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	<title>Amauta &#187; rebelión</title>
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	<description>La Revista Independiente de Costa Rica</description>
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		<title>En el 2012: más ruido en las aulas por favor!</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Feb 2012 21:23:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Rodríguez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Principal]]></category>
		<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[rebelión]]></category>

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		<description><![CDATA[
		
		Al que no tiene luz propia lo deslumbran los faroles&#8230; Una y otra vez nos repetía su refrán el maestro de música cuando nos encontraba imitando como loras al cantante de moda, carentes de imaginación para inventar una melodía nueva en su clase. El que no tiene luz propia&#8230; en la clase de música era [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/02/athena.jpg" width="240" />
		</p><p>Al que no tiene luz propia lo deslumbran los faroles&#8230; Una y otra vez nos repetía su refrán el maestro de música cuando nos encontraba imitando como loras al cantante de moda, carentes de imaginación para inventar una melodía nueva en su clase. El que no tiene luz propia&#8230; en la clase de música era el que no hace nada, el que siempre obedece sin cuestionar, el que ni se siente en el aula, el que no opina ni toma partido, el que no se opone nunca ni se arriesga, el que saca buenas notas y seguramente lleva cien en conducta&#8230; ¿A caso no es ese el alumno perfecto para muchos profesores, para muchos padres y madres? En cambio, frecuentemente se castiga y sataniza al rebelde, al que piensa diferente, al que cuestiona, no está de acuerdo, al respondón y parlanchín, al que hace ruido&#8230; al que tiene luz propia.<br />
Pero ese “rebelde”, el hoyo de queque como dicen popularmente, ese que brilla con una luz particular, ¿será realmente digno de ser castigado y expulsado de la clase de sociales o de español?<span id="more-32074"></span></p>
<p>En el recuento etimológico realizado por Julia Kristeva, la palabra rebeldía nos orienta en primera instancia al movimiento, específicamente a un movimiento circular a partir del verbo latín volvere “curva” “entorno” “vuelta” “retorno”(1).<br />
La rebeldía, entendida como un motor que moviliza conocimientos, o como un eje sobre el cual circulan los diversos aprendizajes, es un enfoque que va mucho más allá del típico concepto de rechazo a la autoridad. La rebeldía, vista como esa manifestación berrinchosa en contra de cualquier imagen autoritaria, ha generado en los sistemas educativos grandes lagunas y desviaciones en cuanto a lo que se puede o no considerar forma de aprendizaje. Los maestros suelen catalogar la rebeldía desde la simple oposición, olvidando que el mayor aprendizaje es aquel que se moviliza por los sentidos y la razón, muchas veces a través del cuestionamiento. Satanizar la rebeldía entre los estudiantes, propicia el temor a pensar distinto, y promueve el aletargamiento, coartando la formación de personas creativas y emprendedoras.</p>
<p>Sin embargo, como educadora sé que es difícil lidiar con la diversidad de reacciones y oposiciones que existen en un grupo de hasta veinticinco estudiantes. ¿Cómo propiciar en la cotidianeidad de la clase que cada estudiante valore su propia rebeldía como forma de aprendizaje? No puedo imaginar una receta para eso. Pero, desde mi experiencia en educación artística, he seleccionado tres palabras que considero indispensables en el buen ejercicio del currículum escolar: Creatividad, Problema y Colectivo.</p>
<p>La palabra creatividad me encanta porque es el elemento fundamental de todo el quehacer tanto artístico como educativo en general. Lleva en su interior la palabra CREAR. El término en latín “creo”, que significa producir y engendrar, significa también, nombrar. Además está relacionado con otro término en latín: “crepo” que significa resonar, hacer ruido, crujir o rechinar. Crear y hacer ruido, ligados etimológicamente nos dan una pista de la forma en que se puede manifestar la creatividad como herramienta potencial de aprendizaje. Podríamos decir que al crear se genera un crujir de algo que se rompe, como un cascarón que se abre. Para crear hay que romper con el cascarón de la obediencia ciega y creer que uno puede pensar las cosas desde otra perspectiva, incluso desde la rebeldía (movilizar el conocimiento). A partir de esta premisa, los maestros deberían propiciar el ruido en sus aulas.</p>
<p>Crear se parece también a crecer: los niños no paran de crecer porque están siempre creando. Inventar, jugar, imaginar, soñar despierto, combinar lo que a nadie se le ocurre: esto es lo que hacen siempre los niños. Los adultos tenemos un gran problema, hemos dejado de crecer para seguir patrones de conducta mercantilizados y automatizados. Pienso que la educación (en cualquier materia), en lugar de coartar la creatividad, debe potenciarla dejando a los estudiantes crecer a partir de crear (crujir, romper el cascarón).</p>
<p>En el caso de la palabra Problema, me gusta porque es lo que genera los conflictos y las crisis que nos llevan a madurar. Creo que es a partir de la solución exitosa de problemas que se logra avanzar hacia niveles superiores de competitividad. Todo trabajo creativo, o más bien, todo trabajo en general, está compuesto de problemas pequeños o grandes, que hay que solucionar sin ahogarse en un vaso de agua. Sólo así el artista puede terminar su obra: venciendo los obstáculos que ella le presenta en el proceso. Precisamente, la palabra problema y la palabra proceso parecen estar emparentadas: todo proceso implica la capacidad de irse sobreponiendo a los múltiples conflictos que conlleva conseguir un objetivo determinado.<br />
Las dos palabras anteriores tienen una hermosa combinación que es muy importante en los procesos educativos: es indispensable que los estudiantes aprendan a solucionar los problemas creativamente, es decir, sin miedo a romper patrones establecidos.</p>
<p>La palabra Colectiva es, por su parte, crucial. Entender que varias cabezas y varios corazones son mucho más poderosos que uno solo, es una noción difícil de asimilar, aunque parezca elemental. En efecto vivimos en una sociedad que fomenta el individualismo, el caudillismo y el éxito personal como valores primordiales del desempeño social. No se nos enseña a trabajar y pensar en equipo, sino a ser intolerantes con los que nos rodean. Pero hay algo que es irrefutable: la posibilidad de obtener éxito en cualquier proyecto se multiplica significativamente al abordarlo en colectivo. Para ello es indispensable entender la diversidad de las perspectivas humanas y aprender a comunicarse. Sólo la solidaridad como principio puede asegurar el éxito de los trabajos en colectivo.</p>
<p>Desde mi práctica he comprobado que fomentar el aprendizaje por proyectos les permite a los estudiantes un nivel de autogestión muy importante pues ellos mismos se evalúan. El hecho de que a manera de grupo, tomen las riendas de algún proyecto que vaya más allá del aula, les hace apropiarse de esa sensación de responsabilidad inevitable. Alcanzar el objetivo de manera integrada y estructurada, se convierte en una tarea mucho más sencilla cuando hay implicados elementos de importancia para ellos mismos.</p>
<p>Si tomamos y juntamos las tres palabras analizadas anteriormente podemos encontrar una fórmula muy sencilla para iniciar cualquier proyecto educativo, artístico o no: debemos propiciar el trabajo en colectivo para la solución de problemas con creatividad.</p>
<p>(1) Kristeva J. “Sentido y sin sentido de la rebeldía” 1999</p>
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		<title>Varias tesis sobre la &#8220;primavera árabe&#8221;</title>
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		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 17:07:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Arabes]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad social]]></category>
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		1. El gigantesco movimiento popular que está sacudiendo a la totalidad del mundo árabe desde sus primeros temblores iniciados en Túnez el 17 de diciembre de 2010 vino determinado por una larga y profunda acumulación de elementos explosivos: la falta de crecimiento económico, la inmensa tasa de desempleo (la media más alta de todas las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/04/tunisia-nidal-el-khairy.jpg" width="240" />
		</p><p>1. El gigantesco movimiento popular que está sacudiendo a la totalidad del mundo árabe desde sus primeros temblores iniciados en Túnez el 17 de diciembre de 2010 vino determinado por una larga y profunda acumulación de elementos explosivos: la falta de crecimiento económico, la inmensa tasa de desempleo (la media más alta de todas las regiones del mundo), la corrupción endémica generalizada, las descomunales desigualdades sociales, los gobiernos despóticos carentes de legitimidad democrática, el trato de súbditos serviles que recibían los ciudadanos, etc. La gran masa de gente que emprendió la acción por toda la región árabe es una amalgama que comprende un amplio abanico de capas y categorías sociales que se han visto afectadas en diverso grado por algunos factores del complejo de elementos determinantes. Sin embargo, la mayoría comparte una aspiración común a la democracia, relativa sobre todo a las libertades políticas, la celebración de elecciones libres y limpias y la redacción de una constitución democrática. Estos son los denominadores comunes que aglutinan a las masas implicadas en el levantamiento en todos los países árabes en los que se manifestó con vigor. (El hecho de que el único país donde esas mismas condiciones no alcanzan el grado máximo tenga todavía que hacer frente a un levantamiento masivo, el reino saudí, atestigua la intensidad del dominio y la opresión que se vive allí.)<span id="more-32050"></span></p>
<div id="attachment_25578" class="wp-caption alignleft" style="width: 422px"><img class="size-large wp-image-25578" title="tunisia nidal el khairy" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/04/tunisia-nidal-el-khairy-412x400.jpg" alt="" width="412" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Nidal El Khairy)</p></div>
<p>2. Algunos de los rasgos más imponentes del levantamiento en curso guardan relación directa con la revolución global de la información. La velocidad a la que se propagó la agitación por toda la región se ha atribuido con razón, sobre todo, a la televisión por satélite: un nuevo factor que ha imprimido a la unidad lingüística de la región un efecto mucho más poderoso, con lo que ha conferido más sustancia y un aire renovado al viejo concepto de «Revolución Árabe». Al trascender las fronteras de los estados e ignorar la censura estatal, esta nueva tecnología de la comunicación ha permitido que la población de la totalidad de la región árabo-hablante sigua el desarrollo de los acontecimientos en tiempo real, mientras se estaban desarrollando; en un principio, en Túnez y, luego, a mucha mayor escala y con un impacto mucho más sobrecogedor, en Egipto para, finalmente, abarcar a toda la región. La fuerza del ejemplo tunecino quedó magnificada por la nueva posibilidad de que millones de personas contemplaran el levantamiento mientras se desplegaba. La población de toda la región también participó «virtualmente» en el levantamiento egipcio; todos estaban en la plaza Tahir de El Cairo mediante las cámaras y los periodistas de los canales de televisión por satélite, tomando parte de las alegrías y las angustias de una gigantesca masa de gente reunida en el epicentro de la revolución egipcia. En los casos en que la represión impidió que las cámaras de televisión estuvieran presentes en las protestas, como en el caso de Siria, fueron sustituidas por infinidad de activistas que utilizaron los teléfonos móviles y Youtube para proyectar imágenes de la lucha y la represión en la esfera virtual mundial, desde la que a continuación se retransmitieron con rapidez por los satélites de televisión y se trasladaron al público en general.</p>
<p>3. La televisión por satélite y la comunicación global a través de Internet han permitido a los pueblos de la región árabe acceder y exponerse mucho más al crisol cultural mundial, además de a las realidades globales y sus narraciones. Para toda una nueva generación, la primera que se ha educado en esta era de la revolución de la información, la experiencia ha sido reveladora en extremo. La amplia brecha existente entre, por una parte, las aspiraciones y envidias creadas por esta ciudadanía virtual de la «aldea global» de cuento hecho realidad y, por otra, la amarga y repulsiva subordinación real a sociedades sin futuro aposentadas cómodamente en rasgos culturales medievales fue un factor determinante tremendamente poderoso para introducir en la acción a toda una capa social de jóvenes pertenecientes a un amplio espectro social, que abarca desde los sectores más pobres pero cultos hasta las clases medias-altas. Una vez más, en la historia del mundo, los jóvenes cultos (antiguos y actuales estudiantes) se colocan en la primera línea de la protesta social y política. Esta nueva capa de activismo utilizó de forma intensiva nuevas tecnologías de comunicación, en especial las «redes sociales». Facebook, en particular, les permitió conectarse con una facilidad y a una velocidad inimaginable tan solo hace una década.</p>
