication/failure-by-design/" rel="nofollow" target="_blank"><em>Failure by Design</em></a>.  The phrase “by design” is accurate.  Other choices were certainly possible.  And as the study points out, the “failure” is class-based.  There is no failure for the designers.  Far from it.  Rather, the policies are a failure for the large majority, the 99% in the imagery of the Occupy movements &#8212; and for the country, which has declined and will continue to do so under these policies.</p>
<p>One factor is the offshoring of manufacturing.  As the solar panel example mentioned earlier illustrates, manufacturing capacity provides the basis and stimulus for innovation leading to higher stages of sophistication in production, design, and invention.  That, too, is being outsourced, not a problem for the “money mandarins” who increasingly design policy, but a serious problem for working people and the middle classes, and a real disaster for the most oppressed, African Americans, who have never escaped the legacy of slavery and its ugly aftermath, and whose meager wealth <a href="http://www.csmonitor.com/USA/2011/0726/Wealth-gap-widens-Whites-net-worth-is-20-times-that-of-blacks" rel="nofollow" target="_blank">virtually disappeared</a> after the collapse of the housing bubble in 2008, setting off the most recent financial crisis, the worst so far.</p>
<p><a href="http://www.tomdispatch.com/post/175503/tomgram%3A_noam_chomsky%2C_imperial_hegemony_and_its_discontents/" target="_blank"><strong>Part 2: The Imperial Way American Decline in Perspective</strong></a></p>
<p>In the years of conscious, self-inflicted decline at home, “losses” continued to mount elsewhere.  In the past decade, for the first time in 500 years, South America has taken successful steps to free itself from western domination, another serious loss. The region has moved towards integration, and has begun to address some of the terrible internal problems of societies ruled by mostly Europeanized elites, tiny islands of extreme wealth in a sea of misery.  They have also rid themselves of all U.S. military bases and of IMF controls.  A newly formed organization, CELAC, includes all countries of the hemisphere apart from the U.S. and Canada.  If it actually functions, that would be another step in American decline, in this case in what has always been regarded as “the backyard.”</p>
<p>Even more serious would be the loss of the MENA countries &#8212; Middle East/North Africa &#8212; which have been regarded by planners since the 1940s as “a stupendous source of strategic power, and one of the greatest material prizes in world history.” Control of MENA energy reserves would yield “substantial control of the world,” in the words of the influential Roosevelt advisor A.A. Berle.</p>
<p>To be sure, if the projections of a century of U.S. energy independence based on <a href="http://www.nytimes.com/2011/09/20/world/americas/recent-discoveries-put-americas-back-in-oil-companies-sights.html" rel="nofollow" target="_blank">North American energy<strong> </strong>resources</a> turn out to be realistic, the significance of controlling MENA would decline somewhat, though probably not by much: the main concern has always been control more than access.  However, the likely consequences to the planet’s equilibrium are so ominous that discussion may be largely an academic exercise.</p>
<p>The Arab Spring, another development of historic importance, might portend at least a partial “loss” of MENA.  The US and its allies have tried hard to prevent that outcome &#8212; so far, with considerable success.  Their policy towards the popular uprisings has kept closely to the standard guidelines: support the forces <a href="http://www.tomdispatch.com/archive/175367/nick_turse_the_arab_lobby" rel="nofollow" target="_blank">most amenable</a> to U.S. influence and control.</p>
<p>Favored dictators are supported as long as they can maintain control (as in the major oil states).  When that is no longer possible, then discard them and try to restore the old regime as fully as possible (as in Tunisia and Egypt).  The general pattern is familiar: Somoza, Marcos, Duvalier, Mobutu, Suharto, and many others.  In one case, Libya, the three traditional imperial powers intervened by force to participate in a rebellion to overthrow a mercurial and unreliable dictator, opening the way, it is expected, to more efficient control over Libya’s rich resources (oil primarily, but also water, of particular interest to French corporations), to a possible base for the U.S. Africa Command (so far <a href="http://www.foreignaffairs.com/articles/67844/jonathan-stevenson/africoms-libyan-expedition?page=show" rel="nofollow" target="_blank">restricted to Germany</a>), and to the reversal of growing Chinese penetration.  As far as policy goes, there have been few surprises.</p>
<p>Crucially, it is important to reduce the threat of functioning democracy, in which popular opinion will significantly influence policy.  That again is routine, and quite understandable.  A look at the studies of public opinion <a href="http://www.npr.org/blogs/thetwo-way/2011/07/18/137821453/new-poll-finds-u-s-viewed-less-favorably-in-arab-world" rel="nofollow" target="_blank">undertaken</a> by U.S. polling agencies in the MENA countries easily explains the western fear of authentic democracy, in which public opinion will significantly influence policy.</p>
<p><strong>Israel and the Republican Party</strong></p>
<p>Similar considerations carry over directly to the second major concern addressed in the issue of <em>Foreign Affairs</em> cited in part one of this piece: the Israel-Palestine conflict.   Fear of democracy could hardly be more clearly exhibited than in this case.  In January 2006, an election took place in Palestine, pronounced free and fair by international monitors.  The instant reaction of the U.S. (and of course Israel), with Europe following along politely, was to impose harsh penalties on Palestinians for voting the wrong way.</p>
<p>That is no innovation.  It is quite in accord with the general and unsurprising principle recognized by mainstream scholarship: the U.S. supports democracy if, and only if, the outcomes accord with its strategic and economic objectives, the rueful conclusion of neo-Reaganite Thomas Carothers, the most careful and respected scholarly analyst of <a href="http://carnegieendowment.org/2007/09/05/u.s.-democracy-promotion-during-and-after-bush/1hyj" rel="nofollow" target="_blank">“democracy promotion” initiatives</a>.</p>
