<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Amauta &#187; víctimas</title>
	<atom:link href="http://revista-amauta.org/tag/victimas/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://revista-amauta.org</link>
	<description>La Revista Independiente de Costa Rica</description>
	<lastBuildDate>Fri, 10 Feb 2012 19:30:33 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.1</generator>
		<item>
		<title>Víctimas de las guerras del imperio</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2012/01/victimas-de-las-guerras-del-imperio/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2012/01/victimas-de-las-guerras-del-imperio/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Jan 2012 23:21:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[desaparecidos]]></category>
		<category><![CDATA[estado policía]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[impunidad]]></category>
		<category><![CDATA[Intervencionismo]]></category>
		<category><![CDATA[masacre]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo de estado]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=31804</guid>
		<description><![CDATA[
		
		Los “desaparecidos” del imperio
Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el  Washington Post, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/01/lisiado-de-guerra-carlos-barberena.jpg" width="240" />
		</p><p><em><strong>Los “desaparecidos” del imperio</strong></em></p>
<p>Un artículo reciente firmado por John Tirman, director del Centro de Estudios Internacionales del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y publicado en el <em> Washington Post</em>, plantea con crudeza una reflexión sobre un aspecto poco estudiado de las políticas de agresión del imperialismo: la indiferencia de la Casa Blanca y de la opinión pública en relación a las víctimas de las guerras que Estados Unidos libra en el exterior.<sup>1</sup>Como académico “bienpensante” se abstiene de utilizar la categoría “imperialismo” como clave interpretativa de la política exterior de su país; su análisis, en cambio, revela a los gritos la necesidad de apelar a ese concepto y a la teoría que le otorga sentido. Tirman expresa en su nota la preocupación que le suscita, en cuanto ciudadano que cree en la democracia y los derechos humanos, la incoherencia en que incurrió Barack Obama –no olvidemos, un Premio Nóbel de la Paz- cuando en su discurso pronunciado en Fort Bragg (14 de Diciembre de 2011) para rendir homenaje a los integrantes de las fuerzas armadas que perdieron la vida en la guerra de Irak (unos 4.500, aproximadamente) no dijo ni una sola palabra de las víctimas civiles y militares iraquíes que murieron a causa de la agresión norteamericana. Agresión, conviene recordarlo, que no tuvo nada que ver con la existencia de “armas de destrucción masiva” en Irak o con la inverosímil complicidad del antiguo aliado de Washington, Saddam Hussein, con las fechorías que supuestamente cometía otro de sus aliados, Osama Bin Laden. El objetivo excluyente de esa guerra, como la que amenaza iniciar en contra de Irán, fue apoderarse del petróleo iraquí y establecer un control territorial directo sobre esa estratégica zona para el momento en que el aprovisionamiento del crudo deba hacerse confiando en la eficacia disuasiva de las armas en lugar de las normas de aquello que algunos espíritus ingenuos en la Europa del siglo XVIII dieron en llamar “el dulce comercio.”<span id="more-31804"></span></p>
<div id="attachment_31825" class="wp-caption alignright" style="width: 328px"><a href="http://www.carlosbarberena.com/galerias/pintura/" target="_blank"><img class="size-large wp-image-31825" title="lisiado de guerra carlos barberena" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2012/01/lisiado-de-guerra-carlos-barberena-318x400.jpg" alt="" width="318" height="400" /></a><p class="wp-caption-text">Lisiado de guerra, por Carlos Barberena</p></div>
<p>En su nota Tirman acierta al recordar que las principales guerras que Estados Unidos libró desde el fin de la Segunda Guerra Mundial –Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Irak y Afganistán- produjeron, según sus propias palabras, una “colosal carnicería”. Una estimación que este autor califica como muy conservadora arroja un saldo luctuoso de por lo menos seis millones de muertes ocasionadas por la cruzada lanzada por Washington para llevar la libertad y la democracia a esos infortunados países. Si se contaran operaciones militares de menor escala -como las invasiones a Grenada y Panamá, o la intervención apenas disimulada de la Casa Blanca en las guerras civiles de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, para no hablar de similares tropelías en otras latitudes del planeta- la cifra se elevaría considerablemente.<sup>2</sup> No obstante, y pese a las dimensiones de esta tragedia, a las cuales habría que agregar los millones de desplazados por los combates y la devastación sufrida por los países agredidos, ni el gobierno ni la sociedad norteamericana han evidenciado la menor curiosidad, preocupación, ¡ni digamos compasión!, para enterarse de lo ocurrido y hacer algo al respecto. Esos millones de víctimas fueron simplemente borrados del registro oficial del gobierno y, peor aún, de la memoria del pueblo norteamericano mantenido impúdicamente en la ignorancia o sometido a la interesada tergiversación de la noticia. Cómo lúgubremente reiteraba el criminal dictador argentino Jorge R. Videla ante la angustiada pregunta de los familiares de la represión, también para Barack Obama esas víctimas de las guerras estadounidenses “no existen”, “desaparecieron”, “no están”.</p>
<p>Si el holocausto perpetrado por Adolf Hitler al exterminar a seis millones de judíos hizo que su régimen fuese caracterizado como una aberrante monstruosidad o como una estremecedora encarnación del mal, entonces ¿qué categoría teórica habría que usar para caracterizar a los sucesivos gobiernos de Estados Unidos que sembraron muertes en una escala por lo menos igual, si no mayor? Lamentablemente nuestro autor no se formula esa pregunta porque cualquier respuesta habría puesto en cuestión el crucial artículo de fe del credo norteamericano que asegura que Estados Unidos es una democracia. Más aún: que es la encarnación más perfecta de “la democracia” en este mundo. Observa con consternación, en cambio, el desinterés público por el costo humano de las guerras estadounidenses; indiferencia reforzada por el premeditado ocultamiento que se hace de aquellos muertos en la voluminosa producción de películas, novelas y documentales que tienen por tema central la guerra; por el silencio de la prensa acerca de estas masacres –recordar que, luego de Vietnam, la censura en los frentes de batalla es total y que no se pueden mostrar víctimas civiles y tampoco soldados norteamericanos heridos o muertos; y porque las innumerables encuestas que a diario se realizan en Estados Unidos jamás indagan cuál es el grado de conocimiento o la opinión de los entrevistados acerca de las víctimas que ocasionan en el exterior las aventuras militares del imperio.</p>
<p>Este pesado manto de silencio se explica, según Tirman, por la persistencia de lo que el historiador Richard Slotkin denominara el “mito de la frontera”, una de las constelaciones de sentido más arraigada de la cultura norteamericana según la cual una violencia noble y desinteresada -o interesada solo en producir el bien- puede ser ejercida sin culpa o cargos de conciencia sobre quienes se interpongan al “destino manifiesto” que Dios ha reservado para los norteamericanos y que, con piadosa gratitud, los billetes de dólar recuerdan en cada una de sus denominaciones. Solo “razas inferiores” o “pueblos bárbaros”, que viven al margen de la ley, podrían resistirse a aceptar los avances de la “civilización”. El violento despojo sufrido por los pueblos originarios de las Américas, tanto en el Norte como en el Sur, fue justificado por ese racista mito de la frontera y edulcorado con infames mentiras. En el extremo sur del continente, en la Argentina, la mentira fue denominar como “conquista del desierto” la ocupación territorial a sangre y fuego del habitat, que no era precisamente un desierto, de los pueblos originarios. En Chile la mentira fue bautizar como “la pacificación de la Araucanía” al nada pacífico y sangriento sometimiento del pueblo mapuche. En el norte, el objeto del pillaje y la conquista no fueron las poblaciones indígenas sino una fantasmagórica categoría, apenas un punto cardinal: el Oeste. En todos los casos, como lo anotara el historiador Osvaldo Bayer, la “barbarie” de los derrotados, que exigía la perentoria misión civilizatoria, era demostrada por su … ¡desconocimiento de la propiedad privada!</p>
<p>En suma: esta constelación de creencias -racista y clasista hasta la médula- presidió el fenomenal despojo de que fueron objeto los pueblos originarios y liberó a los píos cristianos que perpetraron la masacre de cualquier sentimiento de culpa. En realidad, las víctimas eran humanas sólo en apariencia. Esa ideología reaparece en nuestros días, claro que de forma transfigurada, para justificar el aniquilamiento de los salvajes contemporáneos. Sigue “oprimiendo el cerebro de los vivos”, para utilizar una formulación clásica, y fomentando la indiferencia popular ante los crímenes cometidos por el imperialismo en tierras lejanas. Con la invalorable contribución de la industria cultural del capitalismo hoy la condición humana le es negada a palestinos, iraquíes, afganos, árabes, afrodescendientes y, en general, a los pueblos que constituyen el ochenta por ciento de la población mundial. Tirman recuerda, como ya lo había hecho antes Noam Chomsky, el sugestivo nombre asignado a la operación destinada a asesinar a Osama Bin Laden: “Gerónimo”, el jefe de los apaches que se opuso al pillaje practicado por los blancos. El lingüista norteamericano también decía que algunos de los instrumentos de muerte más letales de las fuerzas armadas de su país también tienen nombres que aluden a los pueblos originarios: el helicóptero Apache, el misil Tomahawk, y así sucesivamente.</p>
<p>Tirman concluye su análisis diciendo que esta indiferencia ante los “daños colaterales” y los millones de víctimas de las aventuras militares del imperio socava la credibilidad de Washington cuando pretende erigirse en el campeón de los derechos humanos. Agregaríamos: socava “irreparablemente” esa credibilidad, como quedó elocuentemente demostrado en 2006 cuando la Asamblea General de la ONU creó el Consejo de Derechos Humanos, en reemplazo de la Comisión de Derechos Humanos, con el voto casi unánime de los estados miembros y el solitario rechazo de Estados Unidos, Israel, Palau y las Islas Marshall.<sup>3</sup> Lo mismo ocurre cuando año tras año la Asamblea General condena por una mayoría aplastante el criminal bloqueo a Cuba impuesto por Estados Unidos.</p>