<p>4. Sin embargo, hay una paradoja extremadamente asombrosa que caracteriza a la «primavera árabe». Mientras que ha venido determinada en buena medida por la revolución cultural descrita más arriba, está eliminando de igual modo las compuertas que han venido conteniendo la expresión y la acción de fuerzas fundamentalistas religiosas: las fuerzas que han representado a las corrientes de oposición organizada abrumadoramente dominantes y a los principales vehículos disponibles para la expresión de la protesta en toda la zona durante las últimas tres décadas. De ahí que el paradójico resultado de un movimiento de emancipación mastodóntico diera paso a que las fuerzas de la represión social y cultural cosecharan la victoria electoral (la experiencia nos dirá muy pronto si será también represión política). Esta paradoja no es más que el resultado natural del hecho de las tapaderas de la olla a presión impuestas por los gobiernos despóticos y corruptos existentes en el mundo árabe han creado un entorno particularmente apropiado para que prospere esta forma de oposición y reducción cultural. La mayoría de los gobiernos de la región han utilizado extensamente la religión y las fuerzas religiosas para sofocar los residuos de las viejas izquierdas nacionalistas y comunistas, así como para impedir el ascenso de nuevas fuerzas de izquierda de la etapa posterior a 1967. En una época en la que las fuerzas políticas progresistas han perdido poco a poco sus fuentes de apoyo y financiación estatales, las fuerzas religiosas fundamentalistas estaban siendo financiadas y mantenidas en toda la región por tres Estados de la zona ricos en petróleo, que rivalizaban por entregarles dinero: el reino saudí, la República Islámica de Irán y el emirato de Qatar.</p>
<p>5. Para que cambie este paradójico estado de la cuestión será necesario que el mundo árabe atraviese una nueva experiencia histórica, durante la cual se deben desarrollar dos procesos simultáneos. Por una parte, las poblaciones de la zona tendrán que dar a las fuerzas religiosas una oportunidad de ejercer el poder y, por tanto, apreciar sus evidentes limitaciones, sobre todo el hecho de que carecen de toda respuesta programática a los profundos problemas sociales y económicos subyacentes al levantamiento árabe en su conjunto. Por otra, las nuevas fuerzas de emancipación social, política y cultural que han surgido poderosamente durante el levantamiento (después de asumir el liderazgo, encenderlo y dirigirlo) tendrán que forjar redes organizativas de lucha política capaces de constituir una alternativa verosímil a la actual reacción religiosa. Para ello, tendrán que ser lo bastante audaces para combatir el oscurantismo cultural de las fuerzas religiosas fundamentalistas, en lugar de acomodarse a ellas en la fútil creencia de que, así, podrían conseguir ganarse a sus partidarios.</p>
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		<title>#OccupyTogether: The Best Among Us</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Oct 2011 21:22:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[estado corporativo]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
		<category><![CDATA[rebelión]]></category>
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		<category><![CDATA[Wall Street]]></category>

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		<description><![CDATA[
		
		There are no excuses left. Either you join the revolt taking place on Wall Street and in the financial districts of other cities across the country or you stand on the wrong side of history. Either you obstruct, in the only form left to us, which is civil disobedience, the plundering by the criminal class [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/10/occupy-together.jpg" width="240" />
		</p><p>There are no excuses left. Either you join the revolt taking place on Wall Street and in the financial districts of other cities across the country or you stand on the wrong side of history. Either you obstruct, in the only form left to us, which is civil disobedience, the plundering by the criminal class on Wall Street and accelerated destruction of the ecosystem that sustains the human species, or become the passive enabler of a monstrous evil. Either you taste, feel and smell the intoxication of freedom and revolt or sink into the miasma of despair and apathy. Either you are a rebel or a slave.</p>
<p>To be declared innocent in a country where the rule of law means nothing, where we have undergone a corporate coup, where the poor and working men and women are reduced to joblessness and hunger, where war, financial speculation and internal surveillance are the only real business of the state, where even habeas corpus no longer exists, where you, as a citizen, are nothing more than a commodity to corporate systems of power, one to be used and discarded, is to be complicit in this radical evil. To stand on the sidelines and say “I am innocent” is to bear the mark of Cain; it is to do nothing to reach out and help the weak, the oppressed and the suffering, to save the planet. To be innocent in times like these is to be a criminal. Ask <a href="http://www.truthdig.com/report/item/this_hero_didnt_stand_a_chance_20110620/" rel="nofollow">Tim DeChristopher</a>. <span id="more-29741"></span></p>
<p><a href="http://www.occupytogether.org/" target="_blank"><img class="alignleft size-full wp-image-29742" title="occupy together" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/10/occupy-together.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a>Choose. But choose fast. The state and corporate forces are determined to crush this. They are not going to wait for you. They are terrified this will spread. They have their long phalanxes of police on motorcycles, their rows of white paddy wagons, their foot soldiers hunting for you on the streets with pepper spray and orange plastic nets. They have their metal barricades set up on every single street leading into the New York financial district, where the mandarins in Brooks Brothers suits use your money, money they stole from you, to gamble and speculate and gorge themselves while one in four children outside those barricades depend on food stamps to eat. Speculation in the 17th century was a crime. Speculators were hanged. Today they run the state and the financial markets. They disseminate the lies that pollute our airwaves. They know, even better than you, how pervasive the corruption and theft have become, how gamed the system is against you, how corporations have cemented into place a thin oligarchic class and an obsequious cadre of politicians, judges and journalists who live in their little gated Versailles while 6 million Americans are thrown out of their homes, a number soon to rise to 10 million, where a million people a year go bankrupt because they cannot pay their medical bills and 45,000 die from lack of proper care, where real joblessness is spiraling to over 20 percent, where the citizens, including students, spend lives toiling in debt peonage, working dead-end jobs, when they have jobs, a world devoid of hope, a world of masters and serfs.</p>
<p>The only word these corporations know is <em>more.</em> They are disemboweling every last social service program funded by the taxpayers, from education to Social Security, because they want that money themselves. Let the sick die. Let the poor go hungry. Let families be tossed in the street. Let the unemployed rot. Let children in the inner city or rural wastelands learn nothing and live in misery and fear. Let the students finish school with no jobs and no prospects of jobs. Let the prison system, the largest in the industrial world, expand to swallow up all potential dissenters. Let torture continue. Let teachers, police, firefighters, postal employees and social workers join the ranks of the unemployed. Let the roads, bridges, dams, levees, power grids, rail lines, subways, bus services, schools and libraries crumble or close. Let the rising temperatures of the planet, the freak weather patterns, the hurricanes, the droughts, the flooding, the tornadoes, the melting polar ice caps, the poisoned water systems, the polluted air increase until the species dies.</p>
<p>Who the hell cares? If the stocks of ExxonMobil or the coal industry or Goldman Sachs are high, life is good. Profit. Profit. Profit. That is what they chant behind those metal barricades. They have their fangs deep into your necks. If you do not shake them off very, very soon they will kill you. And they will kill the ecosystem, dooming your children and your children’s children. They are too stupid and too blind to see that they will perish with the rest of us. So either you rise up and supplant them, either you dismantle the corporate state, for a world of sanity, a world where we no longer kneel before the absurd idea that the demands of financial markets should govern human behavior, or we are frog-marched toward self-annihilation.</p>
<p>C<em>lick here to access <a title="OCCUPY TOGETHER" href="http://occupytogether.org/" rel="nofollow">OCCUPY TOGETHER</a>, a hub for all of the events springing up across the country in solidarity with Occupy Wall St.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La izquierda y la polémica sobre Libia: Internacionalismos de geometría variable</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Sep 2011 21:13:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
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		<description><![CDATA[
		
		Es difícil desde las categorías habituales de la izquierda (lucha de clases binaria, representación de la clase obrera por un partido, socialismo etc.) comprender las revoluciones árabes y los propios movimientos sociales que, bajo distintas formas, están produciéndose hoy en Europa, en España y en Grecia, pero también en Gran Bretaña. Unos movimientos sociales de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/02/libya-gaddafi.jpg" width="240" />
		</p><p>Es difícil desde las categorías habituales de la izquierda (lucha de clases binaria, representación de la clase obrera por un partido, socialismo etc.) comprender las revoluciones árabes y los propios movimientos sociales que, bajo distintas formas, están produciéndose hoy en Europa, en España y en Grecia, pero también en Gran Bretaña. Unos movimientos sociales de nuevo tipo que probablemente seguirán extendiéndose y que tienen muchos puntos en común con lo que ya pudimos presenciar en las diversas crisis políticas latinoamericanas: en el caracazo, el diciembre argentino, las luchas por el agua en Bolivia etc. Son luchas que, a pesar de la distancia geográfica y cultural y de los distintos discursos políticos en que se traducen responden a una misma situación: el dominio tendencialmente absoluto del capital financiarizado sobre las economías de los distintos países y las vidas de sus habitantes. No es de extrañar, por lo tanto, que los aparatos de propaganda del Imperio hayan hecho hasta ahora todo lo posible por ocultar las conexiones efectivas entre los distintos polos de una enorme marea de resistencias que amenaza al sistema capitalista en su conjunto. Más sorprendente y hasta lamentable es que estas conexiones hayan resultado indescifrables para un amplio sector de la izquierda latinoamericana y europea.<span id="more-29582"></span></p>
<div id="attachment_24580" class="wp-caption alignright" style="width: 241px"><img class="size-large wp-image-24580" title="libya gaddafi" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/02/libya-gaddafi-231x400.jpg" alt="" width="231" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Nidal El Khairy)</p></div>