<p>More broadly, for 35 years the U.S. has led the rejectionist camp on Israel-Palestine, blocking an international consensus calling for a political settlement in terms too well known to require repetition.  The western mantra is that Israel seeks negotiations without preconditions, while the Palestinians refuse.  The opposite is more accurate.  The U.S. and Israel demand strict preconditions, which are, furthermore, designed to ensure that negotiations will lead either to Palestinian capitulation on crucial issues, or nowhere.</p>
<p>The first precondition is that the negotiations must be supervised by Washington, which makes about as much sense as demanding that Iran supervise the negotiation of Sunni-Shia conflicts in Iraq.  Serious negotiations would have to be under the auspices of some neutral party, preferably one that commands some international respect, perhaps Brazil.  The negotiations would seek to resolve the conflicts between the two antagonists: the U.S.-Israel on one side, most of the world on the other.</p>
<p>The second precondition is that Israel must be free to expand its illegal settlements in the West Bank.  Theoretically, the U.S. opposes these actions, but with a very light tap on the wrist, while continuing to provide economic, diplomatic, and military support.  When the U.S. does have some limited objections, it very easily bars the actions, as in the case of the E-1 project linking Greater Jerusalem to the town of Ma’aleh Adumim, virtually bisecting the West Bank, a very high priority for Israeli planners (across the spectrum), but raising some objections in Washington, so that Israel has had to resort to devious measures to chip away at the project.</p>
<p>The pretense of opposition reached the level of farce last February when Obama vetoed a Security Council resolution calling for implementation of official U.S. policy (also adding the uncontroversial observation that the settlements themselves are illegal, quite apart from expansion).  Since that time there has been little talk about ending settlement expansion, which continues, with studied provocation.</p>
<p>Thus, as Israeli and Palestinian representatives prepared to meet in Jordan in January 2011, Israel <a href="http://www.haaretz.com/news/diplomacy-defense/israel-announces-contentious-jerusalem-construction-ahead-of-peace-talks-meet-1.405276" rel="nofollow" target="_blank">announced new construction</a> in Pisgat Ze’ev and Har Homa, West Bank areas that it has declared to be within the greatly expanded area of Jerusalem, annexed, settled, and constructed as Israel’s capital, all in violation of direct Security Council orders.  Other moves carry forward the grander design of separating whatever West Bank enclaves will be left to Palestinian administration from the cultural, commercial, political center of Palestinian life in the former Jerusalem.</p>
<p>It is understandable that Palestinian rights should be marginalized in U.S. policy and discourse.  Palestinians have no wealth or power.  They offer virtually nothing to U.S. policy concerns; in fact, they have negative value, as a nuisance that stirs up “the Arab street.”</p>
<p>Israel, in contrast, is a valuable ally.  It is a rich society with a sophisticated, largely militarized high-tech industry.  For decades, it has been a highly valued military and strategic ally, particularly since 1967, when it performed a great service to the U.S. and its Saudi ally by destroying the Nasserite “virus,” establishing the “special relationship” with Washington in the form that has persisted since.  It is also a growing center for U.S. high-tech investment.  In fact, high tech and particularly military industries in the two countries are closely linked.</p>
<p>Apart from such elementary considerations of great power politics as these, there are cultural factors that should not be ignored.  Christian Zionism in Britain and the U.S. long preceded Jewish Zionism, and has been a significant elite phenomenon with clear policy implications (including the Balfour Declaration, which drew from it).  When General Allenby conquered Jerusalem during World War I, he was hailed in the American press as Richard the Lion-Hearted, who had at last won the Crusades and driven the pagans out of the Holy Land.</p>
<p>The next step was for the Chosen People to return to the land promised to them by the Lord.  Articulating a common elite view, President Franklin Roosevelt’s Secretary of the Interior Harold Ickes described Jewish colonization of Palestine as an achievement “without comparison in the history of the human race.” Such attitudes find their place easily within the Providentialist doctrines that have been a strong element in popular and elite culture since the country’s origins: the belief that God has a plan for the world and the U.S. is carrying it forward under divine guidance, as articulated by a long list of leading figures.</p>
<p>Moreover, evangelical Christianity is a major popular force in the U.S.  Further toward the extremes, End Times evangelical Christianity also has enormous popular outreach, invigorated by the establishment of Israel in 1948, revitalized even more by the conquest of the rest of Palestine in 1967 &#8212; all signs that End Times and the Second Coming are approaching.</p>
<p>These forces have become particularly significant since the Reagan years, as the Republicans have abandoned the pretense of being a political party in the traditional sense, while devoting themselves in virtual lockstep uniformity to servicing a tiny percentage of the super-rich and the corporate sector.  However, the small constituency that is primarily served by the reconstructed party cannot provide votes, so they have to turn elsewhere.</p>
<p>The only choice is to mobilize tendencies that have always been present, though rarely as an organized political force: primarily nativists trembling in fear and hatred, and religious elements that are extremists by international standards but not in the U.S.  One outcome is reverence for alleged Biblical prophecies, hence not only support for Israel and its conquests and expansion, but passionate love for Israel, another core part of the catechism that must be intoned by Republican candidates &#8212; with Democrats, again, not too far behind.</p>