<p>Pero no es sólo la credibilidad de Washington lo que está en juego. Más grave aún es el hecho de que la apatía y el sopor moral que invisibilizan la cuestión de las víctimas garantiza la impunidad de quienes perpetran crímenes de lesa humanidad en contra de poblaciones civiles indefensas (como en los casos de My Lai en Vietnam o Haditha en Irak, para no mencionar sino los más conocidos). Pero esto viene de lejos: recuérdese la patética indiferencia de la población norteamericana ante las noticias del bombardeo atómico en Hiroshima y Nagasaki, y los cables que enviaba el corresponsal del <em>New York Times </em>destacado en Japón diciendo que ¡no había indicios de radioactividad en la zona bombardeada! Impunidad que alentará futuras atrocidades, motorizadas por la inagotable voracidad de ganancias que exige el complejo militar-industrial, para el cual la guerra es una condición necesaria, imprescindible, de sus beneficios. Sin guerras, sin escalada armamentista el negocio arrojaría pérdidas, y eso es inadmisible. Y son las ganancias de esos tenebrosos negocios, no olvidemos, las que financian las carreras de los políticos norteamericanos (y Obama no es excepción a esta regla) y las que sostienen a los oligopolios mediáticos con los cuales se desinforma y adormece a la población. No por casualidad Estados Unidos ha guerreado incesantemente en los últimos sesenta años. Los preparativos para nuevas guerras están a la vista y son inocultables: comienzan con la satanización de líderes desafectos, presentados ante la opinión pública como figuras despóticas, casi monstruosas ; sigue con intensas campañas publicitarias de estigmatización de gobiernos desafectos y pueblos díscolos; luego vienen las condenas por presuntas violaciones a los derechos humanos o por la complicidad de aquellos líderes y gobiernos con el terrorismo internacional o el narcotráfico, hasta que finalmente la CIA o algún escuadrón especial de las fuerzas armadas se encarga de fabricar un incidente que permita justificar ante la opinión pública mundial la intervención de los Estados Unidos y sus compinches para poner fin a tanto mal. En tiempos recientes eso se hizo en Irak y luego en Libia. En la actualidad hay dos países que atraen la maliciosa atención del imperio: Irán y Venezuela, por pura casualidad dueños de inmensas reservas de petróleo. Esto no significa que la funesta historia de Irak y Libia vaya necesariamente a repetirse, entre otras cosas porque, como lo observara Noam Chomsky, Estados Unidos sólo ataca a países débiles, casi indefensos, y aislados internacionalmente. Washington ha hecho lo imposible para establecer un “cordón sanitario” que aísle a Teherán y Caracas, pero hasta ahora sin éxito. Y no son países destruidos por largos años de bloqueo, como Irak, o que se desarmaron voluntariamente, como Libia, seducida por las hipócritas demostraciones de afecto de una nueva camada de imperialistas. Afortunadamente, ni Irán ni Venezuela se encuentran en esa situación. De todos modos habrá que estar alertas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>NOTAS</strong></p>
<p>1. “ Why do we ignore the civilians killed in American wars?” (<em>The Washington Post</em>, 5 Diciembre 2011)</p>
<p>2. Expertos internacionales aseguran que el número de víctimas ocasionadas por Estados Unidos en Vietnam ronda las cuatro millones de personas. La estimación total de seis millones subestima grandemente la masacre desencadenada por el imperialismo norteamericano en sus diferentes guerras.</p>
<p>3. Añadamos un dato bien significativo: cuando la Asamblea General tuvo que decidir la composición del Consejo, el 9 de Mayo del 2006, Estados Unidos no logró los votos necesarios para ser uno de los 47 países que debía integrarlo. ¡Toda una definición sobre la nula credibilidad internacional de Estados Unidos como defensor de los derechos humanos!</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2012/01/victimas-de-las-guerras-del-imperio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Con ETA desaparece un pilar de la democracia antiterrorista española</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/10/con-eta-desaparece-un-pilar-de-la-democracia-antiterrorista-espanola/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/10/con-eta-desaparece-un-pilar-de-la-democracia-antiterrorista-espanola/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 24 Oct 2011 23:58:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[contrainsurgencia]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[estado policía]]></category>
		<category><![CDATA[ETA]]></category>
		<category><![CDATA[terrorismo]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=30232</guid>
		<description><![CDATA[
		
		La despedida definitiva de ETA es una buena noticia para toda la población del Estado español. Se acabaron unos atentados crueles y sin lógica política alguna. Se deberían acabar, aunque eso sea mucho más difícil las leyes y jurisdicciones de excepción que cercenan nuestras libertades. Cabe recordar, que los manifestantes del 15M que acordonaron el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/10/ETA.jpeg" width="240" />
		</p><p>La despedida definitiva de ETA es una buena noticia para toda la población del Estado español. Se acabaron unos atentados crueles y sin lógica política alguna. Se deberían acabar, aunque eso sea mucho más difícil las leyes y jurisdicciones de excepción que cercenan nuestras libertades. Cabe recordar, que los manifestantes del 15M que acordonaron el paso al Parlamento de Cataluña para evitar que se votase un paquete de medidas ferozmente antisociales, los está juzgando la Audiencia Nacional, el tribunal especial sucesor del Tribunal de Orden Público de Franco. Mientras existan las leyes, jurisdicciones e instituciones políticas que perpetúan el franquismo dentro de la democracia, estaremos en estado de excepción, en un largo estado de excepción que dura desde el 18 de julio de 1936. ETA ha sido en muy buena medida el pretexto soñado para que ese estado de excepción franquista se mantuviera bajo los ropajes de una <a href="http://iohannesmaurus.blogspot.com/2009/06/antiterrorismo-la-deriva-y-la-esencia.html">&#8220;democracia antiterrorista&#8221;</a>, de una democracia amenazada por los &#8220;violentos&#8221;. Por ese motivo, las autoridades españolas no hiceron gran cosa para que ETA desapareciera de la manera más fácil y evidente: atendiendo a sus reivindicaciones políticas, muchas de las cuales son compartidas por buena parte de los vascos y son perfectamente asumibles por una auténtica democracia. El Estado y sus distintos gobiernos siempre prefirieron, sin embargo, la vía policial, cuando no el terrorismo de Estado y da la impresión de que cuando la paz se hallaba cerca en las distintas treguas de ETA, algún genio maligno se encargaba siempre de malograrla.<span id="more-30232"></span></p>
<p><img class="alignright size-full wp-image-30254" title="ETA" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/10/ETA.jpeg" alt="" width="242" height="208" />La declaración de ETA parece firme y definitiva. Se abre, pues, la posibilidad de un auténtico proceso de paz. En este proceso hay aún muchas dificultades que superar: las víctimas de ambos lados y los presos vascos. Entre las víctimas cabe distinguir entre las víctimas civiles de ambos bandos y quienes en ambos bandos estaban armados. Hay que recordar que los actos de violencia contra civiles son crímenes de guerra y que toda organización militar que se precie los debe repudiar. Entre los presos vascos debe distinguirse también entre quienes usaron las armas y quienes sólo expresaron opiniones. De estos últimos hay varios centenares en las cárceles españolas. Ni ETA ni el Estado son inocentes en este conflicto y ninguno de los dos es el único responsable. La organización armada vasca y el Estado español heredado del franquismo han formado hasta ahora un binomio cada uno de cuyos miembros ha justificado sus excesos por la violencia del otro. ETA se volvió casi indispensable para un Estado español que no tenía ninguna posibilidad en su constitución actual -tanto formal como material- de resolver democráticamente la cuestión nacional. El Estado español heredero del franquismo fue para ETA también un pretexto para asumir una función de representación de la fracción del pueblo vasco que opta por la independencia y el socialismo. El Estado español, por su parte, representaba a los ciudadanos españoles y les ofrecía protección a cambio de obediencia. Como dicen los mafiosos en las películas: &#8220;una oferta que no se puede rechazar&#8221;. La organización armada vasca no ofrecía nada muy distinto al pueblo que denominaba &#8220;pueblo trabajador vasco&#8221;: protección de la patria y de la identidad vasca a cambio de sumisión y ausencia de crítica a una vanguardia que podía permitirse ser mortífera por tener enfrente a un régimen que era el sucesor legal y legítimo de una atroz dictadura.</p>
<p>El binomio parece estar rompiéndose. En gran medida ello se debe a la vitalidad de la izquierda abertzale, que, a pesar de una brutal represión y marginación, ha logrado mantener su presencia en la sociedad vasca y vivir sus luchas. El contacto con la realidad de unas luchas sociales que no se jugaban en el espacio de la soberanía -de la violencia como atributo de la soberanía- distanció a la izquierda abertzale de la organización armada. Fue difícil, pues ETA no fue para muchos vascos una simple organización &#8220;terrorista&#8221;, sino el polo a partir del cual se organizó la resistencia más efectiva al franquismo, que en Euskal Herria fue siempre particularmente enérgica y masiva. ETA en el País Vasco, no eran los Grapo: su función si acaso podría compararse a la del PCE durante el franquismo, con la importante diferencia de que ETA tenía un frente armado, &#8220;militar&#8221;. Hoy, sin embargo, el rechazo a la violencia y al absolutismo de un poder que sólo es una caricatura de la soberanía, está afectando tanto a ETA como al Estado español.</p>
<p>No sé si desde la izquierda abertzale se le ha dicho a ETA &#8220;que no nos representan&#8221;, pero con seguridad es algo que en ese sector político se ha pensado. De este modo, los movimientos sociales emergentes que se manifiestan en el conjunto del Estado español en el 15M y que niegan al Estado la posibilidad de representarlos, tienen tal vez un buen contrapunto en una izquierda abertzale que expresa sustancialmente los intereses de los mismos sectores sociales, y que también se está deshaciendo de sus propios &#8220;representantes&#8221;. En este momento, el proceso de descomposición de neoliberalismo nos coloca ante una situación muy crítica para el régimen español: por un lado su legitimidad social es cuestionada por calles y plazas, su representatividad y su soberanía son cada día negadas por los mercados financieros a los que el régimen obedece, pero también por importantes sectores de la población que ya no quieren obedecer a quienes la agreden. A esto se añade un probable aumento de la representación política del idependentismo de izquierda en Euskal Herria que tampoco se siente representado por el Estado español y sus instituciones. Quienquiera que gane las elecciones legislativas españolas se encontrará ante un proceso que puede desembocar en una crisis de régimen. Agur ETA! Bye, bye (Franco&#8217;s) Spain.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/10/con-eta-desaparece-un-pilar-de-la-democracia-antiterrorista-espanola/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Durante cuánto tiempo pueden seguir la ocupación y el abuso de MINUSTAH en Haití?</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/09/%c2%bfdurante-cuanto-tiempo-pueden-seguir-la-ocupacion-y-el-abuso-de-minustah-en-haiti/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/09/%c2%bfdurante-cuanto-tiempo-pueden-seguir-la-ocupacion-y-el-abuso-de-minustah-en-haiti/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 09 Sep 2011 23:28:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[abusos]]></category>
		<category><![CDATA[crimenes humanitarios]]></category>
		<category><![CDATA[estado policía]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Haití]]></category>