<p>Del lado árabe, la relación entre los distintos procesos estuvo siempre bastante clara. Entre los puntos de referencia de muchos manifestantes tunecinos y egipcios estaban la revolución bolivariana de Venezuela o la revolución cubana: el paralelismo histórico era perceptible. Del lado latinoamericano, sin embargo, no se vieron, en general, estas revoluciones populares espontáneas y autoorganizadas con la misma simpatía. La reacción fue de desconfianza, cuando no de miedo, no fuera a ser que detrás de los dirigentes árabes derrocados estuvieran situados los gobernantes latinoamericanos de izquierda, en alguna lista secreta de los responsables de la CIA. La teoría de la conspiración pudo más que el análisis de las luchas de clases efectivas que se desarrollaban en Túnez, Egipto y un gran número de países árabes, así como en la propia Europa. La reacción defensiva, prevaleció sobre la percepción de una coyuntura revolucionaria, por otra parte evidente Si los déspotas iban cayendo uno tras otro y el proceso revolucionario se contagiaba como un reguero de pólvora, tenía que haber sido orquestado por algún poder oculto. A nadie se le pudo ocurrir que existe un espacio geopolítico y de civilización específicamente árabe, con estructuras y coyunturas sociales y políticas afines en el que el contagio es relativamente fácil. En el poco francófono Egipto, se podían ver carteles de &#8220;Mubarak, dégage&#8221; (Mubarak, lárgate) en buen francés de Túnez, <a href="http://www.feb17images.com/benghazi-rising">en el Bengasi liberado, una señora canta el himno nacional&#8230;tunecino</a> que honra a los mártires de la independencia. Hay una intertextualidad de las revoluciones árabes, como la hubo &#8211; y la hay- de las latinoamericanas. Sin embargo, para un sector de la izquierda acostumbrado por la guerra fría a pensar en términos de bloques, la improbable conspiración del imperio contra regímenes amigos e incluso vasallos como el de Ben Ali o el de Mubarak podía ser la antesala de un ataque contra los gobiernos revolucionarios de América Latina. Frente al bloque del Imperio, sólo cabía la desconfianza ante las nuevas revoluciones, tanto más cuando sus protagonistas no eran &#8220;obreros organizados y conscientes&#8221;, sino en gran medida trabajadores precarios, estudiantes y miembros de las clases medias urbanas depauperadas por la economía financiarizada a través del arma implacable de la deuda con su cohorte de liquidación de derechos sociales y de servicios públicos.</p>
<p>La teoría de la conspiración, sin embargo, pareció encontrar una confirmación cuando un sector importante del pueblo libio se alzó contra el déspota local y dirigente de una supuesta &#8220;revolución&#8221;. Esta fingida postura &#8220;revolucionaria&#8221; nunca impidió a Muammar el Gadafi matar comunistas y otros militantes de la oposición ni establecer pactos con personajes como Berlusconi y los dirigentes de la Unión Europea sobre &#8220;la gestión de las fronteras de la UE&#8221;, cuyo contenido real da escalofríos. Gadafi no mostró grandes reparos ante la invasión de Iraq, ni se negó nunca a ayudar a norteamericanos y británicos en su &#8220;guerra contra el terror&#8221;, haciendo que sus expertos servicios policiales sometieran a &#8220;minuciosos interrogatorios&#8221; a los prisioneros que les entregaban. Por no hablar de las medidas de política interior, como la entrega del petróleo libio a empresas occidentales. Nada, sino esta identificación con una revolución de pacotilla y el miedo a ser los siguientes en la lista, justifica la solidaridad que, desde el primer momento, el presidente Hugo Chávez manifestó hacia el tirano libio acosado por la insurrección de buena parte de su pueblo. Gadafi dio, sin embargo, al Imperio la oportunidad que le hacía falta para entrar en la región e intentar interferir en los procesos revolucionarios en curso: lo hizo reprimiendo con brutalidad a la población insurrecta y forzándola a defenderse por las armas, lo que nunca se había producido en las demás revoluciones árabes. Francia y en menor grado el Reino Unido aprovecharon esta oportunidad inesperada para recuperar ante los pueblos árabes algo de influencia, pues precisamente las revoluciones de Túnez y de Egipto habían derribado a sus protegidos en la zona. Para intervenir en Libia, naturalmente, tuvieron que metamorfosear de nuevo a Gadafi y, en pocos días hacer del <a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/Aznar/considera/Gadafi/amigo/extravagante/Occidente/elpepuint/20110416elpepuint_6/Tes">&#8220;amigo de occidente un poco extravagante&#8221; del que hablaba Aznar</a> un déspota que oprime y asesina a su población.</p>
<p>La ayuda a la población insurrecta contra el déspota respetó la plantilla de las intervenciones habituales de la OTAN: bombardeos de objetivos civiles y militares, violación de la carta de las Naciones Unidas y de la propia Carta Atlántica al proponerse un &#8220;cambio de régimen&#8221; como objetivo de una operación destinada a &#8220;proteger a las poblaciones&#8221; y el largo etcétera que conocemos desde la guerra de Yugoslavia y las guerras del Golfo, pasando por Afganistán. El coste para la insurrección libia de esta &#8220;ayuda&#8221; mediante el bombardeo humanitario es evidente. También es enorme el riesgo de que la revolución libia quede secuestrada por quienes le han ayudado a triunfar. Algo de sobra conocido para quien conozca la historia de Cuba o la de Filipinas, países en los que los Estados Unidos &#8220;ayudaron&#8221; a las poblaciones locales a liberarse de los españoles para después recolonizar en grados diversos ambos países. A pesar de este coste y de este riesgo, tiene razón Santiago Alba y tienen razón nuestros amigos y compañeros árabes en sostener que todo habría sido peor si se hubiera permitido a Gadafi aplastar la revuelta, pues el pedigrí represivo del amigo de Aznar y Berlusconi no deja lugar a ninguna duda. Por no hablar del terrible ejemplo que habría dado a los demás tiranos árabes.</p>
<p><a href="http://www.rebelion.org/noticia.php?id=125676">La situación de Libia y la de las demás revoluciones árabes es compleja</a>, pero ¿acaso hay un solo proceso revolucionario que no lo sea? ¿acaso ha habido una sola revolución cortada por un patrón preexistente? La propia revolución cubana fue vista en sus primeros momentos por la izquierda como una simple revolución democrática y antiimperialista burguesa&#8230;En este momento, tanto en Túnez, como en Egipto o en Libia existen gobiernos que ya no representan enteramente a la dictadura, pero que tampoco son expresión de la voluntad del pueblo insurgente. El Consejo Nacional de Transición, alianza inestable de oportunistas prooccidentales, islamistas más o menos radicales y tránsfugas del régimen de Gadafi no representa la revolución libia, cuyos verderos protagonistas, los <em>shabab</em> (jóvenes) que resistieron contra Gadafi no han dicho aún su última palabra. Cierto es que estamos en las primeras fases de esos procesos revolucionarios y que existe una enorme incertidumbre, pero esto, más bien, sería una razón para que los países que ya han pasado por trances semejantes y han conseguido realizar importantes transformaciones presten su apoyo a estos procesos y dentro de ellos a las fuerzas de izquierda que, por fin, están renaciendo en el mundo árabe. No dice otra cosa mi querido amigo y camarada Santiago Alba, y, por decirlo, ha sido tachado de &#8220;agente de la CIA&#8221; o de émulo del filosofastro Bernard-Henri Lévi. Siempre se descubre algo: no sabía yo que la CIA contratara a defensores públicos del comunismo y de los procesos revolucionarios anticapitalistas y antiimperialistas del mundo entero, ni que tuviéramos que dar la bienvenida a Bernard-Henri Lévi al bando de quienes combatimos el imperio del capital. Que el sectarismo no nos ciegue: ni la CIA es tan tonta, ni Bernard-Henri Lévi se ha caído del caballo&#8230;camino de Damasco.</p>
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		<title>Libya: Curb Your Enthusiasm</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 21:23:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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It is extremely dangerous to pronounce conclusions about a Libyan war, which may not even be over, just entering a different phase. What can be said is that the re-colonization of Libya by the former colonial powers is underway in the name of nation-building.
There is “euphoria” in Beltway circles, Steve Clemons reports, while properly expressing [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
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		</p><div>
<p>It is extremely dangerous to pronounce conclusions about a Libyan war, which may not even be over, just entering a different phase. What can be said is that the re-colonization of Libya by the former colonial powers is underway in the name of nation-building.</p>
<p>There is “euphoria” in Beltway circles, Steve Clemons reports, while properly expressing caution in his blog. For a thoughtful version of the euphoria, one can turn to Juan Cole’s website. Even the White House leaked it’s view that this was a “win” for President Obama in this morning’s Times. But the euphoria is premature, and carries a pro-intervention, anti-democratic bias. This was an American war waged in violation of the War Powers Act, even according to the administration’s key lawyers and most of the House of Representatives.<span id="more-28879"></span></p>
<div id="attachment_28886" class="wp-caption aligncenter" style="width: 582px"><img class="size-full wp-image-28886" title="libya rebels gaddafi" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/08/libya-rebels-gaddafi.jpg" alt="" width="572" height="381" /><p class="wp-caption-text">Rebel fighters trample on the head of a Muammar Gadhafi statue inside the main compound. (Photo: Sergey Ponomarev / AP)</p></div>
<p>No sane person can defend Col. Qaddafi. But according to the New York Times account today, the “moral clarity” of the original mission has been “muddled.” (Aug. 14) Violent splits have erupted within the anti-Qaddafi movement. Its top leaders come from the ranks of the Qaddafi regime: Qaddafi’s former development minister, his former minister of justice, and his former interior minister, at least until that person was killed by other rebel leaders not long ago. A brittle coalition indeed, fueled by hatred of Qaddafi’s repression, glued together by Western funding and protected by several thousand Western air strikes.</p>
<p>If and when order is established, the questions should be whether Western military intervention was justified against a former colony, and whether NATO powers will establish a neo-colonial regime running a pro-Western oil supplier. It is possible too that Egypt, Tunisia, South Africa and Turkey will demand and diplomatically foster a more independent Libya.  In the meantime, the prospects for civil war, bloody tribal conflict or insurgency are very real. De facto geographic partition may occur if power-sharing arrangements cannot be imposed. According to the respected national security website Stratfor: <em></em></p>
<blockquote><p><em>‘It is possible that the most highly trained Libyan soldiers in Tripoli have retreated to entrenched urban positions from which they plan to conduct an urban insurgency. Were this to happen, it would be very difficult for NTC forces to pacify them, as the Gadhafi forces have access to large amounts of heavy weaponry and know the city’s terrain&#8230;[or] rather than an Iraqi-style insurgency, perhaps a bigger concern is that the situation in Libya could become similar to those seen after the overthrow of the regimes in Somalia in 1991 and Afghanistan in 1992. In those cases, the factions that took down the incumbent governments began fighting with one another — and some of the remnants of the former regimes — in a free-for-all battle for control after failing to agree on a power-sharing formula.”</em></p></blockquote>
</div>
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		<title>Bienvenidos a la &#8220;democracia&#8221; en Libia</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Aug 2011 17:07:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
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		El Gran Gadafi apenas ha abandonado el edificio –el complejo Bab-al-Aziziyah– y los buitres occidentales ya rondan en lo alto; ha comenzado la rebatiña por apoderarse del “gran premio” – la riqueza libia de petróleo y gas. [1]
Libia es un peón en un tablero de ajedrez ideológico, geopolítico, geo-económico y geoestratégico serio en la misma [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
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		</p><p>El Gran Gadafi apenas ha abandonado el edificio –el complejo Bab-al-Aziziyah– y los buitres occidentales ya rondan en lo alto; ha comenzado la rebatiña por apoderarse del “gran premio” – la riqueza libia de petróleo y gas. [1]</p>
<p>Libia es un peón en un tablero de ajedrez ideológico, geopolítico, geo-económico y geoestratégico serio en la misma medida en que una obra de teatro de moralidad pedestre es como un <em>reality show</em> televisivo; los “rebeldes” idealistas ganan contra el Enemigo Público Número Uno. Otrora el enemigo público fue Sadam Hussein, luego fue Osama bin Laden, ahora es Muamar Gadafi, mañana será el presidente Bashar al-Asad en Siria, algún día será el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. El enemigo no será nunca la ultra-reaccionaria Casa de Saud.<span id="more-28852"></span></p>
<div id="attachment_28875" class="wp-caption aligncenter" style="width: 582px"><img class="size-full wp-image-28875" title="rebeldes libia gaddafi" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/08/rebeldes-libia-gaddafi.jpg" alt="" width="572" height="381" /><p class="wp-caption-text">(Foto: Alexandre Meneghini / AP)</p></div>