<p>These factors aside, it should not be forgotten that the “Anglosphere” &#8212; Britain and its offshoots &#8212; consists of settler-colonial societies, which rose on the ashes of indigenous populations, suppressed or virtually exterminated.  Past practices must have been basically correct, in the U.S. case even ordained by Divine Providence.  Accordingly there is often an intuitive sympathy for the children of Israel when they follow a similar course.  But primarily, geostrategic and economic interests prevail, and policy is not graven in stone.</p>
<p><strong>The Iranian “Threat” and the Nuclear Issue</strong></p>
<p>Let us turn finally to the third of the leading issues addressed in the establishment journals cited earlier, the “threat of Iran.” Among elites and the political class this is generally taken to be the primary threat to world order &#8212; though not among populations.  In Europe, polls show that Israel is regarded as the leading threat to peace.  In the MENA countries, that status is shared with the U.S., to the extent that in Egypt, on the eve of the Tahrir Square uprising, 80% felt that the region would be more secure if Iran had nuclear weapons.  The same polls found that only 10% regard Iran as a threat &#8212; unlike the ruling dictators, who have their own concerns.</p>
<p>In the United States, before the massive propaganda campaigns of the past few years, a majority of the population agreed with most of the world that, as a signatory of the Non-Proliferation Treaty, Iran has a right to carry out uranium enrichment.  And even today, a large majority favors peaceful means for dealing with Iran.  There is even strong opposition to military engagement if Iran and Israel are at war.<strong> </strong> Only a quarter regard Iran as an important concern for the U.S. altogether.  But it is not unusual for there to be a gap, often a chasm, dividing public opinion and policy.</p>
<p>Why exactly is Iran regarded as such a colossal threat? The question is rarely discussed, but it is not hard to find a serious answer &#8212; though not, as usual, in the fevered pronouncements.  The most authoritative answer is provided by the Pentagon and the intelligence services in their regular reports to Congress on global security.  They report that Iran does not pose a military threat.  Its military spending is very low even by the standards of the region, <a href="http://www.commondreams.org/view/view/2012/02/04-0" rel="nofollow" target="_blank">minuscule</a> of course in comparison with the U.S.</p>
<p>Iran has little capacity to deploy force.  Its strategic doctrines are defensive, designed to deter invasion long enough for diplomacy to set it.  If Iran is developing nuclear weapons capability, they report, that would be part of its deterrence strategy.  No serious analyst believes that the ruling clerics are eager to see their country and possessions vaporized, the immediate consequence of their coming even close to initiating a nuclear war.  And it is hardly necessary to spell out <a href="http://www.tomdispatch.com/post/175495/tomgram%3A_engelhardt%2C_iran_through_the_looking_glass/" rel="nofollow" target="_blank">the reasons why</a> any Iranian leadership would be concerned with deterrence, under existing circumstances.</p>
<p>The regime is doubtless a serious threat to much of its own population &#8212; and regrettably, is hardly unique on that score.  But the primary threat to the U.S. and Israel is that Iran might deter their free exercise of violence.  A further threat is that the Iranians clearly seek to extend their influence to neighboring Iraq and Afghanistan, and beyond as well.  Those “illegitimate” acts are called “destabilizing” (or worse).  In contrast, forceful imposition of U.S. influence halfway around the world contributes to “stability” and order, in accord with traditional doctrine about <a href="http://www.tomdispatch.com/archive/175382/noam_chomsky_who_owns_the_world" rel="nofollow" target="_blank">who owns the world</a>.</p>
<p>It makes very good sense to try to prevent Iran from joining the nuclear weapons states, including the three that have refused to sign the Non-Proliferation Treaty &#8212; Israel, India, and <a href="http://www.nytimes.com/1998/06/01/world/nuclear-anxiety-the-know-how-us-and-china-helped-pakistan-build-its-bomb.html" rel="nofollow" target="_blank">Pakistan</a>, all of which have been assisted in developing nuclear weapons by the U.S., and are still being assisted by them.  It is not impossible to approach that goal by peaceful diplomatic means.  One approach, which enjoys overwhelming international support, is to undertake meaningful steps towards establishing a nuclear weapons-free zone in the Middle East, including Iran and Israel (and applying as well to U.S. forces deployed there), better still extending to South Asia.</p>
<p>Support for such efforts is so strong that the Obama administration has been compelled to formally agree, but with reservations: crucially, that Israel’s nuclear program must not be placed under the auspices of the International Atomic Energy Association, and that no state (meaning the U.S.) should be required to release information about “Israeli nuclear facilities and activities, including information pertaining to previous nuclear transfers to Israel.” Obama also accepts Israel’s position that any such proposal must be conditional on a comprehensive peace settlement, which the U.S. and Israel can continue to delay indefinitely.</p>
<p>This survey comes nowhere near being exhaustive, needless to say. Among major topics not addressed is the <a href="http://www.tomdispatch.com/blog/175476/tomgram%3A_michael_klare,_a_new_cold_war_in_asia/" rel="nofollow" target="_blank">shift</a> of U.S. military policy towards the Asia-Pacific region, with new additions to the huge military base system underway right now, in <a href="http://ipsnews.net/news.asp?idnews=105799" rel="nofollow" target="_blank">Jeju Island</a> off South Korea and <a href="http://www.smh.com.au/national/obama-to-send-marines-to-darwin-20111116-1njd7.html" rel="nofollow" target="_blank">Northwest Australia</a>, all elements of the policy of “containment of China.” Closely related is the issue of <a href="http://www.tomdispatch.com/blog/175214/tomgram:_john_feffer,_can_japan_say_no_to_washington/" rel="nofollow" target="_blank">U.S. bases in Okinawa</a>, bitterly opposed by the population for many years, and a continual crisis in U.S.-Tokyo-Okinawa relations.</p>