		<category><![CDATA[militarismo]]></category>
		<category><![CDATA[MINUSTAH]]></category>
		<category><![CDATA[ocupación]]></category>
		<category><![CDATA[ONU]]></category>
		<category><![CDATA[seguridad]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>
		<category><![CDATA[violencia sexual]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=29214</guid>
		<description><![CDATA[
		
		Un vídeo muestra a soldados de las Naciones Unidas cometiendo una violación en Haití
El vídeo es extremadamente inquietante. Muestra a cuatro hombres, identificados como soldados uruguayos de la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH), que al parecer están violando a un joven haitiano de 18 años. Dos de ellos sujetan a la víctima sobre [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/05/haiti-woodblock-by-sue-coe1.jpg" width="240" />
		</p><p><em><strong>Un vídeo muestra a soldados de las Naciones Unidas cometiendo una violación en Haití</strong></em></p>
<p>El vídeo es extremadamente inquietante. Muestra a cuatro hombres, identificados como soldados uruguayos de la misión de la ONU en Haití (MINUSTAH), que al parecer están violando a un joven haitiano de 18 años. Dos de ellos sujetan a la víctima sobre un colchón, con sus manos torcidas sobre su espalda para que no se pueda mover. Tal vez la parte más enervante del vídeo es el constante coro de risas de los perpetradores; para ellos no es más que una gran borrachera.</p>
<p><em>ABC News </em>informa de que el teniente de la Armada uruguaya Nicolás Casariego, confirmó la autenticidad del vídeo. Un certificado médico presentado al tribunal en Port Salud, una ciudad costera del sur en la que tuvo lugar el incidente, dice que la víctima fue golpeada y tenía heridas relacionadas con una violación sexual.<span id="more-29214"></span></p>
<div id="attachment_16043" class="wp-caption alignleft" style="width: 334px"><img class="size-full wp-image-16043 " title="haiti-woodblock-by sue coe" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/05/haiti-woodblock-by-sue-coe1.jpg" alt="" width="324" height="402" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Sue Coe)</p></div>
<p>Es probable que el incidente eche más leña al fuego del resentimiento que los haitianos sienten hacia las tropas de la ONU que han ocupado el país durante más de siete años. Ha habido un terrible patrón de abusos: en diciembre de 2007, más de 100 soldados de la ONU de Sri Lanka fueron deportados por acusaciones de abusos sexuales de niñas menores de edad. En 2005, soldados de la ONU invadieron Cité Soleil, una de las áreas más pobres de Puerto Príncipe, matando hasta a 23 personas, incluidos niños, según testigos presenciales. Después de la incursión, el grupo humanitario Médicos sin Fronteras informó: “Ese día tratamos a 27 personas por heridas de bala. De ellas, unas 20 eran mujeres menores de 18 años.”</p>
<p>Los cables de <em>WikiLeaks</em> publicados la semana pasada revelan que Timothy Carney, representante del gobierno de EE.UU., el diplomático de más alto rango en Haití en 2006, advirtió que semejantes incursiones “causarán inevitablemente víctimas civiles no intencionadas en vista de las condiciones de abarrotamiento y de construcción frágil de viviendas atestadas en Cité Soleil”. Pero Washington –mostrando su falta de respeto por la vida humana en Haití– no presentó objeciones a más incursiones, que continuaron hasta avanzado 2006.</p>
<p>Y no hay que tener dudas: la ocupación de Haití por parte de la ONU es realmente una ocupación estadounidense, no es más una fuerza multilateral que la “coalición de los dispuestos” de George W. Bush que invadió Iraq. Y apenas es más legítima: Se envió en 2004 después de que una acción dirigida por EE.UU. derrocó al gobierno democráticamente elegido. Lejos de proveer seguridad a los haitianos después del golpe, MINUSTAH se mantuvo al margen mientras miles de haitianos que habían apoyado al gobierno elegido eran asesinados y los funcionarios del gobierno constitucional encarcelados. Recientes cables de <em>WikiLeaks</em> también confirman que el gobierno de EE.UU. ve a MINUSTAH como un instrumento de su propia política en ese país.</p>
<p>Este último incidente esclareció un poco la naturaleza de su misión, tal como las fotos de Abu Ghraib dejaron en claro a la mayor parte del mundo la brutalidad de la ocupación estadounidense de Iraq. Las imágenes no pueden descartarse o enterrarse con la misma facilidad que las palabras. Y las imágenes de este vídeo son simbólicas de lo que la “comunidad internacional” ha estado haciendo en Haití desde que el país conquistó su independencia de Francia en la primera revolución exitosa del mundo dirigida por esclavos.</p>
<p>No existe una razón legítima para una misión militar de las Naciones Unidas en Haití. El país no sufre una guerra civil y no es tema de un acuerdo de mantenimiento de la paz o posterior a un conflicto. Y el hecho de que los soldados de la ONU sean inmunes a un enjuiciamiento o acción legal en Haití alienta los abusos. Los soldados ocupantes tampoco hablan el idioma, lo que limita severamente su capacidad para ejercer cualquier rol positivo en la seguridad; ¿Podéis imaginar cuán efectiva sería una fuerza policial en Washington D.C. si solo hablara japonés?</p>
<p>Para empeorar las cosas, ahora es prácticamente seguro que MINUSTAH llevó la bacteria del cólera a Haití, que ha matado a más de 6.000 haitianos e infectado a más de 400.000 en los últimos 10 meses. Fue un acto de brutal negligencia: debería haber habido supervisión para asegurar que los desechos fecales de los soldados de la ONU no se vaciaran al suministro de agua, en vista de los riesgos de una contaminación tan letal y la conocida incapacidad del sistema de agua, alcantarillado y salud pública de Haití.</p>
<p>¿Durante cuánto tiempo puede MINUSTAH seguir ocupando y abusando de Haití?</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Mark Weisbrot es economista y codirector del Centro de Investigación Económica y Política. Es coautor, con Dean Baker, de: Social Security: the Phony Crisis.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/09/%c2%bfdurante-cuanto-tiempo-pueden-seguir-la-ocupacion-y-el-abuso-de-minustah-en-haiti/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Camboya: Hablemos de crímenes contra la humanidad</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/camboya-hablemos-de-crimenes-contra-la-humanidad/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/06/camboya-hablemos-de-crimenes-contra-la-humanidad/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 30 Jun 2011 17:48:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Asia]]></category>
		<category><![CDATA[Camboya]]></category>
		<category><![CDATA[crimenes humanitarios]]></category>
		<category><![CDATA[estado policía]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[genocidio]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Imperialismo]]></category>
		<category><![CDATA[impunidad]]></category>
		<category><![CDATA[Injusticia]]></category>
		<category><![CDATA[Khmer Rouge]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=27398</guid>
		<description><![CDATA[
		
		Comienza la audiencia del Tribunal Jemer Rojo
La foto, sin fecha, del Centro de Documentación de Camboya, es tan  escalofriante como informal: directamente al lado de un Mercedes negro,  altos dirigentes de los Jemeres Rojos –en sus distintivos pijamas  negros, sandalias y krama alrededor del cuello– posan  despreocupadamente. Vemos al “Hermano Número [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/cambodia-massacres.jpg" width="240" />
		</p><p><strong><em>Comienza la audiencia del Tribunal Jemer Rojo</em></strong></p>
<p>La foto, sin fecha, del Centro de Documentación de Camboya, es tan  escalofriante como informal: directamente al lado de un Mercedes negro,  altos dirigentes de los Jemeres Rojos –en sus distintivos pijamas  negros, sandalias y krama alrededor del cuello– posan  despreocupadamente. Vemos al “Hermano Número Uno” Pol Pot, a su  subcomandante Nuon Chea, Ieng Sary, Son Sen y Vorn Vet. Es lo que quería  decir Hannah Arendt cuando denunció “la banalidad del mal”.</p>
<p>Este  lunes, en un complejo especialmente construido en los suburbios de Phnom  Penh, tuvo lugar la audiencia inicial del Tribunal Jemer Rojo, con la  presencia de algunos de los personajes más denigrados en la historia  reciente, incluidos el “Hermano Número Dos” Nuon Chea y el relativamente  sofisticado “Ministro de Exteriores” Ieng.<span id="more-27398"></span></p>
<div id="attachment_27425" class="wp-caption alignright" style="width: 398px"><img class="size-full wp-image-27425 " title="cambodia massacres" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/cambodia-massacres.jpg" alt="" width="388" height="284" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Vann Nath)</p></div>
<p>Sary, quien convenció a  bastantes diplomáticos, estadounidenses y europeos incluidos, de que  los Jemeres Rojos solo trataban de construir una nueva sociedad agraria;  y eso incluyó el asesinato ritual de más de dos millones de camboyanos  en un holocausto asiático del Siglo XX.</p>
<p>En realidad Sary había  admitido previamente, en reuniones secretas, que los Jemeres Rojos  querían reducir la población de Camboya de 7 millones a 1 millón, más  que suficiente para que floreciera ese sueño agrario conceptualizado por  Khieu Samphan en una tesis en la Sorbona, muy elogiada por los  franceses en su época.</p>
<p>El ángel de la historia intervino cuando  Vietnam derrocó a los Jemeres Rojos en enero de 1979, para gran enojo  del Washington de la Guerra Fría, que después presentó el lamentable  espectáculo de su apoyo a los Jemeres Rojos en las Naciones Unidas.</p>
<p>Camboya  está gobernada por un denominado “dictador democrático” –el astuto Hun  Sen– que se ha asegurado de que ninguno de sus antiguos compañeros  Jemeres Rojos tuviera que enfrentar sus crímenes contra la humanidad.  Además Hun Sen –con Camboya como parte de la Asociación de Naciones del  Sudeste Asiático y objeto de masivas inversiones chinas– nunca correrá  el riesgo de enfrentar una liberación de la OTAN por medio de una guerra  humanitaria. Es uno de “nuestros hijueputas”, a su manera.</p>
<p>Dos  generaciones de jemeres modernos –que en el pasado construyeron uno de  los imperios más sofisticados de Asia– siguen esperando algún tipo de  justicia para los Jemeres Rojos a través de un tribunal respaldado por  las Naciones Unidas. Las perspectivas no son buenas. Hun Sen quiere que  éste sea el último juicio de Jemeres Rojos.</p>
<p>Solo Duch –el  tristemente célebre torturador que dirigió la horrenda prisión de los  Jemeres Rojos en Tuol Sleng– fue juzgado y sentenciado en el denominado  Caso OO1. Pol Plot planeó su estrategia de salida al morirse en 1998.</p>
<p>Algunas  de las acusaciones contra Nuon Chea, Ieng Sary y su importante esposa,  la ministra de acción social Ieng Thirith, convirtieron en una burla su  genocidio organizado por el Estado: están acusados, entre otras cosas,  de capturar y matar a aficionados a la vela estadounidenses y a  pescadores vietnamitas. Chea, de 84 años, y Sary afirman que están  viejos y enfermos. Sary incluso obtuvo el perdón del rey Norodom  Sihanouk en 1996 después de ser condenado en ausencia por los  vietnamitas en 1979. Khieu Samphan se las ha arreglado siempre para  estar demasiado enfermo para enfrentar la justicia.</p>