<p><strong>Cómo ganó la guerra la OTAN</strong></p>
<p>A pesar de la espectacular reaparición del hijo de Gadafi, Saif al-Gadafi, virtualmente la OTAN ganado la guerra civil libia (o “actividad militar cinética”, según la Casa Blanca). Las masas del “pueblo libio” fueron espectadoras en el mejor de los casos, o actores secundarios en forma de unos pocos miles de “rebeldes” con <em>kalashnikovs</em>.</p>
<p>El actor principal fue R2P (“responsabilidad de proteger”). Desde el principio R2P, dotada de personal por Francia y Gran Bretaña y respaldada por EE.UU., se convirtió en el cambio de régimen como por arte de magia. Eso llevó a que las estrellas no debidamente reconocidas en esta producción hayan sido “asesores” occidentales y árabes monárquicos, como cuando se habla de “contratistas” o “mercenarios”.</p>
<p>La OTAN comenzó a ganar la guerra al lanzar la Operación Sirena en Iftar –la ruptura del ayuno de Ramadán– el sábado pasado por la noche, tiempo de Libia. “Sirena” fue el nombre de código de una invasión de Trípoli. Fue la última –y desesperada– estratagema de la OTAN, porque los caóticos “rebeldes” no habían llegado a ninguna parte después de cinco meses de combate contra las fuerzas de Gadafi.</p>
<p>Hasta entonces, el plan A de la OTAN era intentar matar a Gadafi. Lo que los porristas de R2P –de izquierdas y derecha– habían bautizado de “permanente desgaste por la OTAN” terminó por ser una plegaria por tres resultados: Gadafi muerto, Gadafi se rinde, Gadafi huye.</p>
<p>No significa que nada de esto haya impedido que las bombas de la OTAN cayeran sobre casas privadas, universidades, hospitales o incluso cerca del Ministerio de Exteriores. Todo –y todos– eran objetivos.</p>
<p>“Sirena” incluía un pintoresco reparto de “rebeldes de la OTAN”, fanáticos islamistas, crédulos periodistas empotrados, turbas amigas de la televisión y jóvenes de Cirenaica manipulados por oportunistas desertores del régimen de Gadafi a la espera de generosos cheques de los gigantes petroleros Total y BP.</p>
<p>Con “Sirena”, apareció la OTAN a tiro limpio (literalmente). Helicópteros artillados Apache disparando ininterrumpidamente y cazabombarderos atacando todo. La OTAN supervisó el desembarco de cientos de soldados de Misrata en la costa este de Trípoli, mientras un barco de guerra de la OTAN distribuía armamento pesado.</p>
<p>Solo el domingo pueden haber muerto 1.300 civiles en Trípoli y por lo menos 5.000 heridos. El Ministerio de Salud anunció que los hospitales están desbordados. Todo el que seguía creyendo que los implacables bombardeos de la OTAN tenían algo que ver con R2P y la Resolución 1973 de las Naciones Unidas está viviendo en una unidad de cuidados intensivos.</p>
<p>La OTAN precedió a la “Sirena” con masivos bombardeos de Zawiya –la crucial ciudad refinadora de petróleo a 50 kilómetros al oeste de Trípoli-. Eso cortó los suministros de petróleo de Trípoli. Según la propia OTAN, por lo menos la mitad de las fuerzas armadas de Libia resultaron “degradadas” –jerga del Pentágono para muertas o gravemente heridas. Eso significa decenas de miles de muertos. Eso también explica la misteriosa desaparición de los 65.000 soldados a cargo de la defensa de Trípoli. Y también explica en gran parte por qué el régimen de Gadafi, en el poder durante 42 años, se ha derrumbado en unas 24 horas.</p>
<p>El llamado de Sirena de la OTAN –después de 20.000 ataques aéreos, y más de 7.500 ataques contra objetivos terrestres– sólo fue posible gracias a una decisión crucial del gobierno de Barack Obama a principios de julio, posibilitando, como informó <em>The Washington Post</em>, “el hecho de compartir materiales más delicados con la OTAN, incluyendo imágenes e interceptaciones de señales que pueden suministrarse a las fuerzas de operaciones especiales británicas y francesas en el terreno fuera de los pilotos en el aire”.</p>
<p>Esto significa que, sin los conocimientos de poder de fuego sin igual, satélites y drones del Pentágono, la OTAN todavía estaría involucrada en la Operación Cenagal para Siempre –y el gobierno de Obama no podría aprovechar una importante victoria en este drama “cinético”.</p>
<p><strong>¿Quiénes son éstos?</strong></p>
<p>¿Quiénes son éstos que repentinamente estallaron de alegría en las pantallas de las televisiones estadounidenses y europeas? Después de las sonrisas ante las cámaras y los disparos de kalashnikovs hacia el cielo, hay que prepararse para grandes fuegos artificiales fratricidas.</p>
<p>Es seguro que estallarán problemas étnicos y tribales. Muchos de los bereberes de las montañas occidentales, quienes entraron Trípoli desde el sur este último fin de semana son salafistas de la línea dura. Lo mismo en la nebulosa de Hermandad Musulmana/salafistas de Cirenaica, que han sido instruidos por los hombres de la CIA. Aunque estos fundamentalistas “utilizaron” a los europeos y estadounidenses para aproximarse al poder, pueden convertirse en una horrible fuerza de guerrilla si son marginados por los nuevos amos de la OTAN.</p>
<p>La gran “revolución” con base en Bengasi, presentada a Occidente como si fuera un movimiento popular, fue siempre un mito. Solo hace dos meses los “revolucionarios” armados eran apenas 1.000. La solución de la OTAN fue crear un ejército mercenario –incluyendo todo tipo de sujetos repugnantes, desde ex miembros de escuadrones de la muerte colombianos a reclutadores de Qatar y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) quienes buscaron a numerosos tunecinos desocupados y gente de tribus descontentas con Trípoli. Todos estos, aparte del escuadrón mercenario de la CIA –salafistas de Bengasi y Derna– y el escuadrón de la Casa de Saud –la banda de la Hermandad Musulmana.</p>
<p>Cuesta no recordar la pandilla de la droga de UCK en Kosovo –la guerra que “ganó” la OTAN en los Balcanes. O a los paquistaníes y saudíes, con respaldo de EE.UU., que armaron a los “combatientes de la libertad” de Afganistán en los años ochenta.</p>
<p>Y luego está el sospechoso reparto de personajes del Consejo Nacional de la Transición (TNC, por sus siglas en inglés) basado en Bengasi.</p>
<p>El jefe, Mustafa Abdel-Jalil, ministro de justicia de Gadafi desde 2007 hasta su renuncia el 26 de febrero, estudió la <em>Sharía </em>y derecho civil en la Universidad de Libia. Esto le permitirá habérselas retóricamente con los fundamentalistas islámicos en Bengasi, al-Baida y Delna pero podría utilizar sus conocimientos para defender sus intereses en un nuevo arreglo para compartir el poder.</p>
<p>En cuanto a Mahmud Jibril, presidente del consejo ejecutivo del TNC, estudió en la Universidad de El Cairo y luego en la Universidad de Pittsburgh. Es la conexión qatarí clave, al haber estado involucrado en la administración de activos para Sheikha Mozah, la esposa ultra influyente del emir de Qatar.</p>
<p>También está el hijo del último monarca de Libia, el rey Idris, depuesto por Gadafi hace 42 años (sin derramamiento de sangre); a la Casa de Saud le encantaría una nueva monarquía en el Norte de África. Y el hijo de Omar Mukhtar, el héroe de la resistencia contra el colonialismo italiano, un personaje más laico.</p>
<p><strong>¿El nuevo Iraq?</strong></p>
<p>Sin embargo, creer que la OTAN ganaría la guerra y dejaría que los “rebeldes” controlen el poder es un chiste. <em>Reuters </em>ya ha informado de que una “fuerza de transición” de unos 1.000 soldados de Qatar, los Emiratos y Jordania llegará a Trípoli para actuar como policía. Y el Pentágono ya está propagando que los militares de EE.UU. estarán en el terreno para “ayudar a proteger las armas”. Un toque hermoso que ya implica quién estará realmente a cargo: los neocolonialistas “humanitarios” más sus serviles agentes árabes.</p>
<p>Abdel Fatah Younis, el comandante “rebelde” asesinado por los propios rebeldes, era un agente de los servicios de inteligencia franceses. Fue eliminado por la facción de la Hermandad Musulmana, precisamente cuando el Gran Liberador Árabe Sarkozy estaba tratando de negociar una etapa final del juego con Said al-Islam, el hijo de Gadafi de la London School of Economics que ahora volvió de entre los muertos.</p>
<p>Por lo tanto los grandes ganadores son finalmente Londres, Washington, la Casa de Saud y los qataríes (enviaron <em>jets</em> y “asesores”, que ya están manejando las ventas de petróleo). Con una mención especial al complejo Pentágono/OTAN – ya que Africom finalmente establecerá su primera base en suelo africano en el Mediterráneo, y que la OTAN está a un paso de declarar que el Mediterráneo es “un lago de la OTAN”.</p>
<p>¿Islamismo? ¿Tribalismo? Podrían ser los males menores de Libia en comparación con una nueva fantasilandia abierta al neoliberalismo. Hay pocas dudas de que los nuevos amos occidentales no tratarán de resucitar una versión más amistosa de la corrupta, rapaz, Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) de Iraq, convirtiendo a Libia en un sueño neoliberal de la línea dura de una propiedad total de los recursos libios, una repatriación total de beneficios, corporaciones occidentales con la misma posición legal que las firmas locales, bancos extranjeros que compran los bancos locales, y muy bajos impuestos a la renta y a las corporaciones.</p>
<p>Mientras tanto, la profunda fractura entre el centro (Trípoli) y la periferia por el control de los recursos energéticos se inflamará. BP, Total, Exxon, todos los gigantes petroleros occidentales serán recompensados con gratitud por el consejo de transición, en detrimento de las compañías chinas, rusas o indias. Las tropas de la OTAN en el terreno ayudarán ciertamente a mantener disciplinado y alineado al Consejo.</p>
<p>Los ejecutivos petroleros estiman que se tardará por lo menos un año hasta que la producción de petróleo vuelva a los niveles anteriores a la guerra civil de 1,6 millones de barriles por día, pero dicen que los beneficios anuales del petróleo podrían proveer a los nuevos gobernantes en Trípoli unos 50.000 millones de dólares al año. La mayoría de los cálculos indican reservas de petróleo de 46.400 millones de barriles, un 3% de las reservas mundiales y con un valor de unos 3,9 billones de dólares al precio actual del petróleo. Las reservas de gas conocidas son de unos 5 billones de pies cúbicos.</p>
<p>Por lo tanto R2P termina ganando. El imperialismo humanitario gana. Las monarquías árabes ganan. La OTAN como gendarme global gana. El Pentágono gana. Pero incluso eso no es suficiente para los habituales sospechosos imperiales, que ya llaman a desplegar una “fuerza de estabilización”. Y todo esto mientras los progresistas perdidos en la trama en una variedad de latitudes siguen saludando la Santa Alianza del neocolonialismo occidental, de las monarquías árabes ultra reaccionarias y de salafistas de la línea dura.</p>
<p>No habrá terminado hasta que cante la gorda señora árabe. En todo caso, hasta la próxima parada: Damasco.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pepe Escobar es autor de “ <a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0978813820/simpleproduction/ref=nosim" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War </span></a>” (Nimble Books, 2007) y “ <a href="http://www.amazon.com/Red-Zone-Blues-snapshot-Baghdad/dp/0978813898" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge </span></a>”. Su último libro es “ <a href="http://www.amazon.com/Obama-Does-Globalistan-Pepe-Escobar/dp/1934840831/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1233698286&amp;sr=8-1" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">Obama does Globalistan</span></a> ” (Nimble Books, 2009).</em></p>
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		<title>La “conspiración” de la OTAN contra la revolución libia</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Aug 2011 17:11:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
		
		En un editorial publicado en el Wall Street Journal (19/07/2011), Max Boot –autor e historiador militar neoconservador, conocido por su apoyo al “fomento de la democracia” a punta de pistola y ardiente defensor de la plena implicación militar de EE UU en Libia– se refirió a un artículo aparecido en el Financial Times (15/06/2011) que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/03/usmilitaryinterventions.jpg" width="240" />
		</p><p>En un editorial publicado en el <em>Wall Street Journal </em>(19/07/2011), Max Boot –autor e historiador militar neoconservador, conocido por su apoyo al “fomento de la democracia” a punta de pistola y ardiente defensor de la plena implicación militar de EE UU en Libia– se refirió a un artículo aparecido en el <em>Financial Times</em> (15/06/2011) que comparaba la actual campaña de bombardeos aéreos sobre Libia con la guerra aérea sobre Kosovo en 1999 para subrayar <em>“la falta de potencia de fuego en la operación libia”</em>. Boot comenta, abundando en la misma comparación con detalles adicionales:</p>