<p>Revealing how little fundamental assumptions have changed, U.S. strategic analysts describe the result of China’s military programs as a “classic &#8216;security dilemma,&#8217; whereby military programs and national strategies deemed defensive by their planners are viewed as threatening by the other side,” writes Paul Godwin of the Foreign Policy Research Institute.  The security dilemma arises over control of the seas off China’s coasts.  The U.S. regards its policies of controlling these waters as “defensive,” while China regards them as threatening; correspondingly, China regards its actions in nearby areas as “defensive” while the U.S. regards them as threatening.   No such debate is even imaginable concerning U.S. coastal waters.  This “classic security dilemma” makes sense, again, on the assumption that the U.S. has a right to control most of the world, and that U.S. security requires something approaching absolute global control.</p>
<p>While the principles of imperial domination have undergone little change, the capacity to implement them has markedly declined as power has become more broadly distributed in a diversifying world.  Consequences are many.  It is, however, very important to bear in mind that &#8212; unfortunately &#8212; none lifts the two dark clouds that hover over all consideration of global order: nuclear war and environmental catastrophe, both literally threatening the decent survival of the species.</p>
<p>Quite the contrary. Both threats are ominous, and increasing.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Noam Chomsky is Institute Professor emeritus in the MIT Department of Linguistics and Philosophy. He is the author of numerous best-selling political works. His latest books are </em><a href="http://www.amazon.com/dp/0872865371/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20" target="_blank">Making the Future: Occupations, Intervention, Empire, and Resistance</a><em>,</em> <a href="http://www.amazon.com/dp/1595581898/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20" target="_blank">The Essential Chomsky</a> <em>(edited by Anthony Arnove), a collection of his writings on politics and on language from the 1950s to the present, </em><a href="http://www.amazon.com/dp/1608460975/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20" target="_blank">Gaza in Crisis</a><em>, with Ilan Pappé, and </em><a href="http://www.amazon.com/dp/1931859965/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20" target="_blank">Hopes and Prospects</a><em>, also available as an </em><a href="http://www.amazon.com/dp/1931859973/ref=nosim/?tag=tomdispatch-20" target="_blank"><em>audiobook</em></a><em>. To listen to Timothy MacBain’s latest Tomcast audio interview in which Chomsky offers an anatomy of American defeats in the Greater Middle East, click <a href="http://tomdispatch.blogspot.com/2012/02/america-in-decline.html" target="_blank">here</a>, or download it to your iPod <a href="http://click.linksynergy.com/fs-bin/click?id=j0SS4Al/iVI&amp;amp;subid=&amp;amp;offerid=146261.1&amp;amp;type=10&amp;amp;tmpid=5573&amp;amp;RD_PARM1=http%3A%2F%2Fitunes.apple.com%2Fus%2Fpodcast%2Ftomcast-from-tomdispatch-com%2Fid357095817" target="_blank">here</a>.</em></p>
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		<title>Argentina: Por nuestra libertad y la de todos y todas</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Nov 2011 20:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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Como cada año nuevamente seremos miles quienes nos movilizaremos en la XXº Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Travesti, Transexual, Bisexual, donde los reclamos centrales son la aprobación de la Ley de Identidad de Género y el reconocimiento de nuestros hijos e [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>XX Marcha del Orgullo LGTB: Sábado 5/11 De Plaza de Mayo a Congreso / 18hr.</em></strong></p>
<p>Como cada año nuevamente seremos miles quienes nos movilizaremos en la XXº Marcha del Orgullo Lésbico, Gay, Travesti, Transexual, Bisexual, donde los reclamos centrales son la aprobación de la Ley de Identidad de Género y el reconocimiento de nuestros hijos e hijas.</p>
<p>Con nuestra lucha conquistamos la igualdad frente al derecho civil del matrimonio, cuando el kirchnerismo, luego de no dar quórum en dos oportunidades para el tratamiento de la ley, dio “libertad de conciencia” a su bloque, haciendo que el proyecto fuera aprobado tras largas horas de debate, por una exigua diferencia de tres votos.<span id="more-30498"></span><br />
<img class="aligncenter size-full wp-image-30499" title="lgbt buenos aires" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/11/lgbt-buenos-aires.jpg" alt="" width="500" height="333" /></p>
<p>Sin embargo, aunque logramos derrotar a la reaccionaria Iglesia Católica y los sectores fundamentalistas y derechistas homofóbicos, aunque logramos una importante conquista simbólica y cultural con este paso, la realidad que vivimos la mayoría de las personas LGTB dista mucho de la fiesta: las travestis la Moma, de La Plata y Cecilia, de Santiago del Estero, fueron asesinadas recientemente, como centenares de compañeras trans que encuentran en la prostitución la única forma de subsistencia y mueren asesinadas en la calle, muchas veces por la policía y otras fuerzas represivas del Estado, como Julieta Torres. Tampoco la vida es una fiesta para miles de adolescentes y jóvenes que deben construir su identidad LGTB bajo la mirada acusatoria de las instituciones de la familia y la educación, que promueven la agresión y la discriminación, llegando al asesinato –como el de la joven lesbiana Pepa Gaitán de Córdoba- o al suicidio –como el del adolescente Carlos Agüero de La Rioja.</p>
<p>Si no hay “derechos civiles” que impidan esta violencia heterosexista, es porque la misma se sostiene en un sistema basado en la violencia institucionalizada y monopolizada por el Estado, al servicio de mantener el orden existente: los despidos en los supermercados COTO y en Vital de jóvenes trabajadores homosexuales son la muestra más elocuente de que la “diversidad” no es celebrada allí donde reinan la explotación, la precarización laboral, la prepotencia patronal y la complicidad de la burocracia sindical con los empresarios.</p>