<p>Las audiencias  importantes en el Caso 002 no comenzarán hasta dentro de varios meses.  Hasta ahora lo bueno ha sido que las audiencias de esta semana se  transmitan en directo a todo el Reino. Sin embargo nadie sabe si Chea,  Sary u otros, hablarán durante las audiencias o colaborarán realmente  con el tribunal. Chea ha tenido el descaro de sacarse sus inmensas gafas  negras en el tribunal este lunes para decir: “No me gusta esta  audiencia” y dejar luego que su abogado adjunto entre en detalles.</p>
<p><strong>Haz la guerra, y viaja</strong></p>
<p>Podría  ser tentador que una perspectiva histórica se disuelva en el animado  Phnom Penh entre los jóvenes educados y vinculados que toman mojitos en  las terrazas de bares frente al río Tonle Sap y a las sedes  deslumbrantes de compañías comerciales pan-asiáticas.</p>
<p>Pero es  imposible no conectar a los Jemeres Rojos con el Imperio Estadounidense.  Fue la guerra ilegal de Richard Nixon en Camboya –llamémosla VietCam,  precursora de la actual AfPak– más el apoyo para otro dictador de  pacotilla, Lon Nol, en lugar del Rey Sihanouk, los que crearon las  condiciones para la emergencia de los Jemeres Rojos y su toma del poder  en 1975, justo cuando el último deshonrado helicóptero estadounidense  abandonaba Saigón.</p>
<p>A Washington no le importó mucho el genocidio asiático e incluso gruñó cuando Vietnam derrocó a los Jemeres Rojos.</p>
<p>Y  eso nos lleva a los caminos circulares del Imperio: Los jemeres lo  describirían como un nagá que muerde su propia cola. Pensad en el eterno  guerrero de la Guerra Fría: el secretario de Defensa de EE.UU., Robert  Gates, quien argumentó recientemente que el fracaso en Afganistán es  “inaceptable”, no importa cuáles sean los costes de la guerra (tal como  el fracaso en Vietnam era inaceptable).</p>
<p>Pensad en Gates, cuando dijo a <em>Newsweek</em>:  “He pasado toda mi vida adulta con EE.UU. como superpotencia, que no  tenía remordimientos al gastar lo necesario para sostener esa posición”.  Funcionarios del Imperio parodiando “La voz de su amo” no podían ser  más claros. Hay más: “Francamente, no puedo imaginar formar parte de una  nación, parte de un gobierno… al que se le obliga ao a reducir  drasticamente su compromiso con el resto del mundo”.</p>
<p>“Compromiso”  que significa extender una guerra, ilegalmente, de Vietnam a Camboya, y  crear las condiciones de un holocausto asiático. “Compromiso” que  significa extender una guerra, ilegalmente, de Afganistán a Pakistán, y  sembrar más caos en Asia del Sur. “Comprometerse” significa extender una  guerra ilegal contra Libia –sembrando más caos en el Norte de África-.  “Comprometerse” significa dejar que la Casa de Saud soborne a todo el  mundo en su iniciativa reaccionaria, contrarrevolucionaria, por todo  MENA (Medio Oriente-Norte de África).</p>
<p>Por lo tanto se podría  perdonar si el asesino masivo Nuon Chea pensara: “Yo solo estaba  implementando el sueño de una sociedad agraria igualitaria. El que  debería estar en el banquillo de los acusados por crímenes contra la  humanidad es el Imperio, no yo.” Puede que el verdadero Año Cero todavía  no haya comenzado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Pepe Escobar es autor de “<a href="http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/0978813820/simpleproduction/ref=nosim">Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War</a>” (Nimble Books, 2007) y “<a href="http://www.amazon.com/Red-Zone-Blues-snapshot-Baghdad/dp/0978813898">Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge</a>”. Su último libro es “<a href="http://www.amazon.com/Obama-Does-Globalistan-Pepe-Escobar/dp/1934840831/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;s=books&amp;qid=1233698286&amp;sr=8-1">Obama does Globalistan</a>” (Nimble Books, 2009).</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/06/camboya-hablemos-de-crimenes-contra-la-humanidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>“Escucha, baboso, yo escojo a quien me cojo”. La marcha de las putas.</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/%e2%80%9cescucha-baboso-yo-escojo-a-quien-me-cojo%e2%80%9d-la-marcha-de-las-putas/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/06/%e2%80%9cescucha-baboso-yo-escojo-a-quien-me-cojo%e2%80%9d-la-marcha-de-las-putas/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Jun 2011 19:22:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[feminismo]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mexico]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Resistencia]]></category>
		<category><![CDATA[sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>
		<category><![CDATA[violación sexual]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=27193</guid>
		<description><![CDATA[
		
		De un paso acelerado, bajo las gradas de la  estación de metro General Anaya, es viernes por la tarde y el metro  está a reventar. Ya adentro hace fácilmente unos 30 grados, eso sin  contar el calor que despiden las masas corporales de miles de personas  que transitan cada día por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/02/poster-por-José-Gómez-Fresquet.gif" width="240" />
		</p><p>De un paso acelerado, bajo las gradas de la  estación de metro General Anaya, es viernes por la tarde y el metro  está a reventar. Ya adentro hace fácilmente unos 30 grados, eso sin  contar el calor que despiden las masas corporales de miles de personas  que transitan cada día por el metro y un sistema de ventilación  generalmente poco funcional. Así, durante el trayecto, el vagón se  convierte en un popurrí de cuerpos, olores, roces y empujones. Justo al  bajarme en la estación Hidalgo siento un agarrón de nalga furtivo. Ya  era muy tarde para reaccionar, las puertas del vagón se habían cerrado y  una marea de gente me llevaba camino hacia la salida.</p>
<p>Al llegar a México D.F., yo no entendía por qué las autoridades  habían instaurado durante las horas pico unos vagones especialmente  reservados a mujeres y niños menores de 12 años tanto en las líneas del  metro como del metrobus. Digo, esta medida me parecía una especie de  segregación absurda; una nueva forma de apartheid, un comportamiento  machista típico del tercer mundo que al final de cuentas, en vez de  incitar al respeto entre ambos géneros, provocaba más bien un disparo de  la paranoia femenina y un refuerzo del morbo masculino. Después de un  tiempo de frecuentar el transporte público mexicano fui entendiendo que,  en realidad, este dispositivo no era más que un resultado directo del  constante hostigamiento e irrespeto al que están sometidas las mujeres  diariamente. Lo que he leído hasta ahora en sus rostros es el temor al  acoso y al abuso: las mujeres van tapadas de pies a cabeza en las  calles, aunque el clima sea veraniego. Las faldas no son el atributo más  común de la indumentaria femenina.<span id="more-27193"></span></p>
<div id="attachment_13090" class="wp-caption alignleft" style="width: 325px"><img class="size-full wp-image-13090" title="poster por José Gómez Fresquet" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2010/02/poster-por-José-Gómez-Fresquet.gif" alt="" width="315" height="181" /><p class="wp-caption-text">(Arte: José Gómez Fresquet)</p></div>
<p>Al enterarme que se iba a convocar la <a href="http://www.vanguardia.com.mx/enlamarchadelasputasnivaginasnipechossolomujeresqueexigensusderechos-745508.html">Marcha de las Putas</a>,  el domingo 12 de junio 2011 en la ciudad de México, resultó la ocasión  perfecta para sumarme a la denuncia del irrespeto y del machismo latente  en la sociedad mexicana. En sí, la marcha se pronunciaba no sólo como  una respuesta a las agresiones verbales y físicas perpetuadas en contra  de ambos sexos sino también como parte de una notificación de los  prejuicios existentes en torno a la vestimenta “provocadora” y a las  actitudes “liberales” de las mujeres, así como de la fijación  estereotípica del cuerpo de la mujer como objeto y como propiedad  masculina. Esa tarde, participaron algunas organizaciones como el  Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidio (OCNF), que defienden los  servicios de salud a las mujeres que han sufrido una agresión sexual y  también se unieron a este movimiento Los Drama Queers, pues los  homosexuales y los transexuales padecen a menudo de humillaciones,  discriminaciones y maltrato.</p>
<p>Ese día, no pude evitar acordarme, no sin cierta amargura y rabia, de  todas las personas cercanas, amigos y familiares, que han sido víctimas  de algún acoso o violencia sexual, tanto en México como en Guatemala o  en Costa Rica. De los manoseos y abusos sin sancionar y castigar  atizados por las autoridades, un tanto laxas, me surge una interrogante  ¿qué pasa, entonces, con toda esa tensión sexual reprimida que se  manifiesta a través de acosos y violaciones? Más allá de la impunidad  estatal, me parece que es una cuestión de mentalidades, de tolerancia  hacia el prójimo pues la sociedad latinoamericana es víctima de su  concepción del sexo como tabú y de su propia mentalidad,  mayoritariamente conservadora y machista. A todo ello, se le suma la  divulgación por los medios de comunicación de una imagen de la mujer que  busca, ante todo, satisfacer el gozo masculino y no el placer mutuo.</p>
<p>Sin bien esta marcha contó con sólo 2 mil 500 personas según las cifras publicadas por<em> Vanguardia, – </em>de  las cuales muchos eran “chepitos” y mirones pasivos –, sin duda es el  comienzo de un movimiento que no debe debilitarse, sino al contrario,  reforzarse y abarcar nuevas formas de tolerancia y de derechos por  conquistar de otros grupos minoritario como las lesbianas, los  homosexuales y los transexuales. La marcha empezó el 3 de abril pasado <a href="http://www.cbc.ca/news/canada/toronto/story/2011/04/03/slut-walk-toronto.html">en Toronto, Canadá</a>,  luego que un oficial de policía declarase en enero de este año que las  mujeres deberían evitar vestirse como putas si no querían ser  victimizadas <a href="http://www.lajornadanet.com/diario/archivo/2011/junio/13/3.php">y siguió en Matagalpa, Nicaragua</a>,  el sábado 11 de junio, en México D.F. el domingo 12 julio, y esperemos  que también lo haga en Costa Rica. Sabemos que aún queda mucho camino  por recorrer: la instauración del Fertilización In Vitro (FIV), el  derecho al aborto, el acceso a métodos anticonceptivos de emergencia  como la píldora “de la mañana siguiente”, y si queremos seguir en la  línea de la tolerancia, la institución del matrimonio homosexual.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/06/%e2%80%9cescucha-baboso-yo-escojo-a-quien-me-cojo%e2%80%9d-la-marcha-de-las-putas/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El desgarro de los niños de Iraq: Pequeñas santas criaturas…</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/el-desgarro-de-los-ninos-de-iraq-pequenas-santas-criaturas%e2%80%a6/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/06/el-desgarro-de-los-ninos-de-iraq-pequenas-santas-criaturas%e2%80%a6/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 08 Jun 2011 21:15:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[crimenes de guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Irak]]></category>
		<category><![CDATA[Iraq]]></category>
		<category><![CDATA[niños]]></category>
		<category><![CDATA[ocupación]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=26890</guid>
		<description><![CDATA[
		
		I
Son criaturas pequeñas, pero no se ha esculpido ni erigido  ninguna estatua ni creado icono alguno en su nombre… permanecerán para  siempre en el anonimato… aunque jamás para mí.
No he visto sus rostros pero he oído sus historias… cada uno de esos santos tiene una historia.