<p><em>“La guerra anterior apenas llegó a ‘Apocalypse Now’: estaba estrictamente delimitada por derecho propio. Sin embargo, al cabo de 78 días en Kosovo, los aliados de la OTAN habían aportado 1.100 aviones y realizado 38.004 misiones. Por el contrario, en Libia la OTAN sólo ha enviado 250 aviones y efectuado 11.107 incursiones. No es extraño, entonces, que al cabo de 78 días Slobodan Milosevic decidiera entregar Kosovo, mientras que después de 124 días, por ahora, Gadafi sigue aferrado al poder.”</em><span id="more-28813"></span></p>
<p><strong>Las paradojas libias de la OTAN</strong></p>
<div id="attachment_24806" class="wp-caption alignright" style="width: 171px"><img class="size-large wp-image-24806" title="usmilitaryinterventions" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/03/usmilitaryinterventions-161x400.jpg" alt="" width="161" height="400" /><p class="wp-caption-text">Intervenciones militares EEUU desde la Segunda Guerra Mundial, por Josh MacPhee (justseeds.org)</p></div>
<p>En la operación “Tormenta del Desierto”, lanzada por la coalición encabezada por EE UU contra Irak en 1991, no se necesitaron más que once días para igualar el número antes indicado de incursiones aéreas realizadas en Libia en 78 días. El número total de misiones alcanzó en 43 días de “Tormenta del Desierto” un promedio de 2.555 diarias. Tras la devastación provocada por esa “tormenta” y las ulteriores campañas de bombardeos a lo largo de los doce años de embargo entre 1991 y 2003, durante las primeras cuatro semanas de la llamada operación “Libertad iraquí” se efectuaron 41.850 misiones, de las que 15.825 fueron incursiones de ataque, con un promedio de 565 diarias. Andrew Gilligan ha podido escribir por tanto en <em>The Spectator </em>(4/06/2011) sobre el caso libio:</p>
<p><em>“Pese a todas las invocaciones rituales de unos supuestos ataques ‘intensificados’ y de los ‘bombardeos más fuertes hasta la fecha’, los bombardeos son y han sido siempre relativamente débiles. A lo largo de toda la operación, el número de misiones de ataque de la OTAN –de las que sólo una parte dan lugar a un ataque aéreo efectivo– no asciende en promedio más que a 57 por día, menos de la mitad que en la operación muy similar de la Alianza en Kosovo, y una mera fracción de lo que hicieron EE UU y el Reino Unido en Irak.”</em></p>
<p>Añadamos a esto que hace falta ejercer mucha más presión para forzar a un dictador a abandonar el poder que a renunciar a una parte de su territorio. Desde que las posibilidades de Gadafi de recuperar el control sobre Bengasi son casi nulas, de hecho podría renunciar de buena gana a la ciudad rebelde y con ella a toda la región al este de Aydabiya en un intento de salvar el trono del “rey de reyes de África”, por el que ha estado comprando lealtades generosamente desde 2008. Esto explica por qué empeñó tantos efectivos militares y tanta violencia en el intento de conquistar Misrata, la ciudad clave en manos de los rebeldes en el oeste de Libia que le impidió partir en la práctica el país en dos. Y esto explica también por qué los insurgentes han insistido obstinadamente en conservar Misrata a pesar de los violentísimos ataques que tuvieron que soportar y de que tenían la posibilidad de ser evacuados por mar junto con los demás habitantes de la ciudad, al igual que los miles de inmigrantes y heridos que pudieron salir de la ciudad por esa vía.</p>
<p>Las tempranas acusaciones propagandísticas de que los insurgentes estaban llevando a cabo un plan de segregación del país han quedado claramente desmentidas por su incansable combate por la liberación de la totalidad del territorio libio de las garras de la dictadura de Gadafi. Y lo hacen a pesar del elevado coste que han de pagar debido a la gran desproporción existente entre sus fuerzas terrestres y las del régimen, con sus vehículos blindados, piezas de artillería, misiles y soldados instruidos, un desequilibrio que la intervención de la OTAN sólo compensa en parte. Corresponsales militares presentes en varios frentes del territorio libio destacan tanto la escasez de armamento e instrucción como el carácter no profesional y caótico de las fuerzas insurgentes y la increíble entrega de un gran número de civiles convertidos en combatientes por la liberación de su país. Esta entrega explica la firme determinación de los rebeldes de seguir luchando a pesar de estas graves carencias, enfrentándose a las fuerzas bien equipadas e instruidas y generosamente pagadas por el régimen de Gadafi.</p>
<p>Las cuestiones cruciales son, por tanto: ¿por qué lleva a cabo la OTAN en Libia una campaña aérea de perfil bajo no sólo en comparación con el componente aéreo de la guerra por apoderarse de un Irak más o menos igual de rico en petróleo, sino también con la que lanzó sobre un Kosovo que económicamente no tiene ningún interés? Y ¿por qué la Alianza se abstiene al mismo tiempo de suministrar a los insurgentes el armamento que han reclamado con insistencia y con firmeza? A primera vista aparecen dos extrañas paradojas en este asunto.</p>
<p>La primera paradoja es que tanto en Irak como en Afganistán, las fuerzas encabezadas por EE UU insistían en la “nacionalización” del conflicto (en la línea de la “vietnamización” que precedió a la retirada estadounidense en 1973). En Libia, donde las fuerzas locales imploran a la OTAN que les entregue las armas que precisan y aseguran que con suficiente armamento podrían acabar de liberar su país muy pronto, la OTAN se niega a armarles. La limitada entrega de armas por parte de Francia en el frente occidental no altera sustancialmente la situación. Esto sucede a pesar de que, contrariamente a los afganos, los insurgentes están dispuestos y potencialmente en condiciones de pagar por las armas que reciban. Como todo el mundo sabe, los mercaderes de muerte occidentales no tienen por costumbre hacer caso omiso de tan enjundiosas oportunidades de negocio. Todos ellos compitieron con tanto celo por vender armas a Gadafi en los últimos años que consiguieron cerrar contratos con él por valor de casi mil millones de dólares entre finales de 2004, cuando sus gobiernos levantaron el embargo sobre Libia, y finales de 2009. Entre esas armas se incluyeron bombas de racimo, vendidas por una empresa española, que Gadafi no dudó en emplear contra su propio pueblo.</p>
<p>El corolario lógico de la negativa de la OTAN a armar a los insurgentes habría sido el lanzamiento de una campaña de ataques aéreos muy intensa a fin de compensar la debilidad sobre el terreno de quienes dice apoyar. Sin embargo, y ésta es la segunda paradoja, la campaña aérea de la OTAN en Libia no es nada en comparación con la de Kosovo, por no hablar de otras operaciones aéreas dirigidas por EE UU en tiempos recientes. Este hecho molesta mucho a la insurgencia libia, como han informado corresponsales occidentales desde los primeros días de la intervención aérea de la OTAN. Así, C.J. Chivers señaló el 24 de julio en el blog “At War” del <em>New York Times</em>, que la frustración de los rebeldes era cada vez mayor: <em> “Una de las cosas que se perciben una y otra vez al informar de los combatientes de la oposición en Libia es la diferenciación entre lo que dicen los luchadores de a pie sobre la campaña de bombardeos de la OTAN y las declaraciones de los portavoces del Consejo Nacional de Transición [CNT], la autoridad rebelde de facto. Oficialmente, la dirección insurgente agradece efusivamente la labor de los pilotos que vuelan por allí arriba. Las figuras políticas del CNT se explayan en declaraciones edulcoradas de pleno apoyo y gratitud por el trabajo de la OTAN, a cuyos dirigentes se cuidan mucho de no contrariar.”</em> <em> “Quienes están más cerca de la primera línea de combate o viven en zonas más expuestas, sin embargo, tienen una opinión más matizada. Ellos también agradecen la intervención temprana de la OTAN en la guerra, cuando impidieron mediante incursiones aéreas que las fuerzas del coronel Muamar el Gadafi arrollaran a los rebeldes y aplastaran el levantamiento en Bengasi. Pero también expresan un profundo y a veces agónico desencanto por el ritmo y la selección de objetivos del apoyo aéreo y hablan a menudo de lo que consideran medias tintas e incompetencia de la OTAN.”</em></p>
<p>¿Podría ser que la OTAN, que ninguneó alegremente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSNU) al lanzar su guerra aérea contra el régimen serbio de Milosevic en 1999, se ha convertido de pronto en fiel defensora del Derecho en los asuntos internacionales? Difícilmente. ¿Sucede entonces que la OTAN se siente obligada a ajustarse a la letra de la Resolución n.º 1973 del CSNU que autorizó la campaña aérea sobre Libia? Habría que estar loco para creerlo. La campaña de la OTAN ha violado tanto el espíritu como la letra de dicha Resolución, yendo bastante más allá de <em>“todas las medidas necesarias… para proteger a los civiles y las áreas pobladas bajo amenaza de ataques.”</em> Una gran proporción de incursiones aéreas se llevaron a cabo sobre Trípoli y otros territorios controlados por el régimen, agravando de este modo el riesgo y el alcance de los “daños colaterales” que la OTAN inflige a los civiles que dice proteger. Está claro que la <em>“estricta aplicación del embargo de armas” </em>que estipula la resolución del CSNU no es lo que impide a las potencias de la OTAN armar a los rebeldes. Si esas potencias se hubieran propuesto suministrar cantidades significativas de armamento a los insurgentes, ni los vetos de Moscú y Pekín habrían impedido a EE UU y sus aliados hacer lo que quisieran, como ya hicieron en los Balcanes en 1999 y de nuevo en Irak en 2003. Del mismo modo, si la OTAN no interviene sobre el terreno, no se debe al cumplimiento de la exclusión que hace la resolución del CSNU de toda <em>“fuerza de ocupación extranjera de cualquier tipo en cualquier parte del territorio libio.” </em>Se debe principalmente a que los propios rebeldes rechazaron de forma muy clara cualquier intervención terrestre. Un cartel en la Plaza Tahrir de Bengasi, cuya foto se puede ver en el blog de la periodista palestina Dima Jatib, declara taxativamente: <em>“No a la intervención extranjera en nuestro suelo. Sí al armamento de los rebeldes.”</em></p>
<p><strong>Mutua desconfianza</strong></p>
<p>La desconfianza, sin duda, es mutua. La actitud práctica de las potencias occidentales hacia los rebeldes libios contrasta visiblemente con su actitud ante el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) antes y durante la guerra de 1999, o su actitud hacia la Alianza del Norte antes y durante los bombardeos sobre Afganistán que comenzaron en octubre de 2001. Obsérvese la permanente insistencia islamófoba por parte de los medios de comunicación occidentales en el papel de los “islamistas” en la revuelta libia como pretexto para no suministrarles armas y compárese esta actitud con su complacencia ante la presencia de grupos similares entre las fuerzas kosovares, por no abundar en el hecho de que la Alianza del Norte afgana (cuyo nombre real es Frente Islámico Unido para la Salvación de Afganistán) está compuesta mayoritariamente por grupos que mantienen rasgos fundamentalistas, que son un poco menos extremistas que los de los propios talibán. Los medios occidentales denuncian hipócritamente a los fundamentalistas islámicos cuando son antioccidentales y se mantienen muy circunspectos ante el Estado más fundamentalista que hay en la Tierra y principal patrocinador a escala mundial de los sectores más reaccionarios del fundamentalismo islámico, a saber, el reino de Arabia Saudí.</p>
<p>Los medios occidentales nunca se preocuparon por la heterogeneidad de las fuerzas afganas agrupadas en la Alianza del Norte, a la que entregaron el poder en Afganistán. Eso a pesar de que en 1992 –después de derrotar al régimen de Nayibulá, aupado por Moscú hasta que la Unión Soviética se retiró del país al final del año anterior– los mismos componentes de la Alianza del Norte habían convertido el país en un caótico campo de batalla mediante una auténtica guerra hobbesiana de “todos contra todos”. El “Estado islámico de Afganistán” resultó ser tal desastre que los talibán vencieron en 1996 con relativa facilidad. Por supuesto, nada de esto retuvo a Washington cuando decidió derribar a los talibán mediante la acción conjunta de las tropas de la Alianza del Norte y su propia fuerza aérea, con un promedio de 85 misiones de ataque al día durante 76 días desde el comienzo de las operaciones en octubre hasta el 23 de diciembre de 2001 (es decir, un 50 % más que el promedio de misiones realizadas en Libia).</p>