<p>Muchas compañeras y compañeros LGTB depositaron expectativas en que el gobierno, que el año próximo contará con <em>quórum</em> propio en el Congreso, aprobará sin dilaciones la Ley de Identidad de Género. La misma expectativa tuvieron muchas compañeras en la aprobación del proyecto de legalización del aborto impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto y, sin embargo, el pasado 1º de noviembre vimos cómo actuó el kirchnerismo: salvo la diputada Diana Conti, todos los diputados K acataron la orden presidencial de no aparecer por la Comisión de Legislación Penal que trataba el asunto. Afuera, mientras tanto, las compañeras feministas y la izquierda eran las únicas que se movilizaban enfrentando a las huestes fundamentalistas y los fachos de Biondini, Cecilia Pando y carapintadas. Ni una sola agrupación kirchnerista asomó por el barrio de Congreso&#8230; ni La Cámpora, ni el Movimiento Evita, ni Putos Peronistas, ni Diversia&#8230;Difícilmente el derecho al aborto pueda salir del Congreso, donde la mayoría de los diputados del FPV están en contra o acatan la orden de Cristina, que es una ferviente opositora, si no es por la lucha y la movilización de miles de mujeres que desde hace varias décadas reclaman el derecho al aborto.</p>
<p>Por eso, el único camino para conquistar también la ley de identidad de género y todos nuestros derechos, es el de la lucha, la organización y la movilización de un poderoso movimiento LGTB independiente del Estado y sus instituciones. Por esta perspectiva, la Juventud del PTS te invita a marchar con estas banderas el próximo sábado 5 de noviembre.</p>
<p><strong> &#8211; ¡Ley de Identidad de Género Ya! ¡Basta de violencia heterosexista!</strong></p>
<p><strong></strong><strong></strong><strong>- ¡Fuera la Iglesia de nuestras escuelas, de nuestras vidas y de nuestras camas! Basta de subsidios a la Iglesia. Por la separación de la Iglesia del Estado.</strong></p>
<p><strong></strong><strong></strong><strong>- Por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Por el derecho al aborto libre, seguro y gratuito. </strong><br />
<strong> Una verdadera Igualdad</strong></p>
<p>Bajo el régimen capitalista, las personas que no “encuadramos” en la norma heterosexista somos condenadas a la marginación, la discriminación y la violencia. Las instituciones de la familia, la escuela, la Iglesia y los propios medios de comunicación se encargan de transmitir estos valores heterosexistas que, en los grados más extremos, se transforman en violencia asesina.</p>
<p>Sin embargo, mientras ésta es una realidad para millones de personas lesbianas, gays, transexuales y travestis, el capitalismo ofrece otra alternativa para pocos y pocas que pueden ingresar en el circuito del consumo. Nuestra sexualidad se ha convertido en un millonario negocio para empresas de turismo, cadenas hoteleras y boliches&#8230; un nuevo “mercado rosa” que tolera la diversidad de la cual nutre sus bolsillos.</p>
<p>No son dos aspectos contrapuestos, sino la esencia del capitalismo: miles de personas marginadas, que probablemente acaben sus vidas por enfermedades contagiosas, por prácticas quirúrgicas clandestinas, golpeadas y asesinadas brutalmente no tienen otra alternativa que la de convertirse en esclavos de esta monumental industria del sexo, las redes de trata y prostitución, el “turismo sexual”, etc.</p>
<p>La lucha por una nueva manera de vivir nuestra sexualidad, liberada de todas las cadenas de la explotación y la opresión, empieza por destruir esas cadenas para construir una sociedad que no esté regida por el orden reaccionario ni la anarquía del mercado, donde verdaderamente alcancemos la emancipación de la humanidad.</p>
<p>Esa lucha no es por nuestro deseo y nuestra libertad individual, es una lucha colectiva contra este sistema capitalista, patriarcal y heterosexista. La juventud del PTS se pone de pie junto a todas y todos los explotados, para lanzar este grito de guerra contra el sistema capitalista que nos oprime. Te invitamos a militar con nosotras y nosotros, por esta perspectiva.</p>
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		<title>Michael Albert &#8211; La Economía Participativa / PARECON</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Oct 2011 13:11:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[diversidad]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
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		<title>A Brief Analysis from a Wall Street Occupier</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 20:37:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Writing for Ourselves
The occupation of Wall Street is now in its third week. Thousands of people have worked and fought for it, have given it their time, their bodies, their ideas, their blood. People have used their bodies as shields, sent letters of solidarity, marched, slept out, donated, tweeted, and more. There are thousands more [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Writing for Ourselves</strong></p>
<p>The occupation of Wall Street is now in its third week. Thousands of people have worked and fought for it, have given it their time, their bodies, their ideas, their blood. People have used their bodies as shields, sent letters of solidarity, marched, slept out, donated, tweeted, and more. There are thousands more still who have not been with us, whether because of geographical reasons or because they are busy struggling elsewhere.</p>
<p>I have been involved, in some way, with the occupation on Wall Street since the first planning meeting a number of months ago, and I have been out there almost every day since the occupation actually began, though mostly keeping quiet and working on the sidelines – often critically. I have participated in assemblies and working groups, done outreach to community organizations, pushed demands, been to dozens of meetings, gone hoarse from chanting about the banks, been bruised by metal police batons while marching for Troy Davis, and had about a million incredible conversations – at the occupation at Liberty Plaza itself, in other political contexts around New York, and even in jail with the 87 friends I made during the mass arrests of September 24th. I am not an authority, and others have struggled and sacrificed much more than I, but I have learned a lot; enough, I think, to begin sharing some of it.<span id="more-29986"></span></p>
<p>The struggle is still very much underway; those of us who can, who have that privilege, should be out in the streets, so now might not be the time for the most thorough analysis. It is, however, important for occupiers to be writing in our own words – to reach out to the many around the world who want to be a part of this in some way, to offer our own analyses (infinitely more powerful than those provided by pundits from far away), and to counter the media black-out we are experiencing. Though the press is now somewhat intrigued by us, and alarmed by police brutality, it still has very little to say about the actual content and processes of this occupation: the spontaneous working groups that emerge to deal with any issue that comes up, the remarkable de-centralization, the actions we have carried out in solidarity with labor struggles around the city, the public education taking place at the occupation, or the incredible display of direct democracy practiced in the camp.</p>