No,  esperen, sí que he visto sus [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/vallen_iraq.jpg" width="240" />
		</p><p><strong>I</strong></p>
<p>Son criaturas pequeñas, pero no se ha esculpido ni erigido  ninguna estatua ni creado icono alguno en su nombre… permanecerán para  siempre en el anonimato… aunque jamás para mí.</p>
<p>No he visto sus rostros pero he oído sus historias… cada uno de esos santos tiene una historia.</p>
<p>No,  esperen, sí que he visto sus rostros, porque… he visto vuestra  inmundicia y fealdad trágicamente reflejadas en los suyos… y ¿no es eso  de lo que los santos están hechos? ¿No se hacen a partir de la  inmundicia, de la avaricia humana?<span id="more-26890"></span></p>
<div id="attachment_26911" class="wp-caption alignleft" style="width: 280px"><img class="size-full wp-image-26911" title="vallen_iraq" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/vallen_iraq.jpg" alt="" width="270" height="360" /><p class="wp-caption-text">Niño iraki, por Mark Vallen</p></div>
<p>¿No son acaso santos quienes lo  apuraron todo, absorbiendo todo lo vuestro para ser finalmente  recuperados de entre la basura humana? Pero no os equivoquéis acerca de  vosotros mismos, porque no sois más que basura.</p>
<p>¡¿Acaso no son  ellos los que tuvieron que ser testigos de todo lo inimaginable como si  fueran un campo de entrenamiento para redimiros después a todos  vosotros, alimañas de la especie humana?!</p>
<p>Bien, tengo tantas  historias que contar sobre santos… ¿no es Iraq la tierra de los dioses,  de las diosas, de los profetas y de los santos?</p>
<p>Lo que estáis a  punto de leer son ejemplos auténticos… ejemplos de vuestra “Democracia y  Libertad”. ¡Cuánto he llegado a odiar esas palabras… se han convertido  en pequeños espejos en los que veo vuestras mentiras escritas en sangre,  autorizadas y firmadas por cadáveres anónimos… vivos y muertos, hemos  llegado a un punto donde la diferencia es tan borrosa… donde eso ya no  importa, porque cada día se dictan sentencias de muerte… y los vivos  están muertos!</p>
<p>En Iraq cuelgan a los santos, les linchan a una  edad bien temprana, penetran en su interior con palabras… y las palabras  se convierten en espadas, dagas, cuchillos, sajando, decapitando,  pequeños rostros anónimos sin nombre… el asesinato de los santos, de los  pequeños santos…</p>
<p>La encontraron tirada en una de las calles de  Bagdad… su nombre es Rita, como Santa Rita, la santa que responde a  vuestras plegarias…</p>
<p>La abandonaron en las calles de Bagdad, con su  nombre escrito en un cartón atado a su cuello, como un perro que una  vez tuvo un dueño. Un perro de tres años, un cachorrito, una niña,  ciega… Rita es ciega. Totalmente ciega. ¿Cómo la llamáis vosotros, hijos  de puta, en vuestra jerga políticamente correcta –discapacidad visual-?  Porque vosotros os creéis jodidamente sensibles, ¿no es cierto?</p>
<p>Rita  es ciega, tiene tres años. No solo está ciega, tiene también la cara  gravemente deformada, con un labio leporino que le sube hasta la nariz…  dividido en el medio, un reflejo en espejo de cómo nos habéis partido  por la mitad… en todos los sentidos. Un pequeño espejo de vuestras  propias deformidades, de la miseria de vuestras almas…</p>
<p>Y palpaba su camino alrededor, ciega, con un cartón colgado del cuello: mi nombre es Rita.</p>
<p>La  policía local la llevó a un hospital, los doctores no sabían qué hacer  con Rita… la pequeña Santa Rita… y allí se quedó, en los pasillos del  hospital, un hospital que parece un retrete público, porque esas putas  vuestras robaron el dinero, el dinero para los pequeños santos…</p>
<p>La  pequeña Santa Rita caminaba por los pasillos de ese hospital convertido  en retrete público, tropezando con las sillas rotas y las camas sin  sábanas… hambrienta, esperando que alguien haga un diagnóstico de su  situación… su situación de niña ciega de la calle, deformada por todos  vuestros venenos tóxicos, abandonada porque nadie puede ya alimentarla  en vuestro nuevo Iraq.</p>
<p>No puedo seguir… vuestra inmundicia hace  que la cabeza me dé vueltas… vuestros vapores inundan mi nariz… los  pequeños santos están llamándome… quieren jugar… dejad que tome de la  mano a la pequeña Santa Rita y vayamos a oler el aroma de las flores…</p>
<p><strong>II</strong></p>
<p>Tardé  tres días en poder atenuar la imagen de la pequeña Santa Rita deformada  y ciega corriendo perdida por un pasillo del hospital, tropezando con  las sillas rotas y con las camas sin sábanas… con su nombre marcado  alrededor del cuello como el collar de un perro… me llevó tres días… y  estoy preguntándome cuánto tiempo voy a necesitar para suavizar en mi  mente la imagen siguiente…</p>
<p>Sé muy bien que jamás podré borrar esos  pequeños santos iconos de mi cabeza, seguirán ahí para siempre como la  antorcha de una verdad ardiente que va abrasando, como las llamas de la  Verdad…</p>
<p><em>Provincia de Diyala, alrededores de Baquba:</em></p>
<p>Los  valientes chicos estadounidenses, esos violadores, torturadores y  asesinos que cruzaron océanos apestando odio y avaricia, bombardearon  una casa solitaria de adobe y ladrillo en el campo, en los alrededores  de Baquba. “<em>Insurgentes sunníes</em>”, dijeron.</p>
<p>Las tropas  rodearon después la casa, llevándose al padre y a la madre. No se les ha  vuelto a ver desde entonces. La casa se derrumbó excepto una  habitación. Después de algún tiempo, cuando las cosas se calmaron, un  vecino de una casa distante pasó por los campos y entró en la casa, dice  que no sabe bien por qué, daba por hecho que en la casa todos habían  muerto.</p>
<p>Todavía no puede contener las lágrimas cuando relata la  escena que vieron sus ojos. En esa pequeña habitación se encontró con  cuatro huérfanos escuálidos. Tres niños y una niña. El chico mayor tenía  once años, el segundo siete, la tercera era una niña de cuatro años y  el cuarto, un bebé en una cuna.</p>
<p>Ningún vecino pudo hacerse cargo  de los niños, Diyala ha sido testigo de tantas masacres y exilios y  alarmantes índices de pobreza&#8230; Pero el pueblo decidió reconstruir esa  habitación que quedaba, proporcionar agua y comida a los niños y  turnarse para vigilarles hasta “encontrar una solución”…</p>
<p>Pasó  algún tiempo y un día llegó un hombre de edad avanzada, afirmando ser un  pariente lejano de la familia. Nadie podía comprobar la verdad de esa  afirmación ya que los niños decían no conocerle, pero parecía obrar de  buena fe y la gente le otorgó el beneficio de la duda.</p>
<p>Pasó más  tiempo y un día el vecino que les había encontrado decidió hacerles una  visita, pero los niños y el hombre mayor habían desaparecido… nadie  sabía adónde habían ido.</p>
<p>Transcurrió más tiempo y el vecino se  encontró un día con el hombre y los tres chicos. Le preguntó qué había  pasado con la niña de cuatro años. La llamaré X, el rostro anónimo.  Pequeña Santa X.</p>
<p>El chico mayor, el de once años, sonrió feliz y contestó: “El tío la ha casado”, sin tener ni idea de lo que esto significaba.</p>
<p>Resultó  que ese “tío”, el supuesto pariente lejano, había vendido a la pequeña  Santa X a una matrona que dirige un burdel en el extranjero. Compra a  las pequeñas santas iraquíes y, tras un período de “entrenamiento”, las  vende de nuevo como esclavas sexuales al mejor postor extranjero.</p>
<p>No quiero saber en qué consiste el “entrenamiento” de una santa de cuatro años… No quiero ni imaginarlo…</p>
<p>Pero  por la noche, cuando estoy tumbada, se arrastra hasta mi mente… entre  mis inútiles intentos para fingir que duermo… a través de las rendijas  de un dormitorio sumergido en una oscuridad total… Siento y lucho contra  esas imágenes con escenas en las que aparezco cantando dulces canciones  de cuna a una niñita dormida, peleo contra los recuerdos alentando  cuentos de bellas princesas a salvo en esplendorosos palacios de mármol…  pero las imágenes de mis niñas santas siguen ahí, persistentes, como  antorchas candentes de vuestra Verdad…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Nota-recordatorio: </strong><em>Las  cifras oficiales del gobierno-títere de Iraq confirman que el número de  pequeños santos huérfanos ha alcanzado los cinco millones desde 2003, y  que en Bagdad el número de pequeños santos de la calle es ya de 500.000.  Los pequeños santos del “nuevo” Iraq.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/06/el-desgarro-de-los-ninos-de-iraq-pequenas-santas-criaturas%e2%80%a6/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Hay que poner fin a la violación en la guerra</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/hay-que-poner-fin-a-la-violacion-en-la-guerra/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/06/hay-que-poner-fin-a-la-violacion-en-la-guerra/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Jun 2011 21:13:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eric French Monge</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[Alternativas]]></category>
		<category><![CDATA[Conflicto]]></category>
		<category><![CDATA[crimenes de guerra]]></category>
		<category><![CDATA[Guerra]]></category>
		<category><![CDATA[militarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Movimientos Sociales]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>
		<category><![CDATA[violación sexual]]></category>
		<category><![CDATA[violencia]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=26886</guid>
		<description><![CDATA[
		
		Después de kilómetros de curvas por el paisaje campestre de Quebec, la  carretera a Montebello llega hasta un enorme bungalow hecho de troncos  situado junto al río Ottawa. Poco a poco van aproximándose autobuses  cargados de mujeres que vienen desde Ruanda, Colombia, el Congo, México,  Bosnia, Birmania, mujeres que piensan que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/gang-rape-ben-walker.jpg" width="240" />
		</p><p>Después de kilómetros de curvas por el paisaje campestre de Quebec, la  carretera a Montebello llega hasta un enorme bungalow hecho de troncos  situado junto al río Ottawa. Poco a poco van aproximándose autobuses  cargados de mujeres que vienen desde Ruanda, Colombia, el Congo, México,  Bosnia, Birmania, mujeres que piensan que pueden cambiar el mundo.</p>
<p>Los  planes que alientan no persiguen cambiar por completo el mundo. Sólo  los aspectos más violentos y despreciables, aspectos que muchas de esas  mujeres –demasiadas- han experimentado en primera persona. Cargan con  experiencias que tratan de borrar para siempre, si no de la historia, al  menos de cualquier futuro posible.<span id="more-26886"></span></p>
<div id="attachment_26892" class="wp-caption alignright" style="width: 218px"><img class="size-large wp-image-26892 " title="gang rape ben walker" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/gang-rape-ben-walker-208x400.jpg" alt="" width="208" height="400" /><p class="wp-caption-text">Violación en grupo, por Ben Walker</p></div>
<p>Sobre los terrenos de este  centro turístico de comienzos de siglo que acoge habitualmente a jefes  de estado y grandes empresarios, más de 100 mujeres de todas los lugares  del mundo se reunieron a finales de mayo para elaborar un compromiso  conjunto que ponga fin a la violencia sexual en la guerra. Ese lugar  seguro, con alimentos y compañerismo, permitió que muchas pudieran  compartir los trágicos relatos de sus propias violaciones. Esas mujeres  no han venido como víctimas, sino como líderes de un movimiento  internacional que pretende llevar a los criminales ante la justicia,  reparar las sociedades y las vidas dañadas y, sobre todo, impedir que el  cuerpo de la mujer se utilice como campo de batalla en los conflictos.</p>