<p>El carácter paradójico de la intervención occidental en Libia ha sido destacado por varios observadores, que a su juicio la explican por el deseo de asegurarse el control sobre la Libia de después de Gadafi. Muchos simpatizantes de la insurrección libia –algunos de los cuales, entre los que me cuento yo, han manifestado su comprensión por el hecho de que Bengasi pidiera “al diablo” que le ayudara a parar una masacre anunciada– advirtieron a los rebeldes desde el primer día de que no presentaran en aquella ocasión a ese “diablo” como un “ángel” y no alimentaran ilusiones respecto a los motivos reales de las potencias occidentales. Estas sospechas tempranas se vieron confirmadas poco después por la evolución de la situación en Libia, hasta el punto de que actualmente cunde la convicción, en círculos árabes antioccidentales, de que la OTAN está prolongando deliberadamente la guerra y con ella la existencia del régimen de Gadafi. Esta idea fue expresada claramente por Munir Shafiq, antiguo dirigente de una corriente maoísta de Al Fatah en la época de Yasir Arafat y coordinador general del Congreso Islámico-Nacionalista (agrupación de varios partidos y personalidades, incluidas la Hermandad Musulmana, Hamás e Hisbolá), en una columna publicada en <em>Aljazeera.net </em>(4 de julio, en árabe):</p>
<p><em>“Nadie puede entender por qué los aviones de la OTAN se centran en bombardear posiciones en Trípoli que prácticamente son señuelos, mientras permiten que Misrata y otras ciudades sean bombardeadas desde baterías de misiles, piezas de artillería y vehículos militares. Incluso permiten que columnas de las fuerzas de Gadafi se desplacen a la vista de todos sin atacarlas. ¿Dónde queda la protección de civiles y dónde la ayuda al pueblo a derribar a Gadafi?”</em> <em> “La postura de EE UU y la OTAN es una conspiración flagrante contra la revolución popular en Libia y un intento de mantener a las fuerzas de Gadafi en actividad hasta que consigan controlar al CNT y tal vez también a algunos líderes sobre el terreno. Solo entonces derribarán a Gadafi, mientras conspiran contra el pueblo, la revolución y el futuro de Libia.”</em></p>
<p>Esta firme sospecha refleja un sentimiento expresado en las mismas filas rebeldes libias, como ilustra la declaración de uno de sus líderes locales al diario beirutí <em>Al-Ajbar </em>(2 de junio): <em>“Según Abu Bakr al Faryani, portavoz del consejo local del municipio de Sirte, que se adhiere al CNT opositor, la propia OTAN avanza lentamente en sus operaciones militares contra las brigadas de Gadafi a fin de mantenerle durante más tiempo en el poder e incrementar de este modo el precio que podrán obligar a la oposición a pagar a las potencias mundiales y las grandes empresas que están detrás.”</em></p>
<p><strong>Los planes de la OTAN para Libia</strong></p>
<p>No se trata de figuraciones fantasmagóricas, de cierta propensión en Oriente Próximo a la teoría de la conspiración. Esas manifestaciones se corresponden con la situación real sobre el terreno, como el cambio de localización de los ataques de la OTAN en Libia que analizó Tom Dale en la edición digital de <em>The Guardian </em>(4 de julio). Y sobre todo se corresponden con una “conspiración” demasiado real de las potencias de la OTAN con respecto al futuro de Libia. El plan fue revelado por Andrew Mitchell, secretario de Desarrollo Internacional del Reino Unido el pasado 28 de junio: un “documento de estabilización” de 50 páginas elaborado por un “equipo de respuesta de estabilización” internacional dirigido por el Reino Unido (y que incluye a Turquía) dibuja un escenario post-Gadafi desde el supuesto de que el “rey de reyes” dimitirá o será derribado. Esto se debe a que a pesar de los repetidos intentos occidentales de convencer al CNT de que pacte con el propio Gadafi, como se ha filtrado regularmente a la prensa en los últimos meses, el CNT ha dejado claro que el derrocamiento de Gadafi y sus hijos es innegociable para la rebelión libia. Incluso la perspectiva de ofrecer a Gadafi un retiro confortable en Libia, planteada tímida y tentativamente por el CNT bajo presión occidental, se abandonó de inmediato debido al revuelo que causó en las filas rebeldes.</p>
<p>Un protagonista clave de los intentos occidentales de pactar con el círculo íntimo de Gadafi es su hijo, Saif al Islam, el hombre que se compró un título de doctorado (sobre sociedad civil y democratización) de la London School of Economics y se hizo visitar y aconsejar por Richard Perle, Anthony Giddens, Francis Fukuyama, Bernard Lewis, Benjamin Barber y Joseph Nye, entre otros, a fin de <em>“mejorar la imagen de Libia y de Muamar el Gadafi”.</em> Saif explicó al diario argelino <em>Al Jabar</em> (11 de julio, en árabe) que el gobierno francés, a pesar de su posición oficial sobre Libia, estaba negociando con Trípoli:</p>
<p><em>“Ahora estamos negociando con París, tenemos contactos con Francia. Los franceses nos han dicho que el CNT les obedece; incluso nos han dicho que si llegaban a un acuerdo con nosotros en Trípoli, impondrían un alto el fuego al Consejo. […] Digo que si Francia quiere vender aviones ‘Rafale’, si quiere cerrar contratos en relación con el petróleo, si quiere que vuelvan sus empresas, ha de hablar con el gobierno libio legítimo y con el pueblo libio a través de canales pacíficos y oficiales.”</em></p>
<p>El “rey de reyes”, por su parte, no se muestra dispuesto a ceder. El 23 de julio reiteró su dura crítica a los pueblos tunecino y egipcio por haber derrocado a sus dictadores. En cualquier caso, el plan de la OTAN preconizado por el Reino Unido se basa en la hipótesis de un “alto el fuego entre el régimen y los rebeldes”, lo que implica que los aparatos y barones del régimen se mantendrán en su lugar. El principal interés que trasluce dicho plan de la OTAN es el deseo de evitar una repetición de la catastrófica gestión llevada a cabo por EE UU de la situación en Irak después de la invasión. Allí, el gobierno de Bush tuvo que elegir entre cooptar el grueso del apartado de Estado baasista o desmantelarlo por completo. Se inclinó por esta última opción, defendida por Ahmed Chalabi y los “neocon” con su descabellado plan de establecer en Irak un Estado minimalista dependiente de EE UU. Así, la nueva “hoja de ruta” libia se inspira en el escenario amparado por la CIA que en su momento se descartó en Irak. Como explicó Mitchell, se basa en <em>“la recomendación de que Libia no siga el ejemplo iraquí de disolver el ejército, que algunos altos funcionarios consideran un error estratégico que dio alas a la insurgencia y favoreció la delicada y volátil situación tras el derrocamiento de Sadam Husein.”</em></p>
<p>Esta misma preocupación fue transmitida al CNT por el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, el día después de visitar Bengasi el pasado 5 de junio. <em>“No a la ‘desbaasificación’, de modo que sin duda (los rebeldes) están aprendiendo de aquello”</em>, declaró Hague. <em>“Ahora tienen que hacerlo saber más efectivamente a fin de convencer a miembros del régimen de que esto es algo que podría funcionar.” </em>El mismo interés determina la actitud de las potencias occidentales ante el levantamiento revolucionario en Siria. Su influencia en Libia, sin embargo, es mucho mayor. La descripción que hizo Mitchell de la <em>“gran aportación” </em>de las potencias de la OTAN y sus aliados a la gestión de la Libia post-Gadafi –a falta de “botas sobre el terreno”– es tan ridícula que cabe preguntarse si no la hizo de broma:</p>
<p><em>“La UE, la OTAN y las Naciones Unidas se encargarían de las cuestiones de seguridad y justicia; Australia, Turquía y las Naciones Unidas ayudarían en el suministro de servicios básicos; Turquía, los EE UU y las instituciones financieras internacionales dirigirían la economía. Sin embargo –añadió Mitchell– es sumamente importante que el conjunto de este proceso esté en manos de los libios. Lo que se ha hecho es para servir al pueblo libio.”</em></p>
<p>Este plan A no carece de un plan B, lo que revela la desconfianza de las potencias occidentales en la probabilidad de una “transición ordenada” tras la caída de Gadafi (para retomar la expresión que repitió como un mantra el gobierno de Obama en relación con Egipto). Hablando del plan defendido por el Reino Unido, el <em>Wall Street Journal</em> reveló (el 29 de junio) que funcionarios de la ONU estaban elaborando <em>“planes de contingencia”,</em> que incluían <em>“el despliegue de una fuerza armada multinacional”</em> que <em>“probablemente estaría formada por tropas de países de la región como Turquía, Jordania y tal vez países miembros de la Unión Africana.” </em>Uno de los defensores de dicho despliegue es, como cabía esperar, uno de los dirigentes occidentales más hostil a los rebeldes libios, el general Carter Ham, actual comandante del Mando África de EE UU (AFRICOM). Comparte esta postura con los militares argelinos, a los que visitó a comienzos de junio, advirtiéndoles del riesgo de que las armas que circulan en Libia puedan caer en manos de Al Qaeda. (Otro factor de la actitud hostil de Argelia es probablemente la perspectiva de emancipación de los bereberes en el oeste de Libia.)</p>
<p>El CNT libio se apresuró a obedecer las instrucciones de la OTAN y presentó su propia versión de la hoja de ruta, evidentemente redactada con vistas a satisfacer la obsesión occidental por el “ejemplo iraquí.” Una copia de este plan libio, plasmado en 70 páginas, llegó a manos del Times londinense, que publicó un resumen el 8 de agosto pasado. Contiene cifras detalladas que suenan tan poco plausibles que no cabe más que sospechar que sus autores estaban tratando de contentar a los señores de la OTAN: <em>“Sostiene que 800 agentes de seguridad que están al servicio del gobierno de Gadafi han sido ganados clandestinamente para la causa rebelde y están dispuestos a formar la ‘espina dorsal’ de un nuevo aparato de seguridad… En el documento se afirma que los grupos rebeldes en Trípoli y las zonas adyacentes cuentan con 8.660 seguidores, entre ellos 3.255 miembros del ejército de Gadafi. Se considera muy probable una deserción masiva de oficiales de alto rango, de los que se afirma que un 70 % no apoyan al régimen más que por puro miedo.”</em></p>
<p><strong>Disensión en las filas de la oposición</strong></p>
<p>El comentario del <em>Times</em> muestra escepticismo sobre la hipótesis del CNT con respecto a la cooptación de sectores del régimen: <em>“Esto seguramente no sólo resultará arriesgado, sino también controvertido, pues muchos combatientes rebeldes están resueltos a eliminar todos los vestigios del régimen.” </em>Como había señalado el <em>Wall Street Journal</em> en su información sobre la hoja de ruta defendida por el Reino Unido: <em>“Muchas brigadas rebeldes se han convertido en milicias, algunas de las cuales se niegan a obedecer las órdenes o a colaborar con aquellos que ocupaban cargos militares o de seguridad en el régimen del coronel Gadafi y posteriormente cambiaron de bando para unirse a la rebelión que estalló en febrero. Algunos líderes rebeldes influyentes han llamado a purgar a los leales al régimen de las futuras fuerzas de seguridad y a dar prioridad a quienes hayan luchado contra Gadafi.”</em></p>
<p>La firme decisión de los rebeldes de purgar a quienes hubieran optado por defender a Gadafi contra la insurrección es, de hecho, la clave para entender el comportamiento paradójico de la OTAN que se ha descrito más arriba. Las potencias de la OTAN no quieren que los rebeldes liberen Trípoli con sus propios medios, como declaró sin rodeos el <em>Economist</em> de Londres (16 de junio): <em>“Los gobiernos occidentales tienen la esperanza de que los rebeldes no conquisten Trípoli al cabo de un lento avance desde el este, con el riesgo que ello implicaría de que dieran su merecido a los leales a Gadafi que se encontraran por el camino. Prefieren que el régimen implosione desde dentro y que el pueblo de Trípoli se alce para deponer al coronel, una eventualidad que en círculos gubernamentales occidentales se considera cercana.”</em></p>
<p>Tom Dale ha comentado esta preferencia de la OTAN por una <em>“implosión desde dentro”</em>: <em>“¿Por qué iban a preferir las potencias occidentales un golpe por parte del círculo íntimo de Gadafi a la victoria del ejército rebelde? El golpe palaciego comportaría un acuerdo negociado entre los elementos del antiguo régimen que todavía sostienen a Gadafi y la dirección rebelde, que a su vez también abarca a muchas antiguas personalidades del régimen. Los gobiernos occidentales quieren estabilidad e influencia, y para ellos las figuras del antiguo régimen, sin contar a la familia Gadafi, son la mejor garantía en este sentido.”</em></p>
<p>Conviene matizar esta última afirmación. Tomemos el ejemplo del general de división Abdul Fatah Yunis, una de las figuras clave del régimen de Gadafi que se pasó al bando rebelde pocos días después de que comenzara la revuelta. Jefe militar de la rebelión libia hasta que fue asesinado recientemente, había criticado abiertamente la acción de la OTAN y mantenía una relación muy conflictiva con el hombre de la CIA, el coronel Jalifa Haftar (a veces su apellido se escribe Hifter), quien después de vivir en el exilio durante casi un cuarto de siglo, sobre todo en EE UU y cobrando de la CIA, volvió a Libia y fue nombrado por el CNT para un alto cargo militar bajo la presión de Washington. Esta hombre era detestado por muchos miembros de la oposición libia, como explicó el periodista Shashank Bengali en <em>Real News Network</em> (14 de abril): <em>“Aquí hay cierta preocupación por el hecho de que la larga estancia de Hifter en EE UU y sus supuestos lazos con la CIA y otros altos cargos de EE UU hacen de él una figura controvertida entre los libios, que sienten realmente que este levantamiento tiene carácter autóctono. Desean recibir apoyo exterior en forma de armas y reconocimiento del gobierno de oposición libio y no desean que la rebelión pase a estar controlada por alguna fuerza extranjera como la CIA.”</em></p>