<p>Maybe it’s because they don’t care, or maybe it’s because we are a threat to their sponsors (and we are). But, honestly, maybe it is because we speak a new language, one we have to translate it for them.</p>
<p><strong>What We Have Already Won</strong></p>
<p>I have to admit, I was skeptical. I saw too many young white college kids and not enough grassroots organizers from New York, not enough of those communities hardest hit by neoliberalism and austerity. I was pushed away by some of the cultural norms being adopted and found myself at odds with the lack of demands, not to mention the sometimes over-emphasis on process. Having helped organize Bloombergville (a two-week occupation against the budget cuts in NYC) only a few months earlier, I found it hard to believe this would be significantly larger or be able to mobilize the kind of mass support it needed in order to make an impact. I didn’t see how this would aid in the overarching aim of building a movement, beyond a single uprising. But I was wrong about some of those assumptions, and – though we are still far from being a huge, unified movement with clear goals, led by the most oppressed layers of society, with the capacity for long-term struggle – things have steadily improved.</p>
<p>First of all, the occupation has lasted more than two weeks and it’s growing every day. Many tens of thousands of people have participated in this occupation in some way or another – from the thousands who have slept out or marched or stopped by, to the thousands of pizzas ordered for us, the thousands of dollars sent our way, and the thousands watching the livestream and emailing and calling and tweeting. Add this to occupations being planned in something like 70 cities in the US alone, not to mention those happening in other countries (both those in solidarity with us, and those that were our inspiration). Labor, student, and community groups from around the city are joining, and they bring with them serious organizers and community members from the most oppressed and marginalized communities in New York. They also bring their own concrete demands, which are easy to support because they are obvious, as they have always been.</p>
<p>Next, we have taken steps to define ourselves, to write documents to that effect, and to move toward a collective consciousness that is bold and uncompromising. Those documents that define us take forever to write, because we all participate in their writing (yes, it’s a bit of a drag, but revolutions aren’t so easy when we are fighting for the type of liberation that demands self-management). Now, to be clear, I have always been a strong proponent of clear demands – because they help define our struggle, point the way to actions we want to take, give us tools for measurement, communicate with people outside of the occupation, and represent those busy struggling elsewhere. However, I do want to point out that we have been able to continue to grow and bring new communities in despite a lack of demands, and that those people and groups will bring their own. I also think our demands really aren’t as mysterious as some people are letting on; I think our critics are playing dumb. Let’s cut the crap. We wouldn’t be on Wall Street if we didn’t already have an implicitly unifying message: We hold the banks, the millionaires, and the political elite they control, responsible for the exploitation and oppression we face – from capitalism, racism and authoritarianism to imperialism, patriarchy, and environmental degradation. We have a diversity of grievances, complaints, demands, principles, and visions, but it is clear that we have planted ourselves in the financial capital of the world because we see it as one of the most deeply entrenched roots of the various systems of oppression we face every day.  Come on. The clue is in the title: Occupy <em>Wall Street</em>.</p>
<p>Every day, the occupiers see themselves more and more connected to a movement – a movement around the country and the world, but also a movement through time, stretching from the giants who came before us to the future giants we will be. Every day more people from different communities join, and in their attempt to represent themselves, they bring their people, their demands, their languages, their struggles. Every day more grassroots organizations – struggling around housing or healthcare, for adjunct professors or postal workers – join the fight, bringing with them the clear message that this movement must be grounded in the hard organizing work that took place before this occupation and will continue after it. This deepening of consciousness and realization of the connection between the different struggles we wage will be among the most important things to come out of this.</p>
<p>We have already taken back some space – space for new forms of democratic participation, for the type of initiative and creativity discouraged by the status quo, for autonomy within solidarity, for experiments of self-management and equity and solidarity, for a type of rebellion that rejects permits, pens and sidewalks, one that demands streets and bridges instead – someday also buildings and governments. It will be hard, I hope, for us to go back to the pens in the future, having tasted what it’s like to stand among thousands in the pouring rain on the Brooklyn Bridge, and that’s quite a liberating step forward.</p>
<p>These are enormous victories not only in the consciousness of a new generation of fighters, but also in the creation of a new narrative – one that refuses to accept the myth that Americans don’t struggle, that we can be bought off with TVs and iphones, that things really aren’t so bad and we’re willing to let injustice happen because we get a bigger piece of the bounty our military and capitalists extract from others. No, we are rewriting the story, telling it ourselves, tweeting and tagging it, filming and singing it, writing it with our arrests and the bruises we get from the terrified and bewildered police who will eventually have to either join us or get the hell out of the way. And the story will be an important force not only in this struggle, but in the many to come. We will tell the story while we are at work and school, on the picket lines, in marches, at our next occupations and sit-ins, in jail when the bosses get frightened enough to tell their henchmen to arrest us in the hundreds as they did on October 1st, and the story will help us remember and imagine our boundless potential while we fight on.</p>