<p>Aunque  las estimaciones varían, las estadísticas son abrumadoras: medio millón  de mujeres violadas en Ruanda, 64.000 en Sierra Leona, alrededor de  40.000 en Bosnia y Herzegovina, casi dos millones en la República  Democrática del Congo, incontables miles más en otras partes del mundo.</p>
<p>“Las  cifras son impresionantes”, advierte Jody Williams, una de las mujeres  laureadas con el Premio Nobel de la Paz que organizó el encuentro. “Aquí  hay mujeres que han sufrido la violencia sexual en los conflictos”.  Muchas asienten con la cabeza. A lo largo del evento de cuatro días de  duración, las participantes, incluida Jody, contarán sus historias.  Debido a su fortaleza y compromiso, los testimonios de las mujeres no  terminan en el horror de su sufrimiento. Bien al contrario, sirven como  preludio de detalladas descripciones de cómo cada una está organizándose  contra la violencia sexual en sus países y en foros internacionales en  aras a crear un mundo en el que ninguna mujer sufra lo que ellas y sus  compatriotas han padecido.</p>
<p><strong>Estrategia calculada</strong></p>
<p>En el  siglo XXI, resulta que es algo común que en muchas partes del mundo se  utilice la violencia sexual contra las mujeres con objeto de someter,  aterrorizar y dominar a poblaciones enteras. El derecho internacional  sólo ha empezado a reconocer y codificar el hecho de que la violencia  sexual no es un subproducto de la guerra o un acto incontrolado por  parte de grupos de soldados sinvergüenzas sino un crimen de guerra  perpetrado contra la mujer, contra razas y sectores de la sociedad y  contra la humanidad. Es también una calculada estrategia bélica.</p>
<p>Tres  ganadoras del Premio Nobel abren el encuentro para definir los términos  y describir la tarea a tratar. Jody Williams ganó el premio tras  organizar una exitosa campaña internacional para prohibir las minas  terrestres; a Shirin Ebadi se le reconoció su trabajo como defensora de  los derechos humanos y especialmente de los derechos de la mujer en  Irán; y Mairead Maguire formó una organización para trabajar en aras de  la paz en Irlanda del Norte. Wangari Maathai, de Kenia, y Aung San Suu  Kyi, de Birmania, enviaron mensajes de apoyo grabados en video. Su  organización, la Iniciativa de las Mujeres Nobel, persigue hacer uso del  prestigio del premio para llamar la atención hacia los movimientos por  los derechos de las mujeres por todo el mundo, fortaleciéndolos.  Convocaron la reunión de mayo para compartir experiencias y estrategias y  empezar a diseñar acciones coordinadas a nivel internacional que pongan  fin a la violación en la guerra, castiguen a los violadores y recuperen  a las supervivientes y a sus comunidades.</p>
<p>La guerra es por  definición violencia, violencia contra las mujeres, los hombres, los  niños, el medio ambiente. Las campañas genocidas y el belicismo son  universalmente rechazables. ¿Por qué el enfoque sobre la cuestión de  género?</p>
<p>Williams sitúa en contexto el esfuerzo. “No estamos tratando de hacer que la guerra sea segura para las mujeres”.</p>
<p>Maguire  subrayó también que luchar contra la violencia sexual en la guerra va  más allá del enfoque en la violación y necesita de un compromiso que  diga: “No a la guerra, no al militarismo, no al asesinato. Sí a la paz,  sí a la resolución de los conflictos, sí a quienes buscan la paz sin  violencia, sí a la dignidad humana, sí a los derechos humanos y a la  justicia”.</p>
<p><strong>Utilizando los mecanismos internacionales</strong></p>
<p>El  objetivo de acabar con la violencia sexual en los conflictos se centra  en primer lugar en dar visibilidad al problema y después en construir  sociedades que condenen y detengan con rapidez lo que se ha denominado  como “epidemia” de violaciones en los conflictos. También trata de crear  y aplicar el derecho internacional, por ejemplo, las Resoluciones del  Consejo de Seguridad nºs. 1820, 1888 y 1690, que “exigen el cese total,  con efecto inmediato, de todos los actos de violencia sexual a todas las  partes en un conflicto armado”, entre otros mandatos.</p>
<p>Joanne  Sandler, directora adjunta de Mujeres de las Naciones Unidas, la entidad  de la ONU encargada de la igualdad de género, señaló que el sistema de  la ONU ha avanzado al reconocer la violación en la guerra como un crimen  internacional específico. Señaló cuatro razones para que a tal fin la  sociedad civil haga un esfuerzo dirigido por las mujeres: identificar  dónde existe violencia sexual en los conflictos pero que aún no ha  aflorado, ir más allá de los mecanismos legales que tratan el problema  de la violación exclusivamente en situaciones específicas, incrementar  el control y las presiones para que se haga justicia y construir  respuestas centradas en las supervivientes que sitúen los derechos de  las mujeres en el centro de las conversaciones por la paz.</p>
<p>La  conferencia reunió a una amplia gama de activistas, incluyendo  supervivientes, proveedores de servicios, representantes de los sectores  de seguridad, expertos legales e impulsores de movimientos. Las  participantes encontraron un campo común en su solidaridad, empatía y  compromiso para hacer algo. Más allá de esto, las diferencias plantearon  desafíos y enriquecieron las discusiones. Por ejemplo, se ha reconocido  formalmente que hay determinados conflictos que implican una extendida  violencia sexual y que es necesario procesar a los violadores en  tribunales internacionales, como es el caso de las campañas genocidas en  África y Bosnia y Herzegovina. Aún no se han reconocido otros  conflictos, incluyendo las guerras del narcotráfico latinoamericanas y  la posterior al golpe en Honduras, ni que el uso de la violencia sexual  para socavar a la oposición sigue estando bajo el radar de la comunidad  internacional. Otros implican estallidos violentos específicos, como la  violencia post-electoral en Kenia en 2008. En otros participan actores  estatales, o no estatales, y la mayoría suponen una combinación de los  dos.</p>
<p>El telón de fondo de la violencia en todos los casos es la  impunidad, la ausencia de justicia y un sistema patriarcal que permite  que se valore a las mujeres como instrumentos de conquista considerando  la violación como un arma de guerra.</p>
<p><strong>Lágrimas y canciones</strong></p>
<p>En este encuentro, la esperanza y el horror han caminado de la mano.</p>
<p>En  los grupos de trabajo, en las comidas y en los largos paseos por los  bosques del Quebec, mujeres de treinta países hablaron de sus propias  experiencias y de sus esfuerzos para que se aborde y se impida la  violencia sexual. Muchas supervivientes de violaciones se han convertido  en líderes internacionales a través de sus esfuerzos para ayudar a  otras. Aunque han contado muchas veces sus historias con anterioridad,  eso no impide que las lágrimas broten al recordar, otra vez, los ataques  que cambiaron sus vidas.</p>
<p>Rose Mapendo es una superviviente de la  masacre de la República Democrática del Congo en 1998. Miembro del grupo  étnico tutsi, se vio obligada a esconderse con sus siete niños, pero la  policía descubrió al grupo. Mataron a su marido y los soldados se la  llevaron a ella y a sus niños a un campo de la muerte donde dio a luz a  gemelos. Un equipo estadounidense rescató a su familia del campo y Rose  vive ahora con sus hijos en Phoenix. En la actualidad, trabaja en  labores de apoyo de reasentamiento de refugiados. La crisis de  violaciones prosigue en su país. Cuando nos habla de su trabajo y  experiencia, mezcla las lágrimas con el canto.</p>
<p>Godelieve  Mukasarasi trabaja en Ruanda con mujeres supervivientes del genocidio de  1994. Su organización, SEVOTA, ayuda a las mujeres víctimas de  violación que sufren SIDA, también lleva a cabo cursos para reconciliar a  las mujeres con los niños nacidos de una violación. Muchas mujeres  rechazan a esos niños. Mientras hablamos, empieza a darme golpecitos  suaves en la cara, los brazos y los hombros. El traductor de nuestra  conversación explica que está intentando mostrar parte de la terapia que  utiliza para reducir el dolor y el resentimiento de estas mujeres.  Grupos armados mataron al marido de Godelieve y a su hija en la  violencia que acabó con casi un millón de tutsis.</p>
<p>La última  historia que escuché antes de volver a casa fue la de Bakira Hasecic.  Una musulmana bosnia de Visegrad, ella y su hija fueron repetidamente  violadas por las fuerzas serbias; violaron también a su hermana y la  mataron y su hogar se convirtió en un centro de violaciones.</p>
<p>Hasecic  es, en una palabra, implacable. Dice que no descansará hasta llevar a  la justicia a todos los responsables de esos hechos. Muchos de ellos son  vecinos que han regresado a la ciudad.</p>
<p>En el primer lugar de su  lista aparece el criminal de guerra Ratko Mladic. Mladic es un general  del ejército serbio-bosnio que lleva fugado dieciséis años, al parecer  refugiado en Serbia. Los acerados ojos azules de Hasecic muestran su  determinación para hacer que él y otros sean castigados por sus  crímenes. Su postura erguida refleja su entrenamiento militar, tras las  violaciones, ella y su hermana se unieron a las Fuerzas de Defensa  Territorial de Visegrad.</p>
<p>Ese mismo día, en el aeropuerto de  Montreal, una pantalla de televisión informa de que la policía serbia ha  finalmente detenido a Mladic. Imagino la reacción de Bakira. No  sonreirá. Le tachará de su lista con toda firmeza y continuará luchando  para que le castiguen a él y al resto de los culpables.</p>
<p><strong>De la reacción a la acción</strong></p>
<p>Las  historias de las supervivientes llevan el problema al corazón; las  discusiones estratégicas lo llevan a la mesa. La mayoría de nosotras  tenemos más preguntas que respuestas: Una periodista se pregunta qué  hacer cuando tu audiencia local se canse de las entrevistas con las  supervivientes de la violación y el problema sólo vaya a peor. ¿Cómo  puedes enfrentarte al mismo tiempo a la necesidad de reconciliación y al  deseo de que las comunidades sometan a los culpables a la justicia?</p>
<p>Todas  las participantes tenían experiencias y conocimientos que compartir y  el intercambio de ideas gestó una amplia gama de propuestas. Su  realización dependerá de las alianzas forjadas y de los seguimientos de  cada una de las participantes. Todas las mujeres presentes en la  conferencia luchan por la paz, dentro de ellas mismas, en sus  comunidades y en sus naciones.</p>