<p>La hostilidad entre Yunis y Haftar ha llevado a algunos a sospechar que el asesinato del primero ha sido organizado por CIA a fin de allanar el camino al segundo. Sin embargo, Yunis no ha sido sustituido por Haftar, sino por otro desertor temprano del régimen de Gadafi, el general Suleiman Mahmud, comandante de la provincia oriental afincado en Tobruk hasta su deserción. De hecho, las condiciones no parecen favorables a los hombres que mantienen los lazos más fuertes con el extranjero, como indican ciertos comentarios publicados en el <em>New York Times</em> sobre la disolución del gabinete provisional por parte del CNT en la víspera del asesinato de Yunis:</p>
<p><em>“La remodelación también parecía responder a un esfuerzo por parte de ciertos grupos de interés dentro del movimiento rebelde, incluidos dirigentes autóctonos que ayudaron a impulsar la revuelta, por afirmar su poder marginando a dirigentes que habían vuelto de exilio y ocupaban cargos clave. Durante meses había habido quejas de que miembros del gabinete eran desconocidos para la mayoría de los libios, pues habían pasado casi todo el tiempo en el extranjero, sobre todo en Qatar, el país que se ha convertido en el defensor más entusiasta de los rebeldes. […] Un portavoz rebelde ha dicho que van a exigir a [Mahmud] Jibril [el economista neoliberal nombrado por el CNT para dirigir su gabinete, después de haber dirigido las reformas neoliberales del régimen de Gadafi desde 2007 hasta el levantamiento], a quien apenas han visto en Bengasi, que pase más tiempo en Libia.”</em></p>
<p>Una explicación plausible del asesinato de Abdul Fatah Yunis es la que dio su colaborador Mohamed Agury, quien atribuyó el atentado a miembros de la Brigada de los Mártires del 17 de Febrero. (Según otra fuente, los autores del crimen forman parte de un grupo islámico que se autodenomina Brigada Abu Ubaidah Ibn al Jarrah.) El testimonio de Agury da idea de la compleja y heterogénea composición de las fuerzas rebeldes: <em>“La Brigada de los Mártires del 17 de Febrero es un grupo formado por centenares de civiles que tomaron lar armas para unirse a la revuelta. Sus combatientes participan en las batallas de primera línea contra las fuerzas de Gadafi, pero también actúan como una fuerza de seguridad interna semioficial de la oposición. Algunos de sus dirigentes provienen del Grupo de Combate Islámico de Libia, un grupo radical islámico que ya lanzó una campaña violenta contra el régimen de Gadafi en la década de 1990. […] No se fían de ninguno que haya estado en el régimen de Gadafi, querían venganza,”</em> dijo Agury.</p>
<p>Otro acontecimiento revelador que muestra la heterogeneidad de las filas de la oposición fue la “Conferencia para el Diálogo Nacional” celebrada en Bengasi el 28 de julio. Asistieron 350 participantes, entre ellos miembros de la citada Brigada de los Mártires del 17 de febrero y exmiembros de la rama libia de la Hermandad Musulmana, mientras que la Hermandad misma negó cualquier relación con la conferencia. Los asistentes insistieron en la unidad de Libia, su carácter islámico y la necesidad de un diálogo nacional amplio, mientras Al Amin Belhaj, miembro del CNT, declaró que a pesar de que Gadafi y sus hijos no podían permanecer en el poder, sí podían quedarse en Libia bajo protección oficial. Por lo visto, algunos de los participantes tenían contactos con Saif al Islam Gadafi, un dato que encaja bien con las recientes declaraciones de éste al <em>New York Times</em>: <em>“He liberado </em>[a islamistas libios] <em>de la cárcel, les conozco personalmente, son mis amigos”, </em>dijo, aunque añadió que la liberación fue <em>“un error”</em> debido a su papel en la revuelta.</p>
<p>Fuera del hotel en que se celebraba la conferencia hubo una manifestación. El reportaje de <em>Aljazeera.net</em> muestra a un hombre joven que sostiene un cartel que dice, en nombre de la Juventud de la Revolución del 17 de Febrero: <em>“La Conferencia Nacional sólo se representa a sí misma”.</em> Los manifestantes expresaron su rechazo de cualquier diálogo con Saif al Islam y sus colaboradores. Acusaban a los organizadores de la conferencia de utilizar milicias para tomar el poder antes de que se completara la liberación de Libia. Naima Dyibril, abogada y miembro del “Comité de apoyo a la participación de las mujeres en la toma de decisiones”, de Bengasi, se quejó en la página web por la exclusión de las mujeres de la conferencia. Otros detalles del plan del CNT, según el <em>Wall Street Journal </em>(12 de agosto), muestran un reconocimiento tranquilizador de la complejidad de la situación libia y la voluntad de abordarla de una manera democrática: <em> </em> <em>“El plan reconoce que la dirección en Bengasi todavía carece del apoyo oficial de las regiones que todavía se hallan bajo control del coronel Gadafi, abriendo un proceso para cubrir 25 puestos vacantes que deberán representar a esas zonas en un órgano que cuenta con 65 escaños. Según el plan, los miembros actuales del Consejo no podrán presentarse a las dos primeras convocatorias de elecciones nacionales, ni aceptar cargos políticos en los gobiernos que salgan de ellas. [...] De acuerdo con el documento, un Consejo Nacional de Transición ampliado –en el que haya representantes de las zonas bajo control de Gadafi– gobernará durante ocho meses a partir de la caída de Gadafi, periodo en el que se celebrarían elecciones para una comisión constitucional y un congreso nacional transitorio de 200 miembros. La representación de cada distrito se concretaría en función del censo de población de 2010. El congreso ejercería el poder durante un periodo transitorio de menos de un año, durante el cual se sometería a votación en referéndum nacional un nuevo proyecto de constitución y sería elegido el nuevo gobierno permanente de Libia de conformidad con lo estipulado en dicha constitución.”</em></p>
<p>Es de esperar que la realidad se ajuste a las previsiones del plan, pero hay muchos factores que se oponen a la aplicación del mismo, dada la compleja maraña de fuerzas tribales, étnicas y políticas que constituyen la sociedad libia, que apenas está saliendo de más de cuatro décadas de uno de los regímenes dictatoriales más desquiciados de la historia moderna. La constitución provisional basada en el plan arriba descrito ya es objeto de contestación en Bengasi, y se acusa al CNT de estar actuando a puerta cerrada. La diferencia fundamental entre el revuelo político en Libia y la situación en Egipto es que en el primer país la oposición y el régimen están separados territorialmente, y que la familia gobernante ha sido derribada en El Cairo, pero todavía no en Trípoli.</p>
<p>Al igual que en Egipto, la batalla política se libra entre diversos grupos de la oposición, algunos de los cuales, especialmente entre las fuerzas islámicas, están dispuestos a contemporizar con instituciones del régimen, mientras que otros, sobre todo entre la juventud, rechazan esta perspectiva y aspiran a una transformación radical de su país. Otra diferencia importante es la ausencia en Libia del papel del movimiento obrero, que es muy importante en el proceso egipcio. (Aunque Kamal Abu Aita, el presidente de la nueva Federación Egipcia de Sindicatos Independientes, me ha informado de que recientemente se ha creado una federación sindical similar en Bengasi.) La situación en Libia –como en Túnez y Egipto y todos los demás países de Oriente Medio en que se desarrolla el actual proceso revolucionario– se halla al comienzo de un periodo prolongado de evolución tumultuosa. Este es el destino habitual de los levantamientos revolucionarios. Las potencias occidentales tendrán muchas dificultades para controlar el proceso. Carecen de tropas sobre el terreno, aunque tampoco eso les serviría de mucho, vista su incapacidad para controlar la situación en países donde sí han desplegado fuerzas armadas, como Irak y Afganistán. El proceso de liberación y autodeterminación de los pueblos es intrincado y puede atravesar fases inquietantes, pero sin este proceso y la disposición a pagar el coste que conlleva, que puede llegar a ser muy importante, el mundo entero seguiría viviendo bajo regímenes absolutistas.</p>
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		<title>La rebelión de los indignados sacude el mundo capitalista</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Jul 2011 22:03:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[austeridad fiscal]]></category>
		<category><![CDATA[cambio radical]]></category>
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		Las protestas populares que han tenido lugar en varias naciones europeas contra los programas de ajuste económico que afectarían sus sueldos, su estabilidad y demás beneficios socio-económicos, dan cuenta de la gravedad de la crisis que atenta contra la continuidad del sistema capitalista. De hecho, los diferentes gobiernos de Europa, Japón y Estados Unidos observan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/07/españa-indignados-xavier-trizet.jpg" width="240" />
		</p><p>Las protestas populares que han tenido lugar en varias naciones europeas contra los programas de ajuste económico que afectarían sus sueldos, su estabilidad y demás beneficios socio-económicos, dan cuenta de la gravedad de la crisis que atenta contra la continuidad del sistema capitalista. De hecho, los diferentes gobiernos de Europa, Japón y Estados Unidos observan con preocupación la radicalización de tales protestas, las cuales están excediendo el marco meramente económico y reivindicativo para extenderse al ámbito político, exigiendo una democracia real. De este modo, la crisis capitalista cambia de coordenadas, emigrando de los países periféricos a la médula del mismo.<span id="more-27820"></span></p>
<div id="attachment_27935" class="wp-caption aligncenter" style="width: 585px"><img class="size-large wp-image-27935" title="españa indignados xavier trizet" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/07/espa%C3%B1a-indignados-xavier-trizet-575x321.jpg" alt="" width="575" height="321" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Xavier Trizet)</p></div>
<p>Refiriéndose a la situación suscitada en España, en opinión de Josep Maria Antentas y Esther Vivas, “La ‘rebelión de los indignados’ en el Estado español es la punta del iceberg de un malestar social acumulado que empieza a transformarse en movilización. Una primera sacudida social hacia una previsible nueva oleada de movilizaciones. Lejos de ser un movimiento circunscrito a nuestro país, las crecientes muestras de solidaridad internacional y de intentos de emulación en otros lugares indican que podemos estar ante el inicio de una nueva fase internacional de radicalización y movilización contra las medidas de ajuste”. Esto podría transferirse al resto de las naciones europeas que ven golpeadas sus economías y tratan de capear la crisis, recurriendo a los mismos mecanismos de ajuste que fueran aplicados en nuestra América con resultados desastrosos para todos sus habitantes, incluyendo a los empresarios que las aceptaron de buena gana, imaginando de antemano una era de ganancias y de crecimiento inmediato de la economía nacional.</p>
<p>Aún con el precedente latinoamericano, el Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea siguen con el recetario inmodificable en la mano, aplicándolo en Irlanda, Portugal, Grecia y España, donde la rebelión de los indignados no ha cesado y plantean una situación de ingobernabilidad que está siendo reprimida del modo tradicional, es decir, utilizando los cuerpos policiales. Esto ha creado, a su vez, una nueva realidad de dependencia que limita la soberanía de tales países, como lo demostró la medida adoptada por el gobierno griego contra la Flotilla Internacional de la Libertad que partiría a Gaza en auxilio de la población palestina allí oprimida por el gobierno genocida de Israel.</p>
<p>Inevitablemente, pese al pronóstico optimista de algunos apologistas del capitalismo, es evidente que los resultados de las medidas de austeridad sólo favorecerán a los dueños del capital, no a los ciudadanos, olvidándose de la alta responsabilidad que tienen aquellos en el desencadenamiento de la crisis, pero haciéndose recaer en estos últimos el mayor peso del sacrificio exigido. Además de ello, el sector financiero ha sido rescatado con dinero público, lo cual representa una bofetada para los miles de trabajadores que serán cesanteados, aumentando los niveles de desempleo existente y, con ello, la precarización de sus condiciones de vida. Así, la finalidad de las corporaciones, los bancos y los gobiernos a su servicio de hacer recaer la monumental crisis actual del capitalismo -de la cual son sus responsables directos- sobre los hombros de los ciudadanos, ha terminado por configurar una gran rebelión en la mayoría de los países del mundo, tal como se viviera en nuestra América desde finales del siglo XX hasta el presente.</p>