<p><strong>Battles to Come</strong></p>
<p>Occupations are an incredibly important mode of resistance, an expression of a dual power strategy. On one hand, they give us the space and time with which to create an alternative, to practice, to learn, to create new relations, to become better revolutionaries, and to experience community. At the same time, they serve as a base camp from which to wage a struggle against the institutions that oppress us, to knock down the oppressors, to protect that alternative, to liberate more space. Both are important. And yes, we face challenges in each realm.</p>
<p>Internally, we have to make sure we are modifying our structures to meet the needs of the people participating in them as we change and grow. We have to make sure that the de-centralization we are fostering actually empowers those who aren’t already conditioned by this society to speak a lot and lead and give directions. We have to find and create a new and diverse ways for people to participate, especially those too busy or too threatened by the daily brutalities they already face to be able to join us in occupations or marches. We have to continue to work to formulate a message together – not only because it will attract and represent others or clarify our multitude of voices for the outside world, but also because the process will be educational for us and it will ground us in the real struggles we have inherited from being part of a movement together. Above all, perhaps, we must continue to educate ourselves and each other – about everything from the systems of oppression we face, to the history of various peoples and struggles, to strategies for winning and practical skills to carry them out.</p>
<p>And perhaps even more important than learning about the ways we are kept down, is learning and exploring the world we might want instead, one without capitalism, racism, patriarchy, and authoritarianism – an economic, political, and social model that is solidaristic, equitable, self-managing, ecologically sustainable, liberating, intimate, warm, and creative. We have to spend some of this precious time developing the values of the society we are fighting for, so that we can imagine the institutions we will need to build in order to live them out. We have to do this because that’s what it will take to defeat the age-old mantra that there is no alternative; we have to do it because imagining that alternative will give us hope and strength to struggle, because it will define the different ways we can fight and the different institutions we need to build for ourselves now, because it will give us the foundation on which to build a movement beyond one or even a hundred occupations. We must do it because dreaming is part of what gives us the strength to actually create those institutions we want to live in, as we fight to knock the rotten ones down.</p>
<p>Externally, then, it is simple. We have to draw clear lines from the oppression heaped on this society to the agents responsible for it. If Chase bank is foreclosing on homes, we need to foreclose on Chase Bank. If the city government is cutting schools and homeless shelters, we need to shut it down. They want quiet streets, un-interrupted work-days, pristine bank branches, functional government institutions, productive workplaces, docile schools, and lines of unflinching shoppers. They want business as usual, and that’s what we have to take from them. Liberty Plaza is not the struggle; it is the home for the creation of the alternative, and the staging ground for the fight that takes us out into the streets, to make business as usual truly untenable.</p>
<p>We win when we build diverse movements led by the most oppressed people in society, capable of proposing an alternative, laying the seeds for it, and taking the power necessary to transform it from the alternative to the norm. We win when we raise social costs to the point that those hopeless few elites find themselves left with no carrots to wave before us and no sticks big enough to do us any harm. We win when we show no signs of weakening, when we refuse to go home. We win when the movement grows and grows and grows with no sign of letting up. We win when losing is not an option, when winning is the only way to really be human.</p>
<div id="attachment_29999" class="wp-caption aligncenter" style="width: 575px"><img class="size-large wp-image-29999" title="Matt-Huynh-Occupy-Wall-St-Every-Placard-web-Black" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/10/Matt-Huynh-Occupy-Wall-St-Every-Placard-web-Black-565x400.jpg" alt="" width="565" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Art: Matt Huynh)</p></div>
<p><strong><em>Part II: More Reflections from a Wall Street Occupier</em></strong></p>
<p><strong>The Movement Is Growing</strong></p>
<p>This time it was even harder to break away to write.</p>
<p>Liberty Plaza is teeming with people gathering for assemblies, talking politics, or meeting in work teams. 300 occupiers are listening intently to a lecture on participatory economics, while others are posing for pictures with the enormous golden made and donated by local interfaith leaders. There are people passing by on their way to work, travelers getting off tour buses to take pictures, students from local high schools being toured around. There are people from the Bronx and Bed-Stuy, Minneapolis and Madrid. There are drag queens networking with transit workers, Rabbis leading a thousand people through a Yom Kippur ceremony, and members of the People of Color Caucus planning to “Occupy the Hood.” People are doing yoga, teaching composting techniques, cleaning the square, and livestreaming the occupation to its million viewers worldwide. Some even manage to steal a few hours of sleep amidst all the commotion.</p>
<p>Last night, while on the phone with a journalist (who wouldn’t have returned our phone calls two weeks ago but is now begging us to say something, anything), I stumbled upon an impromptu demonstration at the famed Charging Bull. This was only blocks away from a pop-up Occupy Wall Street art exhibition, which happened to be across the street from a towering financial building newly donned with a banner reading – “Banks got bailed out, we got sold out.” Downtown Manhattan is an occupied zone, a bustling revolutionary city-center. People are taking the struggle on the road, expanding it, pushing it forward. We are making the movement part of our lives, and our lives part of the movement.</p>