<p>Es la combinación de esos esfuerzos  y actos cotidianos de valor lo que servirá de base para que “las  mujeres forjen una nueva seguridad”, en palabras de las organizadoras.  Aunque la reunión no alcanzó la solución definitiva al inmenso desafío  de acabar con la violación en la guerra, llevamos con nosotras toda la  fortaleza del esfuerzo colectivo y el profundo compromiso. Cada mujer se  comprometió personalmente a continuar luchando por el objetivo común  –difícil pero no imposible- de acabar con la violencia sexual en los  conflictos armados por todo el mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Laura Carlsen es directora del Programa de Políticas para las Américas en Ciudad de México. Puede contactarse con ella en: <a href="mailto:lcarlsen@ciponline.org" target="_blank"><span style="text-decoration: underline;">lcarlsen@ciponline.org</span></a></em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/06/hay-que-poner-fin-a-la-violacion-en-la-guerra/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Strauss-Kahn: una metáfora de las prácticas del FMI</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/strauss-kahn-una-metafora-de-las-practicas-del-fmi/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/06/strauss-kahn-una-metafora-de-las-practicas-del-fmi/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 06 Jun 2011 02:44:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Colaboraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dominique Strauss-Kahn]]></category>
		<category><![CDATA[explotación]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
		<category><![CDATA[machismo]]></category>
		<category><![CDATA[mujeres]]></category>
		<category><![CDATA[neoliberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[privatización]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>
		<category><![CDATA[violación sexual]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=26818</guid>
		<description><![CDATA[
		
		El lector o la lectora pensará que es una tragedia que el Director-gerente del FMI, Strauss-Kahn, diera alas a su vicio, la obsesiva búsqueda de sexo perverso, corriendo desnudo detrás de una camarera negra en la suite 2806 del hotel Sofitel de Nueva York, hasta sujetarla y forzarla a practicar sexo, con detalles que la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/strauss-kahn-imf.jpeg" width="240" />
		</p><p>El lector o la lectora pensará que es una tragedia que el Director-gerente del FMI, Strauss-Kahn, diera alas a su vicio, la obsesiva búsqueda de sexo perverso, corriendo desnudo detrás de una camarera negra en la suite 2806 del hotel Sofitel de Nueva York, hasta sujetarla y forzarla a practicar sexo, con detalles que la Fiscalía de Nueva York describe minuciosamente y que, por decencia, no voy a decir. Para él no era una tragedia, sino una víctima más entre otras que ha hecho en este mundo. Se vistió y se fue directo al aeropuerto. Lo cómico fue que olvidó el móvil en la suite y así pudo ser detenido por la policía cuando estaba dentro del avión.</p>
<p>La tragedia no ha sido lo que le pasó a él, sino a la víctima, que a nadie le interesa conocer. Su nombre es Nifissatou Diallo, de Guinea, africana, musulmana, viuda y madre de una hija de 15 años. La policía la encontró escondida detrás de un armario, llorando y vomitando, traumatizada a causa de la violencia sufrida por parte del huésped de la suite, cuyo nombre ni siquiera conocía.<span id="more-26818"></span></p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-26833" title="strauss kahn imf" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/strauss-kahn-imf.jpeg" alt="" width="500" height="364" /></p>
<p>La mayor parte de la prensa francesa, con cinismo e indisimulable machismo, trató de esconder el hecho, alegando hasta una posible trampa contra el futuro candidato socialista a la Presidencia de la República. El ex-ministro de cultura y educación, Jacques Lang, de quien se podría esperar algún <em>esprit de finesse</em>, afirmó con desprecio: «a fin de cuentas, no murió nadie». Que una mujer quede psicológicamente destruida por la brutalidad de Mr. Strauss-Kahn no importa mucho. Para esa gente se trata solamente de una mujer, y africana. ¿Es que en esa mentalidad atrasada la mujer cuenta para algo salvo para ser mero «objeto de cama y mesa»?</p>
<p>Para ser justos, tenemos que ver el hecho desde la mirada de la víctima. Ahí podemos captar la dimensión de su sufrimiento y la humillación de tantas mujeres en el mundo que son secuestradas, violadas y vendidas como esclavas del sexo. Sólo una sociedad que ha perdido todo sentido de la dignidad y se ha brutalizado por el predominio de una concepción materialista de la vida, que todo lo convierte en objeto y mercancía, pudo hacer posible esta práctica.</p>
<p>Hoy todo se ha vuelto mercancía y ocasión de ganancia, desde los bienes comunes de la humanidad, privatizados (<em>commons</em> como el agua, los suelos, las semillas), hasta órganos humanos en comercio, niños y mujeres prostituidas. Si Marx viese esta situación seguramente se escandalizaría, pues para él el capital vive de la explotación de la fuerza de trabajo pero no de la venta de vidas. Sin embargo, ya en 1847 en la <em>Miseria de Filosofía</em> intuía: «Ha llegado, por último, un tiempo en que todo lo que los hombres habían considerado inalienable se ha vuelto objeto de cambio, de tráfico, y podría alienarse. Un tiempo en el que las cosas que hasta entonces eran comunicadas, pero jamás intercambiadas; dadas, pero nunca vendidas; adquiridas pero jamás compradas, como la virtud, el amor, la opinión, la ciencia y la conciencia, han pasado a ser comercio. Reina el tiempo de la corrupción general y de la venalidad universal&#8230; en el que todo se lleva al mercado».</p>
<p>Strauss-Kahn es una metáfora del actual sistema neoliberal. Chupa la sangre de los países en crisis como Islandia, Irlanda, Grecia, Portugal, y ahora España, como antes lo hiciera con Brasil y con los países de América Latina y de Asia. Para salvar a los bancos y obligar a saldar las deudas, arrasan la sociedad, desemplean, privatizan bienes públicos, disminuyen los salarios, retrasan la edad de jubilación, hacen trabajar más horas. Sólo por causa del capital. El articulador de estas políticas mundiales es, entre otros, el FMI, del cual Strauss-Kahn era la figura central.</p>
<p>Lo que él hizo con Nafissatou Diallo es una metáfora de lo que estaba haciendo con los países con dificultades financieras. Merecería la cárcel no sólo por la violencia sexual contra la camarera sino mucho más por el estupro económico al pueblo, que él articulaba a partir del FMI. Estamos desolados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Leonardo Boff es teólogo y filósofo</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/06/strauss-kahn-una-metafora-de-las-practicas-del-fmi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Crushed Ice in Nuseirat: My Gaza Refugee Camp Revisited</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/06/crushed-ice-in-nuseirat-my-gaza-refugee-camp-revisited/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/06/crushed-ice-in-nuseirat-my-gaza-refugee-camp-revisited/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Jun 2011 22:11:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[EnglishNews]]></category>
		<category><![CDATA[Gaza]]></category>
		<category><![CDATA[Israel]]></category>
		<category><![CDATA[Nuseirat]]></category>
		<category><![CDATA[ocupación]]></category>
		<category><![CDATA[Palestina]]></category>
		<category><![CDATA[refugiados]]></category>
		<category><![CDATA[testimonios]]></category>
		<category><![CDATA[tierra]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=26839</guid>
		<description><![CDATA[
		
		“Do you remember Mahmoud?” asked Abu Nidal, my neighbor from nearly 20 years ago, when I lived in Gaza.
“Yes, of course, I do,” I answered. I remembered him as yet another troublemaking child among the Nuseirat Refugee Camp’s numerous rabble-rousers. He was defined by a stream of snot that never seemed to dry. Although loud [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/nuserait-children.jpg" width="240" />
		</p><p>“Do you remember Mahmoud?” asked Abu Nidal, my neighbor from nearly 20 years ago, when I lived in Gaza.</p>
<p>“Yes, of course, I do,” I answered. I remembered him as yet another troublemaking child among the Nuseirat Refugee Camp’s numerous rabble-rousers. He was defined by a stream of snot that never seemed to dry. Although loud at times, he had always been helpful and pleasant. But now, unlike so many others who emerged from the camp’s rusty doors and narrow alleyways to greet me after my long absence, Mahmoud was nowhere to be seen. <span id="more-26839"></span></p>
<div id="attachment_26840" class="wp-caption alignleft" style="width: 330px"><img class="size-full wp-image-26840 " title="nuserait children" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/06/nuserait-children.jpg" alt="" width="320" height="240" /><p class="wp-caption-text">Kids in Nuseirat. (Photo: John Harvey)</p></div>
<p>“He is in heaven now,” said Abu Nidal. His voice, which had been so cheerful about my arrival, suddenly became muffled. The years of hurt over the loss of his son had culminated into one moment. He paused and wiped tears. A poster on the wall showed the face of a handsome, bearded man. He had been killed during an Israeli army raid into Gaza a few years ago. The poster dubbed him, “The Great Martyr Mahmoud Fa’iq al-Hajj.”</p>
<p>I placed my right hand on Abu Nidal’s shoulder and said, as is customary in these situations: “We are all your children.” Abu Nidal nodded gratefully, and the neighbors began recalling the names of other Martyrs. Soon, we began to read al-Fatiha, asking God to bless the souls of all those who had perished in Gaza.</p>
<p>It has been many years since I last stood here, in the Red Square. Named after the many people who were killed at the hands of Israeli soldiers during the First Uprising of 1987, the once open area has shrunk, like many other spaces in and around the refugee camp. The population of the Gaza Strip has grown significantly, as has poverty. Surrounded and besieged by Israel, 1.6 million people living in 360 square kilometers (139 square miles) are now exploiting every inch of this tiny and continually shrinking space. Still, Gaza persists.</p>
<p>I began my journey in Nuseirat at my old aunt’s house. She gazed at me in disbelief and cried intermittently throughout my visit. “Oh Allah, George is back,” she repeated, referring to me by my old name. When it was time to go she chased after me down the street for a last kiss, a hug and shed more tears.</p>
<p>The Martyrs Graveyard is now full to capacity. Desperately lacking space, some people had to resort to burying their loved ones on top of others, until the practice was stopped by the government.</p>
<p>My father was buried in an area called Zawydeh. In 2008, I was told he was buried in a ‘small graveyard,’ which encouraged me to attempt to find the grave on my own. However, the graveyard is no longer small and I spent over an hour trying to locate it. In the process, I learned that some of my friends and relatives have also died. They include: my geography teacher, my Arabic and religion teacher, the kindly man with one eye who sold the strangest mix of items on a donkey cart, and a 13-year-old girl by the name of Fida, meaning ‘sacrifice’.</p>
<p>I found my father’s grave at last. My dad, Mohammed. The wonderful, loving, resourceful, angry, thundering and warm man. He never imagined he would one day be buried in Gaza. He wanted to go home to Beit Daras, his long destroyed village in Palestine. “I will see you soon, son,” he had told me many years ago, when I last saw him. I now wrote him a note, and buried it in the Gaza earth by his headstone.</p>
<p>“O peaceful and fully satisfied soul, return to your Lord…” read a verse of the Quran atop the white grave. No Cast Lead, no massacre could possibly interrupt the peaceful rest of the dead &#8211; not even in Gaza.</p>