<p>Al respecto, será bueno recordar lo escrito por Federico Engels en su obra “Del socialismo utópico al socialismo científico”: “Cuando el Estado se convierta finalmente en representante efectivo de toda la sociedad será por sí mismo superfluo. Cuando ya no exista ninguna clase social a la que haya que mantener sometida; cuando desaparezcan, junto con la dominación de clase, junto con la lucha por la existencia individual, engendrada por la actual anarquía de la producción, los choques y los excesos resultantes de esto, no habrá ya nada que reprimir ni hará falta, por tanto, esa fuerza especial de represión que es el Estado”. Su debida comprensión nos daría la dimensión exacta de estos y otros sucesos que nos afectan a todos como ciudadanos, aun cuando no estemos totalmente conscientes de ello.</p>
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		<title>Indignados. ¿Y ahora qué?</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jun 2011 21:36:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
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		La impresionante jornada de manifestaciones del pasado 19 de junio ha culminado la primera fase de la &#8220;rebelión de las y los indignados&#8221; abierta el 15 de mayo y marca el inicio de una nueva, aún por definir. En un mes el movimiento ha experimentado una verdadera ampliación cuantitativa y cualitativa. Su base social se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/indignats.jpg" width="240" />
		</p><p>La impresionante jornada de manifestaciones del pasado 19 de junio ha culminado la primera fase de la &#8220;rebelión de las y los indignados&#8221; abierta el 15 de mayo y marca el inicio de una nueva, aún por definir. En un mes el movimiento ha experimentado una verdadera ampliación cuantitativa y cualitativa. Su base social se ha diversificado social y generacionalmente, y se ha arraigado por todo el territorio.</p>
<p>La consistencia de la jornada del día 19 confirma la profundidad del movimiento emergente y del malestar social que refleja. No estamos ante un fenómeno coyuntural, sino ante el comienzo de una previsible nueva oleada de movilizaciones, de la que la manifestación del 15 de mayo y las acampadas han sido la lanzadera y la primera sacudida. Dos años y medio después del estallido de la crisis, en los que la apatía y el miedo han sido la nota dominante, los hechos de las últimas semanas confirman que la protesta social ha vuelto para quedarse. Y, como casi siempre, lo ha hecho reapareciendo de forma inesperada, intempestiva y rompedora, sorprendiendo a propios y extraños.<span id="more-27394"></span></p>
<div id="attachment_27420" class="wp-caption alignleft" style="width: 350px"><img class="size-full wp-image-27420" title="indignats" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/indignats.jpg" alt="" width="340" height="251" /><p class="wp-caption-text">(Imagen: Público)</p></div>
<p>Internet y las redes sociales, twitter y facebook, han jugado un papel muy significativo en el desarrollo del movimiento, no sólo como herramienta de comunicación, sino también como espacio de discusión, de politización y de formación de una identidad y un patrimonio compartido.</p>
<p>En estas últimas semanas, hemos asistido a una recuperación de la confianza colectiva en la capacidad de cambiar las cosas. Años de derrotas y retrocesos y la falta de victorias que mostraran la utilidad de la movilización han pesado como una losa en la lenta reacción ante la crisis. Pero las revoluciones en el mundo árabe y, también, la victoria contra banqueros y gobernantes en Islandia han transmitido un mensaje muy claro: &#8220;Sí, se puede&#8221;.</p>
<p>&#8220;La indignación es un comienzo. Uno se indigna, se levanta y después ya ve&#8221;, señalaba el filósofo Daniel Bensaïd. Poco a poco se ha ido pasando del malestar a la indignación y de ésta a la movilización. Estamos ante una verdadera &#8220;indignación movilizada&#8221;. Del terremoto de la crisis, ha surgido, finalmente, el tsunami de la revuelta social.</p>
<p>El movimiento en curso expresa la radicalización social más importante, al menos, desde hace más de diez años cuando irrumpió el movimiento &#8220;antiglobalización&#8221;. Ahora, sin embargo, la profundidad social y territorial de la protesta, que se desarrolla en plena crisis económica y social, es mayor. Tiene un doble eje constitutivo inseparable: la crítica a la clase política y a los poderes económicos y financieros. A estos últimos se les señala como responsables de la crisis económica, y a la primera precisamente por su servilismo y complicidad con el mundo de los negocios.</p>
<p>Inspirándose en la plaza Tahrir, el método &#8220;ocupación de plaza más acampada&#8221; sirvió como elemento motriz para el movimiento en sus inicios. Las acampadas y ocupaciones de plazas no han sido un fin en sí mismas. Han actuado simultáneamente como referente simbólico y base de operaciones, de palanca para propulsar movilizaciones futuras, y de altavoz para amplificar las presentes.</p>
<p>El éxito de la manifestación del 19 de julio plantea el reto de cómo seguir. ¿Cuáles son los próximos pasos? El movimiento necesita profundizar aún más su arraigo territorial y la coordinación de asambleas de pueblos y barrios, hasta ahora su principal logro organizativo. En paralelo, la asignatura pendiente es estrechar los vínculos con la clase trabajadora y llevar la indignación a los centros de trabajo, donde aún domina el miedo y la resignación, y poder contestar a la política de concertación social que mantienen los sindicatos mayoritarios, el desconcierto de los cuales es evidente. Habrá también que seguir trabajando para definir nuevas actividades centrales, que permitan unificar desde la pluralidad y hacer converger objetivos, y para reforzar movilizaciones concretas, como ya está ocurriendo en el caso de los desahucios en muchos barrios.</p>
<p>Desde su irrupción, el principal éxito del movimiento ha sido el de haber puesto fin a la pasividad resignada y al desaliento social que hasta ahora imperaba. Estas semanas han marcado un punto de inflexión. Han sido días de tiempo acelerado y condensado en los que la confortable rutina de los poderes económicos y políticos se ha visto sorpresivamente alterada por un nuevo actor político y social que aún tiene muchas cosas que decir.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Josep Maria Antentas es profesor de sociología de la UAB y Esther Vivas es miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS) de la UPF.</em></p>
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		<title>¿Crisis terminal del capitalismo?</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/%c2%bfcrisis-terminal-del-capitalismo/</link>
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		<pubDate>Sat, 25 Jun 2011 22:56:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[crisis financiera]]></category>
		<category><![CDATA[crisis humanitaria]]></category>
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		Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que  coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio  del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia? Soy  consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin  embargo, me llevan a esta interpretación.
La primera es la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2009/12/nature-civilization-by-bec-young.jpg" width="240" />
		</p><p>Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que  coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio  del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia? Soy  consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin  embargo, me llevan a esta interpretación.</p>
<p>La primera es la  siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero  particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la  Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil  equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no  consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados  del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del  capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de  reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.<span id="more-27292"></span></p>
<div id="attachment_9758" class="wp-caption alignleft" style="width: 370px"><img class="size-full wp-image-9758 " title="nature &amp; civilization by bec young" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2009/12/nature-civilization-by-bec-young.jpg" alt="" width="360" height="344" /><p class="wp-caption-text">Nature &amp; civilization (Naturaleza y civilización), por Bec Young (justseeds.org)</p></div>
<p>La naturaleza efectivamente se encuentra sometida a un gran estrés,  como nunca antes lo estuvo, por lo menos en el último siglo, sin contar  las 15 grandes diezmaciones que conoció a lo largo de su historia de más  de cuatro mil millones de años. Los fenómenos extremos verificables en  todas las regiones y los cambios climáticos, que tienden a un  calentamiento global creciente, hablan a favor de la tesis de Marx. ¿Sin  naturaleza cómo va a reproducirse el capitalismo? Ha dado con un límite  insuperable.</p>
<p>El capitalismo precariza o prescinde del trabajo.  Existe gran desarrollo sin trabajo. El aparato productivo informatizado y  robotizado produce más y mejor, con casi ningún trabajo. La  consecuencia directa es el desempleo estructural.</p>
<p>Millones de  personas no van a ingresar nunca jamás en el mundo del trabajo, ni  siquiera como ejército de reserva. El trabajo, de depender del capital,  ha pasado a prescindir de él. En España el desempleo alcanza al 20% de  la población general, y al 40% de los jóvenes. En Portugal al 12% del  país, y al 30% entre los jóvenes. Esto significa una grave crisis  social, como la que asola en este momento a Grecia. Se sacrifica a toda  la sociedad en nombre de una economía, hecha no para atender las  demandas humanas sino para pagar la deuda con los bancos y con el  sistema financiero. Marx tiene razón: el trabajo explotado ya no es  fuente de riqueza. Lo es la máquina.</p>
<p>La segunda razón está  ligada a la crisis humanitaria que el capitalismo está generando. Antes  estaba limitada a los países periféricos. Hoy es global y ha alcanzado a  los países centrales. No se puede resolver la cuestión económica  desmontando la sociedad. Las víctimas, entrelazas por nuevas avenidas de  comunicación, resisten, se rebelan y amenazan el orden vigente. Cada  vez más personas, especialmente jóvenes, no aceptan la lógica perversa  de la economía política capitalista: la <em>dictadura de las finanzas</em> que,  vía mercado, somete los Estados a sus intereses, y el <em>rentabilismo</em> de  los capitales especulativos que circulan de unas bolsas a otras  obteniendo ganancias sin producir absolutamente nada a no ser más dinero  para sus rentistas.</p>
<p>Fue el capital mismo el que creó el veneno  es el que lo puede matar: al exigir a los trabajadores una formación  técnica cada vez mejor para estar a la altura del crecimiento acelerado y  de la mayor competitividad, creó involuntariamente personas que  piensan. Éstas, lentamente van descubriendo la perversidad del sistema  que despelleja a las personas en nombre de una acumulación meramente  material, que se muestra sin corazón al exigir más y más eficiencia,  hasta el punto de llevar a los trabajadores a un estrés profundo, a la  desesperación, y en algunos casos, al suicidio, como ocurre en varios  países, y también en Brasil.</p>
<p>Las calles de varios países  europeos y árabes, los “indignados” que llenan las plazas de España y de  Grecia son expresión de una rebelión contra el sistema político vigente  a remolque del mercado y de la lógica del capital. Los jóvenes  españoles gritan: «no es una crisis, es un robo». Los ladrones están  afincados en Wall Street, en el FMI y en el Banco Central Europeo, es  decir, son los sumos sacerdotes del capital globalizado y explotador.</p>
<p>Al agravarse la crisis crecerán en todo el mundo las multitudes que no  aguanten más las consecuencias de la superexplotación de sus vidas y de  la vida de la Tierra y se rebelen contra este sistema económico que  ahora agoniza, no por envejecimiento, sino por la fuerza del veneno y de  las contradicciones que ha creado, castigando a la Madre Tierra y  afligiendo la vida de sus hijos e hijas.<br />
<strong><br />
</strong><em> </em></p>
<p><em>Leonardo Boff es Teólogo / Filósofo y autor de &#8220;Proteger a Terra-cuidar da vida: como evitar o fim do mund&#8221;, Record 2010. </em></p>
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