<p>Over 100 cities in the US have active occupations right now, with more than 1,300 cities hosting formal meetings to plan for them. At the rate of change in this movement today, by the time this piece gets edited and published in a day, the numbers will be higher. Hundreds of cities around the country and the world will be carrying out actions in unison on October 15th. Unions and community organizations have joined the fight, and national organizations are trying to decide how to best join the movement without thwarting or co-opting it (which frankly, they couldn’t do, even if they tried). The pundits are conjecturing their heads off, while politicians of all stripes scuttle about, trying to figure out just how to try to use us. And yes, they are talking about us in Congress and in the White house, even sending their messengers to the occupation itself.</p>
<p>They would be fools not to. We are winning.</p>
<p><strong>We Are Winning</strong></p>
<p>Every once in a while, in the course of some enormous struggle, those driven, tired, frazzled fighters have a moment or two to stop and think, to pick our heads up and look ahead. I had a moment like that a few days ago, and that’s when it hit me – like a blow to the head: We are winning. We are winning.</p>
<p>Sure, we haven’t captured government institutions, haven’t smashed the banks and the classes that control them, haven’t even won concrete reforms or come up with solid institutions to protect our gains. We aren’t even close to finishing the fight or creating the world we wish to live in. But – alongside revolutionaries around the world – we have helped to unlock the hidden and slumbering potential of millions of people, ready to believe again that there is an alternative. We have reignited hope in the possibility of a free society, punctured a small hole in the hegemony of cynicism, liberated some space in our hearts and our minds to gather the strength to fight and to dream. What was inconceivable just a month ago is now so very real.</p>
<p>And then the second part of the thought hit me: If we are winning, then what do we want?</p>
<p><strong>What Do We Want?</strong></p>
<p>The media and politicians call us muddle-headed, and confused. They claim we have no demands or purpose. Well, let’s set the record straight. It’s not that we don’t have demands; it’s that we speak them in a different language. We speak them with our struggle. Our movement is made up of people fighting for jobs, for schools, for debt relief, equitable housing, and healthcare. We are resisting ecological destruction, imperialism, racism, patriarchy, and capitalism. We are doing it all in a way that is participatory, democratic, fierce, and unwavering. There is nothing very vague about that.</p>
<p>But we do not stop there. That, perhaps, is what sets us apart from those who wish to use our tremendous and growing power for small gains or modest reforms. We want more. We want it all. We want a political and economic system that we all actually control together, one that is equitable and humane, one that allows for people to self-manage but act in solidarity, one that is participatory and democratic to its core. We want a world where people have the right to their own identities, communities, and cultures, and the freedom from oppression and constraint. We want a world with institutions that take care of our youth, our elderly, and our families in ways that are nurturing, liberating, and consensual. We want a world in which community is not a hamper on individual freedom, but rather an expression of its fullest potential.</p>
<p>If that’s not a clear enough statement of demands for you, <em>CNN</em>, I don’t know what to tell you. And you know what? We’re only getting warmed up.</p>
<p>As we keep fighting, we will continue to ask ourselves difficult questions. What world do we envision? What values do we want to live by? What institutions do we need in order to live those values? What structures will we build to protect what we’ve won and create a platform for continued struggle? What will we win for ourselves, and what will we win for generations to come? How will we fight these enormous battles in a way that is both effective and reflective of the new world we are ushering in?</p>
<p><strong>October 15th and Beyond</strong></p>
<p>Make no mistake about it, we are not aimless; we simply speak a different language – a language of mutual respect, participation, self-management, and action. We make our demands in this language that screams that we are here for the long-run, that our goal is not merely reform, that our vision is deep and radical, that we will not be bought off or co-opted, and that we are prepared to struggle in order to win not only those gains we can pronounce now but also those we can’t even fully articulate yet. We claim our space through actions that shout that we are here to stay, that this movement isn’t going home, that we are winning already, and that there is no turning back. We build this movement through the firm and fearless declaration that another world is possible, and that anything less is unacceptable.</p>
<p>You will see our demands plastered on subway walls, scrawled on hanging banners, tweeted across oceans, marched on the shoulders of hundreds of thousands, shouted in unison from millions of streets, windows, and computers screens. You will see them all over the world, from post-industrial cities to the country-sides, from capitals to shanty-towns. You will see them expressed in the streets of New York City on October 15th, when we bring the battle straight to the banks – those shiny little storefronts of finance capital. You will see our demands when we descend on the fluorescent decadence of Times Square and re-decorate it with our humanity.</p>
<p>Yes, we speak a different language, a fearless and visionary one. We are shouting, with every ounce of passion and strength we can muster: Of course there is an alternative. It is us.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Yotam Marom is an organizer, educator, musician, and writer. He is a member of the <a href="http://www.afreesociety.org/" target="_blank">Organization for a Free Society</a>, and can be reached at Yotam.marom@gmail.com.</em></p>
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