<p>My mother Zarefah’s grave was in a different graveyard. It appeared much older than I remembered it. It lay close to my grandparents, and my two-year-old brother Anwar’s tiny grave.</p>
<p>My old house, which once stood relatively tall amid the other impoverished homes in my neighborhood, is now almost hidden from view. Its white walls have been dirtied by years and neglect. Abu Abdullah, the new owner, welcomed me in. A large man with a humble demeanor and a friendly but cheerless face, he walked me through the house. While very little had changed after all these years, the ‘basketball rim’ my brothers and I concocted from rubber hose and fastened high on the wall was gone. I could almost hear my mother yelling as her five boys ran wild in the small space. “May Allah help me cope with all of this,” she would bellow, as she tried frantically to fix whatever we ruthlessly ruined.</p>
<p>I didn’t check to see if the bullet holes left by the rampages of Israeli troops remained where I last saw them. While I had dreamed of seeing this place again for so many years, it was now just too much to bear. I left hurriedly, despite Abu Abdullah’s repeated pleas to stay longer.</p>
<p>My English teacher, Mohammed Nofal, remained as I had left him, funny and hospitable. A few of my friends have been killed, but many others have remained steadfast, building, repairing, educating and surviving. The astonishing level of determination that has always defined Gaza is much stronger than I remember it. No one seeks pity in this place.</p>
<p>“There was a large building here,” I remarked inquisitively to a cousin at one point in my journey.</p>
<p>He replied casually. “It’s been destroyed in the latest war, but the people crushed the rubble, processed it into concrete and the building now stands on the other side of the street”. In Gaza, few discuss what has been destroyed, but many speak of rebuilding.</p>
<p>As I waited for a taxi to take me to the town of Khan Younis, I spotted the Akel falafel stand. Here we had once spent my dad’s loose change on Falafel sandwiches and Barrad-flavored crushed yellow ice.</p>
<p>I held onto my plastic cup of Barrad all the way to Khan Younis in the south of Gaza, taking careful, slow sips. It tasted exactly as I remembered it from when I was six years old. Since then, nothing in the world has tasted better.</p>
<p>“Now the Egypt border will be open for good, you should come back to Nuseirat for more Barrad,” said a friend.</p>
<p>“Inshallah,” – God willing &#8211; I said. “Inshallah.”</p>
<p><em>Ramzy Baroud (<a href="http://www.ramzybaroud.net/" target="_blank">www.ramzybaroud.net</a>) is an internationally-syndicated columnist and the editor of PalestineChronicle.com. His latest book is My Father Was a Freedom Fighter: Gaza&#8217;s Untold Story (Pluto Press, London), available on Amazon.com.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/06/crushed-ice-in-nuseirat-my-gaza-refugee-camp-revisited/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estados Unidos: Una historia olvidada en la Zona Cero</title>
		<link>http://revista-amauta.org/2011/05/estados-unidos-una-historia-olvidada-en-la-zona-cero/</link>
		<comments>http://revista-amauta.org/2011/05/estados-unidos-una-historia-olvidada-en-la-zona-cero/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 May 2011 20:52:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Amauta Editor</dc:creator>
				<category><![CDATA[Internacionales]]></category>
		<category><![CDATA[911]]></category>
		<category><![CDATA[derechos laborales]]></category>
		<category><![CDATA[desigualdad social]]></category>
		<category><![CDATA[enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Injusticia]]></category>
		<category><![CDATA[lucha de clases]]></category>
		<category><![CDATA[salud]]></category>
		<category><![CDATA[víctimas]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://revista-amauta.org/?p=26343</guid>
		<description><![CDATA[
		
		Tan preocupados estaban en la Casa Blanca por perseguir a Bin Laden,  cuyos numerosos familiares fueron los únicos autorizados –entre decenas  de miles que rogaban por lo mismo- a abordar el único avión que abandonó  Estados Unidos al día siguiente del 11-S, que en la confusión tanto al  presidente como al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="float:right; margin:0 0 10px 15px; width:240px;">
		<img src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/05/hero-peter-newitt.jpg" width="240" />
		</p><p>Tan preocupados estaban en la Casa Blanca por perseguir a Bin Laden,  cuyos numerosos familiares fueron los únicos autorizados –entre decenas  de miles que rogaban por lo mismo- a abordar el único avión que abandonó  Estados Unidos al día siguiente del 11-S, que en la confusión tanto al  presidente como al alcalde de New York se les “olvidó” indemnizar a los  bomberos, paramédicos, rescatistas y jornaleros que trabajaron durante  días y semanas recuperando cadáveres y removiendo escombros de las  Torres Gemelas, inmersos en una nube tóxica que dañó irreparablemente  sus organismos y en especial sus pulmones. Pero esta es, como diría el  inolvidable Howard Zinn, “la otra historia” de los Estados Unidos, la de  las víctimas, los oprimidos, los pobres, los marginales. Esa historia  no se cuenta y fue Zinn quien hizo una labor extraordinaria al contarla  en un libro que precisamente tiene ese nombre y que debería ser leído  por todos los interesados en conocer como es el “capitalismo realmente  existente” y no las historietas pergeñadas en Hollywood que nos pintan  una visión idealizada de Estados Unidos.</p>
<p>Lo anterior viene a cuento  porque una investigación realizada por la Yeshiva University de la  ciudad de New York y cuyos hallazgos fueron publicados por el   prestigioso <em>New England Journal of Medicine</em> en Abril del año  pasado constató la existencia de  13.954 afectadas por la inhalación de  gases tóxicos durante sus trabajos en las ruinas de las Torres Gemelas.   Los investigadores declararon en diversas fuentes que tal cifra  subestima el número real de víctimas afectadas por los arduos trabajos  de rescate y limpieza: se calcula que unos dos mil más no fueron  registrados sea porque habrían muerto a causa del envenenamiento  padecido en esas tareas o por complicaciones con otras enfermedades, o  porque siendo muchos de ellos indocumentados temían que al presentarse  ante los investigadores la odiada “migra”, la policía migratoria de  Estados Unidos, los detectara y terminara por deportarlos.<span id="more-26343"></span></p>
<div id="attachment_26387" class="wp-caption aligncenter" style="width: 556px"><img class="size-large wp-image-26387" title="hero peter newitt" src="http://revista-amauta.org/wp-content/uploads/2011/05/hero-peter-newitt-546x400.jpg" alt="" width="546" height="400" /><p class="wp-caption-text">(Arte: Peter Newitt)</p></div>
<p>Nada  de esto mencionó Barack Obama en la demagógica visita que hiciera a la  Zona Cero el Jueves 5 de Mayo, una vez confirmado el asesinato de Osama  Bin Laden. El presidente habló de quienes colaboraron con heroísmo y  abnegación en las tareas de rescate y limpieza, pero no dijo ni una  palabra sobre la escandalosa desidia e ingratitud con que fueron  (mal)tratados esos trabajadores, material de desecho en cualquier  economía capitalista y mucho más en los Estados Unidos. Según el  corresponsal de la BBC en New York a principios de 2008 -¡es decir, casi  siete años después de producido el atentado!- sólo seis (sí, no hay  error: seis) de algo más de 10.000 demandas que habían planteado los  trabajadores por los graves trastornos ocasionados a su salud habían  recibido alguna clase de compensación por parte de las autoridades  norteamericanas. Justicia burguesa, que le dicen. O refutación práctica  del discurso sobre los derechos humanos, la libertad y la justicia con  que Washington permanentemente oculta sus mayores tropelías. ¿Qué  credibilidad puede tener quien se comporta como un gobernante desalmado  con su propio pueblo, que generosamente se involucró en un trabajo  insalubre tan sólo para que, luego de terminado, se desoyeran sus justos  reclamos? Como era de esperarse las protestas y presiones de las  víctimas prosiguieron y recién en Abril del 2010, a casi nueve años del  siniestro, se llegó a un primer arreglo mediante el cual los  trabajadores, en una demanda legal colectiva –lo que en la legislación  norteamericana se califica como una “<em>class action</em>”- podrían  llegar a recibir, ¡diez años después de la tragedia!, 657.5 millones de  dólares de compensación, a razón de unos 65.000 dólares por persona. Por  supuesto, podrá haber algunas excepciones en donde, sobre la base de  una revisión a cargo de un juez -en un proceso invariablemente largo y  costoso- algunos de los damnificados podría obtener una compensación  algo mayor. Pero por ahora la cifra es aquella.</p>
<p>Está demás  aclarar que con esa suma los afectados difícilmente podrán pagar las  facturas médicas acumuladas a lo largo de tantos años de total abandono  por parte de los cruzados de la libertad y la justicia instalados en la  Casa Blanca; va de suyo que los desafortunados que requieran un  tratamiento más complicado quedarán a la vera del camino y deberán  arreglarse como puedan. En Estados Unidos la salud es una mercancía más,  y como lo recordaba Alfredo Zitarrosa en su “Doña Soledad”, “Usted se  puede morir, eso es cuestión de salud, pero no quiera saber lo que le  cuesta un ataúd.” Téngase en cuenta que una simple operación de  apendicitis en New York puede llegar a costar fácilmente 30.000 dólares y  ya está todo dicho.</p>
<p>Ah, ¡me olvidaba!: los honorarios de los  estudios de abogados involucrados en esta larga, penosa y humillante  batalla legal de los rescatistas ya superan los doscientos millones de  dólares; es decir, casi la tercera parte de lo que se le va a entregar a  los trabajadores ya se lo apropiaron los “caranchos” que lucran con  esta desgracia. Ellos no tuvieron que esperar. Conclusión: Washington  puede invadir países, torturar, asesinar, promover golpes de estado y  entrar en guerras sin autorización del Congreso, pero la Casa Blanca se  muestra impotente para hacer justicia y compensar adecuadamente a la  anónima legión de quienes se jugaron la vida y su salud en la Zona Cero  con el pretexto de que el Congreso no autorizaría tales gastos. Claro  que si de lo que se trata es de pergeñar un salvataje de bancos y  financieras el Capitolio y la Casa Blanca, siempre sensibles ante los  intereses de las clases dominantes, toman la decisión en cuestión de  días, y los CEOs del casino financiero recobran sin demora sus  millonarios salarios en dólares. En cambio, los que asumieron la  humanitaria tarea del rescate y la limpieza del desastre de las Torres  Gemelas son humillados con una espera de casi diez años y una  compensación ridícula tomando en cuenta los perjuicios ocasionados y el  tiempo requerido para su indemnización. Esta infamia es la “otra  historia” de los Estados Unidos, a la cual según Zinn debemos prestarle  la máxima atención porque revela la inmoralidad inherente e incorregible  del capitalismo y la necesidad de acabar con él lo antes posible, antes  de que, como lo viene diciendo Fidel, ese sistema acabe con la  humanidad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://revista-amauta.org/2011/05/estados-unidos-una-historia-olvidada-en-la-zona-cero/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

